Traducción autorizada por CrissColferL0ve.
Nada me pertenece. Hola. Así que, este es el penúltimo capítulo y mi corazón duele. En serio. Duele. Como sea, aquí está la canción /watch/?v=ODgdEU-HiSo&feature=fvst
The silence isn't so bad,
'Til I look at my hands and feel sad,
'Cause the spaces between my fingers
Are right where yours fit perfectly.
...
And I'll forget the world that I knew,
But I swear I won't forget you,
Oh, if my voice could reach
Back through the past,
I'd whisper in your ear,
Oh, darling, I wish you were here.
Capítulo 36:
—Papá —Kurt dijo, una vez que Burt hubo cogido el teléfono.
—Hola, Kurt —Burt dijo, felizmente—. ¿Cómo te va?
—Bien —dijo—. ¿Dónde está él?
Burt suspiró—. En tu habitación.
—¿Alguna vez sale?
Cada vez que Kurt llamaba, Burt le decía que Blaine estaba en la habitación. Rehusaba hablar con él, nunca respondía al teléfono y Kurt no había escuchado una palabra de él desde que se había ido hace dos semanas.
—Cuando tiene hambre —Burt dijo—. Y cuando va a trabajar.
Kurt rodó los ojos—. ¿No puedes hacerlo salir? ¿Hacerle pensar que alguien más está al teléfono y entonces se forzará a hablar conmigo?
—Kurt —Burt dijo en tono de advertencia.
—¿Por favor, papá? —Kurt rogó—. Tan sólo necesito saber que él está bien.
—Él está bien, te lo dije —Burt le aseguró—. Deja de preocuparte.
—Simplemente inténtalo por mí —Kurt urgió—. Es importante.
Kurt había intentado escribirle a Blaine, diciéndole que necesitaba desesperadamente hablar con él, pero como si Blaine lo supiera. No recibía respuesta.
—Bien —Burt suspiró, cansadamente, luego gritó—. ¡Blaine! ¡Teléfono!
Unos minutos después, Kurt escuchó la voz de Blaine murmurando al otro lado de la línea.
—Sé que es él —dijo—. No hablaré con él.
—Papá, ponme en altavoz.
Burt lo puso en altavoz y Kurt de repente se sintió nervioso, pero tenía que hablar con Blaine. Lo necesitaba.
—Imbécil —fue la primera palabra que dijo—. ¿Sabes la fecha que es?
—Los dejaré solos chicos —Burt dijo, en voz baja y Kurt lo escuchó marchar, luego cerrar la puerta. Ahora sólo eran él y Blaine.
—Sé la fecha que es —Blaine dijo monótonamente. Era bueno volver a escucharle la voz—. Por lo que voy a colgar y volver a abajo.
—¡No te atrevas! —Kurt dijo, rápidamente—. Te he estado llamando cada día desde que me fui.
—Y te dije que no iba a responderte.
—Dijiste que contestarías si decía que lo necesitaba —Kurt señaló.
—Sí, pero ya sabía por qué necesitabas hablarme tanto hoy —Blaine espetó—. Y no quiero hablar contigo.
—Estás siendo ridículo —Kurt le dijo.
—Quizás —murmuró—. Pero así es mejor.
Hubo un completo silencio por unos segundos, luego Kurt habló—. No se siente como un año, ¿verdad?
—Sí y no —Blaine dijo, en voz baja—. Siento que acabo de conocerte ayer, pero a veces siento que te conozco desde siempre.
Kurt sonrió, tristemente. Había extrañado esto, la manera en que Blaine hablaba, las cosas que decía que Kurt nunca esperaba escucharlo decir. Desearía que no lo silenciara, desearía que no se rindiera y volviera a hablarle.
—¿Hablas hoy conmigo? —Kurt preguntó—. ¿En celebración de que nos conocemos todo un año?
—No cre-
—¿Por favor, Blaine? —Kurt dijo—. Por favor coge el teléfono.
Volvió a haber silencio, entonces Kurt escuchó más pasos, un fuerte pitido, seguido por el sonido de respiración.
