PLATICAS AJENAS
DESPERTAR
A ninguno les sorprendió el que Astoria y yo hayamos aprobado todos los ÉXTASIS, obviamente mi amada esposa con mejores notas que yo, pero estábamos a unas cuantas horas de irnos al expreso, estábamos en la sala común antes del desayuno, platicando con nuestros amigos. Dumbledore había tardado apenas dos días en revisar y calificar nuestros exámenes y teníamos la salida permitida para el domingo, ya que ese día, sábado, habíamos preferido ir a nuestra última visita a Hogsmeade como alumnos. Ciertamente ninguno de los profesores parecía convencido de permitir que los alumnos siguieran saliendo del colegio después de lo ocurrido en Halloween, pero tras la charla que Sirius había tenido con Lucius en navidad, parecían un poco más tranquilos. Oliver llego con un semblante serio a la sala, interrumpiendo mis pensamientos, y nos miró preocupado.
-chicos, ha habido un ataque…-susurró despacio.
-¿de qué hablas?-preocupó Hermione. Wood se sentó al lado de Draco, en el sofá de tres plazas donde estaban él y la castaña.
-la orden no está segura de lo que paso, el ministerio lo ha tenido bastante callado, fue en un barrio muggle hace tres días, ha aparecido la marca tenebrosa…-se pasó las manos por el cabello preocupado. Un nudo se hizo en mi estómago, abrace fuertemente a mi rubia que estaba al lado mío.- el ministerio está al borde del colapso, la información se ha empezado a filtrar y la prensa hace preguntas… Dumbledore quiere que vayan a su despacho.- dijo la última frase, serio, posando sus ojos en cada uno de nuestros rostros.
-Merlín, ¿ha habido decesos?-preocupo mi mejor amiga, quien estaba pálida.
-no estamos seguros Herms, les repito la información apenas se está filtrando, Percy fue quien nos informó.- se pasó de nuevo las manos por el cabello, poniéndose de pie.- Kingsley no tarda en llegar, Dumbledore necesita hablar primero con ustedes.
En automático nos pusimos de pie y lo seguimos en silencio hasta el despacho del viejo director. El nudo en mi estómago estaba cada vez más pesado, no podía creer que esto estuviera pasando, no de nuevo y esta vez estaba aquí encerrado, al menos hasta el día siguiente. Y lo único que pasaba por mi mente era que esta vez, tenía mucho por perder si no nos quitábamos a esa bruja de encima de una buena vez y para siempre. Oliver tocó la puerta y la cansada voz del director nos dio la entrada. Mi padre y Remus estaban a cada lado de Dumbledore, revisando papeles y otras cosas. Los tres derramaban preocupación.
-buenos días.-saludó el director, mirándonos aprensivamente.
-buenos días profesor.-salió de mi boca y de algunos de mis acompañantes también.
-tomen asiento.-nos sonrió preocupado. Oliver se sentó al lado mío. En ese momento la red flu del despacho se encendió, dejando pasar a Sirius, quien parecía frustrado. Nos dio una sonrisa cariñosa, aunque en sus ojos podía ver lo mismo que en la sonrisa del viejo profesor y luego mi padre y Lupin se acercaron a él y empezaron a susurrar. Los ojos de Dumbledore se dirigieron a ellos por unos instantes y después nos miró de nuevo. Su sonrisa se había evaporado.-creo que Oliver ya les ha informado lo sucedido.- algunos de mis amigos asintieron, yo simplemente me aferraba a la mano de Astoria.- Kingsley me ha enviado un patronus pidiéndome que les de salida para que empiecen a trabajar con un grupo de aurores, necesito hablar con el ministro respecto a lo que ustedes han descubierto.
-¿no le han informado al ministerio acerca de Bellatrix?-arqueó una ceja Theo. Di una rápida mirada alrededor, los únicos que mantenían un semblante tranquilo eran él y Draco.
-no señor Nott, la orden decidió no hacer partícipe al ministerio respecto al asunto de la señora Lestrange, dado que la información se filtra rápidamente en ese lugar y no podemos…
-confiar en nadie.-interrumpió en un susurro el rubio, mirando el suelo pensativo.
