Los personajes de Bleach son de Tite Kubo.

Historia inspirada en la película mexicana "Negro es mi color" (1951)


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EL AMOR NO TIENE COLOR.

CAPÍTULO TREINTA Y CUATRO.- EL AMOR DE KISUKE.

Byakuya se sorprendió cuando vio llegar a Rukia e inmediatamente caminó hacia ella. La enfermera que estaba a su lado se retiró para preparar lo que faltaba.

—Rukia. —pronunció su nombre, no se atrevió a llamarle hija.

—Vine por Momo. —dijo ella seria. —y para escuchar lo que tengas que decirme.

—Hablaremos después de la operación entonces. —comentó Byakuya sintiendo un poco de esperanza.

—Sí, los cuatro hablaremos.

—¿Los cuatro? —preguntó el neurocirujano, aunque ya sospechaba a quienes se refería.

—Sí, mi mamá, usted, el doctor Urahara y yo. —dijo Rukia, tenían que aclararle que papel jugaba Urahara en todo esto.

Byakuya accedió, Rukia y él se asearon bien las manos y se colocaron el uniforme reglamentario, luego entraron al área del quirófano donde se llevaría a cabo la operación.

Sobre la plancha se encontraba Hinamori consiente, Rukia se acercó a ella.

—Aquí estoy. —le dijo la doctora de cabello negro a su amiga. —todo saldrá bien.

—Sí. —contestó Momo, estaba nerviosa pero el saber que Rukia estaba con ella le daba ánimos.

—Si algo saliera mal diles a mi mamá y a Toushiro que los amo. —dijo Hinamori.

—Deja de pensar así, mañana se lo podrás decir tú. —le dijo Rukia.

—Rukia, yo también soy médico y sé los riesgos a los que me expongo. —respondió Momo, Rukia no le pudo responder ya que Byakuya intervino.

—Proceda con la anestesia. —ordenó Byakuya colocándose a un costado de la plancha, a un lado de Rukia.

El anestesiólogo comenzó su labor y en pocos segundos los ojos de Momo se cerraron. Rukia dejó su faceta de amiga de lado y se concentró en serle de utilidad a Byakuya.

La operación procedió con normalidad, en un momento Rukia se quedó observando a Byakuya, como padre dejaba mucho que desear, pero como médico era alguien admirable, pues desde que empezó la operación su actitud cambio totalmente, se mostraba seguro y confiado, estaba muy concentrado en lo que hacía y se mostraba muy profesional, pues se había olvidado del lazo que los unía, ya que en una ocasión la había regañado por no prestar atención y es que anteriormente también se había quedado contemplándolo trabajar, era algo que no podía evitar por más que lo quisiera, pues él era una de esas personas con personalidad atrayente, además contemplaba con fascinación como su manejo de los instrumentos era exacto, firme, pero suave por tratarse de una parte vital del ser humano. Inconscientemente Rukia deseó ser como él, inconscientemente se sintió orgullosa de él.

Byakuya aunque no lo demostraba, se sentía feliz de compartir su primera actividad como padre e hija y que mejor que hacer algo que les gustaba a los dos, y aunque tuvo que regañar a Rukia una vez por no estar atenta a sus indicaciones, le agradó saber que era porque lo observaba a detalle. Él estaba muy orgulloso de su hija pues al ver su desenvolvimiento durante la operación comprobó que no se había equivocado al pedirle que trabajara en el hospital, ella era muy capaz y hábil.

Pero los dos hicieron sus pensamientos a un lado y volvieron a concentrarse al cien por ciento en la persona que estaba inconsciente en la plancha del quirófano.

Ya habían pasado tres largas horas de angustia y temor. Ayane, Yoruichi y Toushiro se encontraban afuera de las puertas que conducían al quirófano, y si no fuera por la leyenda "Sólo personal autorizado", ya estarían adentro.

Yoruichi estaba sentada en una banca junto al oftalmólogo mientras Ayane caminaba de un lado a otro en el pasillo. Los tres estaban en silencio, después de largas horas diciéndose los unos a los otros que todo estaría bien, ya sólo les quedaba esperar que no hubiera complicaciones, que ella resistiera a la operación y que el tumor pudiera ser extirpado en su totalidad.

Urahara e Ichigo llegaron en ese momento preocupados por la salud de Momo pues sabían lo que ella significaba para Rukia.

