Gracias a analoki [por la oportunidad :'v te hamo], Kyani95 y Natsumi haruno por comentar
¿Qué por qué quiero ganar? ¿Debe existir algún motivo para querer perder?
34 - Joint Plan
—Esto... esto es demasiado.
— ¿Qué se supone que haremos contra algo así?
—Algo hay que hacer, no podemos simplemente... Irnos, Yu-Topia es nuestra y si no hacemos nada no podremos quedarnos ahí.
—Ya lo sé, tan solo... déjenme pensar.
Yuuri se lleva atrás un pequeño mechón de su cabello tras el oído, estando el grupo entero más Minami y Yuko en la azotea de un edificio, donde cercano a la costa que tenía un puerto por el cual llegar a los otros estados de Japón separados por el mar. Una de las ideas pensadas ahí, fue hacer un puente con el cual viajar en auto, sin embargo, sería tanta la distancia que acabo cancelándose el proyecto y los restos de dicho puente quedaron ahí.
¿Cuál es el problema con esto?
La marea había bajado, sin dudas el planeta estaba formulando muchos cambios en su haber; tanto que múltiples y grandes rocas quedan por encima de la superficie, algunas incluso parecen colocadas, el asunto radica en que por ahí había una horda andando a paso lento, directo a Fukuoka y llenando en gran medida sus calles.
Nunca habían visto una horda tan grande, es como haber condensado al menos un veinte por ciento de la población nipona en un solo lugar. Obviamente no podrían hacer nada frente a eso de manera directa, no son tan imbéciles e ilusos, tampoco suicidas; no pueden permitir que llegue a Saga, mucho menos Yu-Topia, es el único lugar seguro que tienen y por el cual tanto viajaron y trabajaron.
Lo que Yuko había mostrado anteriormente no eran más que fotos de esto asi como mapas donde hacían suposiciones de a dónde se dirigirá la horda, calculando a medias su tamaño.
—Quizás sí colocamos una bomba y llenamos el suelo de combustible para crear una hoguera... —Otabek tenía un montón de planes en mente, cada uno más destructivo que el otro; Viktor negó con la cabeza, teniendo el cabello en una cola alta.
—No importa si están ardiendo o no, seguirán caminando o arrastrándose, tampoco tendríamos control para que sea tan grande y arda lo suficiente para abarcar a toda esa horda. —chasquea la lengua con frustración.
—Tampoco podemos enfrentarlos, ¡Son demasiados! —exclama Mila.
—Tendríamos que matar mil cada uno o más... ¿Qué les parece tirar un edificio? —ofrece Yuri como una idea mínimamente posible de retener y evitar buena parte de la horda.
—Mala idea no es. —opina Yuko.
—No, pero tampoco tenemos con que tirar un edificio entero. —de cierta forma, no descarto la idea, dejando aquello en el aire hasta que alguno dijera una manera de hacerla realidad.
— ¿Desde hace cuánto se están acumulando aquí? —pregunta Yuuri al amigo de Minami, el que, de hecho, es quién estaba ahí desde siempre y con el Walkie-Talkie, informaba lo que pasaba cual vigía.
—Hace ya un par de semanas, muchos cayeron al mar, pero la mayor parte viene y no se desvían, siguen por la ruta principal que daria a Saga. —informa y Yuuri tuerce el labio, no fue algo de la noche a la mañana, la duda es...
Por qué precisamente hacia ellos...
—Podríamos... —fijaron su vista en Viktor, que aun con las interrupciones, aparentaba haber formulado algo gracias a los cielos —. Intentar llevarlos en otra dirección, incluso hacerlos caer al mar, guiarlos no resulta difícil siempre y cuando hagas mucho escándalo en determinado lugar. Hacer de perros ovejeros.
—Sigue habiendo el mismo problema, no tenemos como hacer un gran escándalo que atraiga a absolutamente todos. —acoto Minami.
