NOTA DEL AUTOR.
Sigo vivo, lamento la tardanza, pero ojala y lo valga, no de inmediato, pero s a futuro de la historia, ya casi viene lo bueno. Un saludo y seguiré, lo más rápido que pueda. No abandonare.
En la jefatura Nick y Judy bajaban unas escaleras seguidos de Jack y Cinthia, irían a practicar tiro, con una sorpresa sin anunciar de Jack, quien ya tenía planes para ello, después de que la dupla de federales declinara las ofertas de subir al ring, pues varios oficiales querían ver si la liebre era tan buena como la coneja, pero ellos se negaron, en especial Jack, sabía que Cinthia era buena, él la entreno más de todos modos, pero él si tenía un real miedo a lastimarla, solo tuvo que disipar ciertos comentarios que escucho sobre que ella era en este caso mejor que él, cosa que se encargó de desmentir, ¿Cómo? Simple en un par de segundos derribo a uno de los hipopótamos que soltó el comentario, y con esa simple acción basta para silenciar al resto de los mamíferos.
—Y ¿Por qué tanto deseo de practicar tiro Savage? —Le pregunto el vulpino solo para romper un poco con ese silencio-.
—Es algo fundamental Wilde, además esta práctica será…diferente a las de su academia.
Cuando finalmente llegaron los pequeños mamíferos fueron a una sola línea de Tiro.
—Aprenderán algo nuevo hoy…Skye—La zorra blanca se dio vuelta, metió una de sus patas delanteras en su blusa y de ahí saco un arma…un arma de fuego fue con la liebre y le dio el arma-.
—Primero que nada, sí, es un arma real y autentica, pero no preocupen, son balas de salva. Las reales están bajo mi custodia.
—Esa arma es mía, bueno, solo puedo usarla cuando Jack considera necesaria la fuerza de ese nivel.
—Practicaremos tiro, la fuerza es igual a que se dispararan balas reales.
Tanto Nick como Judy se mostraban algo reacios e incomodos con la idea, cosa que Jack noto.
—Sé que es algo que de seguro nunca hicieron, o querrán hacer para el caso, pero una pequeña práctica de un caso extremo…solo para que no los tomen, un día desprevenidos o algo parecido.
—Está bien…—Judy estaba algo insegura-.
—Siempre hay una primera vez para todo…Y esto, un día puede salvarnos la vida.
—De hecho Wilde es algo incierto, muchas veces yo vi que un arma nunca le salvara la vida a alguien. Y en otras veces todo lo contrario, depende de los hechos
Sin más el grupo se dirigió a la fila de tiro.
—Muy bien ¿Quién es el primero? —Jack era quien seguía portando el arma-.
—Seré yo—Judy se ofreció como la primera voluntaria-.
—Muy bien Hopps, toma—le tiende el arma—Primero debes acostumbrarte al peso del arma en sí, es más pesada que una de dardos.
Poco a poco fue familiarizando a la coneja con el arma, y a su debido momento al zorro también, hasta que finalmente llegó el momento de por fin usarla.
—Tengan cuidado, el culatazo es un accidente muy común, sobre todo a primerizos, muchos no la sujetan bien y eso tiende a causarlo, otros simplemente no esperaban semejante fuerza proveniente del arma. —Le en lista antes de entregar el arma—Muy bien Hopps veremos si aprendes tan rápido como dicen…Quiero que apuntes y des lo más cercano al blanco, recuerda, solo son salvas, quítale el seguro y dispara.
La liebre dio un paso atrás. Judy aún no estaba muy segura de hacerlo, pero necesitaba mentalizarse, cerró sus ojos concentrándose unos momentos, su mente comenzó a ver los hechos, vio cuando golpearon a Nick, cuando lo apuñalaron, cuando le dispararon ese dardo, luego remembro las protestas que tuvo la oportunidad de ver, los gritos, las agresiones, verse a ella y a Nick en medio del odio de los demás mamíferos, en una circunstancia de vida o muerte. Abrió de nuevo los ojos, segura de sí misma. Y simplemente acciono el gatillo, una vez, dos veces, tres, el tercero y el último fue uno de los más certeros.
—Bien hecho Hopps, dame el arma—la liebre instruyo y la coneja lo obedeció-.
