Hola chicos, quería publica antes de que me diera un ataque de ansiedad por la nueva temporada de dragones.
En este capi y durante los siguientes aparecen unos personajes que la amable KatnissSakura que prestó, te prometo cuidarlos. Denle la bienvenida a Alberick y su tribu: Los Kogeorns…
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Capítulo 34: Lucha por lo que es necesario.
Y como pequeña y silenciosa e insignificante que nuestra lucha puede parecer,
tal vez podríamos todos trabajar juntos ...
y romper las cárceles que nosotros mismos creamos.
Tal vez podamos ser capaces de mantener este feroz y hermoso mundo así como libre para todos
Cómo Hablar Dragonés - Cressida Cowell,
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"Águila mensajera" –se escuchó por uno de los guardias que hacían de centinelas. El cuerno se tocó con cierto stacatto para que el pueblo no se inquietara, señal de que no era peligro, sólo avisos para el jefe.
Hiccup había estado en casa leyendo la carta de su padre una y otra vez, le dejó el sobre a su esposa n la habitación para que lo leyera en cuanto llegara, pero al percibir el aviso de mensaje salió de su casa para ver que Gobber atrapaba al ave.
-Listo bonita, has volado mucho. Descansa. –le dijo mientras le ponía un poco de migajas de para que se alimentara. Le quitó de la pata el mensaje para abrirlo, realmente era extenso. –No le entiendo.
Hiccup se rio un poco.
-De seguro viene en clave. –comentó el jefe tomándolo para después leerlo, pues había establecido cierto código con algunos aliados en caso de las cartas se filtraran.
Fishlegs también se acercó para informarse de la situación.
-¿Noticias importantes? –preguntó el vikingo, desde que se supo de los ataques todos estaban asustados. Los refugios estaban preparados para una capacidad del doscientos por ciento, al igual que la armería, e incluso cada vikingo portaba armas o dagas para defenderse de ser necesario.
-Sí… otra isla atacada, el mensaje es de hace unos días. –se molestó y se sintió impotente, pero también sintió miedo por la inseguridad que se respiraba en el aire.
-¿Piden el apoyo? –preguntó Gobber.
El castaño se mordió el labio. –No. Sólo comunican que fueron saqueados y tomaron algunos rehenes para después marcharse. Nos alertan para que tengan cuidado. –comunicó el jefe tratando de guardar la compostura debido a que mucha gente se acercó a él. Pero los tranquilizó con la mirada para que continuaran con su labor.
-Eso es extraño. –infirió el mejor amigo de Hiccup. -¿Qué isla es?
-Los Kogeorns.
-Son aliados de nosotros. –recordó Fishlegs, analizando que era otra isla, aunque muy alejada de su ubicación.
Hiccup se llevó una mano a su cabeza. –Hay que llevar víveres o ver si ocupan ayuda con la reconstrucción de algo o miembros de la armada….
El rubio asintió tomando en cuenta su buen gesto, sin duda admiraba a Haddock por muchas cosas, pero una de esas era su gran corazón.
-Hiccup, no dejes a Berk indefenso. –aconsejó Gobber.
El jefe reprimió esas ganas de ir a ayudar. Claro que quería ir a auxiliar a otra isla pero no podía dejar su propia aldea, menos sin Toothles, ya que era el alfa.
-Es verdad. –se quejó un poco.
-Iremos nosotros. –se ofreció Gobber junto a Fishlegs.
El castaño agradeció con la mirada. –Les tomaré la palabra por esta ocasión. Como tampoco está Astrid y mi madre está de expedición creo que soy la única red de seguridad que le queda a Berk. Cuídense mucho por favor, si ven peligro regresen de inmediato o avísennos para prepararnos.
Los jinetes asintieron y regresaron para alistar su partida. Fishlegs, Gobber y algunos jinetes recién egresados de la Academia marcharon preparados hasta la isla del jefe en cuestión.
