Esta era una pequeña sorpresita que les tenia preparada ;) Cuando tardo mucho en subir intento hacer lo posible por que la espera valga la pena. Espero que disfruten leyendolo tanto coo yo escribiendolo. Nos vemos al final del capi ;)

Capítulo 34

Esa noche tras volver del lago estábamos muy cansados tanto por la caminata como por los juegos, aun así, cuando Severus me pidió que me reuniera con él en mi refugio sabía que tenía que ir. Me costó empezar más de lo que me hubiera imaginado.

- Has conocido en persona a Lord Voldemort, Shayleen, eso es... - me decía poco después.

- Lo sé - le corté -. Nunca había estado tan aterrotizada en mi vida, Severus. Nunca. Cuando lo vi aparecer, cuando me di cuenta de porqué estábamos reunidos... Me congelé, no podía moverme, apenas si podía respirar, lo único que hacía era mirar a ese hombre e intentar no pensar en nada. Jamás pensé que podría ser tan cobarde - admití en poco más que un susurro.

- ¿Cobarde, Shayleen? - exclamó él -. ¿Pero tú te estás oyendo? Has decidido infiltrarte en una de las organizaciones más peligrosas que existen para conseguir la información necesaria que nos permita salvar al Mundo Mágico y al Mundo Muggle... ¿Cobarde? No. Eres la persona más valiente que he conocido en mi vida - exclamó como pasión.

- Créeme, no pensarías eso si me hubieras visto anoche. Cuando se acercó a mí, cuando se quedó parado a un metro escaso, creía que me iba a desmayar o que acabaría vomitándole en los zapatos, pero lo peor fue cuando él...

- ¿Cuándo él que, Shayleen? ¿Qué te hizo ese bastardo? - exclamó enervándose por momentos. Si ese despreciable ser había osado a ponerle una mano encima...

- Él... - lo intentó ella de nuevo -. Después de quedarse mirándome, les dijo a todos que se fueran, diciéndome a mí que me quedara - al oír esas palabras Severus pensó que iba a estallar de la rabia e impotencia que sus palabras le estaban causando -. Cuando nos quedamos solos me ordenó que me quitara la máscara. En ese momento, Sev, mi corazón iba tan rápido... Tenía tanto miedo de que me hubiera descubierto que por un instante pensé que él también podía oír mis latidos.

- ¿Te hizo algo? - preguntó apretando los puños con tanta fuerza que los nudillos se tornaron blancos.

- No, no - negó ella -, sólo... Creo que tiene planes para mí. O al menos eso deduje por la forma en que me habló.

- ¿Qué te dijo?

- Me dijo que si jugaba bien mis cartas podría convertirme en alguien importante.

- ¿Jugar bien tus cartas? ¿Por qué será que esa frase no me parece nada bueno? - rezongó él.

- Eso mismo pienso yo - admitió ella.

- ¿Se lo has dicho a Dumbledore?

- ¿Que ayer estuve en una reunión con las personas más peligrosas del Mundo Mágico? No - negó ella.

- ¿Por qué no?

- ¿De qué serviría? No estoy más cerca que hace dos semanas de descubrir que clase de malvado plan tienen en mente ahora y no conviene que nos veamos más de lo necesario, este castillo está lleno de espías de Lucius - dijo ella.

- Supongo que tienes razón - admitió él, consiguiendo serenarse lo suficiente como para volver a tomar asiento a su lado, con los nervios había acabado de pie -. ¿Y ahora qué?

- Esperar, no queda otra más que seguir esperando. Que razón tenía quien dijo que el que espera, desespera.

Esa noche, en el cuarto femenino de Slytherin Shayleen estaba teniendo una pesadilla, se removía inquieta, hacía mucho tiempo que no tenía una de esas pesadillas. La última había sido de regreso en el expreso la pasada Navidad... Una vez más, tal vez instigada por el presente, Lord Voldemort volvía a ser el protagonista. En su sueño, sentía una presión que iba subiendo desde su pierna, la intentaban atrapar, pero ella tenía que huir, ella tenía que ser más rápida pero ese peso que lenta pero firmemente iba subiendo más y más, se lo impedía. La iban a coger, la iban...

