AAhh! tengo examen en un ratito y no he estudiado así que ahi les dejo el capitulo, perdonen las faltas de ortografia y todos los horrores que encuentren porque no tuve chanza de revisarlo, bueno los dejo Bye . Por cierto como ya saben digimon ni sus personajes me pertenecen :S

36

Una segunda oportunidad.

Era la vigésimo sexta vez que miraba su reloj en los últimos quince minutos y para su desgracia el tiempo parecía ir más lento ese día ya que por más que miraba su reloj, la manecilla que marcaba los minutos no se movía de su lugar y eso lo estaba empezando a desesperar.

Dejó de ver su reloj, tal vez sino lo veía sentiría que el tiempo pasaría más rápido pero al parecer no, se le hacía más desesperante no ver el reloj, comenzó a mover su pie en señal de desesperación y la pluma que llevaba en su mano comenzó a golpear contra su escritorio, miró de reojo el asiento vacío atrás de él y se preguntó por milésima vez ¿Por qué Andrew no había entrado a clases? ¡Maldición! Si tan sólo hubiera acompañado a Mimi a su salón en esos momentos no estaría con la duda acosándolo de si Mimi se encontraba con Andrew o no en esos momentos.

"Tranquilo, relájate, no es para tanto, lo más seguro es que Mimi se esté durmiendo en una de sus clases y Andrew esté vagando por los patios o en la biblioteca así que no tienes por que preocuparte" Se dijo así mismo tratando de convencerse de aquellas palabras que no lo dejaron ni siquiera un poco más tranquilo. Volvió a ver el reloj que descansaba en su muñeca y sintió que quería morir ¡Un minuto! ¡Un maldito minuto era lo que había transcurrido desde que decidió dejar de ver su reloj! Maldijo nuevamente y el golpe de su pluma contra su escritorio se hizo más rápido en señal de que su desesperación aumentaba, al parecer esa clase iba a ser eterna.

Estaba preocupado, la enfermera le había dicho que aquella no era la primera vez que Mimi iba a la enfermería a causa de un desmayo, al parecer esa ya era la tercera vez lo cual lo llevó a pensar que tal vez la castaña estaba enferma o algo por el estilo pero la verdad era que ni la enfermera sabía que le pasaba a la chica.

Miró a Mimi dormir, su semblante estaba serio pero guardaba ese dejo de inocencia que siempre la había caracterizado y Andrew no pudo evitar sonreír al verla, era hermosa y ese aire de inocencia e ingenuidad era lo que más amaba de ella.

Japón año 1605.

Había pasado poco más de un mes desde que él y la princesa Sora habían llegado al palacio Ishida y su estadía en ese lugar no había sido nada desagradable para él, es más ahora tenía más motivos para permanecer en aquel sitio, ya que ahí había encontrado a la chica más hermosa que había conocido y de la cual se había enamorado. Sonrió al recordar a la hermosa chica de ojos color miel dueña de sus pensamientos. Se puso un poco de perfume, se dio un último vistazo en el espejo y salió de su habitación con dirección a la sala principal, en la cual se llevaría a cabo el baile en honor del cumpleaños del feudal dueño de aquel impresionante palacio.

Caminó por el largo pasillo hasta que vio dos enormes puertas abiertas de par en par que lo invitaban a pasar, entró en la enorme habitación y pudo ver a una gran cantidad de gente desplazándose de un lado a otro mientras que otros tantos bailaban en el centro del salón, pudo ver al señor feudal hablando con el Señor Takenouchi y otros feudales de otros lugares, miró hacia su derecha y encontró a la Sra. Ishida dándole unas instrucciones a la Sra. Tachikawa, cercas de ella estaban el príncipe Yamato y la princesa Sora saludando a unos de los invitados, Yagami se encontraba en el otro extremo sentado charlando con varias personas que reían a carcajadas seguramente por alguna de las ocurrencias del joven, el príncipe Takeru se encontraba en el centro de la pista bailando con su inseparable amiga, la joven Hikari, pero Mimi no se encontraba por ningún lado, volvió a dar un recorrido con su vista a todo el salón pero no la miró en ninguna parte, ¿a caso no había llegado aún? Estaba dispuesto a tomar asiento en una de las tantas mesas que había pero sin saber porqué giró su vista hacia al balcón y ahí pudo ver la silueta de una chica que parecía contemplar el manto estelar que le regalaba la noche, sonrió al reconocerla, se trataba de Mimi, dejó la idea de tomar asiento a un lado y se dirigió hacia la bella joven.