La coneja se miró las patas, le dolían por la fuerza de percusión, sentía que le temblaban un poco, luego miro hacia adelante. Vio justamente los impactos, un poco cerca del centro, si fueran mamíferos grandes sin dificultad acertaría.
—No está mal Judy, nada mal para tu primera vez con este tipo de armas.
—Es cierto Judy—Nick la apoyo también—Tienes buen pulso, tus patas casi ni temblaron.
—Ahora tu turno Wilde-.
El zorro hizo lo mismo que Judy, solo que en su mente solo había una sola cosa, la seguridad de su pareja, el deber de protegerla. Con eso en mente acciono el gatillo, los sonidos de los disparos inundaron la sala de nuevo, cuando el zorro le entrego el arma a Jack todos vieron la puntería del vulpino, buena, muy buena, digna de un depredador de buen ojo.
—Excelente Wilde-.
—Está vez incluso yo estoy sorprendido, bueno no tanto, sé que soy un muy buen cazador—le dirige una mirada coqueta a Judy sin que alguien más lo note, claro excepto la coneja a quien está dirigida-.
—Solo te falta afinar un poco más la puntería, así no tienes la necesidad de gastar tantas balas, Skye haces los honores—la liebre le tiende el arma a la zorra-.
Cinthia toma el arma y se dirige a la línea de tiro, respira un poco para enseguida apuntar, dos detonaciones seguidas, cuando por fin baja el arma los demás se acercan para ver sus resultados. Obviamente fueron más certeros que los de Nick y Judy.
—Vaya, esa si es puntería—Nick la alabó mientras silbo al ver que casi llega al centro-.
—Esos si son tiros de profesional.
—Oh no, claro que no…no soy tan buena—respondió a los halagos de sus amigos—Él sí—señala a su pareja-.
—Cinthia no es necesario el halago—Jack gira la mirada-.
—Vamos no seas modesto Jack, muéstrales que tú eres mi maestro—uso una mirada persuasiva-.
—Bien—suelta simplemente antes de sacar su propia arma, la sujeta con una pata y sin apuntar ni nada con el debido tiempo dispara hacia el blanco, fueron cinco detonaciones. Como consecuencia caen los casquillos al piso, pues sus balas eran reales En cuanto termina solo baja el arma, la mira unos pocos segundos antes de guardarla-.
Tanto Nick como Judy miran el blanco de Jack, cinto tiros, los cinco perfectos hechos en cada línea y uno en el blanco-.
—Bueno…esa si es puntería—Nick estaba asombrado-.
—Yo diría que lo que le sigue-.
—Gracias, es…mejor usarla para prácticas recreativas…que para su propósito original—recordó los verdaderos motivos de su buena puntería-.
—Claro que no, tu pintería debió de haber salvado muchas vidas.
—Eso ni que lo digas Judy, yo misma lo he visto.
Como siempre las palabras optimistas de la vulpina logran hacerlo ver la luz sobre sí mismo.
Siguieron practicando un poco más hasta que finalmente se fatigaron bastante. Y decidieron tomar un respiro, y ¿Por qué no? Comer algo, fueron al comedor de la propia comisaria mientras Nick y Jack se ofrecieron para traer la comida para las hembras. Mientras ellas charlaban un poco.
—Esta jornada fue agotadora, pero bastante…interesante—la coneja le dice a la zorra-.
—Concuerdo, pero frustrante a la vez…
—Lo dices por…
—Lo de nuestras suspensiones oficial Hopps—de improvisto la voz de Jack se escuchó tras ellas-.
Y en efecto la liebre estaba ahí con dos contenedores de comida, y a su lado el zorro rojo de Judy quien también llevaba la comida de él y de su novia.
—Vamos Judy—Nick la llamo—Pudo ser peor, al manos serán suspensiones con paga.
—Eso es lo que me extraña-.
—No debería tanto Judy, solo es por todo el embrollo.
Sentándose junto a la vulpina dándole su comida— ¿Cuál embrollo? Yo he visto a las fuerzas especiales rusas. Ellos no fueron, y si lo hicieron entonces yo me trago mi saco—Esta vez Jack si se sacó de quicio, y eso fue muy perceptivo para la vulpina, pues a pesar de que esas palabras salieron sin un rastro muy visible de emoción, ella vii en sus ojos el desagrado con el que ve la situación. Y lo ridícula que se le hace.
