(Inset Disclaimer Here)

24-6-1995

Cuando Harry y Cedric desaparecieron al coger la Copa, se armó un gran revuelo. Gritos de alarma y de sorpresa. Dumbledore y otros profesores se levantaron de sus asientos y fueron hacia la entrada del laberinto. Aurora tardó en reaccionar y también se puso en marcha. A su lado estaba Moody muy nervioso. Eso asustó a la mujer. Que un veterano auror como él demostrase estar así era mala señal. Cuando iba a bajar con los demás a los terrenos, alguien le cogió del brazo y se la llevó a un hueco entre las escaleras de las gradas, fuera de la vista de todos.

-Vuelve al castillo- le ordenó Snape, más serio y preocupado que habitualmente.

-No puedo. Tengo que ayudar.

-Pues cuida de los estudiantes. Que nadie se mueva ni haga alguna estupidez- la soltó del brazo- vuelve a las gradas.

La mujer resopló, pero asintió. Cada uno tomó caminos diferentes.

OooO

Cuando Harry volvió, agarrando con fuerza el cuerpo de Cedric y la copa, fue el caos. Más, cuando los chillidos de "¡Está muerto! ¡Está muerto!" se extendieron como la pólvora. La mujer se levantó y empezó a lanzar órdenes a los estudiantes, mandándolos sentarse y que no se moviesen. Apenas podía ver lo que pasaba en la cabecera del laberinto, con toda la gente que estaba allí reunida. Vio como Ojoloco se llevaba a Harry al castillo. A los pocos minutos, Dumbledore se llevó la varita al cuello.

-Que los jefes de las casas lleven a los alumnos a sus respectivas salas- dijo el viejo director, con la voz amplificada- Que los demás profesores les ayuden a llevar a la gente al castillo. Que los estudiantes de Beauxbatous y Dumstrang vayan a sus residencias también.

Aurora pidió a los alumnos de Ravenclaw que se levantasen y la siguiesen. Si algo distinguía a la casa azul cobriza era por saber seguir las reglas (el 95% de las veces). No tuvo que hacerse repetir. Todos se levantaron y la siguieron. Pronto se unió a ella el profesor Flitwick.

-Gracias por ayudarme, Aurora- comentó el bajito profesor con su voz de pito. Entre los dos, guiaron a sus alumnos al castillo. Vio cómo Séptima ayudaba a Sprout. A la rolliza profesora de Herbología se la veía muy afectada. Hooch iba con McGonagall. Y la extraña pareja de Charitty Burbage ayudando a Snape. No era el momento ni el lugar, pero Aurora notó una punzada de celos. Ya había notado en anteriores ocasiones que a la entusiasta profesora de Estudios Muggles le gustaba Snape. Afortunadamente Severus seguía estando, si no ciego, tuerto en temas del corazón.

Todo salió de manera ordenada. Llegaron a la Torre de Ravenclaw y los alumnos entraron a la sala común. Los dos profesores notaron que una alumna estaba en estado de shock. Era Cho Chang, a quién básicamente su amiga Edgecombe la llevaba a rastras dentro de la Sala Común.

-¿Necesitas que te ayude en algo más, Filius?- preguntó Aurora. Éste negó con la cabeza.

-No, gracias. Ya me encargo. Te avisaré si necesito algo. Buenas noches.

-Buenas noches- la mujer salió. Sabía que quedarse esperando en su dormitorio era una pérdida de tiempo. Así que tuvo una idea. Llevar a cabo su ritual de limpieza de fin de curso. Otra vez. Eso la relajaba la mente (y maldecir una y mil veces más a Gilderoy Lockhart la hacía sentir bien). Fue a su aula y cogió los utensilios. Llevaría algo más de media hora cuando oyó pasos. Para su sorpresa, era Dumbledore.

-¡Director!- la mujer soltó el barniz y se puso en tensión- ¿Ocurre algo? ¿En qué puedo ayudarle?

Aurora estaba segura que era la primera vez en toda su vida que veía a Dumbledore sin saber muy bien qué decir. Posiblemente, no se imaginaba encontrársela allí. Finalmente, el hombre la sonrió.

-Sinceramente, sí que me ha sorprendido verte aquí- comentó el viejo director, Aurora tuvo la extraña y familiar sensación de que la habían leído la mente. Tendría que practicar más la Oclumancia- No tengo mucho tiempo, pero ya que estás aquí… ¿Te unirías a la Orden del Fénix?

-No sé si estoy capacitada para ello, señor- respondió, con el corazón a mil por hora.

-Por lo que sé, y mi fuente es fiable, tus habilidades de combate han mejorado notablemente con los años- explicó Dumbledore, la mujer supo de inmediato quién se lo habría dicho- aparte de todas las habilidades que ya posees. Además, no todos los miembros hacen trabajo de campo. Dar apoyo desde las trincheras también es algo fundamental en una guerra- Aurora sintió una presión en el pecho, bajo la escrutadora mirada del hombre- Voy a habilitar una zona de este aula como un "Espacio libre". ¿Sabes lo que eso significa?

La mujer asintió. En un sitio como Hogwarts, donde aparecerse dentro del castillo y sus terrenos estaba limitado y prohibido, crear un "espacio libre" era habilitar una zona en la que las apariciones estaban permitidas para un limitado número de personas.

-La persona que va a usar este portal regularmente puede que vuelva muy cansado o, Merlín no lo quiera, malherido. Puesto que tu dormitorio es el que está más cerca, ¿podría esa persona pasar ahí el tiempo que necesite para su recuperación?

