Avatar, el Último Maestro del Aire no me pertenece. Sólo me divierto escribiendo un poco y torturando a los personajes de vez en cuando.
Nota del autor: Éste es el último capítulo con flashbacks. La dinámica es la misma que los otros. Ojalá les esté gustando y les emocione todo el drama. Sin más qué decir, vamos con el capítulo.
Capítulo 35: Primeros Pasos y Palabras.
- ¿Cómo fue cuando caminó? – preguntó Zuko queriendo saber todo sobre la niña.
Flashback de Mai:
Izumi caminaba agarrada de la mano de Mai. Ty Lee le hablaba, abriendo sus brazos hacia ella. Mai había estado tratando de hacer que Izumi caminara por sí sola. La niña se soltaba de su madre de vez en cuando, pero de repente la inseguridad le ganaba y volvía a tomar la mano de la reina de inmediato.
- ¿Aún no lo logran? – preguntó Azula caminando dentro de la habitación con cierta burla en su voz.
- Si te vas a burlar, mejor vete…- dijo Mai con fastidio.
- Este es su juguete favorito, ¿no? – preguntó la Señor del Fuego, tomando el pato-tortuga de la cuna de la niña. Mai se limitó a asentir con la cabeza.
- ¿Para qué lo quieres, Azula? – preguntó Ty Lee con el ceño levemente fruncido.
- Ya verás…
Azula se puso en cuclillas alado de Ty Lee y le enseñó el pato-tortuga a Izumi.
- Ven, Izumi. Ven, mira al pato-tortuga… ven – dijo Azula mientras movía el peluche amigablemente.
Mai se puso también en cuchillas soltando levemente el agarre de su hija. Izumi miró a su madre y luego a su peluche en manos de Azula.
- Anda, hija. Ve por él…- la animó Mai.
La niña dio un pasito inseguro, tratando de agarrar a su madre, pero Mai sólo la rozó para darle seguridad. Izumi hizo un pequeño puchero, pero comenzó a caminar hacia Azula, logrando tomar el pato, para después regresar a brazos de su madre. Mai le dio un beso en la mejilla.
- Lo lograste, ´Zumi- celebró Ty Lee. Azula sonrió satisfecha.
Fin del Flashback.
- Azula también fue de gran ayuda – admitió Mai.
- No entiendo por qué…- dijo Zuko con el ceño fruncido.
- Hay cosas que son mejor que se queden sin decirse – dijo la reina encogiéndose de hombros. El príncipe bufó.
- ¿Qué hay de sus primeras palabras? – preguntó el maestro fuego imaginándose todo.
- No me llames mala madre, pero no recuerdo cómo fue. Izumi es muy inteligente y aprende cosas muy rápido. Cada vez que regresaba a su habitación ya había aprendido algo nuevo, así que no fue una sorpresa cuando un día me metí a su recamara y me llamó "mamá". Aun así, recuerdo las primeras cinco. La primera fue mamá, luego pato, después Ty Lee, luego 'Zula. La quinta fue papá…- explicó Mai con cuidado. Zuko sintió una punzada en el pecho.
- ¿Sufrió cuando Ozai murió? – preguntó el maestro fuego con evidente culpa.
- No. Ozai fue un "padre" muy ausente. Nunca la cargó o le hizo alguna caricia. Nada. A pesar de que no entendía mucho, Izumi sabía quién era Ozai, pero jamás preguntó por qué él era tan distante con ella. Él se limitaba a preguntar si ella estaba bien o a darle un regalo en su cumpleaños, pero hasta ahí. Cuando él murió ella sólo hizo una mueca, dijo que esperaba que él estuviera en un lugar mejor y que ojalá viera a Azula… a Izumi le dolió más cuando tu hermana murió – explicó Mai mordiendo su labio.
- Eran muy unidas, ¿verdad? – preguntó Zuko con curiosidad.
- Supongo que sí. A veces Azula trataba de evitar a Izumi, pero supongo que ella encontraba cierto encanto en la niña. Al principio tu hermana no quería ni acercarse, y cuando empezó a hablar, Azula no quería que la llamara hermana. Supongo que era porque sabía la verdad, pero en serio había veces en las que Azula era muy fría y había otras en las de verdad se veía que la quería… - explicó la reina con cierta extrañeza.
- ¿Por qué le habló de mí? ¿Por qué hizo que Izumi creyera que yo era una especie de héroe de cuento? – preguntó el príncipe extrañado.
Flashback de Mai:
- ¿Quieres el pato-tortuga? – preguntó Mai a su hija mientras la preparaba para dormir.
- Ya tiene un nombre, mami – dijo la niña al abrazar a su peluche favorito.
- ¿Ah sí? ¿Cuál es su nombre?
- Sí. Se llama Zuko – explicó la princesa, dejando a su madre helada.
