Hola! se preguntaran porque tan rápido? pues si, con este capi me rindió, aprovechando que aún tengo tiempo libre pq apenas empiece a trabajar, sera un tanto más apretado mi horario...Aunque de hecho tengo que admitir, que entre paciente y paciente se me ocurren cosas XD; Waaleej espero que no estés en la escuela cuando leas este capi... Chikas llegó lo que tanto temíamos, sí, por fin, asi que alisten sus pañuelitos, no se como voy a sacar a Kyoko de esta... la verdad que la pobre está que toca fondo, Ammm otra cosa, espero que sepan entender a Ren, el muy testarudo tiene un plan en mente... Maquivelico, si, pero plan al fin y al cabo.
sakuraliz23! que bueno saber de ti! y que te pases de nuevo por mi fic, después de una laaarga temporada de bloqueo (gracias a las clínicas que me estaban volviendo loca) decidí continuarlo, y lo de la categoría, si, hasta hace poco me fije que no era la adecuada (jejeje ups!)
G-Dragón sama yo también me pregunto como le hace waaleej para atinarle a los hechos de la historia ¬¬ , en más de una ocasión me he desinflado por su culpa XDDD! Eso me hace pensar que tiene una imaginación igual de alucinada que la mia jajajaja
No siendo más las dejo con el cap,que está de muerte leeenta, por eso tiene música, la canción es "Quiero que te quedes" de Adriana Lucía (producto 100% colombiano XD!) es una canción hermosa y creo que a Kyoko le cae como anillo al dedo
Nuevamente gracias por sus reviews ;)
Como vivir después de ti
A pesar de que sentía terrible y las cosas no estaban nada fáciles con Ren, porque tenía que admitir que su relación se había complicado después de todo eso, después de su mentira… Era consciente de que Ren no era el mismo… de alguna manera la trataba diferente, o no sabía si era ella la que lo sentía diferente, pero sus miradas, su sonrisa… no eran aquellas que tanto anhelaba, sabía que era su culpa, sus ojos se habían apagado y su presencia no resplandecía como solía hacerlo antes, eso sí que le partía el alma, le dolía ver que ahora, su mirada se perdía con más frecuencia en el horizonte, era como si esa llama que siempre lo caracterizaba se hubiera apagado dejando un cuerpo vacío, en él ya no habían sonrisas, ya no había brillo, ya no habían miradas ni frases seductoras, ya no habían caricias apasionadas, su razón y pasión parecían haberse esfumado… solo había quedado un tedioso silencio acompañado de miradas incomodas que no se atrevían a cruzarse. Si, aún estaba con ella, aún sostenía su mano y besaba sus labios, pero era como si se hubiera resignado a ello, el fuego que existía entre ellos unos pocos días atrás parecía haberse extinguido… Y lo peor de todo, no podía reclamarle nada, con qué cara podría hacerlo, si ella misma había pedido esto, tal vez ahora estaba herido y su ánimo y ego estaban por el piso, pero sabía que esto pasaría, con el tiempo pero pasaría, ella con todo su amor y compañía lograría que él volviera a ser el mismo… o eso espera, después de todo se amaban, ¿no era así? Por eso habían logrado sobrevivir a todos los obstáculos, no le importaba tener que estar así por un tiempo, no le importaba ser ella quien sonriera por los dos, ser ella quien sostuviera su mano… si él seguía a su lado, todo valía su pena, incluso soportar su mirada sin fondo, sabía que todo pasaría, si, como todo esto también pasaría y en un futuro no sería más que un mal recuerdo.
Estaba dispuesta a esforzarse para volver a ser cómo eran antes, así que pensó en darle algo lindo, y que mejor que un dibujo hecho por ella misma, muchas veces había pensado que sus dibujos eran algo demasiado especial, algo muy propio, por eso, nunca pensó en regalar alguno, pero ahora, Ren era alguien realmente importante en su vida y él se merecía uno más que nadie.
