Como bien dije en el anterior: más pronto de lo que creían traigo el nuevo capítulo
Me siento muy feliz porque la violación tuvo una buena aceptación ajajajaj
Agradezco aquí a Kurochan, a Nereamugiwara y a Guest ¿? xd, infinita gracias por sus comentarios, igual que a las demás que ya les agradecí por interno :3
Les dejo con este capítulo que me da muchaaa pena por cierta despedida =(=(
El agua de la ducha continuaba recorriendo la figura que aún permanecía recostada en ella. Las muñecas de Zoro colgaban desde ambos costados de la tina mientras su nuca descansaba en la cabecera. Hace ya varios minutos que se quedó en esa posición y mirando al techo, como si de esa forma encontraría las respuestas a todas sus interrogantes.
Finalmente se puso de pie y mientras cerraba la llave del agua observaba el espacio en donde ocurrió el suceso anterior. Sus sentimientos aun eran confusos, pero mezclados con felicidad. De alguna manera habían estado juntos y eso era algo que realmente quería. Lo que lo dejó totalmente desconcertado fue el hecho de que luego de ese acto Deni se marchara mientras escupía una frase con tono de desprecio.
Por supuesto que iba a hablar de la situación en ese mismo momento. Si Deni creía que podía hacer lo que quisiera y no dar ni siquiera una explicación pues estaba en un error… ¡Mínimo una explicación!
El asunto de la violación era negociable…
Sin embargo antes de ir a la habitación donde ella se había encerrado, la curiosidad por lo que le dijo antes de abandonar el baño lo empujó a asomar la vista hacia abajo ¿Qué alguien lo estaba esperando? Eso era extraño, si alguien de la tripulación quería hablar con él lo decían directamente mediante un grito junto con su nombre.
Al asomar la vista hacia la orilla no encontró a nadie. Enarcó una ceja confundido, ¿primero lo viola y luego le toma el pelo?
Tardó más en pegar un salto a tierra a comparación de la rapidez con la que la rubia que lo esperaba impaciente se le apegó al brazo.
—¡Zoro-kun, al fin apareces! Me estaba asustando, pensé que habías olvidado nuestra cita.
—¿Cita? —le miró extrañado frunciendo el ceño—. No sé de qué…
—¡Vamos al pueblo, Zoro-kun! —interrumpió Naomi llevándolo a rastras camino a la civilización—. Estoy segura que quieres volver a compartir unas copas, ¿no?
Intentó oponer resistencia, pero la rubia no se quedaba atrás en cuanto a fuerza, que sin dejar de rodearle el brazo lo arrastró contra su voluntad al pueblo. Como si fuera poco estaba en desventaja: tenía el cuerpo cortado después de ese intenso ajetreo en el baño, sin tomar en cuenta que antes de eso Deni ya lo había debilitado cuando le mordió el cuello para sacarle sangre.
Claro, ahora todas las mujeres podían controlarlo a su antojo y a él que se lo partiera un rayo.
Ya la recordaba, pero ni siquiera se había tomado la molestia de memorizar su nombre. Si más no lo recordaba, apenas la noche anterior cruzó un par de palabras con ella. Pero pocos recuerdos tenía de aquella conversación. Pues mientras Naomi le hablaba él seguía debatiéndose en su mente.
"Se sentía impotente, humillado e incapaz de hacer algo más. La gota que había rebalsado el vaso fue cuando quiso despejar sus dudas y se provocó el corte en la mano. Estaba seguro que Deni iría como siempre lo hacía donde él para tomar de su sangre; nunca tomó de alguien más desde que Zoro le dio libre acceso. Sin embargo la chica desapareció de su vista y horas más tarde pudo divisar a lo lejos que Law mantenía su dedo índice con una venda. Entonces comprendió lo que eso significaba.
—No sabes el gusto que me dio saber que tu banda estaba en este pueblo —comenzó a hablar la rubia con un tono cálido después de presentarse, mientras ella también tomaba un vaso de cerveza. Luego se volvió a relamer el labio de manera insinuante e ignorando que el espadachín estaba en una conversación mental y no con ella precisamente. Parecía más bien que con la botella que no paraba de mirar.