—Hay autos dispersos, si activamos sus alarmas funcionaria, siempre y cuando tengamos ya una ruta de escape planeada... Tenemos cierto tiempo, planeemos esto en un lugar donde no tengamos el estrés de verlo.
Tomando el mismo improvisado camino por el que llegaron en un principio, caminando un largo trecho sobre azoteas de edificios, lo preocupante es que hasta ese tiempo es que lograron ver el inicio de la horda, sin lugar a duda era enorme y esperaban, no se hiciera aún más colosal. Bajaron en un ascensor, teniendo la electricidad de unos paneles solares.
Una vez en el bajo suelo, subieron a los jeeps en los que llegaron y tomaron rumbo a Yu-topia nuevamente, que se resumiera en unas cuatro horas de viaje aproximadamente. Yuri y Viktor iban junto a Otabek, Yuko y Yuuri en absoluto silencio, mientras en el otro Jeep iban Phichit, Seung, Mila, Minami y el amigo de este.
— ¿Qué pasó con Takeshi? — Yuko abrió la boca para responder la repentina pregunta, mirando sus manos, sin embargo, fue interrumpida —: ¿Y qué paso con Lutz?
—Lutz está-
—No está en Yu-Topia, revise por la noche, solo estaban Axel y Loop... Quiero que me digas que pasó. —un escalofrío recorrió la espalda de la mujer por la mirada de Yuuri, esa que puede forzar a cualquiera a cumplir con lo que pide. Relamió sus labios.
—Había pasado lo de tu madre ya y... Takeshi pensó que debíamos tener más herramientas para defendernos, así que se le ocurrió la idea de ir a la pista para quitar las cuchillas de los patines y afilarlas —un amago de sonrisa en sus labios, temblorosa y adolorida—. A-aparecieron de la nada cuando ya nos íbamos... Cuando salí me di cuenta de que ya Lutz no estaba y él fue a buscarla y regresó con ella, pero... Los dos no estaban...
—Ma-Mami...
—No llores cielo, e-encontraré la manera de ayudarte, s-sé que podré hacer algo ¿si? —asegura con temblores, llorando con fuerza e intentando disimularlo con tan torcida sonrisa que deja en claro como su corazón se encuentra destrozado por ver esa mordida en el cuello de su niña.
—No tenemos forma de evitar esto. —afirma Takeshi tembloroso, con los brazos sangrando por las múltiples mordeduras que no le importó recibir por evitar la muerte de su hija.
—¡Si debe haber una manera! Si-siempre hay una manera de... ¡TAKESHI!
El hombre sin discutir más empezó a correr hacia el puente, siendo perseguidos de inmediato por su esposa y sus otras dos hijas. Las miro de nuevo, dando la espalda al barandal y muy recostado de este aun con Lutz en brazos. Sonríe tan tranquilo como siempre, dando el mayor bajón de energías en Yuko, entendiendo que piensa hacer.
—A-amor... Aléjate de la baranda, po-
—Perdón por no continuar contigo, pero... No quiero que sufras viéndome de esa manera tan horrible. Te amo y espero que esto acabe algún día.
—¡TAKESHI! ¡LUTZ!
—¡PAPA!
Se había lanzado sin más por el puente, el choque contra el agua bajo este fue tan fuerte y que se extendiera una mancha roja en el bravo mar la hizo flaquear, cayendo de rodillas al suelo y gritando a todo pulmón.
—¡Heeeeeey! Vienen hacia acá, apresúrate — cómo puede la levanta del suelo, Yuko apenas mantiene la fuerza de estar en pie —. ¡Nos vamos a morir todos si no te mueves!
—Takeshi... y mi niña...
—¡Aun tienes dos más las cuales acabarán igual si no te mueves, ande, ande, ande, ande, ande! —apresura haciendo buen uso de su hiperactividad y exceso de energía.
