Disclaimer: Los Personajes aquí mencionados pertenecen a E.L. James, solo algunos son producto de mi imaginación

¡Feliz Lectura!

CAPITULO XXXVI: CALMA DESPUÉS DE LA TORMENTA

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Anteriormente:

—Señor, creo que le interesará ver esto— dice Taylor abriendo la puerta de la camioneta, me bajo e inmediatamente puedo divisar que todos los disparos fueron hacia el vehículo que nos seguía, el vidrio del parabrisas quedó totalmente destrozado y se puede ver el cuerpo sin vida del tripulante, Es Jack Hyde.

—Señor tengo sacarlos de aquí— subimos al vehículo y nos alejamos de la escena, ahora la pregunta que de forma en mi cabeza es la siguiente ¿quién pudo haber hecho esto?

•••

Aún no logro procesar lo ocurrido, es como si me encontrara en una especie de universo paralelo,

1. El incendio de la penitenciaria fue provocado

2. Jack Hyde y Stephen Morton lograron escapar

3. Ambos eran los responsables de las amenazas que recibía a diario

4. Morton intentó irrumpir en mi casa

5. Y lo más extraño del caso es que alguien o mejor dicho unos hombres en una misión tipo comando llegaron mataron a Hyde y se fueron

Luego de hablar con Ray pude constatar que no fue ninguno de sus contactos y la misma respuesta recibí por parte de Taylor. Alguien sabía de las amenazas y alguien logró eliminar a Hyde. ¿Pero quién? ¿Quién estará "ayudándonos" y ¿a qué costo? Cuando llegamos a casa me di un baño con Ana y Gail le preparó un té, luego de múltiples esfuerzos logró quedarse dormida pero de vez en cuando solloza y se aferra a mí, tendré que hacer una cita para ambos con Flynn, lo sucedido nos ha afectado pero más a ella. De verdad lo único que deseo en este momento es poder retomar mi vida tranquilamente, siento que nunca podré tener un poco de paz y quietud. Creo que lo mejor será tomarme el resto de la semana libre e ir a algún lugar con Ana para poder despejarnos, podríamos ir y pasar un par de días en The Grace o ir a la casa de campo, podrían ser ambas. Mañana a primera hora hablaré con Taylor para que lo coordine todo, mental y físicamente me siento drenado, nunca pensé que diría esto pero realmente necesito un descanso.

Luego de unas cuantas horas de sueño me despierto, aún me siento un poco cansado y el dolor de cabeza amenaza con rompérmela en dos, Ana todavía está dormida, su cabeza está posicionada sobre mi pecho y su mano agarra fuertemente mi camiseta, trato en la medida de lo posible no moverme para dejarla descansar sin embargo, momentos después se despierta sobresaltada

—Shhh… tranquila nena, estas a salvo y segura. Ya paso el peligro— solo asiente y vuelve a retomar su posición, luego de un corto tiempo logra hablar

—¿Quiénes eran esos hombres? Los que mataron a Hyde

—No lo sé nena, por un momento llegue a pensar que era sus cómplices, luego de lo sucedido miles de preguntas se formularon en mi cabeza

—¿Crees que volverán por nosotros?— puedo notar la preocupación en su tono de voz

—Realmente espero que no— digo sinceramente

—Estoy aterrada Christian, tengo miedo que vuelvan y nos hagan lo mismo

—Tranquila amor, lo evitaremos a toda costa. ¿Qué te parece si vamos a navegar un par de días y luego pasamos otros dos días en la casa de campo?

—¿Crees que sea seguro?

—Tendremos seguridad con nosotros y rentaré otro bote para que el resto del equipo esté cerca.

—¿Podemos llevar a Bonnie? Estoy segura que le encantará aparte es una buena guardiana

—¡Tu perra me odia!

—¡Claro que no!— dice riendo y es el mejor sonido del mundo —Es una cachorra amorosa solo quiere jugar contigo.

