Yukihana: ¡Hola! Les traigo El Nuevo Capítulo de la Historia.

Naruto no es de mi pertenencia

Autora: Yukihana-Hime. (YH)

Aclaraciones:

-...- = Diálogo de los personajes.

~ ~ = ... Flash Back (Recuerdos)

* ... * = Pensamientos.


CAPITULO 33 - Simplemente comprendí...


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3_.- SIMPLEMENTE COMPRENDI

-Ahh… Gaara, si vas a quitarme… Mmm… la ropa… Ah, cada vez que me… me la pongo… nunca podremos irnos…

Naruto intentaba hablar de manera correcta pero le era imposible no jadear por culpa de su pelirrojo, quien devoraba su cuello y manoseaba su torso provocándole sensaciones placenteras. Se había puesto su ropa cinco veces, mismas que Gaara se había encargado de quitarla para seguir disfrutando de su cuerpo, aunque no llegaran hasta el final ya que el kazekage quería que Tsunade lo revisara primero.

-No hay prisa. -aseguro el pelirrojo.

Estaba disfrutando del momento, no dejaría perder la oportunidad de estar a solas con su esposo, debido al examen y a los asuntos de la aldea, a pesar de estar juntos parte del día, no podía permitirse acariciarlo o marcarlo en frente de más ninjas.

-Ino ya nos dijo que la aldea está bien gracias a los Bijuu, y Kankuro tiene en orden lo referente al examen. -Gaara miro confundido a su esposo cuando fue empujado hacia atrás.- ¿Por qué la urgencia de irnos?

El rubio se estremeció al sentir la mano de su esposo por debajo de su pantalón, sino lo detenía en esos momentos, estaba seguro que terminarían permaneciendo otras horas más ahí y tenía un presentimiento que no lo dejaba de atormentar desde momentos atrás.

-Bueno, ya sabes…Esta por amanecer, y quiero ver a Karura…

Gaara sonrió de lado, volviéndolo a besar pero de manera más suave. Ahora entendía la terquedad de su amado porque se marcharan, ambos a pesar de querer no pensar en ello, estaban preocupados por su hija mayor. Se levantó y abrocho debidamente su atuendo, tendrían que ir a la torre e informarse en cual refugio se encontraban sus hijos para ir a buscarlos después.

- ¿Sucede algo de lo que yo no tenga conocimiento? -pregunto Gaara, acomodando los rebeldes mechones rubios de su esposo.

Naruto dejo que el contrario le acomodara la ropa, aunque no hizo contacto visual. No sabía cómo Gaara se tomaría el hecho de que le oculto algo más, y que se trataba de sus dos hijos mayores. Podría molestarse, aunque en su defensa podía argumentar que lo referente a su embarazo lo oculto por semanas y lo que sabía sobre Karura e Itachi, tenía apenas dos días atrás y estaba esperando el momento adecuado.

- ¿Naruto?

-Amm… veras… lo que pasa es… -el rubio suspiro, debía calmarse y dejar de balbucear- Cuando hable con Karura la noche pasada… bueno, ella… ella me confeso lo que paso cuando Itachi murió…

-Creía que no recordaba nada. -dijo Gaara después de un silencio que incomodo al contrario.- ¿Cuándo es que recordó?

-Al parecer todos los recuerdos volvieron con el año pasado pero no nos dijo y continúo diciendo que solo tenía fragmentos de aquel día. -sentía un nudo en la garganta- Pero ella no nos quería decir…

-¿Cómo ha podido guardarse algo tan importante todo este tiempo? -Se exalto el pelirrojo- ¿Por qué no nos...?

-No quería entristecernos. -Naruto fijo sus ojos en los de su esposo, pidiendo que comprendiera a su hija.- Ella lo guardo pensando que nos lastimaría más saber todos lo que vivieron… Karura se ha culpado todos estos años por la muerte de… de su hermano y yo…

Gaara abrazo a su rubio al verlo llorar, era un tema muy doloroso para ambos pero Naruto sufría en esos momentos de la alteración de sus hormonas por culpa del embarazo. Permanecieron abrazados un rato en lo que el menor se tranquilizaba y una vez que pudo volver hablar, Naruto continúo contándole lo que hablo con Karura sobre los sucesos de aquel día.