Sin pensárselo demasiado escogió su dibujo favorito, el que más le gustaba… el que de hecho, nadie más había visto, porque era como uno de sus grandes tesoros; lo envolvió delicadamente cuidando de cada detalle, debido a que era grande, envuelto se veía como un gran regalo, se sintió orgullosa al ver el resultado final, seguramente Ren estaría contento, el mejor que nadie sabía lo que significaban sus dibujos para ella… Igualmente se arregló y perfumó, quería que Ren la viera hermosa y desprendiera esa luz tan típica cuando la miraba, quería verlo sonreír nuevamente, quería que dejara de ser ese zombi y volviera a ser su novio, ese que tanto amaba. Iría a llevárselo a su casa, seguro nunca se lo esperaría, sería una verdadera sorpresa, se emocionó de sólo pensarlo
En menos de nada ya se encontraba timbrando en la puerta del apartamento, su corazón retumbaba por la anticipación, ya se imaginaba a él dándole un gran beso, se ilusiono de verlo nuevamente con ese brillo que lo caracterizaba, así fuera sólo por un instante. Los nervios casi se la comían cuando vio que la puerta se abría, pero para su sorpresa no fue Ren el que abrió, era su madre, por un momento, se desinfló pero al pensar que él podía estar adentro se recompuso nuevamente.
-Kyoko?- La madre de Ren le sonrió como de costumbre, aunque pudo notar algo diferente
-Por favor sigue! No te quedes en la puerta!- sin que Kyoko se diera cuenta ya la estaba llevando en dirección a la sala de estar, cuando se fijo ya estaba nuevamente rodeada por los múltiples estantes y portarretratos, de nuevo se fijo en la foto del niño pequeño que era Ren, con su hermosa sonrisa sonriéndole a la cámara, Dios! Como quería volver a verlo así!
-¿Como estas Kyoko? ¿Está todo bien?- dijo al tiempo que se acomodaba en uno de los sillones, su sonrisa nunca desapareció, pero no tenía la misma fuerza y aire travieso que recordaba, Kyoko la observó por un momento, seguía viéndose hermosa y grácil pero parecida preocupada por algo, compungida, si no fuera porque no la conocía del todo bien diría que había estado llorando, ¿sabría lo que había pasado entre Ren y ella?
-Sí, todo bien…. Gracias- desvió su mirada ligeramente hacia el resto del apartamento
-Estas muy bonita hoy… ¿Vienes a ver a Ren? –
-Sí, ¿podría llamarlo por favor?- Sus ojos se iluminaron
-Kyoko… Ren no está…- su sonrisa se apagó, se sintió tan frustrada, de verdad que le había puesto mucha ilusión a esta visita
-Ya veo….- dijo con pocas ganas mirando de soslayo el gran paquete a su lado – En ese caso…- dijo tomando el paquete – Podría decirle que yo vine y que le traje esto…- agregó acercándole el gran paquete
-Oh! Un regalo! Seguro le gustará, claro que se lo daré- Ella lo tomó con gran ánimo y una sonrisa, pero antes de que se diera cuenta Kyoko ya estaba haciendo una reverencia
-Muchas gracias… -
Dios! Porque se sentía tan mal? Hubiera querido dárselo personalmente pero no contaba con que él no estaría, enserio lo sentía tan distante pero a la vez se sentía tan impotente… ¿Qué podía hacer? Solo resignarse a que las cosas serían así por algún tiempo, ahhh pero como detestaba estar en esta situación, era como estar en el limbo ni aquí ni allá, ¿de verdad merecía esto?
Se había convencido a si misma que apenas Ren viera el dibujo, la buscaría y todo estaría bien, o eso deseaba, pero las horas pasaban y nada de él, es más, la noche apareció seguida de la madrugada y nada pasó, sin darse cuenta se quedó dormida de tanto esperarlo. Esperaba verlo en la universidad, pero extrañamente él no apareció, Dios! Enserio detestaba cuando Ren desaparecía de esta forma, sin decir nada, no quería volver a los tiempos de antes… Porqué tenía que hacerle esto, aunque esta vez, no tenía derecho a reclamarle, pero aún así, ¿tenía que ser tan cruel? ¿Acaso no sabía cómo se sentía ella cada vez que él no estaba? ¿Acaso no había dejado claro que lo único que quería era estar a su lado?, lo llamó unas cuantas veces y siempre su llamada fue rechazada, bien, ella misma había dicho que no importaría dejar de hablarle con tal de tenerlo cerca, pero ¿ de verdad sólo eso era suficiente? Estaba cansada de mirar la bendita pantalla de su celular como una desesperada… Enserio lo amaba, y le dolía mucho esto, tanto que era inaguantable su ausencia.