—Pues no parece que fuera una cachorra, ¡es muy grande! y me ve como si fuera su próxima comida—me estremezco cuando recuerdo cuando se abalanzaron sobre Morton y lo mordieron sin piedad

—No exageres Christian— dice rodando los ojos

—Ven, mejor vamos a desayunar— nos levantamos de la cama y nos dirigimos al baño a asearnos un poco, Ana se cambia el baby doll por una camiseta y un pantalón de chándal, así es nena, nadie puede ver lo que es mío.

—Buen día Gail— saluda Ana

—Buen día Ana, Sr. Grey ¿qué desean desayunar? ¿Lo usual?

—Emmm… nop— dice Ana haciendo énfasis en la p — me apetece pancakes con jarabe de arce, tocino, huevos revueltos, salchichas, fruta picada, jugo de naranja y una cita con Bastille por favor— Gail solo ríe ante su ocurrencia y yo no puedo hacer más que abrir los ojos como platos

—¿Qué? Ahora que todo está "calmado" mi apetito regresó— dice encogiéndose de hombros

—Gail, para mí un omelet, solo las claras, fruta picada y café

—Enseguida Señor

Minutos más tarde estamos comiendo el suculento desayuno que mi ama de llaves preparó

—Te juro que son los mejores pancakes que he comido en mi vida, ¡hey! No robes mi tocino

—Buen día Christian— saluda Ray —Buen día princesa— dice depositando un beso en su coronilla

—¿Qué desea desayunar Sr. Steele?

—Lo que sea que ellos estén comiendo, gracias Sra. Jones

—Ana, te estoy viendo, deja de darle tocino a Bonnie

—Yo no fui papá, sabes que la comida le hace daño ¿Christian?— ¡Oh Oh! Me siento como el niño que ha sido encontrado con sus manos en el tarro de galletas

—¡Perdónenme por querer ganármela!— Ray solo ríe negando divertido.

Luego de desayunar me excuso para ir a mi oficina a trabajar un rato, Ray se quedó conversando con Anastasia. Pasadas algunas horas unos toques en la puerta llaman mi atención

—Adelante

—¿Interrumpo?

—Sabes que nunca interrumpes— le digo mientras hago señas para que se siente sobre mi regazo —además puedes entrar tranquilamente a este lugar sin necesidad de tocar la puerta.

—¿Estás muy ocupado?

—Eso depende ¿Qué tienes en mente?— digo mirándola pícaramente

—¡Pervertido! Quiero nadar en la piscina

—Mmm… eso se puede arreglar— me levanto de la silla y salimos rumbo a nuestra habitación, me cambio por unas bermudas de color gris mientras Ana se pone un delicioso bikini color rojo, se coloca un pequeño albornoz, tomamos unas toallas y nos dirigimos al patio trasero donde está la piscina, gracias al cielo es aclimatada porque solo a Anastasia Grey se le ocurriría la idea de nadar con este frío, el otoño avanza y la temperatura va bajando

—Ana, está comenzando a llover— digo cuando siento algunas gotas caer en mi rostro

—Relájate Grey, aún no lloverá— enseguida un torrencial comenzó a caer}

—Ana, vamos, salgamos de la piscina

—¡No!

—¿No?

—No, vive un poco Grey, ¡relájate! Unas cuantas gotas de lluvia no te harán daño

—Por supuesto que a mí no, pero a ti podrían enfermarte, sal del agua

—No

—Anastasia Rose Grey, sal en este instante del agua

—Oblígame— dice nadando hasta el otro lado

—Si te atrapo te daré unos azotes por comportarte como una niña malcriada

—¡Dale!

Enseguida comencé a perseguirla, Ana es rápida, pero en un mínimo descuido logro agarrarla por la pierna y la halo hacia mí

—Ahora recibirás tu castigo— como puedo la saco de la piscina y una vez afuera la coloco sobre mi hombro

—¡BAJAME CHRISTIAN!

