Reyes 35

Kiritsugu fuma al filo de la ventana de su habitación, su rostro es serio mirando el brillo de Avalon en todo su esplendor.

-Espero que no hayas perdido tu voluntad, mocoso- dice al exhalar humo de manera metódica sus ojos sin vacilar hacia el exterior.

Dentro, sentado en el sillón con un rostro sombrío… Aladdin apretó sus pequeños puños en sus rodillas -No sé qué hacer- dice dolido, confundido y recordando cada platica que ha tenido desde que el Tío Sinbad irrumpió con toda su alianza en la guerra civil de Kou.

Emiya no voltea hacia su pupilo, solo exhala una nueva bocanada de humo con paciencia casi apatía para dejar que se explique mejor en su crisis existencial.

-Hakuryuu me mostro un lado que no conocía… que yo fingía no había problema- explica el cuarto magi con desesperación -¿En verdad la coloración del rukh define a una persona?- dice en voz alta levantando sus ojos a donde se encuentra su actual tutor -Tio Kiri, su rukh es gris… nunca pude entenderlo, nunca lo pregunte y hasta ahora quiero saber ¿Qué significa?- pide desesperado.

Una sonrisa vacía -Estas tomando muy en serio el color del rukh- admite pensativo, era algo que ya sospechaba desde que lo conocido, asume que ha llegado el momento de corregir dicha visión de blanco y negro que ese Ugo ha enseñado -es una manera dura de aprender, Aladdin- llama por su nombre a voltear a verlo reflexivo.

El cuarto magi lo mira confundido, pero abre su mente para una explicación que pueda aclarar un poco su caos mental, hay dolor en su pecho… conflicto por todo lo que sabe de alma toran… pero se adaptara, lo hará por el bien de este mundo de ser necesario.

Emiya se coloca enfrente del niño de rodillas para que sus miradas coincidan -Es complicado de decir, mocoso- admite prefiriendo sentarse en la alfombra con sus pies algo doblados pero sirviéndole para recargar el brazo donde aguarda su cigarro a medio terminar -Este mundo parece juzgar el carácter de uno según el color del rukh…- hace señas vagas de las palomas espirituales siempre existentes entorno a cualquier ser vivo -Sabrás que soy imparcial… te he dado pistas desde que nos conocimos en Magnostadt- le explica.

Aladdin lo sabe, sabe que el Tío Kiri no dudaría en matar a quien sienta es necesario pero también le ha visto una bondad…una paciencia… aunque nunca sonríe… entonces ahora por primera vez entiende un poco por qué su coloración… no porque sea denso, sino porque hasta ahora ha tenido el sentido de meditarlo con severidad.

-Nuestro rey marchara al imperio Kou- dice Kiritsugu dejando de lado la atención al rostro de un niño que parece comprendió tanto en tan pocas palabras.

Hace un gesto amargo Aladdin, ha escuchado el resultado del juicio la noche anterior y once días después de la guerra, en la capital del imperio Kou "rakushou" se llevara a cabo las ejecuciones del antiguo emperador y el primer príncipe.

Apaga el cigarro con apatía, se vuelve a sentar en la alfombra para mirar al niño expectante -Le pedido que interceda por los ejecutados y exiliado del imperio- le revela seriamente.

-¿En serio?- dice Aladdin con ojos abiertos, tan esperanzador de que no haya más derramamiento de sangre y que el tío Kouen junto con el hermano Koumei puedan ser salvados de un destino tan cruel cuando habían estado trabajando muy bien el imperio.

Una sonrisa peculiar -en serio- repite divertido Kiritsugu -puedes ir con el rey, si gustas- ofrece indulgente.

Hay brillo en sus ojos -yo…- espera ver a Hakuryuu y ver con sus propios ojos el cambio de Kou bajo la bandera del reino de Sinbad -quiero eso- cede.

-Solo recuerda, mocoso- se pone de pie ágilmente -No pierdas tu voluntad y apoya a Arturo en lo que necesita…- dice al comenzar su salida de la habitación -sobre todo si ese hombre está presente-

Aladdin parpadea diferenciando el cambio de actitud ante la última advertencia, como si fueran a enfrentarse a alguien mucho peor que al-thamen -¿Cuál hombre?- pregunta con cuidado, repasando cada posible presente en la capital.

