Hola, pues por aqui os dejo otro capitulito espero que os guste, jo, comentadme lo que os va pareciendo.

Gracias por leer y un saludo a las nuevas lectoras.

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Iban en el coche hablando tranquilamente, Sirius cada vez estaba mas nervioso y enfadado.

- ¿Qué te ocurre?

- ¿De verdad que no puedo irme contigo? - pregunto

- Debes estar con tu familia… Canuto… solo serán unas semanas…

- No aguantare unas semanas… en serio Preciosa, tu padre a lado de los míos era un santo…

- Escríbeme en tres días y me cuentas como te va…

- De acuerdo – dijo el joven poniendo los ojos en blanco – Ya te anticipo que mal…

Al fin llegaron, Sirius no quería bajarse, la joven quiso ayudarle con el baúl.

- No te bajes del coche Preciosa, mi madre esta en la ventana cotilleando…

- Algún día mi suegra tendrá que conocerme…

- No, Antes muerto que presentarte a mis padres…

- No será para tanto… Cuando yo lo decía te pareció mal y ¿A mi no me puede parecer mal?

El joven no contesto, solamente puso los ojos en blanco, ante lo que ella sonrió, le encantaba burlarse de él, aunque Sirius no tenía ni la más mínima idea de lo que le tocaría vivir unos días más tarde.

- Nos vemos Chucho -el joven le dio un beso y se marchó en dirección a la casa sin mirar atrás, pues sabia que si lo hacia no sería capaz de entrar.

La joven llego a su casa, se respiraba un ambiente mas relajado desde que su padre había fallecido.

- ¿Puedes dejar el baúl en mi cuarto Joe? Te lo agradezco, voy a buscar a la abuela, que necesito hacer una cosa en el sótano

- De acuerdo – le contesto Joe.

La joven busco a su abuela por toda la casa, cuando por fin la encontró le dio un abrazo.

- Abuela, tengo algo que contarte… - comenzó la joven mientras la mujer la escuchaba atentamente – En unas semanas van a venir mis amigos a pasar lo que reste de verano aquí, pero necesito hacer unas reformillas en el sótano…

- ¿Para qué? - pregunto la mujer sorprendida

- Pues … veras… es que mi mejor amigo tiene un problemilla… con la luna llena – le respondió

- ¿Un hombre Lobo? – le soltó con sorpresa su abuela

- Si … - la joven no sabía muy bien como iba a reaccionar la mujer.

- Eres idéntica a tu madre… - suspiro

- ¿Eso es bueno o malo? – pregunto con duda.

- Ahora que tu padre no está puedo hablarte de ella… él no me permitía ni nombrarla – dijo apenada la mujer – Tu abuelo, fue el fundador de Durmstrang, pertenecía a una importante familia de nobles, les gustaba mantener las líneas de sangre puras, hasta que nació tu madre, que les enseño que el linaje no era lo mas importante, ella era una chica que le gustaba ayudar a todo el mundo, uno de sus novios fue un hombre lobo, luego no sé por que motivo acabo casada con tu padre, la conquisto y la camelo hasta que consiguió casarse con ella, su familia era de sangre pura pero estaban arruinados, fingió, ser una persona tolerante y comprensiva, unos meses después de la boda comenzó a cambiar, tu madre no tenía el mismo carácter que tú, consiguió pisotearla y doblegarla, luego naciste tú, algo que en cierto modo le devolvió la sonrisa.

La joven se quedo perpleja de lo que su abuela le estaba contando, no daba crédito, la mujer guio a Althea hasta el sótano

- Por eso tenemos esta casa, venían a ella las noches de luna llena, no te has fijado, pero este sótano es anti-fugas, tiene cerradura de seguridad y esta insonorizado.

- ¡Es genial! – respondió ella aun sin salir de su asombro – Voy a escribirle a Remus y contárselo, para que esté tranquilo, que no quería venir. – continúo sonriendo, subió a su cuarto, le escribió unas líneas a Remus contándole todo lo que acababa de descubrir, para tranquilizarle.

La joven estuvo acondicionando el sótano, para que estuviese listo el día de la llegada de los chicos, pues llegaban apenas unos días antes de la luna llena de Julio, había estado muy entretenida, no había tenido noticias de Sirius como habían acordado, así que decidió adelantar su plan.

