Lamento mucho la demoramos queridas peque, pero bueno así estoy media complicada con mi vida personal y esta difícil mi concentración (y de por si soy bien dispersa XD) Imagínense ahora planeando la fiesta de quince de mi hija. Pero bueno ya ni modo… aquí les dejo un nuevo cap… que esta escrito con mucho cariño para ustedes…
Espero lo disfruten nos vemos abajo en el saludo final.
Ho! antes de que me olvide aquí una amiga me pidió que me adhiriera a su causa y aquí estoy apoyándola. Por eso esta carta….
Estimadas Lectoras:
En vista del escaso apoyo que reciben muchas de las escritoras de esta sección, Dazz y yo como escritoras y lectoras de la página, nos unimos para hacerles un llamado de atención urgente para que apoyen el sacrificio que hacen todas y cada una de las escritoras de la página por actualizar constantemente sus fanfics.
Sabemos y comprendemos que muchas veces no comentamos en los fics por diversos motivos, pero como escritoras sus comentarios son la única retribución y motivación que tenemos para esforzarnos en hacerles llegar oportunamente los capítulos de nuestros fanfics e idear nuevas y novedosas historias para ustedes, sacrificando muchas veces el poco tiempo que tenemos.
Personalmente (Zelden), como una de las escritoras más antiguas de la sección (si es que no la antigua), he visto como muchas escritoras se han alejado del mundo de los fanfics, dejando de actualizar buenísimas historias debido al escaso apoyo que tenían, decepcionando de paso a esas pocas fieles lectoras que añoraban con leer un final.
Hace cinco o cuatro años atrás, tal vez, los pocos comentarios eran comprensibles debido a la poca difusión del Yaoi y a que las lectoras de ese entonces, también eran pocas, pero ahora no es así.
Por eso, las llamamos a reflexionar sobre este tema, para que tengan consciencia del sacrificio que hay detrás de cada historia, pues también tienen que comprender que detrás de cada escritora hay una vida que desconocemos. De verdad, da rabia y pena, ver que hay muchos fanfics cuyas escritoras no reciben más de dos o tres comentarios por capítulo y, a veces ninguno, pero que a pesar de ello, se siguen esforzando para actualizar sabiendo que hay mucha gente desagradecida que no se da el tiempo de dejarles unas palabras de aliento.
Creemos que esas excusas de "no dejo comentario porque no quiero" no tienen cabida en este mundo, porque si es así, nosotras tampoco actualizaríamos porque simplemente no queremos y ustedes se quedarían sin fics que leer y; eso no es justo ni para ustedes ni para nosotras.
Con esa actitud, con el simple hecho de no apoyar a nuestras escritoras, lo único que conseguimos son perjuicios en ves de beneficios, porque por ello, las actualizaciones son más lentas, los fanfics son abandonados y muchas veces borrados, no dan ganas de publicar nuevas historias, no se fomenta la superación narrativa y, por sobre todo, no fomentamos la incorporación de nuevas escritoras por miedo a recibir poco apoyo.
Por esto, les pedimos que reflexionen. Hay que apoyar a todas las escritoras de la sección, no sólo a unas pocas, porque todas necesitan y necesitamos vuestro apoyo para mejorar cada día y hacerles llegar lo mejor de cada una con buenas y nuevas historias.
Apoya tus fanfics favoritos y a sus escritoras dejando tu comentario, porque si algún día ustedes escriben un fanfic (en caso de que no lo hagan) también querrán y necesitaran apoyo.
Esperando que estas simples palabras les hayan hecho pensar sobre este tema,
Se despiden cordialmente,
Dazz_teddybear, Zeldenciel Shuichi
APOYEN LA CAUSA NIÑAS!
Bien ahora a leer….
Despedida
By Angie
Capitulo 34 (Recuerdos placenteros/ la llegada de Asumi/Familia?) parte 1
Cerró la puerta con mucho cuidado, una vez fuera pudo liberar el aire que estaba conteniendo en una profunda exhalación llego se paro frente a las puertas automáticas y presiono el botón del ascensor, no tuvo que esperar mucho, las puertas se abrieron y se introdujo en el cubículo; Observo entonces la vista.
Los cielos estaban teñidos de los colores del alba. La mano trigueña toco el cristal, estaba helado, clara señal de la temperatura exterior así que se coloco la bufanda y el gorro tejida por su amiga, por ultimo las gafas.
Las puertas de metal se abrieron apenas la voz robótica marcaba la llegada a la planta baja, la grácil figura de Shindou cruzó el Hall central, del "Imperios"
A pesar de su incomodidad ante las miradas de las personas que allí se encontraban realizando las tareas matutinas, opto por saludarlos con reverencias corteses y salir lo mas rápido posible, una vez que cruzo las puertas giratorias y el frío de la mañana le impacto en el rostro haciéndolo sonreír, bajo unos escalones cuando el portero lo saludo con cortesía.
-Buenos días tenga usted- Dijo el hombre de una mediana edad abrigado hasta las orejas.
-Good Moning – contestó Shu usando los modales que usaría su cuñado Ryoma, de esa forma pensaba simular para no ser reconocido, además la bufanda mitigo bastante le tono tan particular de su voz.
-Taxi Mister? – insistió en preguntar el solicito portero.
-Yes, Place – contesto mientras asentía, ajustándose la chaqueta demasiado liviana para la temperatura matutina, el frío aprecia calarse por todos lados.
-Enseguida – de inmediato el hombre bajo los escalones restantes y alzo el brazo a su vez hizo sonar un silbato, casi de inmediato un taxi se estaciono en la entrada. Shuichi llego junto al portero y se introdujo en el vehiculo dejando una propina y una agradecimiento al gentil hombre este respondió con una amplia sonrisa - Gracias Mister regrese pronto – el peli rosa solo cabeceo y la puerta se cerro.
-A donde Mister? – cuestiono el conductor. El cantante se limito a dar las señas y la orientación de un edificio cercana su casa, algo le decía que no era prudente decir su dirección. El auto arrancó y le se acomodo mejor en el asiento El taxita intento tener una conversación con el pero se negó a contestarlo por lo que se sumergió en sus pensamientos, ocultando mas su rostro entre sus ropas.
Inhalo profundamente y la fragancia de su ahora amante inundo sus sistema haciendo que el calor lo acogiera.
Había pasado una memorable velada en compañía de ese rubio apasionado. Joder! Si casi no había pegado un ojo en toda la noche, tan solo había dormido una mediadora luego del primer encuentro y eso fue todo…
Pero que quede claro que no se estaba quejando… No, lo que en realidad quería entender es el porque no pudo rechazar aquellas caricias, ni provocación. Todo era muy confuso, su mente no pensaba con claridad, más en aquel momento en que se sintió completamente perdido en aquella abrasadora lujuria.
Eiri demostró ser un hombre muy vital y apasionado, si parecía que tenía que demostrar algo… o mejor dicho, necesitaba expresar con acciones aquel amor que juraba tenerle.