Tanta era la preocupación de Yoruichi que se levantó y se acercó al rubio.

—Kisuke ¿no puedes averiguar que está pasando allá adentro? —preguntó la morena. Ayane escuchó atenta.

—Lo siento pero a Byakuya no le gusta que ande fisgoneando en sus operaciones. —dijo con pena el rubio desilusionando a las mujeres. —pero no se preocupen que ella está en buenas manos, tengan fe. —agregó el rubio. Ayane siguió en su actividad de caminar de un lado a otro, Ichigo fue a sentarse junto a Toushiro, quería hablar con la mamá de Rukia pero presentía que Urahara quería hacer lo mismo y prefirió cederle el turno. Yoruichi vio a Ichigo, recordó que lo había visto con Rukia la otra noche y por su cabello naranja lo reconoció como el chico de quien estaba enamorada su hija, quiso ir con él pero Urahara la interrumpió.

—Yoruichi ¿aun sigues enojada conmigo? —preguntó Kisuke sin rodeos. Ella giró para verlo.

La última vez que se vieron ella se fue enojada creyéndolo un traidor.

—No. —le dijo, él sonrió. — Creo que reaccione mal en ese momento, no debí enojarme tanto, pero no me arrepiento de mi decisión de alejarme de ti. —continuó hablando Yoruichi. —fue lo mejor, sólo te estaba dando falsas esperanzas y a la larga te haría sufrir.

—Tu ausencia y la de Rukia fue lo que me hizo sufrir. —le respondió Urahara. —En ese momento yo sabía que tú no me correspondías pero no me importaba, yo sólo quería estar a tu lado y ver crecer a Rukia. Quería demostrarles lo mucho que las amaba.

—Pero no era justo atarte a nosotros y negarte la posibilidad de que tuvieras tu propia familia, de que encontraras a alguien que te amara como te lo merecías. —dijo con tristeza la mujer de ojos dorados.

—Mi familia eran ustedes. —Urahara acarició la mejilla de Yoruichi. —aún lo son, jamás he dejado de pensar en ustedes, aun te sigo…

—No sigas por favor. —imploró Yoruichi quitando con su mano la mano de él, le dolía escucharlo. Jamás había pretendido despertar en Urahara esos sentimientos hacía ella.

—Está bien, pero al menos quiero que retomemos nuestra amistad. —le pidió Kisuke estirando su mano. Yoruichi dudó por un momento pero terminó estrechando su mano, pues de verdad quería mucho a Kisuke, ya que habían compartido varios momentos juntos, buenos y malos, y él había sido un gran apoyo cuando nació Rukia. Pero Urahara aprovechó su contacto para jalarla hacia él y abrazarla. Ichigo, quien había volteado por casualidad, se quedó asombrado y confundido.

—Te quiero. —le susurró él.

—Yo también. —le respondió ella correspondiendo el abrazo. Después de todo ya habían pasado muchos años y no tenía caso seguir enojada con él, además de que ya Byakuya le había explicado estuvieron las cosas.

—¿Cómo está mi hija doctor? — la voz angustiada y desesperada de Ayane se escuchó.

Yoruichi y Urahara se separaron y junto con Ichigo y Toushiro voltearon a ver la puerta del quirófano, donde estaban Byakuya y Rukia. El médico de cabello negro miraba fijamente a Yoruichi y Urahara, para los demás parecía estar calmado y sin emoción alguna, pero Yoruichi y Urahara sabían que aparte de algo sorprendido, estaba molesto, muy molesto, aunque la palabra que mejor lo describía en ese momento era celoso.

Rukia estaba intrigada, ahora más que nunca necesitaba saber que había entre su mamá y Urahara, pues parecían tan unidos. Ichigo alternaba su vista entre los cuatro tratando de imaginarse la historia que había detrás de ellos, y él médico de ojos verdes estaba de lo más confuso, pero era más grande su ansiedad por saber que había pasado con su novia, así que se puso de pie.

—¿Doctor? —volvió a preguntar Ayane adelantándose a Toushiro y haciendo que Byakuya la mirara. —¿Cómo está mi hija? —preguntó con el corazón acongojado. Toushiro se acercó a ellos.