Mimi tenía su vista hacia el cielo estrellado, ese baile lo había esperado durante meses pero debido a la llegada de la princesa Sora las cosas eran muy diferentes a como ella las imaginó antes, ahora Yamato ni se había preocupado por saludarla o algo por el estilo, desde la mañana el príncipe se la había pasado de un lado a otro con su prometida y ella no podía hacer otra cosa más que ser espectadora de cómo la relación entre esos dos iba cada vez mejor. Suspiró y bajó su mirada entristecida hacia abajo donde se encontraba el jardín y sintió como sus ojos se querían inundar de lágrimas cuando de pronto escuchó tras de sí unos pasos que se acercaban a ella, se giró con la esperanza de que se tratara de Yamato, pero en vez de encontrarse con unos ojos azul zafiro, se encontró con unos ojos cafés que la miraban.

-¿Te asusté?

Preguntó el pelinegro con una sonrisa en sus labios. Ella negó con una sonrisa en sus labios y se giró para ver nuevamente hacia el jardín, Andrew también sonrió y caminó hasta ubicarse al lado de Mimi, se recargó en el barandal hecho de piedra, y al igual que ella fijó su vista al hermoso jardín que se encontraba bañado por la luz de la luna.

-Sólo pensé que era otra persona.

Dijo ella sin voltearse a verlo, Andrew volteó a verla por un instante y después regresó su vista al jardín.

-¿Esperabas que fuera el príncipe Yamato?

Preguntó conociendo ya la respuesta, la castaña asintió y sonrió con amargura.

-No sé por qué pensé que era él, ya debería olvidarlo, él esta feliz con su prometida.

-Deberías dejar de martirizarte pensando en la relación que tiene el príncipe Yamato y la princesa Sora.

-No es fácil, cuando tengo que estar viéndolos juntos a cada rato.

-Entonces no los mires y entretente con otra cosa.

-¿Cómo con que?

-Como bailando conmigo.

Dijo Andrew con una sonrisa y extendió su mano hacia Mimi esperando que ella le diera la suya, Mimi lo miró a los ojos por un instante y después sonrió, tomó la mano del pelinegro que sonrió complacido y se dirigió acompañado de Mimi hacia el interior del salón, se abrieron paso entre las demás personas, y se ubicaron en el centro de la pista para después comenzar a moverse al ritmo de la música.

Aquel instante era como un sueño para Andrew, Mimi tenía su tierna y hermosa mirada fija en él y una suave sonrisa se dibujaba en el rostro de la chica, los dos se mecían suavemente y recorrían la pista al son de la música. Para él era como sino existiera nadie más que ellos dos bailando entre nubes.

-Bailas muy bien.

Dijo él con voz suave, ella sonrió y bajó su mirada sonrojada susurrándole un gracias, aquel gesto la hizo ver aún más linda ante los ojos de Andrew que sonrió satisfecho danzando con ella alrededor del salón y aunque lo ignoraba y le importaba muy poco lo que pensara de él, sabía que el príncipe Yamato lo estaba fusilando con su mirada desde que él y Mimi se habían dirigido a la pista de baile, el príncipe Yamato los había estado observando y él estaba conciente de ello pero eso no le importaba, para él lo único que importaba era la hermosa chica que se encontraba danzando entre sus brazos en ese momento.

Japón año 2007

Sonrió una vez que aquel recuerdo terminó de visitar su memoria, ese había sido uno de los mejores recuerdos que tenía de su vida pasada y uno de los que lo motivaban a seguir queriendo a aquella chica que en esos momentos se encontraba dormida en la cama ubicada frente a él. Miró a Mimi y su rostro se miraba tranquilo, ella sin lugar a dudas seguía teniendo la misma esencia adorable, y él se encargaría de que ella volviera a confiar en él y si era posible que ella se enamorada de él.