-"Y valla que lo demostró" – pensó Shuichi ajustándose los lentes de sol.
Su propia respiración se aceleraba al recordar los besos y caricias, podía decir que se avergonzaba de su propio descaro, pero estaría mintiéndose a si mismo.
-"Es demasiado bueno haciéndolo" – afirmó mentalmente, el cantante mientras sonreía bajo la bufanda.
-Ya llegamos señor – la voz de aquel conductor lo trajo de regreso, Shindou pago el importe y bajo del taxi, vio que el vehiculo se perdía por las desiertas calles, entonces si recorrió las distancia hasta su edificio. Apenas había puesto un pie en el recibidor cuando fue interceptado por el conserje.
-¿Hikaru-kun es usted? – lo llamo.
-¿Ojï-san que sucede? – contesto volteándose.
-Tengo algo para usted – en sus arrugadas manos divise una carga que me fue entregada – Es del joven Kaito y su esposo – anuncio.
-Mis Hermanos?
-Si por algún motivo ellos tuvieron que irse, me dejaron encargado esto para usted.- señalo.
-Pero…- Tome el sobre agradecí al conserje y subí a casi corriendo a mi departamento. Si ellos habían partido de esa manera debió ser algo importante –"Hikaru" – pensó de inmediato Shu mientras subía los escalones de dos en dos.
Al entrar a su casa, sin pensarlo se descalzo, arrojó la mochila en el costado y tomo asiento mientras abría la carta con cuidado. Sus ávidos ojos comenzaron a leer.
Querido Shu:
Como habrás imaginado esta partida tan repentina es por un motivo primordial.
Recibimos ayer, por la noche, información precisa de el paradero de Hiraku, como te imaginaras Kai no quiere esperar a que lo traigan, así pues luego de pensarlo un poco lo convencí de que lo esperáramos en Río de Janeiro y al final acepto.
Entonces alquilamos un avión y partimos de inmediato. Ruego al gran Kami para que todo salga como esperamos.
Kaito me pide que te diga esto (textuales palabras dijo): Espero que a mi regreso me cuentes TODO sobre tu Cita.
De Mi parte espero no tener que apalear a ese imbecil si tiene al estupida idea de hacerte llorar. ADVIERTESELO!
Bueno Shu-Chan te llamaremos apenas lleguemos así que CARGA ese aparatito llamado celular y NO se te ocurra apágalo, ENTENDIESTE?…
Un abrazo y muchos besos
Kai y Ryo
Leim Aruma
PD: Se me olvidaba advertirte, si llega a llamar la prometida de Hikaru no le digas nada de esto, ya tiene Bastante con soportar los últimos días de su embarazo y a la familia Leim como para complicar mas la cosa.
Nos vemos pronto cuídate.
Shuichi bajo aquel papel y dejo escapar un suspiro – Así que Hikaru-Chan volverá…- sonrío con sinceridad - me alegra por Kaito- nii – el cantante miro a su alrededor – creo que tendré que ir viendo un departamento nuevo…
La alarma del celular sonó avisándole que era tiempo de levantarse para ir a su trabajo. Dejo al carta y se puso de pie de un salto.
-Se hace tarde! – exclamó el amatista que corrió a su cuarto busco algo de ropa para luego meterse al baño para darse una ducha rápida.
Al quitarse el atuendo que usara durante su cita volvió a sentir aquel mismo aroma, la esencia de ambos mezcladas y únicas pegadas a su cuerpo. Mientras se metía a la ducha recordó claramente el momento en que la mano de Eiri jabonaba su espalda, con metódico cuidado…
Si! habían tomado una ducha junto con él y le pareció tan natural… Tan natural como aquella pasión que los domino mientras que el agua los golpeaba.
Los labios de Eiri marcando su piel a la altura de su omoplato izquierdo mientras que su mano acariciaba su miembro completamente despierto, se escuchaba a si mismo llamando lo con una voz casi irreal entrecortada por la necesidad.
-Separa las piernas – le dijo una voz sellada por el deseo apenas contenido…
-Eiri…- Había exclamado mientras obedecía, apoyando ambas manos contra aquellos pulcros azulejos labrados.
-Shuichi…-Susurró en mi oído mientras que su virilidad se deslizaba por aquel canal ya dilatado – Mi Shuichi – gruñó mientras se detenía un instante para disfrutar de aquella unión.
La necesidad de pertenecerle era casi insoportable y fue le cuerpo del peli rosa el que se movió primero, casi al instante el rubio comenzó a impartir el ritmo, estremeciendo a ambos cuerpos con cada invasión más y más profunda, aquella sensación que les daba la fricción de ambos cuerpos.
Aun así, Yuki sintió una necesidad casi abrasadora de contemplar aquel rostro dominado por el placer. Con un movimiento rápido salio de aquella cavidad que lo abrigaba, solo para voltear aquel cuerpo y pegarlo a la pared, deleitándose entonces con aquel semblante. El pelo húmedo pegado a su cara sonrojada, sus labios entre abiertos intentando recuperar el aire, invitándolo a un beso húmedo… todo aquel cuerpo deseándolo solo a él.
-Necesito verte…- musitó sobre aquella boca respirando la misma agitación mientras elevaba una de las piernas para volver a sumergirse en aquel lugar de perdición – Shuichi! – exclamó al sentirse pleno y completo en aquel lugar.
Como respuesta casi instantánea enredo sus brazos alrededor de cuello y sus piernas en aquella poderosa cadera haciendo que la penetración sea profunda. El mencionado se dejo amar de aquella manera salvaje y abrumadora mientras que respondía al beso con una devoción absoluta.
Al romper el beso el amatista tomo una bocanada de aire, mientras que apretaba el abrazo, pegándose así todo lo posible al cuerpo de su amante, jadeando perdido por la necesidad de pertenecerle a ese hombre que ahora lo poseía.
Beso entonces aquella piel pálida, dejándole una marca, alguna muestra de que el ahora también le pertenecía. La corriente que se genero entre ambos parecía que lo llevaría aun abismo, y así abrazados cayeron en el, a la nada y al todo que ambos compartían.
En algún momento del acto Shuichi había sido separado de la pared, pero ahora después de que sus esencias habían sido liberadas, los cuerpos se relajaron, por lo tanto Yuki que estuvo soportando todo el peso de su koi, tuvo que volver a apoyar a Shu contra la pared, para no caer, mientras abandonaba el interior de su ángel beso aquellos labios aun entre abiertos.
-Eres Mio – murmuró sobre aquella boquita sensual y enrojecida.
-Y tu Mio – contesto el mas bajo colgándose del cuello para así profundizar aquel beso.
La alarma de su celular lo saco de aquel recuerdo tan vivido en el que estaba sumergido – Aahhh! – Suspiró Shu al ver su erección – ahora resulta que soy un sexo pata – sonrió ante esa idea el único que había sacado a flote aquellos instintos seguramente aun dormía - será mejor que me valla a trabajar – se advirtió mientras cerraba la llave del agua y salió de la ducha.
