El Regreso del Elegido

El tiempo pareció detenerse, ni un alma dentro de aquel estadio se atrevía a vociferar la más corta de las frases. Una vez que el asombro fue reemplazado por la excitación, la gran mayoría de espectadores empezó una ronda de aplausos y alaridos de emoción. Pero ese solo era el caso de aquellos que eran ignorantes a cada paso que Ash Ketchum dio en vida, eran personas que no sabían que lo que estaban presenciando, en realidad, era técnicamente imposible… ¿O es que existía alguien más que pudiera acceder a una etapa de liberación de poder como esa? Para hacerlo aún más complejo de procesar, estaba sucediendo con el mismo Pokémon con el que el azabache lograba tal estado. Y aún más increíble resultaba que Red Sakaki, alias Jimmy Gold, era idéntico a Ash Ketchum… Con toda esa capa de engaño que había sido desvanecida; la posibilidad de que fuera una coincidencia, simplemente ya no existía.

Todos aquellos que se relacionaron con Red, estaban pasando por una especie de realización, como si siempre lo hubieran sospechado; aunque afirmar esto, sería una mentira en la mayoría de los casos. "¿Ash…?", de todas las personas que se hallaban conmocionadas por lo que ocurría, la pelimiel era la que sobresalía sobre todos, y por mucho. La pobre chica sentía que en cualquier momento su corazón no podría más, su consciencia iba y venía en cortos lapsos, como si se encontrara sobre una montaña rusa de emociones. Sus amigos, aquellos que la acompañaban dentro de la cabina VIP, terminaron por notar esto. Fue Calem el primero en acercársele y ofrecerle un vaso de agua, pensando que le ayudaría a estabilizarse; pero Serena le empujó la mano bruscamente, en un arrebato de alteración.

Serena rechazaba a todo el que se le intentaba acercar, así que los demás simplemente se sentaron cerca de ella, esperando a que salieran del estado de shock. A su lado, Yvonne permanecía como si hubiera sido víctima de un Cofagrigus, era comparable a una momia. Primero tuvo que lidiar con la realidad de que aquel que a quien creyó su amigo, resultó estar cubierto por un manto de mentiras, algo que una niña como ella no podía entender. Y tras ello, su pequeño corazón tuvo que conllevar la sorpresa de escuchar a su madre susurrar el nombre de su padre, mientras miraba fijamente a aquel hombre que había creído su amigo. Fue tras escuchar esto, que su elevada inteligencia, para alguien de su edad, empezó a procesar lo que escuchaba y veía; ella sabía de Ash-Greninja, y era consciente de cómo se había visto su padre en vida, así que pronto, hasta ella se dio cuenta que la palabra coincidencia no podría calzar en esta situación.

Calem intentó llamar la atención de la niña, para que se alejara de su, por el momento, inestable madre, pero fue inútil, la niña se negaba rotundamente a separase de su progenitora. Ambas féminas mantenían toda su atención en él, el chico que recién estaba recuperando terreno dentro del campo de batalla, sus ahora ennegrecidos cabellos, ojos avellana y aquellas marcas en sus mejillas, eran más fáciles de captar que hace un momento; sobre todo, gracias a que la cámara en alta definición del estadio, se enfocaba persistentemente en su rostro.

Casi paralelamente, tanto madre como hija empezaron a compartir un pensamiento, una idea… algo que ambas tuvieron en mente por más de cinco años; ese hombre que estaba parado a un costado del campo de batalla, era la misma persona que estuvieron buscando, anhelando, todo ese tiempo. Madre e hija estaban viendo su mayor sueño cumplido; recuperar a esa persona. Pero si era así, ¿por qué era tan difícil procesarlo? ¿Por qué la verdad parecía tan difícil de creer? ¿Por qué no se sentía como si él fuera la respuesta a sus plegarias?

–¿Crees que sea él? –Se escuchó al pelinegro de Kalos preguntar. Su amigo rubio, ex-líder de gimnasio, lo miró de soslayo, sin apartar su atención completamente de lo que pasaba en el campo de batalla.

–No lo creo… Lo sé. Serena también lo sabe, probablemente por eso está en tal estado, su mente debe de estar intentando procesarlo. No existe nadie que haya visto más de cerca a Ash-Greninja, que Serena, Bonnie y yo; sobretodo Serena. Los tres tenemos más que claro que solo el Greninja de Ash puede llegar a verse de esa forma, y solo Ash pude verse de esa forma… ¡Finalmente ha regresado! –Tras una pausa, el rubio pareció celebrar. Pero su semblante serio no tardó en regresar. –Pero me temo que algo no está del todo bien, no creo que todo lo ha hecho en éste torneo haya sido actuación, así que pienso que algo lo ha hecho cambiar. Mi conclusión apresurada al respecto, es que algo en ese mundo al que viajó, lo traumatizó, llevándolo a como se encuentra ahora, pero no podremos estar seguros hasta hablar con él. Y eso es lo que más me preocupa. –Al decir lo último, el rubio miró a Serena y su hija, estaba claro que le alarmaba lo que pudiera implicar todo ello en ambas.

