Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, solo la trama me pertenece.

Hola :D, muchísimas gracias por sus reviews, alertas, favoritos.


Tres horas más habían pasado… ciento ochenta minutos y Edward todavía no sabía nada…

Se levantó de la silla para caminar en círculos como venía haciendo desde que se despertó de aquel maldito sueño. Miró a James quien ese momento estaba coqueteando con una oficial pelirroja y no pudo evitar rodar los ojos… eso si era jugar con el peligro ¿qué demonios iba a hacer él con una mujer de ley? ¿Acaso no recuerda que tiene negocios ilegítimos que necesita mantener lejos de los policías?

Demonios… quiere hablar con el tal Riley, ver si su corazonada es solo eso o está basado en algo que puede ser…

Repicó su teléfono y miró la pantalla con esperanza, aunque cada vez era menor. Cuando lo escucharon tres miembros de la fuerza se levantaron y lo miraron ansiosamente pero Edward negó con la cabeza.

No era el maldito secuestrador de Bella…

Tenían listo todo para rastrear la llamada que nunca llegaba…

¿El objetivo principal de un secuestro no es pedir recompensa? ¿Por qué se están tardando tanto? Su alma se enfría hasta congelarse solo al pensar que en vez de una llamada le van a enviar una parte de Bella, como había escuchado que algunas organizaciones hacían.

El problema era que ningún jefe se ha hecho responsable de ese secuestro, eso es lo que le ha dicho James, así que ninguno de los dos entiende qué demonios está pasando…

Repicó de nuevo su teléfono y él contestó rápidamente – Hola Bree – respondió cabizbaja. Escuchó sonidos de llanto y suspiró, había escuchado ya ese tipo de llamadas mucho en ese corto tiempo.

Todos estaban desesperados por estar a su lado, por acompañarlo, pero Edward no quería eso, los necesitaba activos, además… no quería tener a nadie cuando se derrumbada, y ya no iba a pasar mucho tiempo para que eso pasara.

En cambio los tenía a todos tratando de ayudar. Rosalie y Emmett estaban encargados de los Hospitales, por si acaso llevaban a una mujer embarazada de ojos chocolates a la emergencia. Su madre, Alice y Jasper estaban en su casa con dos oficiales, esperando a ver si llamaban por la recompensa allí.

Y su padre… volteó y lo observó sentado en la silla al lado de la que él ocupaba hasta unos momentos atrás. No importa cuánto hubiese intentado que nadie fuera a ese sitio, igual veinte minutos atrás había llegado, lo había abrazado fuertemente así él no lo haya pedido y se había sentado mirando a la pared sin decir una palabra.

Lo agradecía… no podía lidiar con consolar a alguien cuando tenía los nervios destrozados pensando en qué podría estar pasando.

Eso era lo peor. Imaginar. Pensar en lo que puede estar pasando, lo que Bella podría estar sufriendo y desear hasta lo infinito ser él quien haya salido esa mañana, poder haberla detenido, protegido, que lo hayan atrapado a él mil veces antes que a ella.

-Deja de llorar Bree por favor… - pidió Edward suspirando y tapando sus ojos con una mano, no podía soportarlo.

-¿Han sabido algo? – escuchó la voz de Diego y agradeció en ese momento que le haya quitado el teléfono a Bree.

-No – respondió él sintiéndose completamente frustrado. Era como si hubiese desaparecido del planeta – todavía están interrogando a la persona que estaba manejando su vehículo.

Y no le permitieron hablar con él… ni cinco minutos… no importa cuánto lucho para hacerlo, casi golpea a Ben y tuvieron que retenerlo entre cinco hombres para evitar que le hiciera daño. Además que casi lo detienen por golpear a un detective… no le hubiese importado, siempre y cuando lo hubiesen metido en la misma celda del maldito que tiene la información que él necesitaba.

-Alice nos llamó hace veinte minutos… estamos camino al aeropuerto, en unas horas llegaremos a California – dijo él con urgencia.

-No tienen que hacer eso – dijo Edward educadamente.

-Escúchame Cullen – dijo Diego con voz furiosa y él sonrió. Sabía que apenas se estaba controlando para no insultarlo, Diego siempre era el que más le reclamaba cuando Edward quería estar solo o resolver sus problemas por sí mismo diciéndole que había personas que querían apoyarlo, entre esas… Bella. Dejo de sonreír y frunció el ceño – deja de decir estupideces… pronto llegaremos.

-Bien – dijo trancando la llamada. Sus amigos eran los mejores y los más tercos del planeta y no valía la pena pelear, siempre iban a hacer lo que quisieran.