Algo mas calmado se coloco su ropa y busco algo de dinero; Al abrir el cajón de su cómoda vio las llaves del auto que Ryoma le regalara, que solo había usado un par de semanas ante de que le prohibieran usarlo, no le tomo mas de unos segundos decirse.
Tomo el dinero que necesitaba, el llavero y se dirigió directamente al garaje
-No creo que sea malo que este día tome el auto – pensó - además no he tenido ningún episodio desde… ayer…Mierda!…- caviló dudoso por un instante, pero algo le decía que era el momento de usarlo – Pero si no hago esto llegare tarde – sea dijo mientras colocaba la llave en el tambor y la giró.
Decidido estaba, así que solo piso el acelerador y lo saco en primera, una vez fuera se mezclo con los demás vehículos que circulaban, tomo la ruta más corta hacía NG, concentrándose en conducir bien, no pretendía volver a chocar, además apenas habían traído el auto del taller mecánico.
-Al salir del trabajo necesito ver al doctor quiero preguntarle algunas cosas – se dijo mientras hacia una nota mental.
Oxoxoxoxox
Residencia de la familia Seguchi…
-Estas seguro que podrás desligarte de todo y acompañarme? – cuestionaba la castaña aun sentada en su cómodo sofá en la gran mansión.
-Si querida – respondió la voz masculina del otro lado - Porque crees que me vine bien temprano a las oficinas?
-¿Sabes que puedo ir yo sola?- insistió en preguntar.
-Esto esta casi listo- argumento el rubio –¿Porque no vienes por mi?
-Esta bien le voy a pedir al chofer que me lleve a la disquera – contesto ella mientras sonreía complacida por la actitud de su marido.
-Esperare tu llamada avisándome que llegaste entonces- pidió con gentileza.
-Perfecto nos vemos en un rato…
La llamada termino u la señora Seguchi, llamo a su sirviente más fiel - Reiki-san!
-Dígame señora - dijo el solicito mayordomo.
-Prepare el auto tengo que ir por el señor- anunció
-Lamento informarle que el chofer se encuentra enfermo.
-Pero si estaba bien ayer!
-Algo que ha ingerido le cayo muy mal nos dijo el medico.
-Bien..- pensó un momento - No puedo hacer nada al respecto y no ya tiempo para llamar a una agencia de alquiler… pide un taxi.
-No quiere que la lleve yo señora?
-Gracias Reiki-san - puso una calida mano sobre el hombre de edad avanzada - pero conociéndote me llevaras mas lento que una tortuga.
-Cuido de usted mi señora – confeso el hombre.
-Si lo se - sonrió ella - pero hoy tengo una cita con el obstetra y debo recoger al señor antes, así que requiero de un taxista.
-Como usted ordene señora – el mayordomo se retiro presuroso, mientras Mika intentaba ponerse de pie sin ayuda, a duras penas logro hacerlo.
-Al fin – suspiro mientras colocaba una mano en su cintura adolorida – pórtate bien que ya vamos con tu papi – le dijo a su abultado vientre. A paso lento se dirigió a la salida, apenas había traspasado aquel umbral de elegante gusto cuando unos pasos presurosos se escucharon a su espalda.
-Señora! - exclamó una joven sirvienta.
-Si Mimiko?
-Su cartera Señora – le entrego dicho objeto bastante grande donde la castaña había preparado las cosas para el bebe y la llevaba siempre con ella por las dudas.
-Gracias.
-Espero que hoy salga todo bien señora.
-Yo también Mimiko…yo también…
En aquel instante apareció el taxi, la chica llamada Mimiko ayudó a su señora a bajar los escalones y la guió al auto que ya la esperaba con al puerta abierta.
Apenas la dama estuvo ubicada la puerta fue cerrada, la castaña pidió que la llevaran a las oficinas de NG, le taxi se puso en marcha.
Tomo el celular y llamo a su esposo para informarle que estaba yendo para la disquera, exigencias de su cónyuge estas de reportarse cada media hora, o cada movimiento que ella realizaba. Ya que de un tiempo a esta parte Touma se había puesto muy sobre protector con ella y era razonable su preocupación dado que llevaba su primogénito.
-Mika que sucede? – cuestionó presuroso.
-Tranquilo ya estoy yendo para allá – anuncio mientras sonreía.
-Bien estaré listo en cinco minutos, espérame en el garaje ahí estaré – informó.
-Bien…HAY!- exclamó al sentir como un movimiento brusco del auto.
-¿Que paso? ¿Estas bien? – no hubo respuesta - Mika responde!
-No pasa nada cálmate…
-¿Segura?
-Si tranquilo… nos vemos en quince minutos…
-De acuerdo…
Apenas cerro el celular la castaña intento calmarse, aquella molestia bajo vientre no era buena para le bebe. Por medio de la respiración consiguió que las molestias se esfumaran.
-"Realmente el curso de pre-parto funciona" – caviló la mujer contenta con el resultado de su auto control.
Antes de lo esperado estuvo frente a el elegante edificio donde trabajaba su esposo, con calma pidió ser llevada hacia el garaje donde sabía estacionaba su marido.
Al bajar del Taxi noto la ausencia de su pareja, se armo de paciencia porque sabía la complicada agenda de Touma.
De repente y de la nada el dolor volvió con renovada fuerza haciendo que perdiera la calma por una fracción de segundo, intento controlarse, el dolor volvió a detenerse dándole la oportunidad de pensar… Entonces lo supo con certeza ese dolor punzante significaba que si hijo al fin había decidido llegar a este mundo.
La mezcla de sentimientos la agobio, sentía alegría y pánico al mismo tiempo. Busco a alguien conocido en los alrededores, pero el maldito aparcamiento estaba desierto. No le quedo otra que caminar, a paso lento, hacía al parte del elevador con suerte encontraría ayuda.
El ruido de un motor detuvo su marcha, un elegante audi rojo freno lo suficiente para que ella notara la cara de quien lo manejaba. Mika no dudo ni un segundo, camino lo mas rápido que pudo hacía su ahora "salvador".
Oxoxoxoxoxoxox
Shuichi detuvo el motor y sonrió complacido, no había pasado nada raro y ese hecho le dio la seguridad de llegar con bien a su trabajo, apunto estaba de abrir la puerta del coche cuando diviso a una mujer acercándose, su semblante no era muy bueno parecía enferma. Salió en aquel momento del auto y llego junto a ella con premura.
-Señora se encuentra bien?
-No –bufó ella resoplando para controlar el dolor aceptando el apoyo que el ofrecía –Mi bebe…
-En que puedo ayudarla?
-Lléveme a la clínica – pido agitada.
-¿Se siente mal? – antes de que al mujer contestara un liquido salpicó los pies de ambos- ¿Pero que?
-Acabo de romper fuente! - exclamó la castaña asombrada con al rapidez de los hechos.
-¿Que usted que?
-Voy a tener el bebe…Ahora!
-Kami! – dijo el amatista contemplando el semblante descompuesto de la mujer que ahora sujetaba sus brazos con fuerza.
