El invierno había caído con toda su fuerza sobre Narnia. Un paisaje helado era lo único que se observaba a lo largo del reino; los ríos se habían congelado por completo, mientras que el viento soplaba intensamente, helando la sangre de los narnianos, y un sol frío se posaba en el punto más alto del cielo, apenas visible entre las nubes grisáceas que lo cubrían.

Elaine avanzaba con pasos lentos entre la gruesa capa de nieve que cubría el piso del bosque ubicado a las faldas de las montañas de oriente de Narnia. La montaña más próxima a ella se alzaba imponente ante sus ojos, era como un gigante sumergido en un sueño eterno, ignorante del peligro que amenazaba al reino que por tantos años había custodiado bajo sus pies, y sin saber que la batalla serpenteaba lentamente hacía él.

A Elaine le resultaba difícil avanzar, como si con cada paso que daba sus pies se fueran convirtiendo en plomo, y cuando finalmente llegó al final de bosque, ahí donde el follaje los arboles desaparecían para dar paso a un claro, sus pies se negaron a seguir avanzando.

Permaneció varios segundos de pie, aun protegida por los brazos del bosque, respirando profundamente una y otra vez. Se preguntaba sí los guardias de Achlys ya se habrían percatado de su presencia. Estaba convencida de que así era, seguramente en ese mismo momento la voz de alarma ya se habría dado, un par de ballestas estarían apuntando directamente a su corazón desde lo alto de los árboles.

No había vuelta atrás. Dio el primer paso para penetrando en el campamento, convenciéndose a sí misma de que era la única solución. Tenía que creerse capaz de hacerlo.

Apenas se internó en el campamento, decenas de criaturas repararon en su parecencia. Gruñidos de molesta e incertidumbre se alzaron desde sus gargantas, mientras todos la seguían con la mirada y tomaban entre sus manos las espadas, hachas y martillos que estaban preparando para enfrentarse al ejercito narniano que los mantenía asediados.

Estaba segura que para ese momento, en todo el campamento ya se debía de haber corrido el rumor de que había traicionado a Achlys, no había cumplido con el pacto que habían hecho y se había marchado con su preciado reloj. Sin embargo, habían quedado tantas cosas inconclusas entre ellas.

Elaine tomó una bocanada del aire pestilente que flotaba en el campamente, mantenía su postura firme, con el rostro levantado y viste al frente. Pero a pesar de la seguridad que proyectaba, por dentro sentía la urgente necesidad de lanzar una mirada angustiada hacia el bosque en búsqueda de Lucy, ya que sabía que ella estaría en algún lugar, escondida entre los árboles junto con Kaled, cuidando cada uno de movimientos y protegiéndola mientras aún estuviera en sus manos hacerlo.

La tensión en el campamento aumentaba con cada paso que daba. Era una tensión semejante a la que se había desatado horas atrás cuando había aparecido de golpe en medio del campamento narniano, sin embargo, era consciente de que la respuesta que recibiría ahí no sería la misma con la que la habían recibido los Pevensie. Ella era un enemigo en que en ese lugar y un movimiento en falso podría significar su muerte.

De pronto, a través del rabillo del ojo, le pareció ver un par de figuras moviendo entre la espesura del bosque ¿acaso de trataba de Lucy, o había sido sólo su imaginación?

En su distracción, no sé percato de la bestia que había salido para interponerse en su camino hasta que chocó con ella de golpe. Lentamente alzó el rostro para encontrarse con el rostro de un enorme minotauro de pelaje negro. La criatura resoplaba y la observaba fijamente con sus ojos inyectados de sangre y una afilada hacha sostenida entre sus fuertes manos.

—Anúnciale a tu señora que estoy aquí —habló Elaine con toda la seguridad que fue capaz de mostrar. Controlando su miedo y el instinto que la invitaba a salir huyendo de ahí para salvar su vida. Debía de ser valiente, pues tenía una misión que cumplir, un deseo que zacear—. Solicitó una audiencia con Achlys.


Peter lanzó una fuerte patada contra la puerta que lo mantenía recluido en la celda. Observó expectante, esperando a que ésta cediera gracias al golpe, pero la madera solamente se limitó a estremecerse con un leve gemido, antes de volver a permanecer inmóvil, tan resistente y estática como lo había sido desde un principio.

Las facciones en el rostro del joven rey comenzaron a endurecerse poco a poco. Dejó escapar un gritó llenó de frustración y rabia, antes golpear nuevamente la puerta, esta vez con el puño cerrado, y un dolor punzante comenzó a recorrer su brazo desde los nudillos de su mano.

