Hooola mis niñas!
Espero que hayáis tenido una buena semana; tengo una guardia muuuy tranquila jejejeje... así que aprovecho para dejaros el capítulo. Sé que las cosas están mal, pero un poquito de esperanza. Vamos a ver que ha pasado con el resto de la Organización, y si el señor Whitlock tiene un plan... seguro que sí ;)
También quiero aprovechar para daros las gracias, por haber acogido tan bien mi nuevo fic, Tal como eres. Me alegra que os esté gustando... y no me negaréis que después de este drama, apetece leer algo divertido ;)
Poco más que decir... os dejo con el capi; nos leemos abajo ;)
Capítulo 34: Caída libre
Varias voces y movimiento a su alrededor sacaron a Isabella de la burbuja oscura en la que se había sumido. Tan solo recordaba las caras de Jasper y Paul, mirándola con aspecto sombrío y profunda pena en sus rostros.
Edward... su Edward había sido capturado; el mundo se había hundido bajo sus pies, y con ello, todas sus ilusiones y esperanzas. Sabía que su amado corría ese riesgo... pero todo iba bien... y ahora la cruda realidad la golpeaba de manera despiadada y desoladora. Ahora todo encajaba, por eso no había tenido noticias de el en muchos meses, ni tampoco de Jasper y Paul.
Intentó levantarse, no se había dado cuenta de que la habían trasladado a su habitación y que la habían tumbado en su cama. Al incorporarse cayó el paño húmedo que debía estar sobre su frente.
-Hija, vuelve a tumbarte- sus ojos enfocaron, de manera borrosa, la cara desolada de su padre, que estaba sentado en la orilla de la cama. Poco a poco fue recuperando la visión, y se dio cuenta de que Alice, Sara y Jasper estaban junto a la puerta. Las lágrimas acumuladas en sus ojos empezaron a caer de manera silenciosa, a la vez que el señor Whitlock se acercaba al lado de su padre.
-¿Dónde lo h... lo han llevado?- le reclamó, mirándole fijamente, y haciendo caso omiso a la recomendación del rabino Swan, ya que se siguió incorporándose -dime que sigue vivo, Jasper- le imploró, con su respiración tornándose agitada -¡dime que sigue vivo!- le volvió a reclamar, agarrando con fuerza las solapas de su chaqueta.
-Bella, tranquila- Alice hizo un intento por agarrarla de los hombros, pero su prima se revolvió, girando su cara hacia ella.
-¡Déjame en paz!- le gritó -¡no es tu novio al que han detenido!
-Hija, por favor- le rogó su padre, angustiado por verla con ese ataque de nervios. Pero los oídos de Bella estaban cerrados a cualquier voz que no fuera la del señor Withlock.
-Bella, por favor- le pidió también Jasper -cálmate- le dijo mientras tomaba las manos de la joven castaña, que no soltaban su chaqueta.
-¡Dímelo!- los nervios habían desecho el sistema nervioso de Bella -¡¿dónde está?!- chilló de nuevo, a la vez que le zarandeaba.
-Está en un campo de concentración, en Francia- los zarandeos se detuvieron de manera abrupta -fue trasladado allí desde Berlín- habló Jasper, cosa con la que se ganó una mirada reprobatoria de Charles Swan.
-Es mejor decirle la verdad, tío- intercedió ahora Alice.
Lentamente el agarre de Bella se aflojó, aunque permaneció sentada frente al señor Whitlock; su Edward estaba preso, y pasando todo el infierno que soportaron las chicas y ella... o incluso peor. El no se merecía eso, era un hombre bueno... no se lo merecía en absoluto.
-Dime que lo sacarás de allí- le rogó, con la voz trémula -prométeme que me lo traerás.
-Bella...- susurró Jasper, tragando saliva.
-¡Prométemelo!- le gritó -¡prométeme que me lo traerás- volvió a repetir, golpeando su pecho con los puños cerrados -por favor...- murmuró -por favor...- su voz se perdió, al igual que sus golpes, para finalmente apoyar su frente en el hombro del señor Withlock, llorando de manera desgarradora.
-Lo traeré- le prometió Jasper, acariciando lentamente la melena castaña de Bella; el nudo en la garganta no le permitió añadir nada más; el mismo estaba devastado... muchos de sus colaboradores, amigos desinteresados y bondadosos, habían caído en esa redada que se hizo en Berlín; muy pocos de sus colaboradores habían podido ponerse a salvo.