Japón año 1605

Era invierno, Mimi se encontraba caminando por la blanca nieve que estaba esparcida por todo el jardín, llegó hasta un pequeño puente que atravesaba el pequeño lago artificial ubicado en el centro del enorme jardín y recargó sus brazos sobre el puente fijando su mirada en el lago congelado.

Soltó un suspiro, aquel no había sido un buen día para ella, Yamato había salido a pasear con la princesa Sora en la mañana y no había llegado hasta muy tarde, ella había sentido unos celos terribles al verlo partir con la princesa y en la tarde que había regresado él la había ido a buscarla y lejos de arreglar las cosas sólo las había empeorado y habían peleado de nuevo, él le había echado en cara la noche del baile en que ella había bailado con Andrew y ella le había reclamado sobre su salida con la princesa Sora y al final habían terminado igual que siempre él le había pedido que confiara en él, le juró nuevamente que las cosas no eran como parecían pero no le había explicado las cosas y a ella no le había quedado más que confiar en él ciegamente como siempre lo había hecho, aunque no estaba muy segura de poder soportarlo por mucho tiempo, tal vez había llegado la hora de olvidarse definitivamente de Yamato y apartarse de él.

-Otra vez estas triste.

Afirmó una voz tras de ella, se giró y se encontró con Andrew que sonrió y se acercó a ella.

-Hace mucho frío para estar afuera, ¿No crees?

-Necesitaba pensar un poco.

-¿Nuevamente en el príncipe Yamato?

Mimi asintió como respuesta y mordió sus labios en un esfuerzo por retener las lágrimas que amenazaban por salir de sus ojos. Andrew no dijo nada y sólo se colocó a su lado mirando al igual que ella el lago hecho hielo.

Durante aquel largo mes Andrew se había convertido en más que un amigo para ella, él se había convertido en su confidente, él conocía a la perfección los sentimientos de ella hacia Yamato, y siempre la aconsejaba, la apoyaba o la consolaba cuando ella lo necesitaba y a pesar de que él ya le había confesado sus sentimientos hacia ella hace poco más de un mes, él nunca la presionaba ni trataba de persuadirla para que ella se fijara en él, Andrew sólo la escuchaba y le decía lo que cualquier buen amigo le hubiera dicho.

-¿Crees que deba olvidarme de él?

Preguntó Mimi sin despegar su vista del pequeño lago, Andrew la miró y sonrió con ternura.

-Mimi esa es una pregunta muy injusta para mi, sabes lo que siento por ti y mi criterio no está en condiciones como para dar una respuesta justa para ti.

-Lo siento, es sólo que a veces creo que debería dejar de ilusionarme con Yamato, el está comprometido con la princesa Sora y se van a casar, no sé porque sigo confiando en él si él nunca me da una explicación.

-Eso es porque lo quieres.

Contestó Andrew con tristeza y regresó su mirada al lago, para después elevarla al cielo.

-Cuando quieres a alguien no importa lo que pase o diga, tu seguirás confiando en esa persona si así te lo pide, por eso es que dicen que las locuras más grandes se cometen por amor.

Mimi miró a Andrew, tal vez debía dejar de contarle sus problemas al pelinegro, sin darse cuenta lo estaba lastimando al pedirle consejos sobre que hacer respecto a Yamato.

-Lo siento, no debería estar contándote mis problemas respecto a Yamato, no es justo para ti.

-Ante todo soy tu amigo.

Respondió él con una sonrisa y girándose a verla, ella sonrió y asintió levemente, sabía que a pesar de todo ella podía seguir confiando en él, aunque ella se había propuesto no volver a llorar por Yamato enfrente de Andrew, ella también consideraba al pelinegro su amigo y como buena amiga haría lo posible por no lastimarlo más con sus problemas de su amor frustrado hacia Yamato.

Japón año 2007

Dos visiones en un día, eso le daba un tremendo dolor de cabeza, primero en la mañana había despertado a causa de una de ellas y ahora nuevamente había tenido otra de esas visiones.