Mientras tanto en casa de la Familia Black ya cerca del mediodía…

- ¡SIRIUS BLACK! – Gritaba Walburga – QUITA AHORA MISMO LOS BANDERINES DE GRYFFINDOR Y ESAS FOTOS OBSCENAS DE LA PARED DE TU CUARTO

- NO PIENSO SACARLOS JAMAS

- AHORA MISMO VOY YO A ARRANCARLOS –

- TIENEN UN HECHIZO DE PERMANECIA – Grito Sirius riendo

- ERES UNA DESHONRA PARA LA FAMILIA… NO CONTENTO CON ESTAR EN GRYFFINDOR, TE ALEGRAS DE ELLO.

- MADRE, ES SLYTHERIN TAMBIEN HAY MESTIZOS… -

- NO BLASFEMES…

De pronto sonó el timbre de la puerta de entrada.

- SIRIUS, VE A ABRIR LA PUERTA –

- NO ES PARA MI, ASI QUE ABRE TU – Le espeto el joven.

La mujer no le respondió, se calmó un instante mientras se dirigia a la puerta, abrió.

- Buenos días Señora Black – dijo la joven

- Buenas días, ¿Quién eres? – pregunto Walburga, lo más educadamente que pudo.

- Mi nombre es Althea Steffanof, soy la novia de su hijo – le respondió ella con una sonrisa.

- ¿De Regulus? – pregunto sorprendida

- No, no… de Sirius – se apresuró a decir ella.

- Pasa Querida – dijo la mujer invitándola a pasar, la guio hasta el salón el cual estaba tapizado con el árbol genealógico de la familia Black – Voy a avisar a Sirius.

La mujer subió las escaleras, hasta el piso superior, toco a la puerta de Sirius y entro sin esperar a que este le diera paso.

- Hijo, porque no me habías dicho que te relacionabas con la nieta de Vulchanova – le dijo la mujer más calmada, casi parecía hasta que se alegraba de la decisión de su hijo.

- ¿Con Quién? – pregunto el sorprendido.

- Con Althea Steffanof, tu novia– respondió la mujer siendo obvia.

- ¿Cómo lo sabes? – pregunto con curiosidad

- Porque esta abajo, en el salón –

El joven Black se levantó rápidamente de la cama, se dirigió al piso de abajo, bajando las escaleras de dos en dos, entro en el salón y se quedo un instante mirando a la joven búlgara que examinaba con suma curiosidad el árbol genealógico, de espaldas a la puerta.

- Althea… - susurro el joven llamando su atención.

- Buenos días – le respondió ella sonriéndole

El muchacho cruzo la sala a paso rápido y le dio un fuerte abrazo a la joven.

- Preciosa, cuanto me alegro de verte – le susurro al oído.

- Sirius, hijo, suelta a la chica que la vas a asfixiar – intervino Walburga extremadamente cariñosa.

El joven soltó a su acompañante, respiro hondo un instante y se puso a lado de ella cogiéndola de la mano.

- Althea, me gustaría que Orión te conociera… ¿Te gustaría quedarte a comer?

- Por supuesto, me gustaría conocer a la familia de Sirius – le respondió y Sirius le dio un apretón en la mano.

- Madre, subo un momento a mi cuarto a cambiarme, para la comida – salió del salón, sin soltar a la joven, la llevo escaleras arriba, entraron en el cuarto, cerrando tras de sí.

- ¿Qué estás haciendo aquí? – le susurro cuando ya estuvieron dentro del cuarto.

- Te la debía de Navidad – soltó la joven con una sonrisa vengativa – Además, quedaste en escribirme hace 3 días… y estaba preocupada.

- Me encanta que te preocupes por mí, pero esto es un suicidio… - le dijo acercándose a ella para besarla – Dame 10 min que me cambie, quédate aquí que estas a salvo, ya te tocara lidiar luego con lo que has hecho – el joven cogió su ropa del armario y salió para vestirse en el baño que había en esa planta.

La joven se quedo inspeccionando el cuarto de Sirius, tenia toda la pared con fotos de motos y chicas en bikini, banderines de Gryffindor, en la cómoda, había un montón de fotos de los chicos, Remus, James, Sirius y Peter también salía en algunas, al igual que las chicas, Tonks y Lily… para su sorpresa había alguna suya, que se veía que le habían sacado mientras estaba despistada y una del día del baile, la cama tenía una colcha roja y dorada, había otra color verde tirada en una esquina del cuarto.

