Capítulo 36: I Am in Love with a Monster II

Todos se dirigían hacia la casa Vega, estaban feliz, pero al mismo tiempo triste. El haber perdido a Hudson y Finn los tenía mal.

Jade y Tori eran las últimas del grupo, Jade necesita un tiempo para sí misma, pero sabía que la morena no la dejaría sola. Jade siguió caminando lentamente perdida en sus propios pensamientos. La pelinegra iba pensando en lo mucho que había cambiado su vida y todo por Victoria "Tori" Vega, Jade no la podía culpar, y al mismo tiempo no le molestaba saber que todo lo normal que había sido su vida había cambiado.

Jade dejó salir un suspiro al darse cuenta de que tendría que estar cerca del abuelo de la morena cosa que no le agradaba en lo absoluto. No quería meterse en más problemas o meter a su novia en ellos.

-Solo iremos por unas cosas y nos iremos—dijo Tori lo que provocó que Jade la fiera con confusión

-¿Por qué? —preguntó la pelinegra al no entender las palabras de la morena

-Es mejor estar fuera cuando Santana empiece a decirle de cosas al abuelo, las Octaven y Vercy empiecen con sus cosas que por cierto no es lindo de escuchar—respondió la mitad-latina con cara de susto

-Okay—dijo Jade tratando de no crear imágenes sobre las parejas mencionadas

Todos llegaron, Tori y Jade vieron como Rachel y Santana estaban abrazadas a sus esposas. Jade sonrío al ver a Brittany y Quinn al borde de las lágrimas de ver que todas estaban sanas y salvas, aunque no pudieron ocultar la tristeza al saber lo de los chicos.

Jade se sorprendió al ver a Santana casi al borde de las lágrimas, la mujer que parecía ruda, fuerte y sin pelos en la lengua, había estado muerta del miedo por el bienestar de su esposa e hijo. La pelinegra vio a Rachel y Quinn sonreír y seguir abrazándose.

La tranquilidad comenzaba a reinar en los cuerpos de todos en la casa.

….

Lauren observaba a todas las personas a su alrededor, todos estaban felices, pero al mismo tiempo podía sentir un poco tensión en los cuerpos de cada persona.

-Solo entrare por unas cosas y nos vamos—le susurro Camila al oído sacándola de su ensimismamiento

Camila entro en la casa, se dirigió a su habitación. Saco una mochila del armario metió dos cambios de ropas, uno para ella y el otro para Lauren. Ella sabía que lo más sano era irse de la casa por unas horas, no dudaba que Trina había hecho lo mismo porque no la había visto desde hacía mucho.

-"Chica inteligente"—pensó Mila con una sonrisa

Lauren había decidió quedarse fuera de la casa para evitar problemas con el abuelo de las chicas, sabía que tarde o temprano tendría que enfrentarse a ese señor, pero por el momento quería descansar de todo lo que había pasado. Lo único que le hacía sentir tranquila era saber que no sería la única que le diría sus verdades al patriarca del clan Vega.

Lauren vio salir a Jade y Tori de la casa con una mochila, sonrió al saber que ellas también tenían los mismos planes de desaparecer por unas horas hasta que todo estuviera más tranquilo. La pelinegra vio salir a su novia con una enorme mochila en la espalda.

-¿Nos vamos de vacaciones por una semana o qué? – pregunto Lauren un tanto divertida

-Nope—respondió Camila sonriendo –solo acamparemos—

Lauren asintió sin más, empezaron a caminar sin importarle el rumbo, solo buscaban un lugar alejado de la casa. La oji-verde noto que su novia estaba un poco rara

-¿Qué te pasa, Camz? –pregunto Lauren con curiosidad

-Digamos que tengo la mala suerte de encontrar a Vero y Lucy en posiciones nada decentes—

Lauren se mordió el labio para no reírse, esa era la quinta que su novia encontraba a esa pareja en posiciones indecentes.

