Todos los personajes pertenecen a JKR

N/T: La autora de este fic es AnneM. Oliver. Yo, Moon Dahee, soy la traductora.

Capítulo 36 – De pobre a princesa:

Aunque todavía no era mediodía, el cielo estaba oscuro. Las grandes y ominosas nubes estaban bajas en el cielo, por encima de Hermione y Theo mientras caminaban. Estaban a bastante distancia de la Mansión Potter y Hermione ni siquiera estaba segura de si aún estaban en la propiedad de Harry.

—Entonces, dígame, señorita Granger, ¿o debería llamarla Lady Black? ¿Cómo se siente al pasar de pobre a princesa?

Theo sacó una petaca del bolsillo del abrigo y tomó un trago.

—La verdad es que cambiaría mi nueva fortuna por que todos estuvieran felices y vivos otra vez.

—Así es como siempre es. Los que lo necesitan, no tienen, y los que lo tienen, no lo necesitan —dijo misteriosamente.

—¿Qué quiere decir? —preguntó Hermione.

—Nada. ¿Quiere un trago? Solo es agua. —Le ofreció la petaca. Hermione tenía calor y el aire estaba húmedo. Aceptó la oferta, pues estaba sedienta. Cogió la petaca y tomó un largo trago—. He oído que ahora eres la heredera de la fortuna de los Black. Además, si usted y Malfoy se casan, su fortuna irá a parar a tu manos. Pronto serás la bruja más rica en todo Godric's Hollow, si no de toda Inglaterra.

—La verdad es que no me importa ni quiero el dinero de nadie, un título o tierras —dijo, un poco malhumorada por el hecho de que él no dejaba el asunto en paz—. Las cosas habrían sido más simples si nunca hubiera averiguado mis orígenes.

—Las cosas habrían sido más simples si usted nunca hubiera venido aquí.

Hermione se alejó de él, fingiendo no haber oído su comentario grosero.

—Deberíamos volver. Harry y Draco deben de estar preocupados y la tormenta va a llegar.

Theo ignoró su petición de volver y continuó caminando, cogiéndola del codo.

—Me siento mal por usted —le dijo—. No pidió nada de esto. No pidió la atención de Lord Malfoy. No pidió las mentiras de Remus Lupin y los engaños. Si solo usted y Malfoy se hubieran casado sin problemas, si solo él la amara lo suficiente como para que renunciara a sus propiedades, entonces estarían juntos ahora. Más pobres, quizás, pero vivos y juntos.

Ella se giró.

—Él me ama y estamos vivos y pronto estaremos juntos.

Hermione se estaba disgustando cada vez más con Theo y no estaba segura de por qué.

—Pero él ama su fortuna más y eso ha sido un problema. Incluso aunque Harry quería que usted tuviera una gran dote, Malfoy no habría estado contento. Tenía que causar revuelo y hacer indagaciones sobre sus orígenes. Remus Lupin tuvo que meterse también. Además, si solo Zabini y Clearwater no se hubieran involucrado, bueno, ya ve, las cosas podrían haber sido más simples.

Hermione ya no entendía de lo que estaba hablando ni le importaba. Se alejó de él, cogió la varita y estaba a punto de desaparecerse cuando, en su lugar un dolor punzante apareció en su pecho. Se acercó a un árbol cercano, puso la mano en la madera y se dobló de dolor. Se le cayó la varita al suelo.

—Me estaba empezando a preguntar cuándo la poción haría efecto. —Se acercó a Hermione mientras ella empezaba a caer al suelo y le puso una mano en la espalda. Ya ve, solo fingí beber. —Hermione le arañó la cara y el cuello. Él siseó de dolor y la guió con cuidado al suelo. Entonces se llevó la mano al cuello y se la miró—. Me has hecho sangre. Irónico, pues la sangre es la causa de todos los males del mundo y la fuente de todos nuestros problemas de ahora. —Le quitó el sombrero y le acarició el pelo—. Su pelo está tan bonito hoy, con los lazos y las flores.

