¡Hola fandom de GF! Paso de volada aquí dejando el capítulo, semana ocupada y tal vez la siguiente también, muchos viajes _ y vida social que mantener. Espero mis vacaciones (ya por favor que llegue septiembre ;w; me urgen) y pues aquí traigo el siguiente capítulo de "Emociones Confusas" ¡Nuestro dorito se siente mal!

Nota: Habrá momentos en cursiva indicando acciones de los mismos personajes. Y otros – cursiva – cuando este murmurando o susurrando en voz baja.

Nota2: La semana pasada se me ha estado yendo el internet en casa, no sé ¿qué diablos pasa con la compañía de Megacable? ya van varios días, incluso tuve dificultad para subir el capítulo. No sé si es por la temporada de lluvias o de plano me están castigando por mis pecados de subir fic Yaoi en la página de amoryaoi o en los fórums de BNHA ;w; (hay diosito perdona a esta oveja negra descarriada) y más si subiré el fic de la apuesta que hice con una amiga XD cof, cof "MaBill" cof, cof. Ahora sin más llego la sección preguntas, respuestas y agradecimiento; Guest/Xion-chan14 Gracias por comentar por el capítulo, y no que bueno que no se llama 50 sombras de Cipher jaja sino ya estaríamos ejem en otra clasificación. Y pues apenas recuperándome de la muela del juicio, mucho dolor pero ya casi termina. Espero que te guste este capítulo; Elbani Gracias por comentar y veo que estas muy ansiosa por la apuesta que tenemos y yo, lástima que solo están en Wattpad, pero próximamente subiré el fic aparte D:

También a los de Wattpad les envió saludos a mis nuevos seguidores, son muchos mensajes y comentarios ;-; tratare de contestarlos cada vez que suba los capítulos. No encuentro un orden en la notificaciones.

Rating: M

Personajes: Mabel Pines/Estrella fugaz, Bill Cipher, Dipper Pines/Pino, Stanford Pines/Sixer, Stanley Pines/Fez.

Disclaimer: Gravity Falls aclaro que no me pertenece, y que todos los derechos de la serie pertenecen a su creador Alex Hirsch, y a la compañía Disney. Yo solo hago esta historia ficticia para el Fandom y entretenimiento para los lectores.

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Capítulo Treinta Tres: Los tontos no se enferman, pero ¿los demonios sí?

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Otro día en Gravity Falls en el tranquilo pueblo de Oregon. Este sería una mañana tranquila para los gemelos Pines, el sol había salido trayendo un clima caluroso. Sin olvidar que ya no había rastro de lluvia ni charcos de agua. Todo iba bien hasta que…

- ¡Achuu! – Estornudo fuertemente un rubio tirando una de las cajas que tenía en las manos.

Stan se acercó al demonio para ver que había tirado completamente la caja de mercancía, rompiendo las minis figuras del señor misterio.

- ¡Cipher lo volviste hacer! Pienso que es otro plan de venganza tuyo. – Cruzando los brazos molesto.

- ¡Wooah! ¿Otra caja? – Dijo Dipper viendo el desastre. – Bill si no te calmas mi tío te echara fuera de la cabaña.

Con su mano invoco un pañuelo para limpiarse la nariz teniendo esta de color roja. – Es el estúpido ambiente Pino, no lo hago con intención. Y si lo hiciera lo primero que destruiría seria esa maldita pecera del demonio. – Señalando con desagrado la enorme pecera decorativa.

- Deberías ir a ver a Ford. – Menciono el castaño en modo de sugerencia.

- Deberías revisar esa cabeza que tienes Pino, creo que no te llega suficiente oxígeno al cerebro. – Sintiendo picar nuevamente su nariz para estornudar fuertemente, llegando a tropezar contra la caja registradora. – Mierda. – Sentía su cabeza dar vueltas y un zumbido de oídos se hizo presente.

- Bill deja de estar jugando, si es otra de tus bromas para saltarte el deber será mejor que pares. – Acercándose a tocarlo del brazo, pero no alcanzo cuando escucho un ruido sordo al ver al rubio caer al piso. – Bill… ¡BILL! – Dipper se arrodillo para sacudir al demonio pero este no respondía. – Oh no, tío Stan no responde.

- Maldición si Mabel lo ve en esa condición pensara que lo explotamos de trabajo. - Dijo Stanley. – Bien calmémonos, aun ella no regresa de la tienda con Melody. Iré por el cerebrito de mi hermano. – Refiriéndose a Ford.

Stan bajo corriendo las escaleras del sótano y tomar el ascensor para llegar a donde se encontraba.

- ¡Hey! Cerebro. – Le llamo el hombre canoso. – Tenemos un problema, el rubio oxigenado colapso.

- ¿Cómo que Bill colapso? – Sin creer lo que decía su hermano gemelo. – Eso es imposible, no he utilizado los grilletes.

- Sí, si lo sé, ven a verlo. – Rascándose la nuca. – Mira el problema es que Mabel salió y si este sujeto no está bien, pensara que lo sobrecargamos de trabajo.

- ¿Y eso fue lo que sucedió? – Levantando una ceja.

