Avatar no me pertenece, ni la historia que es de Liselle 129, yo solo la traduzco con su autorización.

Un día en la playa

Por desgracia, el brazo de Sokka todavía no estaba completamente recuperado para cuando los barcos de la Tribu Agua regresaron a la bahía, así que Suki resignada aceptó que su tiempo a solas tendría que esperar. Consideró brevemente intentarlo de todos modos, pero en ese momento, las velas azules ya eran visibles, y parecía demasiado tarde para hacer la prueba, por no hablar de mala educación.

Sokka y Suki fueron a saludar a su padre, juntos. Aunque Suki ya había hablado con Hakoda muchas veces, esta fue la primera oportunidad de presentar su relación con Sokka. Y puesto que había sido su idea dejar las cosas abiertas la última vez que se habían visto, se había sentido incómoda presentándose como la novia de Sokka o cualquier título similar. Además, ella había ido a ver al líder de la Tribu Agua con carácter estrictamente militar y profesional. Sokka, sin embargo, no parecía tener ningún problema con eso, Suki estaba emocionada, en su interior, por tener su relación establecida. Durante el tiempo que habían estado separados, había tenido ocasión de lamentar la sugerencia de Sokka de ser libre, y se alegró de que él no lo hubiera visto exactamente de esa manera.

-Así que esta es la joven de la que me hablaste antes,- comentó Hakoda, aunque había algo en su expresión que le indicó a Suki que, probablemente, lo había adivinado desde antes. -Estoy impresionado. Es muy inteligente y capaz.- Suki se sonrojó bajo el maquillaje. ¿Sokka ya había hablado con él acerca de ella?

-En otras palabras, ¿qué estás haciendo con Sokka?- Toph bromeó.

-Eso es lo que me gustaría saber,- Katara continuó con la broma, riendo mientras iba a abrazar a su padre. Sokka tomó todo esto bastante bien.

-No lo sé, pero no lo voy a cuestionar,- respondió, mirándola con cariño. Suki le devolvió la sonrisa, y por un momento raro, ella se quedó sin habla.

Los dos grupos se contaron mutuamente de la batalla que acababan de experimentar y siguieron comentando los planes para las próximas cuatro o cinco semanas. Suki finalmente fue informada sobre la estrategia que Sokka había ideado para el eclipse. Tenía tanto atrevimiento y sutileza, y ella estaba intrigada.

-¿Dónde entramos en esa plan?- Preguntó Suki, refiriéndose a ella y a sus guerreros.

-Yo creo que tiene más sentido que ustedes se dividan en grupos de dos o tres y se integren entre nosotros,- dijo Hakoda. -Pueden ser nuestro equipo de abordaje si nos acercamos lo suficiente a las naves enemigas y nos proporcionan defensa contra el fuego control.

En el fondo, Suki esperaba unirse a Sokka, Toph, Katara y Iroh cuando fueran a seguir a Zuko y a Aang, pero que no creía que éste fuera el mejor momento para sacar el tema.

-De hecho,- continuó Hakoda, acariciándose la barbilla mientras pensaba. -¿Realmente necesitan ir todas las guerreras Kyoshi a Ba Sing Se?

-¿Qué quieres decir?- le preguntó Sokka.

-Bueno, ya que van a estar con nosotros, no tiene mucho sentido que hagan el viaje hasta allí y volver otra vez,- Hakoda aclaró. -Creo que la presencia de Suki sería suficiente como representante de su grupo y recibir instrucciones de lo que tienen que hacer.

Suki se esforzaba por ocultar la emoción de estar a solas con Sokka durante un par de semanas. Bueno, junto con cinco amigos, un bisonte y un lémur, pero aún así, no iba a ser responsable del resto de las chicas. Seguramente ella y Sokka podían encontrar algo de tiempo para estar solos.

-¡Esa es una gran idea!- dice Aang. -De esa manera, podríamos volar a la ciudad y no tardar tanto tiempo.

-¿Por qué tienes tanta prisa por llegar?- preguntó Toph. -La ciudad es sofocante, y ¿cómo van a poder practicar fuego control?

-Además de que odias volar,- agregó Zuko conociendo algo de ella. Toph se encogió de hombros, sin confirmar ni negarlo.

-Vamos a tener que decir la verdad sobre Zuko y Iroh cuando lleguemos allí,- dijo Sokka simplemente.

-¿Son qué?- corearon varias personas. Suki no estaba completamente segura de a quién pertenecían las voces.

-Sokka tiene razón,- estuvo de acuerdo Iroh. -Tendremos que decirle por lo menos al rey y, posiblemente, a sus generales, lo que realmente somos. Necesito seguir enseñándole a Aang intensamente en las próximas semanas, y es posible que necesitemos que nos brinden un lugar para hacerlo.