–Entiendo… –Calem también miró a madre e hija, y luego al azabache combatiente. –Solo espero que su regreso no las afecte negativamente, o yo mismo me aseguraré de que él lo page. También quiero escuchar sus razones para desaparecer de esa manera, ¿cómo es que el Ash Ketchum del que tanto escuché, abandonó de esa manera a su pareja embarazada? –Por el tono de voz del chico, se notaba la frustración, el enojo y la molestia que sentía.

–¡No! Lo peor que podrías hacer es actuar de manera precipitada… Culpar a Ash en éste momento sería algo muy injusto, así que ahórrate los cometarios y espera a que termine la batalla. –El chico de Kalos suspiró pesadamente, comprendiendo que lo que Clemont decía era cierto. Una vez se sintió medianamente calmado, se enfocó en la emocionante final del Pokémon World Tournament...

–Lo, lo… lo sospeché. –Por otro lado, los dos hermanos Aether finalmente volvían a hablar, tras haber presenciado la trasformación de Ash-Greninja. Ellos fueron los primeros en ver algo extraño en el falso agente, así que movieron cielo y tierra para conseguir información sobre él. Después de más de una semana investigando, lo más que obtuvieron fue el nombre real de Jimmy Gold y varios de sus alias, nada más. Habían perdido la esperanza, hasta que al rubio le llegó un extraño correo por parte de la Policía Internacional, a nombre de un tal Looker… En éste se relataba un poco el pasado de Red Sakaki, alias Dead Spark, ex-miembro del Team Skull y habitante de Alola. Aun así, esa información solo les generó más preguntas; ¿Por qué una persona así terminó ayudando a la P.I.? ¿Y qué tenía que ver con Ash? Al menos ya saben la respuesta de la última pregunta.

–Eso explica porque casi no pudimos averiguar nada de él, simplemente, ni Dead Spark, ni Jimmy Gold, ni Red Sakaki, existían. Pero el que fuera Ash en realidad, es… –La chica nívea apenas y podía encontrar palabras para expresar lo que sentía. Estaba eufórica, molesta, asustada, triste, contenta…

Volver a ver a aquel chico que fue su amor oculto, estaba haciendo mella en su yo interno. Ella había renunciado a estar con él, de manera romántica, una vez conoció a fondo a Serena, y pudo ver qué tan feliz hacía a Ash. Pero cuando ese Ultraumbral estalló, liberando una enorme onda expansiva, ella se vio en la obligación de renunciar del todo a él, ya no como amante, sino que, además, como amigo… Ese día ella perdió a la persona más influyente de su vida, solo comparable en ese aspecto a su hermano. Probablemente, si no fuera porque recuperó su relación con el rubio, y formó una irrompible amistad con Serena, ella misma habría dado fin a su entonces solitaria vida.

–Lo sé… Es sorprendente, intrigante, apabullante. A decir verdad, no sabría cómo describirlo del todo. A partir de ahora las cosas cambiarán mucho, solo espero que no sea en el mal sentido… –Un golpe en su mejilla le provocó liberar un adolorido quejido, antes de llevarse la mano a su enrojecido rostro. Al mirar a su hermana en forma de reclamo, se encontró con una expresión extraña en ella; estaba molesta, y mucho.

–¡Jamás…! –La chica se calló, dándose cuenta que había elevado demasiado la voz. Todos en el balcón, excepto Serena e Yvonne, voltearon a verlos, con expresiones de lo más variadas. Estaba claro, por sus rostros, que todos tenían las mismas dudas y conflictos emocionales, no había una sola persona dentro de ese lugar, que no tuviera sentimientos encontrados por lo que estaba pasando. La chica les indicó que no era nada, y todos regresaron su atención a la batalla. –… Jamás, nunca, nunca… el regreso de Ash sería algo malo. Es Ash de quien hablamos, su sola presencia ya hace mejor cualquier lugar… Es el chico más bueno del mundo es… es… –Se detuvo, esforzándose por no provocar otra escena. Ahora sus ojos estaban bañados en lágrimas, y lo que antes era mármol blanco rodeando por un par de esmeraldas en estado pulcro, ahora se hallaba teñido en sangre. Finalmente, no pudo soportar más, y los ahogados sollozos se volvieron audibles.

–Tienes razón, lo siento… es solo que… Ash está muy cambiado; el solo pensar que trabajó con el Team Skull… Me preocupa que no sea la persona que conocimos. Lo que sea que le haya ocurrido, causó un enorme cambio en su forma de ser. –Gladio, presenciando con dolor como su hermana se quebraba frente a él, la abrazó con un aire protector, buscando la manera de expresar su punto de vista, de la manera más delicada que le fuera posible. Puede que fuera un chico conocido por su actitud fría, pero jamás nadie podría negar que él amaba a su hermana, y, ante todo, deseaba lo mejor para ella.

Cuando Ash desapareció tras ese maldito umbral, todo su mundo se vino abajo. Él siempre había sido una persona muy solitaria e independiente, pero eso se tuvo que acabar. Todo empezó por Lillie, ella se notaba cada vez más decaída, en ese entonces ya casi nunca salía de su cuarto, en la mansión de Melemele. Y tras esto, su madre cayó enferma, se determinó que estaba siendo afectada por una toxina implantada por el Ultraente UB-Parasite, que la poseyó meses antes de que los síntomas se presentaran. Pronto se vio en la necesidad de hacerse cargo de la Fundación Aether, y al mismo tiempo, tenía que lidiar con la cada vez más deteriorada Lillie.

