Hola a todos…
*Zafy llega agitada y con el capítulo en la mano*
Bueno, tarde esta vez, pero aún es miércoles, así que no me he pasado del día, solo unas 22 horas, pero aquí estamos, un capítulo largo y que espero disfruten:
HARRY POTTER Y EL FABRICANTE DE POCIONES
LIBRO TRES: "CAMINOS"
CAPÍTULO 36: UN NUEVO ANTÍDOTO
Quién salva una vida, salva al mundo entero.
La lista de Schindler
1993
Londres, Abril 2002
—¡Harry! —chilló Noah lanzándose a sus brazos y presionándolo con fuerza, Harry se quedó quieto un instante, preguntándose qué haría el chico allí antes de darle un par de palmadas en la espalda, de reojo vio al fondo, la puerta del estudio abierta y a Draco con un vial en la mano, trató de sonreírle pero la puerta se cerró abruptamente, causando un sonido sordo. Noah pareció satisfecho y se apartó, sin dejar de sonreír —. ¿Cómo has estado?
—Bien… supongo —respondió —¿qué haces aquí?
—Pues… ayudar, o estar para lo que se necesite, ya sabes, ya no es seguro andar por ningún lado en este momento —contestó Noah aún sin dejar de sonreír.
—Ah…
—El que hayamos terminado —empezó Noah con voz más suave y confidente —no quiere decir que no seamos amigos.
—Ya… supongo que me alegra que estés bien —dijo entrando finalmente, Gael y Mikel lo saludaron con entusiasmo mientras dejaba sus cosas sobre uno de los sofás.
—Nos alegra tanto que hayas llegado —dijo Gael, parecía realmente preocupado y cansado —, debes sacarlo de allí, hemos estado trabajando mucho, pero pienso que no llegamos a nada, que necesitamos tomarnos un receso, se lo dije y me hizo salir… lleva días encerrado, se está obsesionando, si es que no lo está ya.
—Me imagino que sí, esto es tan complicado —suspiró Harry.
—Lucka y Ethan estuvieron por aquí y trajeron unos cuantos ingredientes, pero no creo que por dejar de intentar una noche vaya a pasar nada… al contrario, tal vez necesita despejarse, pensar en otra cosa —le contó Mikel mientras encendía un cigarro y Gael se sentaba a su lado.
—Veré que puedo hacer.
—Yo que tú voy con la varita en alto, es algo agresivo ¿sabes? —comentó Noah dejándose caer en uno de los muebles, Harry quiso replicar que Draco no era agresivo, pero pensó que por lo pronto necesitaba verlo y saber qué era lo que Noah le había dicho, por la mirada de satisfacción del chico imaginó que Draco estaría mucho más que molesto. Sabía que debía haberle hablado de Noah antes.
*
Draco agregó el último ingrediente, pero la poción pareció descontenta con ese último aditamento y empezó a burbujear.
—Mierda —masculló mientras agitaba la varita para congelar el proceso, todo era culpa de Harry, de Harry y ese idiota de Noah. No, decidió, ambos eran idiotas. Si no lo hubieran distraído con ese saludo tan caluroso y bullicioso se hubiera dado cuenta de que el cuerno pulverizado de graphorn no se podía agregar hasta que la poción estuviera completamente fría.
Suspiró fastidiado, lamentando haber echado a Gael fuera del estudio, tal vez él le hubiera advertido del error antes de cometerlo; y con un solo pase de varita desapareció el contenido del caldero para reemplazarlo por otro poco que tenía preparado, el mechero ardió nuevamente y Draco continuó mezclando y agitando con la varita, esperando que llegara a hervir, cuando escuchó un par de golpes suaves en la puerta. Seguramente Harry no sabía que la puerta estaba abierta. Se sintió tentado a cerrarla con seguro, pero no quería causar ninguna escena, no una mayor al menos, pese a todo no contestó y los golpes continuaron por un momento más antes de que la puerta se abriera. Draco levantó la vista hacia Harry un instante antes de continuar removiendo.
—Hola —saludó Harry entrando con precaución y cerrando la puerta tras él.
—Hola.
—¿Cómo va todo?
—¿Cómo te parece que va?
—Creo que no muy bien… —contestó Harry, Draco no dio signos de querer continuar con la conversación y se sintió algo cohibido por esa actitud, se aclaró la garganta un poco antes de continuar —. Estaba pensando en que tal vez te haría bien ir a comer algo, ya sabes, salir, despejarte un poco y…
—Estoy ocupado, Harry —interrumpió Draco deteniendo el fuego de la hornilla y buscando un poco más de cuernos de graphorn molidos.
—Lo sé, pero…
—Ahora no —le cortó Draco aplicando un hechizo de enfriamiento en el caldero, esperaba que Harry captara el mensaje y se marchara, pero no lo hizo.
Harry se sentó en el piso, ya que no quedaba ningún otro lugar donde hacerlo porque todas las sillas estaban llenas de libros y frascos.
—Draco…
—¡Qué estoy ocupado, Harry! —interrumpió nuevamente Draco, esta vez de manera más agresiva, mientras vertía el último ingrediente, la poción tomó un color rojizo y soltó unas cuantas volutas plateadas, Draco asintió conforme y suspiró mientras pasaba el contenido a un recipiente más pequeño. Le dio una mirada distraída a Harry, que parecía realmente apenado, pero no por eso menguó su fastidio, se dio la vuelta y le dio la espalda, necesitaba concentrarse un poco, así que tomó una profunda bocanada de aire antes de elevar la muestra que Mikel le había traído, no era lo ideal para hacer hechizos de simulación, pero no tenía más opción.
Harry esperó en silencio mientras veía el hechizo que Draco practicaba, pero al parecer no salió de acuerdo a lo esperado pues en tan solo unos minutos la poción de Draco se tornó negra y empezó a apestar.
—¡Mierda y mierda! —chilló Draco agitando la varita con rabia, todo lo que había preparado de esa poción desapareció, incluyendo el mal olor, mientras él respiraba agitado y se masajeaba con un par de dedos la frente.
—Vamos, es mejor salir un poco y…
—¡Qué no quiero salir!, ¿no entiendes, Potter? —le increpó mirándolo furioso.
—No es mi culpa que no haya salido bien —se quejó suavemente Harry, sabiendo que fuera todos probablemente ya habrían oído los gritos —; y no debes gritar, fuera hay gente.
—Ya… tus amigos, ¿por qué no vas a conversar con Noah y me dejas en paz? —le preguntó Draco mientras levantaba un pesado volumen de una de las sillas y comenzaba a hojearlo frenéticamente, solo por hacer algo con las manos y luchando con la tentación de no lanzárselo en la cara a Harry.
—Porque a quién extraño es a ti, no a mis amigos.
—Estoy seguro de que Noah te puede entretener —masculló aún sin mirar a Harry —, ve a recordar viejos tiempos con él, tal vez a dar una vuelta por tu casa, ya sabes, para que vea si todo está como antes, como cuando vivía allí.
Harry se quedó completamente quieto, mirando hacia Draco y sintiéndose de pronto un poco avergonzado.
—¿Pensaste que no me enteraría? —continuó increpando Draco.
—No es justo que me reproches eso —se quejó Harry poniéndose en pie y al fin caminando hacia Draco —; eso fue cuando no estaba contigo, y ambos sabemos porque no estaba contigo.
—¡Vete a la mierda, Potter! —contestó Draco sintiéndose dolido por ese reproche, dando un paso hacia atrás y cerrando finalmente el libro, causando una pequeña polvareda, Harry sin embargo no se apartó.
—Sé que estás frustrado y que…
—No sabes nada, así que cállate.
—¿Quieres dejar de interrumpirme? Y ya qué estamos, de gritarme así. Yo no te he hecho nada.
—Déjame solo, en serio Harry, no estoy de humor y si no quieres pelear…
—Ah, ya, fantástico, ¿nos tenemos que mover de acuerdo a tu humor? ¿Me avisarás cuando estés de mejor humor? ¿Espero en casa a que me mandes una lechuza?
—No, te puedes ir con tus amiguitos, ya sabes, con los que normalmente te dedicabas a follar mientras tanto, no me interesa ni un poco —contraatacó Draco mirándolo furioso por la respuesta de Harry.
Harry apretó los puños y su mirada se volvió más furiosa aún, Draco sabía que estaba enfadado y que había pasado el límite, pero realmente no le importaba; llevaba tres días pensando en todo lo que Noah le había dicho, dándole demasiadas vueltas a todo lo que Harry parecía haber hecho cuando habían estado separados, sumado a la frustración de no poder encontrar un antídoto contra eso que estaba matando tanta gente.
—Se acabó —resolvió Harry con los dientes apretados y casi en un susurro.
—¿Se acabó? —repitió Draco con algo de burla en la voz, las manos de Harry se cerraron en torno a sus brazos y antes de poder siquiera protestar o reaccionar, sus labios estaban siendo firmemente presionados, una lengua pugnaba por entrar, pero él no le dio acceso y finalmente pudo girar el rostro, librándose del beso —. ¿Qué demonios? No puedes besarme a la fuerza.
—Y tú tratarme así, vamos —contestó Harry, más molesto aún porque Draco ni siquiera se hubiera dejado besar. Ya le parecía que aquella sería una muy larga y difícil discusión.
—No.
—Vamos —insistió Harry jalando a Draco —. Necesitamos hablar y tú apartarte de aquí antes que vueles algo con tu mal humor.
—Yo no vuelo cosas, jamás lo he hecho y…
—Genial, vamos a que me cuentes eso y más.
—No. Quiero.
—No me importa, es por tu bien, yo también sé hacer cosas por tu bien y sin preguntarte.
Antes de que Draco pudiera responder Harry lo jaló de un brazo y abrió la puerta del estudio, extrañamente ya no había nadie en la sala, Draco supuso que estarían en la cocina o en una de las habitaciones para darles algo de privacidad; solo por si lo estaban mirando no trató de forcejear y se dejó arrastrar hasta la chimenea.