Entonces Shuichi tomo le control de la situación, alzo en vilo a la mujer y la llevo hasta el auto donde la bajo para abrir la puerta de copiloto, la sentó, abrocho el cinturón de seguridad y literalmente brinco por arriba del capo del auto. Casi antes de cruzar una palabra ya estaban saliendo del estacionamiento, antes de que Shu pudiera hacer alguna pregunta más una exclamación de dolor le indico que debía apresurarse.
Usando todos sus sentidos para no cometer errores, fue hacía el único lugar que él conocía. La clínica donde Kaito-Nii-san se atendía.
A pesar del dolor que nublaba sus sentidos Mika intentó no gritar, no por nada era una Uesugi, aun así jadeo y respiro como le enseñaron, entre contracción y contracción observo a su salvador.
Era increíble… Todo era cierto, tan cierto como el echo que no la reconoció. Además este Shuichi no tenía nada que ver con el chico que literalmente arranco del estudio aquella vez cuando intento manipularlo para que dejar a en paz a Eiri.
No… no se parecían, este chico la había levantado y llevado al auto como si ella no pesara nada…
Lo más sorprendente era esa concentración que demostraba en ese preciso momento.
-Esta usted bien?- cuestionó el peli rosa sin dejar de ver el camino.
-Si..- contesto mientras jadeaba.
-No se preocupe pronto llegaremos – afirmó volteando un instante para sonreírle y darle confianza que sabía necesitaba.
-Gracias - murmuro la castaña.
En aquel instante tan trascendental de su vida, realmente comprendió, después de muchos años que era lo que había visto su Ototo en aquel chiquillo de semblante infantil. Bondad, Confianza… Shuichi era un ser que no dudo en ayudarla a pesar de no saber quien era.
Si, él era el chico ideal para su hermano, la verdad tenía miles de preguntas que quería hacer pero su hijo esta apresurando su llegada y nuevamente el dolor ocupo su mente.
No escucho cuando el auto se detuvo, ni sintió en que momento el chico de contextura tan delgada la volvió a levantar. Todo era tan surrealista y si no hubiera estado ahogada por el dolor tal vez hubiera dicho algo al respecto.
-UN MEDICO!- grito Shuichi con el aire que el quedaba, por suerte sus gritos fueron escuchados y al instante un enfermero acerco una silla de ruedas dónde coloco a la mujer.
-Tranquila cariño!- dijo una mujer mayor – Dime mami con cuánta frecuencia son las contracciones?
-Cada…cinco… creo- contesto Mika.- rompí fuente – anuncio.
-Okay tu tranquila querida - dijo al mujer y miro al joven que acompañaba a la parturienta – Sígueme!- ordeno, mientras lo miraba con seriedad.
A Shindou no le quedo otra que obedecer, por alguna extraña razón no le gustaba la idea de dejar aquella pobre señora sola. Sospechaba que era la esposa de algún compañero de trabajo una razón más para no abandonarla a su suerte. Además, ella, a pesar de todo demostró tenerle confianza, por eso no pensaba dejarla.
Cada fibra de su cuerpo se tenso al ver los carteles conforme avanzaban, Maternidad, Sala de parto, sala de pre parto. Aun así no dijo nada camino junto a la silla de ruedas tragándose los temores.
-Espere aquí- señalo la mujer de edad avanzada, el se limito a asentir.
-Aquí estaré – le dijo el amatista a la castaña – Animo todo saldrá bien- afirmó con una de esas sonrisas preciosas
-Gracias – susurró ella mientras que la enfermera empujaban la silla de ruedas al interior de la sala de partos.
No paso ni un minuto, cuando la puerta volvió a abrirse y aquella mujer salió del cuarto. Extendió las manos y le entrego un atuendo verde diciendo – cámbiese allí – señalo un cubículo – entre rápido ella esta lista para pujar.
-Pero…- intento explicar .
-Esa mujer necesita su apoyo – gruño la enfermera.
-No yo…
-Deje de balbucear y obedezca no hay tiempo para dudar hágase cargo de sus acciones señor – ladro al mujer mientra los empujaba al interior del cuartito – apresúrese.
El cantante no pudo reaccionar por un segundo, pero luego pensó en esa pobre señora sola, necesitada de apoyo en un momento tan importante… en su interior se agito una sensación tan familiar al verla…
Se cambio con rapidez y salio al pasillo, nuevamente las dudas lo dominaron pero antes de que se arrepintiera una mano lo empujo al interior del cuarto. –Vamos hombre no pasa nada – dijo la mujer a su espalda.
Se dio valor para dar dos pasos mas y diviso entonces a la castaña, ya sus piernas colocadas en unos estribos, en verdad agradecía el cubre boca que le tapaba su rostro, porque el calor había echo que se le pusieran rojas hasta las orejas.
Dio dos paso mas hasta quedar junto a la camilla, sin decir nada sujetó su mano ella lo observo un instante y sonrío para luego volver a su trabajo de respirar y apretar con más ímpetu la pobre extremidad que el daba como apoyo.
Podría decirse el que parto fue rápido y sin mucho esfuerzo, ya que según entendió todo el trabajo duro la señora lo había soportado sin ningún analgésico mientras era trasladada a la clínica.
Shuichi que se encontraba a su lado, como no quería ver nada solo se limito a mirar a un punto fijo en una pared mientras que aguantaba el dolor de su mano, prisionera, en un punto le solicitaron ayudara a sentar a la mujer y obedeció.
De repente un llanto detuvo cualquier pensamiento….
-Es una niña! – exclamó la partera – Los felicito!
El pequeño bulto manchado de sangre y fluidos de la placenta fue puesto sobre el pecho de de su madre quien sonreía emocionada, al poder ver por fin a su pequeño retoño. Cansada pero feliz le sonrío al hombre junto a ella, notando ese extraño brillo en sus ojos.
Shuichi tan solo toco la pequeña mano con uno de sus dedos y algo en su interior pareció revolverse, así que solo hizo una pequeña reverencia y salió de allí, conforme avanzaba sus pasos eran más acelerados. Se deshizo del atuendo verde mientras avanzaba por suerte no se había quitado nada de su ropa arrojándola a un cesto de basura, necesitaba aire con suma urgencia, corrió con dirección a su auto mientras se colocaba su gorro y gafas que habían quedado en el bolsillo de su chaqueta.
-Señor espere!- escucho que lo llamaban no quería voltear pero su buena educación lo obligo a detener su escape.
-Señora es que yo…- comenzó a explicar pero fue interrumpido.
-Si ya me explico la señora – la mujer hizo una reverencia- Sumimasen!
-Esta bien no se preocupe.
-Debo decir que usted fue muy valiente, tal vez mas que ningún padre que allá visto- elogio ella.
-Jejeje- rió apenado mientras rascaba su nuca -Arigato.
-Por cierto la señora quiere verlo- anuncio de repente.
-Ahora?
-No, cuando la trasladen a su cuarto – corrigió la enfermera.
-Ok iré por mis cosas y regreso – explicó.