—Sea peor o mejor lo que hizo... No puedo borrarme de la mente ese maldito sonido ni el agua enrojecida por ellos dos, es... Tan... Injusto, Lutz era tan pequeña y Takeshi ahora no podrá ver como... —tenía los codos apoyados en las rodillas, cubriendo su rostro para evitar ser vista aún peor —. No debería ser posible que... viera a mi propia hija morir...
Yuuri sin mucho esfuerzo la atrajo para que lo abrazara, tarareando suavemente a esta para calmarla en lo que falta de camino, mientras que los que van adelante guardan silencio para hacerse los que no están oyendo la conversación.
— ¿Por qué no duermes? Mañana hay que seguir pensando en el plan. —pregunta adormilado, a un lado del peli plata que sigue sentado con Makkachin en su regazo, Viktor resoplo.
—Es que... Aun si lo mejoramos, no tenemos con que hacerlos, las balas no son infinitas, tampoco tenemos como hacer muchas bombas aun si Otabek dice que sí. —no dudaba de la capacidad de él, dudaba de los materiales y el tiempo.
—Pues... Alguna otra manera se puede encontrar, quizás las cajas que llegan ca- ¡Viktor! —quisquillo agarrando al pobre can que casi vuela por los aires —. ¿¡Y ahora que estás haciendo!? ¿A dónde...?
—Ya te he dicho tantas veces que te amo... Y ahora creo que te amo un poco más de ser humanamente posible. —lo tomó del rostro y plantó un beso en los labios del japonés que tan solo quedó igual o más confuso, Viktor salió a poco de saltos de la habitación, vio a Makkachin y este a él.
— ¡Viktor espérame! —quisquilla tomando su ropa del suelo y persiguiéndolo.
Habían salido de Yu-Topia sin más, aunque Yuuri ni siquiera sabía si el peli plata estaba consciente de a donde se estaba dirigiendo, después de todo, entre ser de noche sin poder leer las señalizaciones. Makkachin los perseguía con mucho gusto y Minho también por razones que Yuuri desconoce.
— ¿¡A donde se supone que...!? ¿La comisaria? —se interrumpió a si mismo viendo el edificio a oscuras, Viktor encendió la linterna que tenía a mano, entrando lentamente por el edificio casi en ruinas —. Sa-sabes que no te entiendo a menos que me digas que piensas hacer.
—Podría decir lo mismo. —silba con cierta diversión avanzando por los sucios pasillos, hasta que vio algo descuadrado. Tiende a Yuuri la linterna para que la sostenga, empujando el muro falso y entrando, Makkachin chilló en reticencia a entrar ahí.
—Este lugar es...
Reconocimiento de voz Realizado.
Sujeto de sala de Pruebas Nº9 Detectado: Yuuri Katsuki.
—Parece que es una Red conectada a cada sala. —murmura Viktor sorprendido por eso.
Reconocimiento de voz Realizado.
Sujeto de sala de Pruebas Nº9 Detectado: Viktor Nikiforov.
Armamento táctico: Concedido
Las paredes se abrieron, mostrando el gran arsenal que escondían, Yuuri acabó con la boca abierta, quizás no recordara bien o ni siquiera vio bien, pero en su mente no eran tantas armas aquella ocasión. Viktor se acercó y tomó una metralleta, tentando el peso y dejándola en su lugar.
—Bombas de relojería. —dijo en voz alta, otro muro mostro su contenido con una gran cantidad de explosivos y múltiples controles —. Creo que ya tenemos con que llamar la atención. —Ambos se dirigen una sonrisa cómplice, girando la mirada a aquel enorme vehículo cubierto por una sabana.
—A Otabek le fascinara la noticia.
—Repasemos de nuevo... Colocaremos las bombas en estos puntos —señala en el mapa los puntos hechos con bolígrafo rojo —. Otabek las activará con el control mientras conduce la moto, Yuri se mantendrá en la mitad asegurándose de que sigan a Otabek y no se desvíen; Seung, Phichit y Yuko eliminarán a los que se salgan del camino sin poder evitarlo; Mila cuidará de que cualquiera irrumpa en el camino de Otabek; Yuuri y yo prepararemos el auto para que Otabek no tenga necesidad de regresar y desviar a los Walkers, nos encpnderemos bajo el agua mientras la horda cae por este acantilado.