El llanto de Bella fue haciéndose cada vez más fuerte y desconsolado; su corazón acababa de ser cortado en dos... ¿por qué el destino se había cebado con ella de esa manera?... ¿acaso ella y Edward no merecían también un poco de felicidad...?
El aire cada vez llegaba menos a sus pulmones; parecía que una enorme bola se había alojado en su tráquea, impidiendo su respiración, lo que unido al estado de nervios en el que se encontraba sumida, provocaron un fuerte dolor en su pecho.
-¡Hija, por favor; intenta respirar!- le rogó su padre, asustado. Jasper la apartó de su abrazo, para que pudiera tomar aire; pero los labios de la joven, abiertos de par en par, clamaban por atrapar un poco de aire que aliviara tales punzadas de dolor.
-Avisaré al médico- Alice salió corriendo de la habitación; volvió con el médico local del pueblo, que alertado por Jasper en el primer desmayo, llevaba un rato esperando en el salón. Sara intentó que se tumbara, pero justo el facultativo entró en la estancia, así que tuvo que dejarle sitio.
-Cálmese, señorita Swan; en indispensable que intente regularizar su respiración- pero por más que lo intentaba, la joven no podía -es un ataque de ansiedad- explicó a la multitud allí reunida; sacó de su maletín su estetoscopio, y pidió con premura una bolsa de papel. Sara regresó con ella, y la tendió a Bella.
-Vamos hija- la alentó su padre, agarrando su pálida mano entre las suyas.
-Ahora quiero que expulse el aire, que la bolsa se hinche -Bella lo hizo -ahora inhale con fuerza, y repita el proceso las veces que sean necesarias.
Unos minutos después, la joven notó como sus vías respiratorias volvían a tener el camino libre; aun así, una sombra perpetúa de tristeza se quedó anclada en sus ojos, todavía acuosos. El dolor de su alma no se iría hasta que su Edward regresara... y quien sabe si regresaría.
-Eso es, señorita Swan- aprobó el doctor -voy a darle algo para que se tranquilice, y pueda descansar- le explicó a un asustado rabino, que asintió en silencio. Rendida por el esfuerzo, la muchacha dejó caer su cuerpo en las almohadas, cerrando los ojos.
Notó una punta afilada traspasar su piel, y como un frío líquido entraba a través de sus músculos; con el rostro de su Edward en su cabeza, lentamente fue cerrando los ojos, perdiendo toda conciencia a su alrededor.
0o0o0o0o0o0
Después de despedir al médico, un agotado rabino Swan se dejaba caer pesadamente en una de las sillas del comedor. Sus ojos rojos y su mirada perdida eran un claro signo de su agotamiento y dolor; dolor por su hija, dolor por el hombre que había hecho que ambos se reencontraran... ¿por qué Yahvé se empeñaba en ponerlos contra las cuerdas...?
Nunca jamás había dudado de la sabiduría y los hechos que se sucedían a lo largo de la existencia de las personas; todo en esta vida tenía un por que... pero ver así a su hija hizo que su cimentada creencia se tambaleara. Levantó un segundo la vista de la roída madera que tenían por mesa; Dora lloraba de manera desconsolada, sin que las palabras que pudieran decir Madeleine o su cuñada Ellen pudieran hacer algo por mitigar su dolor. Sara había ido corriendo a avisarles de camino a casa del doctor.
Barry tomó asiento al lado del rabino, en completo silencio y con la mirada perdida. Sara todavía estaba con Bella, velándola. Alice preparaba café bien cargado en la cocina, junto con Kate. Paul y Jasper también se sentaron en la mesa con los dos hombres.
-¿Cómo ha podido suceder esto?- murmuró Charlie, mirando a los dos miembros de la Organización. El café llegó a la mesa, y todos los allí presentes tomaron asiento.
-Es una pesadilla- sollozó Kate; Paul besó suavemente su mano, en un intento de consuelo.
-Todo empezó cuando a Jared Meier le interceptaron los nombres de unos presos que queríamos sacar de varios campos- tomó la palabra Jasper.
-El intentó quitarle importancia al principio; parecía que así era, pero a sus espaldas se pusieron a investigar -siguió relatando Paul.
-¿Y al final, qué indicios encontraron?- interrogó ahora Madeleine.
-Junto a esos papeles, descubrieron correo interno de la Organización; jamás ponemos nombres propios en esas misivas... pero terminaron por trasladar a Jared a Berlín e interrogarle.
-¿Os delató?- inquirió Alice, tomando de la mano a Jasper.