—Su hija se encuentra estable, ya ha sido trasladada al área de cuidados intensivos. —le informó Byakuya. —pero tenemos que esperar hasta mañana que se le practique una resonancia para decir si la operación fue exitosa o no. Aunque me atrevería a decir que son buenos resultados. —dijo Byakuya. Sus palabras le dieron consuelo al afligido corazón de la mamá de Momo y tranquilidad a Toushiro, pues sabía que Byakuya no era de los que les gustaba dar falsas esperanzas.

—¿Y puedo pasar a verla?

—Por el momento no, tiene que esperar hasta que la pasen a su cuarto. —informó Byakuya serio.

—Pero una enfermera puede acompañarla para que por lo menos la vea a través del cristal. — Rukia se atrevió a intervenir. Byakuya asintió.

—Yo la llevaré. —interrumpió el medico de ojos turquesa. —También la quiero ver.

Así que los dos se dirigieron a cuidados intensivos, Rukia también deseaba ir pero primero tenía algo importante que hacer.

Yoruichi se acercó a Rukia e Ichigo se puso de pie.

—Rukia me tenías muy preocupada. —le dijo Yoruichi.

—Lo siento, pero no quería hablar con nadie en ese momento. —contestó Rukia. —pero ahora estoy lista. —dijo ignorando que se encontraba cansada por estar de pie durante toda la operación y aunque también sabía que Byakuya estaría igual que ella prefería hablar de una vez.

—Entonces vamos a la oficina. —dijo Byakuya comenzando a caminar, Urahara y Yoruichi lo siguieron.

—Vamos. —le dijo Rukia a Ichigo tomándolo de la mano. —¿No pensaras dejarme sola en esto? —le preguntó con una sonrisa.

—Claro que no. —le respondió y comenzaron a caminar.

Ya en la oficina Urahara y Byakuya se quedaron de pie mientras los demás se sentaron en el sillón frente a ellos. Ninguno puso objeción en que Ichigo escuchara la historia.

Un largo silencio se formó en el lugar, nadie sabía cómo empezar a hablar.

—Primero quisiera saber que tiene que ver el doctor Urahara en todo esto. —dijo Rukia mirando a su mamá primero y al rubio después. Lo más lógico es que empezara por la historia de su padre, pero la verdad es que tenía miedo, tenía miedo de escuchar de sus labios que en realidad nunca las quiso, de que su concepción había sido un error, porque entonces esa pequeña parte de ella que aun luchaba por no odiar a Byakuya y no perderle el respeto que le tenía, cedería. —quiero saber qué relación tiene con mi madre y conmigo.

Urahara se rascó la nuca nervioso. Le era difícil hablar nuevamente de esto.

—Es algo delicado y espero que no me juzgues. —dijo el médico. Los demás lo escucharon atentos.

Fue una tarde de mayo cuando Byakuya le presentó a Kisuke a Yoruichi, como su amiga. Desde ese momento los tres se volvieron muy unidos y salían juntos a divertirse, pero con cada día que pasaba Kisuke se iba interesando más en ella pues además de bella era una persona muy agradable, alegre y con muchas cualidades. Sutilmente trataba de conquistarla, hasta que se dio cuenta que entre ella y Byakuya había algo más que simple amistad, ellos se amaban aunque no lo demostraban abiertamente.

Lo más lógico hubiera sido que él se apartara y que se sincerara con Byakuya, pero no lo hizo. Siguió saliendo con ellos, seguiría intentando que sus sentimientos fueran correspondidos, negándose a escuchar a la vocecilla de su razón que le decía que todo sería en vano y que no era correcto lo que hacía.

Cuando llegó el día en que Byakuya y Yoruichi formalizaron su relación, Kisuke juró olvidarse de sus sentimientos hacia Yoruichi pues ante todo estaba su amistad con Byakuya. Pero sus sentimientos eran muy fuertes y no podían ser enterrados tan fácilmente, aunque los reprimía lo mejor que podía. Siguió sin atreverse a hablar con Byakuya, pues no quería perder la amistad que tenía con él y tampoco la cercanía que tenía con Yoruichi, él simplemente se iba a conformar con estar a su lado.

Sin embargo al pasar tiempo a solas con ella, ya que Byakuya a veces se ausentaba para cuidar de su hermana o por llevar doble carrera, sus sentimientos por la chica fueron creciendo más en lugar de disminuir. Había días en que se sorprendía pensando que era mejor que Byakuya no estuviera, y esos días eran en los que se sentía tan miserable por sentirse infeliz por la felicidad de su amigo. Y aunque sabía que no era correcto lo que hacía, se dedicó a disfrutar los instantes con ella y a amarla en silencio.