—Y ¿Qué te hace estar tan seguro Jack? —Judy solo pudo ver la seriedad de sus palabras-.
— Sí hubieran sido ellos…es muy simple, los cuatro estaríamos muertos.
— ¿Por qué lo dices? —Nick le pregunto nervioso-.
—Es lo que yo haría—casi se encoge de hombros para explicar que fuera cualquier cosa-.
—Ok…esa imagen mental no creo poder borrarla—Nick suelta con algo de humor pero algo incómodo enserio al imaginarse a la liebre con esa mirada fría dispararle en la cabeza-.
Casi sonriendo de forma divertida—Tranquilo Wilde, hace mucho que no lo hago—le dice un poco divertido, pero él sabe muy bien que es una "pequeña mentira", una que incluso Cinthia no sabe-.
—Cambiando a temas menos extraños, ¡Por favor vamos a comer! —la vulpina exclamo a su deliciosa ensalada cesar con aderezo y un pudin de chocolate extra grande como postre—Obviamente…la idea si era suspendernos por completo incluso por más tiempo. Aun cuando nuestros jefes no estuvieran de acuerdo. Solo que no lo hicieron gracias a un favorcito que me cobre.
— ¿Favor? ¿Qué favor? Y ¿Quién es el de ese favor? —Eso tomo por sorpresa a Jack, claro que esa era la intensión de la vulpina por no decírselo antes-.
—Robert—le dijo sin más mientras sonreía con suficiencia-.
Mientras Nick y Judy veían la curiosa interacción, por primera vez sintiendo lo que todos los demás al verlos a ellos, ambos preguntándose internamente si en realidad ellos se llevaban así.
— ¡¿Nicholson?! —esta vez no modulo mucho su tono de voz y su expresión si vario un poco—Tienes que estar bromeando…
—No bromeo, además sabes que es muy simpático.
—Y ¿Quién es y como evito esto? —Les pregunto Judy curiosa en parte y otra para ayudar a Jack con su, por lo menos para ella, notorio problema de celos-.
—Es un lobo…es un senador bastante…amable.
Las palabras de Jack salían con algo de trabajo, no era para menos, hablar bien de un canino que estaba seguro que estaba interesado en SU hembra no le era tarea fácil, pero tenía compostura y la sabía mantener, por lo menos en público.
—Sí, de hecho fue el que nos dijo que algunos piensan que fueron los rusos, puesto que él tiene algunos amigos en la embajada que está en Moscú. Cuando se enteró que nuestros nombres estaban metidos en todo esto, solo pidió una consideración adicional con nosotros y yo le pedí que se extendiera a nuestros nuevos amigos de Zootopia.
—Bueno gracias…por lo menos tendremos unos días libres voluntariamente forzosos—las palabras de Nick mostraban un buen humor, y no era para menos, a ¿Quién no le sientan bien unas mini vacaciones?-.
—No creo que en estos tres días se resuelva algo de manera productiva. O se resuelva para el caso.
—Jack tú siempre tan positivo.
—Soy realista, y viendo la paranoia con que están viendo esto, sino empieza el maldito apocalipsis nuclear seremos afortunados.
—Apoyo a Cinthia, no se debe ser pesimista, confió en que esto puede solucionarse.
Ambas hembras solo ven fijamente a los machos como pidiendo su apoyo. Nick fue el primero en ceder, bajo un poco las orejas y se acercó más a su compañera mientras asentía. Jack tardo un poco más pero no demasiado, también acepto esa posible y casi fantasiosa realidad, pero Skye ya le ha cerrado el hocico más de una vez y por más que le doliera en el orgullo esperaba que también tenga razón. Con una sola cabeza acepto tener algo de esperanza.
Con esos gestos el ambiente se distendió un tiempo para que pudieran disfrutar de su comida de forma amena. Entre pláticas y anécdotas continuaron. Y cierto tema surgió en la plática.
—Lo malo es que tendremos que terminar mañana nuestra sanción.
— ¿Qué sanción Cinthia?
—No tanto así como una sanción Hopps, yo más bien lo diría como un castigo—Esta vez fue Jack el que tomo la palabra-.
—Entonces, lo que estaban haciendo en aquí en Zootopia era cumplir eso ¿Verdad? —el zorro se mostró curioso-.
—Sí Wilde, hubo un pequeño…problema en nuestra última misión y eso nos ganamos por ello.