-Deberías de ver el lado bueno—dijo Lauren

-Eso no tiene nada bueno—se quejó Mila haciendo pucheros, Lauren aun no entendía como podía ser legal que alguien tan hermosa como su novia hiciera esos gestos que solo provocaran que se viera más hermosa de lo que era.

Ambas siguieron caminando, tomadas de las manos, haciendo comentarios sobre todo lo que había pasado, sobre lo que harían desde ese punto. Ya no habían enemigos queriendo matarlas, ya no había ninguna guerra por ganar. Ahora solo tenían que preocuparse por el presente y por el futuro de su relación, de su familia.

Lauren sintió como Camila se detenía de improvisto.

-Aquí está bien—dijo la morena mirando a su alrededor. Lauren observo y se dio cuenta de que estaban en un claro del bosque, libre de discusiones, libre de civilización, libre de todo y de todos.

Camila empezó a sacar el tiempo de acampar de la mochila, Lauren le ayudo. Entre sonrisas, chistes malos de Camila terminaron de poner la tienda de acampar.

Camila había puesto una manta en el suelo para poder sentarse, Lauren por su parte se sentó en el regazo de la morena. Ambas veían como el fuego de la fogata bailaba frente a ellas, la noche estaba cayendo, pero aún no tenían ganas de volver a casa, querían un tiempo para ellas solas.

Lauren si dio vuelta para quedar sentada a horcajadas sobre su novia, quería ver el rostro de su morena.

-Tengo una pregunta —dijo Lauren mirando a Camila a los ojos

-¿Cuál? –

-¿Alguna vez fuimos extrañas? –la pregunta de Lauren hizo que Camila se pusiera a pensar con más profundidad, no sabía si habían sido extrañas porque las almas gemelas nunca se olvidan cuando eran separadas y cuando se volvían a reunir solo se complementaban

-Creo que nunca hemos sido extrañas y nunca lo seremos—respondió la morena mirando directamente a esos hermosos jades que tenía su novia por ojos

La latina poso sus manos en la cintura de la pelinegra para mantenerla cerca de ella, Lauren por su parte dejo descansar sus manos en el cuello de Camila. Ambas estaban hipnotizadas por los ojos de la otra, sin darse cuenta se fueron acercando, a cada segundo el espacio entre sus rostros se iba eliminando. Por unos segundos los ojos de Camila bajaron posándose en los labios de la pelinegra en su regazo.

Lauren no pudo evitar sonreír ante ese gesto en la latina, sin esperar más cerro el espacio entre las dos. El beso era lento, solo querían disfrutar la una de la otra sin prisas; todo era suave, tierno, de esa manera transmitían sus sentimientos.

La pelinegra enredo sus manos en los cabellos castaños de la morena provocando un suspiro de comodidad en esta. En medio del beso Lauren sonrió, pero sonrisa se convirtió en suspiro cuando sintió las manos de la morena acariciar sus piernas.

El beso se fue tornando apasionado con el paso de los segundos, sus camisas fueron las primeras desaparecer. Ambas estaban concentradas en los suspiros de la otra, en cada caricia, cada jadeo, cada movimiento. No eran unas inexpertas, conocían el cuerpo de la otra a la perfección y sabían que puntos tocar para sacar jadeos y gemidos. Lauren sintió como la morena tenía problemas para deshacerse de su pantalón, levanto un poco dejado que el pantalón de deslizar por sus piernas.

En un movimiento rápido Lauren están debajo de la morena solo en bragas, iba a protestar, pero sus protestas se quedaron en el olvido cuando sintió como la morena besaba su cuello y masajeaba sus pechos, gimió cuando Camila mordió su punto de pulso. Camila sabía qué lugar tocar para provocar esos sonidos que Lauren hacía.

Lauren sintió como su última prenda dejaba su cuero, estaba en desventaja clara ante la morena, pero poco le importaba, confianza en Camila más que nadie más. Camila era el amor de su vida, la persona que alegraba su existencia, la persona que le daba sentido a su vida.