—Estoy escuchando.
—Te extraño.
—No digas eso —Blaine dijo.
Kurt se volvió a dejar caer en la cama y suspiró—. ¿Por qué no? —preguntó—. Es verdad.
—¿Cómo es allá? —Blaine preguntó, como si Kurt ni siquiera hubiera hablado—. Digo, ¿te va bien?
—Sí —Kurt asintió, olvidando que Blaine no podía verlo—. Es diferente al instituto, obviamente, pero me va bien. ¿Qué hay de ti?
—Estoy bien.
—De verdad.
—Sí —Blaine dijo—. Mira, después de esto, ¿podrías ya no llamarme? Sé que suena horrible, pero no puedo - Kurt, simplemente no puedo, ¿de acuerdo?
Kurt se dio cuenta que era la primera vez que había dicho su nombre, la palabra sonando tan diferente viniendo de esos labios, a cómo sonaba cuando otros lo decían.
—También me duele, sabes —Kurt dijo, en voz baja—. Sé que piensas que esto es sobre ti, Blaine y sé que estás pasando por demasiado, pero esto dista mucho de ser fácil para mí. Así que, dejar de actuar como si fueras el único afectado por esto.
Blaine estaba callado, luego dijo—. Lo siento. —Kurt no dijo nada, esperando que continuara—. Simplemente pienso que estamos mejor así —dijo a Kurt—. No pienso que sea buena idea aferrarse a algo que tan sólo - ya no significa nada.
Kurt sintió el corazón rompiéndosele en pequeños trozos en el pecho. Estaba atrapado entre querer enterrar la cabeza en la almohada y sollozar, y queriendo coger la horrible lámpara de la que seguía queriendo deshacerse, que había dejado en el apartamento y arrojarla contra la pared.
—No significa na… De acuerdo —dijo—. De acuerdo, bien, Blaine. También jódete.
Y entonces colgó.
Y al instante se arrepintió.
1 NUEVO MENSAJE DE: KURT.
Lo siento. No me ignores, hoy no.
Blaine gruñó y tiró teléfono al lado, luego cogió una almohada y se la puso sobre el rostro. Fue inútil, olía a Kurt. A donde miraba, le recordaba a Kurt y todo lo que quería hacer en este puto era olvidar, porque pese a que era horrible y algo estúpido que hacer, sería mucho más fácil.
Deseaba simplemente poder volver al principio y cambiar todo, porque toda su vida parecía desmoronársele y no había manera de repararla, aunque todo había sido a consecuencia de que hiciera lo correcto.
El hecho era que hacer lo correcto a veces era un asco.
Kurt no supo de Blaine hasta una semana antes de Navidad (técnicamente falso, porque simplemente había obtenido un simple 'Feliz Cumpleaños' en su cumpleaños, pero nada más que eso), aunque no era por falta de ganas. Kurt lo había llamado casi a diario, en vano. El corazón le brincó en el pecho cuando vio el nombre de Blaine aparecer en el teléfono con 'llamada entrante' encima.
—Blaine —dijo, un poco ansioso, pero no le importaba, Blaine estaba llamando.
—No —Blaine dijo, en voz baja—. Sólo quiero saber si vas a venir a casa durante las vacaciones de invierno, para que yo pueda arreglármelas para estar en otro lugar.
El corazón de Kurt se hundió y frunció el ceño—. ¿Es en serio?
Había estado contando con las vacaciones de invierno como un medio para que Blaine le hablara. Lo había planeado en su mente. Si Blaine lo veía cara a cara, quizás cambiaría de idea, dándose cuenta que todavía lo amaba. Aparentemente eso no iba a suceder pronto.
—Sí —fue todo lo que dijo Blaine.
—Yo… —Kurt pausó—. Me quedaré aquí.
—No te quedes allá por mí.
—No es por eso. —Sí lo era.
—De acuerdo —Blaine dijo, obviamente no queriendo tener que hablar con Kurt más de lo necesario. Pausó y Kurt se preguntó si había colgado, pero no—. ¿Estás… cómo has, este, estado?
