Diciembre 27, 2:47 AM
La carta se activó en la Torre de Radio, el punto más alto de la ciudad. Temprano en la madrugada las nubes se comenzaron a formar en el cielo. Lentamente el firmamento fue cubierto de nubes hasta que quedaron pocos espacios vacíos donde se pudiera ver el negro color del cielo.
La temperatura descendió gradualmente hasta que en cuestión de horas llegó a números que se habían visto en sólo un par de ocasiones en cientos de años en esa zona. No bajaba de cero pero aun así era bastante inusual.
Lo que siguió a eso era aún más inusual. Blancos copos cayeron del cielo, poco a poco aumentando en cantidad.
Era oficialmente el primer y último día nevado de la ciudad.
-ooooo-
Leandro se despertó tiritando. Nunca había sentido tanto frío. La ciudad en que se encontraban era conocida por ser bastante cálida, con pocas lluvias ocasionales. Para que la temperatura fuera tan baja tendría que haber alguna causa especial. Intentando no temblar más Leandro sacó del armario lo más grueso que encontró, murmurando para sí. –"Tengo una grave falta de ropa de lana. ¿Siquiera la venden por aquí?"-
No ayudaba del todo pero por lo menos ahora no le castañeaban los dientes. El joven se acercó a la ventana, encontrándola empañada y opaca. Limpiándola con la mano se sorprendió al hallar que el vidrio estaba helado, más de lo que la había sentido alguna vez.
Lo que vio a través de la mañana fue un momento que se le quedaría en la mente para siempre. Los ojos le comenzaron a brillar a Leandro, asombrado. –"...está nevando...no puedo creer que está nevando..."-
Era la primera vez que veía tal cosa. Abriendo la ventana Leandro extendió la mano, sintiendo cómo le caían los copos de nieve en la mano. Sin poderlo creer por completo Leandro miró los copos de cerca, confirmando lo que veía. Apenas conteniendo su emoción Leandro abrió el cajón donde Kero solía dormir y lo despertó sin consideración alguna hacia el guardián. –"¡Kero, Kero, está nevando!"-
-"Androooo, ¿qué pasa?"- Kero preguntó, intentando espabilarse.
-"¡Está nevando! ¡Mira, mira!"-
Kero estuvo en silencio un momento, sin entender por completo lo que pasaba. –"¡¿Me despertaste porque está nevando?!"- prácticamente gritó.
-"Nunca había nevado por aquí. ¡Me voy a la terraza!"- Leandro salió corriendo del apartamento, subiendo las escaleras sin detenerse a tomar aliento. Al llegar a la terraza del edificio pisó la nieve, como si temiera que se fuera a desaparecer repentinamente. Al notar cómo se hundía levemente en ella avanzó un poco más, hasta que estuvo apoyado en el barandal de la terraza, mirando la nieve caer. Era tan hermoso como creía que sería. Kero llegó un poco después, bostezando. –"¿Te picó algo, Andro?"-
-"Desde que tenía cuatro años he querido ver nevar. Nunca pensé que fuera a verlo de verdad"-
-"¿Nunca ha nevado aquí?"- Kero levantó la vista al cielo –"¿No te parece raro lo que pasa?"-
Leandro puso los ojos en blanco –"Ya lo sé. No soy idiota. ¿Sientes alguna carta?"
Kero se concentró, percibiendo la presencia. Era inconfundible. –"Debe ser la carta Nieve. Está por allá"- señaló en dirección a la Torre de Radio. Leandro no sentía la carta por lo lejos que estaba.
-"Vale. En fin, la nieve se derrite con el calor. Lo único que hay que hacer es usar la carta Fuego para contrarrestar la nieve y sellar la carta. Habremos terminado en dos minutos"- Leandro sacó la llave, pero en vez de activarla se quedó mirando el suelo de la terraza cubierto de nieve. –"Aunque..."- era una oportunidad única. ¿Qué tan posible sería que volviera a ver nieve? Tendría que viajar a países lejanos en épocas concretas del año o subir a montañas muy altas. No tenía forma de hacer cualquiera de esas cosas...
