Bella Pov:
Después de que todo había vuelto a la normalidad, Alice se ha vuelto loca con todos los preparativos de nuestra, al final habíamos decidido en que se haría la boda doble, no era tan mala idea.
En realidad, mi amiga Alice estaba algo molesta, porque habíamos adelantado un poco la boda, se suponía que sería para finales de Julio, hubo algunos cambios y la boda se realizaría el 14 de Mayo, lo cual molestaba a Alice, porque según ella no tendríamos tiempo de nada.
Pero, entre los chicos y yo le convencimos de que estaba equivocada, al final aceptó hacer la boda en tan sólo un mes, exacto, la boda sería dentro de un mes, hoy llevamos 14 de Abril.
Ella vendría por mí, en un rato, ahora simplemente estoy tratando de arreglarme un poco, había optado por ponerme unos pantalones jeans nuevos con una blusa manga corta color verde claro.
Era sábado, así que mi pequeña Reneesme vendría con nosotros, mientras que Edward se quedaría aquí, arreglando unos asuntos del trabajo, pobre, ni siquiera el sábado puede descansar.
Una vez lista, salí de mi habitación, fui a la de mi pequeña, lucía muy hermosa, traía puesto un vestido un poco más debajo de las rodillas color rosado, su color preferido.
-Vamos- dije mientras le mostraba mi mano para que la tomara.
Mi hija sonrió y de inmediato la tomó.
-Adiós papi- dijo cuando lo vio desayunando en la mesa de la cocina.
Edward le sonrió y dijo:
-Adiós princesa- se levantó hacia mí y me dio un pequeño beso en los labios- Adiós mi reina- añadió.
Cuando dijo eso, sonreí como la boba enamorada que era.
Salimos, necesitábamos tanto relajarnos y disfrutar de nuestras vidas.
Al salir, Alice, ya nos esperaba en su auto, subimos y la saludamos a ella y a la pequeña Mackenzie, mi amiga le había tomado demasiado cariño.
-Aún no entiendo, ¿Por qué adelantamos la boda?- preguntó mi amiga, de manera algo exagerada.
Solté una pequeña risita.
-Todavía lo preguntas- dije con una ceja enarcada- después de todo lo que hemos vivido en los últimos meses y semanas, no crees que es preferible, adelantarlo- dije un poco más seria.
Alice se limitó a mirarme con una sonrisa un poco triste, dándome la razón, y eso era, tenía miedo, miedo de cualquier cosa que no haya imaginado nunca, suceda, no soportaría perder a Edward ni a Reneesme, Alice también ha sufrido mucho, y sería terrible si algo si interpusiera en nuestra felicidad.
Era por eso, que quise adelantar la boda, quería prevenir cualquier cosa antes que lamentarla.
13 de Mayo:
(Un día antes de la boda)
Los nervios que sentía supongo que eran inevitables, claro que una vez estuve casada con Edward, pero en ese tiempo todo era tan diferente, la otra vez todo fue apresurado, sin tanta pompa ni nada por el estilo, en cambio esta vez más de medio mundo creo que está invitado.
Alice, Esme, Rosalie y yo, teníamos una cita en el spa, los niños, Reneesme, Mackenzie y Lucas, se quedarían en casa de los Cullen, la señora Betty los cuidaría.
Ahora ya íbamos de salida, esperaba que las niñas se portaran bien, porque el pequeño Lucas, es todo un angelito.
Los chicos en lo que quedaba de la tarde se quedarían en casa, pero en la noche saldrían a su propia celebración.
-Vamos chicas, quiten esas caras- dijo Rosalie, refiriéndose a Alice y a mí.
Nosotras tratamos de sonreír.
En el camino, ni Alice ni yo dijimos nada, aunque se notaba que tanto Esme como Rosalie, estaban más emocionadas que nosotras mismas, no paraban de hablar, estaban demasiado efusivas, eso era bueno, creo.