—Bien —Kurt dijo, con calma, ignorando la urgencia de gritarle por no hablarle en meses—. Yo… ¿tú? ¿Estás bien?
—Supongo.
—Blaine -
—No —Blaine dijo, sonando cansado. Kurt se preguntó si estaba durmiendo lo suficiente.
Kurt no quería enfadarse y tener a Blaine colgándole, porque era posible que esperaría otros tres meses para volver a hablarle y eso era lo último que necesitaba.
—Hubo un momento en que me amaste, sabes —Kurt pronunció.
Escuchó a Blaine suspirar y sabía que quería decir algo, pero no lo hizo. Simplemente colgó.
Diez minutos más tarde, el teléfono de Kurt vibró sobre el buró.
1 NUEVO MENSAJE DE: BLAINE.
Todavía te amo.
—¡Blaine!
Blaine se sentó y frotó los ojos. Salió de la cama de Kurt y subió las escaleras, como si fueran un gran obstáculo que apenas pudiera salvar. Cuando alcanzó la cima, encontró a Burt ahí de pie.
—Hola, chico —dijo—. La cena.
Blaine le dio una media sonrisa. Se sentía horrible por ser una carga para Burt, que se suponía disfrutara el tiempo a solas. Se había ofrecido a pagar renta, pero Burt no sé lo permitiría. Dijo que estaba feliz de hacerlo. Sorprendió a Blaine que hubiera personas así en este mundo, personas buenas que no esperaban nada a cambio de la amabilidad. El mundo necesitaba muchos más Burt Hummel.
Se sentaron a la mesa y comenzaron a comer y Burt lo estaba observando cuidadosamente.
—Entonces, Blaine —dijo luego de un tiempo—. ¿Has sabido de Kurt?
—No.
—Dijo que te llamó.
—Llamó —Blaine afirmó—. Algunas veces. Unas cuentas, al menos. Simplemente - no pude…
—No, entiendo —Burt dijo, dando un sorbo al vaso de agua—. Simplemente no creo que te hagas un favor al no hablarle.
Blaine no dijo nada, sólo movió los guisantes por el plato con el tenedor.
—¿Has hablado con tus padres?
Blaine levantó la vista ante eso—. No —dijo, sinceramente—. No he sabido de ellos.
—¿No crees que deberías comunicarte con ello? Hacerles saber que estás bien —Burt inquirió—. Apuesto que están preocupados por ti.
—Crees … No —Blaine negó—. No, si estuvieran preocupados por mí ya me hubieran encontrado.
—A veces la gente es muy terca para ir a buscar —Burt se encogió de hombros—. Quizás deberías dejar de lado tu propia terquedad y arreglar las cosas.
Blaine bajó la mirada al puré de patatas y tuvo la fuerte sensación de que Burt no solamente se estaba refiriendo a la situación con los padres.
—Kurt, baja el teléfono —Rachel dijo, entrando al apartamento.
Kurt levantó la vista a ella y le frunció el ceño por entrar sin avisar y luego por la manera en que vestía. El suéter blanco tenía la silueta rosa de un venado y él apartó la mirada antes de poder analizar la parte baja.
—¿Dónde está Finn?
—Arriba —ella dijo, sentándose. Cogió un periódico de la mesa y lo hojeó—. Está en la ducha.
Kurt asintió y volvió a pulsar el botón verde, llamando al número de Blaine.
—No responderá, lo sabes.
—Cállate, Rachel.
—¡No lo pagues conmigo!
—Puedo si quiero, estás en mi apartamento —Kurt replicó.
Rachel sonrió—. Estás demasiado tenso —dijo—. Sal y encuentra un chico lindo que responderá a tus llamadas, Kurt.
Se preguntó en qué punto iba a tener que rendirse y hacer eso. Kurt rodó los ojos y volvió a llamar.
No se iba a rendir con él, todavía no.