Observó esa habitación un poco más, tenía tantos recuerdos hermosos en ella, no pudo evitar fijarse en el estante repleto de DVDs, sonrió al recordar su comentario, a pesar de ser su habitación todo en ella se la recordaba, aquí habían estado juntos por primera vez, y varias veces también, un nudo se le atranco en la garganta al notar como su corazón se aceleraba con sólo pensar en ella, Dios! ¿Por qué la amaba y la deseaba tanto? ¿Que tenía ella que él simplemente no podía prescindirla?, Sentía que su olor se había alojado en su piel que aún parecía recordar sus caricias y lo peor de todo no era no poder olvidarla, era que su cuerpo aún rugía por más, necesitaba más de ella, de su ser, de su piel, de su aroma, de su calor… de sus manos tersas sobre su piel, de sus labios rozando los suyos; todo en esa habitación tenía su nombre… Sabía que tal vez nunca lo perdonaría, pero este era un riesgo que estaba dispuesto a correr, la amaba demasiado, así que siempre pondría su bienestar por encima del suyo propio, estaba dispuesto a dejarla ir, si era lo mejor para ella, quien era él para mantenerla a su lado, sabía que se había prometido a sí mismo no dejarla nunca, pero dadas las circunstancias esta era una promesa que no podría mantener por mucho tiempo más, por lo menos por ahora, inconscientemente se mordió el labio inferior, se sentía clavándose el puñal en su propio cuello, pero esperaba con esta decisión dar solución a todo, sabía que era un tanto egoísta y hasta cruel, pero en este momento le parecía la única opción, De repente, se detuvo al fijarse en el gran paquete que había sobre su cama, era un enorme regalo, debía ser de su madre, seguro supondría que no estaba pasando por un buen momento
El aire se atascó en su garganta al descubrir lo que era… Un resplandeciente dibujo se imponía ante él, reconoció el estilo al instante, esos trazos no podían ser más que de Kyoko, durante un egoísta minuto su alma se regocijó de pensar que él le importaba tanto como para darle uno de sus preciados dibujos, sabía con certeza que para Kyoko sus dibujos eran más que simples obras de arte, más que eso, eran parte de sí misma; Se encontraba detallándolo, adorándolo, cuando notó lo que parecía ser una nota pegada en la parte de atrás, en ella reconoció la prolija letra de Kyoko
Amor:
Sé que las cosas no están bien y lo siento por ello, pero sabes que te amo y sin importar que pase quiero pensar que lo superaremos… Quiero alegrarte el corazón así sea por un ratito, por eso, te regalo una parte del mío, adoro este dibujo, mi corazón está plasmado en él, así que quiero que tu lo tengas…
Te amo.