-Le informare…
Ya mas tranquilo camino hacía su auto, que si mal no recordaba estaba mal estacionado, dio gracias al cielo que no lo habían multado ni había habido ninguna urgencia.
Se ajusto el gorro y las gafas cuando salio a la calle, pusó el auto en marcha y lo estacionó en el primer lugar libre que encontró. Una vez apagara nuevamente el motor decidió revisar su celular.
Con cuidado busco la mochila que se encontraba abandonada en el asiento trasero, de uno de los bolsillos extrajo el pequeño aparato, para su sorpresa no hubo ni una llamada perdida o mensaje chequeo la hora era cerca de las once el sol casi estaba en lo mas alto.
-"Que extraño" – Pensó el amatista - "Eiri seguramente aun esta durmiendo" – la idea le hizo sonreír – "o enfadado por dejarlo"- era una posibilidad que no debía descartar - Bueno iré a ver que mas necesita la señora y si no hay novedades hasta ese momento lo llamare yo.
Sonriendo saco su mochila y tomo el bolso olvidado de la señora, que se encontraba tirado en el piso de su auto, detallo entonces lo manchado de la tapicería… Suspirando se dijo que debía llevarlo al lavadero lo antes posible. De lo que el no se percato es del celular que vibraba insistentemente bajo el asiento de copiloto…
Volvió a entrar a la clínica se dirigió hacia el área de maternidad. Al estar allí volvió a encontrarse con la avergonzada partera, que insistió en disculparse de forma insistencia. Siendo una persona tan ajena al rencor, se limito a sonreírle y volver a aceptar sus disculpas.
Pregunto entonces si no seria molestia que le entregar ale bolso a la señora, pero la mujer le sugirió que lo hiciera el mismo, Shuichi asintió y fue guiado a un área más tranquila, entro al cuarto privado de sobria elegancia.
La mujer de cabello castaño dormía, tomo asiento sin hacer ruido y espero a que la mujer despertara. El sol que entraba a raudales por la ventana calentó su cuerpo, cerró los ojos por un instante.
Había sido una noche larga y agradecía al todo poderoso que su mente se comportara correctamente ante tal situación. No quería pensar que habría ocurrido si a él le hubiera dado uno de esos episodios.
Su día de trabajo estaba arruinado, pero no había sido una perdida de tiempo, ya que había ayudado a esta persona y eso de alguna forma le daba un aliciente aunque….
La imagen de un rubio armado invadió su mente haciéndolo estremecer –K-san me matara – susurró, victima de ese pánico que le provocaba aquel sujeto de risa maniática, se llevó una mano hacia la frente intentando no pensar en las torturas a las que lo sometería. Ya había sido testigo de lo violento que podía ser.
-No te preocupes ahora por eso Shuichi – escucho que decía la mujer desde su lecho.
-Disculpe la desperté?.
-No realmente…
-¿Como se siente?
-Como si hubiera pasado por un parto recientemente – respondió Mika muy al estilo Uesugi innato en ella, al ver la cara de su cuñado exhalo una disculpa - Gomen nasai…
-No se disculpe usted más que nadie esta en todo su derecho de quejarse todo lo que quiera – replico el peli rosa mientras se le iluminaba con una mueca sincera.
-Realmente eres un buen chico Shuichi - dijo ella mientras devolvía el gesto.
En ese preciso momento el joven cantante fue conciente que no era la primera vez que lo llamaba por su nombre, algo confuso dijo- Usted me conoce?
-Por supuesto…- Mika se mordió la lengua para no agregar algo que sabía no seria bueno para el muchacho.
-Ya veo… disculpe que no la recuerde – comenzó a decir pero la mujer lo interrumpió.
-Estoy al tanto de tus problemas de salud…
-A si?- cuestiono asombrado.
-Si, mi esposo realmente se ha preocupado mucho por ti – confirmo obviando el punto clave de todo, su hermano Eiri por supuesto.
-Valla… - suspiro el cantante- y como se llama su esposo?
-Seguchi Touma…- respondió ella.
-Me resulta familiar…- murmuro el amatista mientras que un mareo llegaba de repente – Disculpe…- susurró – no creo que pueda…
-No te esfuerces – pidió ella - se que no debes hacerlo.
-Es increíble!... ¿como sabe esas cosas de mi?
-Bueno es el beneficio de ser la esposa de tu jefe- contesto la señora Seguchi con una mueca divertida en la cara.
-WOW! – exclamó le peli rosa ante aquella información.
La puerta se abrió y la amena charla fue interrumpida al hacer acto de presencia de la cuna donde se podía observar a un pequeño bulto rosa bien arropado.
-Aquí esta la princesita – anuncio la enfermera, extrajo al pequeño cuerpo que protesto ante el movimiento. Con una sonrisa la mujer mayor la coloco en brazos de su madre.
La escena provocó un sabor agridulce en el cantante, testigo silencioso de aquel maravilloso momento. Sin saber la razón a ciencia cierta del porque su cuerpo comenzó a estremecerse involuntariamente.
-Se encuentra bien?- cuestiono la atenta enfermera mientras se acercaba.
-No se… - balbuceo Shindou mientras observaba sus temblorosa manos.
-Tal vez sea una reacción producto de todo el estrés de el momento – expuso la mujer mayor mientras tomaba el pulso del joven - tu pulso esta muy irregular…
-Shuichi!- llamo la castaña bastante preocupada por el estado de su cuñado- Se encuentra bien?
-Tranquila mamá lo llevare a la guardia…- sugirió
-No podría quedarse aquí?- cuestiono Mika pensando que de ese modo poder controlar sus propia ansiedad.
-Pero…- la practicante observo a su alterada paciente y evaluó las posibilidades – Esta bien – dijo mientras ayudaba a Shuichi a recostarse en el amplio sillón – descansa un poco volveré en un momento.
-Gracias…- dijo la señora Seguchi, pensando que de esa forma podría cuidar un poco de ese muchacho.
-No hay problema… No dejes que se duerma – pidió la mujer de verde antes de salir del cuarto.
-Shuichi!- llamo la castaña bastante preocupada con el silencio del híper activo chico.
-Disculpe la preocupación que le causo Seguchi-san – expresó Shu con voz apagada.
-De que estas hablando?... Si tu nos ayudaste a ella y a mi, lo menos que puedo hacer es preocuparme por tu salud…- protesto ella.
-Aun no le puso nombre?… - cuestionó el peli rosa desde su lugar.
-He?
-A la pequeña… aun no le puso nombre verdad?
-Bueno… había pensado solo nombres para varón – confeso ella.
- Asumi…- murmuró Shindou con voz cada vez más adormilada.
-Disculpa? – en verdad la joven mamá se estaba asustando al no comprender que estaba pasando por al mente de su pequeño cuñado -¿Qué dijiste Shuichi?
-Me gusta el nombre Asumi…- repitió – significa algo así como "mira el mañana"… creo… - balbuceó más y mas aletargado – ella es como el futuro… nee?