Llevó su mano hacia su frente y comenzó abrir los ojos lentamente, no recordada nada de lo que estaba haciendo antes de que tuviera esa visión, espero a que sus ojos se adaptaran a la luz y una vez que su vista se adapto al lugar y todo se hizo claro para ella trato de identificar el lugar en donde se encontraba, las paredes blancas, varias ventanas tras de ella que permitían el paso de la luz, un baño y varias camas a parte de la de ella, estaba en la enfermería de la escuela.

Se incorporó y tomó asiento en la cama recargándose en la pared, ahora trataba de recordar donde estaba antes de desmayarse, era seguro que no estaba con Matt, él hubiera estado sentado ahí esperando a que ella despertara aunque había una silla al lado de su cama como si alguien hubiera estado a su lado todo el tiempo en que ella estuvo inconsciente.

- Veo que ya despertaste.

Dijo una voz masculina que entraba por la puerta, Mimi se giró hacia donde provenía la voz y vio a Andrew entrar acompañado de un vaso de agua, ahora lo recordaba todo claramente, se había topado con él a la salida del gimnasio y ella al verlo se había desmayado.

- Mi nombre es Andrew, te desmayaste en el gimnasio.

Dijo Andrew a la par que tomaba asiento en la silla al lado de la cama en que se encontraba Mimi.

-Ten te hará sentir mejor.

Andrew extendió el vaso de agua hacia Mimi y ella lo tomó cautelosa, ¿qué se suponía que tenía que hacer ahora? ¿Qué debía decir? ¿Andrew sabría lo ocurrido en el pasado? Eran muchas las preguntas que llegaban a ella y muy poco el tiempo que tenía para responderlas y decirle algo a Andrew que la miraba fijamente como si esperaba a que ella dijera algo, pero lo único que atino a hacer fue a tomar un poco del agua que Andrew le había dado.

Andrew la miraba atento, estaba casi seguro de que Mimi lo había reconocido y parecía saber lo que había sucedido en el pasado, el silencio y la forma en que lo miraba se lo confirmaban, Mimi sabía quien era él.

-¿Cómo te llamas?

Preguntó fingiendo no conocerla, lo mejor que podía hacer era actuar como si el desconociera todo lo sucedido en el pasado, sabía que sólo así se podría ganar la confianza de ella.

Mimi lo miró curiosa, al parecer Andrew no la conocía y por lo tanto no recordaba nada de lo sucedido en aquella lejana época y tal vez era mejor así, actuar como si nada hubiera pasado y como si ellos fueran dos personas que se acababan de conocer, sin ningún pasado que los uniera.

-Mimi.

Respondió a la par que despegaba sus labios del vaso, Andrew sonrió al oír el nombre de la chica, Mimi ya lo miraba con más naturalidad y no con miedo como lo había mirado al inicio, al parecer el actuar como si no la conociera había sido una buena táctica ya que ella se miraba más relajada.

-Es un bonito nombre.

Dijo él esbozando una sonrisa que desprendió otra en la chica, Andrew sabía que aquella sonrisa era sólo el principio que le abriría el camino para poder acercarse a Mimi.

¿Cuándo dejaría de hablar su profesor? Miró nuevamente el reloj en su muñeca y sonrió, sólo cinco minutos más para que se acabara la clase y él pudiera salir a buscar a Mimi, pero esos cincos minutos parecían eternos al igual que su clase.

El profesor anunció que la clase había terminado y que ya podían salir, en cuanto oyó eso Matt se puso de pie y corrió hacia las escaleras con la esperanza de que Mimi estuviera esperándolo ahí pero no estaba, en cualquier otro momento se hubiera quedado tranquilo esperándola como siempre, pero esta vez no podía darse ese lujo y corrió hacia el salón de la chica, le importaba muy poco si Mimi lo regañaba por haber ido a su salón él sólo necesitaba saber que ella no estaba con Andrew.

Llegó al salón de Mimi y la maestra apenas estaba saliendo, lo cual le dio la esperanza de que la chica aún se encontrara en su salón, pero cuando se asomó al salón y vio el escritorio de la castaña vacío sus temores se hicieron reales.

-Matt ¿Qué haces aquí? Pensé que estabas con Mimi.