Un par rayos de luz de las antorchas del exterior, se colaban a través de las grietas de la madera impidiendo que las sombras se apoderaran por completo de la celda. Los ojos de Peter ya se habían acostumbrado a esas condiciones de luz, por eso, cuando giró de golpe hacia la penumbra que se alzaba detrás de él, pudo distinguir al fondo la silueta de Jeremy, sentado en un rincón, con la espalda recargada contra la pared y las manos descansando sobre sus rodillas recogidas.

Desde que los habían encerrado juntos había permanecido completamente inmóvil y silencioso, como si se hubiera convertido en una estatua de piedra que con cada segundo se fundía un poco más con la pared de fondo.

—¿Te vas a quedar sin hacer nada? —le espetó Peter irritado, dando unos pasos en su dirección.

Jeremy no contestó, simplemente se limitó a resoplar y a Peter le pareció que sonaba divertido.

Cerró los puños a los costados de su cuerpo hasta que sintió como las uñas se enterraban en sus palmas. Jeremy lo irritaba como pocas personas podían hacerlo.

En los últimos meses había aprendido a vivir con su presencia, siempre procurando mantener el mínimo contacto con él, pero al final su presencia siempre terminaba saliendo a flote. Siempre alrededor de Elaine, mirándola, hablándole, incluso tocándola, de una manera bastante sugerente, lejos de actitud de un amigo, y la única que parecía no percatarse de ello, o que tal vez no quería hacerlo, era ella.

Sin embargo, era su actitud apática lo que estaba a punto de terminar con el ultimo rastro de paciencia que hubiera tenido hacía él. Podía sentir los celos y la ira acumulándose dentro de su pecho, era una bomba en cuenta regresiva que en cualquier momento haría implosión.

—Narnia está en peligro, todos nosotros, y parece no importarte en lo mínimo —gruñó Peter parándose justo frente a él—. ¡Lo único que haces es sentarte en ese rincón!

Jeremy siguió en silencio apenas haciendo un movimiento casi imperceptible con el rostro.

—No lo puedo creer —continuó el rey—. Pensé que pelearías, tal vez no por Narnia, pero al menos por Elaine. Estaba seguro de eso, pero mírate. Tan tranquilo aunque no sepamos las verdaderas intenciones de la bruja, aunque Elaine esté en peligro —replicó—. Siempre lo creí, y ahora compruebo la clase de cobarde que eres.

Con un movimiento increíblemente ágil, Jeremy se puso de pie quedando frente a Peter, separado de él por apenas un par de centímetros. —Creo que ya lo comprobaste por ti mismo. No existe ninguna forma de escapar… majestad —contestó con tono impaciente, arrastrando la última palabra de modo insolente.

Hace mucho que Peter se había percato de eso. La manera en como Jeremy solía dirigirse a él, con un tono de burla gravado en sus palabras. Dio un paso al frente prácticamente chocando con él, con sus miradas una sobre la otra, resplandeciendo con la furia de sus corazones… sin embargo antes de que el sumo monarca pudiera responder una voz se alzó entre los túneles, e inmediatamente la atención de ambos se centró en el recién llegado

—¡Talos! —El gritó hizo eco entre la piedra.

—¡¿Qué quieres?!—gruñó casi de inmediato la torpe y desagradable voz del orco que se encargaba de custodiar la celdas. Peter se abalanzó sobre la puerta, pegando su oído contra la madera en un intento por captar la mayor información posible.

—Sí no traes buenas noticias será mejor que te largues, Cyril —aseguró el orco y tierra comenzó a retumbar bajo sus pasos, a medida que se acercaba al recién llegado—. La bruja me ha prometido un banquete. ¿Ya puedo probar a nuestros invitados?

—¿Probar?—repitió con incredulidad el recién llegado.

—Sólo huele. Ese olor a carne humana, la sangre fresca y la adrenalina aun corriendo por las venas, el sudor de la piel—la voz del orco se entrecortó y Peter lo escuchó tragar saliva pesadamente—. Piensa en su sabor, en el sonido de sus huesos triturados entre mis dientes. El manjar que me daría…

Su compañero soltó una expresión de asco y el orco respondió con una risa áspera —Ustedes los sátiros, tan delicados. Se pierden las delicias del mundo.

—No tengo mucho tiempo —lo interrumpió Cyril de golpe, pasando por alto su comentario—. El ejército narniano se ha puesto en movimiento y Lady Achlys planea confrontarlos —informó hablando cada vez más rápido—. Por alguna razón la chica regresó, y nuestra señora piensa que tienen preparada una trampa —el orco soltó un gruñido gutural como respuesta antes de que el sátiro continuara—. Seguramente trataran de rescatar a los prisioneros, así que mantente alerta ante cualquier amenaza hasta que lleguen tus refuerzos.

