Era el primer partido del curso, se enfrentaba Gryffindor vs. Slytherin, estos últimos ganaban por 20 puntos de diferencia, Rose miraba desde la grada como sus primos Fred y James intentaban remontar el partido, Albus por su parte animaba al zoquete de Scorpius que, en este nuevo curso, estaba más tonto que nunca. El idiota se chuleaba porque ese año cursaba más asignaturas que ella, que se había negado a estudiar adivinación, y así sacaría seguramente más extraordinarios en sus notas, en estudios muggles tal vez no, era un completo desconocido en esa materia, Rose se divertía al verle tan perdido, ella al tener familia muggle se le daba muy bien.

En ese momento Scorpius emprendió el vuelo, había divisado la snitch, -¡por dios que se caiga de la escoba!- dicho y hecho, como por arte de magia Scorpius dio un mal giro, perdió el control y se quedó colgado de la escoba. El corazón de Rose dio un vuelco, ¡lo había deseado y se estaba cumpliendo! ¡Pero lo había dicho de broma!

- ¡Qué alguien haga algo!- gritaba Lily que estaba al lado de Rose, a Scorpius solo le quedaba una mano agarrada a la escoba, ¡se iba a matar si caía desde esa altura! A toda velocidad alguien salió en su rescate, ¡era James! Que le ayudó a ponerse de nuevo en la escoba, el público le aplaudía, ¡qué deportividad! Pero no le sirvió de mucho a Scorpius porque cuando se dispuso a ir a por la snitch, la buscadora de Gryffindor ya la había atrapado, había gritos de victoria por parte de los gryffindor, Rose sonreía, los Slytherin lamentaban.

Hubo una fiesta en la Sala Común de Gryffindor. Durante horas había música, bebidas y comida, como siempre que ganaban. Rose se marchó de allí al cabo de un rato, quería ir a ver a Albus que se encontraría ya en las mazmorras, cuando salió por el hueco del retrato Malfoy estaba al otro lado.

- ¡Oh...!- decía ella decepcionada.- Sigues vivo...

-Ja ja ja.- rió irónicamente Scorpius.- Weasley, hazme un favor y llama a James, quiero agradecerle lo que ha hecho por mí.

- Mmm no.- la encantaba hacerle de rabiar.

- Que te jodan...- dijo él.

- Ya quisieras, niño albino- dijo Rose mientras bajaba las escaleras rumbo a las mazmorras, dejándole con la réplica en la boca a Scorpius.

Los pasillos estaban vacíos, era ya un poco tarde, rezó porque hubiera algún Slytherin simpático dispuesto a llamar a su primo, espero varios minutos, por la puerta salieron dos chicas de su curso que la caían realmente mal.

- ¡¿Weasley has venido a buscar a tu primito?!- decía una de ellas, Rose asintió.

- Claro Mary, ¡no tiene a nadie más!- las dos chicas rieron, Rose las miró con odio.- Por eso siempre va detrás de él, ¡Albus espérame! ¿Podéis llamar a Albus? ¡Yo me pido compañera de Al!.- imitaban a Rose.

- Y si no está con él esta con su otra primita, sólo tiene a su familia, pobrecita Weasley...- se burlaba una de las chicas.- ¡Mirarme soy Rose Weasley! ¡Mi padrino es Harry Potter! ¡Mi padre es jefe de Sortilegios Weasley! ¡Soy una sabelotodo! ¡Das asco!

- Y vosotras dos sois unas cobardes...- las dijo, dos contra una... ¡Eso era de cobardes! Le dolía todo lo que la habían dicho pero no se iba a achantar.

- Por lo menos tenemos amigos.- dijo la morena.- ¿A quién tienes tu?

- Estás sola Weasley, sola.- dijo la otra.- no tienes a nadie.

- ¡Plaf!- Rose le metió una torta a esa fea serpiente, estaba apunto de llorar por todo lo que la habían dicho, le dolía, tenían razón.