-exactamente señor Malfoy.-sonrió con tristeza Dumbledore. -es por eso que también les tengo que suplicar, y dada la información proporcionada por la señorita Parkinson mantengan en secreto el embarazo de la señorita,-el hombre paro un momento y miro a Astoria con cariño.-perdón la nueva señora Potter.-no pude evitar sonrojarme ante el comentario del director.
-nadie que no haya visto el desplante de mi padre está enterado del asunto profesor.-añadió mi cuñada.
-y es grato el saberlo así señorita Greengrass, pero debemos mantener la guardia en todo momento.-sonrió acomodándose las gafas en media luna.- así que yo no veo ningún inconveniente en que empiecen con los aurores, creo firmemente en que todos ustedes están totalmente capacitados para lo que venga.-sonrió con ganas.- claro que todos saben las dos excepciones que existen en el grupo, ¿no es así?
-¿dos?- preguntó Draco.- tendríamos que dejar fuera a Astoria por obvias razones, ¿a quién más?
-recuerden que aún no cumplo diecisiete.-se encogió de hombros mi hermana.
-bueno, sobreviviremos sin ti.-bromeo Theo.
-quiero verlo Nott.-sonrió la aludida.
-bueno, podrías pedirle permiso a tu madre…-añadió Draco pensativo.
-¿escuchaste lo que salió de tu boca?-pregunto divertida mi pequeña hermana.
-tienes razón.-soltó Draco divertido.
-¿algo más profesor?-soltó Theo regresando a la seriedad.
-la vieron…-soltó jadeante una voz conocida para nosotros, Percy salió del fuego verde de la chimenea- ¡la vieron en otro ataque! ¡Esta vez fue en Godric Hollow!- sentí que mi cuerpo colapso ante esas palabras y pude ver a mi padre palidecer. Halley brinco de su asiento y conjuro un patronus.- ¡vieron a Bellatrix Lestrange convocando la marca tenebrosa!-soltó Percy pálido.
-Lily…-susurró mi padre.-tengo que…-se dirigía hacia la chimenea, pero Sirius lo detuvo en seco.
-tranquilo cornamenta, Lily se encontraba con Cissy, después del primer ataque les dije que fueran a casa de Bill y Fleur, estaban a punto de irse cuando tome la red flu.-soltó mi padrino mirando a mi padre. De alguna forma pude respirar. Una gran cierva plateada entro en la oficina.
-me encuentro bien cariño, estamos en estos momentos llegando a la madriguera con Narcisa, Andrómeda, Bill, Fleur y los niños.-la voz de mi madre hizo que todo dentro de mí se relajara un poco.
-Merlín.-susurró mi padre. En ese momento las llamas de la red flu volvieron a arder, Kingsley llego al despacho sonrojado y miraba preocupado a Dumbledore.
-Albus…-susurró el ministro sin ser capaz de decir nada más.
-lo sé Kingsley, toma asiento.-le dijo el director tranquilo.- Oliver, dile a uno de los elfos domésticos de las cocinas que nos traiga un poco de té por favor.-el aludido asintió y salió del despacho.- en cuanto a ustedes chicos, será mejor vayan a empacar. En dos semanas los veré aquí para que hagan sus exámenes.- nos sonrió.-también avisen a los prefectos y al resto de los premios anuales que la visita a Hogsmeade se cancela, así como les agradecería avisarán al resto del alumnado y que los perfectos los mantengan dentro de sus salas comunes.-nos pidió tranquilo.
-si profesor.-soltaron al unísono Draco y Theo, el resto solo nos pusimos de pie y nos dirigimos a la salida.
-pero Albus, deberían ellos escuchar esto también.- alcance a escuchar a Kingsley.
-ellos ya lo saben señor ministro.-afirmo preocupado nuestro director.
