Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen. Ninguno.
36/40
¡Hola a todos! ¿Cómo están?. Como siempre, espero que bien. Bueno yo acá de regreso con el capítulo 36 de "Sentimientos viajantes". Como ya saben, nada más quedan 4 capítulos para el final. Y todavía no puedo creer que me hayan dejado tantos reviews. Me parece increíble, ya les dije. Me malcrían. Pero si al menos logro escribir historias de su agrado, entonces yo estoy feliz. Si a ustedes les gustan, entonces yo seguiré escribiendo (además me encanta escribir :P). Y como les dije después de este fic voy a subir un nuevo ShikaIno (y ya empezando otro). Pero bueno, tiempo al tiempo. Y ahora volvemos a esta historia. Como siempre quería decirles lo mucho que me encanta leer de ustedes. No les puedo explicar lo feliz que me hace leer sus comentarios. Sus opiniones, me alegran mucho. Me animan y me ayudan muchísimo. Para seguir mejorando, día a día. Capítulo a capítulo. Historia a histora. Y espero poder devolverles el agradecimiento con historias que sean de su agrado y estén a la altura de sus expectativas (al menos lo intento :D). En fin, que decirles. No hay muchas palabras así que voy a repetir el tan habitual ¡GRACIAS!. Por leer mi/s humilde/s historia/s. Por bancarme con cada loca idea. Por tomarse la molestia de dejarme saber lo que piensan. Por el ánimo incondicional ¡Los adoro! ¡Gracias a todos! Espero que el capítulo les guste... (Perdón por la extensión) Los dejo tranquilos para que lean. ¡¡Nos vemos y besitos!!
Sentimientos viajantes
XXXVI
"Capricho, enamoramiento y amor"
(Tres conceptos fácilmente confundibles)
Lentamente el sol se veía caer en el horizonte, llevando con él su aura de calor haciendo que la temperatura descendiera mientras los rojos del cielo deleitaban a todos con la preciosa escena. El grupo de shinobis se encontraba aún en la playa, a excepción de Shikamaru quien había decidido no regresar después de haber cocinado y almorzado. Sin Ino.
Al parecer la muchacha había decidido desaparecer por el día entero, lo que sólo él sabía era que la rubia huía de él. Él era su razón de ausencia, y en el fondo aquello lo hería. Ino y él habían sido amigos desde los 12, a pesar de ser ella demasiado problemática él había aprendido a quererla, a su modo al menos. Y las cosas se habían calmado por un largo tiempo, pero ahora los problemas parecían regresar. Y esta vez las cosas eran aún peores, él lo sabía, no era tonto. Aquello no se trataba de una infantil pelea, un golpe o un insulto. No, esta vez ambos habían trascendido los límites, y ahora las repercusiones pegaban de lleno en él.
Se quedó un largo rato en la sala, completamente a oscuras mientras veía el día morir con el nacer de la noche. La luna se alzaba hermosa en todo su esplendor. Sin decir nada, permaneció largo rato en una de las sillas. Con la mirada fija en la puerta. Quince minutos pasaron, luego veinticinco. Miró el reloj; 19:45. Pronto la muchacha llegaría, aún les quedaba hacer la cena. Aunque no tenía demasiadas esperanzas en que viniera. No era pesimista. Pero dada la situación, simplemente no lo creía posible.
Un crujir en la madera lo alertó y al levantar la mirada vio una pequeña silueta ingresar. De la altura de Ino, pero no era ella. Era Sakura, una vez más.
—No vendrá ¿No es cierto? —preguntó de repente, haciendo sobresaltar a la pelirrosa.
—¡Shikamaru! Me asustaste… —entonces bajó la mirada y negó débilmente— Lo siento, me dijo que tenía que terminar algo…
—Por supuesto… —exclamó indignado, ciertamente la chica era problemática ¿Por qué demonios no hablaban, aclaraban el asunto y así finalmente podrían olvidarlo? Y quizá él dejara de sentirse tan extraño y surreal.
La muchacha caminó lentamente hasta la encimera y depositó allí las bolsas que traía, se giró y miró al moreno extrañada. Era obvio que algo pasaba, Ino no había permanecido junto a ellos todo el día y Shikamaru parecían en urgencia de verla. Quizá hubieran discutido, después de todo no era nada extraño o inhabitual.
—Fui a comprar algunas cosas para preparar algo simple —dijo la pelirrosa, con una sonrisa.
—Bien —se puso de pié y se acercó junto a la chica. Extendiendo la mano tomó lentamente uno de los vegetales y empezó a cortarlos en pequeñas y delgadas rodajas. Sakura todo el tiempo lo miraba de reojo, había algo extraño en el Nara. Aunque no podía definir exactamente que.