- ¿Me puedes explicar que es todo esto? – le reprocho la joven cuando entro en el cuarto de nuevo, señalando las fotos de las chicas, llevaba puestos unos pantalones vaqueros y una camiseta blanca.

- Me encantan las motos y a mi madre la ponen enferma las chicas Muggles que salen en ellas – respondió sin darle importancia – Tienen un hechizo de permanencia para que no las pueda quitar, tenias que verla hace 1 hora intentándolo desquiciada – dijo riendo.

- Sirius – llamo Walburga desde la parte de abajo de la escalera – la comida esta lista, bajad ya.

- Vamos Cariño, ya veras como va todo muy bien – le dijo muchacha cogió la mano de Sirius y comenzó a caminar, para ir al piso de abajo.

Cuando entraron el comedor, la mesa, estaba puesta Orión el padre de Sirius estaba sentado en la cabecera de la mesa, a su derecha había dos sillas vacías, para Sirius y Althea, a la izquierda estaba sentada Walburga y a su lado Regulus el hermano pequeño de Sirius.

Rodearon la mesa y fueron al lugar asignado para ellos, Sirius le separo la silla, la verdad es que había cambiado mucho desde el día que lo conoció, estaba mas maduro y tenia unos modales ejemplares, se veía que sus padres le habían dado una buena educación.

- Althea, tengo curiosidad… ¿Eres nieta de Andrés Vulchanova, el fundador de Durmstrang?

- Si, él era mi abuelo – respondió la joven con respeto.

- Ese colegio merece todos mis respetos, si no estuviera tan lejos hubiese mandado allí a mis hijos, para nosotros sería una tranquilidad. Nos apena que Hogwarts no sigan las mismas directrices para admitir a los alumnos, entonces… ¿Eres de sangre pura?

- Si, lo soy – respondió la joven un poco fastidiada por la importancia que le daban a la sangre, pero ella lo sabía, tenia por finalidad caerle bien a la madre de Sirius y haría todo lo posible.

- ¿Por qué motivo estáis ahora en Gran Bretaña?

- Pues mi madre falleció y mi padre no quería seguir en Bulgaria, así que teníamos la casa de aquí y decidió que lo mejor era cambiar de aires.

- ¿Qué opinas acerca de los matrimonios concertados?

- No me gustaría casarme con alguien por imposición, pero dependería de con quien – respondió con una sonrisa fingida

- ¿Crees que podríamos hablar con tu padre al respecto?

- Lamento decirle que mi padre también falleció hace unos meses, es mi abuela la que decide esos temas.

- Bien, podemos ir un día a hablar con ella, ¿Verdad Orión? – le pregunto la mujer, al hombre que estaba sentado en la cabecera de la mesa en silencio.

- Si ella esta dispuesta a aceptar el matrimonio con Sirius, no veo por que no.

Sirius estaba un poco confuso, con la bronca que le había montado a su padre hacia unos meses por el mismo motivo, ahora lo estaba aceptando con los suyos, la charla siguió durante el resto de la comida, Sirius estaba un poco sorprendido de lo amable que podía llegar a ser su madre, cuando terminaron de comer, los jóvenes se levantaron de la mesa y fueron al pequeño jardín delantero donde había un banco, se sentaron allí.

- Eres un exagerado, tu madre es muy agradable.

- Eso es por que has sabido llevarla, tienes mano para llevar ciertos asuntos y eres sangre pura- le dijo- pero lo que me sorprende es que no te has negado a un matrimonio pactado.

- No, tu padre dijo que si yo lo aceptaba iban a hablar con mi abuela, no lo impusieron, a mí al menos – le respondió ella, el joven asintió dándole la razón, los jóvenes estuvieron un rato sentados allí, hablando entre ellos, haciendo planes para los días siguientes- ¿Vendrás a casa antes de que lleguen los demás?

- Si seguramente en unos días.

- Es que me apetecía ir a la playa, a casa de una tía que tengo en la costa de España y me gustaría que me acompañaras.

- Que bien, sol, playa y chicas en bikini.

- Tu juega con fuego, chucho… que te abandono allí – le respondió ella en tono amenazante.

- No te preocupes, yo solo tengo ojos para ti preciosa – dijo el joven riendo y le dio un beso en la frente.

- Mucho cuento – respondió ella indignada de manera sarcástica, se levanto seguida por Sirius y fue a la casa a despedirse.

- Nos vemos Nene – dijo la muchacha mientras salía por la puerta del jardín.