Hay tantas opciones, pero solo uno sobresale entre tantos rostros… el cuarto magi se endereza y sus ojos se hacen sombríos, el tío Kiri parece sonreírle orgulloso… como si adivinara quien apunta mentalmente para recibir tales sospechas.

-En efecto- le dice debajo del marco de la puerta -sea lo que sea, aun cuando lo disfrace de cualquiera buena voluntad…- dice Emiya como si sus ojos reavivaran ante el mero reto -está a la altura de mis sospechas…- agrega -el rey Sinbad, seguro como el infierno tratara de hacer algo con nuestro rey, el único que es el obstáculo para llegar a los únicos reinos fuera de la alianza de los mares-

Por alguna razón Aladdin no se siente sorprendido por tal revelación al ver al austero hombre dejarlo en la soledad… mira por la ventana el hermoso cielo ajeno a las molestias mundanas de un mundo cambiante.

Se sumerge a los recuerdos variados desde que llego a estas tierras, Alibaba… Morgiana… y como conoció al Tío Sinbad con su jovialidad, su ofrecimiento su bondad y duele.

Duele porque fue el primero en extenderles la mano, pero con lo que ha hecho… con sus comentarios defendiendo sus acciones con la idea de una paz duradera.

Hay algo que está mal.

XXXXX

Bedivere desea desaparecer en ese mismo momento.

Escucho algo que no debería ¡pero no es su culpa! Tiene agudos sentidos y cualquier susurro es tan claro como el día a sus oídos.

Así que cuando dio el giro en el corredor sabiendo a quienes se encontraría estaba por saludarlos justo cuando escucho algo personal, se detiene como venado asustado… sus ojos son ligeramente abiertos y su sonrisa natural congelada.

No es el único que parece helado en su lugar en ese corredor del castillo demasiado pequeño para su gusto (aun cuando es tan amplio).

Jafar con su postura rígida, ojos dilatados y labios entre abiertos… la palidez resalta esas pecas dispersas en su rostro, parece que escucho algo que tampoco debería aunque es el principal involucrado.

Bazett arquea la ceja mirando a Bedivere con apatía… luego a su marido con ligera diversión -no me digas que no esperabas este resultado después de bueno… nuestras noches- agrega con su tono indiferente pero plagado de ironía.

El antes general de Sindria mueve su manzana de adán como si luchara con pasar saliva, parpadea pero la palidez no retrocede al igual que su mutismo… por sus ojos aun dilatados parecen luchar con entender, comprender la noticia con una intensidad propia para una planeación de guerra.

Se aclara la garganta Bedivere dispuesto a romper esta incomodidad -bueno, felicidades- regresa a su tono gentil acercándose confiadamente, aunque aún persiste la idea de huir tan pronto el intercambio educado se termine.

Fragga lo mira como si fuera estúpido pero le acepta el abrazo amistoso de felicitaciones, es algo torpe… no le gusta sentirse de esa manera, como mujer que ha luchado tanto por una posición de respeto hubiera preferido mantener el secreto más tiempo.

-No es debilidad- le susurra Bedivere leyéndola tan bien, después de todos son amigos cercanos ¡son fundadores! No comprende del todo lo que fue antes de llegar a ese mundo… pero con su comportamiento, sabe que como su rey ha luchado por lo que ha logrado.

Seguro su actual condición puede ser leído como un estado de debilidad, pero es natural para las mujeres y algo hermoso.

Escuchan un golpe seco.

Tanto Bazett como el fiel caballero miran a unos pasos con tranquilidad, Jafar acaba de desmayarse en medio del corredor como un montón desordenado.

-Creo que la noticia ya le llego- ríe divertido el caballero recibiendo un rodar de ojos de la mujer que tampoco le niega la diversión.

-Bueno era predecible- canta una voz desde el fondo del corredor, Yunnan parece tan entretenido como si le hubieran hecho el día -Así que ¿Cuándo lo dirán al resto del castillo?- pregunta con un brillo conspirador en sus ojos al dar brincos para acercarse, saltando el cuerpo tendido de Jafar.

Bazett tendrá un dolor de cabeza y Bedivere se ríe jovialmente, puede que deseara irse pero cree que se acaba de arrepentir… es más divertido si se une al magi para molestar al futuro padre primerizo… claro cuando despierte.

Quizás logre que Morgiana se una al grupo.