Al poco tiempo, se descubrió un posible tratamiento para el estado de su madre, en Kanto; devenido de que un científico de la región había estado experimentado la fusión Pokémon-Humanos. Lusamine fue trasladada hasta donde se hallaba el investigador, acompañada de su amiga y compañera, Wicke, y mientas, él se quedó con Faba. No sabía nada de manejo de empresas, así que mientras llevó un curso intensivo, el adulto fue quien se hizo cargo de la Fundación; aunque basándose en las anteriores acciones del corporativo, nunca llegó a confiar del todo en él. Más ahora que nunca, sospechaba que el rubio estuvo manejando operaciones ilícitas, a oscuras del resto de encargados de la compañía; meses de investigación lo estaban llevando a esa conclusión.

Fue cuando James lo llamó despertado, mencionándole que Lillie estaba padeciendo anorexia, que no soportó más la situación. Terminó forzosamente el curso que estaba llevando en el Paraíso Aether, y se enfocó en recuperar su relación con Lillie. De a poco recobró a su típica hermana; pero fue con ayuda de Serena, que las cosas por fin se llegaron a solucionar. No había nadie mejor que la pelimiel para ello, ya que ella misma había sufrido de depresión. Para sorpresa de nadie, Yvonne se trasformó en un pilar de la vida, no solo de Lillie, sino que además de él mismo. Esa niña fue como si el mismo Kagayaki-sama hubiera llegado a iluminar sus vidas; y cuando al fin su hermana volvió a sonreír, se juró a sí mismo nunca permitir que nada ni nadie la volviera a dañar de esa manera.

–Puede ser que Ash haya cambiado, puede que no, lo que importa es que volvió… Lo demás no es relevante de momento; en todo caso, luego podremos tratarlo con más calma. –La rubia, que finalmente se había calmado, se separó de su hermano y le regaló una tranquilizante sonrisa; él se la devolvió, a su manera. Una vez conversado lo que necesitaban expresar, se enfocaron en lo que quedaba de batalla, convencidos de que ahora el campeonato había pasado a segundo plano.

No importaba donde miraras dentro de los confines del Estadio PWT, todas las personas que sabían de lo conseguido por Ash en la Conferencia de Lumiose, estaban que no daban crédito a sus ojos. Claro que el balcón VIP, donde se encontraban los amigos más cercanos del azabache, era el lugar donde más se sentía le tensión; otro buen ejemplo eran los más jóvenes del lugar, sin tomar en cuenta a la niña, claro. Bonnie y Max, que hasta el momento habían estado discutido quien era mejor, si Cynthia o Jimmy, ahora luchaban por no mostrar la debilidad que yacía en sus corazones, ambos se negaban a mostrar, a través del llanto, que tan afectados se hallaban. Pero en las bancas también había multitud de individuos que pasaban por algo similar, también fuera del estadio, detrás de las pantallas que trasmitían el evento. Incluso en el campo, ya que la misma Cynthia era incapaz de reaccionar, debido al asombro…

–¡Greninja, Rayo Hielo! –La rubia vio casi en cámara lenta como, aquel chico que siguió con tanta curiosidad desde que lo conoció en Sinnoh, se presentaba como el posible vencedor del combate.

Ella, como coorganizadora del Pokémon World Tournament, fue de las primeras en aceptar de brazos abiertos la idea de homenajear a Ash con un torneo. Sobre todos los campeones, fueron Diantha y ella quienes más lamentaron la pérdida de ese entrenador tan talentoso; probablemente debido a que fueron ellas las que presenciaron su mejor estado de forma. Incluso ambas lo llegaron a considerar un amigo, un posible futuro rival. Ver las ligas tras su desaparición, cada vez era menos interesante, y por eso mismo había perdido en parte la pasión por las batallas. El PWT surgió de la idea de unir la Liga de Campeones de cada región en un solo punto, un combate entre los mejores, pero hasta el momento, no había salido como esperaba, pues al final siempre avanzaban los mismos entrenadores de siempre, y así fue hasta el torneo en cuestión.

"¿Jimmy Gold, o, mejor dicho, Red Sakaki, siempre fue Ash? Pero, ¿cómo?... Aunque, al menos eso explica muchas cosas", la rubia decidió dejar de lado las ideas confusas, para así enfocarse en lo que ya consideraba como una de las mejores batallas que había tenido en toda su vida.

Tras haber visto la trasformación del Pokémon de Kalos, su mente perdió la capacidad de concentrase en el combate, y por ello, varios de esos efectivos Shuriken de Hielo golpearon a su dragón. Seguidamente, el chico de identidad confusa, pues durante el mismo combate cambió hasta dos veces de nombre, ordenó una seguidilla de ataques directos, como Shuriken de Agua a quema ropa y Cuchillada Nocturna. La rubia nunca se había visto tan cercana a la derrota desde hace años, y debía admitirlo, ello le emocionaba. Una vez sacudió el asombro, decidió darle un digno final al combate, y luego preocuparse por el entrenador al que enfrentaba.