-Tienes toda la razón….- admitió maravillada- Asumi... me gusta…- dijo mientras observaba a su pequeño retoño dormida ajena a todo a su alrededor.
-…..
-Shuichi no te duermas – pidió
-… Sigo aquí Seguchi-san – contesto.
-Mika…
-He?
-Me llamo Mika..
-Me gusta su nombre Mika-san…
-Gracias…- había llegado el momento de preguntar donde estaba su hermano o al menos intentar entender que hacia Shu sin la compañía de su Ototo – y dime…- comenzó a preguntar pero la puerta fue abierta interrumpiéndola.
-Vamos a ver como sigues…- dijo la asistente.
-Estoy bien - replico con calma el paciente mientras se dejaba tomar la presión – Todo esto debe ser porque no dormí casi nada anoche…
-Eso lo evaluare yo… - comentó la enfermera..
-Hai…
Oxoxoxoxoxoxoxoxoxoxo
En el Penthouse del gran Imperios…
La figura de un hombre emergió debajo de unas sabanas azule, se estiro cual felino satisfecho solo para volver a voltearse boca bajo y seguir en su letargo. Dormito un poco más, disfrutando de la paz y el silencio…
A su mente llegaron recuerdos placenteros de la noche que había pasado e instintivamente busco el calor de su koibito. Frunció el seño al notar lo frió de la cama, se sentó de inmediato olvidándose del sueño por completo.
Salio de la cama, sin importarle que estaba en su traje de Adán, reviso el baño, nada, fue hacía la cocina, quedando se parado en el medio de la sala sin importarle un comino el estar sin nada de ropa. Gruñendo volvió al cuarto…
-Mas te vale que no sea lo que estoy pensando – bufó, buscó su ropa y al encontró en una silla bien acomodada – imposible si yo…- instintivamente reviso los bolsillos de su camisa y allí estaba un papel doblado prolijamente. Lo abrió y leyó.
Mí estimado Eiri:
Buenos días!
No te enojes conmigo por ser responsable! Sabes que necesito presentarme en el trabajo, así que me voy primero.
Además quiero ver a Kaito y Ryoma Nii-san que seguramente están preocupados por mi bienestar.
Eiri… quiero confesarte algo…Anoche me sentí realmente feliz de compartir esos momentos contigo, de poder estar así contigo… es que eres realmente muy apasionado. ¿Te supiste colorado por lo que dije? Yo si lo hice al recordarlo…
Bueno me tengo que ir, y si te preguntas porque no te desperté es sencilla la respuesta, al parecer necesitabas un buen descanso ¿Es idea mía o gane el reto de resistencia?
Por cierto me debes un deseo…
Una masculina carcajada inundo la habitación – condenado baka ya me cobrare esta ofensa – afirmo mientras sonreía, volvió a prestar atención al papel.
Oye Eiri, en serio, me gustas mucho y no tenía nada de ganas de apartarme de ti, es extraña esta necesidad que ciento ¿verdad? Pero como ya dije la responsabilidad me obliga.
Te llamare apenas me desocupe, nos estamos viendo esta tarde ¿vale?
Con cariño
Shuichi
Pd: Por cierto si fue divertido nadar contigo…
-Baka…- dijo el rubio mientras se ponía de pie de un salto - ¿Quién te dijo que yo esperaría a la tarde? – cuestionó mientras se metía a la ducha.
Inevitablemente vino a el los momentos compartidos en aquella habitación, la necesidad volvió a con intensidad, las ansias de ver a su niño se acrecentaron conforme recordaba.
Al salir de la ducha se seco y vistió con rapidez. Ya estaba listo para ir a castigar a ese niño imprudente por no haber cumplido con su trabajo de despertar a su lado. ¿Cómo había podido dejarlo así, y hacer que despertara solo y sin su calor?
Salio del dormitorio, reviso con la mirada el sitio a ver si no se olvidaba nada, fue hasta el DVD y extrajo de este su confesión.
Ya con el DVD en la mano evaluando lo sucedido en aquel instante, en verdad había dudado… creyó que todo su esfuerzo terminaría en el cesto de la basura, de solo recordar la sensación de vació al no recibir la respuesta que anhelaba escuchar… podía volver a sentir aquella opresión en su pecho.
Debía confesar que hasta tuvo ganas de llorar, pero acorde a su carácter se guardo todo y actúo lo mejor que pudo.
Por suerte Shuichi en verdad aprecio su esfuerzos, todo valió la pena cuando acepto sus sentimientos. Su baka lo amaba… se lo había dicho, aunque debía ser conciente que aquellas palabras fueron dichas cuando su koi estaba casi dormido, aun así escucharlas había avivado su alma de una manera increíble.
Suspirando para disipar la agitación emocional que lo embargaba cada vez que recordaba a su pequeño, se encamino hacía la salida, pasando inexorablemente por la piscina, una mueca sexy se dibujo en al comisura de su boca masculina mientras avanzaba. Cruzo el umbral dando la última mirada, teniendo en mente en volver muy pronto a ese lugar en compañía de su baka por supuesto.
El recuerdo de la dichosa apuesta volvió a él en el instante en que las puertas automáticas se cerraron.
Luego de "ducharse" decidieron comer algo, a pesar de que el rubio insistió en ser el quien atendiera las necesidades de su Koi ya que este no había podido salir por su propio pie del baño, aun así Shuichi se opuso y suplicó poder ayudarlo en algo, al final de cuentas lo tubo que cargar hasta la cocina y allí le dio la tarea de preparar unos emparedados mientras que él, Eiri, exprimía unas naranjas para su pelusa rosa.
Degustaron aquel simple entremés, mientras Yuki bebía una cerveza, de su marca favorita, la mirada felina se deleitaba con la visión ante él. Hacía tanto que no veía aquel rostro infantil saboreando con placer de aquella comida simple, de repente su niño dio un bocado muy grande llenándose la boca y masticando con sumo deleite, haciendo que el aderezo del emparedado escapara por la comisura de sus labios provocando sin querer un gran deseo en el interior de su compañero.
El rubio no lo dudo, se acerco hasta quedar a unos centímetros de la boca y limpio la zona con la punta de su lengua, provocando un extraño sonido que emergió de la garganta del chibi, tras cumplir con al tarea se retiro lo suficiente para contemplarlo.
Verlo así agitado y con esos labios entre abierto fue demasiado para él necesitaba devorarlo, se acerco y mordió el labio inferir con la necesidad apenas contenida. Shuichi abrió la boca aceptando profundizar el beso, en tan solo un segundo aquella caricia simple se volvió desesperada, las manos de ambos hasta ahora inmóviles se unieron al ritual, brindando un aliciente más para agrandar aquella implacable necesidad. Pero el aire comenzó a escasear y tuvieron que separarse lo justo y necesario, pero solo fue un instante hasta que le mayor decidió que no podía estar mas separado de aquella piel.
-Eiri…- llamo con voz ahogada.
-Mmm..- respondió el mencionado que se encontraba muy entretenido marcando y lamiendo el cuello de su koi.