Cinthia al escuchar eso no pudo contener el suspiro.
— ¿Fue algo grave? —le pregunto Judy preocupada-.
—No, claro que no, solo fue…salirnos del protocolo e insubordinación…Pero no me arrepiento, lo volvería a hacer con tal de salvar a quien lo necesite—les dijo con una sonrisa, si tal vez fue imprudente lo que hizo, pero ella y Jack salvaron varias vidas en ese operativo-.
—Y yo también, son cosas que se deben de hacer si la situación lo amerita.
—Y ¿Cuál fue su castigo?
—Labores de archivo, muchos archivos de hecho—Cinthia aún recuerda cuando llegaron a Zootopia y vieron aquel cuarto con un sinnúmero de documentos de casos viejos que requerían de una reorganización completa. Junto algunas ordenes de reciente creación, ello que por mero golpe de suerte los metió en su caso actual-.
—Era algo tedioso, pero nada del otro mundo.
—Dilo por ti Jack, yo casi me vuelvo loca.
—Lo cual no sería un grave problema para ti, eres psicóloga después de todo. Y vete mentalizando pues mañana terminaremos y por fin seremos libres de ello, agradece que surgió todo esto gracias a semejante desorden.
La vulpina ya no pudo refutar más y solo gruño un poco frustrada por su lógica aplastante.
El resto de su jornada continúo repasando más el entrenamiento cuerpo a cuerpo. Hasta que al final los cuatro mamíferos se fueron a sus hogares. Sin sospechar que una llamada cambio los planes del agente Bulsara, pues al parecer tendría compañía en el edificio a su cargo.
Cuando Nick Y Judy llegaron a su apartamento ambos sintieron el cansancio caerles de golpe, el entrenamiento de Jack les pareció aún más agotador que su primer día en la academia. Nick fue directamente a desplomarse de espaldas sobre el sofá más grande de la sala, cerró los ojos agotado y unos segundos después sintió como un ligero cuerpo caía sobre él, sin abrir los ojos sonrió con gusto, para enseguida abrazar a su amada coneja. Judy sintió como las enormes garras del zorro la tomaron con todo cariño para subirla un poco más, es más que nunca en esas situaciones que adora ser más pequeña que Nick, solo se deja llevar levemente, el rítmico corazón de su amante peludo la tranquiliza a tal punto que cae en un estado de relajación y paz que nunca creyó real, y que estaba segura, solo con Nick podrá encontrar esa sensación. El par de enamorados solo se queda en esa simple físicamente pero a la vez tan íntima posición para sus almas, solo se quedan así, simplemente disfrutando de su mutuo calor. Poco a poco Nick acaricia ligeramente la espalda de Judy, hasta que llega a la parte cercana de su hombro, un ligero y casi imperceptible estremecimiento, en ese momento la mente de Nick regresa a la noche anterior.
Judy siente como Nick tiembla un poco, ella reconoce eso, pues su pata se congelo justo sobre su hombro.
—Nick ya hablamos de esto—le dice con la voz adormilada—no fue tu culpa, fue un accidente, y uno bastante satisfactorio, además no me duele ni nada, solo da un poco de comezón pero pasara pronto, sano muy rápido, y lo hago más rápido siempre que este contigo—le dijo con los ojos cerrados-.
—No me gusta saber que te lastime aunque haya sido un poco…
—No lo hiciste—le alza la voz mientras se levanta sobre su pecho para estar cara a cara—Los dos no hicimos algo que fuera voluntad de ambos, disfrute de cada segundo de esa mordida, y ahora soy tuya, eternamente tuya—le dijo seductoramente antes de besarlo con ímpetu-.
El zorro gustoso responde mientras pega su cuerpo de nuevo con el suyo. Sus lenguas se encuentran en una deliciosa danza la cual no quieren que paré, pero la necesidad de oxigeno los hizo detenerse por más que no querían hacerlo. Sin embargo Nick vio como Judy frunció un poco el ceño y sus ojos brillaron con molestia.
Ese repentino cambio lo preocupo un poco…
— ¿Zanahorias? ¿Pasa algo?
—Solo…solo recordé lo de esta mañana.
— ¿Esta mañana? —Nick no entendía el punto-.
—La cabra de los volantes.