El castaño los acompañó hasta la los límites de las aguas de Berk. Se despidió de ellos y se quedó en un farallón hasta que los perdió de vista en el horizonte rumbo al noreste. Miró en otra dirección y suspiró con preocupación.
-Mi lady, no te demores. Tengo un mal presentimiento.
Toothles gruñó, como si le avisara para que algo se avecinaba.
-¿Qué pasa? –preguntó al notar la conducta de su dragón y vio a su madre acercándose a ellos en Cloudjumper.
-Mamá… dime que todo está bien. –pidió Hiccup, pues sentía que con todo lo que pasaba pronto iba a colapsar por la preocupación.
-Me temo que no hijo. Son los dragones. Encontré a algunos que escapaban y tenían muchas heridas en las alas, cuellos y algunos más incluso sin garras.
Hiccup apretó sus puños. -¿Dónde?
-Los guie al bosque central para que comieran y empezaran a adaptarse de nuevo a la vida que tenemos en Berk.
-Muy bien, iré a ver cuáles podrían ser los motivos y…
-Hijo, eso no es todo. Hay algo importante que debes saber.
El muchacho sujetó con más fuerza la montura del dragón negro.
-¿Conoces el polvo de esclavos? –preguntó la mujer algo aturdida.
-Por desgracia. –contestó el castaño recordando las malas jugadas que le hicieron pasar hacía años.
-Los dragones fueron expuestos a este tipo de veneno. En los humanos se usa para… facilitar la trata de esclavos. En mínimas porciones se logra el objetivo con las personas, pero con los dragones…
-Los resultados pueden ser desastrosos.
Madre e hijo se miraron preocupados.
-¿Crees que Drago esté detrás de todo esto? –preguntó, aunque prácticamente decía una afirmación.
-Sí, y me temo que no es el único. –resopló la mujer.
Ellos no pudieron terminar de comentar sus ideas porque el sonido de los cuernos se escucharon por Berk. Al escuchar el primer sonido Hiccup se alarmó, pero reconociendo la intensidad y la duración, descartando una invasión.
-Al menos es de la aldea.
El jefe sacó su catalejo de uno de los morrales del dragón y pudo apreciar quiénes eran los que llegaban a Berk. Suspiró de alivio y pudo sonreír un poco.
-Es Astrid.
Valka también sonrió. Tenía varios días de estar trabajando y casi no había visto a su otra hija.
-Iré a acompañarla. –dijo emocionado. –Arriba amigo.
Valka sonrió enternecida por tanta devoción a su esposa, tanto que la hacía recordar los años de vida tan maravillosos que compartió con Stoick.
-Mi lady. –se acercó a Astrid, pero se sintió consternado por ver que no venía sola. Venía Sotma en el Gronckle y Heather con Karena, además del Skrill Ray de la reina. –Majestad, ¡qué sorpresa!
-Es un gusto saludarte, Hiccup.
-Hicc; Karena y Sotma se quedaran un par de días en Berk. A Karena le gustaría discutir algunas estrategias de… -volteó a ver a Karena y ella tomó la palabra.
-Estrategias de planificación y administración de víveres. Además de una nueva línea de defensa, ya tenemos más dragones. El invierno está próximo y he tenido unos problemas. Eret se queda a verificar los cultivos, mientras planeo una estrategia. ¿Podrías ayudarme?
El jefe sonrió con tranquilidad, pensó que era algo más grave.
-Será un honor.
Terminando de hablar, escoltó a las chicas a Berk, donde la reina y su dama de compañía se instalaron rápidamente en la choza de Heather ayudados por la jefa de Berk.
-Lamento que tengas que mentirle a tu esposo. –se disculpó la reina abriendo unas bolsas de cuero que llevaba.
Astrid colocó unas almohadas extras en la cama que unos vikingos acaban de realizar. Resopló un poco porque se cansó más rápido de lo usual y se sentó.
-¿Te encuentras bien, Astrid? –preguntó Heather extrañada por la conducta de ella.
-Sí, no pasa nada. Sólo estoy algo aturdida por lo que ha pasado. –contestó, abanicándose con su mano, porque además tenía calor. –Más de rato hablaré con Hiccup acerca de los rumores, pero antes… tengo hambre… ¿ustedes no?
