Buenos días, buenas tardes, buenas noches, buenas madrugadas, depende de la hora en que me lean.

Primero, Yu-Gi-Oh! Es propiedad de Kazuki Takahashi, partes importantes de la trama de este fanfic son a base de su obra original pero también vuelco parte de mi imaginación a base de una teoría que creé hace mucho rato.

Segundo, contador de palabras.

Palabras Total: 659

Tercero, espero que disfruten el capítulo.


Aparecieron frente al palacio. Eso sorprendió al joven de cabellos castaños. Lo vio colapsando. Hizo aquella pregunta en voz alta y recibió la respuesta de Aknadin sin pedírsela: el nacimiento del nuevo mundo de oscuridad. Aquella tierra sería destruida con el fin de traer el reino de Zork Necrophades a ese lado.

Sin embargo, también supo lo que pasaba por la mente de Seto y la razón de que estuviera tan preocupado: el poder que dejó dentro.

Kisara.

El sacerdote oscuro le ordenó olvidarla, provocando que él se detuviera. Continuó narrando que ella pronto moriría y el poder dentro de ella sería suyo. Eso provocó una brecha en la mente de Seto quien no se movía y se perdía en la nada. Aknadin continuó hablando, diciéndole que aquel maravilloso poder lo convertiría en el Rey del mundo Oscuro.

Escucharlo decirle hijo quebró más la mente del sacerdote de cabello castaño, logrando decirle padre al monstruo detrás de él.

—El viejo faraón Aknamkanon fue mi hermano mayor. ¿Sabes lo que significa? ¡La sangre real fluye por tus venas! —el sacerdote jadeó, escuchando la última frase.

Aknadin deseaba envenenar su mente, hacerle aceptar el hecho de que, por ser su hijo, debía reinar en un mundo oscuro, debía matar a su primo. Cerró los ojos y pensó en la mujer de cabello blanco y ojos azules. Aquel demonio le susurraba que la dejara morir pero él no, él deseaba salvarla…

—Incluso si fueras mi padre —comenzó, girándose un poco— ¡Nunca vendería mi alma a la oscuridad!

Se fue corriendo de allí, internándose al palacio siendo visto por una inexpresiva máscara.

Los guardias le pidieron que se detuviera, le ordenaron regresar para salvar su vida pero a él no le importó, apartándolos de su camino. La encontró en su celda, asustada de lo que pasaba. Seto le preguntó sobre su bienestar pero ella solo susurró su nombre, él abrió la celda y la apresuró a salir mientras Kisara preguntaba las razones de que pasara. Se echó la culpa mientras salían.

—No —respondió de inmediato con voz apagada—. Esta catástrofe fue causada por humanos seducidos por demonios y monstruos. Esto fue hecho por monstruos llamados hombres —continuó, logrando la curiosidad de la mujer de ojos azules. Aquel castaño se giró a verle—. No te preocupes, lo que vive dentro de ti no es un monstruo.

Rápido regresó su mirar hacia el frente, notando enormes pedazos de piedra. Le tomó de la muñeca y comenzó a correr, apresurándola. Ambos corrieron, esquivando cada pedazo que cayera, cada pilar que amenazara con caer. Todo. Esquivaron todo lo que pudieron.

Al estar aparentemente a salvo, él la soltó. No le miró y le ordenó que se fuera lo más lejos que pudiera del furor de la guerra. Le ordenó correr y correr para nunca volver. Ella sí le miró, primero confundida y luego agradecida de la bondad que mostraba al salvarla ya tres veces.

Seto le deseó que jamás fuera atrapada por las sombras. Levantó la vista y se encontró con Aknadin quien le preguntaba las razones de haberla dejado escapar. Recriminándole la obtención del poder dentro de ella gracias al Sennen Rod. El castaño negó que fueran padre e hijo, dándole la razón a sus recuerdos donde su padre, el verdadero, el que le crio hasta cierto punto, había muerto en el campo de batalla.

El sacerdote oscuro se quedó sin palabras, aquello le dio una mala espina al de ojos azules. Luego, Aknadin atacó el suelo, diciendo que obligaría a Seto a aceptar su regalo. Aquello le puso alerta y giró el rostro, encontrándose con la mujer de cabello blanco. Gritó su nombre. El ataque de la tierra se dirigió a ella, logrando sacarle un grito desgarrador. Seto no se pudo mover, escuchando la risa del sacerdote.

Finalmente, la mujer cayó al suelo. Él gritando su nombre.

Corrió hasta llegar a ella, se dejó caer y se deslizó hasta cargarla. Kisara estaba muerta.


Esta semana que viene termina Memorias definitivamente. Estamos a 4 capítulos que subiré la próxima semana.

Genial, ya verán cómo termina :d

Nos leemos.