-No lo hizo, pero no pudo recuperarse de la monumental paliza que le dieron para que hablara- dijo Paul entre dientes -lo mataron a golpes.
-Dios mío- murmuró Charlie, completamente horrorizado. Kate y Alice se llevaron las manos a la boca; ellas también había conocido a Jared.
-A partir de ese instante, empezaron a rastrear por todo Berlín o cualquier ciudad alemana relevante, buscando algún indicio que los llevara a nosotros- terminó de explicar Paul -al estar destinado en un Ministerio en Berlín, la noticia no tardó en llegar a mis oídos, y pude dar la voz de alarma al resto.
-Desgraciadamente, para Edward y Seth las noticias no llegaron a tiempo- habló ahora Jasper -los llevaron también a Berlín, y los interrogaron.
-Sólo sabemos que Seth ha muerto, y que Edward fue trasladado a un campo de concentración para presos políticos en Compiégne, Francia.
-Mi pobre niño- lloraba desconsolada Dora, con las manos cubriendo su rostro.
-Pobre Edward- musitaba Sara, con pena en su voz y mirando de vez en cuando hacia la puerta del dormitorio de Bella; la casa era pequeña, y el salón estaba rodeado por las puertas que daban a los tres dormitorios, el cuarto de baño y la cocina.
-¿Han descubierto las cartas de Bella?- preguntó Kate horrorizada, mirando a Paul.
-No lo sé, cariño- fue la respuesta de este - pero habrán registrado los despachos de Ravensbrück, no te quepa duda de eso.
-Desgraciadamente, no sabemos nada más. Nuestro infiltrado más importante, el capitán Aro Vulturi, fue interceptado cuando intentaba huir, y el mismo se quitó del medio- explicó Jasper.
-Que horror- murmuraba el rabino Swan una y otra vez -pobre hijo mío.
-Sin el apenas tenemos acceso a la información; sabemos que Edward fue trasladado a Berlín porque Paul pudo sobornar a unos de los soldados que custodiaban la fortaleza de Spandau. Sabemos que allí fueron trasladados con posterioridad a ellos Leah Clearwater, hermana de Seth, así como Harry, Sue y Embry, también pertenecientes a las SS y que colaboraban con nosotros.
-Era una noticia morbosa para ellos, ya que Edward era el supervisor de Ravensbrück- siguió Paul -era cuestión de horas que la voz corriera.
-¿Y Gianna y Demetri?- preguntó Alice, con voz temblorosa; ninguna de las chicas habían olvidado a la generosa mujer que las cuidó en Lebork, nada más salir del campo.
-Ellos están a salvo, al igual que Carmen y Eleazar, mis más estrechos colaboradores- contestó el propio Whitlock.
-Si han registrado el despacho de Edward... y todavía conservaba las cartas de Bella... ¿pueden venir a por nosotras?- interrogó ahora Kate, con miedo en sus ojos. Todavía seguía teniendo pesadillas, y esas horribles noches en las que era llamada por McArthy y compañía aun la perseguían como el peor de los recuerdos. Ella y Alice se miraron unos instantes, entendiéndose en silencio.
-Es muy poco probable- las tranquilizó -de todas formas, mientras yo intento averiguar el paradero del resto de la Organización y encuentro una manera para llegar a Edward, Paul se quedará aquí; no podemos fiarnos.
-¿Eso es cierto, ya no vas a irte?- Paul sonrió a su novia, tomando de nuevo su mano y entrelazando sus dedos con los de ella.
-No cariño; me quedo aquí- una risa nerviosa, mezclada con lágrimas, brotó de los labios de la joven, que no pudo menos que soltar sus manos y abrazarse a su cuello. Jasper miró a Alice, que contenía una pequeña mueca de pena.
-Te aseguro que no me pasará nada- le dijo, adivinando por donde iban sus pensamientos -si hay una mínima posibilidad de que pueda sacar a Edward de allí, y de averiguar el paradero de mis otros colaboradores, debo hacerlo.
-Voy contigo- afirmó resuelta y decidida, pero tanto Jasper como su tío negaron al instante.
-No puede ser, Alice; imagina lo que harían los alemanes si te capturan y ven el tatuaje en tu brazo- habló su pareja, con tono serio y rotundo.
-Bella te necesita aquí- musitó su tío, con pena.
-Y mis hijos también- siguió la oración Whitlock -no puedo exponerte de esa manera, Alice.
-Está bien- se resignó la joven morena.
-¿Dónde habéis estado todos estos meses?- inquirió ahora Barry.