- Estaba recargado en la caja.

- Stanley – Aun mirándolo con sospecha a su hermano, sin creer en su mentira. - ¿Qué hiciste?

- Lo puse a mover unas cajas ligeras.

- ¿Ligeras?

- Bueno, pesadas y tal vez a podar el césped en el mediodía cuando el sol pegaba.

- De todos modos es extraño que caiga rendido. – Llevándose una mano a la barbilla para pensar un poco. – De acuerdo vamos a verlo.

Ford y Stan llegaron viendo que Dipper recargaba al demonio contra el aparador de la caja registradora. El hombre mayor se acercó a examinar al rubio dándole unos cuantos golpes en el rostro y llamándolo por su nombre, pero este no respondía correctamente. Solo jadeaba con dificultad teniendo el rostro enrojecido, un último intento en llamarlo hizo que abriera levemente su ojo ambarino.

- ¡Cipher! ¡hey responde! – Abriendo su ojo para sacar su lámpara y alumbrar su pupila teniendo una respuesta de contracción de su pupila con la luz. Pero sintió que la mano de Bill apartaba la luz lanzando un gruñido y alejándose.

- ¿Qué mierda haces Sixer? – Sudando y mirando levemente borroso.

- Eso debería decirte, caíste al piso. – Observando que tenía una leve capa de sudor en la frente. - ¿Qué estas intentando?

- Nada y aléjate, eres el último con el que trataría esta mierda. – Levantándose del suelo camino unos cuantos pasos antes de caer de rodillas. – Maldición estúpidas barras de carne porque tienen que ser débiles. – Jadeaba pesadamente mientras con un puño se golpeaba sus piernas. – Vamos muévanse.

Ford y Dipper se quedaban mirándolo analizando la situación, viendo la apariencia y la forma que apenas respondía. Fue cuando el castaño miro extrañado teniendo una idea en la cabeza, volteo a ver a su tío para confirmar su sospecha.

- Tío Ford… alguna vez, no sé ¿Bill se ha enfermado?

- No sería la primera vez Dipper. – Dijo Ford con el mismo rostro desencajado. - ¿Podría estarlo? O tal vez nos está engañando.

- Piensan en muchas tonterías, par de imbéciles. – Dijo Bill molesto.

- Entonces porque no te levantas gran imbécil. – Dijo Stan harto de la actitud del demonio en no querer pedir ayuda.

- Eso hare viejo senil. – Tratando de mantenerse estable de pie, pero volvió a tambalearse. – Aunque caminar es de inútiles. – Empezó a levitar pero levemente.

- Esta enfermo. – Dijeron al unísono los tres confirmando sus sospechas.

De repente entro Mabel corriendo junto con unas bolsas, seguida por Melody con su bebe y Soos. La castaña rebosaba de alegría saludando a sus tíos abuelos y a su hermano antes de acercarse a Bill.

- Bill ya regrese vamos a explorar al bosque con Dipper, lo prometiste. – Rebuscando en la bolsa plástica unas paletas. – También traje helado para que lo pruebes. Toma este es el tuyo. – Tendiéndole la paleta helada de colores.

- Siempre dándome cosas innecesarias… - Riendo levemente para acercar su mano a tomar la golosina pero nuevamente cayó al piso.

- Ese idiota – Dijo Dipper acercándose junto con Ford a levantarlo.

Ford coloco su mano sobre su frente sintiendo su piel caliente. Cuando era extraño ya que conocía la temperatura del demonio. - Esta hirviendo hay que llevarlo a una habitación. – Colocándolo en uno de sus hombros para llevarlo. – Stanley ni modo tu cuarto lo ocuparemos, tendrás que quedarte conmigo en mi estudio.

- Oh genial, primero rompe mi mercancía y ahora se queda con mi cuarto.

- Tío Ford ¿qué tiene? ¿Qué le sucede? – Dijo preocupada Mabel al verlo caer al piso hace un momento frente a ella.

- Cariño espera aquí, primero déjame llevar a este tonto al cuarto de Stan. – Dijo Ford.

- Mabel solo espera. – Respondió Dipper dándole una sonrisa.

Llegando a la habitación de Stan soltaron a Bill para que cayera en la cama, pero este reboto y se golpeó la cabeza contra la pared quedando boca abajo.

- Tío Ford está seguro que está bien. – Volteando su cuerpo y viendo la zona enrojecida donde se golpeó. – Cuando despierte de seguro nos matara.

- Hay que bajarle la fiebre. – Dijo el hombre canoso. – Dipper consigue una bandeja con agua y un trapo.

El castaño salió de la habitación por las cosas que le había pedido, mientras que Ford ayudaba a quitarle el abrigo y el chaleco al rubio dejándolo en su camisa. Bill abrió su ojo lentamente y gruño molesto dándole un manotazo al hombre canoso.

- Sixer ¿Quién dijo que podías violarme? Viejo pervertido y senil.

- Una no te estoy violando pedazo de inútil monstruo de un solo ojo, y segundo volviste a colapsar frente a mi sobrina. Sí que eres más estúpido.