—Por supuesto que le gustó.—se respondió para sí mismo Zoro al seguir creyendo que Deni se había sentido atraída de tal manera hacia Law, que hasta la sangre del cirujano se había encargado de reemplazar la suya. No se había dado cuenta que estaba pensando en voz alta, lo suficiente para que Naomi escuchara, pero interpretando todo de manera errónea.
—¿Qué dices? ¿Es un gusto? ¡Kya, me alegro que te de gusto conocerme! No sabes lo feliz que estoy de por fin encontrarte.
Aun no podía creer que ya se había olvidado de todo lo que habían vivido y lo que estuvieron a punto de formar: una familia.
Y las pocas veces que sus miradas se cruzaban, parecía que en sus ojos se reflejaba aun la tristeza que cargaba por la pérdida del bebé…
—Como si yo no lo estuviera —reprochó, asumiendo que él también se encontraba prácticamente destrozado con aquel incidente.
Claro, si a eso se le podía llamar tristeza por parte de ella. Parecía que ya no existía esa palabra ahora que había encontrado otra persona. Cirujano de pacotilla, pensó. La había visto vulnerable, sola, y encima como le había salvado la vida se aprovechó de la situación.
—¡Ah, no seas tan sincero! —volvió a responder la rubia, interpretando esa respuesta como que Zoro también estaba feliz de conocerla—. Me alegra que no seas como los demás piratas ¿Sabes?, la otra noche estuvo aquí un pirata que no me podía sacar de encima. Creo que era el capitán de los piratas Heart.
—¡Maldito aprovechador!—esa última palabra que justamente se mezcló con sus pensamientos le hicieron perder la paciencia. Se paró bruscamente golpeando la mesa con los puños y la tensión en su rostro se reflejaba en el fuerte rechinar de dientes. Volvió a tomar asiento intentando calmarse. No estaba de ganas como para descargarse con alguien, se supone que fue al bar precisamente a olvidar.
—¡Si! ¡Zoro-kun, fue horrible! —contestó Naomi emocionada al creer que el insulto iba en defensa suya—. Pero contigo es diferente ¿Qué te parece si mañana nos juntamos nuevamente aquí? Podríamos beber un poco y luego, quizás ir a mi casa a liberar tensiones —arrastró las palabras de manera bastante erótica e inclinándose atrevidamente cosa de que Zoro clavara la vista en su escote, así le quedaría claro que eso y mucho más podría obtener en la siguiente cita.
Tenía que gritarlo, descargar la ira que le carcomía por dentro. Le iba a decir unas cuantas verdades a Deni. Si creía que solamente ella estaba sufriendo —que tal parece que ya se le había pasado— pues se equivocaba. No era la única, ¿sería buena idea hacérselo saber?...
—¡Por supuesto!—se contestó a sí mismo dando un puñetazo en la mesa y la rubia lo interpretó como un entusiasmado sí—. Quiero más sake"
Un tick nervioso comenzó a instalarse en su ceja derecha mientras esbozaba una sonrisa retorcida. Maldita conversación de mierda que no tuvo ningún sentido. Ahora debía zafarse de esa chica que solo le estaba haciendo perder el tiempo. Tiempo para hacerle escupir por la fuerza a Deni el motivo que la llevó a actuar de esa manera.
Un silencio incómodo se hiso por algunos instantes y no se dieron cuenta cuando ya estaban dentro de la ciudad. Naomi intentó romper esa calma y rebuscó entre su mente algún tema que hablar con el espadachín antes de llegar a la taberna y ocupar otras técnicas para llegar a él.
Esa mocosa que fue a buscar a Zoro no había sido de su total agrado, pero tenía que demostrar simpatía por los nakamas de ese cuerazo. Esa era una buena estrategia para comenzar, y así conseguir su logro.
—Tu compañera de pelo violeta es muy simpática —giró su rostro hacia él entrecerrando los ojos sonrientes, sintiéndose dichosa porque al fin el espadachín se atrevió a mirarla fijamente.
—¿Compañera?
—Sí, la chica de pelo violeta —contestó extrañada—, ¿no fue ella quien te avisó que yo estaba esperándote?
