¡Un nuevo capítulo! Mi inspiración se fue tan rápido como vino. Es complicado concentrarme mientras miro los nuevos episodios de OUAT y mi mente me ruega que nos entreguemos a un nuevo fic. ¡Pero resistiré! Si todo sale como espero, el 22 estará terminado esto.
Los Juegos del Hambre y todos sus personajes son propiedad de Suzanne Collins.
Capítulo 35
Peeta's POV
El lado de Katniss de la cama esta frio cuando me despierto. No creo que haya vuelto a acostarse. Ahogo un suspiro y me obligo a levantarme, pese a que me encantaría quedarme recostado un rato más. Hace mucho frio y no tengo ganas de nada.
Pero me preocupa Katniss. Sé que nuestra "diferencia de opiniones" ha cavado una zanja entre nosotros, difícil de superar. No sé porque no puede entender que lo único que quiero es mantenerla a salvo. Su vida es lo más importante para mí, aun si eso implica que las cosas sigan como hasta ahora.
De pronto me percato que Katniss está sentada en una silla frente a la ventana, contemplando la nada. Tiene el entrecejo fruncido y se muerde el labio. Me acerco a ella y coloco una mano sobre su hombro.
-Nunca quise tener hijos- me dice, sin voltear a verme- pero siempre pensé que esa sería mi decisión.
Afuera, Lily, la hija del molinero conversa con mi padre. Probablemente ha venido a negociar los nuevos precios de la harina, pero pronto noto lo que ha motivo el aparentemente fuera de contexto comentario de Katniss. Lily descansa una mano sobre su abultado vientre mientras sonríe.
Bueno, eso es algo en lo que no había pensado. Aun somos muy jóvenes y los hijos no deberían estar en nuestros planes hasta dentro de unos 5 años, quizás. Pero ahora me doy cuenta que en realidad jamás podrán estar en nuestro futuro. Mientras Katniss sea mi esclava, jamás podremos casarnos, ni tener hijos.
Es una idea desalentadora.
Aun así… -Te amo- le digo, besándola en el hombro y ella suspira.
-Yo también te amo.
Y se levanta. –Voy a bañarme- me dice, sin mirarme a los ojos y sale del cuarto. No lleva nada consigo y me encuentro recordando las primeras semanas, cuando nuestras interacciones eran nerviosas y tomábamos distancia cada vez que nos sentíamos abrumados. Mucho me temo que hemos vuelto a lo mismo.
Suspiro y vuelvo a mirar por la ventana. Lily se despide de mi padre y se aleja por el camino tapizado de nieve, con pasos lentos y cuidadosos y las manos sobre el vientre, como protegiéndolo del frio.
Su sonrisa jamás desaparece.
Katniss' POV
Cuando he vuelto a casa, no me he sentido con ganas de acostarme. Aunque me siento agotada, no quiero dormir. Así que me he sentado frente a la ventana a contemplar el amanecer. El sol se asoma en el horizonte, pero su luz es pálida y sepulcral.
He visto llegar la hija del molinero y al principio, no he pensado nada al respecto. Pero cuando noto su abultado vientre y la evidente alegría en su rostro, no puedo evitar fruncir el ceño. Jamás entendí como las mujeres del distrito pueden alegrarse por quedar embarazadas. Solo traerán al mundo a un niño más, destinado a sufrir y a vivir en perpetuo riesgo de una muerte horrible.
Claro que Lily pertenece a una clase más o menos privilegiada, pero aun así…
Cuando Peeta se levanta y se acerca a mí, comienzo a sentirme frustrada. Las palabras de Haymitch me atormentan; él jamás podrá entenderme, pero, ¿Qué significa eso para nosotros? ¿Podemos estar juntos, a pesar de nuestras diferencias? ¿O es demasiado?
Lo amo. Me ama. ¿Es suficiente? ¿Es suficiente para mantener a dos personas unidas, a pesar de no estar de acuerdo en algo tan vital? Comienzo a temer que no. ¿Por qué no puede entenderme?
-Nunca quise tener hijos- le digo, sin girarme a verlo- pero siempre pensé que esa sería mi decisión.
El que nos amemos… ¿me hace menos su esclava? No, porque al final me aplican las mismas reglas que rigen a todas las esclavas. No puedo tomar decisiones sobre mi vida, sobre mi cuerpo. No puedo decidir si quiero llevar un hijo dentro. Mi vientre estará por siempre vacío. Mi cuerpo es solo para dar placer, no para dar vida. Y eso duele.
