-Buenos días licenciada- me saludo antes de cerrar la puerta tras de ella.

-Buenos días chef- la salude levantándome de mi lugar y acercándome hacia ella.

-Rachel, me encanta verte- me dijo regalándome un sentido abrazo.

-Lexy, nos vimos el sábado- le dije sonriendo invitándola a sentarse en una silla frente a mi escritorio.

-No me refería a eso- me dijo sentándose en mi sillón.

-Bueno, entonces podrás explicarme a que te refieres- le dije sentándome en la silla que le había ofrecido a ella.

-Claro, mira- se puso en pose ejecutiva y prosiguió -cuando te conocí me gustaste por ese misterio que desprendías en una sola mirada, sin contar con el hecho de que siempre te mantuvieras al marguen y con la cabeza fría te hacía de un sexy irresistible, después con un poco de esfuerzo me hiciste caso y al ganarme tu confianza me di cuenta de que eras una excelente persona, con un gran sentido del humor, el cual me enorgullece decir, solo pocas personas lo conocían, y desde que lo dejamos no había vuelto a ver en tus ojos ese brillo que me regalabas todos los días- me dijo poniéndome un poco incómoda.
-No entiendo la relevancia de eso- le dije pidiendo que no continuará hablando de nuestra relación.

-Que hoy lo he vuelto a ver y me alegra mucho, aunque no sea yo la causante- me dijo haciendo que me sonrojara.

-No creo que sea una buena idea que hablemos de esto- le dije sin sonar grosera.

-No te preocupes, yo estoy bien, y ver cómo te relacionas con Quinn me hace saber que también estas bien- me dijo con una sonrisa de esa que tranquilizaban.

-No es mi intensión incomodarte- le dije esperando que olvidara el tema.

-No lo haces, no te voy a negar que en días nublados y lluviosos pienso en lo que sería mi vida junto a ti, los hijos que hubiéremos tenido, la casa, todo, porque si lo pienso, y duele, poco, pero duele, aunque después razono y me doy cuenta de que hiciste lo mejor y ganaste, eres feliz y si tú eres feliz yo también lo soy- me dijo tomando mi mano por encima del escritorio.

-Espero que pronto seas feliz por méritos propios, así será recíproca nuestra felicidad- le dije apretando su mano.

-Pronto, pero en lo que eso pasa tú le vas a compartir de tu felicidad, así que dime, ¿qué tal van las cosas entre Quinn y tú?- me pregunto soltándome y se acomodó de nuevo en el sillón.

-No creo que sea un tema adecuado entre nosotras- le dije sinceramente.

-Rachel, fuiste la razón de mi vivir por los últimos 3 años, y ahora solo te puedo tener como amiga así que no le lo hagas muy difícil- me dijo ya más seria.

-No es que no quiera ser tu amiga, pero sería extraño- le confesé.

-Te entiendo, yo también estuve un poco indecisa acerca de esta decisión, pero después me puse en modo egoísta y como me di cuenta de que estoy mejor contigo a mi lado, pues decidí que serias parte de mi vida- me termino de decir con una hermosa y enorme sonrisa.

-A Quinn no le va a gustar esa decisión- le dije a punto de ceder ante su petición.

-No me importa, ella prácticamente te robo de mi lado- me dijo bromeando.
-Supongo que al principio será raro, pero lo podemos intentar- le dije cediendo completamente a ella.

-Me parece perfecto, pero antes vamos a hablar, y vamos a hablar de esos temas que tu no tocas- me dijo como anticipándome las cosas.

-Hablemos entonces- ahí me di cuenta de que con ella comenzaría a cerrar mi pasado.

-¿Aun piensas en mí como pareja?- me pregunto desconcertándome.

-Lex, eso no...- le dije pero me interrumpió.

-No pienso ponerte en un dilema, solo creo que es necesario que tengamos las cosas claras- me dijo de forma tranquila.

-Te has vuelto bastante sabia- le dije apuntándola con mi dedo índice.

-Algo tenía que aprender de ti- me dijo encogiéndose de hombros.

-Ya no pienso en ti como pareja- le respondí de manera concisa pero sin sonar fría.

-Eso me parece bien- me dijo con una sonrisa un tanto triste.

-Pero sigues siendo alguien muy importante para mí- le dije buscando consolarla.

-Tu casi no, pero como insistes en ser mi amiga pues no tengo de otra- me dijo bromeando completamente.