-Podemos…nadar…Ahora…?- cuestionó
-He?- dijo algo sacado de onda ante aquella propuesta.
-Nadarías conmigo? – pregunto con esa carita infantil, aun sonrojado por los embates de la pasión.
-Ahora?
-Onegai…- suplico.
-Ya no te importa no tener el traje de baño?
-Bueno… si me da pena – confeso con las mejillas tomaron un calor candido – pero si es contigo… no me importa – bajo la cara más apenado que antes.
-"Baka…"- pensó Yuki y casi lo dice pero se limito a besarlo mientras descubría parte de su cuerpo- Pues…- dijo sobre esos labios inflamados – a mi me gustaría hacer otras cosas…
-Eiri.. – suspiro casi olvidándose su primera intención, al sentirse mimado por aquellas boca quemando su piel con cada suspiro – realmente eres un pervertido – concluyó, recuperando algo de su cordura intentando separarse para poder pensar bien.
Pero lo único que consiguió es que lo apresaran más y una risita apenas contenida escapara de esos labios masculinos sobre su piel, la reacción de su cuerpo fue un estremecimiento involuntario.
-Que es tan gracioso?- cuestiono Shindou algo enfadado con la falta de palabras de su koibito hizo un poco de presión con ambas manos sobre ese robusto pecho logrando separarse para mirarlo.
-Quien crees que provoca eso en mi?- anunció Eiri sin dejar de mirarlo.
-Eh?... Acaso soy yo? – cuestiono incrédulo.
Sin decir nada mas, Yuki, tomo la mano de aquel muchacho al que amaba a un sonreía sin poder evitarlo, su inocencia seguía intacta.
-Anda vamos – dijo.
-A donde?
-A la piscina…- contesto el blondo con simpleza - ¿Acaso no era lo que querías? – jalo un poco para que se pusiera de pie intentado que su rostro no quedara tan a la vista, dado que se había sonrojado como un adolescente, pero un pequeño quejido a su espalda lo hizo voltearse - Porque no me dices que no puedes caminar?- gruño volviendo sobre sus pasos para levantarlo en vilo.
-Jijiji…- rió ocultando el rostro en el cuello de su rubio amante - en verdad cuando quieres eres muy dulce – comento con los labios pegados a su piel.
-Cállate o te soltare – advirtió el rubio bastante abochornado con las palabras de elogio, aun así no pudo evitar apretar aquel cuerpo contra su pecho.
-Me dejarías caer?- cuestiono cerca del oído.
-No…
-Lo sabía…- beso la piel del cuello con suma delicadeza – eso es lo que más me gusta de ti…- no dijo nada mas.
Eiri se detuvo junto a la piscina pero no bajo a su niño solo se limito a esperar la continuación de aquella declaración pero no llegaba- Y que es lo que mas te gusta de mi? – tuvo que preguntar preso de la curiosidad.
-Que nunca me dejaras caer… que eres confiable…
-Tu crees?- cuestiono bajándolo con delicadeza – antes no era así…
-No recuerdo el antes – interrumpió el amatista – Lo que se es que me gustas como eres ahora - rozó apenas con un pequeño beso y se separo mientras reía al ver el sonrojo de sus pálidas mejillas.
El primero en meterse fue Shuichi, quien nado hasta la punta más alejada, demostrando lo bien que había aprendido de sus protectores, la llegare contra el muro de vidrio. Observo entonces la vista nocturna, se quedo fascinado por un momento olvidando el pudor se puso de pie para poder distinguir mejor la vista.
-Mira Eiri - emitió con asombro pegado a aquella pared de cristal – Ven! la vista es increíble!
-Si tienes razón es increíble – secundo el blondo – la estoy apreciando desde aquí - continuo – y es simple mente Hermosa…
-¿De que estas hablando? – pregunto el cantante volteándose, solo para quedar atrapado en el fuego de esos dos soles que calcinaban cualquier pensamiento coherente.
El rubio se encontraba con ambos brazos apoyado en al pequeña paresilla que separaba la piscina del jacuzzi y el mentón sobre ellos dedicándole una mueca muy traviesa.
-Muy lindo paisaje – repitió con una voz cargada de sensualidad.
El amatista interpreto hacía adonde y que miraba su amante, es que como él se encontraba parado y de espaldas… no había que ser un genio para saber a lo que se refería.
-Eiri!- exclamó mientras sumergía su cuerpo hasta casi las orejas – eso no es justo – se quejo cuando saco su boca para respirar mostrando un pequeño mohín infantil.
-Porque? –cuestiono divertido al ver que aquellas actitudes de antaño habían emergido.
-Yo estoy aquí a la vista y tu estas cubierto por esa pared…- señalo.
-Eso tiene solución – afirmó el mayor poniéndose de pie dejando expuesta toda su humanidad.
-Pervertido!- exclamó Shu mientras un día su rostro en le agua, de paso observando el exterior ya que el en ese momento estaba en al parte externa del edificio. De improvisto sintió que su cuerpo era elevado en el aire – ¿pero que estas haciendo?
-Impidiendo que te ahogues – comento con diversión en al mirada intentando que el cuerpo de su inquieto koi no se le resbalara de los brazos – que pasa Shuichi no te gusto lo que viste?
-Se supone que… que nadaríamos – argumento con ambas manos sobre su rostro.
-Tu dijiste eso yo no…- puntualizo el rubio mientras cargaba a su baka hasta el jacuzzi donde se sumergió sentando a su koi sobre sus piernas.
-Pero…
-Se que te gusta lo que vez - comento el rubio con arrogancia – o tal vez… estas cansado de todo el "ejercicio" y no quieres seguir jugando- pincho con deliberación.
-¿Cansado yo? - El peli rosa hizo una mueca muy pueril.
Al observar aquella manera de actuar, Eiri, creyó que su baka había caído en su pequeña trampita – Claro que hablo de ti - contesto en un tono serio.
-No me provoques Eiri- advirtió el amatista removiéndose sobre las piernas provocando roses involuntarios entre su trasero y las partes intimas de su amante.
-Acaso piensas que perderé yo?
-Ja… - el peli rosa miro hacía otro lado mientras cruzaba los brazos sobre su pecho.
-Apostemos algo ¿si quieres?
-Y que seria lo que apostamos?
-Un deseo..
-… - Shuichi guardo silencio intentando comprender a lo que se exponía.
-Anda no seas aburrido el que pierda o como quien dice tiene menos resistencia tendrá que cumplir un deseo al ganador- explico.
-Lo que yo quiera?
-Exacto
-No me estas engañando verdad?
-Soy hombre de palabra – dijo serio.
-Esta bien acepto - dijo Shuichi sonriéndole.
–Estrechamos nuestras manos - pidió el rubio extendiendo la mano.
-No - respondió el amatista enredando los brazos alrededor del cuello del rubio - mejor sellémoslo con un beso- y sin mas le robo el aliento…
Era obvio para el rubio que su pequeño amante los estaba provocando y el no pretendía perder aquella batalla de pasiones.