Se sentó en el suelo, al lado del cuerpo de Hermione, y ella empezó a temblar. Se inclinó hacia ella.

—Intente no estar asustada. Esta poción no le causará dolor excepto por el que sintió al principio. Terminará pronto. Siento mucho que tenga que morir. Malfoy puede que viva ahora, así que eso debe de consolarla. Al principio, habría estado satisfecho si los dos se hubieran casado. Habría heredado sus propiedades, pero ahora debo conformarme con ser el único heredero de la fortuna de los Black. Funcionará al final.

»Cuando Remus Lupin le dijo a Marcus Flint quién era su padre, vi que mi plan original no funcionaría, pues usted sería la heredera de los Malfoy por encima de mí. Entonces pensé en que solo Draco tenía que morir junto con Remus. Sabía que yo heredaría las propiedades de los Malfoy porque nadie sabría de sus orígenes excepto Remus, Marcus y yo. Pero el maldito Remus le dijo a Harry y a Draco quién era su padre. Eso complicó las cosas.

»Zabini, Snape y Clearwater tenían sus propios planes, pero nos encargamos de ellos. Después descubrí que Flint tenía también sus propios planes. Lamentará haberme traicionado. Puede que sea difícil demostrar que Marcus Flint la mató, pues esa será mi historia. Diré que Marcus Flint quería matarte porque creía que era el hijo de Andromeda, que se había creído lo que una vez nos contó una adivina. Él no cree eso en realidad. Sabe que la adivina se refería a que yo era el heredero, pero nadie tiene por qué saber eso, aún no. Una vez que todos estén fuera de mi camino, demostraré que él deliraba y demostraré mis orígenes.

»Entonces mataré a Flint también como represalia por haber matado al amor verdadero de mi mejor amigo, o sea, usted, y entonces revelaré que yo era el heredero. La adivina nos dijo que hay una carta que atestigua ese hecho escondida en la Mansión Malfoy, escrita la noche en la que nací por la madre de Malfoy, la hermana de mi madre. Esto nunca fue revelado a mis padres adoptivos, quienes eran buena gente, sangres puras, pero muy pobres. Solo me lo reveló a mí la adivina, que estuvo en mi nacimiento. Ella, Marcus y yo somos los únicos que sabemos de su existencia. Pronto solo lo sabré yo, Marcus morirá y la adivina también tendrá el mismo destino. Por suerte, heredaré las propiedades de los Black. ¿Ves? Aún así funciona a mi favor. Si nunca hubiera usted sabido sus orígenes, usted y Malfoy podrían haberse casado y yo habría heredado las propiedades de los Malfoy. La herencia de los Black no tan grande, pero me irá bien. Y mi amigo de la infancia, Lord Malfoy, conservará la vida. Por supuesto, puede que se encuentre loco de dolor por la muerte de usted. Si se suicida por depresión, heredaré el doble. —La miró rápidamente y dijo—: Pero intentaré no tener muchas esperanzas.

Todo el tiempo que estuvo hablando, miró al bosque. No bajó la vista hacia ella hasta esa última frase. Hermione, sin embargo, lo miró fijamente todo el tiempo. Era incapaz de moverse, pero una lágrima empezó a caerle por la cara. Finalmente, Theo la miró y le limpió la lágrima mientras viajaba hacia la oreja.

—Por favor, no llore. Puede que me haga sentir culpable. Ya tengo suficiente culpabilidad. Lo intenté sin matar a gente. Flint intentó convencerme de que podíamos hacerlo sin matar a nadie. Trabajó mucho como yo al principio para que usted pudiera casarse. Incluso le mintió a Ginny Weasley y le dijo que él era el hijo de Andromeda para intentar que ella hiciera el trabajo sucio. El egoísmo de la chica y los malditos Zabini y Clearwater lo estropearon.

