DAENERYS

La reunión con el Príncipe Oberyn la tarde anterior les había dejado fríos. Si hubiese rendido su ejército podrían entrar en la capital prácticamente sin oposición, pero con las tropas de Dorne guardando la ciudad sería imposible evitar una lucha entre las calles, que a pesar de que ganarían, supondría la pérdida de vidas inocentes. Así que habían hecho formar a sus tropas alrededor de la muralla, para asediar la ciudad.

Están rodeados- Dijo Dany- No quiero que entrn ni salga nadie. Los inmaculados formar en la parte septentrional, mientras que Lannister y...-

Disculpad alteza- Intervino Jorah- Pero estoy seguro de que Tywin Lannister se ha asegurado de tacharos de extranjera que viene a asesinar y saquear con un ejército de extranjeros. Si asediais la ciudad con inmaculados solo estaréis dándole la razón-

Bien, serán las tropas Tyrell entonces las que ocupen la parte septentrional-

Existe un problema- Dijo Tyrion- Sin duda un asedio es la mejor opción, pero como habéis podido comprobar en el trayecto, todas las aldeas que nos encontramos habían sido saqueadas y requisados todos los alimentos. Tienen víveres suficientes como para aguantar todo el invierno. Nosotros no-

¿Y qué sugerís entonces?- Preguntó Daenerys- No quiero atacar con fuego de dragón-

No- Dijo Tyrion- No debéis. Hay que hacer que salgan, o mejor aún, que rindan la ciudad-

Si Tywin muere, caen todos- Dijo Arya- Yo puedo matarlo-

Todos enmudecieron al oír la voz de la niña. Sin duda he oído mal- Pensó Dany.

¿Cómo has dicho?- Pensó Jaime- ¿Dices que tú podrías entrar en Desembarco del Rey y asesinar a Tywin Lannister?-

He pasado mucho tiempo con los Hombres sin Rostro, puedo hacerlo-

Si Tywin moría todo se tornaría mucho más fácil... Es una posibilidad- Pensó Dany.

Si lo hacemos de este modo corréis el riesgo de poner al pueblo en vuestra contra- Dijo Davos- La gente no sabe que Tywin intentó asesinaros, no sabe que queréis un mundo más justo-

Mi padre debe ser juzgado por lo que hizo- Dijo Jaime- Lo necesitamos vivo-

¿Y cómo podemos sacarlo de allí vivo?- Preguntó Daenerys- Está rodeado por todo el ejército de Dorne, y por los seis mil capas doradas que protegen la ciudad...-

Acabáis de dar con la clave alteza- Dijo Varys, que parecía haber tenido una idea- Los capas doradas son de lealtad frágil. Sin duda podemos comprarlos-

¿Sugerís que sobornemos a la guardia de la ciudad?- Dijo Tyrion- ¿Y cómo lo haríamos? Nadie entra ni sale de Desembarco del Rey-

No os preocupéis por eso mi señor- Dijo Varys- Soy un hombre de recursos-

¿Y después qué?- Dijo Daenerys- Podemos sobornar a la guardia, pero aún así no podemos hacer nada desde aquí-

Los Capas Doradas son guardias, no guerreros- Dijo Tyrion- Los necesitamos a nuestro lado, pero para tomar la ciudad es necesario que entre nuestro ejército-

Muy bien- Dijo Jaime- Entraré yo. Me reuniré con padre y mientras les haré llegar las instrucciones a los Capas Doradas-

No- Dijo Daenerys al momento- Es demasiado arriesgado-

No quiero que vuelva a jugarse la vida- Pensó Dany. No ahora que estamos tan cerca de conseguir nuestro objetivo. No podría soportar perder a Jaime tan cerca del final.

De acuerdo- Dijo Jaime- Si se os ocurre un plan mejor dejaremos este de lado-

Nadie dijo nada. Lo cierto es que no tenían nada mejor. Era seguramente la única forma de hacer salir a Tywin.

Por lo que veo es nuestra única opción- Dijo Jaime sonriendo.

Daenerys asintió finalmente. No quería que Jaime volviese a arriesgar su vida, pero era o eso o atacar la ciudad con fuego de dragón, lo que significaría la pérdida de miles de vidas inocentes y atentar contra todo aquello en lo que siempre había creído.

Iré contigo- Dijo Arya.

No puedes venir conmigo- Dijo Jaime- Eres Arya Stark, solo serviría para complicar las cosas-

¿Ah sí?- Dijo Arya- Yo creía que era una simple escudera...-

Daenerys se fijó en la reacción de Jaime, que apretó los labios sin duda queriendo protestar pero sin saber como...