- Tú no entiendes nada, yo soy un ser poderoso. No me debilito. – Mostrándose molesto.

- Pues ahí una primera vez para todos Cipher.

Dipper volvió con la bandeja y el trapo a lo que el rubio se extrañó con lo que harían, un presentimiento le llego alejándose de ellos.

- No mojaran mi cuerpo. – Dijo furioso invocando de sus manos unas llamas. – Y será mejor que empiecen a utilizar sus cerebros, par de bolsas de carnes.

- Deja de ser tan reina del drama Bill – Lanzándole el trapo húmedo a la cara al demonio.

- ¡Maldita seas Pino! – Apartándose la tela humedecida.

- Bill cálmate y deja de utilizar tu pirokinesis, atrás de esa puerta está mi sobrina esperando entrar. – Tomando el trapo para mojarlo de nuevo y ponérselo en la cabeza. – Ahora recuéstate y quédate quieto hasta que se te baje la temperatura. Sí quieres mójalo y hazlo tú solo.

- Sigo diciendo que son tonterías. – Cruzándose de brazos.

Ford saco unos grilletes mágicos como la vez que fueron acampar, colocándoselos en un movimiento rápido.

- No me dejas otra opción.

- ¡¿Que carajos?! – Tronando sus dedos para conseguir aparecer una llama, pero solo conseguía aparecer una flamita en su dedo índice. – Quítamelas estúpido cuatro ojos de mierda.

- Sobrevivirás. – Apunto de salir de la habitación. – Disfruta siendo un humano Cipher. – Saliendo de la habitación.

- Pino. – Dijo con amargura y con voz amenazante.

- Esta vez no tengo la llave. – Levantando las manos en señal de rendición. – Mejor salgo de aquí.

Dipper salió lo más pronto de la habitación encontrándose a su hermana Mabel quien esperaba saber cómo se encontraba el demonio de sueño.

- Solo esta resfriado, nada grave.

- Dipper lo vi caerse al piso, se desmayó. – Diciendo un poco alterada.

- Tranquila está bien, déjalo un momento solo.

- ¿Estás seguro?

- Es más porque no vas a preparar sopa. – Empujando a su gemelo. – Tendrá hambre cuando despierte.

- ¿Despertarse? – Levantando una ceja extrañada.

- Nuestro tío le puso las esposas para suprimir sus poderes, mientras se recuperaba. – Dijo el castaño.

- Eso no empeoraría su condición.

- No, no lo creo. – Sacando a su hermana del pasillo. – Ahora ve hacer la sopa.

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Una hora después la castaña había terminado de preparar la sopa colocándola en una bandeja, estaba feliz porque comería algo preparado por ella y porque lo necesitaría. Por otra parte no le gustaba verlo postrado en una cama por un resfriado ni mucho menos encerrado.

Camino hasta el cuarto de su tío Stan donde se encontraba ahí para descansar, Dipper la miro de reojo desde el sillón viendo como su hermana pasaba por el pasillo e iba para la habitación donde estaba Bill. Por lo que la dejo seguir, aunque siempre tenía al cuidado de ella, para que el demonio no se aprovechara de ella. Abriendo la puerta entro y cerro avisando su llegada para encontrarlo dormitando en una posición muy incómoda, tenía su cuerpo enredado en una sábana y sus pies salían de la mitad del colchón, su rostro demostraba una expresión de incomodidad y su ropa estaba empapada con agua al igual que su cabello. Mabel dejo la bandeja aun lado de la cómoda y se acercó a moverlo para que despertara.

- Bill, Bill… hey Dorito. – Sacudiendo su hombro.

- No… soy Dorito. – Abriendo su ojo se sentía borracho de sueño. – Me siento aplastado, mi cuerpo no se mueve.

Mabel lanzo una risita al ver como se quejaba. – Estas enredado torpe. – Jalando la sabana para que pudiera salir de su confinamiento, haciendo que rodada y cayera boca abajo al colchón. – Bill acomódate.

- Eso intento.

- No lo estás intentando. – Tocando su ropa húmeda. – ¿Porque estas mojado?

- No lo sé Sixer y Pino me dijeron que me echara agua. – Señalando la bandeja vacía. – Tengo frio.

- Tienes fiebre. – Tocando su frente que seguía aun de caliente. – Levántate y quítate esa ropa.

- Vaya Estrella fugaz, sé que no hemos tenido en estas semanas pero en el cuarto de Fez. – Hablando pícaramente.

- No tonto pervertido, solo ponte esto. – Arrojándole una camisa y unos pantalones de pijama de su tío. – Me daré la vuelta y cuando termines me avisas.

- No quieres hacerlo tú.

- ¡Bill! – Gruño enfurecida.

- De acuerdo, ya lo estoy haciendo. – Retirándose las prendas húmedas y colocándose la ropa de hombre mayor quedándole holgado de los lados. – Bueno, prefiero la ropa petit de Pino.

Mabel se giró para acercarse y recoger su ropa para colocarla en un cesto. Busco en su bolsillo de sus pantalones cortos una tira con dos pastillas para dárselas al demonio.

- Tómalas. – Mostrando una sonrisa. – Son amargas pero te ayudaran, trata de no morderlas.