Cuando su hija se lo había contado, el rubio utilizo todas sus fuerzas para no llorar y despertar a Sarada y Kushina que dormían plácidamente junto a Karura, no obstante, ahora podía permitirse mostrar fragilidad en brazos de su esposo.

-Así que Nozomi estuvo con ella.

-Sí, me ha sorprendido saberlo y aunque no era el modo en que las quería presentar, se lo agradezco. -dijo el rubio cómodamente recargado en el pecho de su esposo.

-Bueno, ahora comprendemos por qué sentíamos que Itachi sabía cosas de más. -Comentó el pelirrojo con una sonrisa, su hijo mayor sí que les había ocultado muchas cosas.- Ahora ya sabemos quién le conto todo.

-Supongo que Nozomi no pudo ocultarle las cosas. -dejo escapar un suspiro, sonriendo poco después- Me alegra que se conocieran y que no sucediera como yo deseaba.

-Me siento mejor sabiendo que alguien logro entender a nuestro hijo por completo. -Gaara beso la nuca de su esposo, quien se acurruco más cerca de su cuerpo.

-Extraño a Itachi… espero haber sido un buen padre para él…-murmuro Naruto de manera melancólica.

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Cerca del medio día, el grupo que se encontraba con Sasuke se dirigía a paso lento hacia el centro de inteligencia para reunirse con sus padres. Al grupo inicial se había unido un integrante peludo, quien los sorprendió cuando salieron del refugio. Kuro los estaba esperando, gruñéndoles en cuanto los vio salir del refugio, el lobuno los había estado buscando en aquel desierto tan caluroso por casi una hora.

Naruto lo había invocado para que fuera en busca de sus pequeños en su lugar, ya que se había visto envuelto en algunos asuntos un tanto problemáticos en cuanto Gaara y él regresaron al centro de mando.

- ¿Entonces todo salió bien? -pregunto Karura, que era llevada en el lomo del animal.

Los mellizos iban a un lado del lobo y detrás iban los Uchiha, que solo escuchaban las razones del porque la invocación fue por ellos para llevarlos al punto de reunión determinado por los kage´s, donde anunciarían por la tarde lo que sucedería con los participantes del examen.

-Si con "bien", te refieres a que Shin-sama este en una camilla por la golpiza que le dieron tus padres por haber empeorado una tormenta de arena… Sí, todo salió bien. -contesto el lobo sin toque de burla.- Naruto-sama y Gaara-sama deberían de mostrarle un poco más de respeto a Shin-sama.

- ¡Hey! No puedes culpar a nuestros padres. -defendió Kushina con molestia.- De por sí, las tormentas de arena en esta época del año son muy malas y Shin con aquel abanico solo lo empeoro añadiéndole fuerza y chakra al viento.

-Y todo porque estaba jugando con los tíos. -murmuro Yashamaru con los ojos expresando su resentimiento.

Las acciones infantiles de Shin Uzumaki habían arruinado la brillante victoria de su equipo y sus planes futuros. Sobresalir y triunfar en aquellos exámenes. Sarada y Ryuu se sentían incomodos mientras caminaban detrás de los hermanos Uzumaki y el lobo, no podían comprender como sus compañeros mantenían una charla tan amena en una situación tan mala. Los Uchihas no podían ver a la cara a Karura, sin sentirse en parte culpables de la desgracia que amargaba el día.

-Lo siento…

Sumergidos en sus pensamientos, ninguno de los hermanos pelinegros noto que las personas de adelante se detuvieron, por lo que terminaron chocando con ellos. Ryuu choco contra la parte trasera del lobo y Sarada contra Yashamaru, quien ni le dio importancia por reír con lo que había enfrente de ellos.

Los tres Uchihas buscaron con la mirada el motivo de que los pelirrojos repentinamente tuvieran un ataque de risa, encontrando el motivo unos metros más delante de su posición. No podían asimilar que había sucedido para que se generara una escena de lo más singular.

Naruto se encontraba sentado enfrente de Tsunade, quien parecía revisarlo. Mientras que Gaara estaba arrodillado sobre la arena y con la cabeza agachada en frente de Temari, que lo regañaba como si fuera un niño pequeño. Ino parecía divertirse con la situación al lado de Hinata, quien estaba sentada en la arena, sosteniendo sobre su regazo la cabeza de Kankuro, el cual se había desmayado.

- ¿Qué sucede? -pregunto Karura de manera tranquila, bajando del animal para sentir los movimientos a través de la arena.