—Estas castigada Anastasia

—¡ERES UN CAVERNICOLA! ¡BAJAME TROGLODITA!— grita mientras travesamos la casa dejando rastros agua a nuestro paso, al llegar a la habitación la lanzo sobre la cama

—Eres una bestia Christian Grey, no eres para nada divertido— en una maniobra logro colocarla sobre mi pierna y mi mano conecta contra su trasero

—¡AUCH BEEESSSTIA!— se remueve en mi regazo y ¡smack! Otra palmada

—Ya verás Christian Grey me ven…—¡smack!

—Eres un tro…— ¡smack! —Hmmm…— oh si nena, justo lo que quería oír, otra palmada

—Hmmm… Chris…

—¿Te gusta nena?— ¡smack!

—Hmmm… siiii— un par de azotes mas y bajo mi mano hacia sus pliegues vaginales, puedo ver lo húmeda y excitada que está

—Sobre tus manos y rodillas Anastasia— le ordeno con mi voz de dominante, hace lo que le digo sin perder tiempo, bajo mi bermuda y bóxer, la tomo de las caderas y la penetro con fuerza, comienzo a moverme marcando un ritmo castigador

—Oh si, si, si Christian, más rápido— sus palabras son mi detonante y comienzo a mover mis caderas como un poseso, poco tiempo después comienzo a sentir que las paredes vaginales de Ana comienzan a contraerse

—Sí, nena, córrete— y en seguida el orgasmo comenzó a recorrer su cuerpo, su vagina apretaba mi pene de forma tal que me exprimió por completo, sacándome hasta la última gota, salgo de ella y ambos colapsamos en la cama

—Me gustó— dice murmurando —hay que repetirlo— y luego se quedó dormida.

Siento que la cabeza me va a estallar, me volteo y busco a tientas el cálido cuerpo de mi esposa, pero me encuentro con un espacio vacío, desvío la vista hacia el baño pero la luz está apagada, rápidamente me levanto de la cama y salgo de la habitación, al llegar a la cocina me encuentro a Ana con una humeante taza de té.

—¿Te encuentras bien?— al ver su aspecto no necesito respuesta, sus ojos y nariz están rojos

—No— dice meneando la cabeza, creo que pesqué un resfriado y se ríe bajito

—Sabía que te enfermarías ¡eres tan testaruda!

—Cielos Grey, cálmate, es sólo un resfriado, ya me tomé un analgésico y pasará, por la tarde ya me sentiré mejor.

—Hablando de analgésicos ¿Podrías darme uno? Siento que me va a estallar la cabeza— se levanta del taburete y se acerca al gabinete, saca la medicina y me la entrega

—¿Quieres un poco de té?

—No gracias, solamente agua— luego de tomarme la medicación regresamos a la habitación y nos acurrucamos bajo las sábanas.

El sonido estridente de las noticias matutinas inunda la habitación ¡ugh! Solo hace que empeore mi jaqueca

—¡Apágalo por favor! Siento que me van a estallar los oídos— hago lo que Ana me pide y me vuelvo a dormir

Me despierto desorientado, el cuerpo me duele y el dolor de cabeza aún no ha cedido, bajo hasta la cocina y me encuentro a Ana recostada sobre el mesón con un semblante igual o peor al mío

—Debí haberte hecho caso— ¡Ja! ¡Aleluya!, hasta que al fin lo reconoce

—Les estoy haciendo un poco de sopa de pollo, eso les ayudará a recuperar fuerzas

—Gracias Gail— digo con una leve sonrisa, me acerco a Ana y al tocarla puedo notar que tiene fiebre

—Dios mío, Ana estás ardiendo— la tomo en brazos y la llevo hasta la habitación, tomo mi móvil y llamo a mi madre

—Madre

—Christian mi niño hermoso, ¿a qué debo el honor tan temprano?

—¿Estás en casa?

—Aún no, voy en camino. Tuve guardia nocturna ¿por qué? ¿Qué sucede?