Irá con vos- Dijo Daenerys- O no iréis ninguno-

Una vez dicho esto se levantó y camino hacia el exterior. Necesitaba despejarse... No podía creer que Jaime fuese a arriesgar su vida de nuevo. Lo tenemos tan cerca... Comenzó a andar sin un rumbo fijo, sólo quería despejarse, pensar... Cuando llevaba varios minutos andando alguien la abrazó por la espalda.

No te preocupes Dany- Dijo Jaime- Sé lo que me hago-

¿Eso crees?- Respondió Dany enfadada- Vas a entrar en Desembarco del Rey para reunirte con el hombre que intentó matarnos-

Ese hombre es mi padre- Respondió Jaime, susurrandole al oído- No me va a pasar...-

Dany le besó con fuerzas antes de que terminase de hablar- Puede que sea la última vez que pueda besarle- Cuando se separaron Jaime le abrazó con fuerzas y finalmente subió a su caballo. No quería ni pensarlo, pero a Dany se le venía a la cabeza una y otra vez aquel sueño que solía tener en Meereen, Jaime muerto en el suelo sobre una montaña de enemigos.

Por favor, vuelve conmigo- Dijo Dany- Por nuestro hijo, vuelve...-

Lo haré- Dijo Jaime sobre su caballo- Y cuando vuelva yo seré rey, y tú serás mi reina-

Con estas palabras se despidió Jaime y salió al trote hacia las puertas de Desembarco del Rey, seguido por Arya. Daenerys se sintió más sola que nunca, con los ojos llenos de lágrimas. Alzó la vista hacia la Fortaleza Roja. Solo unas pocas horas- Pensó. En unas pocas horas todo habrá terminado.

JAIME

Este será mi último día como guerrero- Pensó- Cuando esto acabe me quedaré en Desembarco. No pienso seguir peleando, solo quiero estar con Dany y con mi futuro hijo- Se dio cuenta de todo lo que había cambiado desde que conoció a Daenerys. Jaime nunca había tenido miedo a la muerte, siempre había pensado que sería feliz si moría con una espada en la mano. Pero ahora quería vivir, quería estar al lado de su reina para verla sentada en el trono.

Al lado del Lannister cabalgaba Arya Stark. ¿Quien iba a decirlo?- Pensó Jaime. La hija de Lord Eddard Stark cabalgando junto a él para enfrentarse a su padre. La niña era bastante más hábil con la espada de lo que cabría esperar de una muchacha de su edad y corpulencia. Lo cierto es que por sorpresa para el mismo Jaime, le estaba cogiendo aprecio.

Atrás dejaron al ejército de la reina, preparado para entrar en la ciudad en cuanto se abriesen las puertas.

Llegaron hasta la entrada de Desembarco del Rey. Jaime miró hacia la muralla, que estaba repleta de arqueros- Una sola orden y estaremos muertos- Pensó. Pero no fue así.

¿Quien va?- Gritaron desde lo alto de la muralla.

Jaime Lannister- Respondió el caballero- Vengo a parlamentar-

Tras unos pocos segundos Jaime vio aliviado como comenzaban a abrir las puertas. Dirigió entonces su mirada a Arya.

A partir de ahora no quiero que hagas ninguna tontería- Dijo Jaime- No quiero que hables y ni se te ocurra atacar a nadie. Si ves que estamos en peligro te marcharás y te ocultarás lo mejor posible-

La niña se limitó a asentir sin ni si quiera mirarle. Hará lo que quiera- Pensó Jaime resignado. En el fondo era igual que él a su edad, quizá menos sarcástica, pero más insolente y testaruda. A Jaime le gustaba su forma de ser tan indómita.

Cuando las puertas se abrieron Jaime y Arya entraron en la ciudad. Los dornienses y los capas doradas formaban a lo largo de la calle. Quizá se lo estuviese imaginando, pero Jaime vio a algunos capas doradas hacer un gesto de aprobación.

Siguieron ascendiendo por las calles empedradas de Desembarco del Rey. En todos los balcones había ciudadanos con rostros de preocupación, en todas las calles la gente se apelotonaba, todos querían saber lo que estaba pasando. Finalmente llegaron hasta el puente de entrada a la fortaleza. Jaime y Arya desmontaron y dejaron marcharse a los caballos. Un grupo de Capas Doradas salieron a su encuentro, liderados por Ser Mandon Moore, caballero de la Guardia Real. Mierda, esto complica las cosas- Pensó Jaime. Si Ser Mandon estaba presente no podría dar las instrucciones a los Capas Doradas. El Lannister miró a Arya a los ojos, como tratando de decirle algo. Entonces vio relampaguear los ojos de la niña - Me ha entendido- Pensó Jaime.