-Ya sabes siempre he sido una persona dependiente de las otras- le seguí la broma y la vi sonreírme tiernamente.

-Tenemos recuerdos suficientes para hacer incómodos todos nuestros encuentros, pero también los podemos hacer agradables, así que tú decides- me dejo caer como si nada.

-Hagámoslo agradable, pero si excedernos, no hablemos de detalles privados por favor- le pedí.

-No bueno, yo pensaba compartir con Quinn detalles de tu cuerpo y de las cosas que te gustan- me dijo tranquilamente y soltó una carcajada al ver mi cara de terror.

-No saldrías viva de una situación así- le advertí poniendo mi cara entre mis manos de la vergüenza sur me dio que se burlara de mí.

-Tranquila, nunca compartiría con nadie algo tan íntimo con nadie, mí con mis confidentes- me dijo sinceramente.

-Lo sé, confió en ti- le dije ya viéndola a la cara.

-Voy a empezar a salir con más personas, ¿te molestaras?- me pregunto de manera seria.

-Seguramente sí, pero no te lo voy a prohibir, y tampoco te voy a pedir explicaciones, pero si me molestara- le dije como lo sentía.

-¿Si no me quieres como pareja porque te molestara?- me pregunto con curiosidad.

-Porque eres mucha mujer como para estar con cualquiera, y no porque yo me sienta muy buena compañía para ti, pero no estaba mal y me molestaría más el hecho de saber que pudimos ser la una para la otra, pero nuestros caminos ya estaban trazados- le dije casi con tristeza.

-Prometo no salir con fracasados y buenos para nada- me dijo volviendo a sonreír.

-Mientras estés contenta sal con un vagabundo- le dije sonriendo.

-No llegaré a tanto, tengo mis propios límites, y si te soy sincera pusiste el estándar muy alto- me dijo rápidamente.

-Te juro que me hubiera quedado contigo- le dije después de un largo suspiro.

-Si Quinn no fuera la persona que es, hubiera luchado hasta lograr que la dejaras por mí- me dijo de la misma manera que yo.

-Si no fuera quien es, seguramente yo te hubiera buscado- aquello se estaba convirtiendo en la despedida que nunca debimos tener.

-Dijiste que era el amor de tu vida- me dijo levantándose de donde estaba sentada y caminado hacia el sillón de 2 plazas que había a un lado del ventanal.

-Lo eres- le dije sentándome junto a ella -pero Quinn se ha convertido en mí vida entera- le dijo tomando sus manos.

-También lo sé, y aunque no lo creas no soy tan egoísta- me dijo pegándose a mi cuerpo.

-Eres perfecta- le dije abrazándola por los hombros.

-Pero no para ti- afirmo dejando un beso en mi mejilla.

Nos quedamos en esa posición unos minutos más y después puso su cabeza sobre mi regazo y subió sus piernas a lo largo del sillón, mientras yo le acariciaba el cabello.

-Podría quedarme toda la vida entre tus piernas- me dijo para después soltar una carcajada.

-Que Quinn no te escuche- le dije contagiándome su risa.

-Esta vez admito que fue una mala elección de palabras- me dijo levantándose de mis piernas.

-Solo esta vez- le dije mientras me levantaba del sillón.

-Me tengo que ir- me dijo alisando su saco.

-Eres la hija del dueño, puedes hacer lo que quieras- le dije repitiendo el gesto de ella.

-Exactamente, soy la hija del dueño y eso hace que tenga más responsabilidades, así que bueno me voy- se acercó y me dio un beso en la mejilla.

-Cuídate, llámame pronto- le pedí mientras le abría la puerta del despacho.

-Te llamaré todos los días hasta que consiga a alguien más que me soporte- me dijo mientras salía con una gran sonría.

La vi entrar al elevador y me lanzo un beso justo antes de que las puertas se cerraran, lo que provoco que todas las miradas que estaban ahí se posaran en mí, a lo que sonreí y entre lo más rápido posible de nuevo a mi lugar de trabajo.

Revise mi reloj después de un momento en que me dedique a revisar las cosas pendientes y me di cuenta de que pasaban de las 11 de la mañana.

-Licenciada la buscan- me informó mi secretaria.

-¿Tienen cita?- pregunte sin despegar la mirada de mi laptop.

-No- me dijo rápidamente.

-Ya sabes que no puede pasar nadie sin cita- le respondí sin moverme de mi lugar.

