Advertencia: Yo mismo, por medio de investigaciones extremadamente serias (aunque sin fundamento), he determinado que no soy dueño de RE ni Yuruyuri, estos son propiedad total y exclusiva de CAPCOM y Namori-sensei, respectivamente

El cementerio (y II)

Ayano pasa a través del túnel y se sacude la suciedad y el polvo que le cae, encima, aunque el uniforme queda irremediablemente sucio por estar completamente mojado por el agua de la fuente y la lluvia. Ayano estaba bastante molesta por tener que acabar así, parecía una andrajosa sin ninguna duda, sin embargo, tenía que continuar y no quejarse. Los zombis no se detendrían por ella.

Al levantarse y echar un pequeño vistazo, Ayano se encuentra a sí misma en una pequeña sala de radio, y al acercarse intenta presionar botones para ver si lograba sintonizar con alguna antena, ya fuera militar o una simple emisora de radio, cualquiera que pudiese enviar ayuda, pero sus intentos son vanos y no establece contacto alguno.

Nadie dijo que sería fácil salir de allí, pero tampoco hubo nadie que dijera que iba a ser tan endemoniadamente difícil. Ayano golpea el panel con violencia y busca si había algo más de interés, cuando encuentra algo que sin duda le sería de utilidad: era una pequeña llave que podía servirle para abrir aquel candado que había encontrado, de eso estaba completamente segura Ayano. Aparte de esa curiosa llave, ya nada había que pareciese tener el más mínimo interés, por lo que Ayano se dispone a irse de allí, pero en cuanto se agacha nuevamente para salir por el túnel, suena milagrosamente la señal de la máquina de radio, indicativo de que acababa de llegar un mensaje. Esperando que se tratase de personas con las que se pudiera razonar y pedir ayuda, Ayano se vuelve a levantar de un salto y da dos zancadas para llegar al aparato y enciende los parlantes para la recepción de la transmisión.

Momento de retirada… Repito, momento de retirada… Todos los agentes supervisores de Umbrella deben ir al punto… control ahora mismo… ─ Ayano frunce el ceño, queriendo saber qué lugar era ese fulano "punto de control" ─ Llevar a cabo protoc… evacuación inmediatamente… Repito, llevar a cabo protocolo de evacuación… tamente… Reúnanse de inmediato… fábrica abandonada… Repit… mediato en la fábrica abandonada…

Las transmisiones se cortan en ese momento, y la radio se apaga completamente. Ayano tiene entonces un chispazo sobre la llave que acababa de encontrar, el candado y aquella transmisión ¿Y si la puerta que está encerrada con candado fuese la vía más rápida para llegar a esa fábrica abandonada? La llave estaba escondida en aquella habitación, y para Ayano representó una prueba clarísima para comprobar su teoría a todas luces absurda, pero a la vez completamente lógica. Ayano no sabía cómo explicar lo que estaba pensando, pero sabía que como sea iba a llegar a un nuevo lugar donde sería capaz de pedir nuevamente ayuda. Sólo esperaba que cuando llegase el momento no estuviera nuevamente Némesis arruinando todo.


Trastero

En cuanto Ayano se vuelve a levantar, siente que algo le apunta en la espalda, y de inmediato se da cuenta de quién se trataba. Ni siquiera hizo falta voltear para ver a la persona que le amenazaba de muerte.

─ Parece que Toshino Kyouko tenía razón. Sigues viva, Yoshikawa-san.

─ Y casi me arrepiento de estarlo cuando supe que Yui-senpai murió por culpa de ustedes dos ─ dice Chinatsu con la voz fría, gélida ─. No te imaginas cuánto las odio a ambas. Yui-senpai no merecía morir, ella estaba herida por ayudar a otras chicas en la escuela, por cumplir con un deber que ni siquiera tenía la necesidad de llevar a cabo ¡YUI-SENPAI ERA UNA VERDADERA HEROÍNA! Y ustedes la dejaron morir de aquella manera tan miserable… Eso no se los puedo perdonar jamás… Nunca lo haré.