-"¿Andro?"-
Leandro se agachó y recogió un poco de nieve, compactándola hasta formar una bola. -"Kero, no pasaría nada malo si dejo la carta sin sellar por unas cuantas horas, ¿cierto? Te aseguro que hay muchas personas en la ciudad que están jugando ahora mismo en la nieve. No quisiera arruinarles el momento"-
-"¡Nieve es una carta agresiva y puede ser peligrosa!"-
-"No me parece que esté de ánimo de agredir a nadie"- La visibilidad estaba bien, no parecía que fuera a haber problema alguno. El viento era agradable, lo único malo era la baja temperatura –"Además si comienza a descontrolarse ya sé cómo atacar. Habremos acabado en un parpadeo"-
-"No me parece buena idea..."- Kero recordaba la ventisca que había azotado a Tomoeda en tiempos de Sakura cuando la carta Nieve se había activado. Tomoeda era un lugar que recibía nieve cada año así que tenían medidas contra tales ocasiones.
Nadie en la ciudad donde vivían ahora sabría qué hacer en caso de ventisca. Era demasiado peligroso siquiera pensar en dejar que algo como eso fuera a volver a pasar y así se lo dijo Kero a Leandro. El joven suspiró. –"Conozco bien a la gente de por aquí. Sé que va a parecer una situación inesperada y no sabrán que hacer al comienzo, pero luego se adaptarán. Sé que lo harán"-
-"Pero la ventisca..."-
-"¿Una ventisca? Pues cuando se esté formando sellaré la carta. Todo está bajo control, Kero. Dejemos que caiga nieve por un par de horas más"-
-"...está bien. Un par de horas"-
Leandro sonrió ampliamente. –"¡Gracias Kero! Ahora tengo que irme. ¡Hay tantas cosas para hacer en un día como este que no sé por dónde empezar!"- Leandro arrojó la bola de nieve hacia Kero, apenas rozando al guardián. Riendo Leandro volvió al apartamento. Se sentía como si fuera un crío otra vez.
-ooooo-
Leandro pasó un buen tiempo hablando con sus amigos, buscando reunirse sólo para pasar el tiempo. Leandro seguía saltando por ahí como si tuviera cuatro años otra vez. –"¡En la universidad! Estará vacía así que tendremos todo ese espacio para nosotros. Un buen montón de nieve, está garantizado"- decía él al teléfono mientras Kero miraba la televisión.
Actualmente estaban pasando un reporte sobre la repentina nevada. La reportera que hablaba en ese momento mostraba imágenes de patrullas policíacas andando lentamente por las calles, apartando la nieve como podían. –"...se les recuerda a los residentes tener cuidado. El Comandante Narváez de la Policía Municipal recomienda evitar usar sus vehículos mientras haya nieve en las carreteras"-
-"Bien, Kero. Quédate mirando la televisión y llámame si las cosas comienzan a salir mal. Yo me voy"- Kero asintió gravemente. Leandro, sintiéndose un poco extrañado, se sentó junto a Kero –"Últimamente he notado que has estado...bastante serio. No te he conocido por más de un año pero siempre me habías parecido más...no sé, despreocupado. ¿Te pasa algo?"-
-"Eh?"- Kero levantó la vista de la pantalla. La verdad era que desde que se había visto bajo la necesidad de ocultarle a Leandro lo que sucedía a su alrededor sobre toda esa gente que lo manipulaba sutilmente se había sentido horrible. Era la culpa. Suponía que eso lo mantenía pensativo y ya se comenzaba a notar. –"No pasa nada"-
-"Recuerda que si pasa algo puedes hablar conmigo. Por lo menos puedo intentar ayudar"-
-"Gracias Andro"-
-"Si es por lo de la carta Nieve te compensaré. No es un soborno pero te traeré algo dulce, lo prometo"- dijo antes de salir del apartamento.
Durante la próxima media hora los reportes continuaron. La nieve caía continuamente, los reportes mencionando varias veces que los esfuerzos que hacían para apartar la nieve eran inútiles. –"...nuestros expertos recomiendan que si no están seguro de que sus hogares puedan resistir mucho peso en los tejados busquen un mejor refugio"-
El viento ya era más fuerte aunque la cantidad de nieve que caía era la misma. La preocupación de los reporteros era obvia ante la poca preparación de la ciudad. Kero se aseguró de tener un teléfono celular cerca, ya listo para llamar a Leandro.