Las dos criaturas intercambiaron un par de palabras más antes de y mientras Talos se alejaba de las celdas, maldiciendo entre dientes, Peter se apartó de la puerta dando unos pasos hacia atrás sin despejar su mirada de la madera.

Sus tropas estaban a punto de atacar y él se sentía como un completo estorbo. "La chica regresó" "tienen preparada una trampa" ¿Qué estaba sucediendo? ¿Acaso Elaine había logrado escapar y por alguna estúpida razón había regresado? Tal vez pretendiendo rescatarlo a ellos y ¿de verdad tendría un plan junto con sus hermanos?

Lo cierto es que no importaba, pues fuera cual fuera su razón para regresar, había actuado torpemente, ¿acaso no se percataba que la hechicera la quería a solamente a ella?

Su pueblo, sus hermanos y Elaine, todos en peligro, a punto de enfrentar a aquella hechicera, mientras él permanecía ahí, impotente. En lugar de ocupar su lugar como sumo monarca de Narnia y encontrarse al frente de su ejercitó, guiando hacia la batalla, se había convertido en el objetivo a rescatar.

Capturado, herido y sin su espada, ¿Podría existir un rey más inútil que aquel que no puede defenderse a su pueblo?

— Sólo te lo preguntare una vez más —bufó con voz áspera y con ceño inflexible, volviendo hacia Jeremy y avanzando a grandes pasos hacía él, hasta que sus rostros volvieron a quedar frente a frente, enfrentándose entre ellos con la mirada— ¿Cómo salimos de aquí?

Jeremy se enderezo, levantando su rostro endurecido, sus hombros se cuadraron y su espalda se tensó. De esa manera le sacaba un par de centímetros de estatura a Peter. —¿Cuántas veces quieres escucharlo? No hay salida de aquí.

—Ni la celda más fortificada es infalible —declaró el sumo monarca, convencido de sus palabras—. Has estado a lado de Achlys durante mucho tiempo y no lo niegues, si hay alguien de nosotros que sabe cómo salir de aquí ese eres tú.

—Ya lo has dicho —respondió el chico, apartándose un mechón de cabello de su frente. —Conozco muchos de los secretos de Achlys y por eso mismo sé que no hay salida.

Peter comenzó a protestar pero Jeremy no lo dejo continuar. —Para salir de estar celdas no necesitas solamente una llave, necesitas magia —explicó—. Si no me crees compruébalo por ti mismo. Toca alrededor de la puerta y sentirás una escritura tallada sobre la piedra, es un hechizo escrito en un idioma antiguo. La puerta únicamente se puede abrir desde el exterior pronunciando las palabras correctas.

—¿Y tú conoces las palabras? —preguntó Peter seguro de cuál sería la respuesta. Después de todo, sabía que Elaine había escapado de su celda gracias a él.

—Anoiktí —pronunció Jeremy mostrándole una sonrisa ladeada. En seguida la puerta crujió como si estuviera a punto de abrirse, sin embargo, al igual que cuando Peter la había golpeado, está volvió a quedarse estática.

—Entonces eso es todo —atacó Peter, tras comprobar que realmente la puerta no se abriría—. Dejaras que la batalla se desate, mientras permaneces con los brazos cruzados, sin luchar.

—Entiéndelo ¡No me importa! ¡Esta no es mi guerra! —Rugió Jeremy, avanzando con paso furioso hacia él—. No es mi pueblo el que está en peligro.

—No —corroboró Peter, sin retroceder, levantando una ceja y manteniendo la calma en su voz— Pero es la guerra de Elaine. Está en peligro ¿ni siquiera eso te importa?

—¿La guerra de Elaine? Es muy gracioso que lo pienses — dijo Jeremy lanzando una carcajada—. Achlys no le hará dañó.

—¿Cómo estás seguro?

—Cuando esto terminé todo será como antes —replicó—. A Achlys no le importa Elaine, ella quiere este reino y quiero el reino del tiempo. Cuando consiga lo que quiere nos dejara ir. Volveremos a Londres, a nuestro tiempo y esto no será más que un sueño.

—¿Todo será como antes? —repitió Peter frunciendo el ceño, ganando tiempo para entender lo que acaba de decir Jeremy. La bruja quería a Narnia y quería el reino ¿del tiempo?, pero ¿De existiría un reino como ese?

Peter parpadeó volviendo su mirada a Jeremy— Eres tan inocente como para creer que todo puede volver a ser como antes—. Le espetó ahora siendo él el que se burlaba— Crees que Achlys los dejara ir después de los problemas que le han causado. Crees que lo que pasé en Narnia no tendrá repercusiones en ti y en Elaine. ¿Olvidaran Narnia, el peligro, las preguntas? Acaso podrá olvidar que es una hija del tiempo — hizo una pausa y sus labios dibujaron una sonrisa venenosa —. ¿De verdad, piensas que podrá olvidarme?

