Los personajes de Harry Potter no me pertencen.

Gracias por seguir leyendo este fic, ya tengo las ideas para los siguientes capítulos y posiblemente tenga algo más de tiempo para terminarlo antes de que se acabe el verano. Espero lo disfruten.


La segunda guerra

Podía ver el vapor de su aliento nublando su vista. Era una noche fría en las montañas y lo único que había a su alrededor era destrucción y muerte. El fuego había consumido los arboles cercanos y los dementores añadían una atmosfera gris y fría al ya afectado suelo ingles. Su respiración regular cesó por unos minutos para ver la figura alta y encapuchada moverse. Se dirigió con cautela a donde estaba mientras inevitablemente su respiración se agitaba.

Ahí frente a él estaba su declarado enemigo junto al único otro ser viviente en todo aquel páramo. No podía distinguir el rostro de la otra persona, pero quien sea que fuera estaba despierto y consiente con una expresión de terror inigualable en su rostro. Podía sentir su terror, podía ver que estaba tan aterrado que aun sin ataduras mágicas o físicas no se iba. Estaba clavado en el suelo al igual que él estaba clavado viendo la escena.

El viento se había paralizado permitiéndole oír con claridad como la figura alta y encapuchada sacaba su varita, como se movía en el aire y las palabras que salían de su boca sonaban como voces antiguas y de ultratumba. Entonces él vio como el otro se estremecía, cada vez más pálido tratando de retener lo que se le escapaba con un suspiro el cuerpo quedó vacío tirado en el piso.

El vapor de su aliento salía rápidamente de su boca. Harry había despertado de lo que sabía no era un sueño. Estaba seguro que había presenciado por primera vez cómo Voldemort le robaba las almas a los demás. Sentía que estaba helado a pesar que aun era pleno verano. Era de noche y estaban en algún bosque bajo las mejores guardas que Hermione podía conjurar. Se levantó sin hacer ruido y pasó de largo donde Hermione dormía no muy lejos de Ron. Cerca de ambos había botellas vacías de una poción para dormir que impedían que soñaran.

Ron no podía dormir sin pesadillas desde que desmembró a Stan semanas atrás y Hermione también estaba teniendo problemas luego de varias batallas. Afuera de la tienda estaba Draco. Era su quinta noche sin dormir y Harry no lo culpaba. Todavía sentía como si él fuera la víctima de su visión y Draco había visto a padre morir de esa manera. Harry lo mandó a entrar a la tienda para que descansara, pero Draco se rehusó con un bufido. Harry se sentó al otro lado del pequeño fuego sin humo.

Si alguien le hubiese contado que Draco y el estaría compartiendo un fuego sin tratar de matarse o insultarse tanto se habría reído de buena gana, pero ahora Draco estaba ahí con ellos luchando contra todo lo que había apoyado con anterioridad. Harry no temía que Draco les traicionara, pues estaba bajo una promesa inquebrantable y hasta la fecha él había cumplido. Miró su reloj, aun quedaban muchas horas para el amanecer. La noche sería larga.


Sirius estaba consumiéndose por ayudar y hasta había pedido tiempo de sus trabajos para concentrarse en el cómo hacerlo hasta que por fin dio con una manera. Kaede y Ron habían dejado en la habitación de Harry la esfera que éste había usado para comunicarse con Ron y con los de la Tierra. De esta manera Sirius pudo ponerse en contacto directo con Ginny Weasley, Luna Lovegood y Neville Longbotton, quienes se juntaban con los de la Orden ahora en un nuevo local.

Lamentablemente ninguno de ellos sabía donde estaba Harry y los otros dos actualmente, pero le pudieron otorgar un poco de paz mental al relatarle lo que había pasado el resto del verano terrestre. Voldemort había comenzado a una serie de violentos ataques en el sur de Inglaterra que afectaban tanto a comunidades muggles como mágicas, pero el efecto de aquellas batallas había quedado mitigado por las acciones de Harry y su grupo, además de los de la Orden y algún que otro mago que luchara independiente.

Harry, Ron y Hermione junto a un encapuchado solían presentarse en medio de aquellas batallas y usualmente lo primero que destruían era el creciente ejército de inferis que estaban usando los mortífagos y luego se unían a la batalla. Había habido bajas tanto en la Orden como entre los mortífagos, pero el grupo de Harry había salido entero de todas las batallas. En una de las conversaciones Neville le recordó a Ginny que Ron tenía su propia esfera de comunicaciones y tal vez si intentaban lograrían comunicarse con el grupo.

De esa manera Sirius comenzó a intentar sintonizar la esfera de Ron con la que tenía él y sus esfuerzos fueron recompensados.


