Los personajes de Ranma ½ pertenecen a la mangaka Rumiko Takahashi y solo escribo para los fans por diversión que aman esta genial serie de Anime y manga sin obtener algún ingreso económico.
59.
Lo primero que tuvo que hacer es llamar a Akane y por suerte, Izanami estaría toda la tarde con ella, aunque pensó que era por no estar con él, pero por el momento solo pensaba en hacerla feliz. Estaba en la habitación de su hija y en su librero busca los títulos que había en la lista que le había escrito Emi. Tachaba las que ya estaban y solo había uno que no estaba.
Al darse la vuelta se tropezó con una mochila donde estaban algunos mangas.
—Rayos—maldijo y comenzó a guardar nuevamente los libros, pero se percató de algo.
El interior de ella estaba roto, incluso encontró monedas dentro, diría bastante, los contó y era casi 100 yenes.
—Son dos cosas...
Ranma brincó del susto.
—¿Viniste aquí para robar dinero o buscabas algo que podría ayudarte para saber que regalo darle a mi hermana? —preguntó Raiko que estaba recargado en la pared.
—¿Por qué crees que vengó a robar dinero de tu hermana?
—Yo tampoco lo creo, solo lo pensé porque lo andabas contando—aclaró Raiko recargándose en la puerta—. Como te diste cuenta la mochila de mi hermana está rota y le he dicho millones de veces que debía comprar una, pero dijo que no la compraría porque estaba ahorrando para nuestros regalos
—¿Nuestros? ¿Me comprara un regalo? —sonrió
—Es obvio—contestó Raiko—. Hasta ahora mi hermana está ganando dinero con mamá, por lo que este año será el primero en donde Izanami comprara regalos con su propio dinero, entonces... —le mostró una imagen de una mochila en su celular—. Esta le gustó, es de un material grueso color rosa palo, obsérvala bien papá, es brillante y la tela parece de piel.
Ranma miró con más detalle la imagen, pero se dio cuenta de algo.
—¡¿Eso es lo que cuesta?!
—¿Por qué crees que no la ha comprado? La usara para salir y guardar sus cosas y para vender mangas que ya ha leído.
Raiko se fue dejando a Ranma decepcionado, pero si quería hacer feliz a su hija lo haría.
—Ella se ha esforzado para comprarme un regalo a pesar de como la trato, se la comprare—se dijo decidido.
Izanami y Akane llegaron a la oficina y miraron a Maru en su escritorio junto a Emi y Akane miró a su hija.
—Dile al desgraciado que lo esperamos en el restaurante que está a dos cuadras de aquí—dijo Akane.
—¿Por qué siempre le tienes que decir así? —se quejó Izanami—. Incluso mi papá te ha regañado y lo peor de todo es que se lo dices enfrente de Nana y a veces de mi tía Serena.
—No me importa—le respondió y se retiró para ir a su oficina.
Izanami suspiró y comenzó a acercarse.
—Oye desgraciado ¡Digo, amor! —se corrigió rápidamente.
Igual lo escuchó y Emi quería reírse.
—De todas maneras, me dijo de dos formas que no me dice—aclaró Maru—. Cuando me dice amor es que algo quiere.
—¿Por qué siempre piensas mal de mi cariño? —preguntó indignada sentándose arriba del escritorio para esta al lado de él—. Pero si, te pediré algo.
—Nunca me equivoco.
—Mi mamá nos invitó a cenar.
—¿Por qué? ¿Tiene una enfermedad terminal? Yo pagó todo.
—¡No seas así! También irá mi papá y pues Kaede y Raiko no están, solo seremos nosotros cuatro.
—Esto se pondrá interesante—sonrió Emi queriéndose reír.
En la noche, ya estando en el restaurante, Akane y Maru estaban sentados viéndose frente a frente y no parpadeaban por querer intimidar al otro y molestarlo.
Ranma estaba al lado de Akane e Izanami al lado de Maru y tenían el presentimiento de que esto se pondré feo.
—¿Cómo te has sentido, Izanami? Tu mamá me dijo que nuevamente estás deprimida—comentó Ranma con preocupación.
—Estoy bien, papá—intentó sonreírle.
Eso no le gusto a Ranma.
—El desgraciado no ha hecho nada para hacerte feliz—comentó Akane sin dejar de ver a su yerno.