XXXXX

El rey Arturo desembarco en rakushou una mañana antes de la ejecución, su gran globo era una peculiaridad que sobresalía a las afueras de la ciudad, el hermoso escudo de Avalon era notable y provocaba que cualquiera que mirara se sorprendiera por su presencia.

Cuando la comitiva estuvo hecha para abrirse paso en la ciudad, atrajeron miradas juiciosas o curiosas de los civiles por la humildad de no solicitar ningún tipo de transporte o escolta por parte del imperio Kou.

Algo innecesario considerando quienes venían en el grupo.

Feanor con su rostro poco amistoso, Maglor con su porte fanali y Vilya con su percha imponente, con sus correspondientes contenedores de metal del que muchos ya sabían eran propietarios.

Aladdin y Morgiana podían perderse ante lo intimidante del trio de señores, Bedivere no parecía preocupado por su propia presencia delicada en comparación pero sobresale con su propia fuerza y por supuesto encabezándolo era Arturo.

A estas alturas para todos es claro la identidad de la pequeña dama de ropas distintivas que marchaba a través de las calles transitadas, pero a pesar del aspecto delicado o elegante… hay una voluntad fuerte que habla de resolución tan clara para los civiles.

Arturo por su parte aun con su rostro serio guiando la comitiva, repasa su actual misión y agradece al grial porque no tenga que hacer la negociación con el Rey Sinbad sino con el actual aspirante a emperador Hakuryuu.

Seguro tendrá que tratar con el líder de la alianza marina, pero su trato será directo con el adolescente para cualquier petición que deseaba hacer.

Para la antes saber parpadea cuando siente a alguien venir, frunce el ceño ligeramente pero mantiene su andar orgulloso aun cuando esa persona sobresale entre la multitud de civiles… todos se esfuerzan por actuar normal, Emiya se ha asegurado que cada uno este enterado de sus desconfianzas pero sería imprudente hacer un desaire sin ninguna evidencia.

-¿Tío Sinbad?- susurra incierto Aladdin cuando apenas lo nota, Morgiana guía su mirada al susodicho y Bedivere solo se pone protector unos pasos detrás de su rey aun cuando su gentileza es natural.

Pero el reacio hombre de túnicas blancas parece no identificar a nadie del grupo, por el contrario sus ojos dorados parecen desviarse directamente a la pequeña dama rubia.

-¿Rey Arturo?- dice el rey Sinbad que parece sorprendido de verlos.

Pero el servant no confía en la casualidad de este encuentro, en otras circunstancias quizás no sería capaz de verlo.

No es tonta, aun sin la ayuda de su antes master puede ver claramente los peligros de alguien tan astuto como Sinbad al que reconoce por sus esfuerzos… pero como reyes, esta esa rivalidad natural que no puede abandonar.

Además el medio de transporte de Magnostadt es tan descarado que obviamente todos en la capital los vieron llegar, Arturo ya no era tan inocente… culpa a Emiya (nunca le agradecería) -Buenos días, Rey Sinbad- saluda educadamente como un igual.

Da una sonrisa ligera e incierta, el hombre mira el entorno para volver a caer en el líder de la comitiva de Avalon -No esperaba verla para este evento- dice con verdad en sus palabras.

Están en medio de la calle rompiendo cualquier rutina de los mercaderes… ahora los están viendo abiertamente con susurros furiosos, hay otros reyes saliendo detrás del de ojos dorados mirándola por encima del hombro con curiosidad o susurros mal disimulados.

-No espero presenciar este evento- dice con aplomo Arturo mirando el palacio al fondo ignorando las miradas intensas por su criptica respuesta -deseo una audiencia con el emperador Hakuryuu- fue su único comentario.

-Aun no es emperador, la coronación se atrasó para después de la ejecución- añade un hombre moreno pero con vestimentas de realeza.

Arturo lo reconoce del incidente del médium como Armakan de Heliohapt.

-Por el momento, la alianza puede escucharlo, si lo deseas- Sinbad sonríe en bienvenida, como si pudiera resolverle cualquier asunto a Avalon aun cuando el imperio no es su propiedad.

Los ojos esmeralda lo miran, agita su cabeza en negación -Ya sea que sea emperador o no... Mi asunto es con el joven Hakuryuu- inclina ligeramente -ahora si me disculpan, deseo terminar este asunto lo antes posible- trata de pasar al grupo con educadas miradas (Feanor es la excepción, el solo se burla del rey Sinbad algo que no fue bien visto por los reyes de la alianza marina presente).