-Ni idea…-contesto con dificultad Kushina.

-Pero parece que nuestros padres han hecho una de las suyas y la tía Temari se ha enterado. –agrego Yashamaru conteniendo la risa.

Ambos Uzumaki ignoraban que sucedía en realidad pero no siempre podían ser testigos de ver a su padre pelirrojo en esa situación, más bien, era la primera vez que veían una faceta como esa en Gaara.

-Kushina, Yashamaru… -los mencionados prestaron atención a su hermana mayor, dejando de lado la diversión.- ¿Qué están esperando? Vayan.

-Pero…

-One-sama…

-Voy detrás de ustedes. -les aseguro con una sonrisa.

Los pelirrojos se miraron inseguros, ninguno deseaba dejar a su hermana mayor a solas con los Uchiha, no al menos por ahora, sin embargo tampoco deseaban desobedecerla. Confiando en que decía la verdad, ambos menores se encaminaron hacia su familia.

Karura se mantuvo al lado del animal, indecisa sobre como acercarse a sus familiares. No sabía cómo encarar a sus padres en esos momentos, horas atrás los desobedeció y el pago fue más grande de la que siquiera imagino. Tal vez sus padres no la regañarían pero estaba segura de que se culparían por lo sucedido, y eso era algo que no podía permitir, fueron sus decisiones y actos propios los que la llevaron a perder algo valioso.

Sarada y Ryuu se miraron en silencio, incapaces de encontrar las palabras adecuadas para animar a su hermana mayor, no eran buenos con las palabras de ánimo y no querían empeorar el humor de la chica, Sasuke ya había hecho un gran trabajo minutos atrás cuando Karura despertó y el azabache mayor quiso "ayudarla", reprochándole no haber dicho nada la noche anterior.

El oír un regaño sobre sus acciones imprudentes en aquel rescate, molesto a la chica pero lo que colmó su paciencia, fue que Sasuke insinuara que todo era culpa de sus hermanos pelirrojos, quienes no pudieron defenderse por sí mismos. Karura no soporto aquello y le grito que no se entrometiera en su vida, alejo de un manotazo la mano que le ofreció Sasuke para que se levantara y se llevó arrastras a sus mellizos hacia la salida, topándose con el lobo.

El Uchiha mayor desde entonces, se había mantenido en silencio y a una distancia prudente de su hija mayor, aceptando que se equivocó al hablar y no era por excusarse, pero se sentía abrumado y en parte culpable por lo que le sucedía a Karura, era por ello, que en su momento solo pudo decir palabras que culparan a los demás. No había pensado bien sus palabras antes de decirlas.

Actualmente y después de todo lo que había estado viviendo, aceptaba que en ocasiones hablaba o actuaba antes de pensar, sobre todo si estaba relacionado con Naruto. Desde antes de conocer a Karura había cometido idiotez tras idiotez, dejando que sus emociones negativas lo dominaran a la hora de tomar decisiones; vengar a su clan, matar a Itachi, vengar a su hermano, hacerle pagar a Konoha su dolor, matar a los kage´s después de la gran guerra… vale, creía ya haber superado la vulnerabilidad y la facilidad a ser influenciado de la adolescencia…

Sin embargo, todo indicaba que no había madurado; engaño a Naruto, se mintió a si mismo de no amarlo y solo poseerlo, engaño a las mujeres, abandono a sus hijos y perdió la oportunidad de conocer a otros… patético, eso era lo que era. Se había convertido tal vez en el ninja más fuerte pero era un hombre patético que fingía no notarlo por su orgullo. Vaya que tenía una vida de gran admiración, seguramente Itachi estaría más que decepcionado de él.

- ¿No vas a ir con ellos? -pregunto Ryuu.

La voz de su hijo lo atrajo a la realidad, obligándolo a ver como su hija mayor se sobresaltó por la repentina pregunta. El par de pelirrojos ya había hecho contacto con sus padres y por lo que podía ver, estaban muy entretenidos contando lo sucedido en la tormenta pero sin mencionar el estado físico de Karura.

-Yo…

-Se los prometiste. -le recordó Sarada, ante la clara indecisión de la mas grande.

-Lo sé, pero no quiero arruinarles tan buen momento.