— ¿Ahí es donde se supone que debemos lanzar los misiles? —pregunta Minami un tanto perdido.
—Para ese momento ya habremos dejado todo empapado de combustible y causar así una explosión que atraiga al resto de Walkers, así que sí. Nosotros nos mantendremos bajo el agua hasta llegar a este lado de la costa, para ese momento ya deberían estar ahí y volver todos a Yu-Topia. Activar las últimas bombas para derrumbar el edificio que les bloqueara el paso más ancho y accesible. Dadas las bifurcaciones sería cuestión de acabar uno por uno a los que vengan restantes de la horda.
— ¡Bien! Tenemos todo listo. —festejo Phichit.
—Solo es cuestión de prepararlo, dentro de una semana más o menos llegaras hasta acá, esperemos que sea un poco más, debemos prepararlo todo. —comenta Otabek de brazos cruzado, Viktor quedo mirando a Yuuri que lucía pensativo.
—Hemos planeado todo para que salga bien, pero... ¿Qué haremos si no funciona? —No gustaba de ser el pesimista, prefería quedarse en silencio y asentir, después de todo el plan le parecía perfecto hasta el último detalle; las complicaciones pueden venir a pesar de lo meticuloso de un plan y dada su suerte, temer a lo peor resulta cauteloso de su parte —. N-no es que quiera bajar ánimos o quejarme, tan solo-
—Tienes razón, hay que pensar en algo que funcione de respaldo —apoya de inmediato el peli plata, lo había pensado por un momento, sin embargo se dejó cegar levemente por su plan aparentemente infalible y en exceso elaborado. Que Yuuri lo resalte es una enorme casualidad y oportuno punto —. Siendo sincero no se me viene nada a la mente para evitar una desgracia.
—Lo que pasaría de fallar el plan es que los Walkers llegarán a Yu-topia... —murmura Mila con una mano en la barbilla, pensativa.
—Y, por ende, arrasarán con ella y nosotros. —culminó la resolución de la tragedia venidera en caso de desastre.
—Estamos haciendo lo único que se puede y es alejarlos ¿Qué más podemos hacer? Sacrificar animales y tirar sangre fresca por doquier. —Otabek intenta hacer una broma en humor negro que es un tanto extraña, ni siquiera cuenta con la certeza de que la sangre de animal también funcione como método.
—Hay algún elemento en el que no estamos pensando, nunca hay una sola opción. —resopla Yuri cruzado de brazos.
—Tal vez mantener una moto o auto cerca para alejarlos en dirección alterna. —formulo Phichit rascándose la cabeza.
—Acabarán llegando aquí de todos modos, es más complicado a que pasen de nosotros a que esto funcione. —Seung niega con la cabeza ante la idea simple y razonable del tailandés, este hizo un puchero y el coreano tomó aire —: No existe forma con la que pongamos un domo alrededor de esta zona para hacernos invisi-
—No un domo... Tan solo hay que hacer camuflaje — las miradas acabaron clavadas en Yuuri, el de ojos pardos perdidos en cualquier punto, haciéndolo lucir desinteresado de la conversación —. Vendrían aquí porque somos muchos, toda esta zona tiene nuestro aroma.
— ¿Y eso que tiene? —Yuko ladea la cabeza confusa sin hallar el punto.
—Son ciegos, dependen del oído y el olfato, cuando te llenas de su aroma... —Otabek captó con eficacia el punto al que Yuuri pretende llegar.
—Podemos hacer más barreras, sin importar que estén juntas o sean fuertes, en las cuales poner Walkers y sangre de ellos en el suelo, si colocamos los suficientes ni siquiera sabrán que hay más tierra e incluso tomen rumbo a cualquier otra dirección. —la manera en que lo expone puede ser realmente alucinante por la soltura de sus palabras, haciendo uso de su ensimismamiento para no tartamudear o sentir que su idea no serviría de nada.