»Si solo Lupin le hubiera borrado la memora del todo la primera vez, después de que Zabini la secuestrara, no estaríamos donde estamos hoy. La segunda vez, cuando Flint fue el que te secuestró, él estaba convencido de que Lupin protegería el secreto que había mantenido toda su vida, pero que Flint descubrió cuando Lupin estaba enfermo y dolorido por su enfermedad. ¿Sabe? Flint comparte la misma enfermedad y ambos han sido confidentes durante muchos años. Si Lupin le hubiera borrado la memoria aquella vez, Flint estaba convencido de que podría usted marcharse y vivir con Lupin sin sufrir daños. Me dijo que entonces podía concentrarme en la fortuna de los Black, pues Lupin había revelado que su padre era Sirius Black. Dijo que Malfoy podía mantener el secreto, podía tener la fortuna de los Black y nadie más tendría que morir. Estaba equivocado.

»Mojigato y equivocado. Flint intentó ser amigo de todos y, al final, le costó la vida. No puedo dejar testigos vivos. Además, necesitaba culpar a alguien.

Theo le puso las manos en el estómago. Otra lágrima se le escapó del ojo a Hermione y él la limpió de nuevo y luego le cerró los ojos con la mano. Hermione intentó mantener la respiración controlada, pero era algo muy difícil de conseguir. La poción corría por su cuerpo y le causaba un dolor terrible. Theo estaba equivocado cuando decía que no le causaría dolor, pues sentía muchísimo. Fue entonces cuando se dio cuenta de que la poción debía estar en la petaca y que cuando dijo que había fingido beber, se refería a la poción. Había sido tan estúpida por dejar la casa ese día. Pobres Harry y Draco. Habían perdido tanto los dos y ahora ella también los dejaba. Quería parar a Theo, pero se estaba muriendo, ¿así que qué podía hacer?

Hermione se sentía totalmente débil. Theo se levantó.

—Lo siento mucho de verdad. Desearía que pudieras haber vivido. Somos primos, después de todo, y no somos tan diferentes, usted y yo. A los dos nos robaron los nombres que nos corresponden. Si solo las cosas hubieran sido diferentes.

Theo se alejó y la dejó sola. Un tueno sonó finalmente por encima de su cabeza y cayó la primera gota de lluvia.

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Harry y Draco reclutaron a la mayoría de los Weasley y a algunas personas del pueblo para ayudarles a encontrar a Theo y a Hermione. Draco solo le contó a Harry sus sospechas sobre Theo. Harry estaba loco de dolor. Nunca había sospechado del hombre. Fue él quien le pidió hacer guardia hoy. Si Hermione moría también, sabía que no podía seguir viviendo. Perder a Ginny y a Remus ya era lo suficientemente difícil, pero perder a su única hermana solo una semana después de haberla encontrado dejaría su vida sin significado.

Draco decidió alertar al personal sobre la pareja desaparecida. Se apareció en la Mansión Malfoy y le dijo al personal que ayudara a localizarlos, pero que tuvieran cuidado si los encontraban. Estaba a punto de unirse él mismo a la búsqueda, cuando el diablo en persona apareció en la puerta de Malfoy.

Theo entró corriendo en la gran recepción de la Mansión Malfoy justo cuando Draco corría escaleras abajo. El primer instinto de Draco fue sacar la varita, pero no lo hizo todavía para no causar desconfianza. Se apresuró a su mejor amigo más antiguo.

—¿Dónde está la señorita Granger? Estamos todos preocupados por ella.

—Marcus Flint nos sorprendió en nuestra salida. Me dejó inconsciente y luego se desapareció con ella. No tengo ni idea de dónde están. Organizaré a la milicia y la encontraremos, Malfoy. Quédese tranquilo que la encontraremos.

Draco quería matar al hombre mientras hablaba, pero en su lugar dijo:

—¿Por qué querría Flint hacerle daño?

—Tiene la creencia incorrecta de que es el heredero de los Black y de los Malfoy. Cree que es el hijo de Andromeda.

