Imagen: Chica con tatuajes (propuesta por BlueSpring-JeagerJaques)
Personajes: Takeru Takaishi, Noriko Kawada
Para Yeid Master, ¡feliz cumpleaños!
Mundo caleidoscópico
36. Significantes
Takeru miró a Noriko. En ocasiones como esa le gustaría poder dibujar como Sora pero sabía que ningún boceto le haría justicia a su novia. Una fotografía sería mejor, pero no favorecía eso. Trazó las líneas que contrastaban contra la piel clara y ella levantó una ceja, divertida. Takeru pensaba que no encontraría una japonesa tan atrevida como ella... Aunque tal vez tenía que ver con el tiempo que habían estado separados y la vida que había pasado entre sus dos encuentros. Quizá era su audacia lo que le gustaba de ella.
Habían sido apenas niños cuando empezaron a salir, en las puertas de la adolescencia, y se separaron cuando ella se mudó. El inicio había sido torpe, encuentros para aliviar los recuerdos que una semilla oscura tocó y reuniones para dar esperanzas al futuro. Takeru no sabía si había tenido el corazón roto pero recordaba bien que Hikari y Koushiro le habían invitado a ser una tercera rueda en su relación hasta que sanó la ausencia. Nunca aceptaba del todo el abandono, pero no ataba a nadie a él.
El segundo encuentro con Noriko fue totalmente distinto al primero. Había sido en el Instituto en el que estudiaba Hikari y al verla recordó su sueño de ser maestra. Se preguntó si aún querría serlo porque se veía incómoda entre tanta gente.
Nunca había logrado entender a Noriko del todo, su timidez del pasado que había florecido en otra cosa. Quizá no era simplemente su audacia lo que le gustaba de ella.
—No te imaginaba como una persona con tatuajes.
Ella se rio.
—Empecé con uno —le dijo, suavidad en su voz y comodidad en su desnudez. Él no encontraba en ella a la chica que solía discutir con Daisuke por cosas mundanas de cada día, sus ojos y su sonrisa agridulce—... Pero luego empezaron a significar.
Se vistió como una de sus camisetas. Noriko llevaba el pelo más largo, le rozaba los hombros.
—¿Qué cosa?
—Algo. Muchas cosas. ¿Importa?
—Tal vez. Tal vez no. Pero soy escritor.
Ella le sonrió con burla.
—¿Entonces saldrá esto en algún libro?
Takeru la miró seriamente.
—No sin tu permiso.
Nunca.Él sabía que ella era privada, en el fondo. Noriko ladeó el rostro y lo examinó con sus ojos oscuros por un largo momento.
—Este de aquí fue el primero —Los dedos de Noriko trazaron un camino hacia su muñeca.
—El yin y el yang. Apropiado.
—Puede que sí —aceptó.
—No imagino a una maestra con tatuajes.
Ella suspiró. Seguía aferrándose a ese sueño, así que Takeru no lo discutía.
—Por eso la mayoría de ellos están escondidos. Son para mí y significan para mí. No necesito que otros los vean.
—¿Y qué pasa con este, que todos pueden ver?
—Es especial para mí —murmuró—. Me recuerda que siempre hay una semilla de luz en la oscuridad, y que solo hay que ayudarla a crecer. Que los extremos no son buenos. Me recuerda un poco a ti.
—¿Siempre fuiste tan filosófica?
—Después de conocerlos a ustedes, seguro.
—Quiero que me cuentes del resto de los tatuajes. El ancla, los arabescos...
Ella volvió a reír en su impaciencia casi infantil.
—Volvamos a la cama primero.
Abrió la boca para protestar pero lo pensó mejor.
—De acuerdo... pero quiero saber qué pasa con el unicornio que tiene una serpiente alrededor de su cuerno. Ese debe tener una historia interesante.