Edward volteó y volvió a negar con la cabeza a ver a James hablando en el oído con la mujer. Demonios, parecía tener un alto rango. No lo entendía… cuando lo vio con la mujer en el hotel pensó que era alguien que le interesaba, ya entiende que no…

-Acabo de hablar con Charlie – dijo Carlisle levantándose y colocándose a su lado.

Edward fijó su atención en su padre y bajó la cabeza. Si había alguien que estaba igual de desesperado que él debía ser su suegro - ¿Qué te dijo?

Carlisle negó con la cabeza – Te puedes imaginar como esta. Ya pronto estará aquí, me llamó del avión, le informé que no había ningún avance todavía…

Edward asintió y cerró los ojos unos momentos para bloquearse. Todavía… Dios mío, ¿dónde estará Bella?

-Ella va a aparecer hijo – le dijo Carlisle colocando la mano en su hombro y apretando suavemente, solo lo necesario para confortarlo. Edward miró a su padre y asintió, tenía que hacerlo porque si no, él no sabía que iba a hacer…

-Edward – tanto su padre como él voltearon a ver a Ben. Tenía la cara cansada y tan molesta que supo antes que hablara cuál había sido el resultado del dichoso interrogatorio – No pudimos sacarle nada.

Escuchó como James puteaba al aire, sintió como su padre se revolvía inquieto pero él quedo paralizado. Ese hombre debía saber algo, tenía el carro de su esposa, no podía no saber nada – Déjame hablar con él – pidió de nuevo causando que Ben hiciera una mueca.

-No está permitido, maldita sea Edward, deja de insistir en lo mismo – dijo frustrado y en voz baja para que no se repitiera la escena de tres horas atrás.

-Pero ¿Qué es lo que dice? – preguntó Carlisle interrumpiendo el duelo de miradas que se estaba llevando a cabo en ese momento.

-Dice que encontró el vehículo abandonado en el centro de la ciudad y que lo estaba regresando a la dirección que decía los documentos de Bella.

-¡Ni por su puta madre! – Gritó James acercándose por primera vez – eso es mentira y lo sabes… son unos inservibles…

Ben lo miró con cara de pocos amigos y continuó – Sabemos que es mentira, pero no importa cuán persuasivos hemos sido no cambia su versión… esperaremos una hora y seguiremos con el interrogatorio.

-Ben – dijo Edward furioso – tienes que hacer más que esto…

Ben se acercó a ellos y gruñó frustrado – Por Dios Edward, estamos haciendo todo lo que podemos, ya el maldito hombre ha pedido abogado cinco veces y nosotros hemos hecho como si no lo escuchamos… déjanos hacer nuestro trabajo.

Edward respiró hondo y cerró los ojos – Solo la quiero de regreso Ben, y esto no está ayudando…

Ben asintió y lo miró fijamente - ¿No te han llamado pidiendo rescate? – Edward negó y él apretó la mandíbula como si estuviese pensando en algo desagradable.

-¿Qué no me estás diciendo Ben? – preguntó Edward y sintió como James se apartaba, como si supiera lo que estaba pasando antes de él.

Ben bajó la cabeza y respiró hondo – Ya han pasado presuntamente veintiséis horas desde que tu esposa desapareció Edward, la única llamada que te hizo no fue ni medianamente parecida a un rescate, más bien… - él negó con la cabeza y lo miró fijamente – seguiré con la investigación, estoy pensando de más… no me escuches.

Edward lo miró marcharse y frunció el ceño pensando en la llamada, no… no era un rescate, esa llamada era más bien una despedida…

Él se quedó paralizado mientras sopesaba lo que estaba diciendo, mientras entendía las palabras y sintió como alguien lo jalaba de un brazo. Él reaccionó empujando su extremidad y cuando volteó se tranquilizó, estaba a punto de matar a la persona que lo había tocado. Pero era solo James.

-Vamos – anunció James en voz baja. Edward lo observó confundido pero él lo miró de una forma que hizo que Edward entendiera que no debía hablar sino seguir órdenes.

Su padre los miró extrañado pero Edward le hizo seña de que los esperara sentado.

Caminó como si fueran a los baños de visita. James iba delante y no pronunciaba una palabra. Pasaron la primera puerta oscura, los baños se encontraban a la derecha y la entrada para la otra área del comando a la izquierda.

Iba a cruzar a la derecha pero James lo guió a la izquierda y él lo observó extrañado. Caminaron varios metros, él trataba de pasar desapercibido, aunque las seis personas que los observaron en el camino no hicieron nada para detenerlo, como si ellos también pertenecieran allí.

