Notas de autor: Sí estoy viva, no estoy muerta en algún río. Bueno debo agradecer a ciertas personas por animarme a continuar y en especial a Kallen por ayudarme con la edición final. sé que posiblemente algunos ya lo leyeron en AY, pero en esta pagina empecé y siempre voy a publicar aquí tambien, además a algunos les gusta más estos lares. Espero que aun haya alguien leyendo y como en los anteriores capitulos deben de leer hasta el final, aclaro que a pesar de todo es un narusasu, claro que no siempre va como uno le espera. Y pues sí es mi manera de ir contra el mahismo, recuerden que Sasuke piensa que Naruto esta muerto. Quiero retratar muchas cosas que no lo hzo la novela y que me pareció flló en su conbat contra el machismo por eos Sasuke es Sasuke y nunca va a a ser alguien sumiso. Bueno, espero que les guste y auqnue no parezca ya tengo el final pensado , asta la última escena... para plantearlo fue que me he demorado tanto...Gracias y espero sus comentarios del fic y del manga de la semana pasada de Naruto. Que les pareció? A alguien le gusto el sasukarin que se nos esta viniendo?
Masaru trataba de no desviar su mirada hacia el listado de hiraganas que Karin tenía, pero la tentación era fuerte y su mente le traicionaba, confundiendo un hiragana con otro; sólo esperaba no equivocarse pues su Oka-san era muy estricto con su educación.
Mañana cumpliría los 5 años de vida y sería una celebración especial, pues dejaba de ser un "bebé" para ser un niño, un niño que debía aprender todas las materias y artes posibles que dignificaran al clan. Él estaba feliz, realmente le gustaba aprender mucho, y más aún las recompensas de su Oka-chan y de sus abuelas.
Al fin terminó y Masaru llamó la atención de Karin, quien leía un libro. Ésta revisó el listado hecho por el niño y le regaló una sonrisa.
-En verdad eres un niño inteligente…
Aquello hizo sonreír a Masaru, al menos hasta que Karin le tendió otra hoja mientras le corregía varios símbolos del hiragana
- Recuerda que el hiragana se debe aprender perfecto sino no podrás aprender correctamente. Si te indicamos el orden de los trazos es porque debes recordarlos y utilizarlos- le apremio ella un poco más seria.
Masaru ya había borrada su sonrisa victoriosa, para cambiarlo por un puchero mientras revisaba nuevamente el listado de Hiragana y como estos apuntes le ilustraban el orden de cada trazo. Al parecer no podría escaparse temprano.
Cuando la tarde cayó y una sierva se apareció con dos vasijas de té y unos mochis al fin pudo suspirar y lanzarse de espaldas a los cojines. Karin simplemente rió divertida ante el comportamiento del niño que poco tenía que ver con la gracia que todo noble debía de tener, sobre todo del estatus al que llegaría Masaru si todo continuaba como hasta ahora.
- Recuerda que debes mantener cierta elegancia.
El pequeño sólo acentuó su puchero: Claro que sabía que no comía ni se recostaba de acuerdo a lo que indicaba las buenas costumbres, pero realmente en su cabeza sólo estaba el hecho de que al fin era libre del estudio hasta mañana.
Karin observaba el semblante aburrido y a la vez pensativo, extraño para alguien de aquella edad, rió y se acercó a él para despeinarle los cabellos.
-Pero eres aun mi bebé así que está bien
El apapacho fue asfixiante y a la vez reconfortante. A Masaru le alegraba tener tantas personas que se interesaran en todos los aspectos de su vida.
Finalmente, decidieron tomar sus vasijas de té y empezar a degustarlas, sintiendo como le relajaba, haciendo que sus músculos dejaran de estar tensos, pues se habían puesto así por concentrarse tanto en sus estudios. Luego, comenzaron a disfrutar de los pequeños machis de frutas que la cocinera de la mansión preparaba principalmente para consentir a Masaru. Aquella mujer era adorada por todos los niños de la casona, bueno por Masaru y los hijos de Kakashi y Obito cuando se encontraban en la mansión.
-¿Tú crees que Oka-san se moleste si le pido un hermanito?- dijo con su vocecita infantil y un puchero.
La inesperada pregunta del niño tomó por sorpresa a su niñera pelirroja, quien casi se atora cuando se había metido a la boca un mochi completo. Por suerte sólo tuvo que tomar un buen sorbo de té para recomponerse e intentar hacer frente la curiosidad infantil de Masaru.
-¿Por qué lo dices?- La verdad es que quería evitar el tema aunque no fuera del todo correcto.
El niño se puso la manita en el mentón y comenzó a rascárselo suavemente con sus dedos, para luego fruncir sus labios en un puchero que el propio niño siempre manifestaba a la hora de estar pensativo o tomar una decisión importante, o lo que a esa edad se consideraba importante.
-Es sólo que la mayoría aquí tiene hermanos… y sé que para tener un hermanito necesito pedírselo a oka-san quizás Gaara-ojisan quiera ayudarle.
Karin casi escupe su té, pero se contuvo y guardo las apariencias haciendo conversación aquí y allá. Era evidente que no podía contener su nerviosismo por lo que hasta el propio Masaru que al principio la miraba un poco asustado por sus movimientos temblorosos se había asustado.
- Karin-san, ¿Pronto te casaras? — preguntó de repente.
Karin se quedó estática para reacomodarse sus lentes, aspirar y llenar sus pulmones de aire, para luego botar un largo suspiro logrando que su nerviosismo se fuera.
-Sabes que sí.
- ¿Pero te irás de aquí? – le preguntó con un puchero.
La muchacha sintió aquel sentimiento de ternura y las ganas de abrazarlo mientras restregaba su mejilla contra la del niño le asaltaran y así lo hizo.
-¡Sabía que me querías, pequeño bastardo!
Masaru hizo un puchero y se separó del abrazo poderoso de su tía pelirroja.
-Siempre tendrás la duda – dijo inflando sus mofletes.
La pelirroja rió encantada.
-No me iré, no te preocupes. Casi soy parte del clan junto con Suigetsu. Te puedo asegurar que ese bastardo tampoco se irá de aquí. Queremos mucho a Sasuke, aunque el bastardo de tu padre nunca no lo diga, sabemos que nos aprecia.- dijo golpeando un puño contra la palma de su mano.- ¡Y tú también pequeño ingrato!
- ¡Entones ayúdame a pensar como decirla a oka-san que quiero un hermanito!
Karin rió divertida por la ocurrencia de su sobrino. Podría resultar un poco doloroso pero el niño no tenía la culpa de decir abiertamente lo que quería, y a quien quería.
Esto podría terminar con un Sasuke enojado o deprimido y con una situación incómoda para Gaara y Sasuke, aunque suponía que la idea le agradaría a Gaara. Notaba que en todos estos años, el hombre se esforzaba por ser un buen amigo y apoyar tanto emocionalmente como materialmente, enviándole sus hombres a servir de escoltas para la familia. Y cuando Sasuke al fin viajó a Suna se desvivió por que éste conociera los mejores lugares de Suna, bueno, lo que su tiempo les daba pues Sasuke no iba por diversión sino a cumplir funciones de representante para Orochimaru. Después de aquel viaje, Sasuke perdió la sensación de culpabilidad y dejó sus sentimientos fluir por lo que podían notarle más relajado y amigable con Gaara, antes parecía querer impedir que algo se construyera entre ellos y no habían vuelto a tener la misma confianza de hace tantos años, por lo menos la confianza de amistad había vuelto con seguridad.
-¿Te gusta Gaara-sama verdad?- preguntó la pelirroja al niño mientras le acariciaba los cabellos suaves.
- ¡Sí! Es serio, pero con él he entendido mucho de las lecturas que leo y no alcanzo a comprender; es muy paciente y tiene buenos gustos para regalarme en mi cumpleaños o en cualquier época del año. Y...
-¿Y?
-Me siento seguro con él, no sólo por mí, sino porque siento que oka-san se encuentra seguro cuando él está presente.
Karin trato de que sus lágrimas no cayeran de sus ojos, pues no quería asustar al niño con un llanto que no comprendería.
-Es muy amable, y recuerdo que desde siempre juega conmigo, me divierto con él… No sé, siento como si fuera un soporte y me siento en confianza.
Eran los sentimientos que se sienten por un padre o madre. Eran los sentimientos primarios de un niño que se siente protegido y cuidado, seguro y amado con un adulto que actúa como un protector o padre.
-¿En verdad sientes eso?- una voz cortó la conversación.
Sasuke, quien observaba a su hijo con una sonrisa siendo esbozada en su rostro, dirigió su mirada hacia la pelirroja.
Karin era una de las pocas personas que podía contemplar aquella sonrisa cálida y sincera del pelinegro. Notaba cómo amaba a su hijo y esperaba que haber escuchado esta conversación no le atormentara o no le confundiera a tomar una decisión a futuro.
-Sí es cierto, Oka-sann... Mikoto-obasan me ha enseñado a no mentir nunca
Sasuke le cargó y le puso a su altura, haciendo que sus miradas se encontraran, el niño sintió sus mejillas arder y dijo.
-Bueno... sólo a mentir en caso necesario está bien… ¡Pero te juro que a ti nunca te mentiría!