Ante esa mención Nick mostro la misma reacción de Judy más un pequeño gruñido gutural, ese recuerdo le hizo hervir la sangre.
—No vale la pena pensar en ello—Nick le dijo con notable desagrado-.
—Sabes…me hizo sentir…no lo sé…
Esas palabras alarmaron al zorro—Judy….son solo palabrerías sin sentido de un montón de estúpidos que no tienen nada mejor que hacer con su vida que estar molestando a los demás, tú y yo somos felices juntos, y seguro hay otro sinnúmero de mamíferos felices también. Lo nuestro no tiene nada de anormal o antinatural, zanahorias dime ¿Qué hay más natural que el amor?
Judy solo sonríe ante esas palabras y se lanza contra su zorro besándolo con más pasión que antes.
—Sabes Nick…tienes razón, eres lo mejor que tengo en esta ciudad, más bien eres lo único que tengo en esta ciudad, y si quieres pues…podemos hacer algo que de seguro les parecería enfermizo—le dijo mientras con su pata empieza a trazar círculos en su pecho mientras sus ojos se entrecerraban en una mirada muy sexy. El vulpino no hace más que abrazarla y sus patas lentamente bajan hasta sus caderas y comienza a masajear su suculenta carne con bastante decisión.
—Sabes…creo que no es mala idea—le dijo con una sonrisa colmilluda—Pero antes responde… ¿Cama o sofá? —le dice cínicamente-.
—Sofá…al fin y al cabo creo que eres igual de creativo, además siempre es más divertido…
—Coneja traviesa…este zorro te enseñara modales—le dice mientras comienza la tarea de quitarle el cinturón-.
No pasó tanto tiempo antes que en la sala empezaran a volar los accesorios y prendas de ambos mamíferos al tiempo que risas traviesas y uno que otro gemido se hiciera presente.
Después de dos muy placenteras horas, vemos a la coneja tumbada sobre su zorro, este la cubría con su cala mientras una pata estaba en su espalda, al mismo tiempo mordía suave y tiernamente las orejas de su hembra sacándole uno que otro suspiro de gusto.
—Nick…me haces cosquillas—le dice con unas risitas.
—Sabes que te encanta que te muerda las orejas después de hacer el amor—le dice con burla aun con la "Boca llena"-.
—Nick…tengo hambre…
—Yo también, no solo de coneja vive el zorro… ¿Quieres pedir algo?
— ¡Claro!... ¿Qué tal comida china?
—Si eso quiere mi zanahorias eso tendrá—voltea en varias direcciones en busca de algo—Oye pelusa, ¿No viste donde quedo mi pantalón? Ahí tengo mi celular y después de todo este frenesí, no vi donde lo arrojaste
La coneja se levanta y se sienta a arcadas sobre el zorro en busca de la ropa de Nick, al zorro no le importó, esa acción fue suficiente para captar toda su atención, la hembra aun sin notar la reacción que provoco sobre su macho sigue su búsqueda visual, hasta que finalmente da con la pieza de ropa, presurosa se baja del pecho del macho para dirigirse a recogerlo, pero cuando se agacha para tomarlo, siente un par de patas apoderarse de su algodonado rabo.
— ¡Nick! —Judy reacciona a las patas sobre su rabo con un escalofrió-.
—No me culpes…el depredador solo reacciona…además, si la lana de loca de Bellwether era suave, esto le gana con creces.
—No sé cómo tomar eso. Por un lado creo que eres un zorro travieso, del otro… ¿Estas comparándome en algo con esa oveja?
La abrazo por detrás pegado su cuerpo al suyo.
—Uno, no, solo que…bueno te dije que las ovejas no me dejan estar cerca, pues los conejos tampoco, menos las conejas, siempre quise…bueno no, no quise digo, digo, sé que esa parte es muy privada, no es que yo….Ahg…tu entiendes ¿no? —con sinceridad Nick no sabía que decir sin quedar como un depravado-.
—Dejemos de lado la última parte de la conversación… ¿Qué planeaba el señor zorro?
Como toda respuesta inmediata sintió un apretón en su rabo.
—Debes tener cuidado al pasearte desnuda conmigo cerca.
—Vamos Nick…
—Para mí eres irresistible, deberías saberlo—Nick recargo su cabeza junto a la de Judy—Hay que pedir esa comida-.