Llegamos al tan anhelado spa, se veía desde afuera que era de esos lugares en los que cobran demasiado, aunque lo valen, por el buen trabajo que hacen.
Entramos y la encargada nos llevó a las habitaciones correspondientes, primero tomaríamos un muy relajante masaje en la espalda, primero debíamos deshacernos del estrés.
Mientras la masajista hacía su trabajo con mi espalda, trataba de relajarme y pensar en todas las cosas buenas que me ha dado la vida, un hombre que amo y que me ama de la misma manera, una hija, por la cual daría mi vida, amigos, amigas, familia, trabajo, todo, todo lo que alguna vez soñé, no podría pedir más.
Edward Pov:
Deseaba con todo mi corazón que sea mañana y poder escuchar de los labios de Bella que aceptaba ser mi esposa, y tener la certeza de que nade ni nadie me separará de ella, porque la amo y me encargaré de hacerla feliz, todos y cada uno de los día de mi vida.
Estaba con Emmett, Jasper y mi padre, en un bar, bebiendo unos cuantos tragos y celebrando que a partir de mañana tanto Jasper como yo dejaremos de ser solteros para convertirnos en hombres casados, otra vez.
-¡Por los futuros marido!- gritó un muy borracho Emmett mientras alzaba su vaso de whisky para que celebremos con él, lo hicimos mientras empezábamos a reír y a disfrutar de la noche.
Porque a partir de mañana dejaré de ser un hombre soltero, cosa que me hacía tan feliz, ya que no deseo otra cosa más que compartir mi vida con Isabella Swan.
14 de Mayo:
(Día de la Boda)
Estaba en la habitación de Esme, la boda se realizaría en el patio de la gran mansión de los Cullen.
Habíamos contratado a unas muchachas para que se encargaran de nuestro maquillaje y del peinado, sí que nos habían dejado hermosas.
Mi maquillaje era leve, lo básico, un poco de base, rímel e n las pestañas y en la parte de los ojos habían usado un polvo suave color rosa pálido, muy tenue, me veía hermosa, a mi parecer. El maquillaje de Alice era igual al mío, a diferencia de los de Rosalie y Esme, que lucían de acuerdo al vestido que usaban.
Mi cabello lucía muy diferente a lo normal, un poco cepillado, en las puntas algunos ondulado, me habían hecho el tan conocido peinado, de la diadema de trenza, aunque me sentía demasiado muchachita con este peinado, Alice decía que me veía genial. Ella en cambio dado su corte de pelo, no tenía muchas opciones con respecto a su peinado, se veía hermosa, igual.
En estos momentos estaba viendo que tal me quedaba el vestido, era un poco escotado, con un broche en la cadera y con varias capas de tul en el interior de la falda, que llegaba hasta el piso, era hermoso, todo gracias a mi amiga, que después de todo diseñó nuestros vestidos en tan poco tiempo.
-Te ves hermosa, hija- de inmediato giré mi rostro, al escuchar esa voz, era mi madre, que estaba aquí para la boda.
Abrió sus brazos y se acercó a mí para poder estrecharme entre ellos.
-Gracias por estar aquí mamá- dije con la voz un poco temblorosa por la emoción.
-¿Cómo crees que olvidaría la boda de mi propia hija?- preguntó mi madre fingiendo estar ofendida.
Solté una pequeña risita por su actitud.
-Vamos, la boda está por empezar- dijo mientras se separaba de mí.
Con cuidado de no tropezarme con mis propios pies fui con ella, la verdad es que la había extrañado mucho a ella, y a mi padre también, la última vez que los vi, fue días después de Navidad, me había hecho mucha falta. Ni a René ni a Charlie les dije de lo sucedido con Nessie, no quise preocuparlos, a pesar de que sabía que estaba mal ocultarles algo así.
Al bajar las gradas, pude ver a mi padre, Charlie, muy guapo, con su traje de gala, cuando me vio sonrió con mucha felicidad.
-Hola papá- dije mientras lo cogía del brazo.