- ¡Hija de...!- le insultó la chica sacando su varita.- ¡Ahora verás! ¡Tragababos…

- ¡Expelliarmus!- gritó la voz de un chico desarmando a la chica, ¡seguro que era Albus! Rose abrió los ojos.

- ¡Scorpius!- gritaron las dos chicas, ¿MALFOY?

- ¿Qué se supone que estáis haciendo?- dijo Scorpius a las chicas que iban a atacar a Rose.

- Darle su merecido a esta Weasley.- contestaron.

- Dejarla en paz.- ¡MALFOY LA ESTABA DEFENDIENDO! Rose no se lo podía creer.

-¿Qué?- dijeron las chicas atónitas.- ¡Pero Scorpius esta pecosa siempre te está tocando los huevos!

- ¡Por eso!- dijo con una risa maliciosa que erizó los pelos de Rose.- dejádmela a mí.- las chicas se metieron a regañadientes en la sala común dejando a solas a Scorpius y Rose. Ella temblaba ¡qué pretendía el maldito niño ario! ¡Ella estaba a su merced!.- ¿Se puede saber que le has hecho a esas dos?- su tono no era chulesco como siempre, más bien parecía preocupado.

- ¿Qué?- dijo Rose sin comprender.

- Qué que le has hecho a esas dos payasas para que la tomaran contigo.- le repitió él.

- ¿Qué?- Rose no se lo podía creer, ¡Malfoy la había defendido de verdad!

- ¡Weasley pareces un disco rayado!- Rose miraba a su salvador, nunca se imagino que él, Scorpius Malfoy, la salvara de algo, estaba embobada.- Bueno, ¿pero estás bien?- ella asintió.- Entonces vete, es mejor que no te vean a estas horas por aquí.

- ¡No!- le detuvo Rose cuando Scorpius se iba a meter a su sala común.- ¡Quédate conmigo!

- ¿¡Quuuéeeee!?- dijo él como si le hubiera propuesto matrimonio.

- Acompáñame a mi sala común.- le rogó Rose que temblaba, todavía tenía miedo, en condiciones normales jamás le pediría eso.

- Oye Weasley, ¡qué soy Malfoy!- dijo él.- ¿De verdad estás bien?

- Nooooooo.- y de repente Rose se tiró a llorar a sus brazos.

- ¡Oh Weasley por Dios no me hagas un numerito!- le pidió él.

- Te-tenía mu-muchísimo mi-miedo.- dijo ella abrazándolo- ¡Me han dicho cosas terribles! Y lo peor de todo es que... ¡Son verdad! No tengo amigos, los demás se ríen de mí, ¡estoy sola!

- Venga Weasley no es para tanto.- le consoló él, era extraño, hubiera jurado que en estas situaciones se reiría de ella, Rose seguro que haría lo mismo, pero él era tan idota que después de todo lo que le había hecho, encima la consolaba.- eres un poco boba y, ¡SI! eres una insufrible sabelotodo pero no creo que estés sola...

- ¿Tu crees?- preguntó ella sonriendo y separándose de Scorpius.

- Claro... Tienes a Al, a James, a Lily...- le dijo él.

- Claro... Todos mis amigos son de mi familia, no les queda más remedio….- se volvía a poner triste, ¡volvería a llorar! ¡Debía hacer algo!

- Bueno... También me tienes a mí.- dijo él, en situaciones desesperadas, soluciones desesperadas.

- ¿De verdad?- dijo ella casi riendo, eso era una locura, él era su peor enemigo.

- ¡Pues claro! ¿Que sería mi vida sin una pizca de la tonta de Weasley?

- Gra... Gracias Malfoy.- dijo ella tragándose su orgullo.

- De nada, pero... Más que nada lo he hecho por Albus... Si se entera de que te insultaban y no hice nada me mata...- mintió él. No, eso si que no, nunca jamás reconocería que la había defendido porque en el fondo de su corazón sentía algo de aprecio por esa insufrible doña perfecta.