Y cuando Byakuya dejó a Yoruichi, Urahara vio una pequeña oportunidad para él, así que traicionando su amistad con el joven de cabello negro, se acercó a Yoruichi para ofrecerle consuelo. Mentiría si dijera que no se había sentido mal por lo que hacía, que había noches que no dormía debatiendo que hacer, pero en ese momento él también creía que Byakuya sólo había jugado con los sentimientos de Yoruichi.

Y ella se refugió en él como amigo. Urahara la ayudó a buscar otra casa y estuvo con ella durante todo su embarazo y los dos primeros años de Rukia. a la que desde el primer momento que la tuvo entre sus brazos la amó como su hija. Aunque él jamás le habló de sus sentimientos, deseaba que pronto ella se olvidara de Byakuya y poder formar así los tres una familia. Durante ese tiempo nunca le dijo a Byakuya que Yoruichi había tenido una hija suya y mucho menos que estaba con ella. Había días que no podía verlo a los ojos y la culpa lo asfixiaba.

A veces lo veía decaído y triste y cuando le preguntaba la razón Byakuya se escudaba en la condición de su hermana. A veces también lo encaraba por haber dejado a Yoruichi de esa forma, pero Byakuya sólo le respondía que no se metiera en sus asuntos, que él ya no la quería en su vida y que lo dejara en paz.

Al morir Hisana, cuando Rukia tenía un poco más de año y medio, Byakuya se sumió más en la depresión. Urahara intentó apoyarlo, pero su amistad cada vez se fracturaba más, pues Kisuke no entendía porque él había rechazado a su hija, aquella niña que había llegado a su vida como una rayo de luz para iluminarla y a la cual amaba como hija, también no le perdonaba que Yoruichi siguiera sufriendo por su culpa.

Y un día tomó una decisión, él sería el padre de esa niña y le daría un hogar. Así que se atrevió a encarar a Byakuya y confesarle que amaba a Yoruichi y que pensaba casarse con ella, como era de esperarse Byakuya lo tomó mal pero cuando Urahara lo confrontó preguntándole si lucharía por ella y Byakuya no le respondió, supo que no iba a hacerlo, que Byakuya ya había renunciado a su oportunidad. Desde ese día la amistad de ellos terminó por romperse. *

Byakuya no le perdonaba que él se hubiera aprovechado de su situación, no le perdonaba su traición como amigo, aunque aceptaba su responsabilidad en todo esto, quizá si desde el principio le hubiera dicho sus razones de dejar a Yoruichi lo hubiera comprendido y no lo juzgaría.

Una noche Urahara le confesó su amor a Yoruichi, tomándola por sorpresa, también le pidió que le diera la oportunidad de ser el padre de Rukia y de hacerla feliz, como su esposo; pero el corazón de Yoruichi seguía ocupado por el recuerdo de Byakuya, por el rencor y el dolor de su abandono. Pero Kisuke no se resignó, seguirá a su lado y poco a poco borraría el recuerdo de Byakuya.

Cuando Rukia cumplió los dos años, el padre de Byakuya murió, siendo otro duro golpe para el joven de cabello negro, pues además de perder a su padre, se enteró de la verdad, de que Yoruichi estaba embarazada.

La culpa, el dolor, el arrepentimiento se apoderaron de él, así que contrató a un investigador, Hisagi, para encontrar a Yoruichi para acabar con la agonía de no saber si su hijo había nacido o no. Cuál fue su sorpresa al enterarse de que Urahara estaba con ellas, se llenó de furia, pero también de decepción hacia el que creía su amigo.

Byakuya se armó de valor y fue a buscar a Yoruichi en su casa, pero sólo estaba Urahara con la pequeña Rukia durmiendo en su cuarto.

Byakuya. —dijo sorprendido Urahara, pues no esperaba verlo ahí. De inmediato supo que él ya lo sabía todo y la culpa y la vergüenza lo embargo.

¿Cómo pudiste hacerme esto? —preguntó Byakuya con decepción.

Porque la amo y no quiero que sufra más por ti. —le respondió Urahara.