Harry tomó una gran cantidad de polvos flú y la lanzó al fuego, sin soltar a Draco los metió a la chimenea y gritó con voz clara:
—A Grinmauld Place.
*
—Doscientos veintisiete, y esta noche mandaremos más emisarios a administrar la poción —informó Tony mirando hacia los pergaminos, estaba en la mesa de reuniones, junto a él, Ginny ya un poco recuperada, el profesor Garfunkel y sus dos asistentes, que parecían bastante satisfechos, tomaban notas de la cantidad de muertos.
—Ese tal "Fabricante de Pociones" no lo logrará esta vez —comentó el profesor Garfunkel con los labios apretados.
—Podemos acabar con él de la misma manera que con los demás —opinó Ginny, el profesor Garfunkel y Tony se dieron una mirada de entendimiento.
—Será luego, queremos probar que tan lejos podemos llegar con esta variante.
—Pero, Tony…
—Luego, cuando el chico quede completamente enterado de que es un mediocre creador de pociones podremos acabar con él —interrumpió el profesor Garfunkel con rabia en la voz —; yo mismo me haré cargo de él.
—Y después dices que yo estoy obsesionada —se burló Ginny en voz baja hacia Tony, que solo se encogió de hombros.
—Para algunos la ofensa es muy grande si le ganan en el lado profesional.
—No me ha ganado, encontró un antídoto una vez, pero estoy seguro que fue de suerte, suerte de principiante, no sucederá de nuevo.
—De acuerdo —masculló Tony —, ahora mejor preocupémonos por cómo vamos con las donaciones y las compras que necesitamos para la fabricación de más poción.
Ginny asintió, aunque su mente estaba muy lejos de allí, estaba pensando en Malfoy y en si en verdad estaría buscando un antídoto, la vez anterior lo había conseguido y luego, seguramente, había tenido ayuda de algunos más para poder entregar esos antídotos en el momento adecuado. Eso quería decir que Malfoy ya debía tener su propio grupo, gente que estaba trabajando para ir en contra de ellos, un grupo de desviados más, si no fuera porque sabía que Harry estaba internado en la Academia hasta podría apostar que Harry tendría algo que ver, aunque lo dudaba mucho. Había seguido a Harry antes, luego de la escuela y por alguna razón Malfoy se había apartado. Bueno… Tal vez debería dejar de preocuparse en atacar a Malfoy, tal cómo estaban las cosas, tarde o temprano sería eliminado, junto con todos los demás.
*
Casi nunca Draco había compartido un viaje por medios de polvos flú, su cuerpo se pegó al de Harry y trató de no moverse mucho, pues siempre terminaba mareado y peor aún con la rabia que sentía en ese momento. ¿Pero quién se creía Potter para andarlo jaloneando y metiendo dónde se le diera la gana? ¿Acaso no veía que estaba ocupado? Tenía que encontrar ese antídoto y pronto, había mucha gente muriendo y la poción estaba hecha de una manera demasiado complicada, era todo un reto que no pensaba perder. Y encima tenía que lidiar con el fantástico, guapo, millonario y arrogante ex novio de Harry, peor aún, no solo era un ex novio, era el que había vivido con Harry durante algún tiempo, con el que había compartido su casa, alguien que había llegado a un nivel mucho más íntimo que él. Sabía que estaba siendo injusto, que en la escuela Harry le había pedido eso justamente y que él se había negado, pero eso no quería decir que Harry tenía que ir a buscar a otro para reemplazarlo ¿verdad? Se contestó que no, que Harry no tenía por qué ir a buscar un reemplazo de él, no de esa manera al menos.
Cayeron con un golpe sordo sobre el piso de piedra, Draco se sintió disgustado, por lo general sabía caer de pie, pero por la forma en que Harry lo sostenía de un brazo, ambos habían caído mal.
—Lo siento —masculló Harry soltándolo y sentándose completamente en el piso.
—Deberías hacerlo, estaba muy ocupado como para seguir tus juegos de…
—¡No! —interrumpió Harry mirando a Draco, que ya se acomodaba sobre el piso también, sobándose un brazo —. Lamento que cayéramos, no lo domino muy bien si voy con alguien más.
—¡Genial! ¡Fantástico! Al menos sé que no has metido muchas personas por la red flú aquí —dijo Draco poniéndose en pie y sí, sabía que los celos injustificados le estaban ganando, que estaba hablando por lo herido que se sentía de que Harry ocultara eso, pero no le importó. Estaba molesto, molesto, frustrado y celoso y gran parte de la culpa era de Harry así que qué se aguante.
—¿Qué se supone que significa eso?
—¡El amo ha vuelto a casa! —saludó una voz chillona en el momento que Draco abría la boca para replicar, ambos giraron sobresaltados, Draco vio a un elfo viejo y pequeño de pie a unos metros de ellos.
—Hola Kreacher, ¿Cómo está todo? —preguntó Harry lo más amable que pudo, después de todo el elfo no tenía la culpa de sus peleas con Draco.
—Bien, señor Potter, nadie ha llamado, enviado lechuza ni contactado por la red flú.
—Genial, escucha, cerraré la red flú y redoblaré los hechizos de seguridad, por si acaso pase algo y Draco y yo nos quedaremos a cenar.
—Oh, un sangre pura —masculló Kreacher mirando con, según pensó Harry, demasiada adoración a Draco, se preguntó si es que el elfo no había vuelto a sus antiguos prejuicios —. Kreacher estará contento de atender al señor Malfoy… Sí, Kreacher estará muy contento.
Draco frunció el ceño, llevaba muchos años sin ver un elfo y casi no recordaba lo zalameros que podían llegar a ser, por primera vez en todo ese tiempo se preguntó qué habría pasado con los elfos de su mansión.
—Potter, no me quedaré —advirtió firmemente hacia Harry.
—Sí lo harás. Kreacher, eso es todo, queremos estar solos, avísanos cuando la cena esté lista.
—Claro, amo —respondió el elfo mirando hacia Draco una vez más antes de desaparecer.
—Creo que Kreacher se ha enamorado de ti —comentó Harry tratando de sonar chistoso para aligerar el ambiente, pero claro, cuando Draco estaba molesto no había nada que pudiera aligerar el ambiente.
—Deja de decir estupideces y déjame salir.
—No recuerdo que fueras tan agresivo, no has hecho más que insultarme desde que llegué a casa de Mikel —se quejó Harry mientras agitaba la varita para cerrar la chimenea, luego podría ver de incrementar los hechizos de seguridad.
—Sí, aparentemente hay mucho que desconocemos el uno del otro —se defendió Draco sentándose en el sofá, convencido ya de que por lo menos por red Flú no podría salir.
—Bien, hagamos algo, tú me dices qué maldita cosa te ha enfadado tanto en lugar de mandar todos esos comentarios con doble sentido que no comprendo y yo te doy una explicación al respecto —propuso Harry sentándose en el suelo, delante de Draco, con las piernas cruzadas.
Draco fijó la mirada en él por un momento antes de suspirar y dejarse caer hacia atrás, harto de pelear y de sentirse tan rabioso y frustrado… pero toda la culpa la tenía Harry.
—Vivías aquí con Noah —declaró mirando alrededor y reparando recién en la estancia, era la primera vez que estaba allí pues antes, por el estrecho horario que tenían, no habían salido de su habitación; se veía agradable y en otra ocasión habría alabado la decoración, pero no estaba con ánimos para eso.
No fue un reproche, o Harry no lo sintió así al menos, se dio cuenta de lo dolida que sonaba la voz de Draco, de lo herido que sonaba al decirlo. Se puso de rodillas y se pegó más a Draco, para que sus rostros quedasen casi a la misma altura.
—Ya te dije en casa de Mikel que… —Harry se detuvo ante la mirada de advertencia que le dio Draco y suspiró resignado —. Sí, vivía aquí con Noah.
—Y no me lo habías dicho.
—No pensé que fuera necesario decirlo, ya te dije, eso era antes, cuando no estábamos juntos y…
—Ya, y ambos sabemos porque no lo estábamos, ya me lo has dicho.
—No quise decirlo así.
—No, aparentemente no quisiste decirme muchas cosas —resopló Draco y se cruzó de brazos, Harry estaba apoyado sobre sus rodillas mirándolo fijamente, parecía hasta triste.
—Draco…
—No se trata de lo qué hubieras hecho o no —admitió Draco con la misma voz fría —se trata de que no me lo dijiste, pensé que… que al menos me contarías algo importante como eso.
—Noah no tenía derecho a decirte nada ¿qué fue lo que te dijo?
—Nada que yo no imaginara, realmente —contestó Draco no queriendo profundizar en todos los pensamientos que había tenido respecto a las pocas palabras que había intercambiado con el chico —ni nada por lo que creo deba molestarme… es decir, no ere el único que ha estado con alguien más en este tiempo —declaró encogiéndose de hombros.
—¿Tú…? —Harry negó con la cabeza, Draco y él habían hablado bastante de sus vidas, de las cosas que habían hecho y sabía que si algo no había tenido Draco había sido tiempo como para ir en busca de aventuras de una noche. Trató de reprimir los celos que bullían en su interior porque alguien más hubiera estado con Draco recordando que él no se había comportado como un santo ni mucho menos, una idea llegó a su mente —Dijiste que Gael y tú…
—Por supuesto que no —interrumpió Draco en voz más alta —no he dicho que haya sido él, y si es que te interesa saberlo pues… fue un chico del supermercado —se sonrojó un poco ante la expresión de incredulidad que le dio Harry —ya no trabaja allí desde hace tiempo —agregó pese a todo.
Harry se guardó el comentario de lo increíble que le parecía que Draco se hubiera relacionado de esa manera con un muggle y suspiró pesadamente, no queriendo pensar más en aquel asunto. Draco le dio una mirada desafiante, casi invitándolo a que le reprochara algo, pero Harry no lo hizo, sabía que no tenía nada que reprocharle. Colocó una mano sobre la rodilla de Draco con algo de cautela, casi esperando que ésta fuera apartada de un manotazo y se sintió más aliviado de que no fuera así.