Habló Yumi viendo con desconcierto al rubio, estaba casi segura de que Mimi no había entrado porque se había quedado en algún lugar con Matt, pero al parecer no era así y la cara de preocupación del ojiazul la hacia sentirse más preocupada.

- No yo pensé que estaba aquí.

Respondió Matt examinando con su vista todo el salón aún con la esperanza de encontrar a Mimi ahí pero no, la castaña no se miraba por ninguna parte.

-Que extraño, no entró a clases por eso pensé que estaba contigo.

Matt negó con la cabeza en señal de respuesta y se puso a pensar en todos los lugares en los cuales podría encontrar a la castaña pero no se le venía ninguno en específico, al parecer tendría que buscarla por toda la escuela y si era necesario hasta por debajo de las rocas la buscaría.

-¿Crees que se halla desmayado de nuevo?

Preguntó Yumi sacando de sus cavilaciones al rubio que sintió como si un rayo de luz lo iluminara ¡la enfermería! Si Mimi había tenido otra de esas visiones lo más probable es que se encontrara en la enfermería.

No le respondió a Yumi y salió corriendo con dirección a la enfermería, la pelirroja se quedó perpleja por la actitud del rubio al parecer algo le preocupaba a Matt pero ¿Qué podía ser?, tal vez ella también debería ir a buscar a Mimi ahora que sabía que no estaba con Matt.

-¿Pasa algo Yumi?

Preguntó Izzy acercándose a su novia que seguía parada en la puerta con su vista fija en el pasillo, la pelirroja salió de sus pensamientos y miró al chico de ojos negros.

-Es sólo que pensé que Mimi estaba con Matt.

-¿Y no es así?

Preguntó el pelirrojo extrañado, él también daba por hecho que Mimi se encontraba con Matt y le sorprendía saber que no era así.

-¿A dónde fue chico rubio?

Preguntó Catherine acercándose junto con Michael a los dos chicos que se giraron a ver a sus compañeros.

-Esta buscando a Mimi.

Respondió Yumi quien aún se encontraba preocupada por su amiga, Mimi pudo haberse desmayado nuevamente y eso era lo que le preocupaba a la chica de ojos verdes.

-Pensé que estaba con él.

Dijo Michael igual de desconcertado que los demás cuando supo que la chica no estaba con Matt, todos daban por hecho de que así era.

Llegó a la enfermería y no dudó ni un segundo en entrar, buscó con su vista a la enfermera pero no la vio por ningún lado, así que decidió entrar hacia donde estaban las camas pero antes de que pudiera correr la cortina que separaba el recibidor de la enfermería con la camas pudo oír la voz de Andrew que llegaba a sus oídos, para después oír la voz de Mimi, ¡maldición estaba con él!

-La enfermera me dijo que esta era la tercera vez que te desmayabas, ¿estas enferma?

-Bueno es que…

Mimi no pudo terminar de responder ya que la cortina se corrió con fuerza haciendo que los dos chicos se giraran hacia aquella dirección, y vieran a Matt entrar con cara de pocos amigos y fusilando a Andrew con su mirada.

-Matt…

Murmuró la chicha llamado la atención de Matt que dejó de intentar matar a Andrew con su mirada y la dirigió hacia Mimi que se encontraba en la camilla, caminó hasta ella y su mirada se suavizó.

-¿Te encuentras bien pequeña?

Mimi sonrió y asintió, lo que tranquilizó un poco a Matt.

-Andrew me hizo el favor de traerme a la enfermería cuando me desmayé.

Dijo Mimi con una sonrisa y volteando a ver al pelinegro en forma de agradecimiento, en cambio Matt en vez de agradecerle con la mirada lo miró de forma amenazante casi diciéndole un "largo de aquí" con su mirada. Andrew entendió lo que la mirada de Matt le quería decir y se puso de pie dispuesto a irse, sabía que ganarse la confianza de Matt no sería tan fácil como la de Mimi y menos si Matt sabía lo sucedido en el pasado, así que lo mejor que podía hacer en ese momento era irse, poco a poco se ganaría la confianza de Matt también aunque sabía que con él tardaría más tiempo para lograrlo.

-Yo me tengo que ir, espero que te recuperes pronto Mimi y fue un placer conocerte.