Llegaron frente a los ascensores e inmediatamente se abrieron la puerta y apareció la mujer con la que James estaba coqueteando unos minutos atrás – Rápido – dijo ella mirando a todos lados.

Ellos dos entraron y Edward miró a James extrañado – Gracias preciosa – dijo James sonriendo coquetamente.

Ella sonrió aunque unos segundos después se tornó seria – Solo tendrán cuarenta minutos para hablar con él… no más, los esperaré en la esquina, y te llamare si tienen que salir con urgencia – James asintió y Edward los miró confundido.

-Querías hablar con el bastardo – dijo James sonriendo – deseo cumplido amor.

Edward miró con asombro a James y asintió - ¿A cambio de qué? – le preguntó a la mujer.

-Ya James lo sabe, después te lo dirá – dijo sonriendo y saliendo primero a asegurar la zona.

-Dinero – declaró James – imagino que puedas darle los treinta mil dólares que está pidiendo ¿o va a ser un problema? – Edward negó con la cabeza y salió detrás de James.

Caminaron un largo pasillo con varias puertas. Del camino donde dejaban en el fondo solo estaba un oficial que era el encargado del calabozo.

Llegaron frente a una puerta negra de metal, era una de las partes más apartada del piso, las paredes eran amarillas, con pintura de aceite y todo daba sensación de ansiedad y prisión.

-Todos los guardias se fueron, estarán lejos cincuenta minutos – explicó la mujer – les recomiendo que se apuren…

-Gracias Teniente Smith – Dijo James sonriendo y esperando a que ella se apartara con un asentimiento y caminando contorneando sus caderas. Edward vio la puerta e iba a entrar desesperado pero de nuevo el brazo de James lo detuvo – Escucha Edward, lo que Ben dijo tiene sentido.

Edward asintió, ya él lo había pensado – Esa llamada era una despedida – dijo mirando a James ansiosamente.

-Y no solo una despedida, te dijo que hizo lo que tú nunca perdonarías, que se fue conmigo… para que no la buscaras.

-Esto no es un secuestro – dijo Edward sintiendo que se paralizaba y temblaba al mismo tiempo. Es peor de lo que había pensado.

James asintió – Y el maldito que esta allá dentro sabe lo que está pasando.

Edward sintió que el odio y la rabia llenaban su ser, no iba a salir de allí sin una respuesta – Vamos… empecemos.

James asintió y abrió la puerta. Entró primero y después lo hizo Edward.

La habitación era pequeña, como si estuviesen en la escena de una película, un lado de la pared tenía un gran espejo y las demás eran paredes del mismo color amarillento del pasillo. El cuarto estaba iluminado con una luz blanca fluorescente, en el medio había una mesa de madera con dos sillas desocupadas en un lado. En el otro lado estaba sentado él.

Era rubio y joven. Muy joven. Edward se sorprendió de eso, además de lo cansado que se veía, no había evidencia física, nunca la habría, pero en sus ojos y la forma en como abría la boca se veía que había sido torturado.

Y aun así el imbécil no había hablado.

Tenía los ojos azules y lo miraba con rabia, hasta odio y allí Edward tuvo la corroboración a lo que pensaba.

Él sabía más de lo que decía…

-Pues esto es lo que vamos a hacer – anunció James sentándose en una de las sillas desocupadas – tú nos vas a decir todo lo que sabes y puede que no te matemos…

Riley sonrió suavemente aunque sin dejar de ver a Edward – Ustedes no son policías…

Edward asintió y se acercó un paso – Si, tienes razón, aunque sabes quién soy ¿no es así?

Riley entrecerró los ojos un segundo e iba a decir pero cerró la boca en el último segundo – No – contestó por fin.

-¿Dónde está Isabella Cullen? – preguntó James acercándose a él todavía sentado en el asiento.

-No sé quién es Isabella Cullen – declaró él mirando fijamente a James – ya me han preguntado esto… ¿no tienen mejores preguntas?

Edward lo miró furioso y se acercó otro paso – ¿Por qué estabas manejando su carro?

-También me han preguntado eso – dijo tranquilamente, apoyándose en el respaldo del asiento y mirándolo casi burlonamente.

Edward miró a James un poco exasperado, no tenían tiempo para eso, para jugar al gato y al ratón, para interrogarlo tranquilamente. ¿Cuánto tiempo le quedara? ¿Veinte, treinta minutos?... no es suficiente.

Se acercó otro paso para hacer la pregunta que lo estaba carcomiendo desde el sueño - ¿Quién es ella? – preguntó sin siquiera saber si tenía algún tipo de sentido.

En ese momento Riley frunció ligeramente el ceño y dejó de verlo, pero no sin antes tener la misma expresión de odio que tuvo al principio.