Los Uchiha se mantuvieron nuevamente en silencio al ver como la Uzumaki dirige su rostro en dirección a su familia, sin embargo, Sarada tomo una de las manos de su hermana entre las suyas, brindándole apoyo con aquel gesto, era lo único que se le ocurrió en aquel momento.

Karura dirigió su atención a su hermanita, sonriendo de lado al aceptar que tenía razón. No había razón para alargar más el asunto, pasara lo que pasara, su familia seguiría unida. Subió nuevamente al lomo del lobo, quien la miro esperando su decisión.

-Kuro, llévame con mis padres, por favor. -pidió Karura, siendo obedecida por el lobo.

Los Uchihas la siguieron unos pasos detrás pero en esta ocasión Sasuke se mantuvo en su lugar, solamente se aseguraría que sus hijos estuvieran en manos de quienes lo cuidaran y luego se retiraría, quería tiempo para pensar.

Conforme se acercaban al bullicioso grupo, Karura pudo escuchar las inconfundibles risas de sus hermanitos mellizos y su padre rubio, así como la voz de su padre pelirrojo. Mantuvo su sonrisa mientras se armaba de valor para llamar la atención de su familia. Bajando del lobo dio unos pasos para acortar la distancia que aún quedaba entre su familia y ella, agradeciendo que os mayores no la notaran.

-…y entonces, apareció un tercer alacrán. Nosotros ya no podíamos…

-Papá, papi. -llamo la mayor, interrumpiendo a Kushina.

Los mellizos callaron y Karura avanzo unos pasos hacía sus progenitores mientras los Uchiha iban a abrazar a su madre. Los adultos ahí presentes guardaron silencio ante la impresión que les causo ver a la joven pelinegra a la que amaban tanto, con un trozo de tela desgarrada cubriendo sus ojos, ocultando lo que un día atrás eran dos preciosos ojos color carbón llenos de vida.

Las mujeres cubrieron sus bocas para impedir que algún grito se escapara de sus gargantas, mientras los hombres desviaban la mirada y ejercían más fuerza en sus puños ante la frustración por lo que sucedía.

-Karura, tu…

Los mellizos soltaron lágrimas al ver la expresión llena de culpa de su padre pelirrojo, quien por aquel sentimiento no podía moverse de su lugar, limitándose solamente a ver a su hija mayor. Naruto no tardo en lanzarse a abrazar a su pequeña entre lágrimas, no sabiendo que decir.

- Papá… papi…-sentía un nudo en la garganta, imaginando las expresiones de sus padres al no obtener respuesta a su llamado.

El silencio de Gaara la lastimaba tanto como el llanto del rubio, era por eso que no quería acercarse desde el inicio, pero no era lo suyo huir de las situaciones complicadas. Una Uzumaki enfrentaba los problemas de frente, así le había enseñado su rubio padre desde siempre.

- ¡Karura! ¡Karura! -repetía Naruto, deslizándose hasta caer al suelo pero sin dejar de abrazar a su pequeña.- Perdóname, amor. Karura, perdón…

No conteniendo más su propio llanto, se dejó caer junto a su padre rubio mientras lloraba. Abrazándolo, transmitiéndole consuelo e intentando obtenerlo de la cercanía con el mayor. Gaara cubrió la mitad de sus ojos con una mano, no sabía que decirle a su familia en ese momento, no creía que con pedirle perdón a su hija bastara.

- No es culpa de ustedes. -aseguro con gran esfuerzo, el llanto le impedía hablar con claridad.- Ustedes no hicieron nada malo.

Pero a pesar de sus palabras, ambos padres no detuvieron su lamento…

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Una vez que tanto Gaara como Naruto se calmaron en el desierto después de descubrir que Karura había perdido el sentido de la vista, delegaron los asuntos del examen a los demás Kage´s y los de la aldea a Kankuro y Temari, ya que su prioridad en esos momentos era su hija mayor.

Las personas ajenas a la familia les brindaron su espacio, razón por la que solo la familia Sabaku No y los Uchiha, estaban en la sala de la casa del kazekage en la espera de que el heredero de Hogoromo terminara de revisar a Karura.

El silencio en la habitación era sofocante, solo interrumpido por el tick tack del reloj, los pasos de Ryuu y Sarada por el lugar y el golpeteo del calzado de Sasuke contra el suelo en espera de noticias. Por su parte, Naruto se levantó de manera brusca al escuchar a alguien bajando las escaleras.