Nick llama por teléfono y solo se dedican a esperar. Judy solo se cubrió con una de las camisas de Nick mientras este solo traía un pantalón. No paso tanto tempo antes de que tocaran indicando que ya estaba ahí su cena. Después de su cena, ambos se dirigieron a dormir, bueno no tanto así, Judy estaba sentada sobre el zorro mientras este la besaba, ella acariciaba su pecho, podía sentir bajo ese pelaje, su ahora más trabajado pecho, aunque ella estaba más que loca por ese Nick delgado, pero su paulatino cambio a un espécimen más musculoso no le molestaba tampoco, igual sabía que no iría muy lejos, una de las virtudes de Nick es la agilidad y ser delgado le ayuda bastante, apoyo ambas patas en el pecho del zorro para separarse un poco de él.
—Nick…
— ¿Qué ocurre? —Si bien lo llamo en bajo volumen la conocía lo suficiente para saber que quería hablar sobre algo serio-.
—Quiero hacer algo—vio como el canino alzo una ceja ante su comentario—Quiero…quiero ir a ver a mis padres durante estos días libres…quiero que vayamos—Le pidió al final con un brillo en los ojos de sincera suplica-.
Nick solo la veía con unos ojos enormes de sorpresa, miedo, nerviosismo y estupefacción, sí, una parte de su mente le advirtió sobre eso, pero otra le dijo que tal vez no lo haría, ilusamente se apegó más a la segunda, pero no lo hizo. Ella le pedía ir, no solo ella, sino juntos, tenía claro que si se negaba ella respetaría su decisión, y no lo obligaría a ir, incluso se quedaría con él, pero esa cara, esos ojos, esa sinceridad, cada factor era una debilidad para el pobre zorro si provenía de la misma fuente….Judy, se acostumbró ya a no poder negarle nada.
—Si eso quiere mi zanahorias, eso haremos…Nos iremos a las madrigueras.
Judy lo vio con felicidad y emoción, después de tanto, por fin podría ir y ver a su familia, estar con ellos un poco y disfrutar de la calidez del hogar familiar, algo que el trabajo, y una peluda razón anaranjada no le permitían ir y disfrutar como quería.
— ¡Gracias! ¡Gracias Nick Gracias!
—Todo por ti, mi hermosa coneja.
—Eres el mejor. Te amo.
—Y yo te amo más pelusa.
—Nick…hay algo más que te quiero pedir—esas palabras le dieron miedo al zorro por alguna razón, tenía esa idea-.
—Adelante—él le asintió aun con esa sensación-.
—No quiero ocultarme, no en mi casa por lo menos—ahora Nick si sabía a donde iba-.
— ¿Quieres decir lo que yo creo?
—Quiero decírselos…a mis padres, a mis hermanos…a todas en mi familia. Pero solo quiero hacerlo si estás conmigo, si apoyas esta decisión. Si no es así lo haremos a la siguiente vez, quiero que te conozcan, que conozcan a mi primer amigo, a mi mejor amigo, al único que en realidad tengo en esta ciudad, quien es mi compañero de trabajo. Pero sobre todo quiero que conozcan a mi Novio, a mi alma gemela, y de quien no me quiero separar en esta vida.
Nick la mira con una expresión indescifrable, luego voltea a ver hacia el techo, cierra los ojos un momento antes de exhalar profundamente, abre de nuevo sus ojos, posando ambas esmeraldas sobre las amatistas de Judy-.
—Judy—comenzó suavemente—Sabes que yo ya no tengo familia…que soy un zorro completamente solo y significa mucho para mí que me ofrezcas esto, que me abras las puertas para conocer a tu familia…Claro que tienes mi apoyo Judy, siempre lo tendrás.
Finalizo su compromiso sellándolo con un tierno beso sobre los labios de su amada. Siempre estarían juntos sin importar que, ahora solo deberá a enfrentar a un pequeño ejército de conejos.
Daba inicio un nuevo día en la gran metrópoli animal. Como siempre Judy fue la primera en despertar, aun así en lugar de levantarse, solo se acurruco más contra su amado zorro recibiendo gustosa su calor, Nick era como un gran peluche viviente, su gran peluche, estaba segura que ya nunca podría dormir del todo bien sin el zorro a su lado abrazándola. Se dejó llevar por esa sensación diez minutos más hasta que vio que ya era necesario levantarse. Comenzó a tocar el pelaje de Nick, todo aquel de color amarillo, el cual iniciaba desde su mandíbula inferior y todo su vientre, continuo con sus caricias hasta que una zarpa zorruna se cerró en su espalda.