Ya Edward había tenido suficiente.

Se acercó varios pasos hasta quedar a su frente. Estaba esposado, no se había dado cuenta de eso, tanto de manos como en sus tobillos.

-Edward… - escuchó que le advertía James pero él lo ignoro.

-¿Quién es ella? – volvió a preguntar y lo tomó por la solapa de la franela que tenía puesto para estrellarlo contra la pared - ¡Dímelo!

-Edward… - volvió a decir James y sintió como si rodaba la silla, como si se hubiese parado, aunque él no tenía ojos para nadie, solo para el maldito que sabía dónde estaba su esposa y no quería decírselo.

-No sé de quién hablas – dijo Riley aunque por primera vez se dio cuenta que estaba nervioso, su corazón latía con fuerza y temblaba ligeramente.

Edward soltó el agarre de una mano y lo miró furioso – No tengo tiempo para esto – buscó en el borde de su pantalón en la espalda, saco su Glock y apuntó en el pecho del hombre.

-¡Edward! – Gritó James alarmado – maldita sea, no sabía que estabas armado.

-¡Para matarte a ti imbécil! – declaró Edward mirando a Riley – pero ahora creo que matare a este otro bastardo…

James dejó de respirar y después se rió – Está bien – dijo y cuando Edward volteó lo encontró al lado sonriendo – ya te ganaste mi respeto… no eres boy scout.

Edward rodó los ojos pero se encontró haciendo una mueca divertida en la cara… estaba loco definitivamente – Empieza a hablar Riley porque ya no estoy para juegos.

-Apunta en los pies, duelen como el carajo y sigue consciente – recomendó James apartándose un paso.

Riley abrió los ojos alarmado y empezó a respirar aceleradamente – No – dijo en voz baja.

-¿Quién es ella? ¿Quién tiene a mi esposa? ¡Dime lo que sabes!

Riley negó con la cabeza y Edward cargó el arma apuntando el pie.

-¡¿Qué mierda está pasando aquí? – Edward no tuvo que voltear para saber que era Ben, le hizo seña a James y escuchó como maldecía por lo bajo - ¡Suelta a Riley, Cullen!

Edward volteó ligeramente sin dejar de ver por el rabo del ojo a Riley y observó como James sacaba una Beretta y apuntaba a Ben, por lo menos suspiró aliviado porque estaban solos, aunque maldijo al cielo porque de esta no había nadie que los salvaba… iban a ir presos los dos.

James cerró la puerta y los encerró a los cuatro – Vamos a saber que está pasando, lo quieran o no – declaró James frunciendo el ceño.

-¡¿Quién es ella? – Volvió a preguntar Edward apuntando el pie y empezando a apretar el gatillo – no voy a volver a preguntarlo, ¿qué demonios quieren hacer a mi esposa?

-¡Tú esposa es una ladrona! – gritó Riley desesperado, estresado por el arma y temblando más fuertemente - ¡y tú eres un maldito bastardo que la hirió!

Edward lo miró con rabia y lo golpeó contra la pared hasta que él emitió un gemido lastimoso – ¡No se te ocurra a ofender a mi esposa idiota!

-¡Maldita sea esto no es la solución! – dijo Ben mirando con rabia a James que lo apuntaba y lo más seguro frustrado por no haber desenfundado la suya antes – deja que nosotros nos encargamos de esto

Edward bufó y golpeó a Riley en la mandíbula – Más de cinco horas de interrogatorio y nada más sacaste que él manejaba un maldito auto que no era suyo, llevo media hora y he demostrado que la conoce Ben – Edward miró a Ben y aunque lo observó con rabia se quedó callado - ¡es mi esposa! Y esto no es secuestro, ellos no quieren nada de ella, maldita sea está embarazada, y no me la van a quitar, no si puedo evitarlo – estaba tan desesperado que agarró por la solapa de la ropa a Riley y empezó a golpearlo contra la pared - ¡Dime donde esta! ¡¿Quién mierda la tiene?

Riley lo miró furioso y mareado por los golpes – ¡Ella se merece todo lo que le está pasando! ¡le quitó a su bebé!

Edward apuntó su cien y la pegó fuertemente sabiendo que eso le estaba haciendo daño - ¿De qué mierda hablas?

-De tu esposa – escupió él como más rabia y furia que Edward había visto – De como hirió a Victoria, le quito a su bebé… Victoria solo quiere lo que es suyo.

Edward quedó paralizado y se separó dos pasos mirándolo asombrado.

¿Victoria?

¿Le quito su bebé?