-Tal vez, incluso en los jardines del palacio,- sugirió Katara. -De esa manera, será algo aislado y no asustaran a la población civil.

Mientras tanto, Aang ahogó un bostezo con el puño.

-Bueno, todos ustedes pueden trabajar fuera,- anunció, refiriéndose a todo el grupo. -Creo que me voy a dormir un poco.- Se acercó a Appa, quien, después de vagar alrededor y pastorear por un tiempo, se había acostado de nuevo. Aang estaba en la cola del bisonte, y Momo se dejó caer sobre el pecho del Avatar con un aire territorial.

-Eso es raro,- comentó Sokka. -Aang es por lo general un paquete de energía.

-Está creciendo,- explicó Katara rápidamente. Todos los hombres asintieron con la cabeza, pero a Suki le dio la impresión de que Katara sospechaba que otra era la causa de esa siesta inusual. Hizo una nota mental para preguntarle por ello más tarde.

Suki pidió a sus guerreras sobre el nuevo plan, estaban muy contentas de estar en la playa por un rato. De hecho, casi de inmediato, se pusieron a trabajar en la creación de un campamento semi-permanente para ellas. Suki había tenido la sensación de que iban a reaccionar de esa manera. Todas estaban cansadas de viajar y moverse de un lugar a otro sin una buena razón. A pesar de que era un campamento, el permanecer en un lugar durante un par de semanas era un lujo.

Suki ayudó a las otras mujeres con su campamento, que estuvo listo a la puesta de sol. En ese momento ella y Sokka fueron capaces de escaparse para caminar por su cuenta. Con las manos unidas, siguieron el río que desembocaba en la bahía hasta que encontraron un lugar agradable y fresco a la orilla de la corriente, en medio de la hierba de dunas altas, donde ambos se sentaron.

Sokka le pasó un brazo alrededor de Suki, y ella se apoyó en él. Había olvidado lo bien que olía y sintió que su anterior deseo de cercanía física comenzaba a llegar otra vez. Era extraño que había estado la mayor parte de su vida sin un hombre como él, pero sólo lo había conocido por unos cuantos días, y habían quedado excluidos todos lo demás. ¿Fue él, o era ella? ¿Acaso importaba?

Ella giró la cabeza para mirarlo, sólo para descubrir que ya la estaba mirando. Su mano libre acarició la espalda, le quito el pelo de la cara y la mantuvo apoyada en su oreja. Se movieron el uno hacia el otro al mismo tiempo, uniendo sus bocas.

Ahora que habían tenido algo de tiempo para superar la sorpresa inicial y ocultado el placer en cumplimiento de los demás, porque eran un poco incómodo. La adrenalina de la batalla había desaparecido, por lo que el beso comenzó con cautela y vacilante antes de qué se volviera más intenso. Cuando se separaron, Suki se sorprendió un poco al ver que de alguna manera se había movido sobre sus rodillas. Sokka la abrazó.

-Te he echado de menos, le susurró al oído.

-Yo también te extrañé,- admitió. Movió la boca por su cuello, y luego hizo un sonido extraño.

-La próxima vez, espero que podamos hacerlo sin maquillaje,- pidió.

-¿No te gusta el maquillaje?- dijo, haciendo un mohín burlón.

-No me importa mirarlo, pero su sabor no es divertido.

-Oh.- Suki en realidad no pensaba en eso. Recordó el momento en que ella lo había besado en la mejilla cuando se había vestido de guerrera Kioshi, y no era un sabor agradable. No podía imaginarse con una cara llena de eso. -Creo que se podría arreglar.

-Por ahora, supongo que podría pasar mi tiempo por debajo del cuello,- sugirió Sokka, levantando las cejas. Suki sintió a su corazón saltar. Ella había sido la provocadora la última vez, y tenerlo actuando de esta manera, era nuevo y agradable. -¿Crees que podríamos deshacernos de esto?- dijo Sokka indicando su coraza.

-Oh, por supuesto,- estuvo de acuerdo Suki. Con la experiencia de mucha práctica, se deshizo de todas las ataduras y se la quitó, con la ayuda de Sokka. Su tocado estaba sobre la arena, así que fue una complicación menos. Sokka siguió quitándose la capa superior sin mangas de su uniforme y la puso en el suelo. Suki y él se sentaron en ella, como si fuera una manta. Probablemente había algo en sus tradiciones que dijera que no tenían que usar las piezas del uniforme de esta manera, pero a Suki no le importaba mucho en esos momentos.