Me desperté de la terrible pesadilla de sopetón, fue entonces cuando me di cuenta de que el peso que había estado sintiendo durante mi sueño permanecía ahora que estaba despierta; cuando abrí los ojos para ver que era lo que lo causaba, deseé no haberlo hecho.

Una serpiente, una serpiente de algo más de un metro de largo, con una cabeza enorme y unos afilados colmillos estaba frente a mí. ¿Cómo habría llegado hasta mi cuerto, hasta mi cama? Me quedé quieta, esperando a que se moviera, pero la bestia parecía limitarse a mirarme con esos enormes ojos. Con cuidado, para que no se percatara del movimiento, comencé a meter la mano debajo de mi almohada. Hacía tiempo que no dejaba que la varita se alejara de mí, rogaba a Merlín que no se diera cuenta de lo que intentaba hasta que hubiera conseguido poner mi mano sobre ella.

- Ssshhh shhhhhhhhh - siseó la serpiente, casi como si intentara decirme algo. Maldije mi suerte de no hablar parsel. Fue entonces cuando me fijé, atado a su cuello, había un pergamino atado con un cordón verde. La miré casi como si con sólo mirarla ella pudiera entenderme. El pergamino era para mí, dejé la varita donde estaba y me incorporé para poder desatar la nota. Parece que entregar el mensaje era su única misión pues, tan pronto lo hice, se dio la vuelta y comenzó a serpentear alejándose de mí. Por si acaso, preferí no correr más riesgos de los necesesarios por lo que esperé hasta que hubo abandonado el dormitorio antes de dirigir mi atención al mensaje. Cogí la varita para poder iluminarme y abrí el mensaje. Era escueto pero claro.

Medianoche, mismo lugar.

L.V.

L.V. Lord Voldemort. ¡Lord Voldemort en persona me había mandado llamar! Malo, muy malo, sentí como un escalofrío me recorría la espina dorsal. Fue entonces cuando me di cuenta de que en la parte final del pergamino había escrito al go más.

PD. Será mejor que tires la nota antes de que se queme en tus manos.

Aún estaba preguntándome a qué se refería con eso cuando de pronto el pergamino comenzó a pegarse fuego. Lo tiré para no quemarme y antes de tocar el suelo ya se había incinerado completamente. Menos mal que se me había quedado grabada la dirección de la vez anterior. Expiré fuertemente y miré a mi alrededor, mis compañeras de cuarto aún estaban durmiendo, lo ocurrido no las había despertado y yo sabía que no sería capaz de volver a conciliar el sueño después de lo sucedido, de modo que me vestí y salí del cuarto procurando no hacer ruido.

La primera parada estaba clara, directa al despacho de Dumbledore, posiblemente tuviera que esperar un buen rato hasta que se levantara, pero podía hacerlo en su despacho, de ese modo siempre era más complicado que algún Slytherin pudiera verme.

- Fawkes - dije al llegar junto a la gárgola. Subí las escaleras con paso lento, no había prisa, tal como había supuesto el despacho se encontraba vacío y los antiguos directores de Hogwarts o bien no estaban en sus cuadros o bien se hallaban profundamente dormidos. Me senté y esperé. Para mí sorpresa apenas se pasaron unos minutos antes de volver a oír las escaleras desplegándose.

- Shayleen, buenos días - dijo Dumbledore al verme.

- Buenos días, qué temprano se levanta - dije al mirar la hora. Él sonrió tomando asiento con su taza de algo que parecía ser chocolate en la mano.

- A mi edad ya se duerme poco. Pero dime, ¿qué haces tú has estas horas despierta?

- He recibido un mensaje. Muffliato - exclamé al darme cuenta de que no había tomado las debidas precauciones.

- ¿Un mensaje de quién?

- De los Mortífagos, para ir a una reunión hoy a medianoche - le informé.

- ¿Crees que es importante? - preguntó perdiendo su sempiterna sonrisa.

- Sí, lo presiento. Lo que quiera que estén planeando va a ocurrir pronto, muy pronto - afirmé. Aún no se me había quitado esa sensación de angustia de la pesadilla. Además, el hecho de que el propio Voldemort me convocara debía significar algo.

- Estaremos preparados para ese momento - me aseguró el viejo director -. Me encargaré de hacérselo saber a la Orden.