—Es Ana, esta resfriada y tiene fiebre

—¡Oh! Llegaré en 10 minutos

—Gracias— y termino la llamada

—No era necesario que llamaras a tu madre por un simple resfriado— que mujer tan testaruda

—Ana— digo tocándome el puente de la nariz —tienes fiebre y no has parado de estornudar desde que te hallé en la cocina, por favor no me lo hagas difícil

—Está bien Grey— minutos después aparecen mi madre y Ray en la puerta de la habitación

—A ver, ¿cómo está la enfermita?— dice mi madre colocando su mano sobre la frente de Ana

—No es nada, es solo un simple resfriado— dice haciendo un puchero y rodando los ojos, mi madre saca un termómetro de su maletín y le toma la temperatura

—Pues para ser un simple resfriado tienes mucha fiebre y eso es indicio de que tienes un cuadro infeccioso, así que te indicaré antibióticos

—Dame la receta Grace, yo iré a la farmacia— dice Ray

—A ver Christian, déjame tomarte la temperatura

—Yo estoy perfecto, solo tengo dolor de cabeza, no es nada

—Christian, compláceme, abre la boca— a regañadientes dejo que mi madre me tome la temperatura mientras Ana se ríe

—Pues tú también tienes fiebre, incluso más alta que la de Ana. Ten Ray aquí tienes el récipe, le dejaré unas indicaciones a Gail para que los mantenga hidratados. Pasaré al final de la tarde a revisarlos

—Maldita lluvia, maldito resfriado

Unas horas más tarde me levanto, aun con mucho malestar ¡demonios! Esta esposa mía será mi muerte. Bajo las escaleras en busca de Ana y la encuentro charlando animadamente con Gail quien prepara algo que huele suculento

—¿Cómo puedes estar tan tranquila cuando todavía me siento como la mierda?

—Efecto de los analgésicos— dice encogiéndose de hombros —te dije que no era más que un resfriado pero tenías que exagerar y llamar a tu madre. Ahora estoy condenada a tomar medicinas, las cuales odio con pasión— se voltea a sacar unas pastillas del envase —tómatelas te ayudarán a sentirte mejor

Renuente me las tomo y siento como si rasparan mi garganta, espero sentirme mejor para mañana pues no tengo intenciones de cancelar mis planes.

Luego de comer una deliciosa sopa de tomate nos retiramos a la sala de entretenimientos donde Ana estaba buscando una serie en Netflix

—Esta vez, trata de no hacer preguntas acerca de la serie

—¿Puedo hacer solo una?

—Una— dice levantando un dedo

—¿Cómo se llama?

—House of Cards

—¿De qué trata?

—Esa es más de una, ahora calla y ve— la serie de verdad era muy interesante pero luego de batallar con el sueño que me produce la medicación me di por vencido. Espero con ansias superar este episodio porque entre acosadores psicópatas, esposas rebeldes y resfriados acabarán conmigo.

•••

Dicen que después de la tormenta viene la calma, y así ha sido estos últimos dos meses han sido como caminar entre las nubes, luego del espantoso resfriado que me mantuvo encerrado por cinco largos días decidí hacer una cita con Flynn, ya que Ana entró en pánico el primer día que nos incorporamos al trabajo, su miedo constante era que los hombre que habían asesinado a Hyde regresaran por nosotros.

El día de acción de gracias Mia nos sorprendió con la revelación del sexo del bebe, será un varón, no quiso decir el nombre pero según ella combina muy bien con Kavannagh y Elliot le pidió matrimonio a Katherine durante su estadía en Aspen, aun no se deciden si tener una boda en primavera o verano. Hoy es el último día de trabajo antes de las vacaciones navideñas, por petición de Ana serán celebradas en nuestra casa.

Knock, knock, los toques en la puerta de mi oficina llaman mi atención

—Adelante

—Señor Grey, su almuerzo

—Gracias Andrea— abro el contenido de la bolsa y el exquisito olor de una hamburguesa con doble queso cheddar y tocino inunda mis fosas nasales, papas fritas con mucho queso fundido y una malteadas brownie. No soy muy amante de la comida chatarra pero se me antojó.