La pelinegra perdió el hilo de sus pensamientos cuando sintió como Camila acariciaba su intimidad, gimió al sentir como la morena insertaba dos dedos dentro de ella y empezaba a crear un vaivén lento provocando que su excitación se hiciera más grande a cada movimiento, sintió como la latina aceleraba los movimientos de la mano provocando que arqueara la espalda. El placer cada vez era más grande, sentía que en cualquier momento llegaría a su orgasmo.

Camila podía sentir como su novia se estaba acercando cada vez más a su liberación, sin pensarlo dos veces acelero sus movimientos provocando más gemidos y jadeos en la pelinegra, sintió con las paredes de Lauren se contraían para luego escuchar un grito con su nombre y ver como el cuerpo pálido de su novia se relajaba. Camila saco sus dedos del interior de Lauren y se acercó a la pelinegra para darle un beso en la mejilla, Lauren estaba recuperando la respiración

-¿Estás bien? –pregunto la morena mirando el rostro de su pelinegra con detenimiento

Lauren no pudo más que asentir, Camila siguió observando a su novia, de un momento a otro sintió con la pelinegra se sentaba a horcajadas sobre ella y la besa con más pasión. Camila se había quedado en shock ante el movimiento rápido de Lauren que no había podido responder al beso hasta segundos después. La pelinegra fue despojando a Camila de sus pantalones y boxers sin separarse del beso.

Lauren empezó a mover sus caderas haciendo que sus intimidades se rozaran, ambas dejaron salir gemidos de places, las manos de Camila estaban en las piernas de Lauren ayudando con los movimientos de esta, Lauren por su parte estaba entretenida en el cuello de la morena, provocando que gemidos y jadeos escaparan de los labios de Camila.

-Lauren—jadeo Camila –deja de jugar—pidió la morena

Ya no aguantaba, su excitación era demasiado grande. Por un momento Camila pensó que Lauren la iba hacer rogar, pero no fue así, sintió su miembro entrar en la pelinegra provocando que ambas gimieran y que Lauren dejara caer la cabeza en su hombro.

Antes de Camila pudiera hacer algún movimiento Lauren hablo –Hoy yo estoy arriba—

Camila sabía que con esas palabras dichas ella no podía hacer nada. Sin protesta ni nada dejo que Lauren tomara las riendas del acto. Los movimientos de Lauren eran lentos, a un ritmo en el cual Camila no podía hacer más que gemir. La morena podía sentir la respiración agitada de Lauren en su cuello y los gemidos de esta hacerse cada más fuertes, los movimientos cada vez se hacían más rápidos, sus respiraciones más agitadas. Camila agradecía que ninguna de las chicas estuviera cerca.

La morena sintió el cuerpo de Lauren tensar en su regazo, siendo seguido de un fuerte gemido que se perdió en la oscuridad del bosque. Ambas llegaron a su clímax, Lauren dejo descansar su rostro en el cuello de Camila mientras recuperaba la respiración, podía sentir las caricias que la morena hacía en su espalda

-Te amo—le susurro Camila al oído, la morena sintió el cuerpo de la pelinegra relajarse en sus brazos

Lauren dejo salir un suspiro –Te amo—murmuro intentando no quedarse dormida ante las caricias que Camila le brindaba.

-Hay que entrar en la tienda—dijo Camila en voz baja

Sabían que estaban solas pero el hablar en voz baja les hacía sentir relajadas. Lauren asintió, pero no se movió, eso provoco que no sonrisa apareciera en el rostro de Camila. La morena se separó de Lauren para luego levantarse y cargar a la pelinegra para llevarla a la tienda de acampar. El fuego se había pagado.

Camila dejo a Lauren en la tienda, para luego meterse con ella y cubrir sus cuerpos con la sabana que había llevado. La morena sintió como Lauren se acomodaba en su pecho con los ojos cerrados. Se quedaron dormidas en los brazos de la otra, sintiéndose seguras y en el mejor lugar del mundo.