Tú eras mi mejor amigo, sabias cuanto la amaba. —le dijo con reproche.

Nunca fue mi intención amarla, se dio simplemente y mientras estuviste con ella traté de mantener mi amor por ella en silencio, pero todo cambio cuando la abandonaste, cuando le confesaste que sólo habías jugado con ella. —le dijo con dureza.

Yo no quise hacerlo. —respondió Byakuya en un arrebato.

Pero lo hiciste, a pesar de que nunca te creía capaz de jugar con ella de esa forma, de verdad pensé que la amabas; por eso cuando Yoruichi me dijo lo que hiciste, y que querías que abortará a la niña me decepcione tanto de ti, por eso me decidí a seguir con ella y darle mi apoyo, porque tú no te mereces mi aprecio ni el amor de ella. Y mucho menos el tener una hija. —Byakuya se había mantenido escuchándolo en silencio. Quizá tuviera razón, él no se merecía a Yoruichi ni a su hija, pues había permitido que los alejaran a pesar de que le había jurado a Yoruichi que su amor era fuerte y sincero, a pesar de que le había dicho que la protegería siempre.

La noche estaba fresca y el viento soplaba fuertemente, pero a él no le importaba estar de pie afuera de la puerta. La luz de una lámpara se encendió proyectando sombras en la pared cuando unos coches pasaron por la calle.

Miradas azules y grises se sostenían con firmeza, pero reflejaban culpa, miedo y una infinita tristeza.

¿Y ella…ella te ama? —preguntó con miedo, ya había pasado tiempo de su separación con Yoruichi. Urahara dudó en contestar.

Eso no te incube, hace mucho que saliste de su vida. —por un momento estaba a tentado a decirle que sí, que ellos se amaban y eran felices, pero el recuerdo de su vieja amistad se lo impidió.

Pero ahora he regresado, por ella y por mi hija. —sentenció Byakuya.

Ya es muy tarde, no te necesitan, me tienen a mí. —dijo Urahara. No quería que Byakuya de nuevo la hiciera sufrir, no cuando ella apenas estaba superando la tristeza, no cuando ahora había una pequeña luz de esperanza para él.

Al menos necesito decirle la verdad, que sepa que la sigo amando, que nunca dejé de amarla. —señaló Byakuya, suponiendo que entre él y Yoruichi ya había algo más. Urahara analizó su rostro, lo conocía tan bien que sabía que no mentía. —Por lo menos necesito saber que me perdona y aunque ya no pueda estar con ella quiero estar con mi hija.

¿De qué verdad hablas? —preguntó Urahara aun bloqueando la entrada de la casa, no quería dejarlo pasar para que no viera a Rukia, quería cumplir los deseos de Yoruichi.

Byakuya no le vio el caso a seguir escondiendo la verdad, así que se la contó. Urahara aunque no lo justificaba, comprendió que había tenido sobre sus hombros una carga muy pesada, había tenido que hacer una difícil decisión. La que creyó mejor en ese momento.

Cuando Yoruichi llegó se encontró con Byakuya sentado en la sala y con Kisuke saliendo del cuarto de Rukia con ella en brazos. Inmediatamente corrió hacia el rubio y le quitó a la niña de los brazos.

¿Qué hace él aquí? —le preguntó con enfado.

Vine para hablar contigo. —dijo Byakuya poniéndose de pie. —vine a conocer a mi hija.

Tú no tienes hija, ella murió la noche que tu padre me entregó el dinero para abortarla. —le dijo ella aferrándose más al pequeño cuerpecito de la niña dormida.

Déjame explicarte como…

No quiero saber nada de ti. —interrumpió Yoruichi. —¿No entiendes que te odio?

Byakuya se quedó estático, esas palabras resonaron en su cabeza causándole una gran pena. Era lógico que lo odiara después de lo que le hizo, lo había pensado muchas veces, pero escucharla hablar con ese desprecio en su voz y mirada era más de lo que podía soportar.

Déjalo hablar. —le pidió Urahara aun sabiendo de las consecuencias que pudiera traer, pero al menos quería resanar un poco su ya inexistente amistad con el hombre que tenía enfrente.

Yoruichi no le contestó pero le dedicó una mirada llena de rabia y decepción, él también la había traicionado diciéndole a Byakuya donde localizarla y sobre su hija, al menos eso era lo que creyó en ese momento.