–¡Garchomp, esquiva el Rayo Hielo y contraataca con Roca Afilada!

–¡Greninja, usa Doble Equipo y ataca con Cuchillada Gélida! –"¿Cuchillada Gélida?", se peguntó la mujer. Hasta el momento nunca había escuchado nada de ella, y aunque sabía que el Shuriken de Hielo era un ataque personalizado, no podía decir lo mismo de este ataque homónimo. Cuando la rana esquivó una vez más la montaña de rocas que surgió del suelo, ésta giró en el aire y, con el típico kunai sombrío en cada palma, se lanzó contra el Garchomp. A pocos metros de golpear al dragón, el tipo Agua/Siniestro, para sorpresa de todos, escupió el Rayo Hielo directamente en sus manos, congelando el ataque de tipo Siniestro; dos tajos certeros causaron que el Pokémon de la Campeona rugiera en agonía, para luego hacer como ésta le pidió y golpear el suelo con su cola.

Cynthia estaba convencida de que el moviendo con el cual fue atacado su Pokémon, no era del todo personalizado, más bien era improvisado. Podría pensarse que es básicamente lo mismo, pero no… Mientras que un movimiento personalizado lleva planeamiento posterior y práctica, el improvisado se usa en un momento de genialidad engendrada durante el combate. Por esto, es que ella no podía evitar estar sorprendida por la conexión existente entre ese chico, que conoció en Sinnoh, y sus Pokémon.

Ese chico que en el pasado era un entrenador con experiencia y potencial, pero aún con un largo camino por recorrer. Por ello, verlo llegar hasta las semifinales del Torneo de la Liga de su región, para que fuera derrotado por legendarios, le pareció tan injusto; y, aun así, el no protestó, el luchó, e hizo lo que nadie pudo, derrotó a dos de los Pokémon de ese misterioso entrenador de legendarios. Recordar a ese sujeto entrar al estadio, tras haber derrotado a su Elite Four, aún le traía sentimientos encontrados; pero rememorar su aplastante victoria de seis a cero, aún le devolvía la sonrisa a su rostro, él fue el primero con quien uso a su Mega-Garchomp apenas inició el combate.

Pero eso era el pasado, y con este misterioso entrenador que la enfrentaba, esto parecía tener no tener validez. ¿Por qué ingresar al torneo que conmemoraba su vida y muerte, con una identidad falsa? ¿Por qué dejar que todos vieran su verdadero rostro, y aun así mantener la mentira de quien era en realidad? Ella sabía que él era Ash Ketchum, ¿pero él estaba consciente de ello? Todas esas dudas asaltaban la mente de la Campeona, mientras el combate era llevado a cabo. Ello le hacía imposible no mirar al castaño, con su pelo ligeramente ennegrecido por la suciedad, cada vez que había una pausa entre ataque y ataque; sus ojos, antes rojos como rubíes, y ahora del color de una avellana, trasmitían muchos sentimientos. Para ella era fácil deducir que, aunque estaba confuso, el realmente creía ser quien decía ser, o al menos así lo recordaba de cuando éste reveló no ser Jimmy Gold.

"¿Qué te sucedió en todos estos años, Ash?", esa duda sobresalió al final entre todas las demás, y era algo que por más que lo intentaba, Cynthia no podía expulsar de su mente. ¿Y cómo hacerlo? Ella estuvo en la primera fiesta de Yvonne, la del primer año de vida de la bebé, y presenció el hoyo emocional que ese chico dejó atrás; al día de hoy, no podía sacar de su mente la imagen de la recién coronada Reina de Kalos… La chica se esforzaba por mostrar una sonrisa a todos, y lo hacía bien, no por nada venció a Aria, pero, aun así, era fácil ver que había estado llorando, sus ojos cubiertos por maquillaje de más, eran la mejor prueba de ello. Al menos, su hija Verity forjó una tierna amistad con la pequeña pelinegra; Yvonne, pensar en ella provocaba que más dudas respecto a Ash la asaltaran. "Sí estabas vivo, ¿por qué no volviste?".

Ash era un entrenador de alto nivel cuando enfrentó al actual Campeón de Kalos, Alain, en la final de la Conferencia Lumiose, y por ello, cuando se supo de su viaje a Alola, muchos de los Altos Mandos comenzaron a pronosticar su ascenso como el primer Campeón de la región. Pocos lo sabían, pues aún los tramites estaba siendo llevados a cabo, pero el profesor regional de Alola, Kukui Kauka, ya había negociado con el presidente de la Liga Pokémon de ese entonces, Charles Goodshow, la inauguración del torneo de liga de dicha región. El rumor se esparció como la pólvora entre los entrenadores de elite, y la presencia de Ash en la región, encendió aún más las expectativas puestas sobre dicho torneo que estaba por nacer. Pero toda esa expectativa murió, cuando se enteraron de la trágica noticia… Ash Ketchum había muerto intentando rescatar al legendario del Sol.