Harry estaba sumido en sus pensamientos mientras limpiaba y afilaba la Destino Verde. Recordaba lo que había sucedido en las últimas batallas.

Después de haber aceptado a Draco como parte del grupo con un juramento que le obligaba a serle leal a los tres, a nunca decir que Harry era un animago entre otras cosas, Harry procedió a enseñarle la técnica del dragón de energía. Draco pudo dominar el hechizo relativamente fácil, pero su técnica con la espada era pésima. Así, entrenando con Draco y cambiando de campamento frecuentemente duraron un tiempo que él no sabría decir si fueron días o semanas. Ya que habían dejado de usar el nombre de Voldemort era difícil darle caza a los mortífagos y solo en una ocasión lograron detener un ataque antes de que llegara la Orden o pasara a mayores.

Fue en ese entonces que Draco encontró la esfera de comunicación marciana. Alguien, Harry estaba seguro que fue Snape, la había dejado en el lugar y Draco pensaba que su madre podría tratar de comunicarse con él, pero en vano trató pues no logró conectarse solo había interferencia. Una semana después Malfoy llegó corriendo al campamento, y sin leña, diciendo que había una batalla en un pueblo cercano. Ron y Hermione creían que era una trampa, pero Harry estaba seguro que había hecho un juramento a prueba de traiciones, así que fueron encubiertos y llegaron justo a tiempo para salvar a la Orden de una derrota contundente.

Harry estaba seguro que el creciente número de inferis se debía a las profanaciones que hacían los mortífagos en los cementerios, en especial los muggles. Lo que no se explicaba Harry era qué tantos seguidores había conseguido Voldemort, porque por más que luchaban aun aparecían más. En aquella ocasión claro está que lograron hacerle algo de daño al círculo cercano, pero los demás integrantes, gigantes e inferis mitigaron la fuerza del ataque.

Ellos no salieron tan mal de esa batalla, Harry ya había dominado a la perfección Seishin kuchiku-kan, es más, el dominaba a la perfección todas las técnicas menos las dos últimas. Draco había logrado usar el dragón de energía y aprovechar el chance para aguar el escenario. La segunda vez que irrumpieron Ron hubiese salido bien mal si la maldición que le golpeó no hubiese caído en el brazo derecho, pues al parecer no solo tenía apariencia escamosa, sino que también era igual de resistente. Hermione logró curarlo luego en el campamento. Después de esa batalla todo se complicó.

Al parecer Voldemort dio la orden de que atacaran a Harry ni bien aparecieran y eso estaba generando un problema, pues en la siguiente batalla Harry terminó con una herida mágica, Draco estuvo inconsciente por varios días y Ron tuvo que recurrir a medidas violentas para poder sacar a ambos del desastre. La última batalla en la que habían estado no fue muy diferente, sólo que esta vez fueron más capacitados en escudos mágicos, pero perdían mucho tiempo tratando de proteger a Harry.

Él debía encontrar la manera de conseguirse una varita propia o como hacer magia sin varita en la Tierra, pero más importante era que sentía que necesitaba manejar los siguientes hechizos para poder vencer a Voldemort. Sabía que cada vez Voldemort estaba más cerca de su meta y que cada vez más él estaba cerca del enfrentamiento final. Harry regresó al presente cuando Draco cayó tieso al fin, rendido del cansancio. La esfera de comunicación salió rodando a los pies de Harry quien se quedo viéndola perplejo. ¿Dónde estaba la de él? No la había traído de Marte, pero Ron debía tener la de él en algún lugar.

Encontró la esfera de Ron luego de revisar sus pertenencias por un rato y después de un par de intentos por sintonizar algo se sorprendió encontrarse con Sirius del otro lado. Era un alivio ver una cara conocida luego de todo lo ocurrido, alguien en quien confiara. Harry le contó sus frustraciones aunque trató de no ser muy descriptivo con los detalles de las batallas. Sirius ya estaba demasiado preocupado por su seguridad como para preocuparlo aun más. A partir de ese momento Sirius se convirtió como mensajero entre los de la Orden, el castillo de Hogwarts y los cuatro chicos.

Unos días después Harry se sorprendió al ver a Sirius en la esfera nuevamente. Era una grata novedad tener noticias del exterior, pero las noticias ese día no eran de las mejores. Sirius se había enterado de un nuevo plan de ataque de Voldemort a una villa que no estaba tan lejos del campamento de ellos. Harry agradeció a Sirius por la advertencia y llamo a los demás para preparar una estrategia.