Blaine colgó el mandil del Lima Bean y se despidió de la chica que acaba de comenzar el turno (Blaine pensaba que el nombre podría ser Sandra, pero no estaba seguro). Abrió la puerta principal y salió al fresco aire de enero. Se abrigó el pecho con la chaqueta y tuvo un escalofrío, antes de darse la vuelta hacia el auto, pero algo lo detuvo en el camino.
Blaine observó mientras su papá detenía el auto al otro lado del estacionamiento, luego volvió a la persona junto a él, dijo algo, después salió del auto. Blaine se alejó rápidamente de la cafetería, para que su papá no pudiera verlo y observó mientras entraba al Lima Bean. Blaine miró al auto de su papá, esperando ver a su mamá ahí sentada, pero en su corazón sabía que iba a ser alguien más, de sexo femenino y probablemente alguien que no conociera. Tenía razón. La mujer en el asiento era más joven su madre, casi en los últimos veintes, principios de los treintas. Tenía cabello rojo y más que eso, Blaine no podía ver más. Sintió la sangre hervirle, porque pese a estar consciente por mucho tiempo de los acostones de su papá, nunca lo había presenciado. Quería ir al interior y gritarle, decirle que se fuera a casa con su esposa, pero Blaine dedujo que lo despedirían y el trabajo ya era lo único que lo realmente lo sacaba de casa. En su lugar, se mordió la lengua y fue a su auto. Entró y condujo de regreso a casa de Kurt.
Cuando llegó, encontró una nota de Burt sobre el frigorífico, diciendo que se quedaría tarde en el taller, pero que comiera lo que había. Blaine se hizo un emparedado, comió la mitad, volvió a la habitación de Kurt y se recostó en la cama por una hora y media. Kurt llamó dos veces durante esos treinta minutos, Blaine no respondió. Entonces comenzó a inquietarse, porque seguía repitiendo todas las cosas malas en su cabeza. Por fin, se levantó, gruñó y dejó la casa.
Blaine se sentía algo mareado ahí sentado, en el banco de Breadstix. Afuera estaba helado, en realidad debió ir a casa y dormirse. Se sentó ahí, bebiendo la segunda (al menos, pensaba que era la segunda) lata de cerveza, ignorando a los empleados que lo miraban con desaprobación cuando salían a sacar la basura.
—¿No tienes una casa a la que ir? —uno de los tipos preguntó.
Blaine se acomodó contra la pared y suspiró. En realidad, no podía recordarlo—. ¿Alguna vez has perdido algo que nunca podrás recuperar? —arrastró las palabras.
El tipo le enarcó la ceja—. En realidad, no. ¿Tú?
—Yo… —el tipo pareció confuso—. ¿Perdí las llaves esta mañana? —lo hizo una pregunta.
—El amor es como… —la cabeza de Blaine estaba palpitando. ¿Qué estaba diciendo?— Como… sí. El amor es como basura, hombre.
—De acuerdo… me tengo que i-
—Digo, no comienza como basura —Blaine divagó—. Comienza bien, ¿sabes? Luego se va. Termina en un contenedor y después destruido y simplemente - simplemente se pudre.
El tipo miró a Blaine como si tuviera tres cabezas.
—Bueno —Blaine dijo pensativamente, dando otro trago a la lata—. Quizás en realidad no es como basura…
—Entonces bien —el tipo dijo, lentamente—. Voy a irme. Ten una buena vida, hermano. —Y con eso desapareció dentro del restaurante. Blaine rio para sí. No necesitaba compañía. Necesitaba más alcohol y quizás golosinas. Las golosinas estarían bien ahora mismo.
—¿Anderson?
Blaine se giró y vio un rostro familiar mirándolo—. Ve… vete a casa, Kenny. No me gustas. —Odiaba a Kenny. Quería ponerse de pie y vaciarle la cerveza sobre la cabeza, pero eso sería un desperdicio de cerveza.
—Hombre, eres un desastre.
—Jódete.