Rápidamente se acercó a Ser Mandon.

Qué honor, tengo ante mi a Ser Mandon Moore- Dijo Jaime- Tengo entendido que el antiguo Rey Joffrey os usaba para castigar físicamente a Sansa Stark... No recuerdo haber leído que entre los votos que realizásteis estuviese el de golpear a chiquillas inocentes...-

Yo sirvo al Rey-

Y lo hicísteis bien sin duda- Dijo Jaime tratando de distraer al hombre mientras Arya susurraba algo al oído de uno de los guardias- Servísteis a dos reyes y los dos han muerto-

Del mismo modo que vos servistéis a Aerys- Dijo Ser Mandon manteniendo la compostura.

Jaime vio como uno de los capas doradas abandonaba la formación al trote mientras Arya sonreía. Está hecho- Adivinó Jaime.

Tenéis razón, quizá no sea quien para criticar a un caballero tan noble como vos- Dijo volviendo junto a Arya sin abandonar su preciado sarcasmo.

Está hecho- Le dijo Arya en voz baja cuando se situó junto a ella.

Bien- Respondió Jaime sonriendo.

La comitiva entró en la Fortaleza Roja. Jaime y Arya fueron guiados hasta el Salón del Trono. Los Capas Doradas se quedaron guardando la puerta, mientras que ellos entraron en la enorme sala. Tywin Lannister esperaba sentado en el Trono de Hierro. A sus pies estaban cinco caballeros con la impoluta armadura blanca de la Guardia Real. Jaime pudo reconocer a Ser Balon, Ser Boros, además de a Ser Mandon que fue a reunirse con sus compañeros. Había otros dos Guardias Reales a los que no conocía, pero no tuvo dudas de quien era ese hombre enorme que estaba situado en el centro. Ser Gregor Clegane... Le ha dado la capa blanca a Ser Gregor Clegane- Supo Jaime.

Dime hijo mío- Tywin Lannister habló desde lo alto del Trono- ¿Qué has venido a hacer aquí?-

Quiero que te rindas y abras las puertas de la ciudad- Dijo Jaime- No tiene que morir nadie-

Estoy de acuerdo en que nadie debe morir- Dijo Tywin- Marchaos de mi ciudad y todos viviréis-

Los Tyrell están de nuestro lado, las fuerzas Lannister luchan por mí, los mercenarios te han abandonado, solo queda Dorne de vuestro lado. No podéis ganar-

Ganar, perder, no importa- Jaime supo lo que iba a decir- Cuando todos muramos solo quedará nuestro legado-

¿Legado?- Dijo Jaime- ¿Qué legado dejarás tú que has tratado de asesinar a Daenerys y a tu propio hijo?-

El silencio se apropió de la sala. Jaime había dejado a Tywin sin palabras.

¿Qué quieres decir?- Tywin recuperó pronto su tono severo.

Estaba embarazada- Dijo Jaime con rencor en la voz- Has estado a punto de matar a mi hijo-

Habría matado al hijo de una puta- Dijo Tywin.

Si vuelves a insultarla te mataré aquí mismo- Dijo Jaime.

Jaime solo encontraba odio en su interior. Ese hombre ya no era su padre.

¿Me matarás?- Dijo Tywin con una sonrisa- Si no veo mal seis Guardias Reales, y tú estás solo. Bueno, miento, estás con una niñita-

Jaime miró a Arya, que acariciaba el pomo de la espada que le había entregado Jaime.

No soy una niñita- Dijo Arya- Soy Arya Stark de Invernalia.

Te dije que estuvieses callada- Dijo Jaime en voz baja.

¿Arya Stark?- Tywin parecía sorprendido- Abandonas a tu padre para servir a los Stark y a esa puta...-

Yo ya no tengo padre- Dijo Jaime desenvainando su espada al oír como insultaba a Daenerys de nuevo.

Arya lo imitó, al igual que los seis Guardias Reales,

Ridícula forma de morir para un Lannister- Dijo Tywin- Es tu decisión-

Al decir esto Tywin la puerta se abrió de un golpe y cuatro Capas Doradas entraron en la sala para situarse junto a Jaime y Arya.