-"...el clima fuera de la ciudad se muestra normal, la nevada sucediendo exclusivamente en el área metropolitana. La teoría más común es que la nevada tiene alguna causa mágica y se le pide al joven local Leandro Ortega que busque la manera de detener la nevada..."-
Repentinamente la pantalla se llenó de estática. –"Qué...?"-
-"¿Se fue la señal?"- dijo el padre de Leandro. Él era la única otra persona en el apartamento. Los hermanos y la madre de Leandro se habían ido a un parque cercano para pasar el tiempo entre la nieve. –"Debe ser por la nieve, creando interferencia o algo así. Es una nevada fuerte"-
Al mirar por la ventana Kero confirmó que repentinamente la nieve caía con más intensidad y cantidad. Ya para cualquier persona fuera se le volvería más difícil ver lo que pasara enfrente. –"Ay ay...tengo que llamar a Leandro"- Kero cogió el celular y apretó el botón de llamada pero lo único que ocurrió fue un mensaje de 'Señal insuficiente'. –"¡No sirve!"-
-"Supongo que era de esperarse. Si la señal de televisión no funciona sería natural que la de los celulares tampoco"-
Kero dejó el celular en el sofá. Debieron haber visto venir ese problema, pero ahora Leandro estaba incomunicado. La tormenta de nieve empeoraba a cada segundo. Era inevitable que Leandro lo notara, lo que le preocupaba a Kero era que el joven estaría bien.
-ooooo-
Todos estaban reunidos en los terrenos de la universidad con la ropa más abrigada que habían podido encontrar. Ellos eran las únicas personas en todo el establecimiento gracias a que las clases habían terminado hacía ya un mes. Kero se había quedado en el apartamento, atento a cualquier cambio que pudiera haber. Leandro y Kero habían acordado que a la primera señal de problemas él lo llamaría y sellarían la carta.
-"Mi padre estaba furioso cuando vio que el auto estaba cubierto de nieve"- decía Mario –"¡Casi explota!"-
-"Supongo que no sabía qué hacer"- Catarina replicó. De todos ella y Julian era quienes estaban mejor preparados para el clima actual –"Las carreteras deben ser un desastre"-
-"¡Te preocupas demasiado!"- Nakuru comenzaba a reunir nieve, formando un montículo frente a todos. Leandro se le unió –"¡Jossy, dame una mano aquí!"-
-"Eso es inmaduro"- replicó ella pero también se unió hasta formar una bola grande de nieve. Daniel se mantenía al margen. Aunque ya no cooperaba activamente para perjudicar a Leandro él no estaba feliz con lo que el Cardcaptor había causado en la ciudad.
-"Todo esto son cosas tuyas, ¿verdad?"- preguntó él.
-"¿Una carta, Andro?"- Nakuru abrió mucho los ojos, agradablemente sorprendida –"¿Qué te hizo querer que cayera nieve por toda la ciudad?"-
-"No la he sellado aún"-
-"¿Y qué esperas? No estamos listos para una nevada"- Julian dijo –"¿Kero sabe sobre esto?"-
-"Lo sabe y me ha permitido un par de horas para aprovechar la nieve. Todo irá bien"-
-"¿Estás dejando de lado tu deber por un montón de nieve?"- Joelle puso otra bola sobre la primera –"Ya eres un adulto, Andro. Actúa como uno"-
-"De entre todos pensé que ustedes me entenderían mejor. ¿No han tenido algo que han querido hacer pero no había forma de hacerlo? Eso es lo que me pasaba con la nieve. No hay nada malo en que pueda estar en esto un par de horas"-
Los estudiantes sacudieron la cabeza. Era decepcionante que las prioridades de Leandro estuvieran tan mal. No era como si fuera la carta Silencio, que en fin se quedaba en un sólo lugar y no afectaba más de un lugar y no hacía daño a nadie. Nieve podía causar muchísimos problemas pero Leandro se negaba a notarlo.
-"Leandro. Deberías sellar esa carta ya y terminar con esto de una vez, por el bien de la ciudad"- Catarina dijo.
-"Yo creo que está bien que se tome un momento para disfrutar"- Nakuru dijo, formando la cabeza del hombre de nieve -"Sigue así"-
-"Si Nakuru lo aprueba es señal obvia de que esto es muy mala idea"- Joelle enderezó el hombre de nieve. –"¿Por lo menos sabes cómo pelear contra esta carta?"-
-"Sé exactamente qué hacer, no se preocupen"-
-"Es un alivio, pero ¿cuándo vas a sellar la carta? Han pasado por lo menos dos horas desde que te despertaste, creo"- Julian miró su reloj –"No sé tú pero me parece que el viento está más fuerte ahora"-
-"Es tu imaginación. No está tan mal"-
-"La nieve ya nos llega casi hasta las pantorrillas"- señaló Daniel.