-¿No tienes calor por todas estas capas?- Preguntó Sokka, acariciando sus brazos.

-Ahora sí,- murmuró. Sokka se sonrojó y Suki se dio cuenta de que era lindo cuando se sonrojaba bajo la piel morena. Parecía no saber qué decir a esto, por lo que volvió a su tema anterior.

-Apenas estoy cómodo en esta túnica sin mangas,- añadió. ¿Estaba haciendo tiempo?

-¿He mencionado que me gustas las mangas?- Suki interrumpió, pasándose la mano por los músculos expuestos de uno de sus brazos.

-Um, no, no creo que lo hayas hecho.- Sokka movió el escote del vestido de Suki a un lado para revelar su clavícula. Besó a lo largo del hueso y un poco más abajo, metiendo su lengua en el hueco en la base del cuello, donde se encontraban los huesos. Al parecer, iba en serio la cosa de estar por debajo del cuello.

-Por supuesto que estamos acostumbradas al frío,- logró decir Suki, preguntándose por qué se molestaba en tratar de mantener esta conversación cuando había cosas más interesantes que podría estar haciendo con la boca. Sokka acercó su rostro al de ella otra vez.

-Sí, el uniforme realmente podría funcionar en el Polo Sur. Tal vez no te gustaría ir allí. Quiero decir, no hay mucho... es sólo que yo...

Suki cansada de esto lo interrumpió con un beso.

-Basta de hablar,- decidió, guiándose a sí misma tanto como él. Él parecía estar de acuerdo, explorando el interior de su boca con la lengua y dejando que ella hiciera lo mismo con él. Suki agarró la cabeza, encontró la tira de cuero que sujetaba el cabello en su lugar. Ella se lo quitó y le pasó las manos por sus cabellos liberados, sin saber si él se percató.

Suki sintió alivio a su espalda, cuando Sokka la recostó sobre su excesivo vestido. Sokka se apoyó en un brazo y con el otro recorrió a lo largo de la caja torácica. Con una mirada de intensa concentración en su cara, él se llevó la mano sobre el centro de su estómago, subiendo hasta quedar en medio de sus pechos y tocó delicadamente uno de ellos. Suki se volvió un poco hacia él, recorriendo el largo de su brazo hasta el hombro y bajando por el pecho.

Sokka movió su mano de nuevo, acariciando su cadera. No dejó el pecho abandonado, bajó su boca hasta allí, cubriendo brevemente parte de la tela. Volvió su rostro y la besó de nuevo mientras ella le respondía con entusiasmo, sus manos vagaban errantes por su espalda antes de que una se metiera en la parte delantera de su túnica.

Poco a poco, Sokka se retiró. Miró a Suki con mucho cuidado y pareció tomar una decisión. Agarrando sus manos, tiró de ella hasta sentarla. Le dio un rápido beso, y luego se puso detrás de ella y la atrajo hacia él, envolviéndola en sus brazos y apoyando la barbilla en su hombro. Suki entendió que esto significaba que había ido tan lejos como era su intención, por ahora.

-¿Eso es todo?-preguntó Suki. Sokka rió suavemente.

-Por ahora,- respondió. -Vamos a estar juntos por un par de semanas. No queremos hacer todo a la vez, ¿verdad?

-¿No es cierto?- Suki torció la cabeza para mirarlo.

-Bueno, en realidad, sí, yo no quiero hacer todo ahora,- confesó con una sonrisa triste que se cambió rápidamente por seriedad. -Es sólo que no nos hemos visto en un par de meses, y quiero, no lo sé, simplemente pasar algún tiempo contigo primero. ¿Está bien?- Ahora fue el turno de Suki de reír.

-Por supuesto que está bien,- le aseguró ella, pensando que esto era probablemente la cosa más sexy que había hecho hasta ahora. Era algo irónico que lo que más la hizo desearlo fue que parara. Ella le acarició el muslo con un toque ligero, y se relajó en su abrazo.

-¿Qué fue ese comentario sobre la leña?- Suki preguntó entonces, pensando en encontrar un tema de conversación.

-Oh, eso. Bueno, mientras estábamos en nuestro camino a Ba Sing Se, Aang y Katara crearon el hábito de buscar leña juntos porque les daba la oportunidad de estar a solas.

-Sin ti mirando por encima de sus hombros, ¿quieres decir?

-Algo así,- aceptó amablemente.

-¿Realmente regresaban con leña?

-Sí, ellos hacían su trabajo bien. Sólo les tomaba un poco más de tiempo de lo necesario. Después comenzaron a usar eso como excusa, incluso cuando no había ninguna necesidad de madera o de una fogata.

Era el turno de Suki de reír.