Se volteó a ver a James y él también bajó su arma de la impresión y miraba a Edward igual de paralizado, había palidecido, aunque Edward imaginaba que estaba en las mismas condiciones.

Sintió que lo empujaba alguien, miró y era Ben, creyó que lo iba a golpear, a matarlo, pero para su sorpresa llegó donde Riley y volvió a golpearlo, aunque de forma que no quedara marca y después lo tiró en la silla.

Llegó donde estaba Edward y lo tomó del hombro. Él veía todo pero no reaccionaba.

¿Es Victoria?

¿Victoria es ella?

Ben lo empujó pero él se tensó – No me voy a ir Ben – dijo Edward enfáticamente – enciérrame si te da la gana pero tengo que saber que está pasando.

Ben asintió – Lo sé, pero siéntate.

Edward se sentó y miró que James hacía lo mismo a su lado. Ambos miraron a Riley y él lo observaba con rabia, odio - ¿De qué mierda estás hablando? – pregunto Ben, ya que los otros dos no podían hablar.

Riley ladeó la cabeza – Conocí a Victoria dos meses atrás, me contó su historia, como él – dijo señalando a Edward – la había dejado, que la tal Bella, su hermana, le robó su esposo y siempre la humillaba y después le quito su bebé, su hijo con este bastardo.

Edward palideció más y negó con la cabeza, no entendía… simplemente no entendía.

¿Victoria?

Miró a James y parecía igual de asombrado que él - ¿Bella le quito su bebé? – preguntó Edward aunque más para sí mismo que para el mismo Riley.

-Si – declaró Riley con tanta fuerza que parecía que no había duda – le quito todo y Victoria solo lo quería de vuelta y después nos iríamos lejos, a empezar una nueva vida… y por eso la ayude. Victoria no podía acercarse a esa mujer porque sabía lo que iba a querer, que le diera su bebé, por eso me pidió que se la llevara, que se la entregara…

James se levantó del asiento y lo observó furioso - ¡¿Y cómo demonios Bella le quito su bebé si está embarazada? ¡¿Cómo tiene el bebé de otra mujer en sus entrañas?... eres un perfecto idiota ¿no piensas lo que estás diciendo?

Riley lo miró confundido – Es madre sustituta ¿no?, tiene dentro de su vientre un bebé que no le pertenece ¿es así no? – preguntó más ansioso, por primera vez parecía que dudaba lo que estaba diciendo.

Edward se levantó del asiento hasta dejar caer la silla y sentía que se ahogaba. Necesitaba… pensar que eso era una locura, un sueño… eso no puede estar pasando.

Se volteó hasta Riley y lo miró furioso - ¿Dónde está Victoria con mi esposa? – preguntó lentamente para que lo entendiera.

Riley volteó la cara y no respondió nada.

James se levantó de la silla y lo miró fijamente – Riley escúchame – el muchacho lo miró fijamente – todo lo que Victoria te dijo son mentiras…

Riley lo miró confundido y negó con la cabeza – Ella no me mintió… él fue quien le mintió, quien la engaño y le quito junto con esa perra su bebé – cuando escuchó como insultaban a Bella Edward se volvió loco, se lanzó a Riley por la mesa y lo golpeó fuertemente, hubiese podido seguir haciéndole daño pero James y Ben lo detuvieron agarrándolo fuertemente.

-Cálmate Edward – dijo Ben agarrándolo – así no sabremos nada… por Dios, déjalo hablar.

Edward se soltó de su agarre y se calmó, tenían razón – Continua – le dijo entre dientes.

Riley se agarró la mandíbula y lo miró aterrorizado, parecía que no iba a hacerlo pero dos minutos después volvió a hablar - Ella me dijo que no podía reclamarlo legalmente, porque ustedes iban a decir que no era su bebé y que tenían los medios económicos para no permitir que ningún juzgado le diera la razón a ella… que iba a perder a su bebé, y era lo que quería, que te amaba a ti y a tu hijo.

James negó con la cabeza – Escúchame idiota… Victoria te mintió, Edward no la dejo, ella se fue porque quiso.

-No – negó Riley frunciendo el ceño.

-Claro que sí, porque se fue conmigo, su amante…

Riley lo observó confundido y miró a Edward – Eso es falso.

Edward lo miró desesperado. Victoria no podía hacerle daño a Bella ¿o sí?

Sabía la respuesta a esa pregunta, se la había llevado, la había alejado de ellos y había engañado a ese pobre imbécil.

¿Por qué?

¿Por qué inventar una mentira así?