Draco y Theo fueron con los prefectos y Hermione se encargó de informar al resto de los premios anuales, mientras nosotros nos separamos para ir a las cuatro casas de Hogwarts e informar al alumnado. Las preguntas de los estudiantes era desde un "¿por qué?" hasta un "¿es cierto que atacaron?" la preocupación y la tención llenaban los pasillos vacíos del colegio. Regrese a mi habitación cansado, a terminar mis maletas. Draco llegó poco después y se dispuso a hacer lo mismo.
-por un momento también creí…-susurró mientras empacaba las cosas de su cómoda. Yo estaba sentado en mi cama y entendí a lo que se refería.- sentí un gran alivio al escuchar a Sirius, aunque estoy seguro que a ustedes les hizo falta el patronus para relajarse…-me miró preocupado.
-estas en lo correcto.-murmuré mirando la ventana.-no sé qué hubiera hecho…
-la encontraríamos hoy mismo.-me afirmo con una fría sonrisa.- aunque no lo creas y hayamos convivido menos que tú con ella, estoy seguro que hubiéramos salido a buscarla y asesinarla, todos.-me miro serio.
-eso es raro.-le sonreí divertido por solo un momento, luego mi sonrisa desapareció.
-para mí también lo es Potter, pero creo que hace unos meses dejamos de ser nosotros mismos para convertirnos en una familia, sin importar el apellido.-me sonrió con tristeza, sentándose en su cama y mirándome a los ojos.-cuando escuche del primer ataque sentí que todo sea anudaba dentro de mí, sé que solo fueron muggles, pero sentí un peso en el estómago pensando en los padres de Hermione.-se encogió de hombros.
-sí que has cambiado Malfoy.-le sonreí algo más tranquilo.
-supongo.-me sonrió de vuelta.- solo quería que supieras que no eras el único al borde del colapso.- Se levantó a terminar su maleta.- por cierto, ¿has tenido pesadillas de nuevo?-me pregunto dándome la espalda.
-no que yo sepa.-sinceré.- y he dormido bastante bien últimamente, bueno, sin contar lo de Astoria y todo lo de la boda.-sonreí y pude saber que él también lo hacía.
-me imagino.-terminó la maleta y la puso junto a las ya listas, cerca de la puerta.- ¿estás listo para seguir el camino de tus padres?- me sonrió divertido.
-completamente, ¿qué me dices tú Malfoy?-le sonreí poniéndome de pie.
-me gustaría hacerme cargo de los negocios de mi padre sentado en un gran despacho, pero será solo hasta que acabemos con esa mujer.-sinceró con una sonrisa de lado con la confianza en los ojos.
-estoy seguro que acabaremos con ella.-le dije contagiado de su propia confianza.
-estoy listo para vivir una nueva aventura con el trio de oro.-bromeó.
-esta vez no solo somos tres.-le dije tomando su hombro. Él asintió.
-debo confesarte que aún no me hace feliz eso de tener a Hermione con nosotros.- dijo con una mueca, solté una seria carcajada.
-ni Ron ni yo iríamos a ninguna parte ni nos arriesgaríamos a nada sin ella.-le sonreí.- no duraríamos un día sin Hermione.- solté recordando las palabras de mi pelirrojo amigo unos días antes de la boda de Bill y Fleur.
-tú mismo lo dijiste, esta vez no solo son ustedes tres.-me sonrió con confianza.
-las chicas nos esperan abajo.-soltó Theo entrando a nuestra habitación de golpe. Tenía un semblante serio pero nos sonrió.
-no quiero a la señora Potter haciendo un desplante Harry, así que bajemos.-bromeo Draco soltándome y saliendo. Reí y caminé, siguiéndolo.
Los chicos viajaron por la chimenea de red flu hasta la madriguera, donde ya los esperaban toda la orden y los padres de las Greengrass, así como los señores Granger. Después de cenar, Percy les informó que el ministro los esperaba a las nueve de la mañana al día siguiente. Todos los adultos querían dirigirse a sus respectivas casas, pero ninguno de los chicos estaba seguro de que separarse fuera lo correcto, pero sabían que no cabrían todos en la madriguera. Al final los Potter se dirigieron a Grimmauld Place junto con los Black y los Greengrass, ya que después del ataque, todo Godric Hollow se encontraba cerrado, por lo que habían averiguado, el ataque no había sido masivo y solamente había un par de casas de muggles destruidas. En cuanto a Darrell e Ysatis, no pudieron negar que Theo tenía buenos argumentos y Sirius era bastante persuasivo, rindiéndose ante ambos, no volverían a su casa.