- Sabes que no funciona conmigo. – Viendo con desinterés las dos tabletas.

- Solo tómalas.

- Esto es estúpido, no sé qué pasa conmigo. Soy Bill Cipher un ser de pura energía, un demonio de alto rango no debería tener estos problemas. – Diciendo con molestia.

- Bill tú también puedes enfermarte. – Dijo Mabel con algo de curiosidad.

El rubio se quedó mirando las pastillas ante de tragarlas y tomar el vaso de agua. – No, no me enfermo. No te hagas ideas niña.

La castaña solo inflo sus mofletes en forma de reproche ante su insulto, tomo el plato de sopa y se la entrego. Tratando de no prestarle importancia a lo que dijo.

- Come, te ayudara.

- Tienes suerte de que estas esposas me tengan suprimiendo toda fuente de energía. – Mostrando una sonrisa arrogante, mientras se llevaba una cucharada a la boca. Abriendo su ojo de sorpresa. - No está mal. – Lamiendo la cuchara.

- No está mal, eso es todo. – Dijo la castaña en forma de reproche.

- ¿Qué quieres una puntuación?, un comentario más específico.

- Nada… - Cruzando los brazos. – Iré ayudar a Mel, puedes dejar el plato lo recogeré más tarde.

Una vez que Mabel salió de la habitación el demonio procedió a terminar el plato de sopa con un humor desanimado, sin tener su habilidad para leer su mente no podría saber lo que pensara la chica. Puso su plato en su lugar y se arrojó de espaldas a la cama, sintiéndose cansado. Pero después se acordó de su bastón y el nombre de su hermano resonar en su cabeza.

- Si el bastardo puede hacerlo, porque yo no. – Aplico toda su fuerza para materializar su bastón reapareciendo en su mano. – Nada difícil. - Dio unos golpeteos en el suelo antes de crear una pantalla de humo frente a suyo.

Observo como una imagen aparecía en la ilusión viendo a un castaño de ojos cian responder a su petición.

- Cipher no es buen momento de que molestes. – Dijo el Gleeful molesto.

- ¿Por qué diablos tienes el bastón del bastardo? Eso no importa, quiero hablar con el inútil. – Dijo el rubio enojado.

- Habla en otro momento.

- No, ahora.

- El asunto es importante. – Viendo como el chico andaba nervioso.

- Lo suficiente.

Escucho como el chico llamaba al demonio de ensueño un poco tembloroso, haciendo que apareciera y empezara a cuestionarlo al Gleeful por molestarlo. Hasta que se acercó y se comunicó con su hermano.

- Hola Bill. – Sonriendo de forma siniestra. – A qué se debe tu llamado.

- Veo que volviste a tu personalidad anterior. – Levantando una ceja.

- Que puedo decir, soy el protector de la señorita Gleeful.

- Dirás su acosador número uno.

- El sentimiento es mutuo.

- Will espero que no esté la zorra ahí o te juro que hare tu vida una miseria.

- ¿Qué sucede?

- Sonara estúpido e ilógico, pero estoy enfermo. Parece que es a lo que llaman los simios primitivos un "Resfriado" – Haciendo comillas con sus dedos. – Pero tú y yo sabemos que no lo es.

- Dime que tanto has estado apartado de la señorita Mabel Pines.

- Eso que tiene que ver.

- Tú y ella tienen una conexión, han hecho tratos e incluso han tenido otro tipo de relaciones. – Tosiendo levemente. – Hermanito solo es un resfriado pasara y punto.

- Pues me siento como una mierda, y no sirves de nada.

- Oh quieres la cura. – Dijo riendo divertido. – La cura la tiene ella, y hasta que no arreglen sus problemas, seguirás siendo una mierda.

- Andas muy despreocupado Will, no te acostumbres. – Amenazo el rubio.

- Yo te di la respuesta. – Señalando sus labios. – Ahora si me disculpas, iré de regreso con mi ama.

Bill aventó su bastón sin llegar a entenderle a su hermano de lo que dijo. Solo sabía que su Estrella fugaz tenía una cura para él, pero que primero tenía que arreglar sus problemas.

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La castaña se encontraba sentada en el desván tejiendo el suéter, aprovechando que Bill se encontraba abajo descansando sin que llegara a interrumpirla.

Tocando el tejido color amarillo vio que ya casi estaba terminado, solo lo que quedaba era detalles que añadiría. Lo levanto viendo el patrón perfecto de ladrillos en color oro oscuro y el amarillo sol. Sonrió suavemente abrazando su creación.

- Espero que le guste.

- Mabel

Su hermano llamo subiendo las escaleras para verla sentada ocultando entre sus manos el suéter, pero el mostro una sonrisa divertida mientras señalaba con el dedo índice.

- Ya lo vi, no tiene caso ocultarlo.

- ¿Qué? De que hablas. – Agachando la cabeza mientras mantenía oculto el suéter.

- Vamos se ve que es un suéter.

- Está bien. – Mostrándoselo a su gemelo. – Pero no se lo digas, más bien ni lo pienses cuando estés cerca de él. – Inclinándose levemente y susurrando. – Puede leer mentes.