-Dice que es su mamá- me dijo casi susurrando.

-Dame 3 minutos y que entre- le pedí levantando la bocina.

Respire profundo en mi lugar y me relaje esperando que su visita no tuviera nada que ver con lo que había pasado en la fiesta de Beth.

-No soporto a las personas incompetentes, pero te empeñas en rodearte de ellos- entro sin pudor y se sentó en una de las sillas sin saludar ni nada.

-Vamos a hablar, pero primero quiero que te quites los prejuicios de tu mente- le dije directamente también sin saludarla.

-No sé a qué te refieres- me dijo como si nada.

-Te voy a escuchar, pero en el momento en que se te ocurra hacer menos a cualquier miembro de mi círculo personal te retiras y contigo cualquier posibilidad de arreglar nuestra situación- le advertí seriamente.

-Está bien, solo tenme paciencia- me pidió sin estar muy convencida.

-Vas a empezar a hablar tú, así que tomate tu tiempo- le dije poniendo mi vista en algunos papeles que tenía que firmar.

-Tenía miedo- fue lo primero que dijo después de un largo silencio.

-No te voy a interrumpir ni a preguntar nada, todo tiene que salir de ti- le dije al ver que no continuaba con su relato.

-Tenía miedo de lo que la gente pudiera hablar de mí, miedo y vergüenza, no estoy segura de que aún lo acepten nuestras amistades- se quedó callada y se levantó de la silla para caminar hacia el ventanal.

Mi mirada iba de los papeles en mi escritorio a ella, no estaba interesada en consolarla.

-Siempre supe de su condición sexual, pensé que el darle una hija lo haría cambiar, pero me equivoque, estaba enamorada y era muy egoísta, no me importaba mucho lo que el sintiera así que tuvo que buscarse a alguien más y siempre lo supe, Leroy no fue el único - me dijo de manera tranquila.

-No entiendo, ¿tú siempre supiste que él te engañaba?- le pregunte confundida.

-Sí, aunque en realidad no me importaba mucho, siempre sostuve el pensamiento de que era conmigo con quien compartía su vida- me dijo volteando directamente hacia mí.

-¿Porque te fuiste entonces?, supongo que no es que te doliera mucho el engaño- le dije molesta.

-Tu padre estaba enamorado del tipo ese, sabía que me dejaría pie él, y el hecho de que tú supieras le daba el valor suficiente para dejarme, no pude con el pensamiento de lo que dirían las personas cuando se enteraran de lo que estaba ocurriendo en nuestra casa- estaba al borde de las lágrimas, pero no soltó ninguna.

-Te fuiste por el que dirán- le asegure sin poder creérmelo.

-Bueno si lo dices así suena horrible- me respondió rápidamente.

-Es que es horrible- le volví a asegurar más molesta que antes.

-Eras una niña, no lo hubieras entendido- me dijo sin inmutarse por mi tono.

-Exactamente, era una niña, necesitaba a mi madre- le grite.

-Te extrañe tanto, no sabes lo arrepentida que estoy de haberte dejado- me dijo acercándose a mí.

-¿Y si estabas tan arrepentida porque regresaste casi 10 años después?- le pregunte evitando su contacto.

-No tenía cara para buscarte y decirte "lo siento, te deje porque no pude con la presión"- me dijo de manera irónica pero sincera a la vez.

-¿Y qué te hace pensar que ahora es un buen momento para eso?- le pregunte con más molestia.

-Te casaste- me grito frustrada -y por si eso no fuera suficiente, con una mujer y adoptaste a una niña- termino su frase.

-Te volvió a importar más lo que día la gente- soné más decepcionada de lo que esperaba.

-Siempre pensé que crecerías siendo mi princesa, tenía en mente que seguirías siendo la niña que yo deje- me dijo cambiando el tema completamente.

-Tú lo has dicho, me dejaste, así que ahora no me vengas con eso de que pensabas en mi- le dije con más ironía que la de ella.

Las 2 guardamos silencio por un buen momento y supongo que a ella al igual que a mi le sirvió para poder calmarnos, después de todo teníamos la intensión de arreglar nuestra situación.

-Cuando entré me pediste que mantuviera la mente abierta, yo te pido que mantengas tu corazón abierto, y me escuches sin rencor alguno- me pido de manera mucho menos altanera.

-Te escucho- le dije sin asegurarle nada.