¿Qué es esto?- Dijo Tywin- ¿Vosotros?... ¡Ser Gregor! ¡Ataca, mátalos a todos!-

La montaña que cabalga desenvainó su enorme mandoble y fue hacia Jaime a grandes zancadas. Jaime se apartó dejándolo pasar como si fuese un toro. Entonces atacó rápidamente a Ser Boros, que tras bloquear dos golpes de Jaime recibió un tajo certero en el estómago, que lo mató casi en el acto. Vio como los Capas Doradas y Arya entraban en combate con los cuatro Guardias Reales restantes. Cuatro contra cinco- Pensó Jaime. Entonces se giró hacia Ser Gregor, que ya iba hacia él de nuevo. A Jaime le latía el corazón a toda velocidad. Solo me siento vivo cuando peleo y cuando hago el amor- Recordó. Jaime lanzó una estocada al pecho, pero Ser Gregor se echó hacia atrás, dejando que la punta de la espada arañase la armadura y contraatacó con un golpe brutal. Jaime lo esquivó y volvió a atacar. La montaña desvió el golpe con su espada, pero Jaime recuperó la espada y volvió a lanzarla hacia el hombro de su enemigo. Se oyó el chirrido del metal contra el metal cuando el filo de la espada se deslizó por la coraza, dejando un brillante arañazo sobre su hombro.

Ser Gregor volvió a atacar entonces, pero Jaime bloqueó su mantoble con facilidad y volvió a atacar al estómago, los ojos, las costillas... Ser Gregor bloqueaba los golpes como podía, pero el Lannister era demasiado rápido, y la armadura de la montaña tenía cada vez más mellas. Todo siguió igual durante un rato, Jaime bailaba alrededor de su rival, golpeándole arriba, abajo, en las piernas, los hombros... La Montaña no hacía más que gruñir y tratar de partir a Jaime por la mitad cuando este fallase. El Lannister se fijó entonces en como Arya atravesaba a uno de los guardias con su espada- Bien hecho- Pensó.

Ser Gregor retrocedío entonces y cargó hacia Jaime de frente. El Lannister se echó a un lado para esquivarlo, pero resbaló y la espada de Ser Gregor casi consigue atravesarlo. Ha estado a punto de matarme- Pensó Jaime- Esto tiene que acabar-

Jaime amagó con un golpe bajo, pero cuando la Montaña intentó bloquearlo Jaime alzó su espada, golpeando en el casco de su enemigo, arrancándolo de su cabeza. La cabeza de su enemigo quedó al descubierto. El enorme hombre gruño y atacó con su mandoble, pero Jaime se agachó esquivándolo y se abalanzó con la punta de la espada apuntando a su estómago. La hoja de acero valyrio atravesó la armadura, incrustándose en el torso del enorme hombre. Ser Gregor se derrumbó, con la espada clavada en su estómago casi hasta la empuñadura. Jaime respiró al fin y recogió el mandoble de la Montaña, para darle el golpe de gracia, pero cuando iba a hacerlo Arya se le adelantó. Desenvainó su aguja y se la clavó a Ser Gregor, que gruñó por última vez.

Estaba en mi lista- Dijo a Jaime.

El Lannister sacó su espada del estómago de Ser Gregor, con dificultad, ya que lo había atravesado por completo.

Al girarse vio como de los Guardias Reales solo Ser Balon Swann seguía en pie, defendiéndose de dos Capas Doradas, los otros dos Capas Doradas habían sido asesinados, al igual que el resto de los Guardias Reales.

¡Alto!- Gritó Jaime- No hagáis daño a Ser Balon, es un buen caballero y merece vivir-

Los Capas Doradas obedecieron y se apartaron de su enemigo, que se dejó caer de rodillas. Jaime miró entonces a su padre, que se agarraba con fuerza al Trono de Hierro, con la cara desencajada.

Traidores... Moriréis todos- Dijo Tywin- Los ejércitos de Dorne guardan la ciudad, pronto alguien vendrá y dará la voz de alarma-

Entonces pudieron escuchar las campanas. Primero se escuchó una, a lo lejos, luego otra, que se unió a la primera, y otra, otra más- Pronto todas las campanas de la ciudad sonaban al unísono. Un siervo llegó corriendo al salón del trono.

Lord Tywin, la ciudad ha...- Se detuvo en seco cuando vio el baño de sangre del salón.

¿Qué?- Dijo Tywin- ¡DIME QUÉ HA OCURRIDO-

Alguien ha... alguien ha abierto las puertas y ha dejado pasar al ejército invasor. Dorne se ha rendido, la ciudad ha caído-

Jaime sonrió y miró a Arya. Lo habían conseguido, la ciudad era suya. Daenerys se sentaría al fin en el Trono.