Sasuke volvió a sonreír. Le alegraba la inocencia de su hijo, la frescura de su ser, lo puro que era pero no podía evitar las preocupaciones de todo padre, que se hacían presentes conforme el niño crecía y se acercaba al inminente enfrentamiento de su persona con la sucia y corrupta sociedad. Antes de ello, esperaba terminar con este gobierno o al menos descubrir si verdaderamente Orochimaru era totalmente culpable; pues en estos años de estar sirviéndole tenía la impresión que no era del todo cierto su entera culpabilidad y al parecer comenzarían a caerle pruebas.
Pero, ahora debía atender las preocupaciones de niño de su hijo.
-Masaru, lo siento pero no puedo darte un hermanito. Por lo menos no ahora.
Con Masaru se esforzaba por tratar de hablar lo más suave que podía. Al menos su carácter frío le ayudaba a no perder la paciencia ni explotar fácilmente. Aunque realmente le incomodaba un poco hablar sobre tener hijos a futuro. Para él, Masaru era su única preocupación absoluta y de hecho creía que no era el mejor padre del mundo; pero se esforzaba por ser lo que Masaru necesitase. No se veía trayendo a otro niño al mundo. Al menos ahora no.
- Pero, Okasan, tío Obito tiene dos gemelos y va a tener otro bebe pronto- acotó con un poco de esperanza.
- Sí, pero sabes, Masaru, tener hijos es una decisión que debe ser decidida con cuidado: no se puede tener un bebé cuando sea. Y no puedo tenerlos. Mi único niño serás tú; al menos por ahora ¿sí?... Y además, sabes que el clan es tu familia y cada miembro de ella es tu hermano y debes amarlos como hermanos de sangre.
- No... te molestes…- le pidió el niño
Sasuke abrazó fuertemente a su hijo, previniendo que probablemente su mirada se había tornado severa como siempre que trataba un tema que le era incomodo. Puso su mentón delicadamente sobre la cabeza de su hijo el cual olía a fragancias frutales y pronto sintió que éste dejaba de estar tan tenso como hace un minuto.
- Masaru, no comentes estos temas a Gaara. Él es mi amigo.- Su voz le salió como un susurro que el niño oyó perfectamente, pero que le causó cierto miedo de que su padre doncel esté enojado.
- Pero él parece tu novio.
Recibió un beso en la frente después de aquel comentario. El doncel mayor se separó ligeramente y le miró a los ojos como siempre hacía para que su hijo no temiera a mirar a los ojos de nadie.
-No intervengas en esos temas, Masaru. Son problemas de adultos. Gaara será tu amigo tanto como tú y él quieran serlo sin importar yo. No somos novios, si lo fuéramos te prometo que tú serias el primero en saberlo.
-Pero quiero que te proteja, mamá.
El aludido esbozó una sonrisa suave que se tensó gradualmente. No le molestaba que su hijo le llamase "mamá" es más, le encantaba por que le recordaba a las simples palabras de cómo le llamaba cuando era un bebé. Sin embargo, el tema comenzaba a fastidiarle pues él mismo estaba inquieto sobre ello, a pesar de que comenzaba a sopesar seriamente las intenciones de Gaara de llevar su relación más allá. No iba a comportarse como un mocoso; si tendría algo con Gaara, primero lo analizaría para ver si era conveniente; claro, también contaría con el cariño que ya le tenía.
Lo que sí le molestaba un poco, es que su hijo creyera que necesitaba protección de un varón. Eso le sacaba un poco de quicio, pero aún así trataba de digerirlo por su hijo.
- No te preocupes, tengo la fuerza para protegerte y proteger a nuestros seres importantes; además, Itachi nos protege a todos. Así como un día tú protegerás a todos los del clan.
Dejando al niño sin palabras , dejándole un claro mensaje en su mente, se dirigió a Karin para comunicarle que debía prepara el atuendo y terminar de alistar todos los detalles sobre el cumpleaños número cinco de Masaru para el día de mañana, donde sería reconocido como miembro oficial del clan y sucesor de Itachi.
Kushina sabía que Sasuke iba al templo a prender un incienso a nombre de su hijo y que dejar que sus lágrimas cayeran en confusión. Una vez, ella misma se retiraba del templo y Sasuke llegaba bastante ido en su mente, se preocupó y le siguió y ahí lo vio; justo como ahora, susurrando el nombre de su hijo tan bajo que si no fuera porque el templo estaba en total silencio no hubiera podido escucharlo a esa distancia. El joven tenía buenos sentidos, pero parecía que en ese momento se sumía en una burbuja personal.
- Necesitas ser feliz y tener alguien a tu lado.
Le habló esta vez pues temía que el joven se hundiera en esa depresión en la que estuvo después de la muerte de su hijo.
Sasuke ya había dado la reverencia respectiva al templo, por lo que se giró para enfrentarla con una mirada que nunca había utilizado con Kushina.
-No lo necesito. Puedo sostenerme por mí mismo y siempre he pensado que el matrimonio es…
- No matrimonio... bueno en verdad creo que si amas a alguien ¿Por qué no unir sus vidas? Sin embargo, hablo más que nada de compañía, de que no rechaces a alguien que puede hacerte feliz. Muchacho, observa a tu hermano: Amó casi hasta la locura a una mujer; sin embargo, pudo dejar su recuerdo en paz y volver a amar, sentir lo que es ser amado a plenitud. No están casados y por como veo, nunca lo estarán; pero poco a poco están bien, y se muestran más amor y confianza que cualquier otra pareja casada. No te pido que olvides a mi hijo, no quiero que lo olvides ni que mi nieto lo haga. Pero Masaru es un niño y quiere tener otro adulto protector. Tu eres joven, recién floreces como doncel por completo y mereces alguien que te de calor en las noches y te apoye con un beso o abrazo cuando sientas la debilidad de seguir. Es tan simple como que todos merecemos otra oportunidad para ser feliz, para hacer feliz a alguien y que nos hagan felices.
Sasuke se levantó del suelo de tatami y caminó hacia la salida del templo sin mirar directamente a Kushina.
-Usted es buena dando consejos pero no siguiéndolos. Después de todo, sigue añorando al padre de sus hijos.
Kushina levantó la mirada y se mordió el labio inferior.
-Yo no tuve tiempo de hacerlo; ahora ya estoy vieja. Tú eres un jovencito y puedes tener mas hijos y aun puedes darle mucho a otro varón; un varón que también te de mucho. Masaru crecerá y será tu orgullo, tú tienes triunfos como padre, como doncel, pero ¿No es hermoso poder compartirlos con un compañero? Mi hijo querría verte feliz, porque eso es el amor y mi hijo te amaba.
El doncel resopló y siguió su camino ante la mirada iracunda del monje que cuidaba del templo de la familia que había presenciado la pequeña charla de Kushina Y Sasuke.
- Yo tampoco tengo tiempo.
Y al finalizar lo dicho se encaminó hacia su caballo para ir hacia su trabajo y seguir con su rutina diaria.
Pese a lo dicho a Kushina, la verdad es que no podía evitar sentir una especie de alivio para estos sentimientos extraños que se aglomeraban. No era el mismo primer amor hacia Gaara tan puro e inocente; ni el amor apasionado por Naruto, un amor nacido de la convivencia de dos jóvenes; sino, sería uno pensado y meditado detallando los pros y contras, no sólo para él, sino para su hijo. Después de todo, Sasuke Uchiha tenía muchas cosas que pensar antes de enmaromarse de nuevo y en primera lista estaba su hijo.
Aun así, la palabra "compañero" rondaba su cabeza de forma insistente.
La ceremonia en el templo había gustado a Masaru por la música, pero no se comparaba a comer dulces siendo cantado por las bailarinas de su clan, y por todos sus familiares que le cantaban una renga de felicitación. La celebración se expandía por todo el clan, pues el heredero al fin cumplía los cinco años y su seria preparación comenzaba a partir de este año.
Itachi se acercó al niño, después de cargarlo con un brazo y darle un beso en la frente, le entregó una cadena de plata que colgaba de su cuello.
-Eres oficialmente miembro del clan Uchiha y mi heredero. — dijo con claro orgullo en su voz.
Le puso un haori con el emblema bordado del clan; además que a esta edad los colores festivos de doncel empezarían, pues era aun un niño, pero desde este día ya era reconocido ante la sociedad como doncel, diferenciándolo de varones y mujeres. Algunos cambios y enseñanzas como doncel deberían comenzar pero estas sería cortadas algunas, las que Sasuke e Itachi pensaran como no necesarias para que el niño se concentrara en volverse fuerte físicamente, intelectual y emocionalmente.
Itachi bajó al niño, el cual se arrodilló ante su tío, tal y como le habían explicado que se haría, pues era una muestra de agradecimiento y aceptación. Quizás pudiese parecer muy joven, pero era una tradición que se remontaba sólo a los varones hace muchos años.
El niño se abrumó ante tanta ceremonia, pero de algún modo le gustaba, sobre todo al ver las sonrisas de todos sus seres queridos en el templo junto a él. Luego, todo volvió a relajarse para que en el gran salón Masaru pudiera disfrutar de sus juegos, música y dulces hechos por todas las siervas consentidoras de la casona para él y sus invitados, entre los cuales, ya pareciendo tradición, estaban los gemelos de Hinata y Neji que eran iguales a Hinata, uno siendo varón y otro doncel.