Mi móvil comienza a vibrar desesperadamente sobre la superficie del escritorio, sin ver la pantalla contesto

—Grey

—Hola nene— es Ana, pero su voz suena un poco débil, enseguida mis alarmas se encienden

—Nena ¿estás bien? ¿Te paso algo?

—No, Tranquilo Christian— dice bostezando —es solo cansancio, voy saliendo para la casa. Decidimos trabajar medio día y ya estoy libre

—Lamentablemente no podré salir sino hasta el final de la tarde— digo tomando un sorbo de mi malteada

—¿Otra vez malteada?— pregunta riendo

—¿Qué te puedo decir? Es culpa de Gail por haberla preparado la primera vez

—Nos vemos en casa nena, iré a recogerte para ir a la cena familiar, te amo.

—Yo más— y cuelga la llamada

Durante las siguientes horas me sumerjo en un mar de documentos ansioso por finalizar rápido y no dejar nada pendiente, de repente oigo la voz de Andrea, cuando me doy cuenta se está despidiendo miro el reloj y veo que son las 5:30 de la tarde

—Felices Vacaciones Andrea y Feliz Navidad

Le escribo un mensaje a Taylor informándole que en unos minutos estaré listo para partir, en ese momento mi estomago ruge y me arrepiento de mi elección de almuerzo.

Al llegar a casa sale Bonnie a recibirme, luego de un largo entrenamiento y mucho tocino logré ganármela, pero sólo me hace caso cuando quiere, cariñosamente acaricio su cabeza y sale corriendo en busca de Ana, mi sorpresa es tal cuando veo que se dirige a nuestra habitación, entro y encuentro a mi nena completamente dormida, acaricio su cabello y esto hace que comience a despertar

—¡Christian!— dice un poco asustada —Ya llegaste, lo siento me quedé dormida

—Tranquila, aun es temprano, tenemos tiempo para arreglarnos con calma.

Una vez listos, partimos en mi R8 a casa de mis padres, no creo que duremos mucho tiempo después de la cena pues Ana está realmente cansada. Mi madre nos recibe en la puerta y al pasar a la sala me encuentro con la grata visita de la Dra. Debbie Abraham, quien al igual que Kate están admirando el pequeño bulto en el vientre de Mia

—Debbie— digo sorprendido de verla

—Christian, Ana ¿Cómo han estado?— se acerca a saludar a Ana con un efusivo abrazo y a mí me da un beso en la mejilla, nunca ha preguntado el por qué de mi fobia pero es muy observadora y lo entendió desde la primera vez que la conocí

—¿Cuándo regresaste?

—Hace un par de días, gracias al cielo consiguieron un cardiólogo infantil en el Hospital General de Port Ángeles y pude regresar a mi puesto con mis amados pacientes aquí en el Seattle Grace.

—Me alegro de verte— digo con sinceridad, enseguida Gretchen anuncia que la cena está lista y todos pasamos a la mesa. No puedo evitar sentir nauseas al ver la comida por lo que opto por tomar un vaso de limonada y la ensalada

—Christian, ¿te sucede algo?

—Es mi estomago, está un poco descompuesto

—Ha de ser tanto stress hijo

—O ha de ser la malteada de chocolate y brownie— dice Ana lanzándome por la borda

—¿Cómo así?— pregunta mi madre curiosa

—Pues hace un par de semanas Gail y Sophie nos hicieron unas malteadas, desde ese día Christian se ha vuelto adicto a ellas, sabe que le producen malestar estomacal pero aun así no deja de consumirlas

—Es que son deliciosas— digo encogiéndome de hombros, llevo un poco de ensalada mi boca pero enseguida mi estomago se revuelve y salgo en carrera al baño a devolver.

Minutos después regreso y todos están en la mesa expectantes, nadie ha tocado su comida y el olor me hace querer regresar al baño, tomo un sorbo de limonada y mi estómago se asienta un poco.

—A ver hijo, ¿hace cuanto tienes estos… mmm… malestares estomacales?