Lo último que se supo del chico, fue que éste cruzó un Ultraumbral, un concepto regional de Alola, y una explosión desconocida selló su destino; pasados unos meses, se declaró muerto y su caso fue cerrado. Por eso mismo, cuando apareció el rumor de que un agente de la Policía Internacional quería reabrir el caso, los ojos de muchos se posaron en esa persona. Jimmy Gold resultó ser un entrenador con pésima actitud, Cynthia misma dejó de prestarle atención, tras ver su reacción ante la derrota que sufrió por parte de Brandon. Poco después, dicho rumor apareció, pero ella aun así decidió que no valdría la pena, y esa idea se vio reforzada por el rumor que precedió al anterior, el cual relataba que él había atacado a Gladio Aether, el presidente de la organización que pretendida ser apoyada con los fondos recaudados durante el evento, un viejo amigo de Ash.

Jimmy Gold era de todo, menos un entrenador modelo, aún menos un agente digno de poseer su puesto, y, aun así, avanzó sin problemas a lo largo del torneo, derrotando nombres importantes y haciéndose él mismo de un nombre. Fue durante la segunda semifinal, ocurrida tras la suya, en la cual venció a su eterno rival y Campeón de Hoenn, que volvió a prestar atención a dicho personaje, y para sorpresa suya, estaba lejos de ser ese agente de mala actitud del principio del evento. Después de eso, decidió investigar un poco acerca de él, sería su contrincante en la final, de todas formas… Nada, no había nada sobre él. Tras horas de extensa búsqueda, estuvo segura de que no encontraría nada de manera legal, y ya que no estaba dispuesta a ser descalificada, decidió conformarse con ver su estilo de combate a lo largo del torneo… Pronto notó algo…

Jimmy Gold y Ash Ketchum, combatían de manera muy similar, y aunque existían ciertas diferencias, estaba claro que su estilo era el mismo. Al igual que con ese chico vivaz que conoció en el pasado, Jimmy Gold resultó ser un combatiente difícil de definir, capaz de cambiar su método de combate rápidamente, haciéndole alguien extremadamente impredecible. Que usara muchas técnicas y movimientos, personalizados y combinados, no ayudaba, y por ello, cada batalla contra él fue muy complicada de llevar a cabo. Ella misma estaba asombrada, cuando ambos quedaron a merced de su último Pokémon… Ahora, si de algo estaba segura, era que de no ser porque la mayoría de los ataques de Hielo que usaba el Greninja, tenían poca potencia, habría perdido hace mucho tiempo.

–¡Usa tus alas para cubrirte y tras ello ataca con Terremoto! –El grito de la rubia llegó al dragón, que justo a tiempo pudo evitar que un grupo de estrellas de agua congelada le dieran de lleno.

–¡Rayo Hielo! –Ahora que estaba segura de que ese entrenador al que enfrentaba era Ash, no podía evitar notar las diferencias entre el pasado y el presente. Su cuerpo ganó musculatura, también era más alto, y aunque su altura no resaltaba, tampoco podía ser considerado alguien bajo; pero eso era lo de menos. Tenía una preocupante marca de quemadura en el costado derecho de su cara, que iba desde el cuello hasta la mejilla, en general su cara estaba llena de cicatrices, haciendo casi invisibles las típicas marcas similares a zetas que lo distinguían. Su cabello, aunque ahora era castaño, estaba ligeramente más largo, y podía apreciarse que había sido cortado a mano; por las raíces negras, era fácil deducir que estaba teñido. Pero lo más importante era su actitud, pues, aunque algo desconocido para la rubia lo hizo cambiar a lo largo del torneo, estaba claro que seguía siendo muy distinto al Ash del pasado. Se le notaba serio, con un dejo de melancolía, en general, era como ver a otra persona; solo quedaba su pasión por las batallas, y ni de eso estaba del todo segura… Entonces volvía a preguntarse: "¿Qué te pasó, Ash?".

Estaba claro que su capacidad de combate había mejorado, pero eso no significaba nada por si solo; en seis años de entrenamiento, cualquiera puede mejorar su nivel, y con el potencial que poseía Ash, no era de extrañar lo buen entrenador que era ahora. Lo que perturbaba a la Campeona era el panorama entero: sus Pokémon del más alto nivel, las cicatrices, el pasado desconocido, los seis años de ausencia. "¿Con cuál fin viniste al torneo? ¿Será que finalmente volverás a la vida de tus amigos y seres queridos?", con esas últimas preguntas en mente, la Campeona se enfocó en finalizar el combate, con tal de poder buscarles respuesta.

–¡Shuriken Hielo una vez más! –El chico no cedía, y no dejándose abrumar por el cansancio que sentía, ordenó otro ataque gélido más; el Rayo Hielo anterior falló, debido a que el Garchomp se defendió causando un poderoso Terremoto, que afectó bastante a Greninja.

–¡Garchomp, usa otra vez tus alas para cubrirte! –La mujer volteó a mirar a Ash tras dar la orden, para ver que él y su Pokémon se encontraban extremadamente agotados; ella era consciente de lo que causaba la poderosa conexión entre ambos. El Terremoto con el que liquidó una vez más a todas las copias, producto de Doble Equipo, restantes, afectó poderosamente a Greninja, y era de esperar, pocos Pokémon tan siquiera aguantaban un ataque de su Mega-Garchomp tras usar Danza Espada. Aunque ella había buscado la forma de repetir el uso de dicho moviendo, contra el veloz Pokémon de agua resultó ser imposible; no existía momento en que la rana no estuviera al acecho, lista para dar un fulminante golpe directo con sus ataques gélidos.