-Me gustaría hablar con usted antes de que se marche, Rey Arturo- la voz de Sinbad se alza con jovialidad no dejándolos avanzar más que unos pasos -después de tono ¡Hay que celebrar por la nueva vida!- dice amistoso sus ojos centellan en diversión real.

Arturo lo mira de perfil, arquea la ceja y entrecierra sus ojos en sospecha después de todo la noticia del embarazo de Fragga apenas empezaba a circular en Avalon… pero niega cualquier comentario mordaz, no era el momento adecuado ni el lugar -Hare el esfuerzo, sin embargo no prometo cumplir-

-Bueno, supongo que tendré que buscarle para ver si tengo oportunidad- Sinbad se ríe como si una broma fuera contada, además de confiado de poder atrapar al grupo del reino neutral antes de que se marchen.

La servant suspira pensando en la manera de evitar dicha reunión pues lo último que desea son los coqueteos descarados de un rey borracho, se despide en silencio con otra inclinación de cabeza educada y jura hay ojos mirándolos aun en la lejanía.

Se está volviendo paranoica, siente escalofríos y es una emoción aún más pesada de la que sintió cuando Gilgamesh la señalo como objetivo.

XXXXX

Hakuryuu se había encerrado en sus habitaciones a mirar al imperio con ojos vacíos de emoción, se siente mal de haber logrado llegar a ese punto con la ayuda de la alianza de los siete mares… es como si esta victoria fuera una trampa y recuerda con dolor todo lo que ha pasado.

¿Valió la pena el sacrificio?

¿Gyokuen en verdad está muerta?

¿Por qué Kouen actúa de esa manera tan humilde?

Porque motivo... sacrifico tantas cosas para tener de regreso un país que no siente suyo.

Se encoge en esa silla con sus manos en el cabello, hay confusión y vacío… un vacío que se extiende para consumir todo lo de su corazón mira su espada con tanta intensidad a esas alturas, sus manos son de carne de nuevo… ¿Por qué Kouen le dio eso? Repite intensamente sus visitas, sus discursos… como derribo toda esa idea que Kouen era el villano, el cómplice de alguien tan ruin como Gyokuen.

Y Koumei, viendo su trabajo ahora que poco a poco hace un balance administrativo… en verdad iban por un buen camino, teme avanzar más… cuando todo le sea entregado ¿Qué va hacer si todo lo que su hermano hizo fue ver por el imperio? ¿Sería lo indicado seguir con lo que un tachado traidor estaba haciendo?

Pero no hay fuerza detrás de sus aspiraciones como emperador, es como toparse con una dura pared de la que no puede avanzar… mira su espada de nuevo con la intención de ponerle fin a su vida.

Su puerta resuena sacándolo de su miseria, su rostro es mortal y frunce el ceño cuando ve al sirviente anunciando que tiene visita esperándolo en el salón.

Desea despedirlos, no quiere ver a nadie pero justo cuando daría tal orden… le informan que es Avalon.

Se pone de pie nervioso tratando de no parecer asustado, despide al servidor pidiendo que le dé tiempo para alistarse y cuando queda solo pasea por toda su habitación tratando de reunir el coraje para ver a ese rey al que también le había pedido respaldo.

El resultado sería diferente si Avalon hubiera venido en vez de Sindria.

No lo sabe, es tarde para reflexionarlo pero también un malestar se instala al ver su espada con cuidado ¿en serio pensaba quitarse la vida? Pero no hay nada de voluntad para seguir, pero aún queda la ejecución de sus hermanos.

Sus hermanos.

Niega pensar en ellos como algo más que traidores, con esto en mente sale de su habitación rumbo al gran salón.

Para Hakuryuu verla de nuevo fue como un aire fresco pero lleno de culpas, esos ojos adorables eran intensos pero no juiciosos cuando se sentó delante de esa pequeña mesa donde hay servido algo de refrigerio.

Hay gente respaldándola, señores según recuerda y entre ellos reconoce a Aladdin junto con Morgiana a quienes no había visto desde el incidente con Alibaba… no hay nada como odio en sus ojos y hay un peso menos en el corazón torturado del joven aspirante a emperador.

-Lamento si he interrumpido su agenda- empieza Arturo con su tono moderado, educado y un gesto de piedra.

Parpadea, se sonroja y niega -no hay nada preparado para el día- ofrece torpemente, porque sea la verdad no hay nada que quiera hacer durante su crisis.