Dipper solo se rio acercándose a su hermana para ver el tejido que hizo. – Woow esto es demasiado suave. – Tocando el tejido entre sus manos.

- Pienso dárselo.

- No creo que lo merezca. ¿Por qué debería tener este suéter?

- Dip, es un regalo de aniversario. – Diciendo contenta.

Dipper solo quedo con el rostro confuso y extrañado, aun se le hacía difícil que Bill y su hermana estuvieran saliendo o que fueran novios. En especial si es un demonio de sueños que una vez aterrorizo al pueblo y lo esclavizo por una semana, sin olvidar que casi los mataba a ambos.

- ¿Aniversario? ¿Tú y él? Es enserio.

- Dipper las parejas tienen uno, y nosotros cumpliremos un mes. – Dándole una mirada de reproche. – Incluso tú y Pacifica deben tener uno, ya que llevan ¿Cuántos? ¿2? – Poniendo una sonrisa pícara.

- Para tú información es dos años y medio. – Tosiendo levemente. – Pero no lo habíamos mencionado, por lo que deben pensar el resto que apenas estamos saliendo.

- Uh- uh estas retando a sus padres. – Dijo Mabel bromeando con su gemelo.

- No los estoy retando, simplemente no queríamos decir nada.

- Está bien te creo Bro-Bro. – Riendo.

- Por cierto no iras a ver cómo sigue, hace un momento estabas muy preocupada por nacho ese.

- Lo deje descansar, tal como dijiste estaba muy cansado. – Dijo sin prestarle importancia, aún estaba molesta por la actitud que había tomado con ella.

- De acuerdo.- Levantándose Dipper para irse al cuarto. – Pero hace un momento que fui a dejarle un vaso con agua, preguntaba por ti. – Esto lo dijo dejando a su hermana pensando un momento con el rostro colorado.

Había momentos de la tarde en que la castaña asomaba un oído, cuando escuchaba alguien entrar para el cuarto donde se encontraba Bill descansando. Viendo en ocasiones a su tío Ford ser la persona que más lo veía, incluso hubo un momento en que su tío se detuvo y volteo a los lados para ver si se encontraba alguien alrededor, llegando a pillarla más de una vez.

Ford había entrado a la habitación encontrándose a Bill sentado en la cama leyendo una pila de libros, que le había traído el hombre mayor a su petición.

- Ella sigue ahí. – Pregunto esperando que su viejo amigo le dijera una respuesta diferente.

- Sigue ocultándose en el desván – Menciono algo cansado. – Por dios Cipher, estoy cansado de estar saliendo y revisando el perímetro. ¿Qué le hiciste? O ¿Qué le dijiste?

- No te interesa Sixer, ahora pon el libro ahí y tráeme agua. – Dijo el rubio aun con las mejillas rojas.

- Yo digo que este juego de estar enfermo es pura falsedad tuya. – Tomando el vaso vacío.

- Deja de quejarte y tráeme agua viejo senil.

- De acuerdo no traeré otro vaso hasta que me digas, que traen tú y Mabel. – Jalando una silla para sentarse frente a él.

- Son las hormonas. – Dijo molesto.

- Si le dices eso, estoy muy seguro que terminaran rompiendo en menos de lo que canta un gallo.

- Solo se molestó por unas cuantas cosas. – Hojeando el libro que tenía en la mano antes de cerrarlo y aventarlo a la pila de libros. – Sigo sintiéndome mierda, el dolor es hilarante pero sentirse débil es una completa mierda.

- Esto es extraño es la primera vez que enfermas, debió ser la lluvia y la exposición al sol.

- Eso es imposible porque mis defensas son altas, yo no enfermo. – Recalco con desagrado en la última palabra.

- Para todos ahí una primera estúpido triangulo. – Pensando un poco. – Las dimensiones que visite algunos monstruos y criaturas tenían una extraña forma de manifestar su resfriado, incluyendo demonios. – Llevándose una mano a la barbilla. – Pero los humanos y los animales portamos algunos de esos virus en nuestra estructura y ADN. – Se quitó los lentes para limpiarlos mientras seguía pensando. Hasta que recordó algo de la dimensión que visito una vez. – Espera ahora que recuerdo unas criaturas semejantes a los alienígenas, me explicaron que un ser o criatura dimensional que nunca hubiera estado en contacto con los virus que portaban los humanos, podría adquirirlo con el tiempo.

- ¿Tiempo? – Arqueando una ceja de intriga el demonio de sueño.

- Pero para eso tendrían que haber contacto un intercambio.

- Oh ya me acorde, hace mucho cuando estuve en este mundo experimente muchas cosas con la posesión de tu cuerpo. – Asintiendo nerviosamente. – Listo problema resuelto, creo que solo dejaremos que este "resfriado" termine.

- Un momento Bill, ese no es un intercambio. – Colocándose los lentes y mirándolo feo con el reflejo de la luz cubriendo su mirada. – El intercambio es el contacto íntimo. Y tú y yo no hemos tenido eso.

- Entonces debió ser cuando tome posesión del cuerpo de Pino, ves problema resuelto.