—Ofrecí dejarte hacerlo y me rechazaste —Kenny sonrió con suficiencia—. La oferta ya no está disponible. Aparte, eres demasiado bajo para mí, nunca funcionaría. En todo caso, ¿qué estás haciendo?
—Teniendo una fiesta —Blaine sonrió par sí. Esta era la mejor fiesta que había dado. Las personas estaban muy sobrevaloradas. Fiestas solitarias. ¿Por qué no lo había pensado hace un año?— Es mi cumpleaños.
—Oh. Bueno, entonces, feliz cumpleaños. Blaine —Kenny dijo, sentándose junto a él en el frío y duro concreto—. Hombre, ve a casa.
—No tengo una casa.
—Pensaba que te estabas quedando con Hummel.
—¿Sí? —Blaine preguntó, sonriendo—. Bien. Debería agradecer a Burt por permitírmelo, ¿verdad? Él es, como, el sujeto vivo más amable, en serio. ¿Lo conoces? El hombre es un santo. Oye, ¿tienes alguna golosina?
—Este, no —Kenny dijo, viéndose divertido—. Simplemente estaba recogiendo algo de lasaña para la mamá de Puck. ¿Necesitas que te lleve?
—No, perdí mi bicicleta. ¡Y mi papá todavía no le quitó las llantas traseras!
—No quitó las… de acuerdo. —Kenny negó con la cabeza—. Vaya. ¿Cuánto has bebido?
—¡Oh! —Blaine se sentó derecho—. ¡Mi teléfono está sonando! Dónde… ¡Ah, aquí está! ¿Hola? ¿Holaaaaaa?
—¿Blaine? —Kurt dijo, en sorpresa. No había esperado que respondiera—. ¿Estás… todo está bien? Suenas algo -
—¡Kurt! —Blaine dijo, emocionadamente—. Kurt, ¿eres tú? Kurt, por favor ven a casa. Ya no quiero dormir solo. Es demasiado frío.
Estaba ebrio. Kurt suspiró y cayó contra el sofá. Había estado esperando que Blaine permaneciera lejos del alcohol, porque lo metería en problemas. Además, había esperado que Blaine respondiera porque quería, no por estar ebrio le hacía olvidar que estaba ignorando a Kurt.
—Blaine, ¿dónde estás?
—¡En el Bosque de los Cien Acres, Christopher Robin! —Blaine le dijo.
Kurt se habría reído si las circunstancias fueran diferentes, pero estaba demasiado preocupado por ello—. Blaine —Kurt dijo, intentando permanecer calmado—. ¿Qué ves a tu alrededor?
—Paredes —Blaine le dijo, felizmente—. Paredes y - basura. Demasiada basura. Huele muy mal. Desearía que estuvieras aquí.
Kurt no podía pensar dónde podría estar Blaine, porque eso no revelaba demasiado—. Este, de acuerdo —dijo, cuidadosamente—. Blaine, ¿qué más ves?
—Kenny —Blaine dijo y Kurt abrió los ojos como platos—. ¡Lárgate, Kenny!¡Kurt y yo no te queremos aquí!
Kurt escuchó una voz murmurar al otro lado—. Blaine —dijo, después—. ¿Puedes pasarle el teléfono a Kenny por un segundo?
—No —Blaine dijo, sonando altivo—. Quiero hablar contigo.
—Únicamente por un minuto, ¿de acuerdo? —Kurt tranquilizó—. Dale el teléfono a Kenny y volvemos a hablar en un segundo, ¿de acuerdo?
—Bien.
Hubo un sonido mezclado, luego Kenny habló—. Hola, Hummel —dijo y Kurt podía imaginarle el rostro sonriendo, los oscuros ojos llenos con diversión.
—¿Dónde están? —Kurt preguntó, ignorando el tono coqueto.
—Encontré a tu chico fuera de Breadstix, sentado entre los contenedores de basura. Completamente ebrio —Kenny rio—. Ahora probablemente ni siquiera su propio nombre.
—Joder —Kurt susurró—. ¿Puedes llevarlo a mi casa?