-Naruto. -llamo el pelirrojo preocupado.

Gaara suspiro, su estado emocional no estaba del todo estable; primero lo sucedido con su hija y luego lo despreocupado que era su esposo, el cual no entendía que estaba embarazado y no debía hacer movimientos brusco, que debía comer -pero que se negó hacer por la tragedia- y debía tranquilizarse para no perjudicar al pequeño.

- ¿Y bien? ¿Cómo esta Karura? -exigió saber el rubio, bloqueando el paso del pelirrojo recién llegado.

Shin sonrió nerviosamente al bajar el último escalón, Naruto lo había abordado de inmediato, ni siquiera había tenido tiempo de preparar algún comentario idiota para aligerar el pesado ambiente del lugar.

- ¿Y bien?

Al impaciente padre rubio se le unieron cuatro jóvenes hermanos menores de la paciente, preocupados de que todo fuera peor de lo que pensaron.

- Etto…bueno, sobre eso…-tartamudeaba ante la presión.

Shin retrocedió un poco, buscando rápidamente que decir y alejarse de los exigentes familiares. Sin embargo relajo su cuerpo al ver los brillosos ojos azules de su amigo, se notaba que Naruto hacia un gran esfuerzo por no derramar más lágrimas y él no podía prolongar la preocupación de los demás.

- Lo estas intimidando. Dale un poco de espacio. -le indico Gaara, jalando a su esposo de la cintura para que retrocediera.

-Pero…

-Ella está bien. -intervino rápidamente ante la pelea del matrimonio.

Un suspiro general se dejó oír en la habitación, causándole una risilla al visitante. La culpa que sintió minutos atrás regreso, ya que sus siguientes palabras podrían destruir el alivio que dio anteriormente.

-Pero su tiempo como ninja ha terminado, ya no puedo retrasar por más tiempo la unión… ella… Karura ha perdido por completo la vista.

Sasuke chasqueo la lengua al golpear la pared. Los menores lloraron un poco más, aunque unos más que otros. Gaara reforzó el abrazo a su pareja para que lo sintiera a su lado, conscientes de que aquel día llegaría. El pelirrojo beso la frente de su esposo cuando el rubio se aferró a su ropa.

Sakura se sentía ajena a lo que sucedía pero quería mostrarle su apoyo a su amigo, ya Gaara había rechazado su ayuda como médico en el desierto pero tal vez ahora si la dejaría, les prometería buscar alguna manera de regresarle a Karura lo que perdió, como pago por sus pecados pasados y como agradecimiento por salvar a sus hijos.

Se levantó de su asiento con firmeza, estaba segura que podría lograrlo. Además de que contaba con la ayuda de su mentora. Por la actitud que vio anteriormente de Tsunade hacia los hijos de Naruto, era seguro que la ayudaría.

-Na…

-Por favor no pongan esas caras.

Todos dirigieron su atención a la cima de las escaleras, desde donde la tranquila y suave voz de Karura interrumpió a la pelirosa. La chica Uzumaki vestía otra ropa más holgada y tenía el cabello suelto, con sus ojos vendados de manera más correcta. En brazos traía a su hermana más pequeña, la cual aún hipaba un poco intentando tranquilizarse a petición de Karura, que le había pedido que no llorara y mejor riera para escucharla.

Al lado de la Uzumaki estaba su pareja, que no se había alejado de su lado desde que su padre Kankuro lo mando buscar para notificarle. El joven Hyuga maldijo muchas veces al correr a su encuentro con su amada, él había sido de los vigilantes del examen y encargado de la evacuación del sector 2, ocupado en su deber y sabiendo que su novia estaba fuera de su guardia por órdenes de su padre kazekage, ni por un segundo imagino que ella correría en busca de sus hermanos adentrándose al desierto… No obstante, se regañaba por no haber considerado aquella situación, a sabiendas de la personalidad de la chica.

-Karura, amor, deberías estar en la cama. -dijo Gaara, desasiendo el abrazo a su esposo para ir hacia sus hijas.

-No, quiero aclarar algunas cosas antes de que sigan culpándose todos.

La pequeña Mito libro el abrazo que tenía sobre el cuello de su hermana y estiro los brazos hacia su padre para que la cargara. El pelirrojo suspiro, tomando en brazos a su hija menor, era obvio que la pequeña pelirroja hizo aquello para que no tocaran a Karura. El padre bajo las escaleras, dejando a la joven pareja en su lugar.