- No tampoco es Dipper. – Diciendo de forma seria. – Ahora que me acuerdo has estado pegado como parasito sobre mi sobrina, pensé que eran ideas mías.

Bill palideció de su rostro viendo amenazante a su antiguo amigo, colega y ex enemigo, poner una expresión aterradora. Había cavado su propia tumba cuando le dio todas las piezas del rompecabezas a Seis dedos.

- Cipher… hace cuanto llevas abusando de Mabel. – Tocando su arma. – Tienes 5 segundos para responder.

- Sixer

- Uno

- Ha Estrella fugaz no le gustara que me amenaces.

- Dos

- Tranquilo solo fueron inocentes besos.

- Tres

- Tal vez una caricia que otra.

- Cuatro

- Esta bien, está bien tuve sexo con tu sobrina. ¡Contento! y ahora quita la mano de esa arma.

Ford suspiro pesadamente antes de derrumbarse en la silla con los ojos abiertos, mientras se llevaba una mano a masajear la sien.

- Oh dios Shermy va matarme. – Murmuro de forma cansada. – Dios díganme que no está embarazada.

- Seria bueno, pero lastimosamente los demonios tendríamos que copular más de una vez. – Comento el rubio. – Digo tendríamos que hacerlo unas cuatro o cinco veces seguidas para que pudiera quedar perfectamente preñada. El límite de Estrella fugaz han sido dos.

- Es una broma.

- No, no lo es. Pero si ella dejara de tomar esas pastillas y me dejara hacerlo… - fue tomado de la camisa viendo a un enfurecido Ford.

- Te has echado a MI SOBRINA en esta CASA sin darnos cuenta. – Dijo rabiado de furia.

- Fordsy no fue en esta cabaña, fue en mi dimensión. – Mostrando una sonrisa de culpa.

- Ahgrr… ahora si te mueres Cipher. – Intentando agarrarlo a golpes, pero el rubio se defendía a pesar de estar enfermo aún mantenía fuerza en los puños para partirle la cara.

20 minutos después…

Ford tenía el ojo morado y el cachete enrojecido, mientras que Bill tenía el labio partido, una magulladura en la quijada y golpes en los costados. Ambos suspiraron cansados pasándoles la rabia y el enojo del momento.

Ford rendido se pasó la mano por la nuca ante la mirada de Bill, quien lo miraba de forma molesta. Se levantó de la silla antes de lanzar otro suspiro y romper el silencio.

- Solo cuídala, maldita sea solo cuídala Cipher. – Bramo molesto el hombre canoso. – Y hazte responsable, maldición desconozco su relación y si mi sobrina te ama… pues no puedo hacer nada. Pero escúchame bien, si me entero de que le hiciste daño yo mismo iré y te destruiré. – Apunto de salir de la habitación, se volteo de nuevo hacia él. – No le digas nada a Stanley y a Dipper.

- Descuida Sixer no está en mis planes dejar herederos por el momento. – Mostrando una sonrisa burlesca. – De todos modos conozco los métodos de protección. – Levantando una ceja divertida.

- No tientes tu suerte Cipher.

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Entrando la noche todos habían cenado mientras que Mabel se encontraba con Melody terminando de preparar una papilla de arroz para el demonio. La castaña estaba mejor de humor a pesar de haberse peleado al mediodía con él; planeaba verlo para ver como seguía, no podría seguir molesta. Terminando de cocinar se acercó a la alacena a sacar unos platos cuando vio a su tío Ford entrar con un pequeño botiquín entregándoselo a la castaña.

- Mabel querida vas a ver al torpe triangulo. Llévate esto. – Dejando la pequeña caja metálica. – Él idiota se golpeó cuando se cayó de la cama.

- Pero tío tu también estas herido.

- Es que me tropecé cuando intente ayudarlo a subir.

- Y porque no pediste ayuda a mi o a Dipper.

- Porque no pesaba, ya sabes él es muy orgulloso. – Diciendo con una sonrisa falsa.

Dipper salió de la habitación de Bill para ir ayudar a Mabel a ir por la bandeja y llevarle su cena.

- Hermana yo llevare esto, me dijo que no te acercaras. – Tomando la bandeja.

- ¡Eh! ¿Por qué? – Protesto la castaña.

- Yo tampoco lo entiendo, hace rato te buscaba y ahora no quieres que te acerques.

- Ese tonto. – Inflando sus mejillas.

- A lo mejor está preocupado querida. – Acariciándole la cabeza Melody.

- Pero yo quería ver como estaba.

- Es mejor dejarlo así Mabel.

- Tienes razón. – Levantándose de su asiento para dirigirse a su cuarto. – Iré a darme un baño.

Dipper vio cómo su hermana iba desanimada subiendo las escaleras, tomo la bandeja y se dirigió al cuarto donde se encontraba el demonio abriendo la puerta con dificultad para dejar el alimento preparado y el botiquín. Cerrando la puerta tras de él y observando como esté seguía rojo de la piel y mirándolo con el ojo entrecerrado.

- Te ves patético.

- Cállate Pino. – Cruzo los brazos.