—Tengo que ir a mi casa, Humm-
—Más o menos me debes un favor, Kenneth —Kurt señaló—. Tuve costillas lastimadas gracias a ti. Ahora levántalo, súbelo a tu auto y llévalo a mi casa.
—Dios, bien, Hummel —Kenny gruñó.
—Pásamelo una vez que esté en el auto.
Entonces Kurt esperó y fueron cinco minutos más tarde que escuchó la voz de Blaine al otro lado de la línea. Había escuchado una puerta cerrarse y un auto arrancar.
—¿Kurt? —Blaine dijo, sonando dormido—. Kurt, ¿estás ahí? ¿Kurt?
—Chist —Kurt dijo, en voz baja—. Estoy aquí, Blaine. Estoy aquí.
—Kurt, te extraño —Blaine le dijo y ya lo se escuchaba emocionado. Se escuchaba cansado y triste—. Tan sólo - quiero vengas a casa y me vuelvas a amar.
Kurt frunció el ceño y sintió el pecho dolerle un poco—. También te extraño —Kurt le dijo—. Te extraño todos los días.
—Simplemente te amo demasiado, cielo —Blaine le dijo, enfatizando el sonido de la 'o' en 'amo'—. Simplemente - te amo y no puedo parar. ¿Por qué ya no me amas?
—Jesucristo, Anderson —Kurt escuchó decir a Kenny. Rodó los ojos y lo ignoró.
—Blaine —Kurt dijo, en voz baja. Sentía que el corazón se le rompía en el pecho—. Sí te amo. De verdad, lo prometo.
—Entonces, ¿por qué estás tan lejos?—Blaine preguntó, con un suspiro.
—Tengo que estarlo —Kurt le dijo—. Blaine, mira -
—¿Qué mierda, Anderson? —Kenny dijo, en voz alta—. ¿Estás llorando?
Kurt se sentía impotente, porque quería acoger a Blaine en sus brazos y abrazarlo hasta que volviera a estar bien. No sabía qué hacer.
—¡No! ¡Cállate, Kenny! —Blaine dijo.
—Ignóralo, Blaine —Kurt dijo—. Ignóralo y habla conmigo, ¿de acuerdo?
—Extraño tus ojos, Kurt —Blaine dijo, tristemente—. Extraño cogerte de la mano y mirar a las estrellas contigo y besarte y hacerte reír.
—También extraño todo eso —Kurt le dijo—. Oye, feliz cumpleaños, por cierto. Intenté llamar antes.
—¿Recuerdas el año pasado en mi cumpleaños que Rachel me dio un cupón para un oso? —Blaine dijo, escuchándose un poco más claro—. Nunca lo usé…
—Lo recuerdo —Kurt sonrió un poco—. Te dije que no dejarás que se pasara la fecha de esa cosa.
—Lo sé —Blaine dijo—. Tonto yo. —Kurt rio un poco—. Oye, ¿Kurt?
—¿Eh?
—¿De verdad todavía me amas?
—Más que nunca —Kurt le dijo, sinceramente—. Me estás rompiendo el corazón, aquí, Blaine. Desearía que respondieras mis llamadas.
—Quiero.
—Deberías —Kurt exhortó—. Duele no hablar contigo.
—También me duele —Blaine le dijo—. Te amo, cielo.
—También te amo, cariño —Kurt sonrió, pero sentía que el corazón se le estaba desgarrando en el pecho.
—Te amo demasiado —Blaine le dijo, la voz arrastrando las palabras—. ¿Cuándo volveré a verte?
—¿Querrías volver a verme? —Kurt preguntó. Sabía que era la bebida hablado, pero todavía significaba algo. Tenía que significarlo.
—Eres todo lo que siempre quiero ver.
—Por Dios —entonces Kurt escuchó a Kenny decir—. ¡Ay! ¡Dios, Anderson! ¡Tienes los codos puntiagudos! ¡Caramba!
Kurt sonrió—. Sirven bien —dijo—. ¿Oye, Blaine?
—¿Sí? —Blaine dijo—. Te amo, lo sabes, ¿verdad?