La rubia esperaba que el ataque llegara directamente del Pokémon acuático, por ello, cuando los Shuriken de Agua congelados golpearon a su Pokémon en la espalda, ésta no pudo evitar soltar un gemido de sorpresa. La rubia miró alrededor del campo, pero no vislumbró nada, mientras, el Greninja seguía frente a su Pokémon; la mujer presentía algo, así que le señaló a su dragón que atacara con Roca Afilada. La rana intentó esquivar, pero finalmente el movimiento de tipo Roca dio en el blanco; la Campeona no se sorprendió, a diferencia del público, cuando el tipo Agua/Siniestro se desvaneció en al aire. "Probablemente fuera un clon del Doble Equipo que no desapareció con el último Terremoto", la mujer miró donde se hallaba su Pokémon y luego empezó la búsqueda por el Greninja real, indicándole al dragón que estuviera atento.

–¡Rayo Hielo, con toda tu fuerza! –La rubia escuchó a su contrincante gritar, y tras ello notó movimiento en la zona este del campo de batalla. Segura de que el ataque vendía desde arriba, le indicó a su Pokémon volviera a usar sus alas como protección.

Pero la Campeona cometió un grave error, pues el rayo gélido no fue apuntando hacia ninguna de las zonas delicadas, como el torso o la cabeza, todo lo contrario, pues fue directo a los pies del dragón, así que para éste fue imposible cubrirse a tiempo. Una sonrisa extraña se dibujó en la cara de Ash, una que Cynthia solo había visto en entrenadores asesinos, aquellos que usan a sus Pokémon como armas; esa idea causó que un escalofrío recorriera su espalda. Cuando el Rayo Hielo golpeó las patas de su Garchomp, una densa capa de hielo recubrió estas, haciéndole imposible al dragón de tierra el poder movilizarse. La mujer pensó que Ash ordenaría otro Rayo Hielo, pero esa idea murió cuando lo vio sacar algo de su bolsillo y colocarlo sobre la pulsera blanca que llevaba en la muñeca derecha; era un Cristal Z.

–Greninja, lo hemos dado todo durante el torneo… –La rubia, y otras personas más, ambicionaban detenerlo, pues sabían que usar la mega-evolución y los Movimientos Z, en un periodo tan corto de tiempo, sería comparable a un intento de suicidio, el cuerpo del entrenador no podría soportarlo. Y aunque el estadio se llenó de jadeos nerviosos y gritos de emoción, ambos por igual, Cynthia se sentía como la única capaz de hacer algo; el árbitro no podía inmiscuirse, pues no existe una regla que evite que se usen ambas técnicas durante el mismo combate. Y aunque realmente quería decirle algo a su contrincante, no encontró la manera de hacerlo; "¿Qué debo decirle? ¿Ash, por favor, no uses tu ataque más poderoso contra mi Garchomp? ¿O debo llamarle Red?". –Sé que esta es la única forma en que ganaremos, ¡así que no me importan las consecuencias! ¡Yvonne, Serena, A.Z., cumpliré mi promesa! ¡Ganaré a toda costa! ¡Greninja, despliega todo el poder del mar de Alola que vive en tu interior! ¡Hidrovórtice Abisal!

–¡Garchomp, escapa usando Enfado! –Al final, Cynthia no tuvo de otra que seguir con el combate, con la fe puesta en que nada malo sucediera al final.

Jimmy, Red, Ash; todos, el mismo entrenador, un chico que despertó de un coma de dos meses en medio de un lugar desconocido, lleno de personas del mal vivir. Aunque al principio su conciencia le suplicaba que se alejara de ellos, el no tener a donde ir y su instinto de auto-preservación bastaron para que al final se quedara con ellos. Pasado un tiempo, se acostumbró a sus maneras, y empezó a compartir ideales, enemigos y amigos, con ese grupo de maleantes llamado Team Skull.

Influenciado por lo que ellos creían correcto, Ash dejó atrás su personalidad tranquila, y dejó salir su personalidad oscura, aquella que todos poseemos, pero suprimimos por el moralismo impuesto por la sociedad y la religión. Red era su nombre, como le hizo creer su malvado aparente padre, y Dead Spark su apodo. Tras años en búsqueda de aquella verdad que desconocía, su instinto lo llevó hasta el lugar en que se hallaba, el campo de batalla del estadio PWT. Después todo lo que vivió, después de todo lo que sufrió, después todo lo que batalló, no estaba dispuesto a perder; no importaba que para ganar tuviera que poner su vida en peligro, de todas formas, no sería la primera vez que lo hiciera. Él quería ganar, y quería hacerlo en grande… ¿Y qué más grande que invocar un jodido remolino de agua?