—¡Mamá!
—¡Akane!
—Olvídate de ellos, ¿Sí? —le sugirió Izanami.
—Izanami—Ranma acercó su mano a la de ella—. No quiero que sigas sufriendo, ya pasó y no quiero que eso te detenga. A veces veo a la Izanami que conocí. Sé que no estuve tus primeros años contigo, pero aun así estoy orgulloso de Akane porque te dio a ti y a tu hermano la protección y amor que merecen
—Es lo único bueno que ha hecho en su vida—comentó Maru sin dejar de ver a Akane
Ranma e Izanami pusieron los ojos en blanco, pero prefirieron mejor ignorarlos.
—Solo quiero ver esa sonrisa tan hermosa que tienes, al menos dame ese regalo cada día—sonrió Ranma.
Izanami sonrió teniendo los ojos llorosos.
—Estoy sentimental, malditos síntomas del embarazo—dijo Izanami en su mente—. Creo que nuestra vida ha sido un poco difícil, ¿no?
—Por culpa de ella—dijo Maru.
—Por culpa de él—dijo Akane.
Ambos lo dijeron al mismo tiempo.
—¡Eres un desgraciado! —exclamó Akane
—¡Y usted una amargada! —le contesto sin moverse de su asiento—. No entiendo por qué le dicen amargada a Izanami y si usted es el concepto de esa palabra.
Akane se levantó para golpearlo, pero Ranma la detuvo y la sentó en su silla.
Después de media hora, ya habían terminado de cenar, pero ellos seguían viéndose sin parpadear. La cena no se disfrutó mucho por culpa de ellos.
—Mi mamá fue la de la idea y termina así—comentó Izanami.
—No, esto aún no termina—interrumpió Akane—. Yo no planeo algo sin ningún propósito.
—¿Eh? —dijeron Ranma e Izanami.
—Creo que después de dieciocho años desde que están juntos y dieciséis de "casados"—hizo comillas con sus dedos—. Es hora de arreglar nuestra situación, ¿No crees?
—Me imaginé que ese era su plan—le contestó Maru.
—Mamá, por favor no hagan algo vergonzoso—le pidió Izanami.
—Akane, recuerda lo que pasó en año nuevo—dijo Ramma.
—Yo te había dicho cuando supe lo de ustedes que no me agradabas como el hombre indicado para mi hija y quiero saber algo... ¿Cómo le haces?
—¿Cómo lo hago?
—Si, ¿Qué haces para que mi hija esté contigo? Izanami no se fijaba en ningún chico a excepción del chico del primer mundo.
—Edik—suspiró Izanami con una sonrisa, pero dejó de sonreír cuando Maru la miró feo.
—Sigo sin entender su pregunta—miró nuevamente a Akane.
—¿Qué cosa le das para que caiga hacia a ti?
—Lo que a ti te gusta—le dijeron Ranma e Izanami.
Akane miró a Ranma con una mirada de pocos amigos.
—No le hago nada a su hija, ella tiene lo que tiene cada persona que tiene una pareja.
—Enamorada—respondió Izanami.
—Creo que estoy entendiendo lo que quiere, que diga algo que pueda dañar nuestra relación y así ella me dejara y se iría con usted por qué estaría en buenas manos, que en mi opinión no es la mejor... sin ofender—se dirigió a Ranma.
—No te preocupes—le contestó.
—Usted no es un buen ejemplo, y lo sé porque Izanami y Raiko me contaron algo que lo demuestra.
Años atrás...
Akane guardaba sus cosas en una bolsa porque se llevaría a Raiko al hospital para que lo vacunarán, pero también se llevaría a Izanami porque no tenía con quien dejarla y con la que tuvo problemas cuando le tocó a ella
—¡Raiko! ¡Nanami! ¡Vámonos! —les gritó Akane en la entrada para que bajaran, pero ellos tardaban—. Bajen ahora o los cuelgo en el tendedero—los amenazó.
Akane agrandó los ojos al ver a... Dos Nanami en el inicio de las escaleras.
—Pero ¡¿qué es esto?!
—Si no sabes quién es Raiko no nos podrás vacunar—dijeron al mismo tiempo para que no sospechará quién era quién por su voz.
—No creo que Raiko tenga una mente malvada para que se le ocurriera esto, ¡Nanami!