—Escucha, sé que debí decírtelo, pero no lo hice porque estaba muy avergonzado…
—¿Avergonzado? El tipo se ve muy guapo, Harry, y amable, se nota que tiene una posición acomodada, es amigo de tus amigos… es ideal para ti, ¿Por qué tendrías que estar avergonzado? —preguntó Draco y se guardó el último comentario que tenía en mente: él no es un mortífago que te causará problemas, como yo.
—No, no avergonzado de Noah, avergonzado de mí mismo, yo… me porté tan mal, tenía vergüenza de decirte algo así.
—¿Tú te portaste mal? —preguntó Draco ligeramente asombrado, Harry no era un mar de virtudes pero no lo imaginaba portándose mal.
—Sí, tenía miedo de que si te enterabas de ese tipo de cosas entonces tal vez decidirías que no era bueno estar conmigo y…
—¿Qué es exactamente a lo que te refieres cuando dices que te portaste mal?
—Pues… engañé a Noah la mayoría del tiempo —Harry sintió sus mejillas sonrojadas, pero se obligó a continuar hablando —, muchas veces, sobre todo los viernes que tenía libres, no venía a dormir, peleábamos todo el tiempo, lo usé… para olvidarte —las últimas palabras parecieron apenas un murmullo que Draco con las justas escuchó.
—¿Lo usaste? —Y él que había estado preocupado porque alguien lastimara a Harry, cuando había sido él quien se había portado de esa manera… Había engañado a Noah… ¿eso quería decir que podía engañarlo a él también?
—Él vivió aquí hasta después de navidad… —Draco frunció el ceño y Harry entendió su pregunta —. Sí, exactamente hasta el día en que vino Gael diciendo que necesitabas ayuda… pero yo ya quería terminar con él, solo que él no quería y cuando vino Gael simplemente le dije que se largara…
—¡Harry! —reprochó Draco no entendiendo de donde salía ese comportamiento tan malo y mezquino, el Harry que él conocía no actuaba así. Y ese era tal vez el problema, él no conocía a este Harry, este Harry que engañaba, utilizaba y luego desechaba.
—No me siento orgulloso de mi comportamiento —se defendió Harry —, al contrario, me siento avergonzado por haber actuado así, por eso no te lo decía, no quería ver esa expresión en tu rostro… que creyeras que yo…
—¿Qué has cambiado? Porque lo has hecho, Harry.
—¡No! —gritó Harry apretándose un poco más hacia las rodillas de Draco —. No he cambiado, soy el Harry de siempre y…
—Ninguno de nosotros es igual que en la escuela, Harry, todos hemos cambiado, así debe ser, uno cambia siempre.
—Pero… Yo no… Escucha yo no te haría eso, yo no te engañaría, yo te amo, ¿lo sabes verdad?
Draco suspiró profundamente y por fin se animó a entrelazar una mano con la de Harry.
—Sé que me amas. Y sabes que yo también lo hago, solo no me gustó no saber esto por ti sino por él.
—Y lo siento… de verdad lo hago, pero no quería que…
—Ya, que pensara que también me podías engañar a mí.
—¿Y me crees? —susurró Harry presionando un poco más sus dedos contra los de Draco.
Draco pensó en bromear con él un poco, pero su voz estaba tan llena de pánico e inseguridad que no se animó a hacerlo.
—Sí, sí te creo, tonto.
Harry sonrió casi de manera triunfante y Draco puso los ojos en blanco.
—¿Entonces ya no estás enojado?
—No… no debí enojarme así —aceptó Draco sonriendo también —. Y ahora que estamos bien, ¿puedo volver al laboratorio?
—No —contestó Harry subiendo al sofá y sentándose sobre él, con una pierna a cada lado.
—Oh… ¿Quieres sexo de reconciliación? —preguntó Draco medio burlón y abarcando con sus manos los glúteos de Harry y presionándolos.
—Mmm… lo pensaré —respondió Harry soltando una pequeña risita —. Pero en realidad te iba a decir que primero tomaremos una copa, después cenaremos y luego tendremos sexo, sexo salvaje —aclaró pasando sus manos por el pecho de Draco —, y mañana volverás al laboratorio ya descansado…
—Vaya, toda una agenda planeada —suspiró Draco soltando los glúteos de Harry y llevando las manos a la cintura del chico, presionándolo contra él —, pero y ¿qué hay de mi opinión? Yo también te he extrañado, y mucho, pero hay cosas que debo terminar, como ese maldito antídoto.
—Ese maldito antídoto, y no te enojes, de nuevo… —pidió Harry y le dio un beso en la mejilla ante la mirada de enojo que Draco le dio —, no te ha salido en cuatro días y estás atorado y frustrado, necesitas descansar, mañana en la mañana, cuando regreses saldrá al fin, ya lo verás. Te estás exigiendo demasiado y es mi deber evitar que te vuelvas un científico loco.
—Yo no me volveré un científico loco —replicó Draco, Harry arqueó una ceja y sonrío.
—No, porque yo lo evitaré.
—Te has vuelto muy presuntuoso, Potter —suspiró Draco apretando un poco más a Harry, el tenerlo así se sentía muy bien y se dio cuenta que en realidad sí que lo había extrañado muchísimo.
Harry no respondió, se inclinó un poco más hacia él y le dio un beso en los labios, uno tímido al inicio, sus labios acariciando suavemente, chupando y soltándolo, hasta que fue Draco quien suspiró y abrió un poco la boca, invitando a Harry a profundizar más el beso, sus lenguas se encontraron rápidamente.
Una de las manos de Draco soltó la cintura de Harry y comenzó a acariciarlo en la espalda lentamente, hacia arriba y hacia abajo, excitándose más a cada instante, le mordió el labio inferior y este gimió, refregando un poco más sus caderas contra las de Draco, haciendo que fuera ahora él quien gimiera por la sensación de placer.
—Creo que pasaremos de frente al sexo —susurró Draco entrecortadamente mientras ahora comenzaba a repartir pequeños besos sobre la mandíbula, bajando hasta el cuello.
—Ajá… —Harry dejó caer la cabeza a un lado y refregó las caderas un poco más, sintiendo su erección ya presionando dentro de su ropa interior y el claro bulto en los pantalones de Draco, dio una mirada a la entrada de la sala y se las ingenió para sacar la varita del abrigo —. Espera… espera un poco —pidió entre gemidos, Draco gruñó y lo miró interrogante, Harry levantó la varita y susurró algo que Draco no entendió y la puerta que daba al resto de la casa se cerró con un sonido fuerte.
—Kreacher… no quiero que aparezca justo ahora —explicó innecesariamente mientras Draco volvía a besarlo en el cuello.
—Buena idea… un elfo, apareciendo realmente no sería excitante.
—No…. ¡Oh, Dios! Draco no sabes lo que te he extrañado —jadeó Harry buscando con cierta desesperación las faldas de la camiseta de Draco para poder sacarla.
—Y yo… dos semanas, ¡demonios! —contestó Draco buscando también deshacerse del abrigo de Harry.
—Es mucho tiempo.
—Demasiado —convino Draco logrando al fin deshacerse de los botones del abrigo de Harry y metiendo una mano dentro de la chompa oscura, el contacto con la tibia piel de Harry le supo a gloria, mientras Harry se pegaba nuevamente a él, refregándose y mostrándole cuan excitado estaba.
—Demasiado —repitió Harry antes de jalar la varita que había caído sobre el sofá, Draco le dio una mirada interrogante en el momento en que él levantaba la varita; sintió una gran ráfaga de aire caliente sobre su piel, cuando bajó la mirada ya no tenía ropa. Demonios, ni siquiera tenía puestas las botas.
—¡Harry!
—Lo siento —jadeó Harry bajando una mano hasta la erección de Draco y mordiéndole el hombro suavemente a la vez que comenzaba a acariciarla. —. No podía esperar más…
—¡Oh! Eres un… un impaciente —protestó Draco buscando colar su mano entre su cuerpo y el de Harry, sintiendo su erección pulsante y húmeda.
—Te necesito… tanto…
—Harry… —Draco empezó a subir y bajar con su mano, tratando de igualar el ritmo, mientras procuraba morder o besar cualquier parte de piel a su alcance, los dientes de Harry se sentían más y más fuertes, enviándole sensaciones de placer directo a su entre pierna.
—Te necesito ahora —declaró Harry apartándose del cuerpo de Draco y levantando las caderas.
—¿Qué…?
—Ahora… por favor —pidió Harry convocando el hechizo lubricante sobre el miembro de Draco, que jadeó y se arqueó un poco ante la sensación del frío gel sobre su caliente piel; antes de darse cuenta de lo que pasaba Harry estaba ya sobre él.
—Harry… —jadeó en el momento en que el moreno se dejaba caer sobre su erección; el calor y la estreches, apretándolo y succionándolo, fueron demasiados y tuvo que cerrar los ojos, sus manos, sobre las caderas de Harry, se presionaron con más fuerza mientras trataba de controlarse.
—¡Merlín bendito! —gimió Harry por la mezcla de dolor y placer, mientras sentía todo su interior ardiendo por la irrupción, se abrazó mucho más fuerte a Draco, sintiendo su miembro presionado entre ambos abdómenes. Por un momento solo se escuchó la respiración agitada de ambos.
—¿Estás…? —preguntó Draco acariciándole ahora con una mano la espalda, luchando con la necesidad de comenzar a agitarse contra él.
—Bien —masculló Harry elevándose y dejándose caer completamente, de tal manera que su próstata era rozada, emitió un gemido ahogado y Draco pronto lo sujetó de ambas caderas, ayudándolo a levantarse una vez más.
—Harry, eres tan caliente —le dijo Draco mordiendo su cuello mientras Harry se elevaba y bajaba una vez más y Draco levantaba las caderas para darle el encuentro.