Mientras que la poca energía restante en su cuerpo era trasportada hacia su rana transformada, el dragón de la Campeona usaba desesperadamente sus guadañas para resquebrajar el hielo que aprisionaba sus patas. Un brillo naranja conectó tanto entrenador como Pokémon, cuando el Hidrostal Z fue girado noventa grados sobre su propio eje. El público demostró su emoción efervescente, aumentando el volumen de sus vitoreos, y aunque algunos sabían los riesgos que corría el azabache, se dejaron llevar por el éxtasis del momento; entre ellos, algunos de los amigos del falsamente difunto Ash Ketchum.

Red-Greninja, apodo que le dio momentáneamente la entrenadora rubia, absorbió toda la energía, apenas ignorando el estado en el que quedó su entrenador y amigo, y se preparó para lanzar el colosal ataque. Claro, la rana había tenido problemas con Red, pues desde que despertó sin memoria dentro de una extraña Pokéball, desconfió de la persona que estaba frente a él cuando fue liberado. Era como si su instinto le indicara que algo andaba mal, y eso prosiguió, aun cuando él y sus compañeros Pokémon decidieron obedecerlo.

El tiempo pasó, y todos los demás generaron fuertes vínculos con Red, excepto él, era como si algo se interpusiera entre ellos dos. Ello terminó por frustrarlo, llevándolo a actuar por su cuenta, ignorando las indicaciones de su entrenador en varias ocasiones. Se ganó el título del Pokémon poco confiable, y casi no era utilizado por Red; pero las cosas cambiaron tras aquel combate contra Brandon, el entrenador de Regis, en el cual Greninja fue derrotado sin pena ni gloria, una vez más.

El tipo Agua/Siniestro no tenía un buen lazo emocional con Red, y eso le abrumaba durante los combates, pero fue cuando su entrenador lo llevó al aquel parque, le otorgó su confianza y lo entrenó aparte de sus compañeros, que finalmente pudo sentir el lazo formarse. Greninja sabía que esa no era la única razón de ello, pues fue desde que Red empezó a recordar, gracias a aquella máquina extraña, que el lazo empezó a hacerse presente. Ahora, durante el combate contra la Campeona, Greninja sabía que ambos habían recuperado un lazo del pasado, y al compartir conciencia con él, sabía que su conexión provenía de un tiempo lejano, antes de que se volviesen un grupo solitario de seis Pokémon y su entrenador.

Greninja podía sentir como suyas, esa pasión y adrenalina que recorrían las venas de su entrenador, también podía captar la confusión en éste, y su casi obsesiva necesidad de ganar el torneo para dejar un legado. Como Pokémon de Red Sakaki, Greninja daría todo de sí, no importaba que tuviera que sacrificar en el proceso. Se sentía cansado, había recibido mucho daño por parte de ese monstruoso Pokémon dragón, pero eso no le imposibilitó el tomar el Shuriken de su espalda, y, elevándolo en el aire, fusionarlo con el Movimiento Z de tipo Agua.

El Shuriken de Agua comenzó a hacerse más y más grande, al punto en que se volvió colosal… El ataque tomó un tono naranja muy intenso, y tras ello, Greninja lo lanzó hacia el Garchomp, que seguía luchando por librarse del hielo. El público jadeó con violencia, en el salón VIP, los que no estaban en pie, se levantaron. Serena e Yvonne, aún abrumadas por la situación, se acercaron lo más que podían a Ash, casi deseando poder traspasar la baranda de cristal frente a ambas. Tanto ellas, como sus amigos, temían lo que pudiera pasarle al azabache tras tal desgaste de energía, pero igual que como pasaba con la rubia, solo podían permanecer ahí, observando cómo se desarrollaba el final del combate. Todos los que alguna vez se llamaron amigos o conocidos cercanos de Ash Ketchum, estaban pendientes al desenlace de la batalla, para, hasta entonces, comenzar la búsqueda de respuestas, de la verdad; al final del día, todos deseaban la verdad.

El sonido de hielo craqueando fue inaudible para el público, pero no para Cynthia, Ash, y su Pokémon. El Garchomp aplicó fuerza en sus patas, y finalmente se halló a si mismo libre de aquel gélido material que lo aprisionaba; pero era demasiado tarde, pues cuando se preparó para encarar a su rival, cayó víctima del Shuriken de Agua de tamaño anormal. El ataque de agua golpeó al dragón, derribándolo, y se deshizo… Pero no hubo tiempo para pensar si eso había sido todo, pues el agua que bañaba al dragón, se multiplicó hasta el punto de formar un remolino de unos diez metros de alto. Garchomp, incapaz de escapar, se vio nuevamente apresado por un movimiento de la rana…

Dentro del remolino, el tipo Dragón/Tierra fue víctima de las crueles corrientes acuáticas, que lo hacían girar sin parar, arrebatándole hasta la última molécula de oxígeno. Como si eso no fuera castigo suficiente, varias sierras, similares a los Shuriken de Agua, se formaron dentro del remolino de agua. El dragón liberó un grito de dolor ahogado, pues mientras que era dañado por el remolino, también era torturado por las sierras de agua, que ahora infestaban todo el Movimiento Z. Ante un público expectante y ansioso, el Hidrovórtice Abisal empezó a desaparecer, siendo absorbido por las grietas del concreto; al final, lo único que quedó fue el dragón… Éste, seguía en pie.