—A uno de nosotros ya vacunaste y si te equivocas le causarás un daño mortal.
—¿Piensan que eso me detendrá? —Akane alzó una ceja—. Yo no permito chantajes, Nanami, los dos serán vacunados—sonrió Akane.
Le temblaba los labios a Akane. No recordaba eso.
—Al final, a Izanami si le provocó un daño que la mantuvo internada cuando usted pudo haber desnudado a uno de ello, así lo hubiera sabido y habría vacunado al niño correcto.
—¿Cómo pudiste hacer eso Akane? —le reclamó Ranma.
—Era madre primeriza—se justificó.
—No es justificación—le dijo Izanami.
—Tu no digas nada porque es hereditario ¿O quieres que les cuente a tus padres lo que hiciste con Nana hace 11 años?
11 años atrás...
Izanami se puso de rodillas para estar a la altura de Nana que tenía cinco.
—Nani bonita, ahorita me siento mal y se me antojó una bebida energizante y como no puedo esperar hasta que llegue el germen bonito, quiero que vayas a la tienda de la vuelta para que mamá pato se sienta mejor, ¿sí? —le dio el billete y la niña lo tomó —. Está en el refrigerador que está al lado de la caja y es una botella color azul, si no sabes cuál es, dile a la encargada para que te lo de y solo te sobrara dos monedas, ¿entendiste?
La niña asintió y salió de la casa.
—Llegó a salvo e intacta—se defendió—. Desde entonces le gusta ir a comprar a la tienda.
—¡¿Ósea que no fue solo una vez?!—exclamaron los tres.
—Akane, es suficiente—detuvo Ranma—Si así seguirán las cosas, es mejor que terminemos con la cena.
—Espera... Esto no acaba—Akane detuvo a Ranma—. Yo les demostrare a todos que no eres el hombre perfecto que todos creen.
—Y yo demostrare que... A no, ya todo mundo sabe la reputación que tiene—le sonrió.
Akane se paró de repente y se subió a la mesa para alcanzarlo y golpearlo, pero Ranma alcanzó a bajarla antes de que lo tocara.
—¡Suficiente mamá! —Izanami se puso de pie y salió del restaurante muy molesta.
Akane aventó los zapatos y entró a su casa. Gritaba del coraje y estaba a punto de regresar e ir a golpearlo sin importar que su hija se enoje.
—¡Ahora si te pasaste Akane! —le gritó Ranma deslizando la puerta.
—¡Él comenzó!
—¡Tu empezaste! ¡Cuando me dijiste que íbamos a cenar los cuatro pensé que lo hacíamos por Izanami, pero tu plan era otro!
—Pues... ¡Pues si! ¡Ahora si agradezco que no estén casados porque no hubiera podido hacer nada!
—¡Hace años te enojaste porque no lo hicieron y ahora lo agradeces! ¡Si yo no dije nada es porque Izanami pasaba un mal momento y no quería tener problemas con ella, pero tú casi lo matabas cuando te dije!
—¡Y como me arrepiento de no haberlo hecho en ese momento!
—Piensa en Izanami.
Akane se detuvo.
—¿Te das cuenta de que cuando está él, vemos a una Izanami diferente y no a una que está triste?
Akane no lo pensó, pero era cierto.
—Mientras que, con nosotros, quiere que le demos abrazos o cariño, pero siempre esa tristeza—dijo Akane.
—Es una razón que aún es desconocida para mí—dijo Nana que había abierto la puerta con una mochila en su espalda—, pero todo parece indicar que mamá pato no quiere verse triste en nuestra presencia, solo he sabido eso... Por cierto, ¿puedo dormir aquí? Están discutiendo y no me dejan dormir e incluso ni se dieron cuenta de que me fui.
No esperó sus respuestas y subió para ir a la habitación que fue de Izanami. Ellos solo vieron como desapareció.
En el pasado...
Akane estaba en su habitación y ya estaba por acostarse, hasta que llegó Ranma con una bolsa.
—¡¿Dónde estabas?! —preguntó molesta.
Se enojó cuando vio que Ranma no estaba cuando él no era de los que salía tarde.
—Más te vale que no estés trabajando en otro café maid porque te matare—advirtió Akane.
—Claro que no, ya no lo hago—aclaró.
—¿Qué traes en la bolsa? —preguntó Akane.