Casi se derrumba, leer esas palabras lo hizo sentir como un canalla por lo que estaba a punto de hacer… ella era más de lo que él merecía, de verdad esperaba no estar equivocándose, esperaba no estar haciéndole más daño del necesario, y que esto que tenía planeado no fuera tan peligroso como para resultar mortal, no le importaba sacrificarse si era por ella, por ella todo valdría la pena, aunque tuviera que quedar como el peor de los insensibles, esto era como dar un salto al vació: no sabes que te espera abajo o si siquiera vas a sobrevivir… Pero tenía que intentarlo así su alma se desgarra con ello, así su vida se convirtiera en una amarga y vacía existencia
-Oh! ¡Qué hermoso dibujo! – La voz de su madre lo sorprendió, estaba tan ensimismado que no la esperaba – Ese era el paquete de Kyoko? Lo trajo hace un rato…- lo que siguió después, no lo escuchó, volvió a perderse en las frases de la nota
-¿Ren? – su madre lo observaba curiosa, su cuerpo se encontraba ahí pero evidentemente su mente no –Ren? Estas bien?- su madre ya estaba batiendo una de sus manos frente a su cara
-Eh? Si!... todo bien – Dijo más para sí que para ella
-¿Estás seguro de esto? –
-Sí, en estos momentos es lo mejor, tengo que hacerlo- Dijo desviando su mirada, mientras empezaba a sacar la ropa de su armario
-Y Kyoko? Ella ya lo sabe ¿verdad? Si no, puedo decirle antes de que te vayas..-
-No le digas nada!... Por favor. –
-¿Cómo? Enserio no piensas decirle nada, pero se sentirá terrible!- Su madre parecía preocupada
-Ella lo entenderá - Y sí que esperaba que así fuera, se estaba jugando el todo por el todo
-Si tu lo dices…- Ella pareció querer decir algo más pero no lo hizo, solo caminó lentamente hacia la puerta –Sabes que te voy a extrañar mucho hijo…-
Al encontrarse nuevamente solo se dejo caer pesadamente sobre la cama, sentía que si pensaba un poco más su cabeza estallaría, le había dado muchas vueltas a este asunto, pensó en todas las posibilidades, pero dadas las circunstancias, esta le parecía la más certera, la más dolorosa, si, pero también la más efectiva. Lentamente, como no queriendo hacerlo vació su armario en una enorme maleta, y cuando creyó que ya no había más por guardar sus ojos se posaron sobre el dibujo, después de pensarlo un poco lo empacó también, tal vez estaba satisfaciendo esa oscura parte de su ego que la quería sólo para él, pero si este dibujo le permitía llevarse a si fuera un pequeño recuerdo de ella, lo haría.
En un principio, pensó que ella no debía saberlo, lo haría sin decirle nada, tal vez, al no saberlo lo aceptaría más fácil, pero no contaba con que sería él al que le costaría tanto, su corazón y mente reclamaban verla una última vez…por un último instante… guardar en su mente un último recuerdo, se carcomía a sí mismo de saber que no la volvería a ver, su corazón se negaba a dejarla atrás, su emoción se oponía a la razón, sabía que era por su bien, pero y entonces ¿Por qué le costaba tanto? A pesar de que infinidad de personas iba y venían, de que los murmullos a su alrededor no cesaban, de que los pasos constantes irrumpían el silencio… Se sentía solo, desesperadamente solo, inconscientemente dejó escapar un suspiro al tiempo que pasaba una mano por su frente, ¿Sería tan egoísta de satisfacer su propia necesidad?
Ya hacían tres días desde que había ido a la casa de Ren, por alguna razón se había resignado a que él aparecería en cualquier momento, tal vez cuando se sintiera listo, no le quedaba más que esperar, más que confiar en él, eso lo había aprendido de experiencias anteriores, él no la dejaría perderse en la locura de su imaginación, Súbitamente su teléfono celular, sonó, lo tomó perezosamente, esperando ver el nombre de Kanae en su pantalla, pocos días después Ren le había explicado que no había sido Kanae la que le había dicho, solo dijo que se habían enterado por casualidad al oír rumorear a unos profesores… El teléfono casi salta de sus manos al descubrir que era Ren quien la llamaba
-AMOR?-Contesto rápidamente, temiendo que pudiera dejar de llamar, estaba muy emocionada, le parecían siglos eternos sin oír su voz
-Kyoko?- Un Ren seco y frio respondió al otro lado de la línea, eso la hizo sentir incomoda, pero él no dio tiempo de preguntar nada – Puedes venir al aeropuerto?-
-¿Ahora?- se aferraba a su celular como si de eso dependiera su vida, como si Ren estuviera dentro de ese aparatito
-Si… ¿No puedes?-
-Claro que puedo! Pero… ¿para qué al aeropuerto?-
-Solo ven, estoy en la zona de vuelos internacionales…te espero- No había terminado de asimilar esa frase cuando Ren ya había colgado, no había dicho nada más…y ¿Qué hacía Ren en el aeropuerto? Y ¿Por qué le hablo así? Ni siquiera la saludó, ahora que se fijaba había sido bastante tosco. Sin darle más espera a su curiosidad tomo su abrigo y salió en dirección al aeropuerto… no sabía porque, pero su corazón se aceleró, como temiendo llegar tarde.