Dijo el pelinegro cortésmente y con una sonrisa dedicada a la chica que de igual manera le dedicó una sonrisa y asintió levemente con la cabeza, Andrew ensanchó su sonrisa al ver la de ella y después guió su mirada al rubio que lo miraba con malos ojos esperando a que se fuera.

-Nos vemos luego Ishida.

Matt no respondió sólo siguió con su mirada asesina al pelinegro hasta que este desapareció por la puerta.

-No me hizo nada, sólo me trajo a la enfermería.

Dijo Mimi al ver como Matt no dejaba de mirar a Andrew como si quisiera matarlo, Matt volvió su mirada a ella y Mimi se puso de pie, ya se sentía mejor y era mejor que regresara a su salón.

-Aún así, no confío en él.

Respondió Matt girándose a ver a Mimi, para ver como esta ya se encontraba de pie.

-¿A dónde vas?

- A mi salón, aún tengo clases.

-¿Segura que ya estas bien?

- Sí.

-¿A dónde cree que va señorita Tachikawa? Necesito hablar con ustedes dos.

Dijo la voz de la enfermera quien apareció frente a los dos chicos con una pequeña caja larga color rosa en sus manaos.

-¿Con los dos?

Preguntó Matt desconcertado, entendía por qué la enfermera quería hablar con Mimi, estaba preocupada por sus desmayos lo cual era lógico pero no sabía porque quería hablar con él también.

-Sí con los dos señor Ishida ahora tomen asiento.

Los dos obedecieron y tomaron asiento, la enfermera caminó hasta la puerta y la cerró con llave lo cual desconcertó más a los dos jóvenes que la observaron asustados, la mujer se miraba molesta pero ¿ellos que pudieron haber hecho para molestarla? La enfermera caminó hasta su escritorio y tomó su silla para ubicarla enfrente de los dos jóvenes y tomó asiento.

Mimi se había sentado en la cama mientras que Matt había tomado asiento en la silla que se encontraba al lado de la cama de Mimi ambos miraban atentos a la mujer preguntándose que podía querer aquella mujer.

La mujer permaneció en silencio unos segundos mirando a los dos jóvenes hasta que al fin suspiró resignada y comenzó a hablar.

-He estado preocupada por los constantes desmayos de la señorita Tachikawa y por eso mismo los he estado observando, sé que ustedes son algo más que amigos y…

Todo iba bien hasta que la mujer insinuó algo más entre ellos, ambos sintieron como el color rojo se comenzaba a apoderar de ambos, se miraron de reojo y se sonrojaron aún más cuando sus miradas chocaron, los dos desviaron su mirada rápidamente y regresaron su mirada hacia la enfermera.

-… Y como no encuentro una explicación lógica a los desmayos de la joven Tachikawa he llegado a la conclusión de que la señorita Tachikawa esta embarazada.

Mimi no pudo evitarlo y soltó un gran ¡Qué! Que inundó todo el lugar y que casi deja sordos tanto a Matt como a la enfermera.

-¿De que demonios habla?

Dijo Matt molesto, aquella enfermera no sólo estaba haciendo suposiciones incorrectas sino que además estaba ofendiendo a Mimi y eso le molestaba, pues ¿Qué clase de chica creía que era Mimi?

La enfermera vio con severidad a los dos chicos, estaba casi segura que sus suposiciones eran correctas ya que era la única manera en que podía explicarse los constantes desmayos de Mimi.

-Que creó que ustedes dos han pasado la línea y ahora ambos están esperando un hijo es lo único que explica los constantes desmayos de Tachikawa.

-¡Se equivoca! Para empezar Matt y yo sólo somos amigos, además yo no soy de ese tipo de chicas, estoy muy joven aún para estar embarazada.

-Entonces pruébelo.

Dijo la mujer enseñándole a la castaña una caja rosa que contenía en su interior una prueba de embarazo, Mimi sintió como sus mejillas ardían aunque no estaba segura si era por vergüenza o por coraje, quería matar a esa mujer ¿Quién demonios creía que era?

-Vámonos Mimi, tú no tienes nada que probar, ambos sabemos que no es cierto.