-Edward y Seth fueron capturados a finales de septiembre, y nosotros recibimos el aviso a principios del mes siguiente- tomó la palabra Paul, todavía sujetando a Kate por la cintura -nuestro cuartel general en Berlín lo desmantelamos, y ahora nuestra sede está en una población llamada Triberg, situada en la región de Baden-Wurtenberg.
-En plena Selva Negra- susurró en voz alta Charlie, y a lo que Jasper sintió dándole la razón.
-Es un paraje recóndito, y el pueblo no es ni bastante pequeño para que llamemos la atención, ni lo suficiente grande como para tener a las SS rondado por las calles todo el día- terminó de explicar Paul.
-¿Pero es seguro que regreses a Alemania, a la boca del lobo?- inquirió ahora la madre de Madeleine.
-Los nazis buscan al señor Heismman, al que iba a los campos en busca de esclavos para sus fábricas, de modo que no los tengo encima. Aunque hayan leído las cartas de Edward, cosa que todavía no sabemos al cien por cien, no es garantía. Jasper es un nombre muy común, y sin un apellido que le siga, no tienen nada que hacer.
-¿Y si alguien te te reconoce?- preguntó su novia, temerosa.
-Yo no iré en personas a hacer las gestiones; muchos de mis colaboradores nunca han pisado los campos, querida; ello nos permitirá hacer las indagaciones oportunas.
-Es tan peligroso- dijo Ellen con un suspiro, agarrando la mano de una inconsolable Dora.
-Lo sé, pero es un riesgo que debo correr. Esos hombres y mujeres han salvado a mucha gente inocente... lo lógico es que ahora intentemos ayudarles a ellos- hizo una pequeña pausa -gracias al teniente Mase, he recuperado la ilusión- Alice agachó la cara, roja de la vergüenza -y el merece la suya, junto a Bella.
-Ojalá pudiera ayudar en algo- Charlie golpeó con su puño en la mesa... se sentía tan impotente.
-Cuide de Bella- contestó Jasper -el tiempo es un arma de doble filo; unos escasos segundos pueden definir el destino de las personas... y la agonía de la espera puede llegar a consumir las esperanzas e ilusiones.
-Todos estaremos con ella- habló por fin Dora, con sus ojos rojos e hinchados, debido al llanto -señor Whitlock, no vuelva sin mi chico- dijo, seria.
-Pondré todos los medios para conseguirlo- fue la promesa que hizo Jasper a todos los miembros de esa triste reunión... y a su buen amigo Edward, donde quiera que estuviese.
0o0o0o0o0o0
Trent, Inglaterra; 1 de marzo de 1943...
Las mañanas frías, con las gotas de rocío cayendo en la fina hierba verde de la campiña inglesa, daban cada jornada los buenos días a Isabella. Sentada en el porche de su humilde casa, con una manta sobre sus hombros y visiblemente más delgada y pálida, observaba sin moverse siempre el mismo paisaje. Podría cerrar los ojos y contar mentalmente los árboles que indicaban el camino hacia la casa de Dora... cuantas hojas tenían, las rugosidades que sobresalían de los troncos...
Si se descuidaba, incluso podría hacer un repaso mental a las briznas de hierba que empezaban a asomar de manera tímida... la mañana daba paso al mediodía, este a la tarde, y luego la noche se cernía sobre su cabeza... y otra vez el amanecer y el rocío la saludaban, dando el pistoletazo de salida a una nueva y monótona jornada...
Porque así es como pasaba sus días la joven castaña desde que Jasper y Paul le comunicaron que su Edward había sido detenido y trasladado a un campo de concentración; sola, sin querer hablar con nadie y hundiéndose cada día en ese pozo sin fondo.
Se había convertido en una máquina, silenciosa y sin alma; Sara había tenido que asumir su puesto en las casas en las que ella trabajaba, ya que las dos primeras semanas permaneció en cama, debilitándose por no querer probar bocado alguno, situación que se demoró hasta el punto de que su salud se resintió de manera grave a cuenta de la inanición. Hasta que un buen día su padre, quizá empleando una seriedad y dureza que ella no merecía, la obligó a levantarse y al menos, alimentarse y asearse.
Por suerte, Sara había tomado su lugar sin chistar, ya que tanto Dora como Madeleine y Alice habían decidido que la joven no podía estar sin la vigilancia de uno de ellos. Su padre maldecía para sus adentros, ya que por mucho que intentara consolarla, sabía muy bien que nada podía mitigar el dolor de su hija. No la agobió ni presionó más... si ella al menos comía, se daba por satisfecho.