- Mabel te hizo papilla y espero que te la comas. – Dirigiéndole una mirada llena de odio. – Se esforzó y yo lo sé porque ella me hace esto cuando nosotros enfermamos.

- ¿Nosotros?

- Ella y yo, siempre enfermamos al mismo tiempo. Es algo difícil de explicar al igual que nuestras alergias combinadas.

- Detesto sentirme de esta manera. – Tomando el plato y comiendo a cucharadas grandes. – Esto quema.

- Tal vez si dejaras de comerlo de esa manera idiota. – Dijo el castaño viendo como Bill seguía comiendo sin importarle el vapor caliente del alimento.

- De todas maneras no importa. – Viendo para otro lado. – Ella lo hizo, y eso es lo único que importa. – Tratando de reprimir una sonrisa.

- ¿Por cierto que te paso? – Señalando sus heridas.

- Nada que te importe Pino. – Dijo avergonzado.

- Estas seguro que no quieres verla, oh siguen peleados. – Viendo como el demonio de sueño seguía ignorando sus comentarios. – Ella quiere verte.

-…- Bill no dijo nada solo agacho la mirada un poco cansado. – Quiero dormir, vete Pino y no molestes.

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Dipper regreso a la habitación que compartía con su hermana, paso de largo para tomar su pijama pero a la vez duda si decirle o no. Hasta que la vio que estaba a punto de acostarse a dormir, pero la interrumpió lanzando un gruñido y golpeándose la frente con la pared de madera.

- El tío Stan y Ford me mataran. – Murmuro Dipper acercándose hacia la cama de su gemelo. - ¡Mabel, espera!

- ¿Qué sucede Dip-Dip? – Mostrando un pequeña sonrisa.

- A Bill le gusto la papilla… - Sin saber que más decir. Viendo como la chica se ponía contenta.

- Eso es bueno.

- Mabel… yo creo. – Trago saliva a la fuerza por lo que iba decir, casi era como entregarla a su ex enemigo. Odiaba a Bill en ocasiones y odiaba su actitud, pero había cambiado mucho por su hermana. La pensó mucho y volvió a repetir lo que había dicho en la tarde. – Deberías ir a verlo.

- Pero dijiste que no quería verme. – Lo miro confundida.

- Mira, puede que tenga una actitud pesimista en este momento y que no quiera ver a nadie. – Aclaro el castaño lo que intentaba decir. – Pero cuando lo vi cenando, en verdad te extrañaba. Aunque intente ocultarlo, y odio decir esto pero… tienes que ir a verlo.

- No puedo ir a molestarlo a estas horas, lo más seguro está cansado Dipper.

- Solo ve y revísalo, hace unas horas deliraba y como dijo el tío Ford puede que se caiga nuevamente de la cama. – Dijo Dipper tratando de convencerla.

- De acuerdo iré a verlo. – Dije un poco preocupada. – Pero solo para ver que no se haya caído.

Mabel se colocó sus pantuflas y salió de la habitación dejando solo a Dipper quien este sonreía un poco convencido.

- De todos los chicos que pudiste escoger, elegiste a un demonio arrogante.

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La chica llego a la puerta del cuarto tomando una pequeña respiración, antes de tomar el picaporte de la puerta y abrirla, notando que la habitación estaba oscura. Se adentró al interior de la recamara de su tío donde descansaba el demonio de sueño, cerrando la puerta tras de ella sin realizar mucho ruido. Se quedó un momento paralizada, cuando escucho respirar fuertemente al rubio tapado con las mantas. Se acercó para escucharlo quejarse y verlo cubierto de sudor en su frente nuevamente. Con el trapo que estaba dentro del balde de agua, lo mojo y lo exprimió para colocárselo en la frente, haciendo que abriera su ojo dorado entre la oscuridad.

- Estrella fugaz… ¿Qué haces? – Dijo jadeando ante su respiración rápida.

- Tienes fiebre, quítate la manta. – Arrebatándole las sabanas y mantas que se había envuelto.

- Espera, tengo frio… - Protesto tratando de tomarlas con temblares.

- Eres Bill Cipher, deberías saber que esto solo aumentara la temperatura. – Pasándole el trapo por el rostro. – Ahí que enfriarte.

- Diablos tengo frío, porque eres cruel. – Diciendo enfurecido.

- Tomaste la medicina. – Viendo que aún estaba las dos pastillas.

- Eso no funciona conmigo. – Empezando a reírse. – Vamos tengo frio dame una manta.

- No. – Acercándole la pastilla a los labios. – Recuerdas que me hiciste sufrir con las tabletas de carbón, pues esta es mi venganza. – Mostrando una sonrisa. Mientras empujaba las dos pastillas a su boca y le acercaba el vaso con agua.

- Eres una diablilla. – Devolviéndole la sonrisa.

Mabel tuvo que bajar la fiebre del demonio pasándole el trapo humedecido por su cuerpo, había momentos en que Bill temblaba y le quitaba el trapo tirándolo hacia el otro lado de la habitación y haciéndose bolita o en posición fetal. Después de unos minutos la temperatura había disminuido cuando noto que había parado lo temblores y su respiración se regulaba, manteniéndose quieto y quedando recostado de a lado. La castaña paso su mano tocando su frente para comprobar con la temperatura de su piel, sintiéndola tibia y ya no tan caliente.