Masaru jugaba feliz con el regalo que había recibido de su tío Sai, quien vivía en la hacienda Uchiha. Le había traído uno de los muchos mininos que se criaban en la hacienda, pero este minino era de los gatos más bellos y de mejor pelaje, por lo que había sido dado a su cuidado. Estaba feliz, pues además era una prueba para que se volviese más responsable al tener algo a su cuidado. Y habían escogido que fuese un gatito y no un perro, pues los canes eran más frágiles de cachorros que los flexibles mininos.
Sasuke observaba con mirada fija a su hijo corretear con los demás niños del clan, así como algunos niños invitados de otros clanes. Su hijo le vio y alzó su manita para saludarle, luego cargó a su nuevo gato e hizo que este alzara la pata y la moviera en forma de saludo. Finalmente, siguió correteando en un juego con una pequeña pelota con otros niños que, incómodos por sus respectivos kimonos y getas, se terminaron sacando las sandalias y siguieron con su juego para algarabía de sus nanas.
Karin estaba ahí abajo cuidando desde cerca junto a Juugo que había pasado a ser vigilante de Masaru desde ahora. Él ya no le necesitaba todo el tiempo, tenía un propio ejercito, aún así nunca podría confiarle su vida a ninguno de sus hombres como a Juugo, razón por la cual quería que cuidara de su hijo, pues desde hoy se podría convertir en un mayor blanco de cualquier tipo de criminal o ataque por represalia. La cadena que le señalaba como sucesor era un arma de doble filo después de todo.
- ¿Preocupado por él?
- Sí, pero más le vale a nadie hacerle daño de ningún tipo.
Gaara se sorprendió por la mirada amenazante que le dirigió al girarse hacia él.
- ¿Qué sucede?
Sasuke se apoyó en el balcón con los brazos cruzados tratando de calmarse.
- Gaara, sé que somos amigos y que puedo contar contigo. También sé que tú quieres algo más conmigo. Me lo has insinuado miles de veces de un tiempo para acá. Te agradezco tu compañía estos últimos años, en verdad; pero yo no sé si al final de todo esté listo para darte lo que mereces.
Gaara sonrío de lado y se acercó a él.
-Ya sé que te enamoraste de él fuertemente, pero… No quiero sonar cruel… pero está muerto y tú no puedes dejarte…
Se notaba que trataba de no mostrar algún mal comentario sobre su fallecido marido.
- No, no lo haré… No voy a morir, no mientras Masaru me necesite….- Le dijo firme y sin bajar el timbre de su voz.
Parecía que esa afirmación calmó algunas preocupaciones en Gaara, pues la tensión en sus hombros disminuyó.
- Y eso es genial, pero Sasuke tú también mereces mucho más. Haz conseguido muchas cosas en la vida y créeme que estoy tremendamente orgulloso de ti. Y por ello eres la mejor pareja que podría tener. Además, me gustas, te deseo y te amo.
Las palabras del pelirrojo siempre lograban desarmarlo por la intensidad de su mirada amorosa. Como si tratara de mostrarle sólo con esta ese cúmulo de sentimientos atascados y reprimidos por años.
- Lo sé… pero no quiero hacerte sufrir… y no quiero hacer sufrir a Masaru si lo nuestro no llega a funcionar. Además, tu pueblo te exigirá como su kazekage vitalicio que le des un heredero y un esposo digno y de Suna…
Escuchó la ligera risa de Gaara por lo que levantó su expresión apesadumbrada para mirarlo un poco más fieramente. Ni siquiera Gaara podía burlarse de él, un Uchiha.
- Suna debe exigirme ser un buen gobernante, ser justo… con mi vida privada y con quien tengo mi heredero no. Tú eres más de lo que merezco. Por favor, Sasuke, el que te minimices no va contigo…. Menos a Masaru... Masaru me ha enseñado a ser…
-No lo eres…— le cortó rápidamente.
-Pero yo lo quiero como mi hijo y eso no va a cambiar así no me aceptes. Espero que eso no te moleste.
Sasuke se sintió abrumado en esos momentos por lo que bajó sus brazos y volvió a girarse hacia los jardines, observando las flores abrirse a la luz de la luna y el brillo de ésta reflejarse en el enorme lago de aguas de espejo.
Sintió la presencia de Gaara a su lado y como éste pasaba su brazo por sus hombros como si tuviera miedo al rechazo. Aquello le hizo sonreír un poco y sentiré más cómodo de lo acostumbrado con Gaara. Quizás era porque sus reservas comenzaban a esfumarse.
- Sasuke, si tú me permites seguir cuidando de ti y de Masaru…
-Prométeme que si no triunfa una relación con nosotros nunca lastimarás a Masaru y que por lo menos le escribirás. Él esta tan encariñado contigo que…
Gaara se sintió enternecido por la mirada de autentica preocupación de Sasuke a su hijo. Él le había visto madurar como madre, como profesional, como guerrero, como adulto y doncel y no podía sentirse más atraído que nunca. Si de joven había sido un amor inocente, ahora era un amor de base de día a día y apasionado.
- Lo prometo.
Sasuke soltó un suspiro mal disimulado de sentirse más relajado con la promesa, pues conocía a Gaara lo suficiente para saber que nunca faltaba a una promesa.
El pelirrojo hizo que Sasuke se girara lo suficiente hacia él para que sus miradas chocaran y por primera vez en años, Sasuke se dejó llevar por sus sentidos y su cuerpo. Gaara le tomó del mentón y casi como si fuese algo increíble tanteó sus labios con los dedos y al ver la decisión de Sasuke de no separarlo, se acercó con sus propios labios hasta tocarlos levemente, tanteando lo que él sentía.
Para Gaara fue como un fuego que había mantenido a raya durante todos estos años, pero que ahora ya no importaba detenerlo. El pelinegro abrió los labios queriendo refugiarse, queriendo olvidar todas sus preocupaciones, compartiendo su carga con el otro y también su pasión corporal reprimida, así como dejó fluir el gusto y cariño por Gaara al comenzar a batallar con su lengua contra la del otro mientras sus brazos ya se encontraban totalmente entrelazados en el cuello y que luego bajaron por la espalda del otro. Gaara no se contuvo y finalmente se atrevió a bajar sus manos por la fuerte espalda (para ser doncel) de Sasuke y contenerse a bajar más cuando llegó a las caderas de éste.
El doncel se separó y el pelirrojo pudo apreciar una sonrisa maliciosa en los labios contrarios.
- Olvidaba que tienes poca experiencia – le comentó un poco burlón.
Gaara soltó su agarre sobre el doncel y le miró un poco molesto.
- Puede que sea muy moderno, pero aun así sigo siendo varón. No me recuerdes ello.
El azabache dejó de esbozar aquella mueca, entendiendo la petición del Kazekage.
- Vamos, Sasuke, Masaru debe estar buscándote.
Y ambos se fueron a buscar al pequeño.
El mejor regalo que había recibido hace una semana en su cumpleaños era que su tío Deidara lo llevaría a Kirigakure a conocer esa bella región. Bueno, al menos ese era su regalo; él de llevarlo a un recorrido; sin embargo, su padre materno no quería dejarlo viajar solo. Y por ahora no podía salir de la región sin permiso de su general.
Estuvo triste por unos días, pues en una semana su rubio tío se marchaba; sin embargo, con una mueca un poco enojada y murmurándolo entre dientes, su madre le dijo que irían, que sería como sus vacaciones para relajarse antes de empezar su entrenamiento serio como futuro líder.
El viaje hacia Kirigakure había sido realmente pesado, sobre todo para un niño cómo Masaru; pero aún así, su espíritu por querer divertirse no había menguado, sino que resucitó de forma inesperada cuando su padre le despertó, avisándole que habían llegado.
Sasuke quería ver a su hijo feliz y consentirlo un poco, pero lo cierto era que no estaba ahí del todo por su propia voluntad. El maldito de Kabuto le había informado que Orochimaru "le daba unas vacaciones" Aquello era bastante obvio que no era Orochimaru, sino que Kabuto estaba moviendo esos hilos. Lo extraño era que Orochimaru no hacia acto de presencia en todas sus presentaciones oficiales sino que había comenzado a enviar a Kabuto y no a él y ello también le molestaba. Su hermano le aconsejó marcharse con su hijo mientras hacía algunas averiguaciones. Sus propios hombres al mando de Juugo estaban averiguando la residencia fija de Orochimaru para tratar de localizarlo y si estaba vivo.
Fue invitado a una exposición artística donde se presentaba Deidara y ahí pudo charlar con la líder de Kirigakure, quien no dejaba de coquetearle descaradamente. No era su estilo hablar, pero no había de otra si quería tener buena relaciones sociales para su familia, su hijo y el nuevo gobernador que suponía sería Jiraiya. No estaba del todo de acuerdo que éste estuviera listo para serlo; que fuera el que necesitaban, después de todo, era viejo y en parte sus ideas retrógradas no se habían esfumado; sin embargo, confiaría en la elección de Naruto de apoyarlo hasta el final. Y de nuevo, volvía a recordarlo, pero al menos ya no con tanto daño. Después de todo, había decidido tratar de tener una relación con Gaara. No habría otra persona en su vida que pudiese entenderlo, ni que entendiese que a pesar de muerto Naruto aun seguiría en su vida, no sólo en su hijo sino en sus memorias cortas pero profundas.