Las manos acariciaron la espalda de su pequeño, mientras que su boca ahora libre besaba y mordía, arrancando gemidos de aquellos dulces labios.
No hubo mas palabras solo acciones, mientras que los deseos aumentaba. Aquel toque fue el inicio de una disputa, un duelo a ver quien daba mas placer con cada rose, un nuevo beso y ahora sus lenguas se debatían por el domino, mientras que las manos irremediablemente estimulaban mas y mas.
Bajo la burbujeante agua del jacuzzi el contacto era excitante y ambos miembros se alzaban airoso, demostrando así esa necesidad que los agobiaba. Fue la mano trigueña la mas osada que acarició con la punta de sus dedos aquel firme abdomen para luego continuar su exploración hasta deteniéndose un instante en la cresta ilíaca (*1), provocando un gruñido de protesta por parte del mayor y una sonrisa en el menor, para luego seguir camino hacía la ingle disipándose en aquella mata de cabello rubio hasta llegar aquel músculo palpitante y deseoso de atención.
En ese preciso instante el mayor había tocado con magistral habilidad un punto sensible en el interior de su pequeño incitando aun más si eso era posible. Con un movimiento casi sincronizado Shuichi fue elevado y sentado sobre aquel pedazo de carne insaciable, sumergiéndose en aquel territorio prohibido.
El gemido de ambos fue ahogado por un beso hambriento, seguido de un baile más antiguo que el mismo tiempo. El beso fue roto, pero sus cuerpos seguían unidos enfrascados en tan desenfrenada danza.
El cuerpo del menor subía y bajaba auto penetrándose ayudado por las pálidas manos firmemente sujetas aquella estrecha cadera. Los dos estaban perdidos en la lujuria dejándose llevar a lugares insospechados de sensaciones abrasadoras.
Pronunciados sus nombres de forma entrecortada, aferrados el uno del otro llegaron a ese lugar al que solo los amantes verdaderos tienen acceso. Los cuerpos se tensaron para luego explotar liberando sus esencias.
Aun con la respiración agitada por el acto, se besaron dulcemente, al separarse sus frentes quedaron juntas, los ojos amatistas se abrieron para contemplar aquel hombre que podía hacerle olvidar sus inhibiciones.
-Eiri…- dijo contemplándolo para luego abrazarlo con fuerza ocultando su rostro.
-¿Qué pasa Shu?
-Nada…- dijo sin soltarlo.
-No es cierto…- lo separo un poco para verle la cara – dime…
-Bueno yo…- lo miro perdiéndose un instante en esos dorados ojos tuvo que bajar la mirada para poder decir - Daisuki(2*)…
-Yo también te quiero – confeso el escritor cada vez más emocionado.
-jejejeje…- rió apenado mientras volvían a abrazarse.
-Nee Shu…
-Dime…
-Sabes que esto recién comienza…
Una fría brisa que se coló bajo su abrigo lo hizo volver a la realidad, ajusto un poco más su largo sobretodo de color negro. El calor del recuerdo había hecho que su cuerpo ardiera y el clima helado se acentuara más. En otro momento no se hubiera tomado al molestia de cubrir su cuerpo siendo el un hombre controlado, pero en este momento en particular agradecía que su cuerpo estaba a resguardo dado que el recuerdo había echo demasiada evidente su excitación.
-Joder Shuichi!- exclamo mientras suspiraba, una nube de vapor se alejo de su boca – porque te fuiste - se quejo mientras acomodaba un poco mas su "amiguito" de manera disimulada para poder caminar en paz.
Intentó controlar la adrenalina que corría por su cuerpo victima de aquel recuerdo tan vivido. Volvió a suspirar frustrado, pensando que podría estar en una cama junto a su baka y no estar en esta vergonzosa situación.
Ya había dejado atrás el calor de aquel Penthouse, a unos cuantos metros su elegante mercedes lo esperaba, desconecto la alarma y se introdujo en el.
Ya a resguardo de la vista de los curiosos el rubio evaluó como castigaría a esa esquiva pelusa rosa, necesitaba sorprenderlo… y raptarlo para cobrar venganza por su afrenta… estaba en plena estrategia cuando su celular sonó insistente.
Pensando que era su niño, rebusco presuroso el bendito aparato, pero al ver quien era el que lo llamaba, lo hizo gruñir fastidiado.
-Hola…
-Eiri-san que bueno que contestaste – el escritor frunció el seño al escuchar el tono alterado de su cuñado, sabía que nada perturbaba a Touma Seguchi.
-Que sucedió? – cuestiono yendo directo al punto.
-Es… Mika
-Que le paso a mi Hermana?
-Desapareció…
-Nani?...
Oxoxoxoxoxoxoxox
Nota del autor:
POR KAMI ESTA LISTO EL CAP 34! *W*….
Bien mis queridísimas lectoras espero que les allá gustado este capitulo, que como verán tuve que cortarlo en dos, lo se no es justo pero deben tener en cuenta que ya de por si el cap es largo y hacerlo casi el doble seria demasiado para cualquiera, no quiero aburrirlas, así que disfruten y tengan paciencia ya tengo casi la segunda parte. Sinceramente espero subirla pronto.
Por lo pronto espero su opinión y comentarios de que les pareció este nuevo cap?. Mi Shu es el mejor verdad? Que tal les Yuki ? Vieron que no fui mala tampoco hoy? (no te confies rubio XD) Shu no fue valiente al acompañar a Mika? Siempre soñé ver así a mi Shu-chan *w*
Lamento por esos Lemon que no me salen como quisiera (por más que lo intento no me salen como a My darling T.T) Hablando de mi princesa Chilena quiero dedicarle este cap porque sin ella y su apoyo incondicional ya hubiera dejado de escribir hace rato – GRACIAS HIME-SAMA!
También un saludo especial a todas aquellas que se toman su tiempo de leer y mandar sus opiniones, porque ustedes son mi aire y mi aliciente para continuar y hacerme ver que no estoy sola en este mundo de fantasía. Gracias mis peques!
Contestando a las chicas:
Serena: Graicas pro tus palabras en verdad aprecio el apoyo..^^
Isis: muchas graica spro tomarte el tiempo de dejarme Review
YukI: que bueno que ya estas de regreso en verdad te extrañe!
Kenia: no me regañes se que soy mala pero no mando sobre las musas, seguire intentando actualziar, pero no me gusta nada de lo que hago con respecto a complot mis musas tenistas no quieren volver T.T graicas al menos por tomarte le timepo de regañarme.
Vocabulario XD:
(1*) cresta ilíaca: por si no saben es ese huesito en la cadera – ese que sobresale en todos los cuerpos bien formados XD
(2*)Daisuki: significa Me gustas mucho! – aclaro esto porque Shu aun no le a dicho que ama a Yuki, bueno solo medio dormido. n/./n
Bien… sin nada mas que decir esperemos que los vientos de cambio sean benévolos para nuestra pareja de oro, mil besos para ustedes.
Hasta luego.
Lady Sesshoumaru (se despide)