-Por supuesto, profesor- afirmó la mujer con convicción. No hacía falta preguntar a quién se refería.

-Bien. Te recomiendo que profundices en hechizos curativos. Podría encargarse de curarle madame Pomfrey, por supuesto, pero contra menos personas sepan sobre las tareas extras de esta persona, mejor. Además- añadió, con cierto tono pícaro- seguramente prefiera tus cuidados a los de Poppy.

Aurora notó que se ruborizaba y desvió la mirada. Dumbledore aprovechó para llevar a cabo el hechizo que activaba el "espacio libre", que incluía un poco de sangre de aquellos a los que se les permitiría usar el portal. Oyó cómo recitaba los conjuros mientras dibujaba un círculo en el suelo con la varita. Vertió la sangre de tres frascos, el círculo emitió una luz rojiza y volvió a la normalidad. Para guiarse dónde quedaba el portal, estaba al lado del tercer arco, contando desde la izquierda.

-El portal ya está activo. Tengo más asuntos que atender- Dijo Dumbledore, volviendo a las escaleras- Aún no me has contestado. ¿Te unes a la Orden del Fénix?

-Sí, director. Estoy con vosotros- pese a sus dudas y sus miedos, Aurora sabía que eso era lo correcto. Dumbledore la sonrió, se despidió con un movimiento de mano, fue a bajar el primer escalón, cuando la mujer tuvo la imperiosa necesidad de preguntar- ¿Albus?- el aludido giró. Era la primera vez que ella le llamaba por su nombre de pila- ¿Es cierto?, él… ¿Ha vuelto de verdad?

-Me temo que sí, Aurora. Me temo que sí- respondió con tono cansado, como si hubiese envejecido unos cuantos años de golpe. El director volvió a saludar y bajó las escaleras.

oOOo

Pasó otra hora. Aurora había terminado con la limpieza, pero seguía inquieta. Se asomó a la luz de un arco. Vio como unas nubes habían cubierto el cielo y había empezado a caer una fina llovizna. Al oír pasos, sacó su varita y apuntó hacia las escaleras. Con el pensamiento lanzó el hechizo "Expelliarmus", pero lo desviaron.

-Muy bien- dijo Severus, con su habitual voz susurrante- Veo que todos mis años de esfuerzo y dedicación, sacrificando mi valioso tiempo libre, sirvieron para algo.

Se acercó más donde la mujer. Luego, contó los arcos. Se agachó y movió una mano a escasos centímetros del suelo. Aurora vio cómo sonreía, al encontrar el portal. Se puso de pie. Tenía el semblante serio. Cuando estuvo a punto de hablar, ella le tapó la boca con la mano.

-Eres el que está más cerca de romperme el corazón- dijo la mujer. Él tomó su mano, la sostuvo con firmeza pero con ternura.

-He sido muy feliz este tiempo contigo, Aurora. Tuve mi oportunidad…

-¡No la eches a perder!

-He estado viviendo en un mundo en que no soy formo parte. Pero soy lo que soy. No puedo dar marcha atrás.

-Sé que no puedes quedarte. Y yo no te lo voy a pedir- afirmó la mujer- No eres ningún cobarde, Severus. Aún puedes tomar las riendas de tu vida. Y esta noche empieza de nuevo tu camino- insistió Aurora- Te quiero. Y quiero que vuelvas conmigo. Como te mate, iré detrás para rematarte- amenazó la mujer.

Se quedaron mirando un momento. El hombre besó la mano de la mujer.

-Aurora- comenzó a decir él, ella iba a protestarle, pero fue el turno de él de hacerla callar, con un beso en la boca- Habrá una "aurora" para mí, mañana. Siempre sale el sol después de la lluvia. ¿Acaso pensabas que iba a romper contigo?

La mujer se quedó sin palabras. Era lo más lógico. Lo que Moody la había dicho durante el baile de Navidad resonaban, una y otra vez, en la mente de la mujer. Severus no podía permitirse distracciones, dada la situación en la que se veía obligado a adoptar.

-Pensé… pensé que tenías que andar sólo este camino- reconoció la mujer finalmente. Él soltó una breve carcajada.

-Es tiempo de recordar por qué lucho. Pero la vida me ha dado una segunda oportunidad, que ni creía merecer ni pensé que tendría. Y ha sido gracias a ti, contigo. Aunque mi alma se envuelva en tinieblas, resucitará de la luz perfecta; he amado a las estrellas con demasiado cariño para tener miedo de la noche. No soy tan estúpido como para tropezar dos veces en la misma piedra. No pienso dejarte. De ninguna de las maneras- sentenció el hombre.

Se separaron unos pasos. Él se colocó encima del portal. Guiñó un ojo de manera exagerada y le dedicó una sonrisa burlona. Cerró los ojos, respiró profundo y desapareció.

-Pues vaya hombre de palabra- dijo ella irónica. Aurora puso rumbo a su cuarto. Sólo quedaba esperar.

OOoOOo

Me encanta la canción de "Man in the Rain" de Mike Oldfield... escuchandola (y alterando un poco el significado de la letra) fue como surgió, si no todo este fic, al menos la idea... y este capítulo.
Os recomiendo buscar la canción en youtube, uno de los resultados, de 3:53 minutos, donde se ve a la cantante sobre un fondo verde. Así me imagino a Aurora, ese color de piel. La cantante se llama Helen "Pepsi" Demacque. En ese video me parece muy guapa, aunque tal vez con menos nariz ;)