El rostro de Jeremy se descompuso y Peter disfruto enormemente observar su sorpresa.

—No eres el primer hombre en la vida de Elaine, ni serás el último —contratacó Jeremy recobrando la compostura—. Pero yo seguiré a su lado. Mientras tú te esfumaras como todos los demás, yo permaneceré con ella, eso te lo puedo jurar.

—¿Quién es el gracioso ahora, Jeremy?

En lo que fue apenas un parpadeó, el chico tenía sujetó a Peter por el chaleco de cuero y cuando habló su aliento chocó contra la cara del rey.

—Quiere saber cuál es la ventaja de venir de otro tiempo, majestad —dijo Jeremy ladeando el rostro, lo que provocó que Peter frunciera el ceño, y por alguna razón su corazón comenzó a latir nervioso—. La ventaja es que conoces el futuro de los demás —declaró victorioso—. ¿Quiere saber su futuro, mi señor? Acaso Elaine nunca hablo de la desgracia en la que caerá Narnia, o del príncipe telmarino que te arrebatara tu corona...

—Jeremy —Le advirtió Peter, haciendo un movimiento brusco, con lo que logró que el chico lo soltara—. Basta

—No te contó de como tú y tus hermanos regresan a nuestro mundo, a su época, como sí el tiempo no hubiera corrido. Cuatro reyes, atrapados en los cuerpos de niños nuevamente —continuó sin pensarlo— ¿Tampoco te habló de la muerte de toda tu familia? el apellido Pevensie perdido para siempre.

—¡Cállate! —bramó Peter lanzando un puñetazo al rostro Jeremy, con lo que él chico salió disparada hacía él piso.

No podía ser cierto, pensó desesperado, Jeremy estaba mintiendo. Solamente trataba se hacerlo enojar, de que perdiera el control. Era la manera desesperada con la que intentaba herirlo.

Repentinamente un flashazo cruzo su memoria. Una espada plateada atravesando su pecho, el dolor quemando sus entrañas y el gesto de satisfacción reflejado en el rostro de Jeremy, mientras hundía con más fuerza la hoja en su cuerpo, en un movimiento para arrebatarle la vida. Lo podía sentir tan real, como un sueño olvidado o el recuerdo de otra vida.

Parpadeó con una extraña sensación en el pecho, pero Jeremy no se percató de su incomodidad. Él estaba incorporando torpemente por su parte, mientras se llevaba una mano a su labio roto.

—No deberías preocuparía demasiado por mi futuro —jadeó Peter—. Mejor preocupa por el tuyo, después de todo, quién fue el que traicionó a Elaine y la arrastro hasta este lugar.

El rostro de Jeremy palideció ligeramente y la seguridad de sus ojos comenzó a desvanecerse.

—Pregúntate ¿crees que ella te perdonara después de lo que has hecho?

Los ojos de Jeremy se opacaron a medida que iba retrocedía, abriendo y cerrando la boca. —Esa es mi única esperanza —susurró bajando la mirada.

Peter lo observó una vez más, mientras éste se alejaba recluyéndose en el rincón de la celda, convirtiéndose lentamente una vez más en piedra.

Y de pronto a Peter le pareció que lucía tan cansado, tan muerto por dentro…

—No te creo nada de lo que has dicho —habló una vez más el rey, relajando su cuerpo y dejando escapar un suspiró de cansancio, con lo que logró que Jeremy lo volteara a verlo una última vez—. Esto te importa tanto como a mí. Porque también es tu guerra, es nuestra guerra.


¡Hola! Estoy tan feliz de estar aquí otra vez, se los juró :')

Este capitulo lleva muchísimo tiempo guardado en la computadora, pero no publicaba porque sólo es la mitad del capitulo original. No había escrito en un tiempo y revisando lo que ya tenía llegué a la conclusión de que quedaba bien hasta este punto, quiero decir, demasiadas emociones en un capitulo, me parece bien.

Y sólo puedo decir que disfruté como loca escribir la segunda parte, sí, la conversación entre Peter y Jeremy! De verdad lamento tanto no haber puesto más escenas de estos dos durante el fic.

¿Qué creen que ocurrirá ahora? ¿Cómo creen que acabe el fic? Ya el próximo capítulo este cerca xD

P.D. Vengo promocionando mi ask, lo hice algún tiempo, pero estaba medio abandonado. Si quieren pasar a preguntar, aquí está /Aravisevans