Apenas iba tampoco a la panadería, y si lo hacía siempre se quedaba en el interior del obrador, fuera de las miradas de lástima y compasión de la gente. Toda su familia se había dedicado a difundir el rumor que su novio, luchador del bando de la resistencia, estaba en paradero desconocido. Era extraño que la joven Swan, como ya se la conocía en Trent, apenas saliera de casa, pero al menos con eso se acallaron los rumores.
Se ocupaba de las labores de la casa de manera automática y silenciosa; lavaba el suelo todos los días, al igual que la cocina y el resto de la habitaciones. En el pequeño cobertizo frotaba una y otra vez la ropa sucia contra la tabla; el agua fría del enorme barreño hacía que sus manos estuviesen llenas de sabañones y prácticamente moradas... ¿pero qué era eso, en comparación con lo que su Edward estaría pasando...?
Apenas hablaba excepto cuando se dirigían directamente a ella y utilizaba simples palabras, en su mayoría monosílabos, para contestar. Su alegría estaba muerta y enterrada, y ni siquiera sus habituales tazas de té con Dora al atardecer se seguían sucediendo. Sólo esperaba, sentada y sumida en sus de nuevo dolorosos recuerdos, noticia alguna que Jasper enviara desde el continente; tan solo sabían, al menos de momento, que su viaje había acaecido sin incidentes, y que había llegado a salvo a ese pequeño pueblo donde la Organización estaba ahora establecida.
Así pasaba sus días Isabella Swan, mirando a la nada y repitiéndose mentalmente la promesa que su Edward le había hecho... ojalá se pudiera cumplir, pero eso ahora estaba más borroso que nunca. Sus esperanzas cada día mermaban un poquito más, y caían libremente por un acantilado, perdiéndose para siempre.
No se dio cuenta de que su padre estaba a unos metros del banco donde ella se encontraba; el atardecer ya daba paso a la oscuridad de la noche... llevaría horas sentada allí, pero era lo que ella quería.
-Hija- habló el rabino Swan con calidez -Sara y Dora nos esperan para cenar- le advirtió.
-No tengo hambre, papá- con un suspiro de paciencia, su padre se sentó junto a ella, dejando su bastón en el suelo y atrayendo a su pequeña hacia sus brazos. Bella rompió a llorar, soltando un poco ese nudo que tenía en su pecho de manera permanente, aunque no se llegaba a desanudar del todo.
-Papá...- sollozó con pena -no puedo soportarlo.
-Vamos hija, desahógate; las lágrimas que caen son amargas, pero aun más lo son las que no caen- recitó uno de sus famosos proverbios -habla con nosotros cariño, suelta todo lo que llevas dentro, te aliviará.
-Ojalá pudiera... pero solo quiero estar sola- dijo entre hipidos.
-No lo estas hija mía; nos tienes a nosotros.
-Lo sé... pero le quiero conmigo papá... le quiero aquí conmigo...- repetía una y otra vez.
-Todos nosotros queremos eso, Bella; mientras haya una mínima esperanza, mientras no lleguen noticias negativas, debes tener fe hija; yo sé que es complicado, pero debes hacer ese esfuerzo.
La joven no dijo una sola palabra, simplemente lloró hasta que sus ojos se secaron... al menos por ese día. El rabino Swan no insistió más, y permaneció allí con ella, apoyándola en silencio hasta que la sintió dormir, agotada por el llanto.