- ¿De dónde sacaste eso, cielo? – preguntó la reina sintiendo cómo su corazón se estrujaba.
- Azula me contó una historia la otra noche.
Mai no dijo nada más. Cubrió a su pequeña hija con las cobijas, le dio un beso y salió de su habitación en busca de Azula.
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Cuando Mai encontró a Azula, la Señor del Fuego leía una carta en la oficina que ambas compartían. La reina, en un ataque de ira, le arrebató la carta a la otra chica y puso un cuchillo en su garganta.
- ¿Qué demonios te pasa? – preguntó Azula, no sabiendo si sentirse amenazada o enojada por la actitud de Mai.
- ¿Quién te crees que eres para hablarle a Izumi de Zuko? – preguntó la reina con rabia. - ¿Qué te hace pensar que necesita eso?
- ¿Es ella quién no lo necesita o tú? – preguntó la Señor del Fuego, tomando con fuerza la mano de su madrastra.
- ¡No tienes el derecho de hablarle de él! Ni tú ni nadie…
- No tengo el derecho de decírselo, pero tú no tienes el derecho de ocultárselo tampoco – dijo Azula con seriedad. Mai abrió los ojos y se liberó del agarre de la chica, tirando el cuchillo con el que la amenazaba previamente.
- ¿Por qué lo hiciste? – preguntó la pelinegra con un hilo de voz.
- Todos necesitamos un héroe e Izumi necesita saber quién es su padre, aunque sea por historias. No le puedes quitar eso, Mai. Eventualmente, cuando pueda entender la verdad, es mejor que su padre sea un héroe al idiota que abandonó a su madre en una prisión. Zuko podrá ser un idiota, pero tú y yo sabemos que no lo es a propósito. Además, ser hija del idiota de mi hermano es mil veces mejor a ser hija de Ozai – explicó la maestra fuego.
- No quiero que le vuelvas a hablar a Izumi de Zuko, jamás Azula.
Mai volteó a ver a la otra chica con enojo. Azula rodó los ojos. Obviamente no iba a parar sus historias.
Fin del Flashback.
- Y no paró, ¿cierto? – preguntó el príncipe extrañado, pero feliz de que su hermana hubiera hecho eso.
- Por supuesto que no paró. De hecho, lo hizo más veces, al punto que no pudo parar porque Izumi se lo exigía. No pude hacer nada al respecto y en el fondo sabía que Azula tenía razón. No podía ocultarle la verdad a mi hija – explicó Mai con nostalgia.
- ¿Desde cuándo Azula pensaba así de mí?
- No lo sé, Zuko… ya te dije que hay cosas que para mí siguen siendo un misterio – mintió la reina.
Mai y Zuko se miraron un momento breve y después se percataron de que el sol se estaba poniendo en el horizonte.
- Yo también quiero saber cosas, Zuko – dijo Mai después de unos minutos.
- ¿Qué clase de cosas? – preguntó el príncipe extrañado.
- ¿Qué pasó después de que escapaste de prisión con la maestra agua? ¿Cómo encontraste a tu madre? ¿Qué hay de ella y su nueva familia? ¿Cómo es que tienes un dragón? – preguntó la reina tratando de recordar todas las preguntas que tenía para el hombre frente a ella.
- Creo que eso es historia para otro día, Mai… te contaré, por supuesto, pero no ahora – dijo Zuko sintiendo una mezcla de emociones por todo lo que la reina le acababa de contar.
La chica se resignó y suspiró sintiéndose de repente hambrienta. Ni ella ni Zuko habían comido nada desde la mañana.
- Tal vez… tal vez deberíamos comer algo – sugirió la pelinegra, poniendo ese pretexto para alejar cualquier otro tema.
- Pediré algo – dijo Zuko, levantándose para ir a las cocinas, pero antes de que pudiera alcanzar la puerta, un pequeño golpeteo se oyó.
- Mami, abre la puerta… - exigió la princesa.
Zuko volteó a ver a Mai, sintiéndose de repente nervioso y emocionado. Era la primera vez que iba a ver a Izumi después de saber la verdad. La reina lucía nerviosa también, pero suspiró y se arregló lo mejor que pudo para no alterar a su hija.
- No digas nada aun…- le dijo Mai a Zuko mientras se dirigía hacia la puerta.
La reina abrió y la niña vio a su madre, ignorándola completamente al percatarse de la presencia de Zuko. Izumi corrió y se arrojó a los brazos del príncipe.
- Hola Izumi – saludó el príncipe, una vez que tuvo a la niña en los brazos.
- Hola Zuko. ¿Has estado todo el día aquí? – preguntó Izumi.
- Mmm… sí, más o menos – contestó el maestro fuego.
- Sí, hola, Izumi. Gracias por olvidarte de tu madre – dijo Mai para atraer la atención de la niña. Izumi hizo una mueca y rodó los ojos.