─ De verdad no quería que eso pasara ─ Ayano voltea lentamente para estar cara a cara con la yandere ─. Yo también quería que Funami-san pudiera vivir, pero aún en ese momento, ella siempre tuvo la seguridad de las demás antes que la suya…

─ ¡CÁLLATE! ─ de la pistola sale un disparo que rozó ligeramente el hombro del uniforme de Ayano, pero la tsundere no se mueve de su lugar ─ No vuelvas a mencionar a Yui-senpai… Una desgraciada como tú no es digna de pronunciar su apellido, ni siquiera de verla un poco… Toshino-senpai y tú merecen arder para siempre en el infierno, y sufrir mil veces todo cuanto sufrió Yui-senpai por culpa de ustedes. Sí… Eso es justo lo que merecen. Ustedes la asesinaron, ustedes la abandonaron cuando necesitaba ayuda ¡SI NO FUERA POR USTEDES, YUI-SENPAI NO SE HABRÍA MUERTO! Te odio… Odio a ambas con toda mi alma… No son más que unas perras que merecen lo peor, una y otra vez.

La pistola de Chinatsu apunta directamente a la frente de Ayano, y esta no podía hacer nada para evitar la fatalidad que estaba por suceder. El más mínimo movimiento que se le ocurriera hacer serviría para alterar a Chinatsu y hacerla disparar más rápido. Ya nada había que pudiera salvarla.

De pronto el suelo empieza a temblar, y Chinatsu se ve obligada a sostenerse de las paredes y bajar su arma para no resbalar, y Ayano también se sostiene. Parecía tratarse de un terremoto, con la diferencia que los terremotos no lanzaban aquellos espeluznantes rugidos desde el subsuelo.

─ No puede ser. Es otra de esas cosas ─ lamenta Ayano.

─ Tienes mucha suerte que no sea yo quien te mate, Sugiura-senpai ─ Chinatsu retrocede y se va acercando a la puerta ─. Pero me pregunto si tendrás la misma suerte contra el mutante acaba de causar estos temblores. Adiós, y espero que sufras mucho mientras esa cosa te mastica, y yo tendré que ir a buscar a Toshino-senpai para completar mi venganza.

─ ¡Espera, Yoshikawa-san! ─ Ayano intenta detener a la pelirrosa, pero esta huye y cierra la puerta tras de sí, y entonces regresan los temblores que impiden que Ayano avanzase por un momento, e incluso acaba cayendo y se queda a gatas mientras esperaba que los temblores cesen. Un nuevo rugido penetra el subsuelo cercano y hace que los tímpanos de Ayano sintiesen muchísimo dolor y la obliga a taparse los oídos. Sea lo que fuere lo que había debajo de ella, tenía que tratarse de una criatura de dimensiones considerables.

En cuanto nuevamente se tranquiliza el suelo, Ayano se levanta y se tambalea un poco antes de estabilizarse, recoge el arma que se le había caído y sale de allí todo lo rápido que puede.


Área de criptas

─ ¡Yoshikawa-san! ─ grita Ayano con la esperanza de ver a Chinatsu, pero se da cuenta que ya ella se había dado a la fuga ─ Demonios, Toshino Kyouko está en peligro. Tengo que...

Los temblores retornan, ahora mucho más fuertes y agitando los árboles, obligándolos a soltar el rocío que habían atrapado de la lluvia que había terminado poco antes. Ayano trata de mantener la estabilidad para correr hacia la salida, pero cuando apenas empezaba, el suelo empieza a moverse de manera bastante irregular, los faros que iluminaban el lugar se derrumban y las lápidas se ladeaban o caían de plano sobre las tumbas a las que estaban dedicadas los sistemas de drenaje del lugar revientan y dejan escapar el agua, creando géiseres artificiales en la vereda. Pero la pesadilla no terminaba allí, pues el suelo empieza a ceder, y Ayano no logra escapar a tiempo y rueda por la empinada rampa de tierra y barro que se forma al camino completo. Los faros hacen contacto directo con las numerosas charcas que forman en aquel gigantesco agujero, y Ayano se levanta de golpe para prevenirse. El toque final al horror que le tocaba vivir se da cuando una sanguijuela gigante emerge del suelo y abre las fauces con ferocidad. Era aún más grande que aquella sanguijuela que Ayano había enfrentado cuando todavía estaba en Nanamori, y nuestra querida tsundere no tenía otra opción que enfrentarse ella sola a esa monstruosidad.

CONTINUARÁ…


Otro fragmento culminado de esta historia, y pronto vengo con más, como ustedes seguramente lo sabrán. Ya saben sobradamente que pueden dejar sus reviews y allí pueden poner sus distintas observaciones, que siempre ando pendiente de ellas.

Hasta otra