DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
LA HEREDERA
CAPITULO 34
Edward recordaba el rostro estupefacto de Charlie cuando le entregó sus documentos, tanto de su dimisión como de la donación de sus acciones.
Aunque creía que su sorpresa había sido superada por su estupor al descubrir que Bella era la fundadora de la residencia Marie Dwyer que acogía a mujeres y niños víctimas de abusos y maltratos en Namibia.
Saber que su hija no había dilapidado la fortuna heredada de parte de su abuela, tal como él siempre había creído. Sino que, al contrario, con ese dinero había creado una fundación de tal índole, le había desestabilizado.
Cuando Edward dio el remate final, contándole que la cadena hotelera Eclipse era también de Bella, ya nada podía sorprenderle, y Edward se sintió satisfecho por eso.
Charlie había intentado disuadirlo de sus planes para con Swan, pero no lo logró.
Por primera vez, Edward reconocía que había algo infinitamente más importante que el trabajo, y la empresa en la que había invertido años de esfuerzos y dinero.
Pero todo eso había perdido importancia, frente a la posibilidad de perder a Bella y todo lo que deseaba construir con ella.
Ahora venía la batalla más importante que debía luchar en su vida, y se dejaría la piel en ello.
El primer paso ya lo había dado, y estaba tranquilo.
Aún sonreía respirando tranquilo cuando Emmett abrió la puerta de su departamento.
Emmett lo observó atentamente antes de invitarle a entrar.
- Lo has hecho, ¿verdad? – aventuró
- Lo he hecho – confirmó
- ¿Y cómo te sientes? – dijo haciéndose a un lado para que entrara su hermano
- No me creerás pero me siento aliviado. Es como si me hubiera sacado un enorme peso de encima. Nunca lo había sentido así pero ahora, es como... qué sé yo... lo habría hecho hace años si hubiese sospechado que me sentiría así.
Rosalie, de pie detrás de Emmett, le observaba especulativa.
- Buenas tardes, Rose
- Buenas tardes
- ¿Qué dijo Charlie? – inquirió Emmett
- Despotricó un poco, pero nada que no hubiese estado esperando.
- No entiendo que hayas hecho esto, Edward. Swan es tu vida.
Edward se dejó caer en la butaca del salón frente a su hermano.
- No, Em. Bella es mi vida. Bella Swan es mi vida.
- Ella no te habría pedido que te deshicieras de la empresa
- Tal vez no. Pero necesito demostrarle que la empresa no me importa más que ella. No te preocupes, Emmett – dijo mirando a su hermano con una sonrisa – No soy un indigente. No he quedado en la pobreza y lo sabes. Tengo otras inversiones.
- Lo sé. Pero es que has trabajado tanto por Swan.
- Lo sé. Pero de verdad lo prefiero así. Ahora quiero dedicarme a lo que es realmente importante.
- ¿Y crees que Bella aceptará las acciones? – preguntó Rosalie
- Por esa razón no se las he dejado a ella – reconoció curvando los labios – Ella no las habría aceptado, pero estando a nombre de la fundación, no las rechazará. La empresa da grandes beneficios, y ella no negaría esos beneficios a sus mujeres y sus niños.
- No, no lo hará – reconoció la rubia
- ¿Cuándo le enviarás los documentos de la cesión? – indagó Emmett
- Aún no. Hay algunas cosas que quiero hacer antes, y quiero entregarle los documentos en persona
- ¿Irás a verla a Namibia? – preguntó Rosalie con sorpresa
- Sí. Necesito verla y hablar con ella personalmente
- Entiendo
Edward observó suplicante a la mejor amiga de su novia.
- ¿Has sabido algo de ella? – indagó interesado
- Hablé con ella. Dice que está bien. Inmersa en la fundación y en la ampliación de la clínica.
- ¿Ha dicho algo sobre mí? – inquirió vergonzoso bajando la vista
- No ha querido hablar conmigo sobre eso. Sólo repite que se encuentra bien.