- No me olvidé de ti, mami… de hecho vine porque Katara y Toph dijeron que estabas enferma y que Zuko estaba cuidando de ti – explicó la niña.
- ¿Katara y Toph? – preguntó Zuko extrañado.
- Sí. Pasé la mañana con Aang y Katara. Kiyi, Tom-Tom y yo estuvimos jugando con ellos. Fingimos su boda – explicó Izumi. Mai negó con la cabeza. Su hija era una experta en poner a las personas en situaciones incomodas y eso se lo debía a Ty Lee.
- ¿Te divertiste en la boda? – le preguntó el príncipe.
- Sí, pero me gustaría más que tú te casaras con mi mami – dijo la niña inocentemente. Zuko miró a Mai de reojo, quien se había ruborizado levemente.
- Izumi, deja de decir eso. ¿Quieres? Mejor dime, ¿qué haces sola? Te he dicho que no me gusta que andes rondando por el palacio sin ningún adulto que te cuide…- dijo Mai desviando el tema.
- Tía Ty Lee me envió, así que no estaba sola – explicó la princesa. La reina rodó los ojos nuevamente, sabiendo que Ty Lee lo había hecho a propósito, pero agradeció internamente la interrupción.
- Yo no veo a Ty Lee por aquí. Y explícame, ¿cómo pasaste de estar con Aang y Katara a Katara y Toph a estar con Ty Lee? – cuestionó la pelinegra a su hija.
- Mmm… Toph llegó a la boda, pero Aang tuvo que irse y no terminamos, así que Toph y Katara se quedaron con nosotros, y ellas comenzaron a hacernos un montón de preguntas a mi hermano y a mí. En eso llegó la tía Ty Lee y dijo que Tom-Tom y yo teníamos que tomar nuestras lecciones, pero realmente nos quería sacar de ahí porque dijo que no deberíamos contestar esas cosas y luego ella me envío por ti porque dijo que estabas con Zuko y que no le habías abierto a nadie y sólo me abrirías a mí – explicó la niña, dejando a la pareja perpleja.
Mai no podía dejar de pensar si era bueno o malo que su hija fuera tan honesta, además de preocuparse por la clase de preguntas que le hicieron Katara y Toph a Izumi y de esperar que Ty Lee dejara de usar a la niña en su contra. Por su lado, Zuko se alegró mentalmente porque sabía que Katara y Toph podrían haber obtenido nueva información, además de pensar que él e Izumi podrían pasar más tiempo y el chico podría conseguir más respuestas.
- ¿Te sientes mejor, mami? – preguntó la niña, bajándose de los brazos de Zuko y caminando hacia su madre.
- Sí, cielo. Me siento mejor… - mintió Mai.
- Puedo dormir contigo para cuidarte si quieres – contestó la princesa.
- Eso me gustaría… - admitió la reina, queriendo sentir la cercanía de su hija.
- Izumi, tu madre y yo cenaremos juntos, ¿por qué no cenas con nosotros? – preguntó Zuko. La princesa sonrió de oreja a oreja.
- ¿De verdad? – preguntó Izumi ilusionada. Mai se limitó a asentir.
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Los tres comían tranquilamente. Zuko e Izumi hablaron de muchas cosas y a la vez de nada, mientras Mai observaba a su hija y al príncipe interactuar, y se sentía triste y culpable por tener que alejarlos tan repentinamente, pero las cosas tenían que ser así por el bien de todos.
- …pero ahora, es posible que ya no se vayan de la Nación del Fuego, ¿cierto, Mai? – dijo Zuko llamando la atención de la reina.
- ¿De verdad, mami? – preguntó la niña emocionada.
- Zuko está jugando, 'Zumi. Nos iremos este fin de semana – aseguró Mai.
- ¿Qué? – soltó el príncipe.
- Pero yo no me quiero ir – bufó la niña con los ojos vidriosos. Ver a su hija así, le partía el corazón a la reina, pero más le rompería el corazón si le pasaba algo por su culpa.
- Izumi, no empecemos de nuevo. No es el momento de hablar de esto, ¿sí? Ya te expliqué por qué nos iremos y no hay marcha atrás – dijo Mai con frialdad.
El resto de la cena fue en silencio. Zuko no se atrevió a decir nada más e Izumi lucía molesta y afligida ante la negativa de su madre. Mai estaba decidida. Se iría de la Nación del Fuego no importando que Zuko supiera algunas verdades…
Bueno, básicamente aquí se va a quedar este asunto hasta la próxima semana. Ojalá les hayan gustado estos capítulos y dejen muchos comentarios al respecto. No tengo mucho qué decir más que gracias por todo el apoyo y los reviews. Y por cierto, ¡felices fiestas! Nos leemos en el próximo capítulo.
GirlFanatic30.