—Mmm… sí, Draco, así —gimoteó Harry, perdiendo ya el completo control de su cuerpo y agitándose cada vez más fuerte, subiendo y bajando, escuchando como el mueble chirriaba contra el piso de piedra, su erección cada vez más dura y húmeda atrapada entre ambos, siendo masajeada a la misma velocidad que sus embestidas.
Draco apretó más fuerte las manos sobre las caderas de Harry y usando sus piernas como apoyo lo levantó para girarlo contra el sofá; Harry abrió los ojos sorprendido solo un instante, entonces Draco retomó el ritmo, embistiendo con fuerza contra él, con mucha más fuerza y desesperación; cerró las piernas entorno a la cintura de Draco y se arqueó por el placer mientras con una mano comenzaba a masturbarse.
—Harry… no puedo… ya no… —gimoteó Draco, apoyado con los pies en el suelo e irguiéndose completamente.
—Sí… sigue así… —pudo contestar Harry sintiendo como el placer se incrementaba más y más, un placer que inició en sus huevos y se extendió por todo su cuerpo, presionó con más fuerza las piernas alrededor de la cintura de Draco mientras levantaba las caderas para recibirlo mejor, el orgasmo lo alcanzó tan solo unas cuantas embestidas después, gritando y arqueándose contra el mueble.
Draco cerró los ojos y apretó un poco más los dedos sobre la piel de Harry mientras sentía su miembro apretado hasta lo imposible y una ola de placer lo recorría por completo. Agitado y sudoroso se dejó caer sobre el pecho y abdomen manchado de Harry, sintiendo el cuerpo de su novio aún agitarse por los espasmos del orgasmo.
*
Lo deja inconsciente
Ataca directamente la sangre.
Anula su magia.
La víctima no puede protegerse.
Anula su sistema inmunológico.
Sus defensas no pueden reaccionar ante el ataque.
Inmoviliza.
Abre heridas.
Desangra.
Lo deja inconsciente…
Ataca directamente sobre la sangre…
Draco abrió los ojos de golpe, estaban ya en la cama, ambos habían cenado y bebido un poco antes de acostarse nuevamente, el cuerpo tibio de Harry se apretujaba contra él bajo los cobertores, mientras su mente, en medio del limbo entre el estar despierto y dormido, seguía funcionando, repitiendo los conceptos que habían obtenido de las muestras de los pacientes que habían sido afectados.
—Es una poción de varios tiempos —dijo con voz segura —¡No es un antídoto, son seis!
—¿Qué? —preguntó Harry abriendo los ojos perezosamente y levantando el rostro hacia Draco.
—Son seis antídotos —repitió con orgullo —. Seis, Harry, no uno, sino seis… ¡Oh, demonios! He sido tan tonto.
—Probablemente te daría la razón si entendiera… —Draco se apartó de él con fuerza y se puso en pie, Harry se sentó sintiéndose algo ofendido — ¡Oye!
—No hay tiempo… necesito volver —anunció mientras levantaba del piso los pantalones y se los ponía y buscaba con la mirada el resto de la ropa.
—¿Volver? Son las… —Harry le dio una mirada al reloj de la mesa y negó con la cabeza —. Son las tres… creo que apenas hemos dormido.
—Ya… solo conecta la red flú para que pueda volver.
—Pero…
—Por favor —pidió mientras se ponía la camiseta y se sentaba en la cama para ponerse las medias y las botas —. Solo conecta la red flú, esta vez creo que lo tengo.
Harry bostezó nuevamente y se sentó, buscando con la mirada algo que ponerse, finalmente jaló unos vaqueros y una sudadera, se puso las medias y tomó un par de botas con una mano.
—Iré contigo —anunció ante la mirada interrogante que Draco le daba, ya de pie, completamente vestido y apoyado contra el marco de la puerta.
—No te preocupes… trabajaré por largo rato y…
—Te acompaño, vamos, tal vez entienda al fin de qué estás hablando.
Draco puso los ojos en blanco pero no dijo nada, en el pasillo, camino a las escaleras tomó una de las manos de Harry y entrelazó los dedos, agradeciéndole silenciosamente que lo quisiera acompañar y Harry le devolvió la sonrisa.
*
Mikel frunció el ceño levemente y su mente le dijo que no, que debía tratarse de algún tipo de sueño, sin embargo el ruido se repitió una vez más, a su lado Gael se giró y jaló los cobertores, destapándolo completamente y provocando que el frío se colara en su piel desnuda y lo terminara de despertar; convenciéndose de que definitivamente el sonido que escuchaba era real.
Agitó con una mano a Gael para despertarlo, cuando lo hizo el chico lo miró ofendido.
—Vamos, Mikel, acabamos de hacerlo… al menos déjame descansar hasta… —abrió los ojos sorprendido cuando el chico cubrió su boca con una mano mientras que con la otra le indicaba silencio.
—Hay alguien… están haciendo ruido —masculló Mikel, Gael asintió convencido y pronto ambos se pusieron la ropa interior, tomaron sus varitas y caminaron lentamente hacia la sala, tratando de no hacer ningún ruido.
Vieron solo una luz encendida: la del estudio. Ambos se dieron miradas interrogantes antes de seguir avanzando. La puerta estaba entre abierta y se escuchaba movimiento en el interior. Gael empujó la puerta con lentitud mientras Mikel levantaba la varita en posición de ataque.
—¿Qué demonios? —exclamó Mikel viendo a Draco, completamente desaliñado mezclando unos ingredientes.
—Hola —saludó Draco levantando la mirada y sonriendo avergonzadamente —, lo siento, traté de no hacer ruido y…
—¿No deberías estar con Harry follando o algo por el estilo? —se quejó Gael, Draco abrió la boca para replicar por su falta de tacto, pero Harry, que llegaba en ese momento, se le adelantó.
—Eso ya lo hicimos, y mucho, pero ahora dice algo de seis antídotos, la verdad es que no entiendo muy bien, pero cree es la solución. Por cierto, tomé un poco de tu café —dijo lo último hacia Mikel mientras se abría paso entre ambos y entraba sosteniendo en cada mano una taza de humeante y oloroso café.
—Estoy seguro de que no necesitaban tantos detalles, Harry —se quejó Draco recibiendo igual con una sonrisa agradecida la taza de café que el chico le entregaba.
—¿Seis?
—Seis —ratificó Draco hacia Gael que era el que había hecho la pregunta.
—¿Cómo? … ¿Necesitas ayuda?
—Sí, por supuesto, pero solo si prometes vestirte, no es por nada pero esos calzoncillos…
Gael enrojeció y Mikel y Harry soltaron una pequeña carcajada.
—Oh, váyanse a la mierda —masculló Gael saliendo del estudio, Mikel negó con la cabeza.
—Ya volvemos en un momento para ayudar —dijo antes de salir.
—Eres cruel —le reprochó Harry sentándose sobre el piso y apoyado en una pared, disfrutando del olor de su café y de ver a Draco trabajando con entusiasmo.
—Él empezó —se justificó Draco encogiéndose de hombros y con una sonrisa en el rostro; le dio un sorbo a su taza de café antes de ponerse a trabajar.
*
El departamento de Mikel se había vuelto un pequeño centro de trabajo, Lucka y Ethan, que tampoco estaban asistiendo a clases o al trabajo, se movían por todos lados, buscando información y trayendo datos nuevos, consiguiendo ingredientes y contactando gente.
Desde temprano también apareció Noah, metiendo la cabeza en el estudio, Draco le dio una mirada desinteresada y se obligó a concentrarse y no mirar hacia Harry, que le dio una mirada resentida al chico antes de volver su atención a la lectura de los libros de la Academia. Harry estaba aprovechando el tiempo para estudiar un poco más, se sentía a gusto allí; escuchando a Draco intercambiar ideas y opiniones con Gael, la forma frenética como Draco escribía, el rasgueo de su pluma contra el pergamino, incluso sus resoplidos y bufidos cuando un dato fallaba, en realidad era muy interesante verlo trabajar. Dedujo que era su amor por Draco lo que hacía que fuera así, nunca había encontrado sexy ni atrayente antes la fabricación de pociones.
—Harry —llamó Draco de pronto, haciéndolo levantar la vista de su libro.
—¿Pasó algo?
—Solo que son las once y Teddy te debe estar esperando…
—Ah… —Harry miró hacia el reloj de pared y suspiró, no se había dado cuenta de que el tiempo había pasado tan rápido, sin embargo no quería irse y dejar a Draco solo, sobre todo estando Noah tan cerca.
—Tardaré todavía varias horas, piensa en que luego no podrás ver a Teddy en dos semanas más —insistió Draco.
Harry suspiró y luego le dio la razón a Draco, ni siquiera había contactado con Andrómeda para excusarse, probablemente la mujer tendría ya preparado el almuerzo.
—Supongo que estará bien…
—Claro, ve y diviértete, te hará bien.
—Pero si… ya sabes si sale la poción ¿tratarás de avisarme? Alba sabe como encontrarme.
—De acuerdo —convino Draco dando la vuelta al escritorio para alcanzar a Harry. Se dieron un beso lento y corto, roto por el bufido de Gael.
—Lo que hay que ver.
Draco y Harry sonrieron y se dieron un beso más antes de que Harry recogiera sus cosas y saliera del estudio, en el fondo, sentado sobre uno de los sillones y conversando con un chico que había venido a contarles de la muerte de una pareja de chicos en Escocia, estaba Noah, que miró fijamente hacia Draco. Draco podía ver la rabia en esos ojos azules y no lo soportó, sonrió con suficiencia y luego cerró de un golpe la puerta.
Cierto que Harry le había explicado todo y que tenía mucha razón, pero ese chico… No dejaba de parecerle desagradable.
*
Teddy saltó sobre él con fuerza, Harry lo atrapó en el aire y le dio un par de vueltas antes de dejarlo en el piso.
—¡Harry! Tienes que ver el nuevo juguete que tengo, me lo dio la señora Weasley —dijo mientras jalaba a Harry hacia el interior de la casa, Andrómeda negó con la cabeza, sonriendo mientras Harry se dejaba arrastrar.