Sotma y Heather se miraron extrañadas pues antes de irse de Berserk comieron muy bien.
-Yo sí. Mucha. –señaló Karena, acariciando su vientre.
-Entonces debes ir al Gran Salón. –animó Astrid saliendo de la choza junto a la embarazada.
Heather se encogió de hombros y tomó la capa de Karena para que se la pusiera y ocultara su vientre.
En cuanto a Sotma, ella sólo se le quedó viendo a Astrid de manera perspicaz. Ella se daba cuenta de su condición. Sonrió feliz por su jefa legítima y las acompañó, tal vez le diría pronto, aunque no quería ilusionarla al comentarle que era muy probable que estuviera embarazada.
De camino al Gran Salón, el jefe de Berk interceptó a su esposa y a las chicas.
-Astrid… debemos hablar. –la detuvo antes de que entraran al Gran Salón.
La chica se mordió el labio porque tenía hambre, pero al ver la mirada temerosa de Hiccup asintió.
-¿Cuál es el asunto?
-Han atacado otra isla. –murmuró para que nadie más escuchara, pero la verdad es que era un secreto a voces. La chica compartió la mirada preocupada del muchacho y se dirigió con su esposo y su suegra a platicar.
Entraron a su choza donde estaba Valka, Snotlout y los gemelos, es decir, parte del equipo de confianza del jefe.
-¿Hay comida? –preguntó Ruffnut con su gran vientre.
-Sólo hay pan. –comentó Astrid como anfitriona de la casa. Ofreciéndole algo a su amiga y aprovechando para quitarle un poco sin que nadie se diera cuenta.
-Le falta miel. Idiota, consigue un poco. –ordenó la embarazada a su esposo.
-Enseguida, mi valquiria. –como mascota asintió efusivamente y sacó un tarro de miel de una bolsa. –Estaba preparado.
Los chicos rodaron los ojos, todos molestos por ser inoportunos.
-Mejor aprovechemos el tiempo. ¿Qué es lo que quieres hablar?
-Me gustaría esperar a Gobber y a Fishlegs, pero empezaré con ustedes.
Hiccup extendió un mapa sobre la mesa.
-¿Jugaremos mazas y garras? –preguntó Tuffnut.
-¡Pido ser el traidor! –ganó Ruffnut con la boca llena de migajas de pan.
-No jugaremos, es para analizar los movimientos que han hecho los atacantes. –dictaminó Hiccup, molesto de que no vieran la situación como debía ser.
Astrid observó detenidamente las islas que estaban tachadas y enumeradas. –No hay una línea de ataque. –comentó en un susurró, tratando de encontrar la relación.
-Yo tampoco la encuentro. Parece salteada. Empezaron en el norte, luego al sur… después regresaron al norte y fueron hacia el oeste.
-¿Y si sólo buscan una distracción? –opinó Tuffnut mientras se rascaba la nariz.
-Si fuera distracción avanzarían más rápido… en la carta de los Kogeorns dice que tomaron rehenes pero no se menciona qué pasó con ellos. Los piratas y mercenarios casi no toman rehenes a menos que quieran obtener algo.
Astrid se asustó por eso… ¿acaso si eran verdad esos rumores en los que no creyó? ¿Eso mismo que Karena le había dicho?
-¿El Rey Axel ha comunicado algo? –preguntó Astrid tratando de buscar otras estrategias.
-He mandado cartas a la capital, pero al parecer está en Norway con su hija y Bruce. –Hiccup se tocó el cuello, demostrando frustración.
-Y por lo que sabemos no es el único archipiélago que ha sido sitiado. –terminó Valka, atemorizada. –Aunque está lejos Norway es otra opción y mucho más tractiva que islas. Estamos hablando de ciudades.
Todos suspiraron. Ruffnut se llevó sus manos al vientre, asustada por el futuro que le esperaba a su hijo. Astrid hizo lo mismo inconscientemente.