-"...eso es natural...creo"- Leandro levantó los pies, viendo los profundos agujeros que dejaba. La verdad era que no tenía idea de cuánto era un nivel aceptable de nieve. ¿Cómo saber si ya las cosas se estaban convirtiendo en una emergencia?
Los intentos de Joelle de mantener el muñeco de nieve en pie fallaron, pronto éste se derrumbó debido a un momentáneo incremento en la fuerza del viento. –"...saben, tengo frío. Vamos a tomar algo"-
-"La taberna está cerca. Allá tienen televisión, podremos ver si hay reportes"- sugirió Mario. Todo el grupo salió de la universidad, comenzando a moverse con algo de dificultad a través de la nieve.
Sólo fueron unas pocas calles pero fueron suficientes para que los estudiantes se dieran cuenta de la situación. Los pocos autos que andaban por las carreteras se movían bastante lento y tenían pegados en el parachoques gruesas parrillas de metal para empujar la nieve. Se formaban enormes montículos en los andenes por obra de esos autos, dificultando el paso. También se comenzaba a acumular nieve en los techos de las casas, las cuales nunca fueron pensadas para soportar algo como toda la nieve que se les estaba poniendo encima. –"Van a haber daños a las propiedades si esto sigue así"- dijo Julian.
-"¿...podría ser peor, cierto?"- Leandro dijo con dudas.
-"Podría serlo pero no es excusa para dejar esto así"- regañó Daniel. Leandro bajó la vista. Tal vez de verdad se había dejado llevar por su egoísmo, pero si ya fuera hora de sellar la carta Kero llamaría, ¿no? Le había pedido que hiciera eso"-
Al llegar a la taberna se encontraron con un grupo de gente reunidos, hablando con caras de preocupación. Los estudiantes entraron a la taberna, tomando asiento. Mario miró alrededor, buscando al dueño. –"¿Por qué está la televisión apagada?"-
El dueño señaló con el pulgar al televisor. –"Se ha dañado la señal. Esta tormenta está causando estragos en las torres de transmisión, creo. Los celulares y la radio están igual"-
-"¿Los celulares?"- ¡Con razón! Seguramente Kero ya había intentado llamarlo pero debido a la señal no logró contactarlo. Pero es que soy idiota. Me he negado a ver cómo empeoraba el clima. ¿Cómo he dejado distraerme por mis deseos infantiles? Leandro pasó a la ventana, echando un vistazo con más atención.
De verdad que no tenía idea cómo era que se había negado a verlo. Casi no se podía ver lo que había al otro lado de la calle, así de espesa era la nieve que caía.-"¿...desde hace cuando está el clima así?"- Julian y Catarina se unieron a la ventana.
-"Cuando entramos no nevaba tan fuerte. Leandro, sella esa carta"- Catarina presionó.
-"No debiste haber dejado que todo se pusiera así. ¿Qué tipo de Cardcaptor eres tú?"- Julian susurró. Leandro se volteó repentinamente, espantado.
-"¿Cómo fue que me llamaste?"- era la última prueba que necesitaba. Julian no debía conocer ese término, estaba seguro. La única forma que supiera sería...que Julian fuera Yue. Catarina se cubrió la boca, sorprendida, pero Leandro no le prestó atención a ella. Julian retrocedió, sabiendo que había dicho algo que no debía. Los tres estuvieron en silencio por un momento hasta que finalmente Leandro se separó. –"Necesito un teléfono. ¡Mario! ¿Mario, un teléfono!"- Mario se levantó de su mesa, entregándole su celular. Leandro lo rechazó con fuerza –"¡No un celular! ¡Una línea fija!"-
-"Uh, sí"- Mario se acercó al dueño, pidiéndole un teléfono. El dueño señaló detrás del contador y pronto Leandro había cogido la bocina, marcando el número de su apartamento. Después de una tensa espera su padre contestó.
-"¿Leandro? Aquí Kero está desesperado y quiere hablar contigo"-
-"Pásamelo. Esto va a ser feo"- Leandro contuvo la respiración y separó la bocina de su oído. Fue una acción acertada.