Zoro se detuvo en seco, quedando a escasos metros detrás de su compañía. Desconocía totalmente el hecho de que Naomi se había encontrado con Deni. Todo tenía sentido. Cómo había sido tan imbécil de no darse cuenta cuando le dijo en el baño que lo estaban esperando.
Esa mirada de odio que le clavaba antes de invadir su espacio en la ducha, las marcas que le dejó en el torso y en el cuello. No era por nada entonces.
Estaba celosa y eso le llenaba el pecho de orgullo. Ya no estaba solo en la constante lucha por no sentirse ridículo al ver que ya lo había olvidado. Y así como ella bien que estaba saliendo con Trafalgar Law, entonces él también podía descargarse en otra persona.
Y aquella rubia no se quedaba atrás, tenía un muy buen cuerpo y eso hasta Zoro lo admitía. Podría tomarla ahí mismo y sacarse las ganas con un gran encuentro, total él no era tan estúpido como para no darse cuenta de que se le estaba entregando en bandeja.
La tomó del brazo y la introdujo en el callejón que estaba al costado derecho de ellos. Acto seguido la aprisionó contra la pared haciendo que Naomi soltara un gemido lleno de erotismo, como si eso era precisamente lo que estaba esperando.
Le bastó con mirarla un par de segundos para darse cuenta que podría hacer una tontera por mero capricho. Quizás, había un mínimo de posibilidades que realmente Deni no estaba con el cirujano de pacotilla y eso cambiaría totalmente el desenlace.
Era una lástima, la chica estaba buena. Pero había alguien mucho mejor en su vida.
—Gracias por la información —soltó finalmente esbozando una sonrisa de medio lado—, nos vemos.
Corrió tanto como pudo camino hacia el barco, dejando a Naomi sola en aquel callejón.
Aun había una esperanza de que quizás las cosas no fueran tal como él las imaginaba, si no, Deni no habría reaccionado de esa forma al creer que estaba saliendo con la rubia.
Subió a cubierta al llegar al Sunny y cuando pasó por el frente del submarino de los Heart toda pizca de felicidad se le fue al carajo. Inconscientemente en su mente se vio un retroceso mezclado con los celos justamente cuando se encontró con la mirada fija de Law y esa característica sonrisa maquiavélica desde su navío.
—*Vaya sorpresa, el espadachín ha bajado el culo del gimnasio para darse cuenta que hay vida fuera de cuatro paredes —comentó el cirujano que salió del interior del submarino quedando en frente de la cubierta del Sunny.
—Y el tuyo tal parece que sigue anclado a nuestro barco, cirujano —respondió de manera tosca Zoro, haciendo referencia al culo de Law.
—Gracias por el sake de anoche —continuó haciendo caso omiso de aquella provocación y recordándole sobre la botella que mandó a volar el espadachín la noche anterior—, aunque lo prefiero en botella. Jamás he lamido el suelo por alcohol.
No había que ser idiota como para no darse cuenta que Zoro tenía toda una falsa historia en su mente sobre una supuesta relación entre él y su nakama. Law lo captó perfectamente, desde la primera vez que sintió esa mirada de odio clavada en su espalda.
No tenía nada en contra del espadachín, pero se sabía maldito, y como tal no iba a desaprovechar la oportunidad de divertirse unos minutos al costo de la desgracia de otro.
—Debo admitir que por tu mirada de odio más que salvarla debí haberla matado. Algo habré hecho mal —comentó soltando una leve risa, pero no por eso dejaba de ser escalofriante—. Quién sabe. Al menos podrías haberlo especificado.
—¡Trafalgar-san, perdón la demora! —la voz de Deni llegó justo a tiempo antes que la conversación llegara más lejos—. Estoy lista para la re-vi-si-ón… —terminó por arrastrar las palabras cuando captó que Zoro también estaba ahí.
—Llegas tarde, vampira-ya —le reprochó de manera sería. Deni intentó ignorar la presencia de Zoro prestándole atención al regaño del cirujano—. Espero estés consciente del castigo al que te sometes —amenazó cargando el tono en la palabra castigo.
¿Castigo?