-Por eso lo de la llamada – dijo por fin mirando a James – por eso Bella declaró que se había ido contigo y que había hecho como Victoria hizo. Siempre fue ella y yo no lo vi…

Maldita sea…

Se agarró el cabello fuertemente como si fuera a arrancárselo y miró al único hombre que tenía las respuestas - ¿Dónde está, Riley? – le preguntó desesperado – mi esposa y mi hijo… necesito encontrarlos.

Riley los miró confundido – Ella me dijo que esa mujer le había hecho daño… que le había quitado todo.

Edward negó con la cabeza – Solo quiero encontrarlos… por favor – le rogó esperando que de alguna forma Riley lo declare.

Antes de que cualquiera se moviera Ben cargo su arma y lo apuntó fijamente - ¿Sabes qué es esto? Soy yo actuando en estado de necesidad ya que atacaste a un pobre ciudadano indefenso con un pequeño cuchillo que escondiste de la revisión… - ladeó la cabeza y lo miró fijamente – o hablas o…

Riley lo miró con pánico y asintió tragando en seco – No lo sé – tembló cuando vio que el arma se acercaba – Victoria no me quiso decir, me dijo que era mejor que yo no supiera el sitio donde iba a llevar a la mujer…

Edward lo miró y se tiró en la silla sin reaccionar mirando la mesa… él había sido su esperanza y ahora no sabía dónde estaban.

-¡¿Qué? – preguntó James palideciendo.

Riley asintió – Nos encontramos en el centro de la ciudad, ella metió a la mujer en una camioneta 4X4 y yo me iba al punto de encuentro en Santa Mónica. Mi misión era entregarle a Isabella y devolver su carro en la casa de los Cullen pero las dos veces que lo intente él estaba cerca – dijo señalando con la cara a Edward – y tuve que esconderme. La tercera vez me agarró la policía.

-Dame los datos del vehículo que manejaba Victoria – dijo Ben sacando un libro de notas pero Riley negó con la cabeza.

-No me los sé – dijo encogiéndose de hombros – solo que es una camioneta 4X4 negra con vidrios polarizados - Ben gruño, nada más había como medio millón de carros así y no es de su propiedad, Edward lo sabía – Tal vez sea alquilado.

Edward abrió su celular y la llamó pero aparecía desconectado el número. Miró a Riley – Dame su nuevo número de teléfono - Ben asintió. Así podrían rastrearlo.

Riley negó de nuevo – No está usando teléfono, me dijo que no quería que la localizaran, solo está usando una computadora portátil y me iba a enviar un correo cuando todo terminara… aunque el principal plan era que cuando se acabara todo ella iba a ir al punto de encuentro.

Edward se levantó, había escuchado suficiente. Caminó dos pasos y se volteó de nuevo a mirar a Riley – El hijo que tiene Bella en su vientre es de los dos, no de Victoria y lo que dice James es cierto, yo no la abandone, fue ella quien me dejo – miró a James quien lo observaba fijamente – vámonos.

James asintió y Riley palideció– Victoria no me mintió ¿verdad? – Preguntó temblando – ella… - él se vio tan asustado, como un niño, demonios lo era así tuviese veintitrés años – necesitaba mi ayuda, yo no…

Él bajó la cabeza y Edward quiso poder decirle algo, pero no sabía qué. Una parte de él, aunque muy mínima, le tenía lastima, ya que el hombre había sido usado por ella… como lo habían sido todos, James y él mismo.

-Te mintió – dijo James ya que para Edward era imposible hablar.

Riley bajó la mirada y se veía derrotado repitiendo algo como no lo sabía y que ella lo quería…

Salió junto con James y Ben del cuarto de interrogatorios. Afuera estaban varios funcionarios, aunque extrañamente nadie lo detuvo o les hablo, tal vez habían visto todo por el espejo. Guardó el arma en el borde de su jean y entró en el ascensor seguido por James y por Ben.

Edward se dejó caer en una de las paredes del ascensor sin fuerza. De todo lo que se pudo imaginar, de todas las personas que creía podían hacerle daño a Bella, nunca había pensado en Victoria.

Está bien… no era idiota, sabía que ella le tenía rabia y las últimas veces que la vio era peor la forma en como hablaba de ella, el resentimiento de su voz o la mirada de odio cuando la mencionaba, pero nunca imagino que fuera capaz de hacerle algo así.

Por Dios… son hermanastras.

¿Y por él?, si ella fue quien lo dejo, nunca la amo, pero creía que lo hacía y no se veía dejándola, por lo menos no en ese momento, estaba hipnotizado por ella, como un imbécil. Fue deprimente ver a Riley ya que era como verse a sí mismo hace más de un año atrás.

Creyendo fielmente todo lo que ella decía.

Engañado por sus palabras y su actitud… sin ver su verdadera naturaleza.