En el jardín había una muy pequeña escoba que flotaba apenas a medio metro del piso, lo suficiente, pensó Harry, para Teddy, que era aún muy pequeño.
—¿Una escoba?
—¡Y Vuela! ¡Vuela de verdad!
—¿En serio?
—Sí, abuela ha dicho que podía enseñarte como vuela.
—Entonces enséñame —pidió Harry mientras se sentaba en una de las bancas del jardín, inmediatamente después Andrómeda se unió a él, con una jarra de jugo de calabaza y dos vasos.
—Fue idea de Arthur —comentó mientras ambos miraban al niño volar en círculos por el jardín —, tiene un encantamiento, no se elevará más, gracias a Merlín.
—Tal vez uno de estos fines de semana los pueda llevar a ver jugar quidditch, estoy seguro que les gustaría.
—Puedes ir con él si deseas, lo cierto es que a mí el quidditch nunca me llamó la atención —respondió Andrómeda.
—¿En serio? Es decir… ¿puedo llevarlo yo solo?
—Claro, ¿por qué no?, eres su padrino ¿verdad?
—Vaya… sería genial, luego lo podría llevar a tomar un helado y… a pasear un poco, si no te molesta —continuó Harry realmente ilusionado ante la idea de pasar una tarde fuera con el niño.
—Para nada, diviértanse un rato juntos, les hará bien a ambos.
—Genial.
—¡Harry mira! —gritó Teddy —. Sin manos…
Harry soltó una carcajada.
—Enano, ten cuidado, puedes caerte.
—No soy enano, el medimago dijo que soy un niño muy alto —resopló Teddy sosteniéndose con las justas del mango para no perder el equilibrio.
—Pero aún no me llegas ni a la cintura, así que sigues siendo enano.
—¡No soy enano! —chilló mientras daba una patada para que la escoba se elevara nuevamente.
Andrómeda rió.
—Me ha tenido todo el día desde ayer con eso de que el medimago le dijo que era grande para su edad…
—¿Todo va bien por acá? Ningún problema… ¿Nada extraño?
—¿Qué problema puedo tener, Harry? —preguntó Andrómeda mirándolo preocupada.
—Ninguno, por supuesto, es solo curiosidad, me preocupa que estén todo el tiempo solos…
—No lo estamos, Molly viene seguido, incluso Hermione y Ron, que por cierto dicen que no te dejas ver muy seguido últimamente.
—He estado ocupado —se excusó apartando la mirada.
—Ahora que lo pienso, te veo algo cansado… aunque… de una manera diferente a otras veces.
—No… es la Academia, las clases son más exigentes y…
—¿Es por esa chica, verdad? —interrumpió con una sonrisa en los labios.
—Algo así… seguí tus consejos —respondió Harry tratando de no sentirse culpable por no aclarar el mal entendido y mirando hacia Teddy que intentaba nuevamente el volar sin manos, la escoba parecía tener algún tipo de hechizo que frenaba cuando intentaba hacer algo así y frenó abruptamente, pero Teddy no cayó al piso.
—Pues que bueno, es decir, siempre te he visto solo, ni siquiera te he conocido una novia luego de Ginny, pensé que te quedarías solo por siempre…
—Que extremista, apenas tengo veintiún años.
—Cuando yo tenía veintiún años ya esperaba a Nymphadora —comentó Andrómeda con una sonrisa mirando distraídamente hacia Teddy.
—No creo que… es decir, aún soy muy joven…
—Claro que lo eres, eran otros tiempos, lo entiendo —le tranquilizó Andrómeda —, pero… ¿No me dirás que no te hace ilusión la idea? Es decir, eres fantástico con los niños.
—Sí, por supuesto pero no ahora —respondió Harry dándole un sorbo a su vaso de jugo de calabaza, mirando distraídamente hacia Teddy e imaginando lo que sería tener un bebé, aunque sabía que estaba demasiado lejos de ello, tal vez nunca lo conseguiría… tal vez…
*
—No puedes hacerlo —negó en redondo Gael, Mikel a su lado de brazos cruzados asintió dándole la razón a su novio.
—Pero ya lo has visto, al parecer funcionó con el hechizo de simulación y muchas veces y en todas las fases —se defendió Draco.
—Y eso no quiere decir que vaya a funcionar en realidad, es decir, de acuerdo, hay un alto grado de probabilidades, pero ¿qué tal si no? ¿Qué tal si te has equivocado? —objetó Mikel.
—Podemos probarla en un paciente —continúo Gael.
—No es seguro hacerlo —opinó Draco.
—Antes ya lo hicimos, y funcionó —contradijo Gael.
—Era diferente, teníamos una muestra real del veneno, en cambio ahora solo tenemos una muestra ya consumida, sin contar que los efectos son peores, si esperamos a esta noche veremos al menos cincuenta muertos más, como anoche, no estamos hablando de una sola vida… cada noche son cincuenta o sesenta menos, si podemos evitarlo esta noche habremos hecho una gran cosa.
—Me niego —dijo Mikel firmemente —, y estoy seguro de que cuando Harry regrese y se entere de lo que pretendes…
—¿Por qué habría de enterarse? —gruñó Draco —, sé que es tu amigo, pero esto no es cuestión de amistad… además, Harry no decide lo que yo puedo o no puedo hacer.
—No, no es cuestión de amistad, es cuestión de cordura, ¿Cómo demonios pretendes que te dejemos probar eso?
—Bien. Si no lo hacen ustedes encontraré a alguien más que lo haga —resolvió recogiendo la muestra de la poción y la muestra del antídoto.
—Draco, no, por todos los demonios —gritó Gael sujetándolo de un brazo mientras Mikel levantaba la varita para que la puerta del estudio se cerrara de golpe.
Draco frunció el ceño y se soltó de Gael, mirándolo enfadado, ¿acaso no entendían que era importante probarla antes? Y sí, confiaba en lo que había hecho y en que todo saldría bien, aunque también tenía algo de miedo, pero no se le ocurría otra forma; no soportaba la idea de hacer que las cosas empeoraran para los pacientes enfermos por no haber probado apropiadamente la poción, ni esperar una noche más y leer al día siguiente cuantos no lo habían logrado.
—Escucha, de acuerdo, Harry no tiene nada que ver en esto y no digo que le tengas que pedir permiso a nadie… pero hacerlo es demasiado arriesgado —dijo Mikel tratando de sonar más calmado.
—No sabemos que tanto siente el paciente, solo que el antídoto funcionará, no hay riesgo —objetó Draco.
—Sí que lo hay, el que mueras, pero a quién le importa, ¿verdad? —bufó Gael apartándose de él unos pasos, enojado y sintiéndose impotente por no poder convencer a Draco, estaba seguro de que Harry podría, si tan solo supiera donde quedaba la casa de esa tal Andrómeda y Teddy. Mikel levantó una ceja, mirando de manera extraña hacia Gael por su declaración pero no comentó nada.
Draco miró hacia los chicos y se cruzó de brazos, con mucha cautela, escondiendo la mano que contenía el frasco con la muestra y moviéndola lentamente para poder quitarle la tapa.
—Escuchen… lo único que me falta saber es qué es lo que siente el paciente, saber qué tan mala es por dentro, y no me refiero a un tema clínico, yo he visto lo que esta poción contiene y créanme que tiene cosas que te pueden causar mucho dolor, necesito registrar todo eso y no me confío solamente de los pacientes que logremos salvar, si es que aún quedan pacientes para salvar luego de esta noche, a este paso me sorprende que no hayan acabado con todos nosotros ya. Además, repito, no tenemos una muestra completamente limpia para estar cien por ciento seguros antes de lanzarla a San Mungo, podríamos curar gente, pero de manera inadecuada y dolorosa… —la tapa del frasco salió al fin y tomó una profunda bocanada de aire, una parte de su mente, con voz muy similar a la de Harry, gritando que se detuviera, que no necesitaba llegar tan lejos para investigar, que debía sentirse contento con lo que había obtenido, pero pudo más su lado ansioso por saber más y estar seguro de que estaba en lo correcto y, antes de que Gael o Mikel pudieran reaccionar, susurró: —Impregno —mientras con sus manos destrozaba el cristal, el líquido oscuro, ayudado por el hechizo, se clavó en su palma, produciendo un corte limpio, sintió inmediatamente el veneno actuando sobre su cuerpo mientras, a lo que le pareció una gran distancia, escuchaba las voces de Gael y Mikel, aunque le fue algo difícil entender lo que decían, su mente se sintió de pronto embotada; aunque sí sintió claramente la fuerza con la que sus rodillas dieron contra el suelo y luego como el resto de su cuerpo chocó también contra el piso, sus manos no habían reaccionado de acuerdo a lo que el había ordenado y no pudieron amortiguar la caída.
Sintió un par de manos girándolo con rapidez y abrió los ojos asustado, sus manos, sus labios, su lengua, sus piernas, su cuerpo entero se sentía pesado, las manos de Gael sobre sus brazos se sintieron, sin embargo, como latigazos de dolor, pero la voz no le respondió cuando quiso gritar y quejarse.
—Mierda, Draco —jadeó Mikel buscando un frasco más de la poción que habían creado sobre el escritorio, pues el frasco que Draco había sostenido en un inicio se había quebrado con la caída.
—Apresúrate —pidió Gael y Draco deseó poder decirle que dejara de apretar sus brazos y que dejara de gritar, era como si todos sus sentidos se multiplicaran a mil, escuchaba todo alrededor, el ajetreo sobre el escritorio, los latidos de su corazón aumentando, la respiración de Gael… Todo demasiado fuerte, todo demasiado potente y aterrador… Realmente era aterrador.