—Lo sé —Kurt volvió a asentir—. También te amo. Escucha, cuando llegues a casa vas directo a la cama, ¿de acuerdo? Te llamaré mañana. ¿Vas a responder?
—Sí —Blaine le dijo—. Mi vecino tiene una camioneta.
Kurt se burló un poco—. Eso es genial, Blaine —le dijo—. ¿Ya casi estás en casa?
—¡Kenny, esa es la casa de Kurt!
—No, es la siguiente —Kenny dijo a Blaine—. ¿Ahora vas a dejar de tirarme de la manga?
—Kurt. Ahora estamos en tu casa —Blaine le dijo y Kurt escuchó el motor apagarse—. ¡Kenny, suéltame! ¡No quiero tus sucios guantes sobre mí! ¡Tengo novio, detente!
—Blaine, simplemente va a llevarte dentro, ¿de acuerdo? —Kurt dijo a Blaine, secretamente maravillado ante el hecho que se estaba refiriendo a él como su novio—. Relájate.
Algunos minutos más tarde, Blaine estaba volviendo a hablar—. Hola, chico lindo.
—Hola, Blaine —Kurt sonrió, el corazón dándole un vuelco. Había extrañado que Blaine lo llamara así—. ¿Dónde estás?
—En tu habitación —Blaine le informó—. Estoy en tu cama y huele a ti. Desearía que estuvieras aquí.
—También desearía estar ahí —Kurt dijo y lo dijo en serio, porque por mucho que le gustara New York, Blaine todavía era, por mucho, su hogar—. Métete a la cama y me quedaré contigo hasta que te duermas, ¿de acuerdo?
Kurt esperó hasta que los ruidos terminaron y Blaine estaba volviendo a respirar al otro lado de la línea, antes de hablar—. ¿En la cama?
—Eh, ajá.
—Cierra los ojos.
—Ya.
—Bien —Kurt sonrió—. No tienes que decir nada, simplemente escúchame, ¿bien?
—Eh, ajá —Blaine dijo, de nuevo—. Kurt.
—¿Sí?
—No quiero estar así para siempre —dijo, en voz baja.
—Así, ¿cómo?
—Solito —Blaine dijo, la voz sonando un poco ahogada—. Mi mamá y papá piensan que hay algo malo conmigo. Quizás lo hay. ¿Hay algo mal conmigo?
—No hay nada malo contigo, Blaine —Kurt le aseguró—. Confía en mí.
—De acuerdo —Blaine dijo—. Pero a nadie le importo. No soy nada.
—Me importas —Kurt dijo, rápidamente—. Lo eres todo para mí.
—Te amo.
—Y yo te amo —Kurt le dijo, sintiéndose enfermo. Blaine sonaba como si simplemente se estuviera dando por vencido.
—¿Qué pasa cuando dejes de amarme?
—No voy a dejar de amarte.
—Sí, lo harás —Blaine dijo—. Todo mundo lo hace.
—Yo no —Kurt dijo, sintiendo un poco de pánico—. Blaine, eres -
—Te amo —Blaine dijo, suave y en unos segundos roncando bajo. Kurt lo escuchó ahí por mucho tiempo, antes de sentir los propios ojos cerrarse.
—También te amo —susurró, finalmente, luego colgó y fue a la cama, inseguro de cómo debería sentirse. Primera, por fin había hablado con Blaine y todavía lo amaba, pero Blaine se estaba rompiendo y ya no podía hacer nada.
Blaine estaba desgarrado y Kurt estaba impotente, pero se amaban y eso tenía que contar para algo, ¿no? Kurt lo esperaba.
—Hola —Kurt dijo al otro lado de la línea.
Le había requerido a Blaine medio día armarse de valor y llamarlo para disculparse por la noche anterior.
—Hola —respondió—. Lo, este, siento por anoche.
—Yo no —Kurt dijo—. Es la primera vez que me has hablado desde que me fui.
—Estaba ebrio.
—Lo que significa que decías la verdad —Kurt señaló.