Gaara y su hermano Kankuro llegaron una semana después de él y su hijo. Ambos habían compartido buenos momentos como hace mucho no podía… prácticamente desde que le había dejado de amantar, por lo menos desde los dos años del niño, que no pasaba el tiempo con su hijo tan seguido. Incongruente con su carácter, la pasó muy bien paseando de un lado a otro con Masaru y Karin. Deidara a veces les acompañaba, casi como un guía turista.
Masaru y él pudieron visitar los circos, con animales enormes, con grande trompas que nunca habían visto que dominaban a la perfección. Incluso los utilizaban de transporte. Usando su autoridad y su "amistad" con la líder de Kirigakure, pudo visitar directamente los artistas del circo quienes le contaron a su niño todos los maravillosos lugares que habían visitado. Y los hermosos ojos de su hijo se llenaron de ese brillo especial que le recordaba a Naruto, pero también así mismo cuando era pequeño y soñaba con viajar a muchos lugares. Sonrió de lado, él no podría hacerlo, pero estaba tratando de que su hijo sí. Al menos había podido viajar a las cinco grandes regiones y todo eso gracias a su esfuerzo, lo cual era más gratificante.
Siguieron visitando a los animales y se toparon con cada criatura extraña, como caballos con franjas blancas y negras o animales de largos cuellos. Fue una experiencia increíble.
Kirigakure era grandioso, pues daba facilidad de que muchas culturas confluyeran atrayendo a los más grandes artistas de todos lados. Luego fueron a exposiciones de Bunraku (arte de las marionetas) y pudieron disfrutar de un bunraku mas entretenido que de Konoha, de donde era originario.
Practicaron el escalar las lomas verdes donde había diversos lagos hermanos y escucharon los mitos de estas. Kirigakure parecía como una bella selva retratada y redecorada como un bosquecillo bonzai.
Ya con Gaara visitaron el más grande invernadero de orquídeas, las flores que más producían, Masaru compró varios perfumes y esencias para sus abuelitas. Después, también con Gaara, visitaron a los caballos danzantes. Otros seres que realmente le asombraron. Nunca pensó que un caballo pudiera "danzar". La música, que nunca había escuchado, sonaba y el animal comenzaba a caminar moviendo de forma acompasada las patas, dando la apariencia de bailar.
Ya cansados y en su último día permitido en Kirigakure, se fueron a la gran exposición nocturna de arte de pintura en acuarela en el centro. Deidara se llevó a Masaru para explicarle más detalladamente y Sasuke se quedó solo con Gaara observando desde lejos las muestras de arte.
Cuando los fuegos artificiales tocaron y estallaron en los cielos, Sasuke se dejaba besar y a la vez correspondía a los besos apasionados del pelirrojo; desde ese momento eran pareja de verdad.
Cuando llegara a Konoha estaba más que seguro que Juugo y su hermano tendrían la información necesaria, eso más las pruebas e información sobre el ejército, el manejo, la gente y nobles que estaban aliadas a los Uchiha por su poder en soldados y amistad antigua, además de la desconfianza que había comenzado a crecer entre los nobles, hizo que el control de Orochimaru sobre la ciudad comenzara a menguar. Nadie quería atrasarse con planes de conquista, con destrucción, no querían quedarse atrás frente a otras regiones aledañas como Suna.
Por todo ello, hoy estaba dando ese paso, todo acabaría pronto y quería compartir esa nueva vida con Gaara. Ya no podía seguir con este remordimiento que le mataba día por día. No podía pedir mejor compañero, que era lo que sería Gaara; era lo que él necesitaba, lo que su hijo necesitaba para equilibrar y completar su vida. No es que se menospreciara, pues no necesitaba protegerse tras la espalda de un marido ni por lo social o emocional. Es más no pensaba casarse, al menos no pronto, pero quería sentir el calor de otro cuerpo, aunque no quisiese admitirlo abiertamente.
Y así dejando sus pensamientos, Gaara se apoderó de sus labios y él se dejó llevar para después darle pelea y tratar de imponerse. Se separaron y ambos rieron quedito, pues no eran muy dados a las sonrisas. Aun así, el pelirrojo se veía radiante.
En la noche, después de hacer dormir a su hijo en su propia recamara que Deidara le había dado, se fue a la suya, más no tenía el mínimo rastro de sueño...su pulso estaba algo acelerado. Así que decidió salir al balcón. Y nunca sabría si fue un error o un acierto...
Gaara estaba ahí antes que él saliera, así que cuando lo encontró se puso a su lado, como los amigo que eran se acompañaron en el silencio, dejando sus pensamientos fluir y calmarse para que esa luz de luna se los llevara. Sin embargo, luego se giraron, compartieron un par de palabras pero para ese momento Gaara le había dejado de ver como su amigo, lo veía como doncel y le deseaba como tal.
No pudo negarlo, el verlo con sólo la yukata también desató una leve corriente por su cuerpo, así como sus mejillas arder.
Un comentario, dos comentarios mordaces para cubrir que se sentía desnudo ante la mirada de su novio. Y luego de ahí un beso de roce, otro en que batallaron sus lenguas. Y luego simplemente estaban en la habitación más cercana sin ponerse a pensar realmente si era la de Sasuke o la de Gaara.
Giraron varias veces en el futon y eso causó que sus yukata se abrieran y cayeran por los hombros, haciendo que ambas pieles comenzaran a rosarse, ambas tan pálidas, tan suaves…
Sasuke no pudo pensar en más. No sabía que fue... no sentía lo mismo que con Naruto... era obvio, no era Naruto; pero no trataba de recordarlo…no... Ni de compararlos… en ese momento fue curiosidad, curiosidad por saber que era hacer el amor con Gaara, con la persona que siempre había sido gentil y amable con él.
Cuando eran novios y tenían ese amor puro e inocente y pensaba en cómo sería la primera vez con Gaara, se imaginaba que se quedarían viéndose mutuamente asustados como los adolecentes inexpertos que eran.
Por un momento le asustó estar siendo demasiado demandante, quizás podría herir su orgullo; aun así, no contuvo su pasión y fue el doncel dominante que siempre era. Después de todo, si iba llevar esto más allá, entonces le mostraría como era en la intimidad. Sin embargo, el pelirrojo no le dio tregua, le tocaba con unas ansias increíbles, con unas ganas de tomarlo todo de él que le gustaron… era casi como un enfrentamiento.
Cuando ya estaba a punto de ser penetrado por el otro, cuando su cuerpo había terminado recostado en el futon sin ropa alguna, mostrándole a Gaara todo lo que era y con éste sobre él mostrándole su perfecto cuerpo esculpido por el ejército, fue que la situación se calmó y Gaara se recostó en él para besarlo con dulzura. Se sintió abrumado porque esos besos delicados y sus toques que antes, le habían dejado marcas en su cuerpo, ahora le rozaba los pezones y luego amasaba sus muslos casi con vergüenza. Gaara también había recobrado la razón, al menos en parte.
-Perdóname, creo que fui un poco brusco…. Sólo que te he deseado por tantos años que...
Sasuke le calló con un beso y le abrazó por el cuello.
-Ya basta... sólo hazlo o no te gustó o fue una decepción después de todo estos años de añorarme. — Le comentó con arrogancia.
No quería pensar de más… no, no iba pensar en la primera persona que le había tomado...
- Eres más hermoso de lo que imagine- le dijo embelesado.
Y era verdad, después de todo, Gaara sólo había adivinado en sus sueños eróticos como era Sasuke desnudo, recordando cuando lo abrazaba y sentía a través de las ropas. Pero, en aquel entonces, Sasuke aun era en parte un niño en formación. Ahora, ahora era todo un doncel bien hecho, bies formado y con el cuerpo cambiado por el embarazo y por los ejercicios de sus entrenamientos duros. Sus cabellos eran más largos por los que se desparramaban con gracia sobre el futon, sus mechones clásicos seguían enmarcando el rostro sudado, su rostro delicado pero con ese tinte de imponerse con una mirada, sus ojos rasgados y con esa mirada de deseo; sus músculos ahora eran duros por los ejercicios, macizos pero con piel fina. Todo estaba bien formado, sus caderas anchas, su cintura formada de sus curvas ligeras pero bien definidas… todo le parecía perfectamente erótico.
-Tú también eres hermoso…
Hermoso era una palabra que no solía usarse en varones, pero para Sasuke era ideal para describir como le veía en esos momentos.
Finalmente, Gaara comenzó a bajar en lamidas y besos por el pecho de su chico; llegó hasta la intimidad de éste y estuvo unos buenos minutos masturbándole mientras le preparaba con dedos. Después de prepararle, besó sus piernas y las separó. Sasuke limitado con ojos llorosos por el placer, miraba todo con curiosidad, con ansiedad, queriendo anticiparse a lo que sentiría.