De repente, Draco sintió una chispa de esperanza. Quizás Theo era inocente.

—¿Por qué pensaría eso?

—Hace muchos años, fuimos a ver a una adivina muggle, la misma que Hermione vio ese día en el festival. Estoy convencido de que era una bruja. Nos dijo que uno de nosotros, Marcus o yo, era el hijo de Andromeda. Dijo que ella fue la partera que ayudó a dar a luz a la madre. Dijo que Narcissa se llevó al niño para que lo criaran sangres pura y lo protegieran de Lucius y del Señor Oscuro. Marcus estaba convencido de que el niño era él.

—¿Lo es? —preguntó Draco—. ¿Es el hijo?

—No estoy seguro. La anciana dijo que había una carta escrita por su propia madre que dice el nombre del hijo, pero yo nunca he visto la carta —dijo Theo—. Está loco. Tenemos que encontrarlo y matarlo.

—¿Por qué está sangrando? —preguntó Draco de repente.

Theo se llevó la mano al cuello.

—Debo de haberme hecho daño al caerme. Me siento responsable, Malfoy. Debería haber protegido a la señorita Granger.

Theo se quitó el pañuelo y se dio toquecitos con la misma tela. Fue entonces cuando Malfoy lo vio, la marca de su cuello con forma de rosa. Tenía la boca repentinamente seca.

—¿Dices que Marcus Flint sabe de una carta que dice que él es el hijo de Andromeda?

—Sí, la anciana dice que la carta está escondida en esta casa, detrás del retrato de su madre y sus hermanas cuando eran jóvenes. Demostrará o no lo que él dice. Le digo, Malfoy, que está loco —dijo Theo. Continuó dándose toques en la sangre del cuello.

Draco corrió al retrato en cuestión. Estaba en la vieja habitación de su madre. Quitó el retrato de la pared y, por detrás, había un trozo amarillo de pergamino con un sello de cera. Cogió la carta y la puso dentro del abrigo. Se giró apra dejar la habitación cuando Marcus Flint lo dejó inconsciente y Draco calló al suelo.

Marcus se acercó al cuerpo inconsciente de Draco.

—Es por tu propia protección, Malfoy.

Entonces desapareció tan rápido como había llegado.

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Hermione no tenía ni idea de cuánto tiempo había estado en el suelo. Una lluvia regular, cálida y húmeda caía e incluso debajo de las hojas de los árboles por encima de ella estaba empapada hasta los huesos. El agua salpicaba a su alrededor. Sus ojos estaban de nuevo abiertos. Se preguntaba por qué aún no estaba muerta. Todavía estaba inmóvil, pero muy viva. Las lágrimas continuaban cayendo en silencio, pues apenas podía moverse. Se mezclaban con la lluvia de su cara.

De repente fue consciente de que había un animal tumbado a su lado. Sentía el pelo en el brazo desnudo. El animal se levantó y fue a su cara. Era una cierva. Era pequeña y como una bruma, pero era real, no un fantasma. Volvió a tumbarse, esta vez cerca de su cabeza.

Entonces fue consciente de otro animal. Esta vez se asustó. Un gran perro negro le toqueteó el brazo con la nariz fría y húmeda antes de acostarse a sus pies. Puso las patas y la cabeza sobre las piernas de Hermione. Se sintió reconfortada por el hecho de que, aunque moriría, no lo haría sola.

La cierva y el perro se quedaron con ella. El perro se quejaba ocasionalmente y caminaba a su alrededor en círculos. La cierva se quedó al lado de su cabeza. Dos veces puso la cara al lado de la de ella. El perro recogió la varita e intentó ponérsela en la mano. Hermione sintió la madera fría en sus dedos, pero no podía agarrarla. Si solo pudiera enviar un patronus, podría traer ayuda, pero no podía ni sostener su propia varita. Se estaba muriendo, estaba sola y tenía miedo. Nunca leería la carta de su madre verdadera, nunca volvería a ver a Harry y, más importante, nunca volvería a sentir los brazos de Draco Malfoy a su alrededor, sus labios sobre los de ella y a ver el amor en sus ojos.