Habló esta vez Matt poniéndose de pie y dirigiéndose a la puerta estaba furioso y quería salir de ahí antes de terminar ofendiendo a la enfermera. Mimi en cambió miró desafiante a la enfermera, se puso de pie y arrebató la prueba de embarazo de las manos de la mujer para después dirigirse hacia donde estaba el garrafón de agua y tomar tanta agua como le fue posible.

-Mimi no tienes por qué hacerlo.

Insistió Matt cruzándose de brazos y mirando molesto a la mujer que no se intimidaba ni un poco con su mirada y que en cambio se encontraba observando a los dos jóvenes.

-Voy hacerlo, le probaré que está equivocada.

Respondió la castaña dejando el vaso de agua para después dirigirse al baño que se encontraba en la misma habitación y cerrar con un fuerte golpe la puerta del baño.

Ambos se encontraban en el patio trasero de la escuela después de recibir como mil disculpas por parte de la enfermera y de darse cuenta que ya no llegarían a tiempo a sus clases ambos habían decidido salir a tomar un poco de aire en el patio trasero de la escuela en lo que terminaba la clase que habían perdido.

-No puedo creerlo nunca antes me había sentido tan ofendida.

Se quejó Mimi recargándose en un árbol y cruzando sus brazos molesta.

-Tranquila ya pasó además no puedes culparla del todo, has llegado tres veces desmayada a su consultorio y no sabe que tienes, supongo que es la única razón lógica que encontró.

-Aún así es ofensivo, además si estuviera embarazada, eso no sería asunto suyo.

-Lo sé a mi también me molestó que hiciera esas suposiciones pero eso no es lo que me preocupa ahorita.

Matt miró a Mimi y ella sostuvo su mirada, ya se podía dar una idea de que quería hablar el rubio y ella también quería hablar con él sobre Andrew, ella creía que debían dejar el pasado atrás y tratar a Andrew como a un chico normal y hasta ser amigos, ella y él habían sido muy buenos amigos en su vida pasada y podía que en esta también, pero no estaba muy segura de que Matt se lo permitiera.

-¿Por qué estabas con Andrew?

Preguntó Matt con su mirada fija en Mimi, ella bajó su mirada y suspiró sabía que lo que le iba a decir a Matt no iba a ser de su agrado pero aún así tenía que decírselo.

-Me lo topé al salir del gimnasio y cuando lo vi me desmayé y el me llevó a la enfermería.

Matt pareció conforme con esa respuesta y ambos permanecieron en silencio por unos segundos hasta que Mimi empezó a hablar de nuevo.

-Matt he estado pensando y creo que deberíamos darle una segunda oportunidad a Andrew y tratarlo como a un chico normal, creo que él no recuerda nada del pasado, y creo que no es justo condenarlo por algo que pasó hace mucho tiempo y que él no recuerda.

Matt volteó a ver a Mimi sorprendido, deseando que sus oídos lo hubieran engañado o que Mimi le estuviera jugando una broma pero al parecer no era así.

-¿Quieres ser amiga de Andrew?

Preguntó incrédulo, esperaba todo menos eso y estaba empezando a molestarse ¿Por qué Mimi quería ser amiga de alguien que les había hecho tanto daño en el pasado?

-No digo que yo lo busque para formar una amistad, sólo digo que no deberíamos negarle la oportunidad..

-Mimi ¿Acaso te golpeaste la cabeza cuando te desmayaste o algo por el estilo? ¿Para que quieres ser amiga de Andrew, cuando lo mejor es tenerlo lejos de ti? ¿Ya olvidaste lo que pasó en el pasado?

-Por supuesto que no lo he olvidado, es sólo que…

-¿Qué que?

Matt estaba empezando a perder la paciencia sino fuera por que se trataba de Mimi no intentaría ni siquiera controlarse y ya le hubiera comenzado a gritar, pero intentaba tranquilizarse, por algo Mimi le estaba pidiendo una segunda oportunidad para Andrew.

-Estos últimos días he tenido algunas visiones.

-¿Por qué no me lo habías dicho? Pensé que confiabas en mí.