Y lo sintió, sintió como Gaara entraba en él con pasión y deseo completo... le sintió por completo. Sus paredes se contraían al sentir nuevamente a un varón dentro de él. Acalló un gemido y abrazó con piernas y brazos a Gaara
Después de los movimientos característicos del coito, ambos terminaron… Sasuke terminó antes que el pelirrojo. Se separaron y ambos se dejaron caer cada uno a un lado del futon, ambos respirando entrecortadamente. Le parecía casi irreal, casi imposible que haya dejado que sucediera. Se sentía extraño, demasiado extraño… fue placentero pero no podía evitar sentir una punzada de culpa. Trató de no pensar en esa culpa.
-Te amo...no sabes lo feliz que me has hecho hoy…
Gaara se levantó y se apoyó en su codo izquierdo, mirándole detenidamente con una hermosa y tierna mirada, como si él fuese algo valioso y la culpa aumentó pero esta vez hacia Gaara.
-Yo no...
-No importa, pero... ¿te gusto? ¿Me deseas?
Sasuke hizo un mohín de enojo.
-No seas lento, Gaara, es obvio que me gustas ¿me crees de la clase que se acuesta con cualquiera? No critico a quien vive su vida así pero yo no.
Gaara tomó su mano y le dio un beso fugaz en el dorso.
-Entonces eso significa que me aceptas como tu novio.
Sasuke se limito a asentir. Gaara simplemente le envolvió en sus brazos, queriendo dormir de aquella manera. Sin embargo, Sasuke se separó y se puso una yukata.
- Gaara, yo no soy un doncel libre. Tengo un hijo y si tú quieres que sigamos con esto pues vas a tener que aprender mis rutinas.
Gaara tomó la mano que Sasuke le ofrecía y ambos se dirigieron a los cuartos de baño para darse un buen baño antes de dormir con limpieza y sin dejarse llevar otra vez por la lujuria. Después de todo, un padre no puede dejarse llevar por la lujuria cuando tiene un niño que viene a despertarlo por las mañanas.
Tal como lo predijo Sasuke, al día siguiente, Masaru ingresó a la habitación de su padre doncel, para lanzarse sobre él al verlo dormido. Gaara, a pedido de Sasuke, se fue a su propia habitación pues aún era pronto para contarle a Masaru que cada vez estaba cerca de convertirse en su padre legal.
Cada uno regresó a su propia región con muchas cosas en que pensar. Sasuke olvidó todo lo sucedido con el pelirrojo y sus sentimientos cuando su hermano y Juugo comenzaron a relatarle las investigaciones que habían hecho.
Al parecer, Orochimaru no salía por ningún momento de su mansión, él único que tenía acceso a sus instalaciones era Kabuto, quedándose por días a veces. Kabuto se había presentado con un documento "oficial" en el que Orochimaru le dejaba cargo por enfermedad, ya que le daba su voto de confianza al que era su aprendiz y mano derecha.
Parecía que las decisiones que se tomaban en el gobierno eran controladas por Kabuto, pero no sólo eso, sino que al parecer fueron controladas desde antes sin que Orochimaru o Jiraiya lo supiesen, pues ningún documento que había llegado a manos de los generales que se encargaban de "retirar" las poblaciones de los territorios, nunca había recibido una orden directa. Habían encontrado pruebas de decisiones crueles, algunas venían directas de Orochimaru como algunos desalojos, pero esas masacres eran cosa del aprendiz de éste. Además que parecía querer controlar y someter a los señores nobles, algo que ningún clan toleraba.
Pero ya no importaba… sea cual sea de los dos le haría pagar la muerte del padre de su hijo. Por su memoria, para saldar esa culpa que suponía era por ello. Y, así, finalmente, podría seguir con su vida al lado de quien le amaba, su familia, sus hombres a cargo y principalmente su hijo, el cual implicaba mucho desgaste.
Sea kabuto o Orochimaru, él había logrado aprender bien de ellos y como eran sus movimientos en batalla, por lo menos algunos. Además que los soldados que Orochimaru le entregó ahora le eran fieles y leales. Y eso no lo había obtenido por Orochimaru sino por sí mismo.
Para las negociaciones finales con todas las facciones que iban a colaborar se decidió que él y Masaru se fueran a la hacienda Uchiha, por ésta era más fácil cualquier regulación, la casona de la ciudad estaba sumamente vigilada. De todas formas, pensaba trasladarse con sus soldados ahí y con la guardia de Juugo, después de todo su hijo necesitaba entrenarse seriamente a partir de ahora.
El tiempo avanza sin parar sin entenderse ante los deseos de Naruto que deseaba ver a su hijo y por lo menos llegar a vivir su niñez ya que no pudo su infancia.
El que Sasuke y los Uchiha ganaran poder, también era parte del plan, pues un ataque conjunto sería ideal. Además, hace un par de meses había recibido una carta de Sasuke diciéndoles que les mandaban más armas, mejores equipos y una guarnición de guerreros experimentados, lo cual fue más que comprobado cuando estos llegaron hasta el campamento de Jiraiya, el cual cambiaban cada cierto periodo. Lo que fastidiaba a Naruto era que estos fueran de Suna y de otras regiones, lo que le decía que probablemente eran del ejército privado de Akatsuki, es decir su hermanito era quien los había contactado. Según decía sus precios y acuerdos ya estaban hechos con su hermano y el líder del clan.
Aun sus molestias, no pudo negar que gracias a sus planes, doblegaron tres regiones del Sur, convirtiéndolas totalmente parte del control de su padrino. Al fin en este año lograban tomar tres regiones para sí mismos.
Le fastidiaba tener que recurrir a hombres de aquella región, sobre todo porque debía aparentar ser otra persona por lo que se había teñido el cabello de negro y se hacía llamar "Menma" Pues si no podrían enterarse los poco soldados que lo acompañaban o formaban parte de sus guarniciones para asaltos o tomas de pequeñas zonas. Su padrino, escogía las zonas más alejadas de la ciudad por lo que toda la información que recibía de su familia era a través de cartas enviadas por Lee a su padrino.
Todas las noches se acostaba imaginando como sería su hijo ahora. Después de tantos años, seguramente ya hablaría, leería y sería todo un Uchiha, tratando de darle honra a su clan. Luego se imaginaba a Sasuke a su lado, pues le informaban que a pesar de lo joven que era de las responsabilidades que tenía, se daba tiempo para atender algunos asuntos de su hijo doncel.
Su pequeño niño seguramente ya había cumplido la edad para ser nombrado oficialmente sucesor del clan y eso seguro había hecho feliz al pelinegro.
Sus sentimientos por Sasuke se habían estancado en el tiempo: cuando se dio cuenta que no regresaría su lado pronto sino que demoraría y que era mejor para Sasuke y el hijo de ambos estar protegidos cerca de Itachi.
A pesar que le dolió profundamente el primer año al estar separado de su familia, conforme pasaba el tiempo una especie de resignación se había extendido por su mente. El primer año se desesperaba por regresar con Sasuke, le dolía la ironía de la vida, de que justamente se habían reconciliado completamente y se habían unido físicamente y después de todo se habían tenido que separar. El dolor estaba ahí, pero ya era amortiguado por las responsabilidades que tenía. A pesar de ello, no podía evitar estrujarse la yukata cerca del pecho por el dolor que repentinamente le atacaba luego de una pesadilla, del recuerdo de la última vez que se vieron y derramar algunas lágrimas en silencio. Había tomado una buena decisión al hacerle creer a su familia que estaba muerto. Seguramente habían sufrido, seguramente habían llorado, pero después de tantos años seguramente ya le habían olvidado y seguían con sus vidas y lo tenían a él como un buen recuerdo del pasado. Para que engañarse, cada hora del día, incluso mientras planeaba un ataque, mientras comía, mientras se bañaba con el agua del rio más cercano mientras follaba con alguna mujer o doncel que les ayudaba la causa y que no tenían pareja, se ponía pensar que haría si alguna vez llegase una carta diciéndole que Sasuke había rehecho su vida al lado de alguien más… al lado de... Sabía que Sasuke y Gaara se veían y que su hermano también era intermediario del apoyo que estos les brindaban, pero la duda directa del Kasekage era sólo por Sasuke y nada más por él. No quería ser egoísta, es más estaba seguro que no había hombre que pudiese amar a Sasuke tanto como él, pero le era difícil prepararse mentalmente para algo como eso. Y eso que desde el día que aceptó el plan se propuso mentalmente que era una posibilidad a futuro. Pese a todo ello, debía guardar la calma, una que con los años había aprendido a mantenerla, sino ya estaría de regreso a Konoha, listo para abrazar a Sasuke y Masaru.
Su hijo había culminado sus estudios básicos de escritura. Al fin escribía correctamente el uso del hiragana y katakana, además de reconocer los kanjis básicos y simples. Al pequeño le habían inculcado el amor por las letras y ciencias por lo que ya empezaba a leer y todos los fines de semana, los adultos se reunían y Masaru leía en voz alta frente a todos. Una vez al mes venían sus primos Kai y Kei gemelos de Obito y Kakashi a quienes Masaru decía serían sus aprendices. Los pequeños lograban relajarle y recordar que contaba con 5 años. Pronto, después del cumpleaños número 5 de los gemelos, estos también empezarían su aprendizaje y a diferenciarse como varones que eran. Y el espíritu protector de Masaru se encendía cuando la pequeña Aiko, hija de su tío Shisui, les visitaba, la niña apenas caminaba por lo que el niño intentaba ayudarla a caminar, pasando las tardes de la visita de sus tíos tratando de hacerlo.