- ¿Te sientes mejor Bill? – Preguntando suavemente, acariciando su cabello.

El rubio asintió sintiéndose más calmado, viendo como la chica bostezaba cansada. – Tengo sueño.

- Creo que te dejare que descanses. – Iba separarse retirando su mano, pero Bill la sujeto evitando que se fuera.

- Quédate.

- De acuerdo. – Se volvió a sentar en la silla inclinándose para recostar su cabeza a un lado del colchón.

- No te quedes ahí tonta. – Reprocho el demonio. – Aquí duerme.

- Sabes que no cabemos. – Dijo con burla.

- A quien carajo le importa, yo te quiero aquí. – Jalando su brazo para que se levantara y se adentrara a la cama pequeña.

La castaña tomo una de las sabanas y se adentró al colchón acostándose a su lado mientras reía al sentir como los brazos del rubio la rodeaban por detrás de su espalda mientras quedaban en posición de cuchara.

- Bill te dije que no íbamos a caber.

- Solo tienes que poner tu pie aquí, entre la mía y pegarte más a mí. – Sintiendo como la chica se movía entre sus brazos y en más de una ocasión pegando su trasero a su entrepierna, frotando entre sí. – Por Axolotl, cuando esta agonía termine te enseñare una nueva posición que ni podrás sentir las piernas en una semana.

- ¿De qué hablas? – Sin saber lo que decía.

- Solo quédate quieta. – Gimió frustrado.

- Bill

- ¿Qué?

- Buenas noches. – Besando las manos del rubio.

- Podrías habérmelo dado en la cara. – Murmuro bajo. – Buenas noches, Mabel.

Una vez acomodados dejaron que el sueño los invadiera por completo, quedándose dormidos entre ellos.

Después de unas horas cuando Bill había despertado, tenía sus brazos rodeados a la cintura de la castaña mientras que ella dormitaba suavemente a su lado, su resfriado había terminado y se sentía bien. Se acercó a hundir su rostro en su cabello respirando su aroma a champo de fresas en su melena café, aun sintiéndolo fresco después de su baño. Pego su cuerpo al suyo atrayéndola hacia a él, su mano se movió acariciando su piel suave. No sabía que había sucedido pero el tenerla con él, le hacía sentirse aliviado.

La castaña se removió entre sus brazos para abrir los ojos y tallarse con la palma de su mano, bostezando para espantarse un poco el sueño.

- Bill ¿estás despierto? – Pregunto sintiendo su mano acariciar su abdomen. – Te estás haciendo el dormido.

- Me atrapaste. – Apretando su agarre. – Tengo una mocosa curiosa en mi cama.

- Para me haces cosquillas. – Riendo bajo al sentir sus manos tomar los lados de sus caderas.

- ¿Qué haces aquí?

- Vine a revisarte como seguías, ayer estabas con fiebre y estabas muy cansado, descuida Dipper sabe que estoy aquí.

- Pino ¿eh? Claramente le dije que se mantuviera callado.

- Pero si no hubiera venido estarías otra vez agonizando. – Regaño la castaña al rubio.

- Veo que tú ganas, si necesitaba atención. Y si tal vez es mi primera vez que enfermo. – Admitiendo a duras penas lo que dijo la chica Pines. – Veo que lo nuestro se arregló y me diste una cura. – Besando su cabeza. – Necesitaba algo que tú me darías, un poco de cariño tal vez. – Apretando su abrazo.

- Basta Bill – Dijo riéndose la chica al sentir sus manos hacerle cosquillas.

- Cada vez que me enferme necesitare de esa atención Estrella fugaz. – Sonriendo de forma mimosa.

- Atención… – Volteándose para quedar frente a su rostro. – Bill… hay algo que quiero decirte desde hace un tiempo.

- Quisiera escucharlo. – Suspirando cansadamente al ver esa expresión de preocupación que tenía la adolescente, desde hace unas semanas. - ¿Qué me estas ocultando?

- ¿Tenías una ligera sospecha? – Pregunte con un poco de temor que supiera.

- Me has pedido que no lea tu mente, al menos que me lo permitieras. – Confirmando su duda. – Pero tu mente dice otra cosa en el paisaje mental cuando te visito. De todos modos me lo tienes bien oculto. Y estoy esperando por saber qué es lo que me ocultas, y no me mientas que es por el aniversario Estrella fugaz o me obligaras usar algo que no quiero.

- Veo que lo sabes… - Agachando la cabeza. – Bill el día que Dipper recibió la llamada de papa, yo ese mismo hable con él para saludarlo, tal como les dije. Pero… no les conté todo, incluso él no lo sabe. - Haciendo una leve pausa para respirar un poco. – Debes saber que yo regresare antes de que el verano termine. Debo volver a Piedmont en unas dos semanas.

- Pino y tú regresaran.

- No. – Negué con mi cabeza – Dipper se queda, yo me voy.

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Continuara

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