—Vamos —dijo Mikel mientras agitaba la varita y hacía levitar su cuerpo, Draco incluso sintió el roce de la magia sobre su espalda como un feroz escozor y sobre todo la imposibilidad de quejarse, de decir que se detuvieran, que no siguieran tocándolo o haciendo ningún movimiento. Se vio pronto trasladado por la sala, veía únicamente el techo y escuchaba los murmullos de Noah y otro chico más, preguntándose qué demonios había pasado. El techo cambió de color y pronto su espalda fue azotada, o eso sintió él, contra el colchón, un olor a pino llenó la habitación, pero tampoco era agradable. Manipulación de sentidos, concluyó aún tratando de usar la cabeza fría sobre el terrible pánico que lo había invadido. No lo lograría, lo sabía, había metido la pata.
—Hay que sacarle la camiseta para que esté más cómodo y así ver si es que el veneno avanza —explicó Gael mientras tironeaba de su camiseta, cada uno de los dedos de Gael contra su piel se sentían como hierros ardientes, un grito se ahogaba en su pecho, pero él sabía que no saldría, aquella era una tortura, una horrible tortura. Sintió un aire helado contra su pecho y brazos, una sensación extraña que contrastaba con la de quemaduras, pero igual o peor.
—Pásame el cuchillo… No se me ocurre otra forma de… —jadeó Gael, deseando haber prestado un poco más de atención por si Draco había explicado la forma de aplicarla.
Draco quiso moverse, sabiendo lo horrible y doloroso que sería eso, quiso decirle del hechizo, del mismo que había usado para el veneno, quiso rogar porque no le clavaran un cuchillo en la mano, no cuando él estaba en ese estado, aunque quizá ese dolor provocaría por fin su inconciencia, la mayoría de pacientes estaban inconscientes la mayoría del tiempo antes de morir… Morir, mierda, iba a morir por tonto, por un error estúpido. Pero eso no era lo peor, iba a dejar a Harry solo, lo iba a abandonar una vez más. Sintió que todo se iba oscureciendo a su alrededor, luchó con fuerzas por mantener los ojos abiertos…
—¡No! El cuchillo no —exclamó Mikel en el momento en que Gael le levantaba una mano —; hay un hechizo… ¡Demonios!
Gael miró hacia Mikel y luego hacia Draco, que ya había cerrado los ojos, apretó su mano con un poco más de fuerza.
—Draco, despierta, vamos, quédate aquí.
Draco quiso replicar que estaba allí, que lo soltara, que no gritara; también que callaran a los dos chicos detrás de la puerta y sobre todo que se apresuraran con el antídoto. No estaba inconsciente, únicamente lo parecía, seguramente Mikel podría decirlo en cualquier momento, pero no lo estaba, hubiera dado cualquier cosa por estarlo. Pero no lo estaba.
—Impregno —susurró Mikel a la vez que agitaba el antídoto contra el brazo derecho de Draco, el lado en que la poción había entrado. Draco sintió ahora la mezcla de frío y calor en su interior; la lucha entre cuchillos calientes abriéndose paso por sus venas y su piel contra la refrescante sensación del antídoto curando.
No supo cuanto más estuvo así, le parecieron años, siglos, tratando de gritar de dolor, de removerse, de pedir ayuda, de decir cuánto lamentaba haber hecho tremenda estupidez. Escuchaba aún con demasiada intensidad los pasos de alguien alrededor en el cuarto y la respiración agitada de otra persona más al lado opuesto, murmullos y palabras sueltas en el pasillo y rogó nuevamente por caer inconsciente; hasta que escuchó la inconfundible voz de Harry y deseó poder mirarlo, seguro de que eso le daría fuerzas, trató de imaginarse su mirada cálida, su sonrisa, pero no pudo, era como si ese pedazo de su memoria hubiese sido arrancado de su mente.
—¿Quién demonios…?
—Fue el solo —interrumpió Mikel sujetándolo de un brazo para evitar que siguiera avanzando hacia la cama donde un pálido Draco sudaba, con unas cuantas pequeñas heridas sobre el pecho y el brazo derecho.
—¿Qué? —jadeó incrédulamente Harry, había vuelto temprano de donde Andrómeda, en parte preocupado por cómo le iría a Draco y por si es que necesitaba ayuda; en cuanto había entrado al departamento de Mikel, Noah y Joseph, un amigo más, lo habían mirado asustados, Noah solo le había señalado con una mano temblorosa la habitación principal, había corrido hacia allá para encontrarse con ese espectáculo.
—Él… nosotros no quisimos dejar que lo hiciera, no nos dimos cuenta como… —masculló Gael sin apartar la vista de Draco.
—No…
—Dijo que necesitaba saber más del veneno y sus efectos, que el antídoto era seguro; incluso realizó algunos simulacros, parecía funcionar muy bien, pero aún así nosotros no íbamos a dejar que lo hiciera, forcejeamos y de pronto, en un descuido… él simplemente… ¡Demonios! Ni siquiera sabemos si está funcionando…
Harry caminó lentamente hacia la cama, sintiendo sus piernas temblar en cada paso, se dejó caer a un lado y pasó una mano temblorosa por la frente sudada, apartando el cabello del rostro, se sentía caliente, demasiado caliente.
—Debe haber algo que le puedan dar… —dijo con voz suplicante hacia Mikel que negó con la cabeza.
—Le dimos el antídoto… yo he visto algunos casos, lleva más de una hora así, en otras circunstancias ya hubiera empezado a sangrar y…
—El antídoto puede estar haciendo efecto —comentó Gael, parecía como si se estuviera tratando de convencer a él mismo.
Draco sintió la mano de Harry sobre su frente y trató de chillar, aquello se sentía como una gran presión sobre él, como si le quisiera aplastar el cráneo hasta destrozarlo, nunca pensó que alguna vez trataría de rechazar una simple caricia de Harry. Escuchó su respiración agitada, casi hasta podía oír su corazón latir con fuerza, escuchó la desesperación en su voz y se sintió peor, había prometido no hacerlo sufrir más, sin embargo no había cumplido, probablemente moriría y lo dejaría solo.
Harry se quedó mirando fijamente el cuerpo de Draco, no parecía sufrir, espero que no lo hiciera, mientras su mente se repetía una y otra vez que todo funcionaría, que tenía que funcionar, que tenía que ser así, que Draco no sería capaz de dejarlo, no otra vez.
Fueron dos horas muy largas para todos; Draco sintiendo su cuerpo luchar, siendo conciente por primera vez de la sangre recorriendo sus venas, de su corazón bombeando, de sus pulmones aspirando y expulsando el aire mientras las sensaciones de ardor y quemazón iban desapareciendo poco a poco, dejando a su paso finalmente una frescura tan necesitada como curativa.
Harry, Gael y Mikel permanecieron allí, caminando de un lado a otro, mirando el cuerpo de Draco, tocando su frente y viendo como las cortadas pequeñas desaparecían sin dejar marca alguna, como las manchas de sangre se iban secando.
Finalmente Draco sintió una gran oleada de aire entrar a sus pulmones con fuerza a la vez que los ruidos se apagaban, que todo dejaba de doler, de latir, su cuerpo volvió a la normalidad de un solo golpe, como un gran impulso de energía, no supo como pero su cuerpo se tensó por completo y se sentó de golpe, a la vez que abría los ojos y respiraba profundamente, casi como si hubiera contenido el aire durante mucho tiempo.
La reacción de Draco los tomó por sorpresa, los tres miraron con los ojos abiertos y conteniendo el aliento mientras Draco apoyaba las manos en el colchón y tomaba grandes bocanadas de aire, por un instante ninguno se movió, mirando con temor a Draco, que tardó un poco más en levantar la vista.
—Dios mío —jadeó finalmente Gael tapándose la boca con una mano.
—Draco… ¿estás…? —tanteó Mikel sin atreverse a formular completa la pregunta.
—Bien —respondió Draco con voz ronca, mirando hacia Harry que no se había movido ni dicho nada, sus ojos verdes pasaron del alivio a la rabia absoluta, una superior a todas las que había visto antes, una que lo atemorizaba más de lo que jamás había imaginado siquiera —. Estoy bien… Harry en serio no… —no terminó de hablar, Harry dio tres pasos largos hacia él e hizo lo que Draco jamás había imaginado que podía hacer, le dio una bofetada, una fuerte bofetada que le quemó la mejilla y que lo hizo voltear el rostro. Ni siquiera reaccionó a tocarse la mejilla o a levantar la vista de vuelta.
—Estúpido —siseó Harry con rabia antes de darse la vuelta, abrir la puerta con fuerza y salir de la habitación con grandes pasos y sin cruzar mirada o palabra alguna con Noah o Joseph, que aún esperaban cerca de la puerta.
Se metió a la chimenea y gritó:
—Doce de Grinmauld Place.
En cuanto cayó en el frío piso de la sala no se preocupó por levantarse, simplemente se aovilló un poco más, abrazándose con fuerza y comenzó a sollozar, por el miedo de perderlo, por la rabia que sentía, por la culpabilidad de haberlo golpeado… Eran demasiadas emociones en su pecho como para seguir conteniéndolas.
*
Draco sentía su mejilla quemar, era la única sensación que percibía su cuerpo en ese momento, todo lo demás parecía haber quedado anulado, solo el calor y el ardor en su mejilla, muestra inconfundible de su vergüenza, de la vergüenza que sentía y, aunque no podía creer que fuera de esa manera, la vergüenza no era porque Harry le hubiera dado una bofetada o insultado delante de Gael y de Mikel, porque hubiera osado ponerle una mano encima; era porque había leído en los ojos de Harry cuanto lo había hecho sufrir en el tiempo que había pasado bajo los efectos de la poción, porque Harry estaba furioso por su estupidez, decepcionado por su proceder, porque Harry tenía razón, era un idiota.
—Draco —llamó suavemente Gael acercándose a él con lentitud, miró a Mikel interrogantemente y este se encogió de hombros —. Necesitas… ¿Necesitas que te traiga algo?
Draco suspiró, sabía que sus mejillas estaban rojas y que si levantaba el rostro Gael y Mikel verían su estado.
—Si quieres te podemos dejar solo un momento o ir… ya sabes, por Harry… —masculló Mikel con inusitada timidez, nunca había visto a Harry actuar así, ni siquiera en las constantes peleas que Noah y él habían protagonizado anteriormente.