Las últimas palabras Matt las dijo un poco dolido, él pensaba que Mimi ya no le tenía secretos pero al parecer estaba equivocado.

-Y confío en ti, tú eres el único que sabe sobre mis visiones, es sólo que estas no eran sobre ti y mi.

Matt volteó a verla ya se podía imaginar sobre quien eran esas visiones y temía por el contenido que esas visiones podrían tener, tal vez ella y Andrew habían terminado juntos al final y ahora por eso Mimi le pedía una oportunidad para Andrew porque sabía que ella debía estar con él o algo por el estilo. Sacudió su cabeza e intentó borrar todo aquello de su mente y decidió seguir escuchando a Mimi.

-Eran sobre mi y Andrew.

-¿Por qué no me lo habías dicho?

-Porque sabía que te molestarían.

-Tú… ¿Te casaste con él?

Preguntó Matt temeroso de la respuesta y Mimi se apresuró a negar con su cabeza aunque sabía que había una gran posibilidad de que ese hubiera sido el final de su historia en el pasado.

-No, no lo sé, lo único que sé es que él y yo éramos buenos amigos, algo debió haber pasado para que él cambiara tanto y nos hiciera tanto daño.

-El se obsesionó contigo no tiene mucho que explicarse.

Mimi negó con la cabeza ella estaba segura de que algo más debió haber pasado para que Andrew cambiara tanto ya que el Andrew mostrado en sus visiones era un chico bueno y dulce.

-No él no era así, él era bueno, él conocía mis sentimientos y siempre los respetó.

-Sí y por eso te encerró en su cuarto y te…

Matt se detuvo al ver que Mimi bajaba su cabeza al suelo, se había excedido él sabía que a Mimi le dolía hablar de eso pero él se había salido de control y había hablado de más lastimando a la castaña.

-Perdona yo.. No quise recordarte eso, es sólo que entiéndeme Mimi, yo no puedo confiar en él después de lo que pasó en el pasado, él te hizo mucho daño y te alejó de mí no quiero que eso se vuelva a repetir, no quiero perderte de nuevo.

Mimi sintió el fuerte abrazo de Matt rodeándola y no pudo evitar sonrojarse, sintió como su corazón palpitaba fuertemente y a pesar de que se sentía algo avergonzada no quería que Matt la soltara y no lo hizo.

-Yo tampoco quiero que eso vuelva a suceder, pero no creo que el Andrew de ahora sea malo, ni siquiera creo que recuerde lo sucedido.

- Mimi, me aterra el sólo hecho de que él esté aquí es como si con él viniera todo el pasado a repetirse ¿y tú esperas que sea su amigo?

-Lo sé, pero no creo que el Andrew de ahora sea malo, por algo tuve esas visiones donde él se mostraba bueno y era mi amigo, y en dado caso de que yo esté equivocada ¿no crees que lo más conveniente es tenerlo cercas?

Matt deshizo el abrazo en que tenía a Mimi y pensó por un momento en todo lo que la castaña le había dicho, si en algo Mimi tenía razón era en que le convenía tener a Andrew para saber que planeaba y sólo por eso aceptaría la idea de Mimi de darle una segunda oportunidad a Andrew, pero eso sí nunca confiaría en él ni lo vería como un amigo.

-Esta bien tú ganas, le daré una segunda oportunidad a Andrew pero no esperes que confíe en él, sólo fingiré ser su amigo porque quiero saber que planea, después de todo al enemigo es mejor tenerlo cercas.

Mimi sonrió, no era exactamente lo que quería pero era mejor a una negativa rotunda ya el tiempo le daría a ella la razón y le demostraría a Matt que ese Andrew que se encontraba en el presente no era malo.

-Ya verás que este Andrew no es malo.

Dijo Mimi convencida de sus palabras y dedicándole una sonrisa al chico que a diferencia de ella no se miraba muy convencido, pero si quería proteger a Mimi tenía que tener a Andrew y a esas tres brujas cercas para saber lo que planeaban ya que él no estaba dispuesto a permitir que lo alejaran de Mimi de nuevo, no esa vez.

Siguiente capitulo: Un broche Publicación: Viernes 2 de diciembre del 2011

Mimato196

Mayo 2007