—Un par de semanas ¿Por qué?— se lleva las manos a la boca para ahogar un grito

—Ana, ¿existe la posibilidad de que estés embarazada?

—Pero ¿qué demonios? ¿Cómo va a estar embarazada si el enfermo soy yo? ¿holaa? Enfermo aquí— digo señalándome, Ana se queda pensativa y da un gritito

—¡Estoy retrasada! Sí, estoy retrasada, no me había percatado porque tengo un montón de trabajo, y no había prestado atención y no, no puede ser posible, tengo el implante. ¿Cómo puede ser posible Grace?— dice Ana casi al borde de las lágrimas

—Cálmate, Acompáñenme por favor— dice mi madre, mientras el resto de los presentes en la mesa nos observan con los ojos abiertos como platos.

Seguimos a mi madre hasta una de las habitaciones de huéspedes y nos indica que esperemos allí, momentos después regresa con un test de embarazo y le indica a Ana como usarlo, cuando sale del baño mi madre nos dice que debemos esperar tres minutos, y son los tres minutos más largos de mi existencia, siento que los nervios me consumirán. La alarma del teléfono suena indicando que el tiempo de espera terminó

—Tengo miedo— dice Ana —Ve tu Grace, yo… yo no puedo— mi madre entra al baño y la sonrisa con la que sale no necesita explicación.

—Los dejaré un instante a solas— dice abandonando la habitación

—¿Qué vamos a hacer Christian?— su pregunta me toma por sorpresa

—¿Cómo así? Estás embarazada Ana, vamos a ser padres ¿acaso no quieres tener a nuestro hijo?— una punzada de dolor se instala en mi pecho de solo pensar en su negativa

—Por supuesto que sí, es solo que nunca hemos hablado de hijos y pues… no sé si algún día querrías tenerlos.

—Claro que si, mírame Anastasia, en una ocasión te dice que quería todo contigo, absolutamente todo y eso incluye niños, ¡Rayos! Si me pides que te los suficientes como para armar un equipo de beisbol lo haré y el escuadrón de porristas también— ella solamente ríe mientras seca sus lágrimas

—Bien, entonces seremos padres

—Seremos padres— dice dándome un fuerte abrazo, luego de soltarla me arrodillo para quedar a la altura de su vientre

—Hola bebe, solo quiero que sepas que papá te ama y hará todo lo posible por protegerte

—¡Oh Christian!— dice Ana sollozando

—Gracias Ana, de verdad cada día me haces el hombre más feliz del mundo

—Creo que deberíamos ir a decirles a todos, aunque a estas alturas ya lo deben saber, solo se fingirán no saber nada— salimos del cuarto de huéspedes y nos encaminamos a la sala donde todos aguardan por nosotros luego de haber cenado

—¿Y bien?— pregunta Elliot

—¡Estamos embarazados!— digo sin poder ocultar mi emoción, las felicitaciones no se hicieron esperar, mis padres y Mia no paraban de llorar de la emoción

—Siempre pensé que esperarían un tiempo prudencial para tener bebés, con lo controlador que eres hermanito— Elliot, siempre Elliot

—Pues, ese era mi pensamiento inicial, pero no sé cómo pudo haber fallado el implante.

—Creo que tengo la respuesta a eso— dice mi madre

—¿Recuerdan cuando se resfriaron?— ambos asentimos —pues se me olvido comentarles un pequeñito detalle, los antibióticos inhiben la efectividad del anticonceptivo, así que yo soy la responsable de qué ese bebé venga en camino— dice algo apenada

—Pues muchas gracias por olvidarte de ese pequeño detalle madre, no tienes idea de lo feliz que soy. Ahora solo debemos hacer una cita con la Dra. Greene para cerciorarnos de que todo esté en orden

—Eso puede ser arreglado, lleguen mañana al hospital a las 10 de la mañana, hablaré con ella para que los atienda.