De alguna forma Draco logro convencer a su madre que estar en la mansión podría resultar peligroso, así que los Malfoy se dirigieron con Andrómeda y los Lupin a casa de los Tonks. Hermione y los Weasley convencieron a los padres de la castaña de quedarse en la madriguera, el rubio le pidió a Daphne que ayudara en el lugar y el pequeño Will los acompañaría a casa de su tía. Por su parte, Astoria, Harry, Bill y Fleur irían a Cotagge Shell.
Una vez en la familiar casa de los Tonks, Draco pudo respirar un momento. Estaba preocupado por lo que saldría a la mañana siguiente en el profeta y el cómo reaccionaría la población ante la noticia de que Bellatrix Lestrange seguía viva, en especial después de una guerra y un año tan oscuro. Entonces el pequeño Teddy llego corriendo al sofá donde el rubio estaba sentado, con lágrimas en los ojos, haciéndolo reaccionar por un instinto que el chico no había experimentado jamás. El rubio se enderezó y lo sentó en sus rodillas, preocupado, abrazándolo por los hombros.
-Dwaco…-sollozó.
-¿qué ocurre Ted?- le dijo el chico limpiando con el pañuelo de seda que siempre llevaba consigo, las lágrimas que corrían por las redondas y rosadas mejillas del niño.
-mamá no que quiere dejame salí…- hipó un poco.- dice que hay peligo.- susurró mirando al rubio a los ojos.- ¿es verad eso?-hipó de nuevo, pero lo miraba fijamente buscando una respuesta.
-si Teddy, tu madre tiene razón.- le sonrió con tristeza Draco, el cabello del pequeño se oscureció a un tono violeta grisáceo.- ni a mí me dejan salir.-le dijo tratando de animarlo, el niño lo miró asombrado.
-pero abuelita Andwomela me ha dicho que tú vas a ir al minatelo como aurol.- susurró el niño pidiéndole con los ojos una explicación a su tío.- así como mami y papi.
-sí, tu abuela tiene razón, pero mi madre no está muy de acuerdo.-rio Draco.- para tu mami y para la mía siempre seremos unos bebés, excepto cuando nos portemos mal, si lo hacemos nos preguntaran porque no actuamos como adultos.-sonrió divertido.
-yo no soy adulto…-soltó divertido el niño, su cabello recuperaba poco a poco el azul.
-bueno, te dirá que actúes como el inteligente niño de casi tres años que eres.-sonrió Draco, haciéndole cosquillas a Teddy, quien empezó a reír a carcajadas, tratando de librarse de las garras de su tío. Entonces el chico paro divertido.- por cierto, había pensado en comprarte una caja de ranas de chocolate.-le dijo mientras su sobrino se incorporaba y regularizaba su respiración.-pero no me dejan salir.-el niño hizo una mueca, el rubio sonrió divertido.-así que le pedí a Will que trajera por favor mi caja de dulces.-los ojos del pequeño Lupin brillaron.- te diré donde esta si prometes no decirle a tu mami que te di dulces y si no sales para nada de la casa, ¿de acuerdo?-le dijo despacio y muy bajo el chico, mirándolo a los ojos.
-solo si puedo toma todos los que yo quiera.-sonrió abiertamente mostrando sus diminutos dientes.
-trato hecho.-sonrió el chico, tomando la mano del pequeño y ayudándolo a levantarse. Draco se puso de pie y se dirigieron a su habitación.