La mente de Zoro nuevamente comenzó a atar cabos equivocados. Con esa palabra lo primero que se le vino a la cabeza fue el condenado sueño que tuvo en la mañana. Ese era el castigo para él: que el cirujano la sometiera a sus juegos sexuales y cosas peores que solo a un maldito masoquista se le podría ocurrir.
Fulminó con la mirada a Law que aún no quitaba la burlesca sonrisa de su rostro. Ya se encargaría de él más tarde, primero tenía que hablar ciertas cosas con Deni.
Se acercó a ella y sin darle tiempo de escapar se inclinó hasta pasar su brazo izquierdo por detrás de las rodillas de esta y así cargársela al hombro.
—¿Qué crees que haces? ¡Suéltame, Zoro! —protestó intentando zafarse del agarre, pero se encontraba en desventaja estando colgada cabeza abajo.
El espadachín solo se dio la media vuelta y con paso rápido emprendió marcha al gimnasio.
—¡Lo siento, pero la consulta médica ya terminó! —le gritó al cirujano antes de desaparecer de su vista, raptando a Deni que no paraba de gritar mientras le golpeaba la espalda.
Cuando estaba a mitad de medio camino, la entrada de la cocina quedó al descubierto de un fuerte portazo.
—¡Mi corazón ha escuchado el grito de una de mis damas! —soltó con fervor Sanji al asomar la cabeza hacia cubierta— ¡Maldito marimo! ¡¿Qué crees que piensas hacer con Deni-san?!
—¡Ni se te ocurra meterte, cocinero idiota! ¡Esto lo arreglo YO! —vociferó Zoro a todo pulmón, cosa que ocasionó que Sanji por primera vez en su vida hiciera caso de las amenazas del espadachín. Más que mal ya era tiempo de que esos dos arreglaran de una vez por todas sus diferencias. Sin embargo si se atrevía a herir a Deni-san, entonces podía darse por hombre muerto.
—¿Se puede saber por qué lo hiciste? —preguntó en un tono desafiante una vez la dejó de pie sobre el suelo y acercándose peligrosamente, tanto que Deni a pesar de que retrocedió lo más que pudo terminó sentada en el sillón que estaba apegado a la pared. Y como si quedara suficiente distancia por recorrer Zoro seguía acercándose aún más —¡Lo del baño me refiero!
—¿Qué ocurre, Roronoa, acaso no te gustó? —preguntó desafiante y tan cerca de su rostro que la respiración acelerada de Zoro rozaba sus labios— ¿O tu noviecita te lo hizo mejor?
—¡Entonces fue por eso! —espetó furioso el espadachín, aunque eso no era más que una actuación por parte de él, pues en el fondo sonreía triunfante al saber que la chica de pelo violeta ardía en celos por culpa de él.
—¡Claro que no! —intentó replicar a su favor, pero el sonrojo en su rostro mientras desviaba la mirada de forma nerviosa la acusaba— ¡Solo se me antojó! ¿Algún problema?
No, no tenía ni un problema, al contrario, le había encantado. Pero si ella se dio el lujo de hacerlo por celos hacia esa chica a quien jamás Zoro tocó, ¿por qué él no podía hacerlo también debido a los celos que sentía por Trafalgar Law?
—¡En ese caso yo también debería hacer lo mismo!
Rápidamente Deni se vio aprisionada por el poderoso cuerpo del espadachín, que se había encargado de apoyarse en ella para que no escapara. Con una mano Zoro le mantuvo atadas ambas muñecas por encima de la cabeza de su compañera, mientras que con la otra posaba las delicadas piernas a ambos lados de su cadera.
—¡No te atrevas! —gritó Deni intentando forcejear, pero la verdad es que su expresión y su cuerpo estaban clamando todo lo contrario cuando Zoro comenzó a deslizar las manos por debajo de la falda.
—No quisiera interrumpir este momento tan íntimo —el mundo se les cayó en mil pedazos, junto al deseo abrumante de que se los tragara la tierra al momento de haber escuchado la voz del mismísimo Law desde la entrada—, pero no soy flexible con los horarios, Roronoa-ya. Mas cuando se trata de una cita con mis pacientes.