-Quiero que sepas que lo siento mucho, real vez no merezco tu perdón y por eso es que no te lo pido, pero lo que así quiero es que no me apartes de ti, necesito ganarme tu perdón y haré lo que pueda, pero necesito que no me cierres las oportunidades- me dijo casi suplicando.

-No lo haré, pero tienes que dejar esa actitud superior que tienes hacia los demás y más hacia Quinn, y si no crees poder con eso entonces no me importa tu oferta- le dije tratando de sonar amable.

-¿Puedo escuchar tu historia con esa chica?- me pregunto sentándose en el sillón.

-No es una gran historia, nos casamos y adoptamos a su sobrina- le dije sin entrar en detalles.

-Está bien, no presionare, ya habrá ocasión de que me cuentes con detalle- me dijo con una sonrisa un tanto triste.

-Esto no va a funcionar así, dime donde estuviste, que hiciste, todo de ti vida sin mí- le exigí sabiendo que no dejaría que entrara a mi vida.

-Cuando me fui viaje a Londres, conseguí un trabajo de maestra y con eso sobreviví los primeros meses, en cuanto pude te busque, pero me entere de que habías tenido un percance con tu abuelo, y no quise hacerte más daño- me dijo con tristeza.

-Si hubieras vuelto para ese entonces todo lo hubiera perdonado- le asegure.

-No estaba lista, pero bueno, después de eso no volví a perderte de vista, incluso sé de tu etapa con el alcohol y las fiestas- me dijo de forma más seria -pero confiaba en la persona que yo había educado y deje que te dieras cuenta tu sola de lo que hacías- me dijo levantando los hombros.

-Hiciste bien en confiar en mí, ahora soy esto- le dije abriendo mis brazos mostrándole mi despacho.

-Lo sé, pero aún me arrepiento, después conocí a un buen hombre y poco tiempo paso para que decidiéramos vivir juntos- me explico con vergüenza.

-¿Porque volviste?- le pregunte sin tomarle importancia a lo quite me había dicho.

-Ya te lo dije, quiero ser parte de tu vida y la de tu familia, ya no hay miedo en mí- me dijo de manera convincente.

-¿Porque entonces si sabías que estaba casada con una mujer te portaste como lo hiciste?- le pregunte intrigada.

-Si lo sabía, pero mi cabeza no alcanzo a procesarlo, entiéndeme, primero, llegó a tu casa y me atiende una mujer de color, después te busco y te encuentro con una mujer sobre ti, y por si fuera poco se estaban besando intensamente y bueno para terminar la mujer latina que siempre a pensado que es mejor madre que yo, termina convenciéndote de que me escuches- me dijo casi en reproche.

-Maribel nunca se ha creído más que nadie- la defendí sin dudar.

-Cuestión de enfoque- me dijo cerrando ese tema.

-Quinn y Beth suelen frecuentar a mi papá y su pareja- le informe lo que creí que era necesario.

-Supongo entonces que tendré que ganármelas- me dijo un poco en broma.

-Sinceramente no lo sé, no pregunto nada acerca de su relación- le dije rápidamente.

-Buscaré la manera de acercarme también a ellos, les debo una disculpa- me dijo agachando su cabeza.

-Vas por buen camino- le dije sonriendo.

-Gracias por la oportunidad, te prometo que no te arrepentirás- me dijo sonriéndome también.

-No lo haré- le dije acomodándome en mi sillón.

-Te dejo trabajar, pronto tendrás noticias mías- me dijo levantándose del sillón y caminando hacia la puerta.

-Si quieres ganarte a Quinn no consientas a Beth- le di aquel tip con la intensión de hacer las cosas bien.

-Gracias, lo tendré en cuenta- y dicho eso salió de mi oficina.

12:15 era la hora que marcaba el reloj de mi computadora, me quite los lentes y recargue mi frente en el escritorio, ese día habías estado muy extraño, y por más que hubiera querido tiempo para analizar bien las propuestas que me habían llegado horas atrás, no podía quejarme, mi vida comenzaba a tener sentido y eso era lo que más deseaba en ese momento.

Comencé a trabajar sin darle más vueltas a lo que me acababa de ocurrir, y puse mi atención en todas las cosas que tenía pendientes.

-Licenciada la buscan- volvía a anunciar mi secretaria.

-Dime una cosa Taylor, ¿pusiste un anuncio en el periódico diciendo que estaba disponible para hablar con todo el mundo?- le pregunte bromeando con ella.