Entró realmente afanada en el aeropuerto, su respiración estaba agitada, no entendía porque corría, pero sentía que no se podía detener, la gente que la observaba debía estar pensando que era una chica loca y confundida, se sentía como en la escena de un drama, esas donde el protagonista principal iba corriendo al aeropuerto a perseguir a su amada y evitar que se fuera… El aire ardía en sus pulmones, de vez en vez, debía parar a recuperar el aliento mientras buscaba como una desesperada la zona vuelos internacionales "Rayos! ¿Dónde está?" El lugar estaba a reventar, miles de pasajeros iban y venían con sus maletas, gente corriendo y gritando… múltiples ruidos invadían el ambiente, desde voces por micrófono hasta bebés llorando… Finalmente después de recorrer un pasillo vio lo que parecía ser un gran anunció luminoso que decía "Vuelos Internacionales/International Flights" Sobre un gran arco que daba entrada a otra área, lo atravesó lo más rápido que pudo y cuando se encontró dentro de la estancia la recorrió con una mirada frenética, había mucha Gente, Dios! Como iba a encontrar a Ren entre toda esta multitud, al verla irrumpir en el lugar muchas personas giraron a verla, al poco rato unos volvieron a su plácido y cansado sueño; "¿Ren dónde estás?", como por obra y gracia del cielo, divisó un hombre alto y delgado pero con gran espalda y amplios hombros que observaba por el gran ventanal, era él, estaba segura, reconocería su forma aún de espaldas… Corrió rápidamente hacia él, al llegar lo abrazó sin pensarlo por uno de sus brazos, el solo le sonrió ligeramente, su respiración estaba completamente alterada por la carrera pero ahora que lo había encontrado un suspiro de alivio inundaba su alma, lo abrazó fervorosamente a pesar de que le pareció que él no correspondió dicho gesto.
-¿Te costó mucho llegar?… - Ren había vuelto a desviar su mirada hacia el ventanal, no había pizca de expresión su rostro, pero igual mantenía esa belleza pétrea de la que se había enamorado, ella sólo tomaba grandes bocanadas de aire – Lo siento por eso-
-Amor… ¿Qué haces aquí?... ¿Esperas a alguien? – Dijo haciendo caso omiso a su extraña actitud y vacía disculpa
-No espero a nadie…- Dijo aún sin mirarla – El que se va soy yo.- El corazón se le detuvo por un instante, pero a pesar de la seria expresión de Ren, quiso pensar que había escuchado mal
-¿Disculpa? Creo que no escuché bien- No sabía porque, pero lentamente su sonrisa se desvanecía
-Me voy Kyoko… me voy y no voy a volver.- ¿Como podía decir eso así?, De repente la multitud y los ruidos habían desaparecido, era como si hubieran quedado ellos dos en la sala vacía
-¿Qué? Es una broma ¿cierto? – su cerebro se negaba a asimilar lo que sus oídos escuchaban, En eso Ren volteo a mirarla por fin, sus ojos eran implacables, su mirada inclemente, sin compasión, sentía que moriría en cualquier momento si la soportaba por un segundo más
-No – Hizo una pausa por un segundo que pareció una eternidad –Voy a asumir el cargo de mi padre- No había duda ni vacilación en sus palabras, de hecho, su rostro ni se inmutó, se veía temerario
-¿Qué? Pero si tu habías dicho que no lo harías! No juegues con eso…-Empezaba a inquietarse, lo tomo de la mano y haló de él en ademán de sacarlo de ese lugar, esta debía ser una broma de mal gusto, sin embargo, a pesar de que tiró de él, Ren no se movió
-Hablo enserio, las cosas han cambiado….Y tengo que hacerlo- Con un movimiento firme y brusco se zafó de su agarre
FLASH BACK