Claro, los estudios seguían, pero los adultos de la familia pensaban que era bueno ese sentimiento de protección sobre los menores del clan. Después de todo, Masaru sería como el padre de todos, así como Itachi lo era ahora, y tendría que protegerlos de todas las maneras posibles a los más jóvenes del clan.
Su relación con Gaara seguía siendo amical y paternalista hacia su hijo. Sin embargo, éste le había dejado claro en este nuevo año que intentaría conquistarlo de nuevo. No pudo decirle nada en contra, pero aun así se sintió un poco incomodo. No sabía como describir ese sentimiento. Pues aun en los días que era aniversario de la muerte de Naruto observaba las fotografías que tenía de él y sobre todo la que tenía en el templo de su habitación y era como si éste le observase con sus inmensos ojos azules, reprochándole que su cariño hacia Gaara se tornase en gusto.
Sonreía mientras expulsaba el humo de su puro; en sus brazos tenía recostado a su amante rubio. Ya llevaban un tiempo de esta extraña relación y como lo supuso desde un comienzo, Deidara había logrado hacerle ver las buenas cosas de esta relación. No era sólo el buen sexo que tenían, también eran los cálidos sentimientos que los albergaban en una especie de nube después del orgasmo. No se puede amar de la misma manera, siempre es diferente. El primer amor siempre es inocente y lleno de dudas, pero este amor ahora lo sentía tan tangible, tanto como el cuerpo bello y suave que tenía entre sus brazos y del que podía llenarse de su aroma si acercaba su nariz a los cabellos larguísimos de Deidara
- Itachi, sabes que no me gusta el olor de tu puro. Me vas hacer toser ¿Por qué lo haces? ¿Te gusta que te vean como un gran señor? – le preguntó burlón.
Itachi siguió acariciando sus cabellos como si el masaje relajante le relajara más a él que a su doncel.
- Bueno, de alguna forma debo obtener respeto – bromeó.
- Ohh... entonces descubrí el secreto – dijo juguetón mientras comenzaba besar su pecho.
Pronto Deidara estaba sentado sobre sus rodillas con la piernas a cada lado de la cintura del mayor.
- Deidara, te encargas de succionarme cada gota de energía cuando estás aquí.
Deidara rio y bajó su cabeza hasta el miembro de Itachi para empezar a lamerlo.
- Por eso es que te dejo un mes para que recargues.
Y así era, cada vez que Deidara venía era como un torbellino de vitalidad en su vida; no es que no amara cada parte de su familia; pero sin siquiera imaginarlo, Deidara era ese apoyo que debía de tener en un esposo; casi sin proponérselo, era su sostén y su empuje. Pues cuando sentía su cabeza reventar por algún problema sólo tenía que pensar en los buenos momentos pasados con Deidara y en los mejores que tendrían cuando éste regresara, en las experiencias nuevas que éste le contaría, en que le contaría sus problemas y Deidara amenazaría con hacer explotar a alguno de sus socios comerciales para después tomarse el problema un poco más en serio y sugerirle alguna solución mientras estaban tendidos después de hacer el amor.
- Lo siento…
Los ojos del rubio estaban con preocupación pero él no entendió el porqué.
- Se que estoy alejando buenas opciones de esposo o esposa de ti y un prospecto de familia e hijos…Tu sabes que si encuentras a la persona indicada, yo…
Itachi se sentó y acunó contra su cuerpo a su amante.
-Tú eres la persona indicada que encontré, pero no sólo para esposo, sino para ser mi compañero de vida total. Tu eres la persona perfecta para esposo, amante, amigo o padre materno de mis hijos. Y así como me dejaste claro que los compromisos no iban contigo, yo te dejo claro que no hay nadie más que pueda ocupar ese lugar. Y para estar al lado de alguien con una carga tan pesada como el matrimonio debe ser todo eso.
Deidara sonrió totalmente animado. Seguro de sí mismo de nuevo, se aceró y le besó profundamente.
-Gracias por entender mi forma de vida, Itachi.
-Debo confesar que pensé que no podría con los celos. Pero ahora pienso que hasta es mejor. Después de todo tengo claro que no estás conmigo por matrimonio o por hijos, no por dinero ni por nada, sólo porque quieres estar a mi lado y haces el viaje hasta aquí.
- He buscado Uchiha, pero no voy a encontrar nadie que me quite de la cabeza que quiero seguir siendo tuyo por un buen tiempo más – bromeó.
- Más te vale.
Lo apresó con fuerza, sin dudas, sin reparos, ni vergüenzas. Porque Deidara era suyo porque éste así lo quería. Aun le costaba asimilar del todo el no perseguir casarse o atarlo a su lado de algún modo "más seguro" pero luego de este tiempo había entendido que no se puede atar a una persona ni con hijos, ni papeles, ni bendiciones, sólo por un mutuo sentimiento.
- ¡Qué emoción! – dijo un muy animado Deidara.
Itachi rió, mientras le tendía una vasija de té a la mirada molesta de su padre y preocupada de su madre
-¿Hasta cuándo seguirán viviendo de esa forma?- les habló con reproche Fugaku, y frunciendo el ceño.
- Padre...
-Hijo, mío- murmuró Mikoto- es que se que se aman ¿Por qué no casarse?
La mirada de la mujer denotaba su confusión y sincera preocupación.
- Yo sólo quiero tener nietos – comentó un poco más relajada Kushina...
- Padre, madre, Kushina-san, les pido que no se metan en nuestras vidas. Yo cumplo con mi deber y amo a nuestro clan, pero con mi tema de pareja o familia… Deidara y yo hemos decidido no tener hijos, ni él tiene tiempo por ahora, ni yo tampoco. No puedo exigirle que los tenga cuando yo no voy a poder ayudar a criarlos. Sasuke hace casi magia para ocuparse de su hijo, además que cuenta con la ayuda nuestra y de Gaara Y por ahora quiero concentrarme en Masaru y los niños que están naciendo. Soy el padre de todos como una vez tú lo fuiste, padre y es suficiente para mí.
Al escuchar el nombre de su sobrino, el rubio doncel recordó porqué estaba emocionado. En esta semana Masaru se decidiría porque arte desarrollaría. Normalmente un doncel debe practicar la mayoría de artes, pero al convertirse en líder habían decidido que lo mejor es que sólo cultivara uno pero con verdadera vocación artística como un varón. Y Deidara no quería perder la oportunidad de tentarlo y quizás en un futuro tomarlo como aprendiz.
Deidara pasó toda la tarde con su sobrino intentando hacer que le gustase este arte, pero el niño finalmente, con una disculpa, no quiso seguir. Intentaron con pintura y baile, tampoco llamaba de más su atención a pesar de que era bueno. Fue extraño, pero el viernes descubrieron al niño cantando con una voz especial ni dulce pero si suave y llena de gracia capaz de estremecer en las notas agudas que transmitían tristeza; sin embargo, demostraba fuerza en los graves. A la vez, intentaba aprender con verdadero ahínco a tocar el chamisen de una de las sacerdotisas del tempo. Al final, decidieron que aprendería a cantar ya tocar el chamisen. Masaru estuvo de acuerdo y así el pequeño doncel comenzaba a crecer y elevar sus pétalos aun cerrados hacia el cielo.
Sasuke montaba a caballo con su hijo aferrado a la silla, aun muy nervioso por la velocidad a la que iba. Primero debía enseñarle a montar acompañado. Ya era hora de que el pequeño Uchiha aprendiese a controlar a un caballo que sería su compañero y que sólo se alimentaría de él y de sus cuidadores del establo en la Hacienda Uchiha.
Como sospechaba, al mes de instalarse en la Hacienda con su hijo, Kushina, su madre y los ya familiares que vivían ahí, le había llegado una carta para "invitarlo" a retirarse a su joven edad. Cada vez estaba más seguro que Orochimaru estaba siendo controlado por alguien y casi estaba seguro que era por el maldito secreto de ser doncel; aun así le parecía que quizás había algo más con lo que le estaban presionando. Orochimaru había dejado aparecer en público y mandaba visitas oficiales a Kabuto, el cual no era del todo aceptado entre la alta sociedad como Sasuke.
Rock Lee había sido el indicado para cerrar tratos con los Uchiha y los Akatsuki, quienes venían representados por Sasori, además del propio Kazekage. Como era ya sabido por todo Konoha que Sasuke Uchiha era prometido del kazekage, no había muchas sospechas de que el Kazekage le visitara en la hacienda.
Es más, se habían encargado de difundir la noticia de que el Kazekage iba a pedir en matrimonio a Sasuke al líder del clan para que no hubieran sospechas de que Itachi también esté en la hacienda.
Ahí todos reunidos sentados sobre cojines en uno de los salones privado de la casona, estaban discutiendo el plan a llevarse a cabo para el golpe final y la toma del palacio del Hokage, y así descubrir donde estaba Orochimaru y hacer justicia con Kabuto, el aparente responsable de muchos de los actos de crueldad y masacre, además de la significativa amenaza para los nobles. Los nobles eran traicioneros, si bien apoyaban haber elegido a Orochimaru, ahora que a pesar de que había recibido concesiones de tierras que se les habían quitado a pequeños propietarios, aun así esta política agresiva cerraba las puertas de Konoha para comercializar. Sólo Suna les daba comercio y toda Konoha sabía que era por su relación con Uchiha Sasuke, un noble de Konoha.