El perro y la cierva salieron corriendo de repente. ¡NO! ¡Que se quedaran! ¡Que no tenga que encarar la muerte sola! Sintió un par de manos bajo su cuerpo, una en el cuello y otra en las piernas.

—Espero que no sea demasiado tarde —dijo un hombre—. La poción puede haber hecho efecto más allá de sus habilidades para pararla.

—No si reemplazó el extracto de hoja de romero como le dije. Si lo hizo, entonces Theo aún creería que la poción era mortal. Sin embargo, el antídoto que tengo conmigo debería funcionar —dijo el otro hombre.

Los dos hombres se desaparecieron con ella a una habitación desconocida. El hombre que la sostenía la puso en una cama. Se inclinó sobre ella por primera vez y Hermione lo vio claramente. Era Marcus Flint.

—Lo siento, Hermione. Draco aún está vivo y bien. Theo, sin embargo, morirá pronto, créame. —Salió corriendo de la habitación.

Lo siguiente de lo que fue consciente fue de alguien poniéndole un líquido entre los labios. Tenía un sabor horrible, era cálido y le hizo cosquillas en la garganra. La cara de Severus Snape se inclinó sobre ella.

—No morirá. No puedo dejar que mi ahijado viva una vida sin la mujer a la que ama. Sé que es un destino peor que la muerte por mi propia experiencia persona. Yo amaba muchísimo a Lily Potter. Solo deseaba haber estado en una posición en la que ella me pudiera haber confiado su secreto. Todo podría haber sido diferente. Quizás la habría criado a usted como mi hija. Nunca lo sabremos. —Puso la varita de Hermione en la mesita de noche junto con el sombrero y le tocó la mano con cuidado—. Todo lo que tiene que hacer ahora es dormir y soñar cosas alegres y, cuando esté despierta, todo habrá terminado.

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Draco se levantó con Theo de pie por encima de él.

—¿Qué le pasó? Subí aquí arriba y estaba en el suelo.

Draco estaba confundido. También tenía un dolor de cabeza porque lo habían dejado inconsciente. Estaba empezando a pensar que Theo podría ser el culpable, cuando Marcus Flint lo cogió con la guardia baja, le lanzó un hechizo que lo dejó en el suelo y apuntó a su supuesto mejor amigo. Draco se sentó contra la pared y dirigió su mano al bolsillo para sacar su propia varita.

Theo le sonrió a Marcus.

—Marcus, amigo mío, nos vemos otra vez. He estado ocupado limpiando sus desastres.

—Ahí se equivoca. Yo soy el que ha estado ocupado limpiando sus desastres, ¿sabe? —dijo Marcus.

Theo miró a Draco y sonrió.

—Draco, viejo amigo, ¿no sabía que maté a su amada esta tarde? Mientras hablamos, ella yace en el suelo del bosque con solo la lluvia y los árboles para consolarla durante sus últimos momentos en la tierra.

Draco quería gritar. Tenía que estar mintiendo. Se esforzó para ponerse en pie. Marcus le ofreció la mano con la varita aún apuntando a Theo.

—Me levantaré yo solo. Usted es el granuja que me maldijo —dijo Draco mientras se levantaba. Miró a Theo—. Y ha matado a la señorita Granger, morir mil veces sería demasiado poco para usted.

—Aún está viva, pero apenas —dijo Marcus—. Snape y yo la encontramos y le está administrando el antídoto de la poción que él le dio en este momento.

Theo gruñó y golpeó la silla. Entonces se giró al otro hombre.

—No importa. ¡Será demasiado tarde! ¡No hay antídoto para la poción que hice!

—¿Quién le ayudó a hacerla, amigo? ¿No fui yo? ¿Está seguro de que le di los ingredientes necesarios? —dijo Marcus con burla—. El momento de que esto termine ha llegado. Su locura debe terminar. Lo creía una estupidez al principio. Entendía su dolor. Intenté ayudarlo, sin que nadie saliera herido, pero usted lo llevó demasiado lejos.