Estaba devastado por lo que había sucedido con Kyoko y aunque se sentía herido, le importaba más que sería de ella… Tenía que hacer algo para que aceptara esa beca…Tenía unas ganas monstruosas de darse un baño y olvidarse del resto del mundo… necesitaba pensar, pero lo que encontró cuando llegó a su apartamento no fue nada agradable, al llegar encontró a su madre completamente descompuesta, devastada, angustiada, parecía haber estado llorando por un buen rato
-¡Madre! ¿Qué paso? – Corrió a arrodillarse a su lado junto al sillón, ella solo volteo a mirarlo con ojos vidriosos
-Ren… Tu padre está muy mal, está realmente enfermo…-
-¿Enfermo?- Cuando fue a verlo él nunca dijo nada de eso
-Sí, siempre lo ha estado…Ren, está muy grave, necesita reposo y el muy… sigue yendo a trabajar como un desquiciado!- La voz de su madre sonaba realmente angustiada
-Pero que le pasa!, porque no sólo se retira y ya? –
-Dice que no piensa dejar la empresa si no queda en tus manos!- ¿Qué? Así que pensaba obligarlo a tomar su cargo de este modo? De verdad que había enloquecido! Pero… un segundo, si se lo pensaba con cabeza fría, este el mejor modo, o mejor dicho, el único modo. Y su padre…. No podía simplemente dejarlo morir, no había sido el mejor de los padres, pero aún así, era su único hijo varón, no podía hacer como si nada pasara y menos cuando era tan evidente cuanto le afectaba a su madre, esto era algo que simplemente se salía de sus manos
-Ren? – Escuchó contestar a su padre
-Padre…. –
-¿Y a quien se supone que debo agradecer este gesto?- Al parecer su padre a pesar de estar en mal estado seguía siendo el mismo hombre irónico, sarcástico, mordaz y ególatra que recordaba
-Solo llamo para decirte…- Se lo pensó un segundo más –que acepto tu propuesta. – No estaba seguro pero le dio la impresión de que su padre sonreía al otro lado de la línea
FIN DEL FLASH BACK
-No enserio Ren! Ya déjalo! No tienes porque hacer esto!- Ya se estaba exaltando y él seguían actuando como si nada, ¿cómo podía ser tan indiferente?
-Kyoko, solo quería que lo supieras…que supieras que lo nuestro llega hasta aquí-
-No! Ren No!- sin darse cuenta ya estaba gritando – Dijiste que nunca me dejarías! ¿Por qué me haces esto? – Sus ojos ya se habían tornado vidriosos
-Lo sé… pero todo en la vida es una etapa y nada es para siempre… la nuestra se terminó – él parecía no sentir nada, ¿acaso no le importaba?
-No! Porque haces esto? Es por lo de la beca? De verdad no lo hagas! – Ya había empezado a llorar y sus sollozos eran tan desesperados que varias personas la observan, pero en este punto eso era lo último que importaba
-Sigue con tu vida por favor… y olvídame, que yo haré lo mismo- Como podía ser tan cruel, esas palabras eran como afilados cuchillos, en medio de su ataque de histeria Kyoko había empezado a golpear el pecho de Ren con sus pequeños puños
-No! Yo te amo! Tú me amas! – Lloraba desesperada, en eso Ren sujeto sus muñecas evitando que siguiera golpeándolo, mientras ella se zarandeaba aún entre su agarre
-Así como se ama se olvida… es inevitable-
-No! Por Dios Ren! No te vayas… ¡Quédate conmigo! – los sollozos ahogaban su voz
En eso escucharon la vos de una mujer que decía por el parlante: "Pasajeros con destino a la ciudad de Nueva York favor abordar por la puerta 3…"
-Ese es mi vuelo- Dijo secamente al tiempo que la soltaba
-No! Ren no! Y todo lo que vivimos qué?- Ahora lo sujetaba aguerridamente de su gabán
-Serán lindos recuerdos…- Ren ya había tomado su equipaje de mano, y empezaba a jalar de su abrigo, pero en sus ojos no había la más mínima emoción –Gracias por haber venido hoy…Adiós Kyoko- Diciendo esto tiró una última vez y se liberó