-No licenciada- me dijo riéndose de mi chiste.

-¿Quién es?- le pregunte ya más seria.

-Su papá- me dijo en un susurro.

-¿Conocías a alguno de mis padres?- le pregunte mientras cerraba la laptop.

-No tenía el gusto licenciada- me dijo confundida por mi pregunta.

-No es un gusto ni para ti ni para mí, pero ya está aquí, ya sabes 3 minutos y lo dejas pasar- le dije, y sin esperar respuesta colgué.

Revise el reloj de mi muñeca y eran exactamente las 6:46, respire profundo puse mi mente en blanco para que no tuviera ataques de verborrea.

-Licenciada- se anunció Taylor.

-Adelante- le dije soltando el aire retenido y caminando hacia la puerta.

-Pueden pasar- les informó Taylor.

-Gracias- respondieron al mismo tiempo mi papá y Leroy.

-El señor esperara afuera- le indique a Taylor refiriéndome a Leroy.

-Rachel- dijo mi papá.

-Está bien, yo los espero afuera con estas linda señorita- dijo Leroy tomando del brazo a Taylor.

-No tenías que ser grosera- me dijo mi papá apenas nos quedamos solos.

-Y tú no tenías que traerlo- le respondí de igual manera.

-No quiero pelear contigo- me dijo un tanto cansado.

-Yo también estoy cansada de eso- le dije de igual manera.

-Te amo más que a mi vida, siempre le agradecí a la vida que estuvieras conmigo- me dijo acercándose a mí.

-Yo también te amé, y más que a nada en esta vida, pero tu amor por el hombre ese fue más grande que el que sentías por mí, así que no me digas cosas que no son ciertas- le dije caminando hacia mi lugar.

-No tengas dudas de mi amor, es solo que nadie me enseño a ser padre- sonó un tanto herido.

-Esa es una excusa muy vieja, pero ¿sabes?, a mí tampoco nadie me ha enseñado a educar a Beth y aun así soy capaz de evitar cualquier cosa que la dañe- le reproche.

-Quiero recuperar nuestra relación de antes- me pidió sentándose frente a mí.

-No sé si puede ser igual, pero haré lo que éste en mis manos para solucionarlo- le dije sin mucha emoción.

-Te contaré lo que sucedió- me aviso rápidamente.

-No me interesa, te enamoraste y no hay mucho que pudiesen hacer para evitarlo- le dije cortando sus intenciones de explicarme su comportamiento.

La verdad era que no me interesaba escucharlo, durante toda mi vida me caracterice por ser una persona con un sentido común muy desarrollado, lo que me servía para ponerme en el lugar de todas las personas y así mismo podía entenderlas, pero el detalle con mis papás era ese mismo, el hecho de que tuviera sentimientos fuertes hacia ellos me hizo desarrollar una especie de venda sobre mi sentido común, y solía actuar por instinto, pero eso no quería decir que yo no entendiera sus razones para que actuarán cómo lo habían hecho.

-No culpo a Leroy por su separación, ni tampoco por la huida de mamá, pero no me exijas mucho más que eso- le aclare de manera firmé.

-Respetare tu decisión- me dijo con una pequeña sonrisa en los labios.

-Tampoco dudo de tu amor, sólo que a veces me gana el sentimiento- le expliqué tranquilamente.

-Gracias, por darme otra oportunidad- me dijo levantándose de la silla y se acercó a mí.

-Tenemos muchas cosas que olvidar- le asegure imitando su acción.

-No volveré a fallar- me aseguro mientras me abrazaba.

No respondí nada, y me dedique a disfrutar el sentido abrazo que nos regalábamos mutuamente mi padre y yo, sabía y casi pude sentir el momento en que había dejado ir todos mis demonios internos, las cadenas que me ataban al rencor y la desconfianza se rompieron y aunque no sería fácil, después de ese día, todo era posible.

-Hasta luego- despedí a mi papá y su pareja.

-Nos vemos- dijeron los 2 antes de entrar al elevador.

-Taylor- llame la atención de mi secretaria -cancela todas mis citas de mañana- le avise con una sonrisa.

-Enseguida- me dijo sin más preguntas y se dedicó a revisar su agenda.

Entre a mi despacho y supe lo que debía hacer, tome mi celular y marque el único número que me sabía de memoria.

-Santana, me caso en un mes-


Este es el penúltimo capítulo así que espero lo disfruten XOXO