-Entonces de momento no podemos contar con ellos ni con su increíble armada. –meditó Snotlout.
La jefa observó detenidamente el mapa. Lidiar con Viggo y Ryker les había dado mucha experiencia como estratagemas pero ahora esta extraña estrategia les causaba dolores de cabeza.
-No entiendo qué es lo que buscan esas islas. –opinó Tuffnut.
Todo resoplaron siguiendo la ruta que los atacantes habían estado siguiendo, aunque algo entendió Astrid. La rubia se paró en seco, llamando la atención de los que estaban allí.
-¿Sucede algo mi lady?
Reconoció ese mapa.
Su esposo le había hablado de él. Eso no era un mapa. Era el plano del bastón de Axel.
-Hiccup… el problema no son las islas que han atacado, sino las que no. Al rededor de ocho islas son las que faltan... entre ellas Escalofrío, Berserk y... Berk.
-¿Qué tiene que ver eso?
Astrid bajó la mirada y se puso un poco nerviosa. Relamió sus labios y se dispuso a hablar, pero no pudo porque se escuchó una alarma en un cuerno, significado de que un aliado estaba por llegar a Berk.
Hiccup salió a toda prisa seguido por Astrid y los demás, aunque Ruffnut y su gran panza de siete meses se quedaron sentadas.
Valka tomó vuelo en Cloudjumper y tranquilizó a todos. –Son Gobber, Fishlegs y los que fueron a la isla.
El jefe respiró aliviado. En ese día habían llegado puros aliados. Pero empezó a atemorizarse al ver la cara de Fishlegs y Gobber.
Astrid llevó sus manos al vientre y recordó lo que había vivido en Berserk.
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Sobrevolaron un par de horas hasta que arribaron. Se notaba el humo saliendo de varias construcciones, varias cabañas desechas e incluso una gran pila de cuerpos humanos que iban siendo depositados poco a poco en los galeones para darles un funeral digno.
Fueron sorprendidos por unas flechas en llamas, pero en cuanto los centinelas vieron que se trataba de amigos hooligans y miembros de Berk los recibieron con calma y alegría.
-Lamento mucho el recibimiento. –se disculpó el jefe dando un breve saludo y reverencia algo del protocolo de la isla.
-Aceptamos sus disculpas. –comentó el Gobber. –Nos llegó su mensaje y vinimos a ayudar. ¿Dónde está su padre?
El muchacho de cabello negro y ojos azules bajó la mirada.
-Murió en uno de los ataques… soy el nuevo jefe de la isla.
Fishlegs y Gobber bajaron la cabeza en señal de duelo y se quitaron los cascos.
-Lo lamento mucho jefe Alberick. Si hay algo que podamos hacer…
El nuevo jefe del pueblo agradeció. –Mencioné que no queríamos ayuda de nadie. Corren peligro estando aquí.
-Creí que el peligro había pasado. –opinó el de la mano de gancho.
-No, Gobber. Esto no son simples motines. –suspiró el jefe, apretando sus puños. –Son piratas expertos, pero no están conformes con llevarse el oro y la plata que hay en las islas… se llevan el verdadero tesoro, se llevan la esperanza, el futuro de cada feudo. –confesó aturdido, recordando el dolor y la impotencia que seguramente sintió durante el ataque.
- Recuerdo que cuando nuestra isla fue atacada ustedes me ayudaron y albergaron a gran de mi gente. Los jinetes y yo podremos recuperar el tesoro. –alentó el vikingo regordete, siendo apoyado por Gobber mientras señalaba todo el trabajo que los jóvenes jinetes empezaban a realizar para ayudar a la gente de la aldea.
-Gracias. No lo dudo ni por un momento. Pero para recuperar el tesoro que me arrebataron tendría que entregar mi isla… y creo que lo haré.
-¿Cómo? ¿Qué es lo que se llevaron?
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-Cierto. Así que concluyamos esta plática y digan qué es lo que Berserk necesita y en qué puede ayudar Berk. –dijo sin más miramientos.