Afirma ajena del conflicto, pero Arturo puede leer fácilmente la postura del chico -Si desea alguna ayuda en eso, puede acercarse Joven Hakuryuu- ofrece con una sonrisa fraternal -guiar un reino no es cosa que se nace sabiendo- le dice con suavidad.

Se vuelve a sonrojar mortificado el joven emperador -Gracias- sonríe de regreso.

-Sin embargo no vengo a eso- se vuelve seria Arturo -espero no estar cruzando alguna línea, joven Hakuryuu…- inicia con aplomo -pero deseo evitar las ejecuciones del antiguo emperador y el primer príncipe… además de pedir ser el destino de exilio- lanza directo al grano.

Es como si le quitaran el aliento unos largos segundos mirando a la diminuta mujer, frunce el ceño y su ira se enciende con moderación -Como puede pedir eso- dice luchando por el tono educado.

Pero Arturo lo mira sin ofenderse -No pienso juzgar su parentesco, joven Hakuryuu- dice antes que cualquier cosa -pero en mi reino esta Kogyoku- le recuerda con ojos severos -La joven Princesa esta devastada, Lancelot apenas puede lograr sacarla de la cama- relata sin ser mentira, todo eran hechos que ha visto con sus ojos -Y deseo aligerar su carga- señala finalmente.

Medita todo lo dicho, había olvidado a su otra hermana en el reino neutral y luego lo último golpea en su mente -¿Mi carga?- dice con la mandíbula apretada, la ira remplazada por algo incierto y vuelve a apretar sus manos.

-Más sangre en sus manos, joven Hakuryuu- dice como si viera algo solo para ella, suspira cansada y sus ojos brillan pañosos -Fui hijo único, no cuento con algo tan fuerte como una familia… - era como si doliera la última palabra -Es una carga que no merece tener si puedo evitarlo- indica con un tono de experiencia.

-Ya di mi elección- muerde Hakuryuu con esa voluntad que creyó desapareció -ellos pagaran- dice más para convencerse.

Arturo lo mira con paciencia.

-No necesitas más sangre en esto- Aladdin rompe con un tono informal, sus ojos eran cansados y sus hombros caídos -por favor, Hakuryuu déjanos llevarnos al tío y los hermanos- implora.

El aspirante a emperador siente que pierde ante los ojos agitados de sus dos amigos que guardan la distancia y le lanzan miradas como si no lo conocieran, mira la mesa arrepentido y casi salta cuando siente una mano menuda en su hombro… levanta la vista viendo los ojos impresionantes de Arturo tan cercas.

-No forzare una decisión, mi postura es respetar la voluntad de los reinos- informa con un ligero apretón el antes servant -Pero no puedo permitir que siga por este camino, joven Hakuryuu… recuerdo que le dije he visto reinos caer por venganza… pero también los he visto destruidos por abandono…- duelen las palabras, Hakuryuu puede ver dolor en sus ojos.

También se siente atrapado, como si le hubieran leído sus intenciones que había estado meditando en la soledad de su habitación.

La joven caballero sonríe a sabiendas -Respetare su decisión pero deseo al menos me permita llevarme a Kouha- cede.

Aladdin quiere protestar pero es detenido por Bedivere y Morgiana.

-Puede llevárselo- dice el adolescente viendo alejarse al rey Arturo.

Ella afirma no tan satisfecha -Espero mantener contacto con usted joven Hakuryuu- admite con simpatía bien oculta en su monótono rostro terso -No está solo en esto, si desea orientación… Avalon está dispuesto a ofrecerlo-

Hakuryuu siente a todos moverse a su entorno, aprieta sus puños y antes de que cualquier despedida formal inicie levanta la vista con sus ojos encendidos -ya hay tantas personas esperando esto- dice con fuerza -así que… ¿puedo pedirles un favor?- pregunta.

XXXXX

Hay tanta gente amontonada a lo largo de la plaza enfrente del palacio principal, el sol brilla por encima de sus cabezas y hay una tensión tan densa entre los testigos que esperan el inicio del evento.

Arturo se mantuvo lejos de la comitiva de la alianza de los mares en aquel balcón con vistazo a la plataforma, su rostro era neutral y sereno cuando salió el primer príncipe escoltado por varios soldados.