—No —resolvió Draco al fin levantando la vista y tratando de controlarse, —. Necesito… dos favores; una pluma y un pergamino y que vayan por Alba. Necesito mandar un mensaje y además tomar unas notas.
—Pero… —Gael le puso las manos sobre el pecho, evitando que se moviera, en el momento en que el ya se intentaba levantar.
—¿Qué?
—Supongo que te debes sentir bien y quieres ir tras Harry pero… ¿no deberías descansar al menos un momento?
—No —respondió Draco empujando las manos de Gael con algo de fuerza, —. No iré tras Harry y no necesito descansar, debo agregarle algo a la poción original y calibrarla para un efecto más del veneno que no habíamos tomado en cuenta… La tendré lista en solo una hora y luego la podremos llevar a San Mungo para que estén listos para esta noche.
—Debemos patentarla —opinó Gael ayudando a Draco finalmente a ponerse en pie mientras Mikel le alcanzaba una camiseta. En la puerta Noah y Joseph lo miraban con una mezcla de terror y admiración.
—Sí, esa es buena idea, creo que podemos poner la idea en una hora a lo mucho, ya tengo toda la documentación lista.
—¿Cuánta cantidad de poción tenemos para… —Mikel, que había corrido a sostener el brazo de Draco para ayudarlo a caminar se detuvo abruptamente cuando Draco tiró de su brazo y lo miró enfurecido.
—No estoy inválido y en serio, después de lo que he pasado no hay nada que me agrade más que estar de pie y caminando.
—¿Pasado? ¿Tú…? ¿Se siente dolor? —preguntó temeroso Gael, caminando a su lado, listo para sostenerlo en caso de que el chico cayera.
—No lo pienses, vamos que tenemos que ponernos a esto —contestó Draco tratando de controlar los pequeños temblores de su cuerpo, se sentía algo débil, como si hubiera sido sometido a un excesivo esfuerzo, pero se mantuvo lo más firme que pudo hasta que llegó al estudio, se apoyó en la mesa en el momento en que Alba llegaba volando. Gael y Mikel lo seguían mirando con esa mirada tan extraña y quiso pedirles que no lo hicieran, que no lo miraran como si es que hubiera muerto y resucitado, no lo había hecho, casi, casi había muerto, o eso había sentido, pero estaba bien y necesitaba tener la mente un poco clara al menos para poder completar el trabajo.
—Sería bueno hacerte un examen… ya sabes, para verificar que estas realmente sano y…
—¿Lo puedes hacer mientras tomo notas?
—Claro —contestó Mikel mirándolo asombrado, realmente había pensado que tendría que pelear un poco para poder obligarlo a examinarse.
Draco asintió, tomó un pergamino y humedeció la pluma en el tintero, por un segundo o dos se quedó quieto, pensando qué decir, qué escribir, cómo demostrarle a Harry que estaba arrepentido y que le daría el tiempo y el espacio suficiente para que lo perdonara… finalmente suspiró y escribió una única palabra, luego ató el pergamino en la pata de Alba.
—Vamos, lechuza traumada, ya sabes a donde —pidió mientras Gael abría la ventana para dejarla salir, Draco observó como se alejaba un poco hasta que sintió la primera corriente de magia correr por su espalda, se giró sobresaltado.
—Lo siento, necesito asegurarme —masculló Mikel, Draco gruñó y se puso a escribir frenéticamente en los pergaminos, relatando los síntomas y uno de los efectos del veneno que no habían tomado en cuenta por no haber recibido antes ningún testimonio.
Draco trató de moverse lo menos posible para no fastidiar el examen que Mikel realizaba mientras calculaba las cantidades que requeriría de ingredientes extra.
—Pásame es frasco de allí y ese otro —señaló hacia uno de los estantes y hacia otra de las sillas.
—¿Eléboro y ópalo? ¿Prepararas un filtro de paz?
—No, aunque algo por el estilo —explicó Draco comenzando a mezclar y sopesando el hecho de que pronto empezaría a necesitar su propio laboratorio, quizá en unos meses más…
—Demonios… ¿No estabas inconciente? —preguntó Mikel mirando hacia sus notas.
—No. No lo estaba —comentó Draco apretando un poco los labios, aún podía recordar exactamente cada uno de los dolores que había sentido y sobre ellos, el pánico. Extrañamente la mejilla donde Harry lo había abofeteado empezó a arderle, como un recordatorio de su estupidez.
—Pero… Tú dijiste que quedaban inconscientes —acusó Gael hacia Mikel que miró hacia Draco con cierto pánico mientras terminaba de leer las notas puestas en el pergamino.
—Ellos parecían inconcientes, tú parecías inconciente.
—Lo sé. Creo que está poción es peor aún que la anterior, durante la anterior no me sentía ni una milésima de mal que con esta….
Noah se cruzó de brazos, apoyado en el marco de la puerta y junto a él estaba Joseph, el segundo mirando embelesado todo el despliegue que se armaba dentro del estudio y la forma como los tres chicos trabajaban frenéticamente mientras Noah resoplaba frustrado, ¿cómo se supone que podría rivalizar con ese tal Draco? No encontraría la forma de igualar las cosas que él hacía jamás.
Ladeó la cabeza observando la concentración con que Draco trabajaba, sus manos parecían muy seguras de lo que hacían y sus ojos grises parecían completamente fríos e inalcanzables, como si estuviera en otra dimensión, en un plano superior y lejano al de los demás, ¿qué se suponía que Harry podía ver en alguien así? Harry no era serio, ni tan preocupado por los estudios como ese chico, es más, desde que había vuelto a verlo no se le había visto más por los clubes ni bares… ¿Qué demonios tenía Malfoy que podía "domar" a Harry?
Pensó en Harry por un momento más, en lo enfadado que se había visto al salir, aunque ninguno había podido escuchar lo que ocurría dentro de la habitación, lo más probable es que hubieran terminado peleando… Cuando Harry peleaba con él por lo general se iba a buscar a otro. La mirada de Draco se detuvo en él por una milésima de segundo antes de murmurarle algo al oído a Gael.
—Lo siento, chicos, Draco hará el hechizo de simulación, cerraremos la puerta por un rato —parecía atento, y hasta algo abochornado, mientras caminaba hacia ellos lentamente.
—Se cree mucho con eso de que crea pociones —bufó Noah en voz fuerte, Joseph negó con la cabeza, ambos alejándose del estudio para darle la tranquilidad solicitada a Draco.
—Supongo que necesita tranquilidad…
Noah pensó que si Draco necesitaba tranquilidad seguramente Harry necesitaba consuelo; antes de que decidiese ir algún bar o club podría alcanzarlo y quién sabe… tal vez con un poco de suerte comenzar a recordar viejos tiempos.
—Al número doce de Grinmauld Place —recitó con voz segura entrando a la chimenea. Se sintió tonto cuando luego de un instante chocó con una fuerte muralla de magia y resbaló sobre el piso de Mikel nuevamente; se levantó furioso, limpiando el hollín de sus pantalones costosos y resoplando, se percató un poco tarde de la mirada de Draco, que desde la puerta lo observaba, sus ojos grises lo miraban con suficiencia, incluso, pensó Noah, con burla.
Luego de asegurarse de que Noah no había logrado entrar a casa de Harry (habían puesto las protecciones esa madrugada antes de salir, incluso él tendría que ir en tren si quería llegar esa noche), se metió nuevamente en el estudio, Noah iba muy listo si creía que le dejaría así de libre el camino para acercarse a Harry, y no que no confiara en Harry, pero Noah seguía dándole muy mala espina.
*
"Perdóname"
Harry leyó la nota y acarició la cabeza de Alba, mientras se sentaba mejor en el piso, sus piernas y sus brazos se sentían algo entumecidos y sentía su rostro ligeramente hinchado, no sabía cuanto tiempo llevaba tirado en el suelo pero sentía que era el momento de levantarse.
Alba ululó suavemente y Harry negó con la cabeza.
—No, pequeña, hoy no habrá respuesta —le dijo mientras tendía un brazo para que la lechuza se posara en el. Subió en silencio por las escaleras; Alba, una vez en el segundo piso, extendió las alas y voló hasta un perchero que había en el pasillo donde le gustaba pasar el rato, mirando por la ventana. Harry no le prestó mayor atención mientras se despojaba de la ropa y se metía en la cama. Su cama aún olía a Draco, y era realmente reconfortante poder sentir su aroma. Aún estaba enfadado, enfadado era poco, podían definirlo como rabioso; por la falta completa de criterio de Draco, por haberlos tenido en ascuas durante más de dos horas, por haber hecho tremenda idiotez, aún no comprendía por qué podría haber hecho algo así, sin razón ni motivo, excepto que la vida le importaba tan poco que no le interesaba jugar con ella, no importara a quien lastimara con tal de obtener un logro más.
Cerró los ojos, se sentía extrañamente cansado, agotado, tras haber estado llorando en el piso de la sala, ahora parecía como si el sueño y el letargo lo hubiesen invadido, de la mesa jaló la pequeña nota y la volvió a leer:
"Perdóname"
Qué fácil sonaba, pensó Harry con amargura: "Hey, Harry, olvida las últimas dos horas y treinta y siete minutos que pasaste con el alma en un hilo pensando que me moriría porque se me ocurrió querer saber que pasaba cuando tomabas el veneno" Sí, claro, Harry podía ser muy comprensivo en muchas cosas pero ese miedo que había sentido no se lo perdonaría tan fácil.
La habitación se quedó a oscuras, se apretujó aún más dentro de sus cobertores y rápidamente se quedó dormido.