Desperté inquieto, mi rubia se levantó y me acompaño a desayunar, aunque estaba seguro que volvería a la cama luego de que me fuera. Le di un dulce beso en los labios antes de irme. Todo esto era por ella y el o la bebé. En ese momento y mientras me dirigía a la madriguera entre las chimeneas me empecé a preguntar, ¿niña o niño? Nunca lo había pensado antes, porque siempre había tenido a Voldemort como futuro. Una niña que fuera cariñosa y rubia como Astoria. Aunque si lo pensaba una hija coqueta como ella no me haría muy feliz cuando entrara al colegio, así que rápidamente descarte la idea de una niña, seria bello tener una pequeña Astoria, pero prefería mil veces que fuese un niño y jugara quidditch, eso era más fácil de lidiar. Llegue a la madriguera, donde todos me esperaban, tal parecía que era el último. Fred y George, que para ese momento ya tenían un auto mágico cada uno, nos llevaron al ministerio. El trayecto fue tranquilo y divertido con los gemelos, ellos nos recogerían a las cinco.
El ministro de magia nos esperaba fuera del ascensor en el departamento de aurores. Tenía un semblante cansado, serio y de preocupación. Había solo un par de aurores con él. Nos saludó amablemente dando a cada uno un fuerte apretón de manos y guiándonos hasta lo que parecía una gran sala de juntas.
-bueno, supongo que como no han tenido ninguna práctica no sabrán cómo funciona.-suspiro cansado el ministro.- es realmente sencillo, de hecho, con los recientes acontecimientos, el colegio adelantara la fecha de fin de curso por seguridad, así que los integrantes de la orden que se encuentran en Hogwarts estarán con ustedes en tres semanas a partir de hoy. Sirius no debe tardar en llegar, él y Charly han ido a Godric Hollow, Bill y Lily debe estar en el archivo superior buscando el reporte del ataque de hace tres días. Ambos Lupin deben llegar aquí al medio día después de ir al hospital muggle donde se encuentran los heridos, después de la declaración se les modificara la memoria.-Kingsley detuvo sus ojos que paseaban por los rostros de todos los presentes en mi mejor amiga.- me gustaría que tú Hermione y alguien más pudieran alcanzarlos,-señalo volviendo a mirarnos alternadamente.- me han dicho que hiciste un buen trabajo con tus padres y aunque sentí mucha pena al saberlo, cabe mencionar que siempre hay que reconocer un excelente trabajo.-añadió aun serio.- quisiera que un par de ustedes se dirigiera al archivo del sótano a buscar los antecedentes de la señora Lestrange, y otros dos deben ir a Gringotts por un informe exhaustivo de las propiedades de los Lestrange en todo el mundo, así sea una simple ruina, cualquier lugar donde esa mujer pueda estar.-soltó un poco exasperado. Le tendió un pergamino a Hermione.-ahí está la dirección, hay un auto abajo que pueden usar, en la recepción se les entregará la llave. Espero no me decepcionen, pueden irse. Y cualquier nueva información o descubrimiento háganmelo saber de inmediato.-terminó con solemnidad el ministro, saliendo seguido de los dos aurores.-suerte a todos.-fue lo último que escuche de su voz antes del sordo golpe de la puerta.
-¿supongo que por seguridad iremos como en las guardias?-soltó inquieto Ron.
-¿cómo cual guardia?-sonrió Nott.
-Gringotts es mundo de ricos.-hizo una mueca mi pelirrojo amigo.- y los duendes no me agradan.
-dudo que los archivos te gusten más.-bromeó Draco.
-Ron puede ir conmigo al hospital.-sonrió Hermione tranquila. El pelirrojo asintió con una sonrisa.
-entonces, ¿puedo evitar yo a los duendes?- pregunto arqueando una ceja el castaño.
-dudo que quieras que tu bienvenida a la noble y ancestral casa de los Black sea leer las atrocidades que ha hecho tu tía.-sonreí saliendo de mi trance.
-tienes toda la razón Potter, olvidé que ahora también es mi tía. Yo voy a Gringotts.-soltó divertido el castaño.
-yo pido los archivos.-apuró Daphne al notar que Draco iba a hablar, sacándole una risa divertida al rubio.
-yo también, prefiero mil veces estar en los archivos que recordando los malos momentos de Hermione como Bellatrix.-bromeé. Mi castaña amiga me sonrió negando con la cabeza.