-No es necesario que vea esto, Rey Arturo- la voz serena de Sinbad llego a sus oídos, de alguna forma abandono su lugar entre su alianza para vagar donde estaban ubicados alzándose como un cortes samaritano muy preocupado.

La joven doncella le miro de reojo habiendo logrado evitarlo hasta el momento.

-No es por ofenderla- dice rápidamente Sinbad con las manos alzadas en un gesto ridículo -es solo que pensé que no quería ser parte de esto- le recuerda casual.

La rubia suspira -le tuve respeto al primer príncipe, al emperador- dice sin comprometerse mirando al escenario de nuevo.

-Fueron quitados sus títulos- le dice el rey de los mares con las manos detrás de su espalda y una sonrisa jovial, luego levanta de nuevo sus manos apaciguadoras de cualquier ira por su interrupción.

La servant se niega a mirarlo de nuevo, solo ve al orgulloso hombre pelirrojo que siempre tenía una buena disputa cuando se veían, consejos de libros, un carácter descarado y una voluntad que puede reconocer -Ellos se ganaron mi respeto- vuelve a repetir con tono grave -sería justo verlos en su caída- explica sin llegar a decir algo más -También de apoyo para el joven Hakuryuu- acepta mirando al joven que está en el balcón encima de ellos.

-Ya veo- dice Sinbad después de una pausa, de alguna forma alcanzo una silla para instalarse cercas del rey de Avalon, hay un aire desaprobador de Feanor, Vilya y Maglor (aun cuando el ultimo está en deuda por aquella enseñanza) por tomarse tales libertades pero nadie está por decirle nada.

Aladdin, Morgiana y Bedivere están entre la multitud por decisión propia.

Arturo ve como obligan al orgulloso hombre a ponerse de rodillas, suspira agitada cuando el gran verdugo se instala detrás… tiene que apretar con fuerza su silla para no decir nada impropio por las palabras innecesarias dichas que acusan a Kouen como el gran traidor.

Sinbad la está mirando largamente aun de reojo, entonces Hakuryuu toma la palabra levantando su mano para ser la señal para la ejecución… cuando lo hace la espada cae y la cabeza de Kouen Ren rueda sin gracia en un montón de sangre.

No gusta del júbilo que escucha, la impotencia brota en su interior y Arturo gobierna en su temperamento… nunca le agradaron las ejecuciones, menos cuando no eran merecidas y que la gente celebrara como si fuera algo alegre.

Limpian el desastre rápidamente para seguir con la siguiente ejecución.

-Koumei es muy joven- dice conversacional Sinbad, casi con lastima cuando el joven emperador sale en la mismas ropas de preso y siguiendo lo hecho por el primer príncipe.

-No es necesario condenarlo de esa manera- dice en un suspiro severo Arturo, aprieta más su silla y tiene que quitar su mano cuando Sinbad instala la suya encima -no necesito consuelo- regaña desaprobador mirando a los dorados divertidos.

-Lo siento, pensé que sería apreciado- alega el rey de los mares retirando sus manos a su propio asiento.

Arturo gobierna en su temperamento, entonces finaliza todas las palabras que tachan al emperador como un enemigo del imperio.

Entonces con la misma señal de Hakuryuu la cabeza de Kouen Koumei también rueda.

Hay aplausos, palabras finales y un despido con promesas del nuevo inicio del imperio.

Arturo se pone de pie cuando es permitido, da un gran giro para salir de ese balcón que siente tan desagradable pero una mano la tiene sujeta de su muñeca -¿Qué pretende?- pide con dientes apretados, hay ira una que ha estado fermentando desde que empezó este espectáculo insoportable.

Sinbad no la suelta, le da una sonrisa placida casi dulce e inocente -deseo hablar con usted ¿recuerda?- le dice jovial -un brindis por la nueva vida-

-Y cree que estoy en humor para eso- arquea la ceja el rey de Avalon sin apartar tan descortés movimiento del hombre que aun la sujeta de su muñeca, tiene que levantar su otra mano para evitar que sus señores empeoren la situación porque sabe los propios miembros de la alianza están al pendiente.

Un puchero impropio en el peli morado -Vamos Arturo, puede que encuentre relajante mi compañía-

-No quiero ser grosera, Rey Sinbad- dice con educación Arturo quitando su mano del agarre con firmeza -pero en verdad, no sería compañía adecuada en estos momentos- despide dando un paso hacia atrás -deseo regresar a mi reino- agrega cuando ve la terquedad brillando en los ojos dorados.