Al menos déjame conocer a mi hija. —dijo Byakuya y se aproximó a ella.

No. —dijo Yoruichi retirándose con la niña en el momento en que él extendió su mano para tocarla. —que te quede claro que tú no tienes hija. Ahora lárgate de aquí y olvídate de lo alguna vez tuvimos, si es que alguna vez existió algo entre nosotros. — Y dicho esto Yoruichi se fue a encerrar a su habitación.

Byakuya no podía expresar con palabras como se sentía en ese momento, quizá las lágrimas que no dejo fluir hubieran podido expresarlo mejor.

Deja que se calme y tal vez acepte hablar contigo. —dijo Urahara. —mientras tanto es mejor que te vayas.

Byakuya aceptó y se fue sin decirle nada, ignorando que pasarían casi veinte años para que pudiera conocer a su hija. En los dos se quedó instalada la tristeza y la añoranza de aquellos días en los que disfrutaban de su amistad, amistad que no sabía si podrían retomar de nuevo. Byakuya regresó después para tratar de hablar con Yoruichi, pero ella ya no estaba.

Esa misma noche la morena tomó la decisión de irse con su hija de ahí, ya le había perdido la confianza a Kisuke, se sentía traicionada y no le dio oportunidad para aclararle las cosas. Además esa noche había comprobado que Byakuya seguía siendo importante para ella, que por mucho que se había esforzado por amar a su rubio amigo no había podido hacerlo, y no por él, porque él era una gran persona, amoroso con su hija y ella, amable y divertido; sino porque descubrió que muy a su pesar, era de esas mujeres que sólo podrían amar a un hombre, aunque este fuera el peor del mundo.

Varios años después Byakuya y Kisuke se reencontraron en un congreso de medicina, decidieron aclarar todos los malentendidos, no para retomar su amistad pero si para quedar en paz, pero al ver que compartían el mismo camino: una vida llena de soledad, tristeza, añoranza y culpa, y al darse cuenta que sólo entre ellos podrían entender lo que habían pasado, decidieron compartir sus penas. Y aunque al principio no fue fácil, pues los reproches, las indirectas y los resentimientos surgían en sus conversaciones, al final pudieron limar asperezas y retomar su amistad.

IOIOIOIOIO

Cuando Urahara terminó de hablar todos se quedaron en silencio tratando de asimilar aquella historia. El rubio no mostraba su rostro alegre característico, había sido difícil para el revivir aquellos momentos. Byakuya puso su mano sobre su hombro en señal de apoyo, eso no era característico en él, por lo que Urahara se lo agradeció infinitamente. Byakuya ya lo había perdonado desde hace mucho y ahora comprendía que Kisuke también había sufrido por enamorarse de la novia de su amigo.

Yoruichi se sintió contrariada, pues por sus momentos de arrebato había herido tanto a Urahara como a Byakuya. Había pensado mal de aquel hombre que se desvivía por ella y lo había acusado injustamente y sobre todo le había hecho construir falsas esperanzas.

También se preguntó cómo habría sido su vida si aquella noche hubiera aceptado escuchar a Byakuya o al menos dejarlo ver a su hija. Se sintió tan cruel al recordar que les negó a Byakuya y Rukia la oportunidad de crecer como padre e hija. Las lágrimas recorrieron sus mejillas. Rukia la abrazó fuertemente para consolarla.

Ella también se sentía triste, todavía no conocía la razón por la que Byakuya las había dejado, pero sabía que se había arrepentido, que las había buscado, que quería estar con ella, él no era el hombre cruel que durante estos años había creído, él también había sufrido por su separación. También estaba conmovida por la historia de Kisuke, él había amado a su mamá hasta el punto de querer hacerse cargo de ella, una hija que no era suya. Imaginó que hubiera sido un buen padre, que con él habría crecido feliz, pero no podía culpar a su mamá de lo que había hecho, ella hubiera reaccionad igual.

Sus dudas sobre el por qué tanto cariño de parte de Urahara hacia ella estaba aclarada, y agradeció mentalmente tener a alguien como él en su vida, más tarde se lo haría saber.