—¿Pasó algo?
—¿Con qué? —preguntó fingiendo ignorar de que hablaba, sabía a que se refería la pelirrosa.
—Con Ino, me refiero si discutieron o algo. Hoy no la vi y parece que tu tampoco, de hecho pareciera como si estuviera ignorándote —el chico arqueó una ceja.
—¿Ignorándome? No veo porque lo haría —se sentía el mayor de los mentirosos, pero estaba seguro de que Sakura estaba en lo cierto. Peor aún, no sólo lo ignoraba sino que también lo evitaba. Era obvio.
—No lo sé —admitió—, por eso te preguntaba a ti.
—Oh, no. No creo que lo esté haciendo.
—Está bien.
Largos minutos pasaron en silencio, en su cabeza se debatía cientos de razones. Las ideas se abarrotaban en su cabeza y ninguna parecía ser la adecuada para conceptuar aquello que le ocurría y satisfacer su espíritu. Y es que era imposible encontrar una palabra que pudiera describir por entero lo que le sucedía, aquellas extrañas sensaciones. La constante intranquilidad que lo aquejumbraba, los pensamientos mezclados e impuros que no hacían más que complicar la cuestión e Ino. Sus recuerdo, su imagen plasmada en su memoria. Grabada a fuego, tanto que por más que quisiera apartarla retornaba. Quería olvidarse de todo, del asunto, el beso, la noche anterior. Quería volver a ser despreocupado y perezoso. Pero ella no lo permitía, peor aún, complicaba las cosas a más no poder. Ciertamente las mujeres eran problemáticas, pero la rubia debía ser la máxima expresión de aquella frase. Ni siquiera la más entramada de las cuestiones podía quitarle el sueño como ella lo hacía.
Y odiaba no poder comprender algo. Más que a nada. Es por eso que encontraba a las mujeres problemáticas, porque ciertamente no las comprendía. Y quizá jamás lo hiciera.
—¿Shikamaru? —lo llamó de repente la pelirrosa. Él se volteó algo distraído, aún en su cabeza daban vuelta miles de cuestiones. Ninguna satisfactoriamente explicatoria.
—¿Qué? —la chica señaló la verdura frente a él, hacía ya más de diez minutos que había estado cortando la misma y ahora eran sólo pequeños cubitos. Ínfimos, casi inservibles—. Oh, lo siento.
—Pareces distraído… —él negó con la cabeza y tomando otra verdura empezó a cortarla.
Quizá fuera… No, no podía ser. Aquello simplemente debía ser imposible. Nunca había creído realmente en lo absurdo de la cuestión, creía que era algo pasajero y meramente físico. Una cuestión biológica, obvia dada su edad y necesidades humanas. Pero quizá fuera algo más, algo de lo que él ignoraba. Algo que jamás había llegado a comprender, porque no existía definición unánime de tal fenómeno aparentemente inexplicable. Y sin embargo inevitable.
Miró a la joven junto a él, sabía que si había alguien a quien debiera preguntarle aquello. Esa era Sakura. Pero no sabía como formular la pregunta, sin sonar inmediatamente como un idiota. O demasiado obvio, o demasiado afectado. Finalmente decidió que no había forma sutil de hacerlo y sin pensarlo más, de la nada formuló la pregunta.
—¿Cómo sabe una persona si está enamorada? —si, ciertamente debía haber sonado como un idiota. Sin mencionar que en el proceso se había delatado completamente, que era él quien quería saber si era aquello lo que lo afectaba.
Sakura lo miró extrañada y tras ver un leve sonrojo en las mejillas de él, rió suavemente. El Nara la miró molesto de reojo más no dijo nada, y esperó la respuesta de ella.
—¿Por qué me preguntas a mi? —bien, ciertamente esa no era la respuesta que había estado esperando. Sakura sólo hacía las cosas más difíciles, e incómodas. Al menos para él, que ciertamente odiaba sentirse así.
—No lo se, supongo que tu sabes. Por lo de Sasuke… digo tu siempre dijiste que lo amabas.
—Y lo hago —admitió con tristeza.
—No entiendo como puedes —replicó fastidiado, el Uchiha simplemente era un idiota. O al menos ante sus ojos.