No hubo una sola persona dentro del estadio, o que mirara la trasmisión en vivo del combate, que no se asombrara por la persistencia del Garchomp de la Campeona. Para los ojos de todos, el dragón podría seguir combatiendo, pero para los de su entrenadora, era obvio que eso no sucedería. La hermosa mujer imponente le lanzó una sonrisa triste a su Pokémon, que se había volteado para encararla, y con un rugido de orgullo, éste perdió su estado mega-evolucionado y se desplomó en el suelo; Cynthia no esperó a que el árbitro declarara el final de combate, y se lanzó sobre su dragón, abrazando con cariño su cabeza. El silencio mortal, que se había adueñado del estadio, murió cuando una ola humana comenzó a festejar el asombroso resultado…

Dentro de la cabina VIP, todos liberaron un profundo respiro, agradeciendo que todo saliera de esa manera. Mientras que la mayoría miraba al agotado Greninja y al derrotado Garchomp, que seguía siendo abrazado por Cynthia, cuatro pares de ojos miraban al casi no tan castaño; dos eran verdes, y los otros dos eran celestes. Una extraña calma descendió en la habitación, y varios de los ahí presentes comenzó a comentar el combate, ya habían comprobado que Ash estaba bien, ¿así que por qué preocuparse? Todos callaron cuando la niña habló…

–Mami… –Dijo la pequeña, causando que su madre, que hasta ahora parecía volver a la realidad, volteara a verla, junto con el resto de personas que las acompañaban. –Papi…

Algunos se paralizaron, otros comenzaron a ahogarse en la bebida que tomaban o el bocadillo que ingerían; el sabio Brock parecía listo para calmar los ánimos, con el argumento en mente de que llamar a Red, o Ash, de esa forma, en tal momento, era apresurarse. Pero Misty, que estaba a su lado izquierdo, pues en el derecho se hallaba su prometida, pareció comprender más rápido que él lo que deseaba señalar la pequeña; dándole un manotazo en la cabeza al moreno, lo sacó de su trance, y le señaló hacia al frente. Ahí, en el balcón, madre e hija miraban preocupadas como Greninja se acercaba a un jadeante Ash.

–Garchomp es incapaz de seguir combatiendo, y dado que por ello la Campeona Cynthia Shirona se ha quedado sin Pokémon, el ganador es Greninja y su entrenador, el competidor Jimmy… –El árbitro hizo una pausa y miró al agotado castaño–… ¡Red Sakaki! ¡El Campeón del Pokémon World Tournament, edición Ad Honórem Ketchum!

Ante lo dicho por el hombre que arbitró la final, la presentadora reforzó sus palabras, causando que el público irrumpiera en gritos de emoción; pero en varias partes especificas del estadio, varias personas no podían emular dicho sentimiento. Los atónitos conocidos de Ash Ketchum, miraron como éste permanecía estático en la plataforma de entrenador, jadeando con fuerza, con la Pokéball de su Greninja en la mano. La rana, que se movilizaba apoyada sobre sus rodillas, se terminó de acercar a su entrenador, y le puso su palma derecha sobre el hombro izquierdo; el chico miró a su Pokémon a los ojos, y agradecido, se dispuso a regresarlo a la esfera rojiblanca. Eso no tendría nada de extraño, de no ser porque Greninja seguía trasformado. La Pokéball lo absorbió, y justo en ese momento, tanto Pokémon como entrenador, perdieron su estado de sincronización. Serena tomó de la mano a Yvonne y se preparó a salir de la habitación, pero entonces, fue cuando vio como aquel que anhelaba recuperar, flaqueaba, y, sin resultados aparentes, intentaba regresar el aire a sus pulmones.

La premiación y el festejo estaban por comenzar, pero ello dejó de ser posible, cuando el campeón del torneo se desplomó sobre el suelo, inconsciente. Las autoridades médicas no tardaron en aparecer en el campo de batalla para sacar al chico, dejando una sensación de preocupación en todos los presentes; esas personas que nunca pudieron celebrar, fueron las primeras en alejarse rápidamente, en búsqueda de esa persona que por seis años habían creído muerta. Para ese momento, ni madre ni hija estaban a la vista. Nadie estaba realmente seguro de que sucedería tras todo lo recientemente ocurrido… "¿Realmente habrá llegado a su fin la historia de Red Sakaki?", se cuestionó nadie en especial.

Nota de Autor: Bien, finalmente llegamos al final de este "sub-arco" argumental. Sé que muchos ya se esperaban que Red fuera Ash, pero la verdad es que nunca lo fue… ¿Cómo? Pues Red Sakaki es la persona que nació tras el coma, y está muy lejos de ser igual que Ash. ¿Qué va a pasar con él? Pues en el siguiente capítulo ya se verá cual será el rumbo que tomará la historia. En fin, quiero agradecer a aquellos que leyeron el fic hasta acá, fue difícil, pero finalmente pude terminar el torneo PWT… Como siempre, agradezco de sobremanera cualquier clase de apoyo, por más pequeña que sea. Bueno, ya dejo de explayarme, hasta la otra semana que suba el inicio de la segunda mitad de esta historia. ¡Adieu!