Gracias mis chicas, por acompañarme en esta aventura; a las que presionáis el botón de alertas y favoritos, a las lectoras silenciosas... a las que dejáis vuestras impresiones:
Saraes; Milhoja; ABella Cullen; Valitaunseen; Anndie Cullen-Li; Crismery; Audreybaldacci; Aliena Cullen; Cullen Vigo; Madaswan; Paolastef; Yasmin-cullen; 87Kris cullen; Annimo; Carla; Dreams Hunter; Fran Cullen Masen; Gpattz; Imtwiligthter; Kdaniela; Larosaderosas; Lyzed; Mgcb; Pattzpattzdulcestew; Robsten-pattinson; StepMidnight; V; Arianna Mansen; CrisDonoso95; DarkLady-s93; Jamlvg; KayOhShit; Lyhaane´Swan; Maiisa; Pretty in the Sky; Ssil; Vyda; Andy; Deathxrevenge; Esme Mary Cullen; Jessica Salvatore; Kristel01; Ludgardita; Kjmima; Samyzoe; Alimago; Enichepi; Jetatica; Keimasen86; Lady blue vampire; Mmenagv; Sophin; Angie Muffiin; Lady Andy Pao; Mini-Cat; Strange enchanted Girl; LaLiScG; SalyLuna; Luzsinsol; Melany; Harriet Ewots; Solemalbec; Ericastelo; Julimuliluli Zwein Seiten; Angie Masen; Ayelen; Anita cullen; Arcoiris cullen; ChicaDeCullen; Isabella Anna Cullen; Kate Cullen Swan; Lunatikacc; Mentxu Masen Cullen; Meryme; NuRySh; Pam Malfoy Black; Sory78; Vale potter; YuliaR; TereCullen; Shibubi; Lunaweasleycullen14; Cintia black; Anamart05; Adriu; Edwardkaname; Oliviitha; Diana Prenze; Areli Pattirson; Luisamarie22; Sully YM; Sachita1212; Patymdn; Marita63; Mony Whitlock; Jupy; Heart of winter; Dulce amor; Smile79; Alisaness Cullen; Duhkha; MaxiPau; Vivis Weasley; Karryta4ever; Lizzy90; Musegirl117; Mgcb; Eve Runner; Mrs CullenSawn; Nitzuki; Suzette-cullen; eNohia; Miluxkitas08; TheDC1809; Colyflawer; Lore562; EdithCullen71283; Crepusculina; Savale17; CatiLou; Deandramari; Nany87; AnnieFP; Betty Cullen; Ligia Rodríguez; Suspirosdecullen; Patchmila Cullen Mellark; MartyComingSoon; Marie Sellory; Carmen Cullen-i love fic; Elisita; Karlitha; Alexapattinson; Silves; Beluchiss; Magui de Cullen; Luz C-C; Isabel; Joli cullen; Krito26; Mrs P and C; Kamii W; Maryrod; Nairelena; Roxcio; TaniaMalfoyFelton; Marianixcr; Tayloves; Lokaxtv; Jeinmy; Elizabeth Lecter; Chusrobissocute; DiAnA; MariLauCullen; Jorgi; Miss NowhereXD; Lanenisita; Isa; Catagomez; Lilivett; Jhanulita; Piuuuum; Pekascullen; Mia; Magus192; NaChiKa Cullen; Eli; Ame D´Cullen-Pattinson; KiKid´cullen; Prisgpe; Pamela; Angel de la luna; Vivi S R; Mishka Ihana; Luz; Ara; Karito CullenMasen; Lucinda price; Sombras; Stella; Krom; Martina; Destiny; Princesa luz cullen; EleGL; SaraMCullen; Heart of Melon; Reneesme1510; Una lectora de 40; Mariapotter2002; Dezkiciada; Coki cullen; Anybella; SabiaAtenea; Elyta; Little Wishes Pxa; Freckles03; Almee cullen; Lagie; KaroLiiz; Nikki-zav; Grazia1908; Ely Cullen M; Mariale24; Anayka16; Vikkii Cullen; Maryx-angelizx; Marcecullenswan; Sereny´s Cullen; Jhazy-malfoy-patts; Lo; Ela fordyce; Angeles Nahuel; Ginegine; Evangeline15; Caro508; Liziie Cullen; Annalice; Toat86; Betssdi; Jbpattinson; Muffin2104; Shaito; Maya Cullen Masen; CintyVeint; Mimi-rp9; Gabriela A-S; Rommyev; Little Meyer; Heather Doll; Kellys; Wen liss; Bea; Lullaby wayllen; Laura Katherine; Sofy Vicky; Pulytas; Tepha; Danika20; Dianita13; Lourdes far-fan; Brenda19; Kriss21; Gegargas; Chuvi1487; Maru-chan1296; Liloc; Sky Valmont; Karili; Yolanda dorado; Sandryttaa; Alexandracast; Alicecullenb; ValenchuCullen; Amy-Cullen-Black; María Love; Aleowo; AngSteph; Sayna cullen; Andrea...
London Girl, Sara... muacks! Os quiero... al igual que a mis reques del alma... este fic os lo debo a vosotras, así que vuestro es también... gracias por todo.
Nicole... gracias por tus palabras, consejos, aclaraciones... no sabes lo que significa para mi que leas la historia.
A los rr anónimos, miles de gracias también. Animaros y dejadme vuestros correos, para poder contestaros y saludaros.
Un besazo enorme, y nos vemos la próxima semana ;)