-Te amo.
-Yo también te amo.
Como si eso cambiara algo.
Los días pasan y Peeta y yo tomamos distancia el uno del otro, en acuerdo tácito de evadir una discusión que ninguno puede ganar y que solo terminara por aumentar la distancia entre nosotros. Respetamos la decisión del otro, pero hay algo de molestia y resentimiento ante la falta de empatía.
No hay ruptura como tal, pero es obvio que, si seguimos así, la distancia se hará insalvable.
-¿Estas bien?
De nuevo estamos en el bosque, esperando a los otros Rebeldes. Miro a Gale de reojo y me muerdo el interior de las mejillas, preguntándome si debería compartir con él mi problema. Parece injusto y hasta algo cruel, por lo que prefiero callarme.
-¿Problemas en el Paraíso?- me dice, en tono burlón y le lanzo una mirad fulminante. No estoy de humor para bromas. Gale suspira y coloca un brazo alrededor de mis hombros. –No sé mucho sobre amor, Katniss. Pero creo que todas las parejas tienen diferencias. Y a veces, esas diferencias los hacen fuertes. Pero a veces, las diferencias son demasiado grandes y solo pueden destruirlos en el largo plazo.
No contesto y permanezco con la mirada fija en el árbol frente a mí. Sus palabras suenan ciertas, aunque no quiero admitirlo. Parece tonto que después de todo lo que hemos pasado (nuestro extraño inicio, nuestras mutuas inseguridades y los malentendidos que derivaron de ellas) cuando al fin habíamos alcanzado cierta armonía… pasa esto y todo parece venirse abajo.
-Él no es para ti.
Esta vez me aparto de él con brusquedad y Gale vuelve a suspirar. –No estoy diciendo que debieras de olvidarte de él, ni te estoy pidiendo que me elijas a mí, Katniss. Ya tomaste esa decisión hace tiempo. Pero él no te entiende y eso es algo que jamás le perdonaras. Te des cuenta o no, te sientes traicionada.
-¿Y entonces que estas sugiriendo que haga?- pregunto, furiosa y casi gritando, pese a ser consciente de lo peligroso de nuestra misión. Gale se encoje de hombros.
-Que dejes de martirizarte. Debes aceptar que, por mucho "amor" que se tengan, no es suficiente.
-¿No es suficiente para qué?
-Para superar el egoísmo natural del ser humano- responde y no puedo evitar un bufido.
-¿Ahora te pones filosófico?
Gale sacude la cabeza. –No. Es egoísmo que él te prefiera infeliz, pero viva. Y que tú prefieras tu libertad a mantenerlo contento.
-No soy infeliz.
-¿No? ¿Entonces qué haces aquí, Katniss? ¿No es porque sabes que tu actual condición jamás te permitirá ser verdaderamente feliz? ¿No estás aquí porque esperas ganar tu libertad?
Me muerdo los labios. Tiene razón, aunque no voy a admitirlo. Súbitamente me siento agotada y herida. Gale tiene razón; quiero mi libertad. No solo del Capitolio, sino de esta vida en la que todas las decisiones que deberían ser mías serán tomadas por alguien más independientemente de lo que crea Peeta. Su amor no cambia nada.
Y esa es la verdad.
Umm… me preocupa seriamente esto. Puedo acabar en el próximo capítulo (o en 2 más, máximo) pero temo que se sienta forzado. Siento que podría estar saltándome cosas importantes, pero no estoy segura de cuales, ni de cómo abordarlas. ¿Qué creen que debería desarrollar antes de terminar?
Sé que esto ha tomado un aire dramático y nada romántico, pero el amor no es una cosa sencilla y si creo que sin importar cuanto ames a alguien, es natural (y sano) amarse más a uno mismo. Pero nuestra linda parejita lo superara, en cierta manera…
Espero sus opiniones. De nuevo, no tengo nada en contra de las críticas CONSTRUCTIVAS y estoy dispuesta a admitir que me aloque con el capítulo 33, pero chicas, por favor, evítenme la pena de borrar/reportar sus reviews si se ponen groseras. Si no quieren seguir leyendo, no lean.
¡Saludos!