-Jiraiya-san dice que debe reunirse con él para juntos arremeter a la capital, terminar de acordar los detalles.- intervino Lee.
Sasuke que estaba a un lado de su hermano y a su lado estaba el Kasekage, quien procesaba la información plateándose si era un paso correcto a seguir.
-Mi hermano no va a arriesgase de esa manera. Si vamos a arremeter pienso que es mejor que nosotros lo hagamos de este lado y ustedes del otro.
- Estamos agradecidos que nos hayan ayudado todos estos años con todo el poder de su juventud- dijo animado Lee-, pero Jiraiya cree que podríamos hacer pasar su desaparición como una secuestro por parte de nosotros.
- ¿Quieres decir que nos secuestren? – Preguntó serio el pelirrojo.- ¿Para qué?Cómo?
Itachi observaba todo con seriedad.
-Distracción... ¿No es así?
-Sí.
Lee, por primera vez, mostraba serias sus facciones redondeadas, facciones que habían madurado con estos años de guerra y de estar lejos de su esposa y su hija.
- Lo que tenía pensado Jiraiya-sama es que ya que ustedes están usando su noviazgo para distraerlos, pues que lo utilicen más para quitar sospechas. Que se vea que están interesados en esto. Los nobles que los apoyan directamente sabrán que es momento de atacar y liderados por el clan Uchiha darán el ataque, los soldados de Suna, liderados por los hermanos del Kazekage-sama pueden hacerlo creo yo y Jiraiya-sama también. Ustedes dos deben liderar una facción pequeña y concretar el ataque directo a la torre.
-No será muy difícil, pues los nobles que no nos apoyan, no les interesa con tal que el siguiente gobierno proteja sus intereses - intervino Sasuke- ¿Y que ocasión piensan para el secuestro?
Lee miró de frente a los ojos del pelinegro y sintió un poco de enojo y a la vez incomodidad por estar frente a la pareja de su amigo y que éste tenga a su lado a su nuevo novio. Sentía ganas de decirle la verdad, pero sabía que no era el momento adecuado.
- Bueno, el plan original no puedo decírtelo por completo. Pero aquí está el plan del secuestro - diciéndole esto le tendió una carta sellada con el kanji de "sabio" por lo que supieron que era autentica, aunque ya no desconfiaban de Lee: éste sería capaz de dar la vida por la causa, era una persona muy leal.
Itachi leyó la carta lentamente, tratando de entender los alcances de esto y prevenir si funcionaría o no. Luego se la pasó a Sasuke que también la leyó; ambos se dirigieron una mirada preocupada.
- Lee-san- llamó Itachi- lo revisaremos y le daremos los puntos finales y en lo que estamos de acuerdo. También le enviare una carta enviándole nuestro plan de ataque. Además, debemos medir el alcance de nuestros recursos y de nuestros socios para cuidar a los no combatientes.
Lee asintió dando a entender su entendimiento de la situación.
- Dentro de dos días podemos darte la respuesta. Así que puedes quedarte aquí, mandare a que te alisten una habitación.
Los dos días siguientes, Sasuke, Itachi, Shisui, Sai, Kakashi y Juugo se la pasaron pensando e ideando un plan de escape y de respaldo para cuidar de los niños y los que no sabían pelear o no lo hacían tan bien. Luego mandaron a llamar a sus padres para que les ayudaran con la geografía del lugar y a su madre para preguntarle con cuantos alimentos podrían abastecerse para sobrevivir desconectados en el caso del enfrentamiento. Ellos mismos, re organizaron el plan que había sugerido Jiraiya... el plan de distracción: "El matrimonio del Kazekage".
Sasuke estuvo un poco renuente, pero si era la mejor opción estaba de acuerdo; después de todo al fin iba a cumplir su venganza por la muerte de Naruto. No iba a ser del todo una boda y no llegarían a casarse por civil, pues el plan sería que cuando saliesen del templo los emboscaran. Era ese momento donde todos están distraídos en el brindis y las venias. Debía ser una emboscada que quedadara en la memoria de todos, es decir que no dé pie a suspicacias
Finalmente, Itachi le tendió un carta y le dio un par de explicaciones a Lee. Éste marchó con cuidado hacia las tierras dominadas por Jiraiya.
-¿Así que aceptaron el plan?- preguntó una voz al lado de Jiraiya.
- No entiendo cómo es que tú mismo ofreciste a tu doncel a que se casara con él… Sasuke no estaba muy conforme.
Naruto quien ahora llevaba el cabello azabache a base de tinturas, sonrió de lado.
-Ya que me ha sido infiel sin darse cuenta, pues que sirva de algo... ¿No crees, Lee?
-Pero Naruto, debes comprender que...
- Dejémonos de tonterías' tebayo. Necesitamos planear todo con cuidado.- Naruto observó la carta que leía su padrino y sintió una especia de revuelo al notar la caligrafía de Sasuke.
- ¿Para cuándo? – preguntó Jiraiya.
-Para dentro de dos meses. Dentro de dos meses el Kazekage y Sasuke Uchiha se casaran.
Naruto mordió su labio inferior y calmó sus ganas de ir corriendo a evitarlo. Después de todo, el plan había sido suyo.
No es como si estuviese regalando a su pareja; el problema era que ya no eran pareja y aún así se haya separado por cosa del destino, era mejor continuar aguantando esa quemazón insistente y esas pesadillas que tenía con respecto a Sasuke, que perder una oportunidad como esa para acabar con la guerra de una vez por todas. Eran sacrificios que debían de hacerse. Después de todo, el hecho de que Sasuke se haya fijado en Gaara precisamente, le comenzaba a sospechar que nunca le amó del todo, sino que siempre mantuvo una llama encendida por el pelirrojo.
- Ah …aha …ya deja de torturarte , Naruto´tebayo – se dijo así mismo en voz baja en su tienda.
Se recostó para descansar del día de hoy donde había entrenado arduamente y además había revisado constantemente sus planes para verificar que el del clan Uchiha y sus aliados coincidía con los de ellos. No quería deberle nada al Kazekage, pero ciertamente su ayuda había sido esencial.
- Demonios...
Su padrino le devolvería los favores que le estaba haciendo cuando tomara el poder.
Al fin dentro de dos meses vería el rostro del azabache después de tantos años, y sentía una mezcla de sentimientos extraños que ninguno destacaba más que el otro. Lo que si le emocionaba era que quizá vería a su hijo, trataría por todo los medios de verlo aunque sea un par de minutos.
En quince días la boda más ostentosa de todos los tiempos se celebraría en la ciudad de Konoha. Y aunque Fugaku y algunos nobles de confianza como los Hyuga sabían la verdad detrás de todo, Fugaku no podía evitar sentirse orgulloso de que su hijo se casase con un Kazekage, la más alta clase de Suna, lo mejor de lo mejor. Y Mikoto no podía evitar emocionarse con los preparativos, haciéndolos con las damas del clan. Obviamente, Kushina sentía un amargo sabor de que la mujer estuviese tan emocionada. SI bien ella le había apoyado a Sasuke que rehiciera su vida amorosa, se sentía un poco apenada por la memoria de su hijo.
Habían conseguido lo que querían: toda la ciudad, incluso la guardia, estaba distraída con tan excepcional ceremonia. Después de todo, la mayoría de veces que se nombraba a un Hokage este ya estaba casado y hasta con hijos; pues el titulo no era hereditario, a diferencia del de Kasekage. Por lo que era prácticamente el matrimonio del siglo. A muy pocos, pareció extraño que se casaran en Konoha y no en Suna, después de todo, la ciudad entera estaba familiarizada con los títulos que ahora ostentaba Uchiha Sasuke y con su terca y caprichosa personalidad.
Kabuto sí sentía ese ambiente extraño que trataban de disfrazar con preparativos para la boda. Era difícil de fiscalizar cuanto armamento o cuantos alimentos llevaban de un lado a otro con la excusa de la celebración. Pero se mantenía alerta, su sentido que siempre le ayudaba, aquel que le hizo seguir a su maestro hasta descubrir que se acostaba con Jiraiya y que además era doncel, destruyendo su amor por él. "Orochimaru, espero que estés disfrutando tus merecidas vacaciones". Era cierto el amor, un sentimiento que todos calificaban con luz podía traer el peor sentimiento... el odio… de hecho ocultaba al odio tras la cara del amor.
Sintió un peso en su puño, así como el toque helado de su cuerpo por donde se deslizaba su mano hasta llegar a la curvatura llamada gatillo. Sus ojos se afilaron como los de un felino cazando, su cuerpo tomó la postura recta y arrogante, esencial para el uso de la carabina. Y de una forma siniestra, amenazante, elegante y hermosa disparó hacia el blanco.
- Eh... – sonrió de forma maliciosa- no están mal estas armas, hermano.
Itachi observaba con otra sonrisilla cómplice el rostro de cazador de su hermano menor.
-No sé a quien imaginabas que disparabas pero parece que fue relajante.