Observó a James y por su cara se veía que estaba pensando exactamente lo mismo, dos idiotas engañados por la misma mujer… tres, si cuentan al pobre diablo que fue capaz de cometer hasta un delito por ella.

Dios santo que Bella este bien…

Cerró los ojos rogando de nuevo y los abrió cuando Ben aclaró su garganta haciendo ver que habían llegado al piso deseado.

Llegaron donde estaba su padre y lo observó preocuparse aún más, palidecer. Tal vez es que la visión de ellos en ese momento sea completamente deprimente.

Ben se volteó hacía ellos – Investigare a todas las empresas de alquiler de vehículos para verificar si hay alguno que cumpla las características que dio Riley y hayan sido alquilado por Victoria Mallory Cullen.

Edward asintió y sintió como su padre se tensaba - ¿Victoria? – preguntó en una voz más aguda de lo normal.

-El problema es que puede estar en cualquier parte y no hay forma de localizarla. Enviare a varios oficiales al lugar de encuentro para atraparla, aunque no hay garantía de que vaya de verdad para allá. Ese chico parece perdido y tal vez lo haya solamente usado – dijo Ben suspirando hondo - ¿no hay forma de ubicar un sitio de su gusto? ¿Algún diario o notas?

Edward asintió – Puedo ir a mi antigua casa a revisar en sus cosas, todavía están allí guardadas, para ver si encuentro algo…

Ben asintió – Haz eso…

-Yo también tengo unas cosas de ella en un deposito – dijo James mirando a Edward – de cuando vivió conmigo… iré a revisarlo y ahora que sabemos los datos de la persona llamaré a mis contactos para verificar si ella no compro cosas… ilegales o ver si podemos rastrearla.

Edward lo miró asintiendo mientras sentía que temblaba al pensar en la consecuencia de lo que James había dicho. Armas, aunque ella, al igual que Bella y que él sabía disparar y tenía porte licito, así que no iba a encontrar nada de eso. Miró a James y sonrió, aunque fue más una mueca – Gracias James…

James lo miró confundido y enarcó una ceja – Tienes mucho que agradecerme pero… ¿por qué esta vez en específico?

-Por haberte robado a mi esposa – dijo con un humor negro que no sabía que tenía.

James asintió riendo de medio lado y guiñando un ojo – Me gusta tu lado oscuro Cullen es… refrescante.

Edward medio gruño y respiro hondo – Vamos, tenemos que rescatar a mi esposa.

Miró a su padre, pero al ver su expresión sabía que no iba a poder pedirle que lo dejara solo. Salieron de allí y Carlisle le quitó las llaves del vehículo, lo cual él agradeció internamente, ya tenía más de veinticuatro horas sin dormir. No tenía sueño, pero se sentía completamente agotado, tanto física como emocionalmente.

Y quería a su esposa.

Le explicó a su padre lo que había sucedido, lo que descubrieron en la conversación con Riley y le sorprendió ver como apretaba el volante un poco más fuerte de lo normal ya que su padre no era nada violento.

-Menos mal que no la habíamos vendido todavía – declaró Edward media hora después viendo la casa mientras su padre aparcaba en el frente de ella.

Se estremeció al ver la casa, no le gustaba, tal vez porque pertenecía a un pasado que no quería recordar, una vida falsa y vacía. Miró el jardín, que estaba un poco descuidado, y su corazón se retorció.

Recordó a Bella, cuando regreso de Chicago y ella lo esperaba en la lluvia. Lo que le había dolido hacerla sufrir a la vez que sentía los celos más intensos que había sentido en su vida al creer que ella estaba con James. Otro triunfo para Victoria.

-Si – dijo Carlisle saliendo del carro. Estaba molesto, dolido y decepcionado, lo sabía. Nadie podía creer que Victoria fuera capaz de algo así, la conocen desde que eran unos niños, la habían criado y cuidado igual que a Bella y a él.

Observo la casa de nuevo y asintió. Habían esperado a que subiera el mercado para venderla, pero si lo hubiesen hecho estarían todas las cosas de Victoria guardaras en un deposito o las hubiesen botado y no tendrían la oportunidad de buscar sitios donde puede ser que haya llevado a Bella.

Gracias a Dios que no lo hicieron.

Sentía que su pecho iba a explotar de lo comprimido que lo tenía, no podía creer que eso estaba pasando, que su ex esposa tenga retenida a su esposa, supuestamente por su bebé. Escuchó su teléfono repicar y lo agarró rápidamente.

-Cullen – respondió al ver un número desconocido.

Escuchó que alguien respiraba hondo como si se estuviese calmando - ¿Dónde estás? – Preguntó James y Edward frunció el ceño. Su tono era alterado, más de lo que alguna vez había escuchado.