-Supongo que será para otra ocasión- Sinbad se recarga en su silla totalmente devastado, entonces le ofrece una sonrisa brillante -seguro tendrá tiempo para el siguiente festival, será bienvenida a venir- le dice al ponerse de pie invitador.

Arturo quiere negar rápidamente, pero se abstiene sin romper su rostro inmutable -ya veremos- vuelve a decir para inclinar su cabeza -si me disculpa, tengo que despedirme del joven Hakuryuu- asegura formalmente para dar la espalda fácilmente, cuando está fuera de vista en la seguridad del palacio -avisa a Aladdin que todo está listo- ordena, Vilya desaparece en uno de los corredores.

Cuando llega al salón mira a Hakuryuu en toda su gloria, no hay nadie sin guardaespaldas secundándolo -Gracias- dice con fuerza, mucho en una sola palabra -Por estar presente- agrega aunque no sea lo único.

-No hay de que- admite la joven doncella al ponerse enfrente del adolescente dando un apretón de hombro -por favor, ten confianza de venir a mi si necesitan orientación- vuelve a ofrecer y Arturo al mirar esos ojos, sabe que lo hará.

Un peso menos, ahora su siguiente misión es evitar la alianza de los mares lo mejor que se pueda.

XXXXX

Merlín sale de las sombras con la diversión brillando en sus ojos, Sinbad por supuesto no está de humor al estar recargado en el marco de la ventana sin dirigirle un gesto de bienvenida -Ella siempre fue difícil- alega al sentarse desordenado en la cama de esa habitación asignada en el palacio de Kou.

-Un niño no es suficiente- dice Sinbad después de un extenso silencio.

El mago de las flores se tensa, oscurece su gesto y sabe lo que se le va a pedir -entonces ¿quieres tomar esa dirección?- pregunta.

-No soy impaciente, siempre he sabido aguardar el momento adecuado- aclara el rey de los mares cruzado de brazos -de hecho, sé que todo caerá como lo he estado manejando- lo mira directamente -aunque aún pienso que la bruja hubiera sido útil-

-Recoger a la mujer que es capaz de traicionarnos- Merlín arquea la ceja, agita el báculo y una esfera aparece en un crujido… en ella un feto con aspecto de Arba flota -podemos utilizarla, pero no creo que sea prudente- le dice al desaparecer a lo que ha caído como herramienta.

Para el mago de las flores rastrearla fue fácil aunque con las bodas tuvo que esperar, Hakuei no sabe ni que le paso en todo este tiempo y ahora descansa en alguna parte del palacio como si no hubiera sido infectada por la voluntad de arba.

Ríe sin humor Sinbad agitando su mano poco interesado en quien fue su objetivo toda su carrera como rey, ahora Al-thamen fuera del camino no interesa el destino de su fundador -a pesar de toda mi paciencia- extiende su mano mirando de nuevo el cielo eterno -ella no parece caer como se tiene esperado- dice reflexivo, como si tal idea aun estuviera como un obstáculo obstinado en su camino.

-Parece que tu paciencia no cubre tu situación con el rey de los caballeros- dice secamente el peliblanco agitando sus adornos de la túnica infantilmente.

-A estas alturas, creo que no- acepta Sinbad pensando en todas esas veces que estuvo en su oficina pensando, el mundo es fácil de conseguir pero ese rey no… con lo sucedido hoy, quedo muy claro -un niño no es suficiente… creo que uno propio sería más conveniente- sonríe con dientes en un gesto tan inocente que desmiente esa oscuridad en los ojos.

El mago de las flores se tiene que obligar a seguir con esto.

Aun cuando sea la voluntad de David el que este influenciando al rey Sinbad.

XXXXX

FIN

O eso es antes del salto en el tiempo.

Bueno aquí termina esta temporada, aun tengo que acomodar que se va a hacer para este salto del tiempo además de que punto de vista comenzar.

Quizas con Alibaba, en su retorno con Judal.

Sinbad moviéndose mas a la oscuridad… Hakuei libre de arba, esta ultima reducida a una herramienta de juego para Merlin… Avalon que parece esperar a que caiga el otro zapato.

Y un primogénito para el pobre de Jafar cuya lealtad es para el rey Sinbad.

Hakuryuu volviendo al camino al seguir a Arturo.

Neah20 fuera.