-"¡¿Leandro tienes la menor idea de cómo está el clima?!"-
Leandro soltó el respiro que había contenido. Realmente se merecía que le gritaran. –"Me he dado cuenta. Precisamente te he llamado para confirmar algo antes de que pueda sellar la carta. Ahora mismo estoy cerca de la universidad. ¿Hacia dónde está la carta?"-
Kero se tomó un momento para asomarse a la ventana. –"Al lado opuesto de la universidad, hacia el centro"-
-"El centro, vale. Voy a sellarla. Kero, espérame en la entrada. Voy para allá"- Leandro colgó. No iba a ser fácil llegar al centro por entre la ventisca, iba a pedirle ayuda a Kero para ir y así ahorrar sus energías. Dirigiéndose a sus compañeros Leandro levantó la voz –"Todos ustedes quédense aquí. Nadie se atreva a dar un solo paso fuera de esta taberna. Voy a encargarme de esto"-
-"Ya era hora"- refunfuñó Daniel.
Leandro se detuvo en la entrada de la taberna. Volar definitivamente no era una opción. Tendría que llegar a pie a su edificio, al menos estaba cerca. Sería peligroso intentar llegar al centro sin un plan para no ser enceguecido por toda la nieve y el viento. Poniéndose justo en la entrada Leandro sacó la llave.
-"Llave que guarda los poderes de la estrella. Muestra tu verdadera forma ante Leandro, quien aceptó la misión contigo. ¡Libérate!"-
El Cardcaptor tenía dudas de le efectividad de combatir la tormenta en sí antes de sellar Nieve. Aunque derritiera la nieve el viento seguiría fuerte y la nieve seguiría cayendo, pero por lo menos ayudaría. Sólo había una carta que podía ayudar –"¡Derrite la nieve que cubre esta ciudad! ¡Fuego!"-
La temperatura subió drásticamente cuando un chorro de fuego emergió de la carta. Fuego esparció hilos de fuego por la mayor parte de la ciudad, derritiendo la nieve que se había posado en las calles y los tejados pero dejaba todo lo demás intacto. Por un momento la nieve dejó de caer aunque el viento seguía igual. Casi agotado, Leandro hizo que Fuego volviera a él. Haber derretido toda esa nieve había sido un esfuerzo mágico excesivo, pero apenas Fuego volvió la tormenta continuó. Leandro se tomó un momento para estirar sus músculos antes de echar a correr. Por suerte Fuego había quitado todo posible hielo o agua que pudiera haber cubierto las aceras, no había peligro al correr.
Cuando Leandro llegó a su edificio ya la nieva había comenzado a formar una capa en las calles. Sólo tenía unos pocos centímetros pero era una muestra de que no tenía mucho tiempo para sellarla. Tal como Leandro había pedido Kero estaba esperándolo. –"Derretiste la nieve"- era una afirmación.
-"Lo hice pero fue demasiado esfuerzo. Necesito un momento para recuperarme, y por eso es que te llamé aquí abajo".
¿Crees que puedas volar conmigo en tu lomo hacia donde está Nieve?"-
Kero miró afuera, a la gruesa cortina de nieve y viento que arrasaba las calles. –"...será difícil pero puedo hacerlo"-
-"Perfecto. Vamos de una vez"- Kero no perdió tiempo en transformarse. En cuestión de segundos ya volaban hacia la Torre de Radio, siguiendo la presencia de la carta que se hacía más fuerte al acercarse. Fue un vuelo muy agitado, el viento los sacudía. Cuando la nieve se hacía demasiado espesa como para ver lo que tenían en frente Kero usaba fuego para facilitar el vuelo mientras Leandro recuperaba sus fuerzas para enfrentar a Nieve.
Nieve estaba en lo alto, casi en el centro exacto de la tormenta de nieve por sobre la Torre de Radio. A Leandro ya no le sorprendía ver lo que parecían ser mujeres mágicas, pero había algo cautivador en ver esa forma blanca y alta en medio de la nieve.
Nieve notó que el nuevo maestro de las cartas se acercaba y dirigió la ventisca hacia ellos. Kero se tambaleó y Leandro se aferró con fuerza del cuello de Kero, tomado con la guardia baja. Entre más cerca de la carta estaban más fuerte eran los vientos y la capa de nieve que se acumulaba sobre ellos. Nieve no se movía de ese punto, satisfecha de poder mantener a Kero y Leandro a distancia.