Deni pestañeó un par de veces hasta darse cuenta de la estupidez que iba a cometer. Si el cirujano no hubiese intercedido, en ese mismo momento habría aceptado acostarse con Zoro otra vez.
Habían estado juntos hace un par de horas atrás y de igual forma se fue de citas con la maldita rubia del pueblo. En la mente de Deni no cabía otra explicación más que al espadachín poco le importó lo que había pasado y ahora quería quitarse las ganas porque quizás con la prostituta no le había resultado. Y si él jugaba sucio, entonces ella también lo haría con tal de darle a entender que lo que tuvieron alguna vez ya no era tema. Tal y como Zoro lo había hecho.
—¡Trafalgar-san! —Deni se paró rápidamente para correr hacia el cirujano, como si estuviese zafándose de las garras de un depredador para cobijarse en su salvador— ¡Yo no quería!
Terminó esa última frase aferrándose levemente al brazo del cirujano, levemente porque sabía que este no era una persona de mucho contacto y ella tampoco era de las que se pegaban como lapa al brazo de alguien. Y tenía dos opciones: o la mandaba por la borda o le seguía el juego.
Para su suerte, Law era un canalla, y como disfrutaba de la situación y frustración de los demás pasó su brazo derecho por encima del hombro de Deni para rodearla
—Room.
Con esa simple palabra desaparecieron en frente de los ojos de un aturdido Zoro. Law se había aprovechado de su fruta para usar la tele transportación y así llegar rápidamente a la cubierta del submarino.
Una vez entraron al laboratorio de siempre, Deni se dejó caer en una de las sillas con la cabeza gacha. Se sentía avergonzada por lo que el cirujano tuvo que presenciar. Encima estaba desmoronada, la relación con Zoro no podía estar más mal. Jamás se imaginó que la batalla anterior dejara secuelas en sus mentes tan graves como para llegar a ese extremo. Si las cosas no se arreglaban, llegaría un punto en que se terminarían matando.
Law captó el aura depresiva en que estaba sumergida Deni, sintiéndose incómodo ante la situación. Y como no, si su tripulación estaba compuesta solo por hombres, jamás se iba a presentar un caso de esa índole. Nadie sufría por sentimentalismos, solo Beppo que se preguntaba de vez en cuando si algún día encontraría una osa para él, pero era muy rara la vez que le bajaba algo así.
No era una persona de muchos sentimientos, no tenía palabras de aliento para esos casos y no obstante se sentiría estúpidamente ridículo si dejara escapar alguna. Solo se le ocurrió hacer algo que estuviese dentro de sus campos: sacar uno de sus mejores libros de un estante.
Él mismo disfrutaba de lo que ejercía: medicina, investigar. Armar y aprender a desarmar era su fuerte y si alguna vez se sintió frustrado con algo, una buena alternativa era un libro de excelencia sobre cirugía, claro que esa era su segunda opción cuando no tenía a mano una pobre alma en pena que cortar con el bisturic.
—Quince minutos, vampira-ya —sentenció una vez dejó caer el libro en el mesón que se encontraba al lado de Deni y el rostro de esta cambió por completo. Como si le hubiesen mostrado algo maravillosamente bueno.
Desapareció por la puerta, dejándola sola por el tiempo que había indicado y Deni le agradeció en lo más profundo aquel gesto. Por supuesto que quince minutos a solas con ese objeto lleno de conocimientos la distraería, lo suficiente para quedar feliz el resto de la tarde.
—¡Gracias por todo, Trafy!
Al día siguiente Law se encontraba en la cubierta del Sunny mientras le daba las indicaciones a Luffy para seguir con la alianza. Se encargó de asegurarse que aún estaba a salvo el denden mushi que le había dejado, junto a la vivre card que los conduciría hacía él en el tiempo indicado. Dejarían pasar algunos meses antes de volverse a encontrar y seguir con lo planeado. Era lo mejor si querían causar confusión en la marina, más si sospechaban que en la isla de la pelea con Hokusai los dos súper novas se volvieron a juntar.
—Muchas gracias por salvarme junto a Chopper, Trafalgar-san —Deni se sumó al agradecimiento de Luffy. A pesar que ya se lo había agradecido la primera vez que lo vio, pero no fue en las mejores condiciones…
—No es a mí a quien debes agradecer.