- Entiendo
Después de un incómodo silencio, Edward se dirigió a la novia de su hermano.
- Rose, ¿qué piensas tú?
- ¿Sobre qué? – preguntó a su vez apenada
- Ya sabes. Sobre mí. Sobre Bella y yo.
- Qué sé yo
- ¿Crees que me la merezco lo suficiente como para ayudarme a recuperarla?
- No lo sé, Edward. Creo que te equivocaste mucho con ella, pero debo reconocer que todo eso fue antes. Luego te diste la oportunidad de conocerla y desde entonces la has hecho feliz.
- ¿Estarías dispuesta a ayudarme, entonces?
- Supongo que sí. Aunque no voy a obligar a Bella a hacer nada que no quiera.
- No te preocupes. No voy a pedírtelo.
- ¿Entonces? ¿Cómo quieres que te ayude?
- Tengo un plan – confesó
- Tú y tus planes – se quejó Emmett
- ¿Qué plan?
- ¿Cuál crees que es la revista más seria o más confiable del medio?
- ¿La revista más confiable? – se sorprendió Rosalie – No sé. Supongo que Time o Life, no sé. ¿Por qué?
- Ok. ¿Les conoces? ¿Podrías ponerme en contacto con alguna de ellas?
- Sí, supongo – contestó aún dudosa – ¿Pero puedes explicarme por qué?
- Quiero publicar un artículo
- ¿Un artículo? ¿Sobre qué? No creo que te sirva. Bella no lee muchas revistas, lo sabes.
- Lo sé. No es que quiera que ella la lea. Quiero que el resto del mundo la lea.
- ¿Por qué? ¿Qué pretendes publicar?
- Voy a limpiar el nombre de Bella.
- ¿A qué te refieres?
- Charlie va a arrepentirse de haber perdido a su hija. Quiero que conozca realmente quién es la persona a la que ha estado despreciando durante veinte años.
- ¿Quieres que Charlie recapacite?
- No, ya no. Antes lo deseaba, pero ya no. No creo que se merezca tener una hija como Bella. No tengo interés en que Bella le perdone o le permita acercarse a ella, pero quiero que él lo sepa. Que él sepa lo que se perdió y se arrepienta.
- ¿Y cómo vas a hacerlo?
- Necesitaré de tu ayuda, Rose – confesó
La pareja lo observó sin comprender hasta que les explicó sus planes, y desde luego, con Rosalie consiguió toda la ayuda y los contactos necesarios.
Un mes después la revista Time, con una foto de archivo de Bella en portada, publicaba un artículo de varias páginas bajo el título de "Isabella Swan. Conocemos realmente a La Heredera".
Capi cortito, pero dejé un extra el finde, así que nadie se puede quejar, jeje.
Adelanto:
Bella inspiró antes de voltear la cabeza y mirarle.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó cuando al fin encontró su voz
- Bells, tenemos que hablar – dijo sentándose a su lado en la barra
Estar finalmente a su lado, lo conmocionó. La había echado tanto de menos que no sabía cómo había podido sobrevivir ese mes y medio desde que ella lo abandonara sin siquiera una palabra de despedida.
- No tengo nada que decir y no hay nada que quiera escuchar – dijo evasiva volviendo su mirada al periódico
Petit chiharu: Es cierto. Minafan está adaptando varias de mis historias a The Hunger Games, y la verdad es que a mí también se me hace raro verlos porque ya los tengo a Edward y a Bella en la cabeza, pero están buenas. Así que si alguien las quiere leer con estos personajes, pues allí están.
Carmen Guajardo: Gracias, gracias, gracias por seguirme y por levantarte tan temprano para leerme. Te cuento que estaré subiendo como hasta ahora lunes, miércoles y viernes, así que esos días seguro habrá capi (a menos que pase algo extraño, claro) si en algún momento subo un capi extra te avisaré por mail, pero no me llega tu dirección así que lo mejor será que me envíes tu dire de mail a mi mail: kikicullenswan arroba hotmail punto com
Besitos y hasta el próximo!