Los reyes se tomaron de las manos y se pusieron en pie.
-En que guarden un secreto. –pidió Eret, quitándole la capa a Karena en la cual se dejó ver un pequeño vientre que empezaba a crecer.
-Tengo casi tres meses de embarazo. –confesó la reina, ruborizada.
Astrid ahogó un grito, llevándose sus manos al abdomen sin percatarse.
-¿Seré tía? –preguntó Heather toda emocionada, dando un brinquito de felicidad.
Eret asintió feliz y orgulloso, mirando con amor a la reina.
-Felicidades. –musitó Astrid sin dejar de tocar su vientre. –Berserk tendrá un heredero.
Karena se ruborizó y dejó que las chicas la abrazaran.
-Pero no entiendo… ¿por qué es un secreto? –preguntó curiosa.
Karena se aturdió y Eret apretó sus puños, fue cuando las hooligans detectaron que no era algo sencillo.
-Hay fuertes rumores de una guerra. –comentó la reina. -¿Saben qué es lo que han hecho en las islas que han sido sitiadas?
-Tengo entendido que han saqueado todo y han tomado rehenes para poder escapar. –comentó Astrid ya que estaba un poco más enterada de eso.
-Así es, algo hay de cierto en eso. Pero la verdad es que es más que tomar rehenes. No son aldeanos o gente común… toman gente de la familia de lo jarls, de los jefes…
-Y de los reyes. –finalizó Eret sujetando a Karena de los hombros.
-En algunas islas hasta han matado a los hijos del líder. –comentó Karena, asustada.
-¿Cómo es que no sabíamos de eso? –preguntó Astrid, furiosa por tales atrocidades, en la mayoría de las islas los herederos eran niños o jóvenes menores de catorce años.
-Los atacantes amenazan con hacerles daño si esa estrategia se llega a saber.
-¿Y cómo se enteraron? –preguntó Heather.
-Annek nos dijo. –confesó el rey.
-¿Y ustedes le creen? –preguntó la jefa dudando de las palabras de la persona más traicionera que conocía.
-Al principio no. Eret fue a las islas más cercanas a confirmarlo y era verdad. Llegan a la isla lanzando catapultas, y van directo a los refugios, como si supieren en donde están, asaltan el tesoro y justo cuando la guardia de la isla trata de contraatacar tomar como rehenes a los herederos. No diferencian si son bebés, niños, niñas… los toman y se los llevan. En una de las islas hasta se llevaron a la jefa porque….
-Porque estaba embarazada. –informó el rey, con preocupación en sus ojos.
Astrid entendió por dónde iba la petición.
-Por favor… quiero que lleven a Karena a Berk para que esté más segura. Los últimos rumores dijeron que eran
-Son sólo rumores… también lo de los herederos. No pueden tomar decisiones basados en información que puede ser falsa. –trató de persuadir Astrid.
-Es muy posible que sea falso todo esto. Es cierto. –opinó Eret, más tranquilo. –Pero de cualquier modo, mi reina no está a salvo en este lugar, y no queremos que se conozca lo del embarazo, no hasta que lo de la guerra pase.
-¿Y si no pasa? –supuso Heather.
-Pasará, y ustedes serán muy felices. –prometió Astrid empatizándose con el miedo de los reyes.
Eret sonrió agradecido. –Sabía que dirían que sí, por eso acabamos de decir al concejo que Karena estaría en Berk un par de días para trazar una nueva línea de defensa.
Haddock sonrió, no creía para nada esos falsos rumores que la maldita de Annek había dicho, pero si ayudaba al embarazo de su amiga, claro que haría cualquier cosa, además sí era necesario que la reina trazara una nueva defensa en su isla..
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Notas de la autora:
Cortito, lo sé. Pero tenía que escribir algo para pasar el rato en la espera de la nueva temporada.
Gracias por leer
Gracias a los que comentan, los que me agregan a autores y alertas
**Amai do**
-Escribe con el corazón-
Publicado: 16 de febrero de 2017