Sin tapujos y sabiendo lo que su acercamiento provocaba en Zoro no dudó en acortar su distancia con la de Deni hasta alcanzar la oreja de la chica, en donde depositó una frase tan acusadora que dejó a la mugiwara petrificada. Acto seguido se dio media vuelta y saltó a la cubierta del submarino, y una vez se encontró en sus terrenos volvió a rodar los ojos hasta el Sunny, donde se halló con la mirada penetrante del espadachín.
No era una mirada de rencor, ni siquiera tenía el ceño fruncido. Hace algunos minutos que permanecía recargado de espaldas sobre el mástil con los brazos cruzados, y solo cuando Law le dirigió la mirada el espadachín se animó a alzarle dos dedos juntos en forma de agradecimiento; si hubiese sido otro pirata jamás habría accedido a su petición de salvar una nakama. Lo mínimo que podía hacer cuando ya se marchaba era mostrarle su gratitud con aquel gesto a lo que Trafalgar sonrió.
—Las nakamas de mugiwara son tan bellas —comentó desde cubierta Sachi que permanecía al lado de Peguin, ambos con un rubor en las mejillas y mirando a las féminas del Sunny.
—Me pregunto cuándo tendremos una hermosa mujer a bordo otra vez —se preguntó Peguin que compartía la misma opinión de su compañero.
—Podría haber una mujer oso dentro del barco —un tercer comentario se sumó, que por supuesto no podía ser de nadie más que de Beppo.
—¡Eso no existe! —gritaron ambos al unísono.
—Lo siento.
—Vuelvan a decir una estupidez más y los mato.
—¡Si, capitán!
Deni era sentimental, eso lo sabía de antemano. Mientras observaba como el submarino poco a poco se iba sumergiendo en el océano, inevitablemente se le formó un puchero en el rostro. Le había tomado aprecio a esa tripulación, que era de locos igual que la suya y como no, también al capitán de los Heart.
No solo había sido un maniático de la investigación en cuanto a lo que su condición se refería. También le salvó la vida junto a Chopper y le había ayudado a conocer más de ella misma, entregándole muchos más conocimientos de medicina que los que imaginaba. Era un tipo frio y sobre todo muy, muy serio, pero jamás la trató de mala forma. Law al igual que Luffy era un pirata noble y eso bastó para que se ganara toda su admiración y respeto.
Mientras el submarino comenzaba a sumergirse en el océano, Law aun podía escuchar los gritos enérgicos del otro barco, de la banda de locos que todavía se encontraban alzando las manos en forma de despedida. Entre esos gritos podía distinguir muy bien la voz de Deni: la extraña chica vampira, nakama del enemigo. La misma que permaneció durante varios días a bordo de su barco.
"—¡Ah, qué alivio! —exclamó Deni al bajarse media botella con sangre en frente de Law, quien por supuesto había sido el que la abasteció con el líquido rojo. En casi todas las sesiones de su famosa investigación terminaba así, después de que el cirujano le extrajera sangre para analizarla.
Al principio se había rehusado a recibir la botella que cada cierto día a la semana le ofrecía. No era para menos si pensaba que probablemente esa sangre podría pertenecer a gente inocente. Pero se vio obligada a recibirlo cuando Law le aseguró que venían de piratas y marines corruptos, de los cuales en más de una ocasión se vio luchando con ellos. Tampoco le fue difícil aceptar luego de que el cirujano le dijese que era eso, o moría. Porque él no iba a dejar de extraerle sangre por sentimentalismos de ella.
También se podría decir que el cirujano era un maniático de la puntualidad, por lo que cada vez que Deni llegaba tarde, entonces le descontaba la botella correspondiente de la semana. Ese era el castigo.
Le dio la espalda mientras se dirigía a buscar una de sus muestras al mesón contrario, no sin antes posar una mano encima de su sombrero para luego dejarlo sobre el mueble. Algo que a Deni le pareció totalmente sensual cuando volvió a dirigir su mano para pasarlo sobre sus cabellos negros y alborotados.