-¡REN! – fue su último grito desgarrador antes de verlo perderse entre la multitud, su mano había quedado extendida esperando que él regresara a tomarla, su alma se había partido en dos… lentamente se derrumbo sobre sus rodillas cayendo en el piso, sus lágrimas no paraban de salir, y ella simplemente no quería detenerlas
Quiero que te quedes – Adriana Lucía
Mira que te miro y que me muero
Y aunque te hayas ido lejos sueño y te puedo alcanzar
Dime si el amor no es algo serio
Que he llorado y que te espero y todo se podrá arreglar
Este era el día más doloroso de su vida, sus lágrimas corrían blancas sobre su cara, estaba ahí, añorando su presencia y sufriendo, sufriendo por saber que no lo volvería a ver, que sus manos ni su boca volverían a tocarla, que su nombre nunca volvería a ser pronunciado por su voz
Volverte a ver, pudiera ser
Que todo fuera como la primera vez
Tenerte asi, cerca de mi
Y volver a empezar y volver a sentir
Porque tu has sido lo mejor de mi camino
Tu amor sencillo que me llena de felicidad
La gente pasaba a su alrededor, era como si la velocidad del mundo se hubiera acelerado y ella se hubiera quedado en ese triste momento para siempre, no le importaba estar arrodillada llorando en medio de la nada, en su cabeza solo retumbaban las palabras que Ren había dicho destruyendo toda la ilusión, diciendo el adiós
Has sido lo más grande de mi vida
Mi patria viva, la esperanza de mi soledad
Quiero que te quedes tan solo un momento
Mírame a los ojos no tienes que hablar
Deja que mis besos curen otros tiempos
Quiero que te quedes un poquito mas
Ya nada quedaba, sentía que el mundo había quedado vació sin él, que ya nada valía la pena, ¿cómo pretendía que ella iba a seguir viviendo sin él', como iba a dejar de sentir eso que tanto atormentaba su pecho, como hacer para rendirse y dejarlo ir sin seguir peleando.
Mira que te estoy queriendo tanto
Que fui presa de tu encanto y ya no me pude escapar
Dime que me llevas muy adentro
Que tan solo hay sentimiento de saber que ya no estas
Volverte a ver, pudiera ser
Que todo fuera como la primera vez
Tenerte asi, cerca de mi
Y volver a empezar y volver a sentir
No quería hablar y mucho menos pensar, y como hacerlo si sólo pensaba en él, en las cosas que vivieron juntos, en las cosas que sintieron
Porque tu has sido lo mejor de mi camino
Tu amor sencillo que me llena de felicidad
Has sido lo más grande de mi vida
Mi patria viva, la esperanza de mi soledad
Quiero que te quedes tan solo un momento
Mírame a los ojos no tienes que hablar
Has sido lo mejor de mi camino
Tu amor sencillo que me llena de felicidad
Tendría que mentirse a sí misma para negarse que esto había pasado y así poder olvidarlo como el tan descaradamente se lo pedía, aceptar que él jamás pensaría en ella y que el resto moriría como los recuerdos de su presencia
Has sido lo mas grande de mi vida
Mi patria viva, la esperanza de mi soledad
Quiero que te quedes tan solo un momento
Mirame a los ojos no tienes que hablar
Deja que mis besos curen otros tiempos
Quiero que te quedes un poquito más.
Eso era imposible, que sería de ella de ahora en adelante, no lo tenía claro, es más, ni siquiera le importaba, sin darse cuenta el naranja violáceo del atardecer llenó la sala, seguramente Ren ya iría muy lejos de allí, dejando atrás todo lo que habían sido, todo lo que habían soñado, todo lo que habían vivido… dejando atrás esta ahora, yerma existencia, que sin él, así fuera de sólo llorar podía morir.
No crean a mi también me provoca sentarme a llorar con Kyoko, ahora que lo pienso, que triste escena esa del aeropuerto...
By Thesakuke