-No quiero que se culpen por lo que paso. Sobre todo Shin y ustedes dos. -dijo la pelinegra con una sonrisa, bajando por su cuenta las escalones.

Tal vez había perdido la visión pero gracias a sus sentidos desarrollados por medio de los entrenamientos, aun podía moverse por cuenta propia. No necesitaba y no quería que la trataran diferente, por lo que les demostraría de lo que era capaz para que no se preocuparan por ella.

-Aun si no quieres que nos culpemos…-murmuro Gaara. - Si yo te hubiera escuchado en su momento…

-No. Yo fui quien ocasiono toda esa tormenta por jugar con…

- ¡Basta! -pidió en voz alta la pelinegra- Ya dije que no es eso. Papá, no estabas en un error al tomar esa decisión. Eres el kazekage y como tal no puedes tomar tus decisiones por asuntos personales. -hablaba de manera comprensiva- Y como tal, espero mi castigo por desobedecerte, como mi superior y también como mi padre…

Naruto aun con lágrimas en los ojos abrazo a su esposo e hija menor, no era parte de Gaara llorar o mostrar muchas emociones y aunque no lo hizo en ese momento, lo conocía tan bien que sabía que las palabras de Karura lo habían liberado de la culpa que sintió desde que se acercó a ellos esa mañana habiendo perdido la vista. Así como también lo libero a él, ya que se sentía en parte responsable por no haberla detenido como lo sugirió Sasuke o al menos acompañarla y ayudarla.

-…Y Shin, no debes culparte. Todos sabemos cómo eres y no hiciste aquello con mala intención. Aun siendo tú, no podías saber que la arena y el aire que lanzaste se uniría a una tormenta que se dirigía hacia acá.

-Pero aun así no debí…

-Si insisten en culpar a alguien, ese sería…

- ¡Sasuke! -exclamaron al unísono los hermanos Uchiha y los Sabaku no, señalando al susodicho.

El azabache mayor no comento nada al respecto, empezaba a ser costumbre el ser acusado y reprochado por sus hijos. El mismo comenzaba a creer que todas sus acciones solo empeoraban y perjudicaban para mal a las personas que quería y no le sorprendía que Karura, su hija que desde el inicio lo culpo de todo lo malo que le pasaba, lo hiciera nuevamente.

-Sasuke…-repitió la Uzumaki con una sonrisa de lado- …Eso quisiera decir.

De modo sincronizado todos dirigieron su mirada incrédula a la chica, viéndola como si le hubiera salido otro cabeza. Cuando ella dijo el nombre del Uchiha, pensaban que escucharían algún reclamo o algo parecido, pero no sucedió.

-Karura…-Sasuke no podía creer lo que escucho, avanzando unos pasos para acercarse hasta quedar enfrente de ella.

-En verdad quisiera decirlo. -aseguro en burla- Pero en esta ocasión, de no ser por él, todos hubiéramos estado en problemas. Así que…

La chica enmudeció, jugando con sus manos por culpa de los nervios. ¡Qué difícil era decir lo que debía! Honestamente nunca creyó que aquellas palabras saldrían de sus labios y fueran dirigidas a aquel sujeto, aun así, no quería que la educación que le dieron sus padres se desperdiciara y sobre todo, después de recordar por completo lo sucedido aquel trágico día y de hablarlo con Sasuke, se sentía mejor.

-Gra… gra…gracias. -tartamudeo, desviando el rostro hacia un lado para ocultar el sonrojo en sus mejillas.

-Karura, tu…-las palabras se negaban a salir de su boca.

-Eso es todo. -determino la chica impidiendo que Sasuke dijera algo más, sacando una risa a su familia entera.

No era común para los Sabaku No, ver avergonzada a la hija mayor. Por su parte, el matrimonio de kage´s no podía estar más que orgulloso de ella, todo parecía indicar que Karura encontró las respuestas a todas sus preguntas. Y era posible que aun odiara a Sasuke, pero eso no le impedía a ella, agradecer adecuadamente.

El Uchiha estaba igual de impactado que sus hijos y esposa, incapaces de creer lo que vieron pero sobre todo, lo que escucharon. ¿Karura agradeciendo a Sasuke? A su peor enemigo cabe resaltar. No lo podían creer. Incluso el azabache mayor, creyó que el límite de su tiempo de vida estaba cerca.