Y como todo acto tiene consecuencias, el pago por observarlo resultó en una leve evacuación de sangre desde su nariz, lo que intentó con éxito según ella disimular con un pañuelo que extrajo del bolsillo mientras Law seguía escarbando entre sus cosas hasta dar con la muestra indicada. Esas últimas semanas el papel higiénico comenzó a escasear en el submarino.
Con sumo cuidado instaló la muestra en un microscopio para estudiarla. Luego de observarla con detenimiento y paciencia que solo un médico podía tener arrastró el instrumento para que Deni también viese la forma en que sus glóbulos rojos adquirían una tonalidad más oscura en el momento que se abastecía con sangre. Al posar sus ojos sobre los lentes quedó estupefacta al ver el cambio que experimentaba, permaneciendo algunos segundos absorta en la imagen.
Cuando dirigió su vista hacia un lado, el cirujano estaba a punto de moverse para buscar una que otra cosa más. Pero Deni alcanzó a estirar la mano atrapándole el dedo índice, justo aquel que le había mordido la vez en que le mostró su verdadera forma a Law.
—Yo… no te lo había dicho, pero siento mucho lo que te hice. Lo digo en serio —le miró hacia arriba con sinceridad y en sus palabras se notaba el sentimiento de culpa—. Es una verdadera pena que ya estén a punto de marcharse.
Con ese gesto tan repentino y cálido por parte de Deni, Trafalgar Law se sintió extraño."
Sonrió para sus adentros mientras el submarino terminaba por hundirse en las aguas, quizás más adelante sí debería tomar en cuenta la posibilidad de incorporar una mujer a la tripulación.
—Detenme, Zoro, por favor.
La noche ya había caído y en el Sunny las únicas personas despiertas eran Deni y el espadachín, que agotado después de todo el ajetreo de esa noche en el bar, se vio obligado a sacarla del lugar cuando la chica apenas se podía mantener en pie.
Apenas entró en el gimnasio Zoro la acomodó en uno de los sillones apegados a la pared. La tenue luz plateada, concedida por la luna que se colaba por la ventana e iluminando el rostro de Deni le otorgaban un aspecto más sereno. Ahora que ya por fin se había calmado.
—No permitas que siga hablando —imploró nuevamente arrastrando las palabras gracias al estado etílico en que estaba sumergida. Sin poder evitarlo se descargó en llanto, intentando disimularlo con el brazo que le tapaba la vista—, no en este estado.
Zoro hiso caso de sus palabras, tomándola con cariño de la nuca la cayó con sus labios, absorbiendo con ello la pena que guardaba la chica por dentro. Lo pudo notar porque al separarse, Deni ya se había dormido.
Trafy no te vayas =(
Poniéndonos serios, espero que les haya gustado yyyyy me gustaría aclarar un par de cosas:
Ya se habrán dado cuenta que hay un vacío entre que Law se va y de repente Zoro y Deni están en el gimnasio. La situación que hubo entremedio es algo que se me ocurrió hace poco y me dio risa el solo pensarlo.
Y bueno quizás lo que pasó lo ponga en un mini capitulo que podría ser el siguiente, antes del final (si, para variar digo que quedan dos o un solo capítulo y siempre termino extendiéndome), además me falta poner el detalle de lo que Law le dice a Deni y lo que pasa con Zoro luego de que este le interrumpe el momento íntimo en el gimnasio.
Lo segundo es que con respecto a los pensamientos finales del cirujano sobre Deni, aclarar que no se enamoró de ella. Lo que quise hacer fue humanizar un poco más al personaje; dando a entender que finalmente se dio cuenta que el ambiente que podría aportar una mujer a bordo podría ser más grato. Eso es todo.
El gesto que Zoro le hiso a Law cuando se marchó fue inspirado en la escena de Dragon Ball (si es que la han visto) cuando Vegeta se despide de Trunks del futuro X).
*"—Vaya sorpresa, el espadachín ha bajado el culo del gimnasio" esa frase fue inspirada en una que dijo en el manga el cirujano a otra persona, aunque hay muchas versiones, pero esta me gustó.
Lo que dice Naomi sobre el capitán de los Heart, se explicará en el próximo cap, antes que alguien me mate xD