- Acerca de eso... He estado pensando, los Mortífagos llevan máscaras durante sus ataques para permanecer en el anonimato. Tampoco vendría mal que nosotros las usásemos, si no saben quiénes somos, les será más difícil destruirnos - dije.

- Ya lo había pensado - coincidió él -. Te lo enseñaré en la próxima reunión de la Orden, ahora será mejor que te vayas, mientras aún no se hayan levantado el resto de alumnos - yo asentí, y sin necesidad de que me lo dijera dos veces, salí de allí.

El desayuno llegó y después las clases y finalmente el descanso y Shayleen seguía con ese presentimiento de que pronto pasaría lo que habían estado esperando. La batalla. La batalla que según había deducido de su conversación con Regulus en el futuro, sería donde desaparecería. Es decir, donde volvería a casa. O al menos eso esperaba ella, aunque le encantaba el Mundo Mágico y adoraba a sus amigos, también añoraba a su familia y las cosas que había dejado atrás. Sintiendo en sus entrañas que pronto dejaría a los chicos atrás y presintiendo que en el momento que todo comenzara no habría tiempo para las despedidas, decidió hacerlo mientras pudiera. Con ese pensamiento en mente se sentó junto a Sirius.

- Hey - lo saludó al sentarse en el césped junto a él.

- Hey - sonrió él en respuesta. Sirius miraba a James quien coqueteaba cada vez más descaradamente con Lily siendo gratamente correspondido por ella.

- ¿Y Remus? - preguntó Shay.

- Con Colagusano terminado unas tareas, ¿por?

- Sólo curiosidad - sonrió ella, después se lo quedó mirando largo rato sin saber cómo comenzar.

- ¿Qué? - preguntó al verla observándolo sin decir nada.

- Sabes que te quiero, ¿verdad? - preguntó ella de sopetón, él sólo pudo quedarse mirándola abriendo los ojos en sorpresa -. Quizá no de la forma en que tu querrías pero te quiero y sólo quiero que seas feliz.

- Shay... - dijo él intentando detenerla, esa conversación ya la habían tenido antes. Él ya había aceptado que ella no lo amaba de la misma forma que él lo hacía y, aún así, había aceptado quedarse a su lado para ayudarla siempre que lo necesitara.

- Y eres valiente y serás un hombre al que admirarán por luchar sin desfallecer por tus ideales, por luchar siempre hasta el final.

- Shay... - intentó hablar de nuevo él comenzando a preocuparse, entonces ella tomó su cara entre sus manos.

- Y eres - continuó ella sin querer parar hasta que terminara de decirle todo lo que pensaba - apasionado, luchador, inteligente y, sí, también un rebelde pero son todas esas cualidades las que te hacen ser tú. Sirius Black. Un verdadero Gryffindor. Y es por todas esas razones por las que estoy tan tremendamente orgullosa de poder considerarme tu amiga.

- Shay - dijo él, serio, tomando sus manos que aún se encontraban en su cara -; ¿por qué tengo la sensación de que esto es una despedida y que no te voy a volver a ver nunca más?

Fueron esas palabras las que me hicieron darme cuenta de que quizá estaba hablando demasiado seriamente por lo que reí suavemente quitando las manos de su cara.

- No digas tonterías, por supuesto que vas a volver a verme, dentro de dos horas cuando tengamos clase juntos - sonreí y me levanté de allí antes de que no pudiera seguir conteniendo esas lágrimas que amenazaban con salir.

Sirius se quedó sentado mirándola irse con la desagradable sensación de que había algo que no le estaba contando. Aún podía sentir el calor de sus manos sobre sus mejillas y sus ojos... Sus ojos habían brillado de una forma mientras le hablaba, había podido ver con claridad como se formaban las lágrimas en sus ojos, su corazón se resintió dentro de su pecho sintiendo que esa había sido su despedida.

- Hey, ¿Shay está bien? - preguntó Lily acercándose a él -, parecía algo alterada al marcharse -, el león la miró y volviendo su cabeza hacia el punto donde había visto desaparecer a la Slytherin dijo.

- No lo sé, realmente, no lo sé.

Remus se acercó a mí a la salida de Pociones.

- Hola, Shay - me saludó.

- Hola, Remus - sonreí.

- ¿Estás... bien? - preguntó tras mirarme con cara rara unos segundos.

- Sí, claro - mentí -, ¿por qué?