—Eso no cambia nada —Blaine dijo—. Sigo sin querer hablar contigo.
—Esa es una mentira —Kurt dijo y Blaine suspiró—. Puedes dejar las mentiras. Sé lo que estás haciendo. No responder mis llamadas no significa que tu sentir se va a esfumar. —Blaine no dijo nada, porque Kurt tenía razón—. ¿Por qué no puedes simplemente admitir que todavía me amas y háblame como la gente normal?
—Porque temo que, si hablamos a diario, eventualmente encontrarás a alguien más y entonces ya no me hablarás y luego simplemente dolería —Blaine admitió—. No sé si te das cuenta, pero mi vida no es exactamente diversión y juegos por el momento. Y no lo ha sido por casi un año. Ya dejé de meterme en situaciones que me dejan desamparado. Así que esta es la llamada final. Si estás en severos problemas, desde luego, llámame, estaré ahí. Siempre, pero en otras cosas, no puedo. No puedo.
—Entonces, qué, ¿ahora simplemente me vas a colgar? —Blaine permaneció en silencio, porque había estado a punto de colgar—. Es curioso que aclamas amarme tanto, y al segundo que te digo mi sentir, cuelgas como si no significara nada para ti. Adelante, Blaine, cuélgame. Huye. Eso es lo que has estado haciendo todos estos años, ¿no?
Blaine no dijo nada.
—Lo siento —Kurt dijo, tras unos segundos—. Eso no fue justo. Simplemente… te extraño, ¿de acuerdo? Extraño hablar contigo y comprendo tus preocupaciones, de verdad, pero necesito que entiendas lo mucho que me duele esto, ¿bien? No sé qué hacer, Blaine. Quiero hablar contigo. De acuerdo, si de verdad no quieres hablar conmigo, entonces no, lo respetaré y ya no te llamaré, pero si te duele tanto como a mí, entonces simplemente responde al teléfono, ¿bien?
—No puedo —Blaine gruñó—. ¿Podemos tan sólo dejarlo ahora? Sólo quiero seguir con mi vida.
—¿Así, es todo? —Kurt preguntó y Blaine deseó simplemente poder meterse a la cama y dormir. Ya no podía lidiar con esto.
—Kurt —Blaine dijo, cuidadosamente—. No soy tan fuerte como tú. No sé cómo lidiar con esto. Necesito tiempo, ¿de acuerdo?
—De acuerdo —Kurt dijo y la voz se le había suavizado—. Lo siento. Simplemente… te extraño.
—Yi también —Blaine le dijo—. Pero ahora voy a colgar, ¿de acuerdo?
—Bien —Kurt suspiró—. Antes de que te vayas, te amo. Necesito que lo sepas. Ahora puedes colgar.
Blaine pausó, el estómago dándole vueltas—. También te amo.
Colgó y cerró los ojos, el corazón bombeándole dolorosamente en el pecho. Pero entonces el teléfono volvió a sonar. Bajó la mirada a la pantalla y los ojos se le abrieron como platos cuando vio el identificador de llamadas.
Llamada entrante: Papá.
Blaine respiró profundo y presionó el botón de aceptar. Levantó el teléfono a la oreja y habló, la voz un poco ronca.
—¿Hola?
Entonces, básicamente, hay un capítulo más después de éste y estoy agregando la escena del campo que alguien me pidió escribir remotamente en el capítulo 14, también al final. Tras eso, no lo sé. Estaba pensando en una secuela, porque algunas personas lo han pedido. Ahora dejaré de hablar. Además, aquí pongo el enlace al fanart, etc. que la gente ha hecho: tagged/sideways
Háganme saber lo que piensan :)
De verdad espero que estén disfrutando la historia. Sé que ha pasado tiempo desde que comencé con ella, pero por fin está por concluir. Con respecto al capítulo final, es algo extenso y me requerirá algo de tiempo, así que estará tan pronto como lo termine. Gracias por la paciencia.
Gracias por leer. Gracias por comentar. Gracias por los favorite/follow.