Preparados lo mejor posible, los chicos esperaron escondidos en unos matorrales a que los mortífagos aparecieran. Aparecieron, si, pero el ataque no era dirigido a la villa sino a ellos. Estaban en una emboscada. Harry maldijo y si encontraba a Snape le daría una paliza por emboscarlos. Estaba seguro que él fue el que le dio la información a la Orden del ataque.

Esta vez los mortífagos no llevaron inferis, logrando anular en gran parte a Harry de la batalla. Los de la Orden aun no estaban en el lugar para ayudarles y los cuatro se enfrentaron a las fuerzas élites de Voldemort. De alguna manera los mortífagos se la habían ingeniado para ir separando a los chicos que trataban de esquivar hechizos a la misma vez que atacar. Y aunque Harry usara las técnicas de la espada, la velocidad con la que podía atacar no era nada en comparación con sus atacantes, pues debía usar la misma espada o su vaina para poder defenderse de los ataques de los mortífagos.

Harry se encontraba batallando con un encapuchado que podría jurar era Avery cuando se distrajo por el grito de alguien. Fue una milésima de segundos pero eso dio tiempo para que el encapuchado lograra acertarle con un hechizo que le aturdió haciéndole perder el equilibrio y caer. Harry caía para atrás y mientras todo se veía en cámara lenta. Hermione era la que estaba más distanciada de él y la que había dado un grito de exclamación cuando había sido impactada por algo y ahora varios hechizos paralizadores le estaban golpean.

El que estaba más cerca de ella era Ron, quien con una furia crecida limpiaba todo a su paso para llegar a ella. Con su brazo quitaba de su paso mortífagos, pero Bellatrix estaba dándole caza y Harry no tenía idea de que tipos de hechizos le estaban cayendo encima, pero Ron cayó no muy lejos de Hermione.

Llegando al suelo Harry pudo oír a Draco cerca tratando de mantener a los mortífagos lejos de él mientras se recuperaba. Al terminar de caer todo pasó de velocidad lenta a ultra rápida. Harry rodó y trató de incorporarse, pero donde el hechizo le había dado le dolía de una manera increíble y se sentía mareado. La cicatriz le estaba doliendo y Draco que era el único de pie tratando de defenderlos a todos. Con la cabeza partiéndosele, Harry no pudo hacer nada para evitar que Draco fuera víctima de una hechizo violento que le cortó múltiples veces haciéndole caer sangrando por todas partes.

Entre todo el caos la Destino Verde yacía a sólo unos metros, pero el dolor del impacto del hechizo y el dolor de la cicatriz impedían a Harry poder defenderse. Draco estaba no muy lejos y su varita estaba fuera del alcance de Harry bajo su cuerpo. Viéndose rodeado y sabiendo que no lo ultimaban ahí y ahora porque Voldemort lo quería en una pieza, Harry deseó poder hacer magia sin necesitar la varita. Él no se iba a rendir sin dejar de luchar hasta el último minuto.

Esquivó de milagro unos hechizos cuando rodó hasta la espada con el fin de llegar a la varita de Draco. Harry empuñó la Destino Verde y sintió el efecto de la espada cuando le transmitía una visión. Lo que vio no le gustó nada y mientras trataba de incorporarse y defenderse de los ataques sopesaba sus opciones. Hasta ahora la espada le había dado pistas sobre qué hacer, pero lo que vio nunca se imaginó que lo haría. Aun de querer hacer lo que había visto no podía. Hechizos volaban hacia él y si se quedaba solo defendiéndose sus amigos podrían morir y Voldemort atraparlo. ¿Pero cómo atacar? Otra vez la espada le enseñó lo que podría ser el futuro.

El dolor de la cicatriz era cada vez más fuerte y el dolor creado por hechizo que le había derribado se propagaba al resto de su cuerpo debilitándose. Teniendo fe en sus habilidades Harry trató de desarmar al mortífago más cercano a él sin usar la espada, pues necesitaba escudarse, tal como lo hubiese podido hacer en Marte. Las imágenes a su alrededor giraban y los encapuchados más cerca se burlaban de él.

- Demasiado tiempo en ese lugar de locos – decía el más cercano – Te enseñaré la realidad…

El mortífago, quien le había derribado anteriormente, levantó su varita pero Harry concentró todas sus fuerzas y comandó un Expelliarmus y tal como se vio en la visión que le mostró la espada logró desarmar al mortífago. Aprovechando los segundos de sorpresa de los demás Harry aprovechó para moverse cerca de Draco, quien estaba en un charco de su propia sangre, y murmurando un "lo siento" desapareció con el cuerpo tal como había visto en la premonición segundos antes de que la Orden y Voldemort llegaran al lugar.


¿Qué les pareció?