-Ya veo. ¿Así que ahora sólo significa que quieren estar a solas?

-Más o menos, sí.

-Estoy un poco sorprendida de que lo permites,- Suki comentó. Se había dado cuenta de lo protector que era con su hermana. Lo sintió encogerse de hombros.

-Es mejor a que lo hagan a escondidas.

Finalmente, llegó el momento de volver con los otros. El sol se había puesto, y la luna creciente venía en el horizonte. A pesar de que ambos habían mantenido la mayoría de sus ropas, Suki descubrió que la arena se había metido en algunas zonas incómodas.

Le mencionó a Sokka que le gustaría bañarse, pero no estaba muy segura de cómo hacerlo.

-Hay un montón de agua,- comentó confundido. -¿Cuál es el problema?

-También hay un buen número de hombres que vagan alrededor,- le recordó.

-Ah, sí, ya veo.- Sokka se tocó la barbilla, pensativo, y luego chasqueó los dedos cuando la solución vino a él. -¡Ya lo tengo! Espera aquí.- Fue a intercambiar algunas palabras con su hermana. Katara, se acercó mirándola feliz.

-No me importaría limpiarme un poco también,- dijo. -Todo esa Agua Control parecía, uh, traer la arena desde el fondo, si sabes lo que quiero decir.

-Creo que sí,- coincidió Suki. Katara le indicó el camino al agua. Una vez que estuvieron a unos pocos metros, levantó el agua haciendo paredes en todas partes y las congeló allí, creando una habitación privada.

-Espera a que lleguemos a Ba Sing Se,- dijo Katara mientras se desvestía. -Esto es por ahora, pero en la casa donde nos quedamos hay un baño climatizado. ¿Te quedarás con nosotros?

-Supongo, realmente no había pensado en ello.

-Bueno, eres bienvenida, por supuesto, y tiene sentido. Si Sokka no lo ha pedido, es probable que asuma que serán nuestras invitadas. Bueno, invitadas del rey, en realidad, ya que no es nuestro casa. No tenemos habitaciones extra, pero me encantaría compartir la mía contigo.

-Eso suena muy bien,- Suki estuvo de acuerdo, mientras también se desnudaba. Katara había creado pequeños salientes en las paredes de hielo para poder colgar la ropa. –Con tanto hielo ¿el agua no va a estar muy fría?

-Sólo si dejo que el hielo se derrita, sí; pero no tengo la intención de hacerlo hasta que hayamos terminado,- explicó Katara. -No se necesita mucha concentración para mantenerlas en su lugar.

A pesar de que Katara estaba restándole importancia a esto, Suki estaba impresionada. La mayoría de las personas aprecian los efectos dramáticos del control, pero Suki sabía que las habilidades sutiles eran a menudo más difíciles de dominar y eran indicativo de un verdadero maestro. Ahora que lo pensaba, eso era cierto en muchas áreas de estudio.

Mientras se lavaban, Suki recordó la pregunta que se le había ocurrido antes.

-Sabes, Katara, me preguntaba algo,- abordó el tema casualmente. -Tengo la sensación de que tenías alguna otra idea de por qué Aang podría haberse cansado antes. Sólo entre nosotras, ¿qué fue eso?

-En cierto modo lo mantuve despierto hasta muy entrada la noche,- admitió Katara. Ella se sonrojó de manera similar a la de su hermano cuando Suki le dirigió una mirada significativa. Katara se apresuró a aclarar. -No es lo que piensas. Sólo tuve un mal sueño anoche, y lo desperté. Me ayudó a sentirme mejor, me quedé allí y me quedé dormida. No creo que pudiera dormir. Realmente no pensé eso en ese momento.

-Estoy segura de que no le importó.

-Él no hubiera dicho nada,- respondió Katara, el cariño era evidente en su tono de voz. -De todos modos, como comprenderás, no quería hablar de esto frente a todos los demás.

-Oh, sí, ya veo.- Aparte del hecho de que Sokka, tendría un ajuste de cuentas con él, el padre de Katara y todos los demás hombres de su tribu estaban ahí. Eso haría que una situación muy incómoda. Terminaron el baño rápidamente, se vistieron y salieron de la bahía, después Katara derribó su pantalla de hielo. Y sacó toda el agua que queda en su ropa, y todo el mundo se dirigió a la cama.


Nota de la traductora: Wiii pude terminar el capitulo antes de lo que esperaba, espero seguir así =D. Creo que los de la Tribu Agua del Sur tienen mucho... am... calor en sus venas jajajaja.

Diego: Yo también quiero llegar a esa parte y en este fic no habrá ni gurú ni Dai Li.

Gracias a todos los que leen por seguir la historia XD