—Las niñas...
—No saldrán de esta zona. Ataremos los Walkers, cortaremos los brazos y mandíbula para que no representen un riesgo a nosotros. Habrá que aguantar la peste —suspira el ruso con cierta resignación al respecto —. Otabek, Mila, Yuri... —dio una larga cantidad de nombres, siendo algunos de los que se hospedaban en Yu-Topia —: me ayudarán a colocar las bombas, autos e hilos por la ciudad; Yuuri junto a Minami, Yuko, Phichit, Seung, Makkachin y Minho se harán cargo del tema de las barreras.
— ¿Y-yo?
—Sé que podrás hacerlo, es sencillo, al fin y al cabo, es tu idea. Mañana empezaremos con esto apenas sean las cinco A.M ¿Todo claro? —asintieron simplemente, tomando la salida y distintos rumbos en la posada de aguas termales —. Hey... No será muy difícil.
—p-pero yo no sé cómo hacer nada de esto ¿Por qué no te quedas y los guías?
—Porque tengo muy en claro que entre tú y yo hay una diferencia muy obvia... Tu no atacas, tú proteges, eres defensivo —Yuuri ladeo la cabeza con confundida expresión —. Para mi hacer este tipo de cosas es inútil e incluso irrelevante, porque en lo que me concierne todo saldrá bien y acabaremos con él problema; ves el lado en el que de fallar seguirás cuidando de lo que quieres.
—Yo no puedo cuidar de nadie. —niega con la cabeza, apretando los labios, Viktor le hace subir la mirada, sonriendo suavemente al japonés.
—Puedes hacerlo, por eso te confío mi vida día a día. —deposita un pequeño beso en los labios del otro, que se limita a abrazarlo aún tembloroso.
—Mañana posiblemente sea el día más pesado de mi vida, así que no tengo tiempo para-
—Es urgente lo que necesito hablar contigo.
Otabek rodo los ojos, resopla y toma asiento en la cama mientras Mila cierra la puerta tras de sí. El kazajo se quitó la cola que tenía el en el cabello, que está a poco de llegar a media espalda, lo cortaría para que llegue a sus hombros, habiendo tomando gusto por el estilo; la pelirroja aprieta los labios y se acerca con lentitud, abriendo la boca.
—Perdón por lo del barco... el almacén... china... —busca en su memoria en que otro momento la ha cagado, Otabek ladea la cabeza, tan inexpresivo como suele estar siempre —. Y también...
— ¿Por qué te disculpas con exactitud? No es algo que considere necesario, solo fuiste sincera. —se encoge de hombros, en lo que a él respecta, solo hacía falta una explicación detallada al comportamiento, por lo demás, había sido sincera en todo. No lo quería, no le dio una falsa esperanza de ello y lo agradece.
Aunque un poco de tacto tampoco hubiera estado de más...
—Por los golpes y la forma en que te trate desde hace tiempo...
—Ah... Ya.
—Esperaba que se pudiera-
—No —la interrumpió antes de que dijera lo que supone a lo que viene la disculpa —. Tu amas a Sala, es obvio que no piensas dejar de hacerlo. Acepto tu disculpa, ni siquiera estaba molesto contigo en realidad... Podemos dejar esto así, de verdad tengo mucho sueño. — por su párpado entrecerrado es evidente que esta adormilado, pero la chica estaba lista y no iba a procrastinar este asunto más.
Acabo sentándose sobre las piernas de Otabek y cuando este iba a empujarla, lo tomó del rostro y planto un beso suave en los labios del kazajo, que abrió apenas perceptiblemente el ojo. Al separarse Otabek parecía una especie de animalito curioso esperando una explicación a que venía este afán.
—Te quiero ¿vale? No sé cómo coño decirlo y es frustrante porque... Amo a Sala, pero también a ti, no quiero olvidarla aun cuando tu andas casi torturándome con esto, queriendo a Yuuri y... y...