—No es algo que se elige, enamorarse o amar a alguien. No puedes elegir de quien, simplemente sucede —él la miró confundido, ciertamente aquello no tenía demasiado sentido para él. Siempre pensando que el ser humano había sido dotado con libre albedrío. Y ahora ella le decía que él había sido una víctima. Pasiva y susceptible de caer en las trampas y redes de aquello desconocido, en cualquier momento. Y lo más irónico, era que era cierto. Porque si él hubiera podido elegir, estaba seguro de que jamás hubiera preferido por encima de todo a su amiga. Ella era simplemente demasiado compleja y problemática.
—Verás, hay una diferencia entre enamorarse y amar a alguien. O eso creo yo. Cuando uno está enamorado… se siente extraño, como un constante cosquilleo en el estómago. Tu corazón se acelera cuando esa persona está presente, a veces uno llega actuar como un tonto por ello. Pero es que el enamoramiento desorienta, vulnera.
—¿Esos son los síntomas? —preguntó entonces el Nara. Sakura lo miró indignada.
—No es una enfermedad Shikamaru, es un sentimiento. El más hermoso de todos.
—Es problemático —replicó frunciendo el seño—, si fuera como tu dices ¿Por qué Sasuke te hace llorar más que sonreír?
—Él es… —de repente su voz se suavizó y bajando la mirada contempló a la olla delante de ellos— diferente.
—Nunca entenderé como a ustedes, las chicas, puede gustarles alguien como él —ante esto Sakura sonrió divertida.
—Suenas celoso.
—No es eso, es que simplemente no lo entiendo. Eso es todo.
—Bien, te creo —repuso, aún sonriendo y volviendo a cortar la zanahoria frente a ella continuó con su explicación— En cambio, cuando amas a alguien es distinto. Es más profundo, a veces el enamoramiento es pasajero (a veces no) pero el amor no lo es. Y lo sientes muy dentro de tuyo. Es como si la otra persona fuera una extensión tuya —él arqueó una ceja.
—Eso suena cursi… —repuso— y problemático.
La muchacha lo miró con una sonrisa y de pronto sintió una suave carcajada escapar de sus propios labios. El Nara era ciertamente gracioso, intentando comprender por la lógica lo que no podía sino ser comprendido por aquellos que lo sentían. Sin mencionar que aparentemente el moreno luchaba consigo mismo. Como si no quisiera admitir que aquello era lo que le sucedía.
—¿Y quien es la afortunada? —preguntó de repente la chica, sus inmensas orbes verdes posadas en él.
—¿Qué?
—Que quien es la chica de la que estás enamorada —explicó dejando las rodajas de zanahoria caer en la olla de agua hirviendo. Él suspiró.
—Que problemático… sólo era curiosidad.
—No —retrucó ella— eso era cierto. Y tú lo sabes.
El moreno rascó nervioso su cuello e ignorando las preguntas de ella volvió a sus quehaceres con la cocina. Pero sabía que aún Sakura lo estaba escudriñando con la mirada, podía sentir sus profundos ojos como esmeraldas vagar por el rostro de él. Y en el momento supo que debía estar sonrojado porque la chica rió.
—¡Entonces es cierto! Shikamaru Nara esta enamorado —él refunfuñó por lo bajo más no dijo nada. Ni siquiera se molestó en negarlo, después de todo ni siquiera él mismo estaba seguro de lo que sentía— ¿Me dirás quien es ella?
—No.
—¡Oh vamos! —imploró, Shikamaru la miró de reojo. Finalmente entendía porque Ino y Sakura habían sido amigas por tanto tiempo. Eran exactamente iguales de insistentes, hasta el punto de ser fastidiosas— ¿La conozco?
Ante esto no respondió, no podía mentirle porque sabía que su propia voz lo traicionaría. Y no quería, así que decidió que lo más sensato era permanecer en silencio.
—¡La conozco! —afirmó ella, su sonrisa ensanchándose más y más a cada segundo. Hasta que dio en el blanco—. Como no lo vi antes… Es Ino.
Y ante esto el Nara se estremeció y la miró asustado. Estaba rogando que si quizá, no lo decía, no fuera cierto. O simplemente el absurdo sentimiento pasara de largo. Pero para su desgracia no lo hizo, por el contrario su corazón se aceleró. Al oír la sentencia completa "Estás enamorado de Ino", fue como si su alma le hubiera caído a los pies. Justo lo que le faltaba, no sólo era suficiente con una mujer problemática sino que ahora empezaba a desarrollar sentimientos igualmente de problemáticas hacia ella. Sin mencionar el error de la noche anterior. Definitivamente las cosas no se veían bien para él, al menos no si lo que quería era volver a su estado anterior. A ser despreocupado y sin ligazón alguna a su rubia amiga. Si, las cosas se habían complicado.