-Estoy en la puerta de la casa ¿ya me extrañas? – preguntó deteniéndose.

-Victoria hizo una compra en el mercado negro – dijo él perturbado obviando una pulla que en situaciones normales no hubiese dejado pasar.

-¿Qué compra? – preguntó él sintiéndose ansioso de pronto. Más de lo normal. James se quedó callado por unos segundos y Edward empezó a desesperarse – habla maldita sea.

-Tal vez deba ir para allá – dijo preocupado.

-Salvatore no estoy para bromas – respondió exasperado.

-Compro dos cajas de Misoprostol – dijo con voz ansiosa.

-¿Misoprostol? – preguntó confundido.

-Esa medicina sirve para… inducir un parto.

Edward se detuvo y casi se cae al suelo si no fuera porque su padre lo agarró de la espalda - ¿Qué pasa Edward? – preguntó Carlisle preocupado.

No, su hijo, su bebé… Bella…

Por Dios santo…

Recordó la voz de Bella en el sueño "ya es tarde para mi… pero no para nuestro bebé, todavía hay tiempo"

No, eso no puede ser cierto…

No era una mentira lo que le dijo a Riley… de verdad iba en contra su bebé…

-¿Edward? – Preguntó James – maldita sea… iré para allá…

Él trancó la llamada sin decir nada y miró a su padre horrorizado – Ya entiendo por qué se la llevo… qué es lo que quiere.

Carlisle la miró confundido - ¿Qué?

-Quiere a nuestro bebé – dijo en un murmullo.

Carlisle palideció – No entiendo, ¿por qué iba a querer eso?

Edward negó con la cabeza – No lo sé… vamos.

Salió casi corriendo a la casa. Debía encontrarla antes que sucediera, antes que le hiciera daño, porque eso es lo que va a hacer, iba a hacerle daño a Bella.

Buscó la llave en el matero donde la guardaba en casos de emergencia y entró a la casa acompañado de su padre.

Dio dos pasos dentro de la casa y se dio cuenta que había algo extraño.

Observó una pieza de ropa en el mueble que no había estado allí antes. Levantó la mirada a la chimenea que estaba en la sala de estar y todas las fotos donde salía Bella estaban rotas y tiradas en el suelo.

Caminó a la cocina lentamente, como si sintiera el peligro y observó a su padre quien fruncía el ceño, había platos vacíos pero recién usados como si alguien estuviese allí.

De pronto escuchó un grito ahogado y quedo paralizado. Podía reconocer esa voz siempre… de por vida… no importa si fuera hablando, gritando, gimiendo o simplemente susurrando. Miró a Carlisle y estaba alarmado, era Bella la que había gritado. Carlisle agarró su teléfono y Edward asintió. Iba a llamar a la policía.

Escuchó otro gritó ahogado más fuerte y observó la puerta que estaba al final. El sótano.

Abrió la puerta desesperado y empezó a bajar las escaleras para llegar al sótano mientras escuchaba una voz.

Victoria.

-Oh estúpida – decía – mira como estas sangrando… no importa, igual no ibas a vivir…

Edward quedó paralizado al llegar al final, la habitación estaba a medio iluminar. Victoria estaba arrodillada al lado de una mujer.

De su mujer…

Bella estaba acostada, desnuda y amarrada en posición de parto. En ese momento miró como ella respiró hondo, y levantó la mirada.

Sus ojos se encontraron.

Ella lo observó por unos segundos, con tal expresión de alivio, como si ahora que él estaba allí todo iba a estar bien, como si era lo que esperaba. Él le quiso decir que era así, pero en ese momento su mirada cambio, igual que en el sueño, la misma rendición y desesperación estaba pintada en su cara como cuando le dijo que ya era tarde para ella, que salvara a su bebé y él vio como ella cerró los ojos y se desmayó, cayó en la inconsciencia, miró desesperado su pecho y no se movía… era como si no respirara.

El pánico lo llenó de forma que ni podía hablar, además del dolor y la angustia era demasiado grande que sintió que no podía respirar. Su esposa, su amor… estaba allí tirada y había tanta sangre… tanta sangre… - ¡No! – gritó, no podía estar muerta, él iba a salvarla, él iba a sacarla de allí alejarla de esa maldita mujer que tenía un bisturí en su mano.

Por causa del grito Victoria volteó sorprendida al verlo allí, parado al final de las escaleras - Edward – dijo ella con voz tan dulce que él palideció aún más.


Hola.

¿Les gustó?

Gracias por leer. Si les gustó o no dejen reviews :D