—Estás hablando mucho y yo tengo mucho sueño.
Hay algo que Yuuri había sobreentendido desde hace mucho tiempo y que ahora es turno de Mila comprenderlo, Otabek no es bueno o no gusta tanto de decir lo que conviene a sus sentimientos, a menos que sea terriblemente necesario - nótese la confesión a Jean o el desahogo con el japonés-. Por lo que haber sido jalada para acostarse simplemente fue una especie de respuesta muda, se giró para abrazarlo también, complacida por haber logrado ¿Reconciliarse? Con el kazajo.
—Buenas noches Nesti. —un pequeño sonidito al respecto supuso una respuesta a esto, dejo ir una pequeña risita.
— ¿No ibas a ayudar a Viktor poniendo las bombas? —preguntó extrañado de ver al ruso rubio.
—Pensé que te alegraría que te acompañe con esto. —comenta con picara sonrisa.
—N-no es que no lo aprecie, es que... ¿Viktor no se va a enojar de que te quedes?
—Él fue quién me dijo que me quedara para ayudarte si te hacia falta, mañana será Otabek y así hasta culminar —relató con una pequeña sonrisa en los labios. Apreciaba que Viktor tuviera la confianza de aquello, aun si otros estuvieran presentes, Yuuri había dejado terriblemente claro que se sentía seguro tan solo con uno de sus tres guardianes cercas.
Viktor, Otabek y su persona...
—Oh... B-bien, gracias por aceptar entonces, espero que no te moleste todo esto.
—Para nada, ya quiero ver que uses esas dos —señala con el dedo el par de espadas que tiene el japonés. Ambas eran iguales, aunque una evidentemente se encuentra nueva y la otra desgastada —. Bien, podemos irnos ya. —se truena los dedos, con el cabello amarrado en una buena cola de caballo y un par de trenzas a cada lado, su peinado característico en realidad.
—estás muy emocionado para lo que haremos...
—Es contigo, te vas a dejar cuidar en la medida de lo posible y no moriré estúpidamente si algo explota accidentalmente... si, estoy emocionado. —admite finalmente, Yuuri ladea la cabeza y se le acerca, para el ruso, Yuuri tenía un aire místico por la cola alta que porta, con algunos mechones sueltos en su cara —. ¿Pasa algo?
—Nada, solo un... lapsus —concluye en un suspiro para luego sonríe levemente —. Vamos.
— ¿Viktor no fue tonto de hacer esto? —murmura Seung viendo al par, Phichit niega con la cabeza, jugando levemente con el rifle en mano.
—Viktor por fin se dio cuenta de que aun si lo intenta no los va a poder alejar, Yuuri necesita de Yuri y viceversa, también Viktor lo necesita... Son un equipo. —concluye con simpática sonrisa, Seung rodo los ojos, a veces gustaría entender que es lo que Phichit lograba ver que él no, pues aquello seguía siendo estúpido en lo que a él concierne.
— ¿Dejaste a Yuri quedarse con él? ¿Enserio? —más que raro por la falta de paranoia, le resultaba raro que no montara una escena de celos común.
—Podrá ayudarlo si es que de verdad hace falta.
— ¿Y eso no te molesta? —pregunta Mila impresionada.
—Se ha quién confiar lo más importante de mi vida, no se preocupen por ello. —se ríe con diversión ante las interrogativa en la cabeza del par aparentemente armonizado por fin.
Si hacia a un lado el bloqueo que venía dado al miedo de perder a Yuuri, podía darse cuenta de que... realmente no tenía nada que temer, Yuuri siempre iba a quererlo y que quisiera a alguien más no significaba que lo iba a perder. Debe cuidarlo y se ha llegado el momento de admitir que solo no puede hacerlo, ha llegado la hora de permitir el paso a lo bueno que puede ser confiar en más personas en este tema tan importante.