—¡Usted fue el que mató a Zabini! —gritó Theo

—¡Y lo mataría otra vez! —dijo Marcus—. Usted mató a la Weasley.

—¡Usted fue el que la llevó a la Mansión Potter aquella noche! —gritó Theo.

En ese momento, Harry subió las escaleras y se quedó de pie fuera de la habitación de Lord Malfoy sin que nadie lo viera y escuchó con atención.

—Sí, lo hice, pero no la maté. Usted tiene que haber hecho algo, pues no había modo de que no escapara del incendio. Estaba justo detrás de mí y de Hermione ¡y usted también mató a Lupin! —gritó Marcus.

—¡Ese viejo merecía morir! Podría haberme dicho antes lo de mis orígenes, pero no. ¡Mantuvo todos esos secretos durante mucho tiempo! ¡Mantuvo su secreto! ¿Quiere que le cuente a Lord Malfoy su secreto? —se burló Theo.

—Ya me da igual. Una persona de su calaña no me va a amenazar más. —Se giró hacia Draco, que estaba de pie contra la pared con la varita apuntando al suelo porque no sabía quién era amigo y quién enemigo—. Sufro de la misma enfermedad que Lupin. Su padrino me lo presentó cuando me lo contagiaron. Fue mi amigo todos estos años. Yo le hacía la poción matalobos y, una noche, cuando estaba especialmente enfermo, me confió cosas a mí y luego me arrepentí de habérselas confiado a mi mejor amigo, Theo. Qué poco me esperaba que mi supuesto mejor amigo me amenazaría y usaría la información que le había dado, aunque lo único que he intentado yo siempre ha sido ayudarlo.

—¡Deja de ser tan mojigato! ¡Remus Lupin era una plaga para la sociedad y se merecía morir! ¡Fin de la historia! ¡Me criaron sin medios o un título cuando merecía más! ¡Los Malfoy miran por encima del hombro a la gente como usted y yo, Marcus! ¡El hecho de que seamos sangre pura no significa nada cuando no tenemos que trabajar duro para vivir!

—¡Nunca le he mirado por encima del hombro! —dijo Draco.

—Si hubiera acudido a usted y le hubiera llamado primo, ¿me habría aceptado? ¿Me habría tratado con amabilidad? ¿Compartido su fortuna? ¡Mire a Lord Potter! ¡Mire lo que hizo por una mujer que apenas conocía! Pensó que era de su familia y la aceptó en su casa, le dio clases y una dote. ¡Estaba dispuesto a renunciar a su compromiso para mantenerla a salvo! ¡Quería darle un hogar durante toda su vida! ¡Usted sabe que no habría hecho eso por mi y la razón es porque piensa que es mejor que yo! ¡Es el peor tipo de persona arrogante, Malfoy, porque nada puede sacarle de sus preciadas creencias!

Draco corrió hacia el hombre y le golpeó el brazo de la varita. Volvió a golpearlo y observó cómo caía al suelo.

—¡Ahí es donde se equivoca! ¡No podría amar a Hermione, un amor verdadero y puro, si esa fuera la verdad! ¡No me conoce! ¡Me llama arrogante, pero usted es ignorante! Usted es el más arrogante de los dos, pues es un pedante y altanero. Se cree sus propias mentiras y locuras. ¡Piensa que sabe lo que hay en el corazón de otro hombre, pero no sabe nada Nott! —Draco cogió la carta del retrato de su bolsillo y se la tiró al hombre que yacía en el suelo—. ¡Ahí tiene! ¡Ahí está la prueba de sus orígenes! ¿Qué hará con ella cuando se pudra en el infierno?

Draco se dio la vuelta para marcharse mientras Nott alzaba la varita para matarlo. Marcus Flint lanzó la maldición asesina a su mejor amigo y Theo calló muerto en el suelo.