Ellos fueron forzados a aterrizar en la terraza de la Torre de Radio, Nieve estando a varios cientos de metros por encima de ellos. –"No podemos acercarnos. Tendremos que trabajar desde aquí"-
-"¿Fuego?"-
-"Fuego. No estoy completamente repuesto pero hay que hacerlo ya. Vamos..."- Leandro abrió la puerta de la terraza y comenzó a bajar las escaleras. Kero lo siguió. –"¿A dónde vas?"-
-"Al andén. Si tengo razón entre más cerca activemos Fuego menos certero será. Quiero decir que Nieve mantiene esa dichosa ventisca más fuerte alrededor de ella misma, ¿no? Entre más lejos estemos más débil será el viento. Entre más impulso tenga Fuego más probabilidades tendrá de atacar a Nieve"-
-"¡Entiendo!"- Tenía lógica, podía funcionar. Cuando Leandro salió del edificio Leandro se tuvo que tomar un momento para afianzarse y no dejar que el viento lo arrastrara. Ya Nieve no se veía, Leandro lo tomó como una buena señal.
Sosteniendo firmemente la carta que iba a usar la levantó al aire, hacia donde sabía estaba Nieve. –"Forma la lanza de justicia que solucione este problema. ¡Fuego!"- Esta vez toda la fuerza y el calor de Fuego se concentraron en un pilar, ascendiendo hacia el cielo. Leandro no tenía la menor idea de si Fuego acertaría, pero cuando la ventisca amainó ligeramente Leandro lo tomó como una buena señal. En el cielo se alcanzaba a ver lo que parecía ser una bola de fuego pero no podían distinguir exactamente qué pasaba. –"Vamos arriba. ¡Lo más rápido que puedas, Kero!"- Leandro se apresuró a subir al lomo de Kero otra vez. El guardián despegó y aceleró inmediatamente, en línea recta hacia donde Nieve había estado. Leandro cerró los ojos hasta que Kero se detuvo, a varios metros de Nieve.
Habían llegado justo a tiempo para ver cómo Nieve era envuelta en una bola de fuego, la cual se hizo más pequeña rápidamente hasta que la tocó. Hubo un destello repentino y el fuego se esfumó, Fuego apartándose. Nieve permaneció en el aire, aturdida. –"Es tu oportunidad, Andro!"-
-"¡Arriba!"- Leandro prácticamente saltó del lomo de Kero hacia arriba impulsándose de los hombros del guardián, aprovechando que el viento y la nieve habían aminorado. Nieve fijó la vista en él e intentó esquivar el báculo, pero Leandro blandió el báculo rápidamente, deteniéndolo casi al contacto con Nieve. –"¡Regresa a la forma que mereces! ¡Carta Sakura!"-
Si alguien hubiera estado mirando desde el andén y hubiera mirado al cielo hubiera visto en lo alto varios puntos negros, uno de ellos desapareciendo en pocos segundos. Tan pronto Nieve fue sellada las nubes comenzaron a dispersarse, casi que desapareciendo repentinamente. El viento se detuvo súbitamente, pero la nieve que ya había caído se mantuvo.
Al ser sellada la carta Leandro sintió que caía, pero fue atrapado casi instantáneamente por Kero. –"Por fin lo hemos hecho"- Ambos descendieron a la terraza de la Torre de Radio, observando la ciudad. Lentamente la gente iba saliendo de los edificios, mirando alrededor como si no pudieran creer que la tormenta se había detenido ya. –"...Kero, quiero disculparme por haberme negado a sellar la carta de una. Nunca imaginé que todo pudiera empeorar de esa forma"-
-"...no lo vuelvas a hacer, Andro"-
-"Lección aprendida. Pero en serio, ¿hay algo que te preocupa?"-
Kero se transformó a su forma más compacta, riendo nerviosamente –"¡No me pasa nada! ¡Te estás imaginando cosas!"-
-"Ya veo. En fin, le debo una disculpa a toda la ciudad, le diré a Joelle que lo ponga en su dichosa página de internet. Supongo que me desharé del resto de la nieve en un momento. De verdad espero que en el futuro no tenga que hacer que los efectos de una carta cubran toda la ciudad"- Leandro se recostó contra la puerta a la terraza, cerrando los ojos.
Poco a poco el sol comenzó a subir la temperatura, para alivio de todos los habitantes de la ciudad.
Ya ha pasado casi un año desde que comenzó la trama de la historia.
Año 2 comienza desde el próximo capítulo.
25. Pequeño
26. Candado
27. Tormenta
28. Aro
29. Laberinto
30. Espejo
31. Niebla
32. Poder
33. Lluvia
34. Retorno
35. Arena
36. Sombra
37. Disparo
38. Silencio
39. Dormir
40. Nieve