—Te diría que eso hace cosquillas, pero no es cierto, se siente muy bien—Le susurro en una de sus, para él, bellas orejas—Buenos días mi linda Zanahorias—Le dice antes de besarla con dulzura-.
La coneja solo corresponde gustosa mientras se sube en el zorro.
— ¿Cómo amaneció mi zorro durmiente?
—Increíblemente bien, como toda mañana que despierto contigo.
—Hay que levantarnos Nick, tenemos trabajo.
Suspirando un poco—Muy bien…es hora de tomar un baño.
El tiempo paso y ambos oficiales se colocaban el uniforme, como último toque Judy arreglo la corbata de Nick finalizando con un beso en los labios. Desayunaron y salieron rumbo a la comisaria, no tenían idea de lo que les pondría a hacer Bogo pero daba igual, lo harían sin importar. Llegaron al precinto y charlaron un poco con Ben, necesitaban ponerse al corriente de muchas cosas, hasta que vieron que era hora de ir a la sala, el ambiente era el mismo de siempre, fueron directo a su silla y se pusieron a esperar en ella a que el gran jefe llegara, no pasaron ni tres minutos cuando el enorme mamífero hizo acto de presencia, cuando escucho el alboroto de todos grito para silenciarlos.
—Muy bien ahora sus actividades…
Comenzó repartiendo misiones y actividades hasta llegar a nuestro dúo preferido.
—Hopps, Wilde…Parquímetros—soltó sin más al ver sus caras tuvo que aclararlo—Y no, no es un chiste—le dijo borrando las sonrisas cómplices de sus rostros-.
Los ojos de Nick se horrorizaron mientras las orejas de Judy bajaban y su nariz temblaba. Ambos se congelaron en ese estado un tiempo hasta que al final procesaron semejante cosa, pero ya era tarde, no podían reclamarle a Bogo, aunque no estaban muy contentos igual, y claro el que menos lo estaba era el zorro.
—Tranquilo Nick—su coneja trataba de calmarlo-.
— ¿Qué me tranquilice? Lo lamento zanahorias pero no puedo, simplemente no puedo, incluso preferiría estar en el maldito archivo que hacer esto—la voltea a ver—Ah no, eso no, ni siquiera lo pienses—le dijo cuándo le tendió un chaleco a su medida color anaranjado—Ni muerto me pongo eso, no me pondré el disfraz de payaso, uno se ve tan ridículo, se ve como…—sus palabras murieron en su garganta al ver a la hembra con los ojos entrecerrados mirándolo de forma asesina, y no era para menos, Judy ya se había puesto el chaleco y el sombrero, si bien ella tampoco estaba muy contenta haría lo que le ordenaron, pero cada adjetivo que Nick dio…estaba segura que lo decía por una cosa—Bueno…a ti se te ve muy bien, digo te ves muy linda…yo…ok sino me matas lo hago—se rindió al final—pero no me pondré el maldito sombrero.
Cuando ya estaban en camino…
—Por lo menos esto me trae buenos recuerdos—le comento el zorro a su coneja, porque sí, también les asignaron el mismo auto de antes-.
—Al menos le ves el lado bueno a las cosas-.
—Es lo único que puedo hacer—se quejó resignado-.
—Sabes a mí también me trae gratos recuerdos, por ejemplo el mejor día de mi vida, pues así te conocí a ti.
—La nostalgia nos ayudara a superar el día. P-P-Por cierto—de repente le dijo muy nervioso llamando mucho la atención de la coneja—A-Algún plan para lo de mañana.
—Bueno ya que lo mencionas…sí, primero pensé en llamar, hasta que pensé en darles una sorpresa mejor, no sé que opines tú.
Nick respiro hondo para calmarse—Si quieres podemos ir desde temprano, puedo…puedo conseguir un transporte y estar ahí para el desayuno…
— ¿Enserio puedes hacerlo?
—Sí, es más rápido en auto que en tren.
—Nick muchas gracias.
—Por ti lo que fuera, pero si quieres que lo haga tengo que empezar a arreglar unas cosas desde ya…
—Adelante mi zorro astuto.