-está bien, pero cualquier cosa envíen un patronus.-añadió el rubio mientras los seis nos
dirigíamos a la puerta.- suerte y mantendré la conexión abierta, Weasley has lo mismo.-pidió tranquilo mientras nos despedíamos.
Creo que precisamente leer las atrocidades de esa mujer no había sido lo mejor que se me había ocurrido. Daphne y yo nos habíamos llevado a la pequeña mesa del archivo un par de cajas, llenas de pergaminos de todas las declaraciones en contra de Bellatrix y todas las confesiones que había hecho bajo el efecto del veritaserum. Me sentía asqueado, no podía entender como cabía tanta maldad en una mujer. Daphne me miró un momento, cada uno leía un pergamino, si bien, a estas alturas la conocía, jamás había visto tanto terror en sus ojos.
-yo no sabía…-susurró, empezaba a hiperventilar.-los padres de Neville…-una lágrima cayo por su mejilla. La abrace por los hombros.-tu… ¿tú lo sabias?-me preguntó mirándome a los ojos.
-lo supe en quinto año, cuando estábamos entrenando en el ED.-le respondí mientras limpiaba con mi pulgar la primera lágrima y otra que surgía.
-yo no creí…-bajo la mirada.- de verdad merece morir.-soltó quedamente cerrando los ojos, pude ver sus manos en puños.
-matarla seria glorificarla.-susurré más para mí que para ella. Pude ver media sonrisa surcando su rostro.
-empiezo a creer que no has aprendido precisamente cosas buenas de nosotros.-rio fríamente.
-creo que después de todo, no somos tan distintos.-le sonreí de lado, como ella lo había hecho momentos antes. Ella negó con la cabeza divertida.
-necesito un poco de café, ¿quieres algo?-dijo levantándose del asiento y soltándose de mi abrazo.
-whisky de fuego…
-bueno, esa era mi primera opción, pero recuerda querido cuñado que estamos en el trabajo.-sonrió divertida tomando mis hombros.
-entonces que sea jugo de calabaza.-sonreí. Ella asintió y salió del lugar.
Realmente no la culpaba, hubiera preferido que Draco leyera conmigo lo que ambos sabíamos que ella había hecho, en vez de hacer que Daphne lo leyera y se diera cuenta del peligro que Bellatrix representaba para el mundo, no solo mágico, sino también muggle. Había cosas que ni yo estaba seguro que fueran posibles de hacer. ¿Quién en su sano juicio puede torturar y asesinar a sangre fría a tantas personas? Aunque estaba seguro que ella no estaba en su sano juicio. Me estiré cansado en la silla, no tenía ni idea del tiempo que llevábamos ahí. Aun nos quedaba media caja por leer y realmente no quería. Mi cerebro se sentía a punto de estallar, no solo por la lectura constante y seguida, sino por las imágenes que innecesariamente creaba mi cerebro al leer. A este paso necesitaría terapia. Respiré profundo alcanzando otro pergamino. Daphne llegó poco después, ofreciéndome un gran vaso de jugo y trayendo con ella un café muggle. Sonreí al verla sorber de la tapa de plástico.
-¿qué pasa Potter?-me miró extrañada.
-no creí que irías afuera, de ser así hubiera pedido una bebida energizarte.- bromeé cansado.
-me hubieras evitado la visita a la cafetería del ministerio.-sonrió divertida.-es un hábito que me creé mientras estaba de viaje después de la guerra, los muggles hacen buen café.-sinceró, levantando su vaso como si hiciera un brindis, reí un poco.
-lo sé.-sonreí.- amo los capuchinos.- ella rio y extendió su vaso hacia mí.
-podemos compartirlo.-sonaba divertida y relajada.-al menos hasta que acabemos, después iremos afuera por otro.
-trato hecho.- le dije aun sonriente y le di un gran sorbo a la bebida.
En ese momento agradecí trabajar con Daphne, realmente era una buena compañera. No era intimidante como Hermione o Draco, ni tan relajada como Ron, además de que me gustaba que la gente expresara sus sentimientos, ya que en cierto punto Theo llegaba a asustarme por su monotonía.