- Es que los chicos me dijeron que te habían encontrado alga rara durante el descanso.

- ¿Por lo que le dije a Sirius? - completé.

- Bueno... Sí - afirmó finalmente.

- Hay veces que es mejor decir las cosas que esperar a un "momento apropiado". A veces uno espera demasiado y al final es demasiado tarde para hacerlo. Y nunca se sabe que es demasiado tarde hasta que es demasiado tarde - dije.

- Eso es cierto - admitió él.

- ¿Seguirás cuidando de ellos por mí? - pregunté.

- Por supuesto - afirmó. Yo sonreí acariciándole la mejilla con cariño.

- Por si lo dudabas, también te quiero a ti - añadí guiñándole el ojo antes de irme.

La última parada era Severus, había decidido no despedirse de Lily por miedo a echarse a llorar al ver esos ojos verdes y recordar todo el dolor y el sufrimiento que aún les faltaba por llegar. Se reunió con él como ya era costumbre en la torre.

- ¿Una serpiente en tu cama? ¿Y cómo llegó hasta allí? - preguntó preocupado y curioso al mismo tiempo.

- No tengo ni idea pero, creéme, no quiero que eso vuelva a pasar. No te puedes ni imaginar el susto que me pegué al ver esa enorme cabeza con todos esos colmillos tan cerca de mí - dijo ella sacudiendo la cabeza como si con ello pudiera librarse de ese recuerdo.

- Otra reunión de los Mortífagos, Shayleen. Y esta vez siendo el propio Lord Voldemort quien te reclama... No me da buena espina - dijo cabeceando, no le gustaba que ella se estuviera exponiendo a esa clase de peligro de forma tan continuada.

- Para serte sincera, a mí tampoco - admitió ella -, pero debo ir.

- Lo sé. Me quedaré despierto hasta que sepa que has regresado al castillo, sé que no sirve de nada que esté despierto aquí pero... - ella lo detuvo poniendo el dedo índice sobre sus labios para que callara.

- Te lo agradecería mucho - sonrió -. Ahora tengo que irme, la hora de la reunión se acerca y yo aún tengo que preparar algunas cosas antes de marchar - dijo la joven poniéndose en pie.

- Si me necesitas...

- Estarás aquí - terminó Shay, él cabeceó.

Estaba a punto de irme cuando cedí, una vez más, a la necesidad de mi corazón, por lo que me volví de nuevo hacia él y lo abracé con fuerza; él, supongo que sorprendido por el acto, tardó unos segundos en responder, mas cuando lo hizo me abrazó con igual fuerza o incluso más de la que yo misma estaba imprimiendo.

- Gracias por confiar en mí, gracias por creerme, gracias por cuidarme, gracias por ser mi amigo y, sobretodo, gracias por quererme - dije, en esta ocasión separándome unos centímetros para poder mirarlo a los ojos. A esos profundos ojos negros en los que más de una vez había creído perderme -. Gracias por estar aquí para mí. Eres la mejor persona que he conocido nunca, te mereces toda la felicidad del mundo y más. Ojalá un día te veas como yo te veo a ti.

- Shayleen... - dijo él, intentando sin éxito poner en palabras lo que yo podía leer sin problemas en sus ojos.

- Sshh, no digas nada, no hace falta, lo sé - dándole un suave beso en la mejilla -. Te veré a la vuelta - dije y, en esta ocasión, me alejé definitivamente de él

Regresé a la misma casa de la última vez, sin embargo, en esta ocasión no había nadie esperándome al llegar. Me aseguré de que la máscara estaba bien colocada en su lugar y me dirigí hacia el sótano. Miré a los demás que habían llegado, intenté buscar la cara de Lucius a través de la máscaras pero era imposible, aún llegaron un par de Mortífagos más hasta que, como la vez anterior, un círculo comenzó a formarse.

Nada más ver la cara de Voldemort supe que algo malo estaba a punto de pasar si no había ocurrido ya, estaba demasiado feliz, demasiado contento. Supe que estaba en lo correcto en mi asunción tan pronto escuché sus siguientes palabras.

- Hoy es el día -anunció -. En dos horas atacaremos Hogwarts.

Y eso es todo por ahora. Como les ha parecido? Bien, mal regular? Esperando sus reviews, me despido hasta la proxima :)