—Necesito que escondas estos dos regalos.
Ranma sacó de la bolsa la mochila de Izanami, además, los dos juegos que le había comprado a Raiko.
—Estos... Son...
—Los regalos de nuestros hijos, fui a comprarlos aprovechando que Izanami... Quiso pasar la tarde contigo—dijo eso ultimo con tristeza.
—¿Qué tiene de malo que esté conmigo? —preguntó Akane.
—Nada, pero sé que quiso quedarse contigo porque está molesta conmigo.
—Le pregunté a Izanami si pasó algo entre ustedes nuevamente, pero me contestó que nada había pasado.
—Lo mismo de siempre—contestó.
Akane respiró y exhaló para no gritarle.
—La verdad ya me estoy cansando de esto, si esto sigue...
Atrás de la puerta, Izanami pagaba su oreja para escuchar lo que hablaban sus padres, ya que al pasar por ahí y escuchar su nombre quiso quedarse para saber porqué la habían mencionado.
—Lo volveremos a intentar—dijo Akane.
—Te refieres a... Ni lo sueñes, yo no me vuelvo a parar ahí y es más... Estoy seguro de que tu clon mentía al decir que no estaba o, mejor dicho, que había salido de viaje.
—¿Y qué tal si decía la verdad? —insinuó Akane—. Es cierto, por mi hija hubiera hecho lo que sea por su bienestar y eso es lo que pensó para que no la viéramos. Se supone que a mí me debe de doler más que a ti porque yo pase más tiempo con ella. Fue mi enemiga, después mi compañera, después mi mejor amiga y al final... De mi sangre.
—Pero yo...
—Lo sé—se sentó al lado de su esposo—. Shun y Usui también la pasaron mal porque ellos la criaron.
—Te apuesto que ella debe de vivir feliz y sonriente...Mientras yo aún no soporto su ausencia y eso me enfurece.
—Mamá pato casi siempre está triste...—decía Nana mientras se acomodaba en la cama—, pero cuando llega, se limpia rápidamente sus lágrimas y sonríe.
Akane se sentó al lado de ella.
—Odio al desgraciado, pero es cierto lo que dice Ranma, cuando está él, vuelve a la de antes—concordó Akane con Nana.
—La he visto llorar por horas desde que tengo uso de razón.
—Creo que sabes la historia, ¿verdad?
Nana asintió.
—Hace diez años, se fueron a un viaje un poco apresurado desde mi punto de vista—comenzó a contar—. Recuerdo que Shun y Usui estaban en casa porque estábamos trabajando y estabas comiendo una dona que te había comprado Usui... escuché una voz idéntica a la mía y mi corazón comenzó a latir y agradecí que Izanami y el desgraciado no estuvieran en la ciudad porque eso habría puesto peor a Izanami. Akane gritaba desesperada, queriendo llorar y suplicándome que quería ver a Izanami y poder hablar con ella. El otro Ranma solo intentaba calmar a Akane y esas últimas palabras que dijo Ranma antes de que se fueran...
—Las recuerdo porque yo me asomé a ver, él había dicho que si ella no quería verlos entonces que ninguno de los suyos regresará.
—No le dijimos nada a Izanami, pero los demás lo supieron.
—Los descendientes.
—Acordaron en no decir nada y no volver por nada del mundo, y creo que fue lo mejor porque el hecho de que estemos viajando al pasado...
—¿Suena absurdo? Para mí no lo es.
—Aunque, recuerdo que Izanami llegó de ese viaje muy extraña, pero estaba más deprimida que nunca, y el desgraciado estaba serio, ni siquiera mis insultos le molestaba. Tal vez estaba preocupado por mi hija y yo también al igual que Ranma, pero eso ya pasó.
En ese momento recordó las palabras de Inori, de que llegaría un momento en el que su hija tendría la oportunidad de cambiar y sería al enfrentarse a los otros mundos. Si eso pasara, esperaba que no se entrometiera los otros.
Izanami caminaba de regreso a su habitación pensando en lo que decían. Después de que dijo que ya no soportaba su ausencia y lo enfurecía, cambiaron de tema. Algo la estaba inquietando. Entró a su habitación y cerró la puerta. Se deslizó por ella hasta caer al piso.
—¿Qué es lo que sucedió, papá? —se preguntó.