Harry entró corriendo en la habitación, Draco se dio la vuelta y Marcus calló de rodillas.

—Ha terminado —dijo Marcus.

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Hermione sintió sus labios sobre los de ella. Vívido y, aún así, como un sueño. Sintió el cálido abrazo cuando la acunó entre sus brazos. La rodeó su aroma. Oyó los pasos suaves en el suelo cuando se la llevó del nido de víboras y lo oyó decir:

—Por fin está a salvo. La llevo a casa.

Hermione usó cada gota de energía que tenía para abrir los ojos, para asegurarse de que el hombre era real, para asegurarse de que el momento era real y para asegurarse de que no era otro espejismo. Le puso la mano en la cara. Sintió su propio corazón latiendo en el pecho.

Era real.

La siguiente ocasión en la que Hermione se despertó, se encontró en su cama. Se esforzó para sentarse, pero estaba demasiado cansada. Era de noche, hasta ahí sabía. Apenas había luz en la habitación. Sentía la garganta seca. Movió la cabeza de un lado a otro, buscando a alguien, a cualquiera, que le pudiera decir que la pesadilla había terminado al fin.

En el más breve de los momentos, él estaba a su lado. Hermione no supo de dónde había venido, solo se regocijó con que estuviera allí. Él se apoyó en la cama y, otra vez, sintió sus labios tocar los de ella. Esta vez, él no se aguantó. Le trazó el labio superior con la lengua, carne sobre carne, con la boca de él húmeda y la de ella ardiendo. La boca de Hermione era dulzura líquida, deseo húmedo, necesidad tentadora. Él abrió la boca ligeramente sobre la de ella y le tocó la lengua con la suya. ¿Qué locura era esta? Los dedos de Hermione le agarraron de las mangas de la camisa y la punta de la lengua se encontró con la de él. Él moría lentamente por aquel único beso. Con los ojos cerrados, los dos se perdieron en el tacto y la sensación del deseo y el amor. Hermione le devolvió el beso, así que él abrió más la boca mientras sus lenguas danzaban y enviaban un placer dolorido por sus cuerpos.

Draco tenía que parar o no sería capaz de hacerlo. Separó su cuerpo del de ella y se encontró con sus ojos.

—Draco.

—¿Cree que alguien más la besaría así? —dijo con una sonrisa—. Dejemos algo claro, amor, ningún hombre te besará nunca así, excepto yo. ¿Nos entendemos?

Hermione le puso la mano derecha en el pelo y la izquierda fue a los botones del chaleco. No llevaba el abrigo y parecía que no había dormido en días.

—¿Ha terminado?

—Theo era el hijo de Andromeda. Si usted no hubiera dejado la carta de Lupin en la cama y si no le hubiera arañado el cuello, puede que nunca lo hubiéramos descubierto. Usted salvó el día, mi querida niña.

Draco se inclinó y le puso la cabeza en el pecho. Ella le acarició el pelo y tocó un chichón.

—¿Está herido?

—Un poco, pero como usted no está en condiciones de curarme, me las apañaré como pueda —dijo con una sonrisa.

—Es siempre tan dramático —dijo ella—. Intenté hacer un patronus para decirle dónde estaba, pero estaba bajo la influencia de una poción. No podía moverme. Theo quería matarme por la herencia de los Black. Llegados a ese punto, ya no me importaba si eso significaba que no le mataría a usted. ¿Dónde está?

—Está muerto. Lo mató Marcus Flint. Aún no estoy seguro de su papel en todo esto, aunque más bien creo que era como Remus: demasiado inmerso en salvar a todo el mundo que casi se pierde a sí mismo.

—Draco, cuando estaba en el bosque, sola y asustada, ocurrió la cosa más extraña. Una cierva y un perro negro vinieron y se quedaron conmigo hasta que el señor Snape y Marcus me rescataron.

Draco la miró raro.