*
Ya comenzaba a amanecer y Gael y Draco, junto con Noah, Lucka y Ethan estaban sentados en la sala del departamento, frente a ellos una gran cantidad de tazas de café y ceniceros rebalsando de colillas de cigarro; incluso Draco podía ver una gran capa de humo que se levantaba sobre sus cabezas, todos con los ojos irritados y los cuerpos cansados. Draco estaba seguro de haber dormido un poco durante la madrugada, aunque no lo suficiente, sus músculos seguían pareciéndole algo entumecidos y cansados y seguramente requeriría pronto dormir larga y profundamente, pero, al igual que sus "amigos" necesitaba estar al tanto de las noticias que Mikel les iba dando sobre los efectos de la poción y no podría dormir hasta que al menos el chico volviera del turno de la madrugada.
No fue muy fácil coordinar todo; primero Gael tuvo que correr hacia el Ministerio y atrapar al funcionario amigo de Ethan para que le de una patente de último minuto de esa poción, mientras Mikel hablaba con el jefe de investigaciones y el jefe de control de epidemias de San Mungo, convenciéndolos de probar la nueva poción, al inicio no se vieron muy seguros de querer probar algo desconocido, aunque Mikel, pensándolo con la cabeza fría, no comprendía su negativa, ¿qué era lo peor que hubiera podido pasar? ¿Qué murieran?; si eso ya estaba pasando, entonces no había nada peor que temer; no fue hasta que Gael llegó con la patente (literalmente, sin que la tinta se hubiera secado) que ellos aceptaron tomar en cuenta la poción, cuando leyeron que el que la había creado efectivamente era "El fabricante de pociones" estuvieron mucho más convencidos de revisar a fondo el gran manuscrito de los estudios de Draco.
Draco hubiera deseado que Harry estuviera allí, con él, cuando Mikel les dijo que había llegado una mujer de mediana edad, con los claros síntomas de haber sido envenenada y que le aplicarían el antídoto que habían creado, o cuando empezaron a llegar más casos y varios medimagos tuvieron que trasladarse hacia las casas porque no había forma de traer a tantos pacientes hasta el hospital. Por suerte Draco había dejado en claro que no era nada contagioso, pues en un inicio muchos medimagos temían por algún contagio (un rumor más regado por la MACH); deseó que Harry estuviera sentado a su lado, tomando su mano mientras esperaban a que las tres horas necesarias para que la poción funcionasen pasaran, y poder abrazarlo y suspirar aliviado mientras llegaban los informes de los primeros pacientes despertando. Le hubiera encantado, pero Harry no estaba allí, no había contestado a la lechuza ni había aparecido y temía intentar meterse por la red flú porque tal vez Noah no sería el único bloqueado para entrar.
Ya estaba claro cuando alguien lo agitó, era Mikel, Draco parpadeó confundido, ¿en qué momento se había quedado dormido? Se enderezó lo más rápido que pudo, pero un pequeño mareo en la cabeza lo hizo caer nuevamente.
—Lo siento —se disculpó Mikel —, pensé que mejor era que durmieras en la cama…la del cuarto de invitados, en lugar del sofá.
—No —Draco se estiró, el mareo ya había remitido pero aún la espalda le dolía bastante, no debía haberse dormido allí —. Debo salir…
—No creo que sea buena idea… ¿Irás a…?
—Tengo cosas que hacer —respondió Draco cortante, no le gustaba que los demás se enteren de las cosas que hacía o pensaba.
—De acuerdo… aunque deberías llevar un abrigo, pronto anochecerá y no sería bueno para…
—¿Anochecerá? —interrumpió Draco mirando hacia el reloj que se encontraba sobre una de las mesas del lado de los libreros y sintió que el alma se le iba a los pies —Cinco de la tarde…
—Te tratamos de despertar antes, pero no querías moverte y Gael dijo que no te agradaría que te levitara y llevara a la cama así que te dejamos aquí, pero ya se está haciendo tarde y pensé que te haría daño seguir durmiendo en el sofá y sin haber probado nada durante todo el día además, así que aproveché que Gael ha salido a comprar comida para despertarte sin que me diga nada.
—¿Gael no está? —preguntó extrañado Draco, desde que había llegado allí, casi cinco o seis días atrás, ya hasta había perdido la ilación de eso incluso, Gael siempre había estado cerca.
—Nosotros también nos dormimos…
—Ya… Y supongo que no llegó ninguna lechuza mientras dormía —preguntó ya sin ánimo y dejándose caer sobre el sofá. Harry entraba a la Academia a las cuatro, ya eran más de las cinco, Harry se había ido, por dos semanas a estudiar y no había podido verlo ni pedirle perdón en persona. De pronto se sintió mucho más enfermo.
—Lo siento —contestó Mikel en voz baja.
Gael apareció minutos después, con una gran cantidad de bolsas, resoplando un poco y diciendo que la calle estaba más calurosa de lo que pensaba.
—¡Me alegra que al fin estés despierto! —dijo hacia Draco, sentándose junto a él y mirándolo fijamente, como queriendo verificar si realmente estaba bien.
—Pues yo preferiría que me hubieran despertado más temprano —se siguió quejando Draco, había olvidado cuánto le gustaba quejarse.
—Ya… no seas quisquilloso, date un baño y luego podremos cenar y celebrar.
—No tengo ganas de cenar ni de celebrar —resopló Draco poniéndose en pie y caminando hacia la habitación donde dormía, o debería dormir, realmente si necesitaba un baño, no era posible que no se hubiera duchado desde la noche anterior.
—Oh, sí que celebraremos… aunque Harry haya tenido que volver a la Academia, luego podrás celebrar con él —dijo Mikel mientras Draco lo ignoraba y seguía avanzando por el pasillo no queriendo pensar aún en que faltarán dos semanas para que pudiera ver a Harry y lo mucho que le dolía que se hubiera ido enojado —; después de todo, no todos los días obtienes los titulares.
—¿Titulares? —preguntó Draco girando rápidamente y mirando hacia Mikel, que estaba junto a Gael, ambos sonreían ampliamente.
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ilean
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Muchas gracias por tu comentario, me alegra que la historia te esté gustando y te haya dejado enganchada… Por lo pronto estoy tratando de actualizar lunes, miércoles y viernes.
Un beso y que estés bien.
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María
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Hola, muchas gracias por tu comentario… supongo que el que los gays del fic no se junten y hagan algo por defenderse, o no tanto como deberían, va porque en realidad todos tienen miedo de salir y dar la cara, ni siquiera saben en quién confiar y en quién no, peor ahora con todos los ataques.
Si todos viviéramos como Ron piensa, seríamos una sociedad más pacífica…
Me alegra que la historia te esté gustando…
Sobre Ron y Hermione, sip, ellos deben ayudar, no te preocupes que no les quitaré el protagonismo, ahora están un poco fuera, pero no será siempre así.
Un beso y que estés bien
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Nancy
Hola… Gracias por tu comentario… pues sí, es el mundo en el que vivimos, algunos se creen con derecho a decirle a los demás como vivir su vida…
Ya viste que pasó con lo que Noah le dijo a Draco, y creo que ahora es él el que está en problemas con Harry…
Un beso y gracias por tu comentario…
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dospiesizquierdos
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Hola
Gracias por tu comentario… me alegra que la historia te esté gustando y que te alegre los días de trabajo largos y pesados, a mí me pasa lo mismo con sus comentarios.
Noah, pobre, está herido y dolido, pero no crean que es malo, malo como los villanos, solo necesita madurar un poco.
¡Me acabas de hacer acordar de ese fic! En la oscuridad *En este punto me sonrojo* Tengo el capítulo para betear desde hace días y se me había olvidado por completo.
Le diré a la autora de tu comentario, de todas maneras, y acompañado de mis disculpas porque creo que como no envío el beteo, la historia no avanza… Me pongo a eso ahora mismo jejeje..
Un beso y que estés bien
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Naravet
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Hola!
Que bien que te esté gustando la historia, la MACH da miedo, es cierto, pero ya les pararemos la mano en algún momento.
¿Te gusta Harry? Gracias XD, me alegra, y eso que por épocas no les cae bien, sobre todo cuando anda de juerga en juerga, pero como dices, una persona no es completamente buena o santa, así que este personaje tampoco. Ah… mi Draco, me alegra que también convenza
Besos y que estés bien
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Shadow Lestrange
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Hola!
Gracias por tu comentario… pues no todo es felicidad, sino no hay historia jejeje… pero ya has visto como se dieron las cosas entre Harry y Draco… sabes que ambos tienen caracteres difíciles y cada uno tiene algunos defectos y no pueden vivir eternamente en paz, pero eso no quita que se amen XD
Ah… sip, lo que encontré en Internet, me hizo sentir mal saber que de verdad hay gente así.
¡Que bien que Ginny se haya roto un par de huesos! Además que su vida no es tan bella jejeje
Un beso y que estés bien…
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Cindy
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Hola
Gracias por tu comentario, mejor de mi dedito XD
Pues si no era Noah, a alguien se le iba a escapar pronto algo al respecto, aunque Harry debió decirle a Draco lo que pasó, Draco no tiene derecho a estar celoso (recordemos a Axel) pero sí a enojarse porque no se lo dijo antes, al fin ya hicieron las paces por eso… ahora veremos que pasa con ellos en el siguiente capítulo y se les acabó el fin de semana… una pena porque estuvieron en otras cosas en lugar de pasarla juntos…
Un beso y que estés bien
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ise
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Hola
Gracias por tu comentario… ya viste que Noah no los logró separar… aunque las cosas no terminaron bien entre ellos este fin de semana…
Mikel y Gael, que bien que te gusten, yo los quiero mucho, los cree para estar juntos XD
Besos y que estés bien
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Muchas gracias por leer…
Ahora la pregunta del millón, ¿quién apoya a Draco y quién apoya a Harry? Sé que no les agrada que las deje en ascuas, pero ya veremos el viernes que es lo que pasa entre ellos y cómo se resuelven las cosas. Draco ya logró parar a la MACH de nuevo… ¿creen que ellos harán algo más?
No se pierdan el siguiente capítulo:
"Resentimientos que crecen"
Mientras yo me despido, recordándoles cuánto amo recibir sus comentarios y lo mucho que me hacen sonreír.
Besos y que tengan lindo día/noche.
Zafy