Él simplemente se limitó a sonreír, aún sin decir muchas palabras, me demostraba cuan feliz estaba.
También pude observar a mi amiga Alice junto a su padre, mi amiga lucía un hermoso vestido blanco que le llegaba al suelo, a diferencia del mío, el de ella era algo sencillo, con un tul debajo de la falda, para darle algo de volumen. Su cabello lucía hermoso, en lugar de tener las puntas hacia afuera, las tenia
Entonces centré mi atención al frente y de inmediato empezó a sonar la marcha nupcial.
Me agarré fuertemente al brazo de mi padre, esperando no tropezar con nada, delante de nosotras, las novias, estaba las niñas, Mackenzie y Reneesme repartiendo pétalos de rosa por el pequeño camino formado en el patio de los Cullen, ambas lucían un vestido blanco largo con un lazo rojo en la cintura, estaban preciosas.
Los invitados al vernos pasar, se pusieron de pie, en efecto, no conocía a la mayoría de los allí presentes, aunque eso fue algo que dejó de tener importancia en el momento en que lo vi, a mi Edward, esperando por mí, allí adelante.
Con paso lento pero firme seguí caminando hasta llega lado, las niñas se situaron en su lugar, mientras mi padre me entregaba a Edward.
-Cuídala- dijo mi padre en voz baja.
-Lo haré- dijo Edward sin apartar la vista de mis ojos.
Entonces el padre de Alice hizo lo mismo con ella, se la entregó a Jasper y así empezó la ceremonia matrimonial.
Hicimos los votos sencillos con las palabras tradicionales que se habían dicho millones de veces, pero sin perder su significado, me sentí muy feliz cuando al fin llegó el momento del "sí, quiero".
El momento de Alice y Jasper, también fue lindo y tierno, se notaba cuanto se amaban, en cada poro de su piel desprendían ese amor, ambos estaban muy felices cuando les tocó su parte del "sí, quiero".
La boda transcurrió sin ninguna novedad, estaba más que feliz, al fin podía llamarme la señora Cullen, otra vez.
En el momento del beso, Alice y yo disfrutamos del momento, aprovechamos para poder besar a nuestros maridos como se merece, con todo el amor del mundo.
Luego empezó lo que son las felicitaciones de los invitados, recordaba los nombres de muy pocos, sólo los de mi familia y amigos, me sentía feliz de tener a mi mejor amigo Jacob, aquí.
El momento del baile, fue épico, no existía nadie más para mí, ni mis amigos, ni mi familia ni la otra pareja de recién casados, sólo existíamos Edward y yo.
Se notaba que él estaba tan feliz como yo en estos momentos, lo amaba, lo amaba, y siempre estaré agradecida por tenerlo en mi vida.
….
….
La fiesta seguía su rumbo, yo bailaba con mi Edward, en la gran pista de baile, mientras otras parejas hacían lo mismo.
Edward de la nada, soltó una pequeña risita, lo miré extrañada.
-¿De qué ríes?- pregunté desconcertada.
-Te das cuenta, de que si no fuera por el accidente que tuviste no estaríamos aquí, juntos- dijo explicando mi duda.
Sonreí, era cierto de no haber sido por el accidente, nuestra hija nunca hubiera buscado Edward, entonces él y yo nunca nos abríamos reencontrado y no habríamos vuelto a estar juntos.
Desvié mi mirada de Edward a mi pequeña hija Reneesme, que estaba más allá bailando con su abuelo Charlie, le agradecía tanto a mi pequeña, de no ser por ella, no estaría aquí, junto a mi amor.
Regresé mi vista a Edward y le sonreí.
-Te amo- dije con mucho amor.
-Como yo a ti- respondió él.
Sonreí y me acerqué a sus labios, para poder besarlo, besarlo con todo el amor que le tengo. Me sentía feliz, muy feliz y esa felicidad nada ni nadie me la arrebatará, a pesar de nunca sabemos las sorpresas de la vida.
FIN