-Ni que lo digas…
Sasuke le tendió el arma a su hermano y éste la recibió sin hacer mayor ademán por su exagerado peso, peso que haría inútil su uso para una persona que no tenía entrenamiento corporal.
Itachi demoró menos en cargarla y ponerse en posición, disparó y el disparo entró por la mitad de la de Sasuke, que ya estaba en el centro del blanco.
-Que fastidioso eres, Itachi no baka.
El aludido rió un poco burlón, pero con esa risa que no se escucha más que una brisa.
- Estas envidioso..
Sasuke rodó los ojos.
-Así que utilizaremos estas.
Itachi asintió.
-Si vamos contra alguien como Orochimaru o quién sea que gobierne ahí que ya utiliza este tipo de armas, pues no hay nada que hacer.
- ¿Cómo lograste meterlas a Konoha?
Itachi sonrió y bajó el arma hasta acomodarla a un lado del apoyo.
-Dale gracias a tu prometido... ser el Kazekage tiene sus ventajas. Después de todo, por diplomacia no pueden ir y abrirle la carreta. Además, Konoha casi depende de Suna en estos momentos.
Sasuke emitió un suspiro.
-Hermanito, no te veo más animado de lo que estuviste en tu primer matrimonio.
- Bueno, era un matrimonio que en ese momento no quería- posó sus manos en sus caderas y se estiró un poco- Y esta tampoco quiero…. La verdad me encanta la compañía de Gaara pero deseaba esperar por el matrimonio un poco más.
Ambos hermanos empezaron a caminar en dirección a la casona- hacienda. El matrimonio se llevaría cabo en la casona de ciudad, pero con la excusa de ultimar detalles con el transporte de alimentos para el gran banquete, habían viajado a la hacienda a probar las nuevas armas recién llegadas.
- Pero le quieres. Eso es diferente a aquella vez.- razonó el mayor.
- De igual forma me estoy sintiendo obligado. No por Gaara sino por la situación, Gaara iba a esperar para que nos casemos.
Itachi le tomó del brazo a su hermano y le hizo que le mirara.
-¿De todas maneras ibas a casarte?- le preguntó un poco entristecido.
Sasuke rio burlón por su hermano celoso.
-Ohh Itachi… sabias que si aceptaba una relación con Gaara iba a casarme más adelante... después de todo es un Kazekage.
Itachi botó un resoplido, dejando escapar el exceso de aire en sus pulmones.
- Pro supuesto, además de que tienes que darle un heredero.
- Sobre eso… pues no necesariamente, después de todo, sus hermanos, los hijos de sus hermanos, pueden sucederle. Gaara no era el hijo mayor y es Kasekage por el simple hecho de que sus hermanos lo reconocen como el mejor calificado para ello. Así que más o menos funcionan las cosas así.
Su hermano mayor asintió con simpleza, sintiendo un poco de tristeza porque Sasuke no tuviera por segunda vez un matrimonio normal. Pues este los llevaría a estar en peligro y poner sus vidas en manos de soldados de Jiraiya, pero él aun así sentía temor por su hermanito.
- No te preocupes, seremos secuestrados ambos… Y además será mejor que la aburrida fiesta…
En respuesta recibió una caricia en su cabeza para terminar en un aplastón de cabeza por la gran mano derecha del pelinegro mayor.
El día de la boda había llegado. Esta vez como la anterior, tampoco decidió mucho sobre su kimono o sobre los arreglos y comida; se había dedicado a entrenar duramente y a como esconder armas bajo el pesado kimono que usaría. Era viudo, y ante los ojos del templo, podía volver a tomar los votos de matrimonio, aunque ya no utilizaría el kimono blanco anterior, pero si uno festivo y lleno de dibujos bordados únicamente para él. SI iban a aparentar, aparentarían lo mejor posible. Pero esta vez, no hubo nerviosismo, ni dudas, ni llanto, ni intentos de escape, sólo decisión pura y dura... la decisión de dar el primer paso hacia la venganza y en el camino aferrarse a la persona que desde las primeras horas de su matrimonio le acompañaría en la paz y en la guerra. Porque eso sería Gaara para él, un compañero para lo que le quedaba de vida…. Lastima para Sasuke que más veces de las que él quisiera, las cosas no salían como las quería.
Sonreía débilmente, sintiendo una mezcla de sentimientos en su pecho y un revoloteo de nerviosismo en su estomago. Ese pequeño doncel que su madre llevaba de la mano, estaba seguro, era Masaru con sus casi seis años resplandecientes y sus cabellos azabaches lacios en degrade que le caían hasta un poco más debajo de los hombros, un incomodo kimono de un azul intenso que resaltaba su piel pálida como los de los Uchiha. Su madre también se veía muy sana y fuerte, demostrándolo con los brillos cabellos rojos atados en un moño que indicaba que era una señora.
Estaban detrás de la casona, observando como todos salían, escondidos detrás de los grandes arbustos que broceaban la casona. Él, con el permiso de su padrino, lideraba ese flanco. Shikamaru lideraba el otro que estaba al frente de la casa, observando detalladamente como los invitados llegaban en sus transportes cargados por sirvientes y siervos.
Todos ellos haciéndose pasar por personas del común que siempre rodeaban las casonas de la clase alta en fiestas en busca de bebida o comida gratis y de ganarse con la vista de los hermosos kimonos que los de la alta portaban.
El sentimiento de querer acercarse crecía, pero pudo mantener el control.
- Lee, mi hijo es tan grande y hermoso…- decía como si estuviera en medio de una ensoñación.
- Naruto no desesperes... cuando todo termine tú podrás abrazar a tu hijo con todo el poder de la juventud y yo al mío- dijo mostrándose ilusionado y animado.
Quizás Shikamaru no debió dejar que dos personas apasionadas dirigieran el frente sur sin mayor supervisión de una persona fría, porque Naruto en medio de su visión enfocó la campiña donde Shikamaru había descubierto a Sasuke y Gaara besándose hace tantos años. Tragó grueso, pues una sensación de saliva amarga se atoraba en su garganta.
Sus músculos se tensaron y su sonrisa se borró cuando apareció el Kazekage vistiendo su típico traje que le daba su categoría de líder de una aldea. Su mente inconsciente le mandaba toques eléctricos como si buscase encender algo que no debía hacer y que su mente fría intentaba acallar pero no podía.
Pensó que esto sería más fácil, que podría vislumbrar a Gaara y Sasuke casándose, entrando al templo, sonriéndose por más tiempo, soportar que se casen en sus ojos, pero esto comenzaba a sobrepasarlo.
Lee puso un mano en su hombro tratando de adelantarse a las posibles consecuencias, cuando un azabache con los cabellos sueltos y con algunos pendientes en estos salía de la casona y brindaba una reverencia a su futuro marido.
- Es hermoso…- susurró Naruto.
Y Lee pensó que el shock había sido tan grande que lo mantendría quieto hasta que los novios se casasen y pudiesen actuar de acuerdo al plan. Pero la última imagen fue suficiente para cualquiera de los dos. Después de todo, Lee se ponía en lugar de su amigo y aquello le sobrepasaría.
Y Naruto vio como su hijo corría hacia ellos y entre ambos brazos lo cargaban para luego llevarlo de la mano y entre los tres empezar a caminar hacia el templo donde se llevaría la ceremonia.
-Dime Lee ¿Qué harías?- Naruto temblaba.
Lee no sabía si era de rabia, tristeza, enojo, celos hacia Masaru o hacia la madre de éste... no lo sabía, pero le entendía, porque lo que le aconsejó lo que él hubiera hecho si Sakura le hubiese dejado atrás después de demostrarle que la amaba demasiado. Por su cabeza no pensó ni el plan ni que ninguno de los presentes sabía que Naruto estaba vivo… Naruto y Lee eran personas impulsivas.
Tantos tiempos, meses preparándose mentalmente para que la razón se quemara en los sentimientos.
- Iría y me lo llevaría con todo el poder de la juventud- y alzó su brazo hacia el cielo.
Naruto rió, se carcajeó un poco y sus hombres pensaron que algo andaba mal.
-Que mejor plan que el inesperado hasta para los participantes, así sus rostros de sorpresa serán verdaderos.- su risa de cálida había pasado a ser algo socarrona de vez en cuando, sobre todo cuando estaba en medio de una pelea.
- Vamos.
Y sus hombres le acompañaron en el alarido. Todos ellos se encaminaron semi arrastrándose entre las malas hierbas y los arbustos tupidos para tratar de ser lo más sorpresivo posible.
Shikamaru sintió una opresión en su cabeza y el mal presentimiento se extendió por todo su cuerpo
-Estén preparados, tendremos que movernos muy pronto- le anunció a sus hombres.
Notas finales: Si, podeis crucuficarme pero en serio fue dificil escribir un lemon gasasu, pero luego fluyó... el cariño y gusto pues tambien puede desembocar en tn rintimidad.. es como una forma de conocer todo del otro, sobre todo si es más que solo follar. Y teniendo la premisa de como es Sasuke, pues tenía que ser sin matrimonio. Bueno, veremos se casan o no? Como reaccionara Sasuke? Aqui no hay buenos ni malos solo personas tratando de ser feliz según sus ideologías! Nos vemos!