-Yo me retiro. Quiero descansar. -aviso la chica.

-Yo creo que solo quiere irse y ocultarse bajo las sabanas de su cama. -le murmuro Yuu a sus suegros, riendo más fuerte los tres al ver el sobresalto de la Uzumaki porque la descubrieron.

-Humm. -exclamo la chica, subiendo las escaleras de manera rápida.

La chica regreso al segundo piso, alejándose de la caótica situación que había dejado tras de ella. Yuu se despidió de los demás, siguiendo los pasos de su novia y ayudándola a recostarse en su cama una vez estuvieron en su cuarto. A regañadientes, había obtenido el permiso de Gaara para permanecer al lado de Karura las 24 horas del día, incluyendo dormir en su habitación debido a que todas las habitaciones de la casa estaban ocupadas por los Uchihas y ahora también por los recién llegados de la aldea del remolino.

- ¿Se puede saber exactamente que paso allá abajo? -pregunto el castaño con tono desinteresado, jugando con una de las pocas muñecas que tenía la chica.

Aunque no lo demostró momentos atrás, él también se sorprendió de que su chica que juraba odiar al Uchiha con todos su ser, le hubiera dado las gracias de manera tan normal. Como si todo lo que había proclamado días atrás, no hubiera pasado.

-No sé de qué…

-…Y no se vale mentir, sabes que terminare enterándome. -la interrumpió, conociendo la respuesta que le daría.

-Es por eso que te odio. -susurro la chica.

Karura hizo un puchero y se giró de lado para darle la espalda al chico sentado enfrente de su cama, no podría mentirle y lo sabía desde el inicio pero tampoco podían culparla por tratar de hacerlo, la respuesta a aquella pregunta era tan embarazosa.

-Ambos sabemos que en realidad me amas. -se burló el chico.

Yuu dejo la muñeca en la mesa de noche, y sentándose en la cama junto a la chica comenzó a acariciar el cabello negro de la menor. Karura no sabía si sentirse mimada o enfadada, ya que estaba segura que su novio tenía una sonrisa victoriosa en el rostro al no poder negar que lo amaba.

- Simplemente comprendí que de seguir odiándolo, no seré diferente a él. -murmuro cerrando los ojos, dejándose invadir por el mimo del chico.- El odio lo ha llevado hasta donde está. Yo no quiero terminar como él. No quiero ser consumida por la sangre Uchiha y perder lo más importante que tengo una vez más… Quiero apreciar lo que tengo. -respondió antes de caer dormida.

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MeKa6489: ¡Hola! Perdon por tardar tanto, no es excusa pero en verdad no podia mover la mano para escribir y siempre terminaba con algo asi... nakdnabfa... jajaja... En fin, ahora sabes que paso con karura. Sobre el viaje, aun no lo ha hecho ya que queria ver a sus hermanos en el examen antes de irse, pero como dice Shin, no puede aplazarlo. Gracias por leer.

Jennitanime: hola~ Sobre el rinnegan creo que no, eso seria muy avanzado aun para karura XD

Usagi serenidad: hola, me alegro que te guste y perdon la tardanza fueron causas mayores. Tal vez tarde en actualizar en ocasiones pero te prometo que no abandonare ninguna de mis historias. Bye~

katty romero: Hola~ Me alegra que te guste la historia. Perdona por la tardanza.

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Yukihana:Bueno, no sé qué decir… Jajaja… Creo que empezare con una disculpa por la larga ausencia. Gomenasai~ no fue intencional.

Para abreviar la explicación, me lastime la mano dominante y hasta hace poco me quitaron el yeso. -Más detalles en la página de face- Motivo por el que no prometo volver a actualizaciones semanales -con esta historia- pero lo intentare, ya comencé a escribir el siguiente capítulo.

Como buenas noticias, comenzare a publicar algunas historias que quedaron atascadas cuando me lastime la mano. -Más detalles en la página de face de CLAN- Aunque la actualizaciones de estas irregulares en lo que me repongo y para no alterar las que ya tenía de antemano "Aprecia", "Arrepentimientos" y "Bund", las cuales son mi prioridad…

Espero sus votos y comentarios. Y perdón de ante mano por la irregularidad de las actualizaciones…

Se cuidan ~

Bye bye ~ ~