—Los efectos de la poción, supongo, la hicieron imaginar cosas.

Harry entró.

—O fue una intervención divina. El patronus de nustra madre era una cierva y Sirius Black era un animago que se transformaba en un perro negro. Quizás como tus padres no pudieron ayudarte mientras estabas viva, al menos querían ayudarte cuando estabas muriendo. —Tenía la carta de su madre en la mano. Iba a leérsela, pues la acababa de leer, pero decidió esperar. La puso de nuevo en el bolsillo de su abrigo. Fue entonces cuando se dio cuenta de que Draco estaba apoyado en la cama. Lo miró de manera extraña—. No debería ser tan informal con mi hermana, caballero, a menos que quiera batirse en duelo conmigo. Tanta familiaridad y puede que le obligue a casarse con ella.

—Entonces puede que sea mejor que sepa que también la he besado —dijo Draco, levantándose y estirándose el chaleco.

—En realidad, ese fue nuestro tercer beso, creo —dijo Hermione.

—No está ayudando, señorita —dijo Draco mientras se inclinaba contra la cama—. Estoy débil y las habilidades de su primo en el duelo, odio decirlo, sobrepasan las mías. ¿Quiere que me muera antes de tener la oportunidad de ser su esposo?

—Soy una mujer pudiente. Estoy segura de que tendré suficientes pretendientes.

Harry se rió.

—Tiene razón, Lord Malfoy. ¿Qué pretende hacer ahora?

—¡Pardiez! —dijo Draco—. Supongo que estoy obligado a casarme con ella. Este fin de semana, como estaba planeado. —Se sentó en la cama, le cogió la mano a Hermione y le besó las puntas de los dedos una a una—. ¿Es esto aceptable? Ya no hay amenazas, así que no tenemos que apresurar la boda ahora si usted prefiere esperar.

—No puedo esperar —dijo ella—. Deseo ser su esposa. —Draco le acarició la mejilla, se acostó y miró por encima del hombro a Harry—. Dese la vuelta, Potter, planeo besarla otra vez y no quiero que me amenace con un duelo a muerte.

—Un beso y luego insisto en que ella descase —dijo Harry. Se quedó en la habitación, pero se dio la vuelta.

—¡Maldición! ¡Salga de la habitación! —dijo Draco.

—Bésela y que sea rápido —dijo Harry, aún de espaldas.

Draco frunció el ceño.

—Después de que su hermana y yo nos casemos, no habrá nada como un beso rápido. —Se volvió hacia Hermione y ella estaba dormida. Draco sonrió y le besó la frente. Harry se dio la vuelta—. Me lo ha fastidiado, Potter. Está durmiendo.

—Tiene toda una vida para besarla —dijo Harry—. La tratará bien, ¿cierto?

—Lo haré —dijo Draco. Se levantó y se fue a la silla, la puso cerca de la cama y se sentó. Le cogió la mano, se la llevó a la boca una vez más, besó la parte de arriba y repitió—: La amaré durante todos los días de mi vida.

Harry sonrió y salió de la habitación.

N/A: Siguiente capítulo: epílogo, mucha felicidad, flores, rayos de sol, besos y no más conflictos.

N/T: ¡Chicas, solo me queda un capítulo! Disfrutad lo que queda de la historia porque mañana (hora de Corea) se acaba :)

Luna White 29: Pues sí, tenías razón. Theo es el malo. A mí también me suele gustar Theo en el fandom y de este fic era de mis personajes favoritos, pero… haha ¡Mala lectora! ¡Mala lectora! Hahahaha Es broma. Gracias por dejarme un comentario. Tienes razón en que son muy importantes para la mayoría de autores. Wow. ¡Desde el capítulo 20 es bastante! Gracias por seguir la historia :)

Elegv: haha ¡Tu intuición nunca falla! A mí también me pareció muy bonita la carta de Lupin. El pobre… A mí me caía bien Theo, jo… No te preocupes, tú lee cuando puedas, a tu ritmo :)