Seguimos conversando y compartiendo un rato más hasta que siento el peso de Ana sobre mi hombro, inmediatamente nos despedimos de mi familia y nos dirigimos a nuestra casa, al llegar rápidamente salgo del auto y camino hacia Ana y la saco en brazos.

—Puedo caminar ¿lo sabías?

—Sí, pero estás muy cansada y no quiero arriesgarme a que te caigas y algo grave le pase a nuestro hijo

—Podría ser una niña— una mini Ana ¡oh si!

Siento a Anastasia en la orilla de la cama y la ayudo a cambiarse colocándole una de mis camisetas, me dirijo al baño un instante y al salir me percato de que está profundamente dormida

—Bueno amigo, creo que la celebración se tendrá que posponer— le digo a Christian Jr. Me meto bajo las sábanas y abrazo a mi nena colocando mi mano sobre su vientre.

•••

—¿Ana Grey?

—¿Si? Ya puede pasar

—Gracias

Pasamos a la oficina de la Dra. Greene quien tiene unos cuantos objetos curiosos sobre su escritorio

—No toque nada Christian— dice Anastasia a modo de regaño, en ese momento entran mi madre, Debbie y la Dra. Greene

—Buen día Anastasia, por favor pasa al baño y colócate la bata con la abertura hacia adelante

Ana hace lo que le indican, al salir la doctora le dice que se recueste sobre la camilla y suba las piernas en una especie de parales adheridos a la camilla

—Esta ecografía será transvaginal— dice colocando un condón sobre la sonda mmmm… las ideas que se pasan por mi cabeza, Grey enfócate, estas aquí por tu hijo.

—Relájate— dice la doctora a Ana mientras le introduce la sonda, pulsa algunos botones y se comienzan a ver una imágenes en la pantalla, escucho el asombro de mi madre y Debbie pero en realidad no veo nada

—Y aquí está su hijo o hija Sres. Grey, tiene aproximadamente seis semanas y un día— cuando la Dra. Greene congela la imagen en la pantalla es que soy capaz de ver el pequeño punto, ese pequeño punto es mi bebe, lágrimas de felicidad brotan de mis ojos y no puedo hacer mas nada que darle un beso a mi amada esposa.

—Christian por favor pásame tu teléfono celular— hago lo que me pide y enseguida el rostro de Ray aparece en la pantalla

—Annie, ¿Qué tienes pequeña? ¿Por qué lloras?

—Hola papi, quiero que conozcas a alguien— me entrega el móvil para que lo acerque a la pantalla

—Ray, queremos que conozcas a Bebe Grey

—¡Oh cielo santo! Mi bebé va a tener un bebé— dice Ray emocionado al ver la imagen

—Al salir de acá te vuelvo a llamar papa solo quería que vieras la imagen

—Quieren que les imprima la primera fotografía de su bebe ¿pregunta la doctora?

—Sí, una docena de ser posible— todos ríen por lo que digo pero ¿quién puede culparme? Soy un padre orgulloso, nos entregan un par de fotografías y nos dejan a solas mientras Ana se vuelve a vestir

—Parece irreal— digo mirando la fotografía con asombro —pediré una nueva cada vez que vengas a hacerte una ecografía y la colocaré en un portarretrato en mi escritorio. Salimos y nos sentamos frente al escritorio de la doctora

—Bien Ana, aquí tienes un panfleto sobre lo que debes y no debes hacer durante el embarazo y esta es la prescripción de las medicinas prenatales, quiero que hagas una cita para verte en dos semanas, para esa fecha tendrás ocho semanas de gestación y revisaremos los resultados de estos exámenes que te realizarás, luego de eso las consultas serán cada cuatro semanas.

—Muy bien doctor.

—Bueno, Felicidades nuevamente Sres. Grey y felicidades Grace

Siempre pensé que todo lo que tocará sería contaminado por las sombras que me han jodido toda la vida, pero ahora sé que no podía estar más errado, tengo la esposa más hermosa y amorosa del mundo y para terminar de colocar la cereza al pastel un bebé en camino, creo que después de tanto de tanto drama la vida comienza a sonreírme.