Ichigo contemplaba como Rukia abrazaba a su mamá, luego dirigió la vista a Byakuya y Urahara que también se veían conmovidos. Jamás se imaginó que ellos tuvieran una historia así, pues parecían tan unidos, como si nunca se hubieran enojado. Pero además la historia le había impactado mucho, pues él y Kaien compartían algo similar pero a la vez diferente, pues con ellos la amistad y el cariño entre ellos había prevalecido.

La primera vez que se enamoraron de la misma mujer fue Ichigo él que se hizo a un lado para no perder a Kaien, a un sabiendas de que amaba mucho a esa mujer. Aunque ahora que lo analizaba mejor, no era tan fuerte como lo que sentía ahora por Rukia. Tras darle vueltas al asunto llegó a la conclusión de que Kaien era un excelente hombre, amigo y primo; pues él no dudó en encararlo, en decirle que también amaba a Rukia y lucharía por ella de frente, y cuando se vio vencido se hizo a un lado, igualmente encarándolo y advirtiéndole que la hiciera feliz. Se imaginó en el lugar de los médicos que tenía enfrente, estando peleado con Kaien tantos años, y se sintió triste, por eso agradecía no haber llegado a esa situación.

Sin embargo tampoco juzgaba a Urahara, ya que estaba seguro de que si Rukia hubiera elegido a Kaien en lugar de él, esta vez no se hubiera hecho a un lado, y habría intentado lo que fuera necesario para estar junto a ella.

—Rukia, quisiera saber qué piensas de mí. —preguntó con miedo el rubio, creía que Rukia lo rechazaría por ser mal amigo.

Ella dejó de abrazar a su madre y lo volteó a ver seria, pero al instante dibujó una sonrisa sincera en su rostro y parándose del sillón se acercó a él, ante la sorpresa de Urahara y Byakuya.

—Gracias. —le dijo ella. —gracias por querernos a mi mamá y a mí. —le dijo y lo abrazó inesperadamente. A ella no le importaba si había traicionado o no a su amigo, lo que le importaba eran sus acciones hacía con su madre y con ella, y aunque no recordaba nada de sus primeros años de vida, si recordaba lo que había hecho en estos meses. Urahara la rodeó con sus brazos y apoyo su barbilla en la cabeza de ella.

—No agradezcas nada. —Dijo Urahara feliz por saber que no lo había rechazado.—Te quiero mi pequeña. —susurró dulcemente Urahara, así es como la llamaba cuando la tenía con él.

A Rukia le llegó un recuerdo borroso, uno donde él la tenía entre sus brazos, arropada y susurrándole que durmiera tranquila, que él estaba con ella. Ahora entendía porque siempre que la abrazaba protectoramente le parecía conocida esa sensación.

—También te quiero. —le dijo ella entre lágrimas.

Byakuya veía la escena con tristeza y sintiéndose un mal amigo, porque esa sensación de querer matar a Urahara en ese momento, en eso lo convertía ¿no?

Ahora era el turno de él para hablar, sólo esperaba que también fuera merecedor de un abrazo tan cálido de parte de Rukia, que pudiera escuchar de sus labios un "Te quiero papá", tres simples palabras que él había añorado por largos veinte años, tres palabras que podrían colmarlo de felicidad.


—* La escena donde Urahara le confiesa a Byakuya que ama a Yoruichi es la del flashback de Byakuya del capítulo 28.

—Gracias a mi mala memoria se me olvido aclarar que sólo en el fandom de Bleach en español la historia se encuentra dentro de los primeros diez lugares. (Por poco alcanza a contrato de amor XD )

—Según mis planes el próximo capítulo sería el último, pero ya no va a poder ser así. Tengo en un cuaderno escritas las ideas principales de cada capítulo para que se me haga más fácil narrarlo luego, pero conforme escribo se me vienen más ideas y a veces me explayo mucho en algunas descripciones, así que todavía me faltan varias cosas por escribir, por lo tanto todavía le quedan algunos capítulos a la historia. Espero no les incomode.


Les deseo un feliz y próspero año nuevo, que lo disfruten de la compañía de sus seres queridos y que sus propósitos para este nuevo año se cumplan.

Saludos y que estén bien.

¡Gracias por sus reviews!


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Lo siento pero no puedo dejar de comentar el manga, es que me pareció muy chistoso la parte de Ichigo y Renji de cabeza. Tite debería de enseñar que está pasando con Byakuya y Rukia, quiero ver si Byakuya accede a hacer esa pose tan chistosa o se niega diplomáticamente.