Robando tu corazón
36. Sorprendidos
—¡¿Viste eso Pichit!? ¡¿Cómo lo hizo?! ¡¿En que momento?! ¡Ni siquiera yo lo noté! —gritaba eufórico el menor de los rusos.
—Yuuri tiene muchas habilidades desconocidas para la mayoría de las personas
—¡Pero eso fue increíble! ¡Dejo a esos policías totalmente en ridículo! ¡¿Hace lo mismo con Viktor?! —el tailandés asintió divertido— ¡No puede ser! ¡¿Por qué no me contaron de esto antes?! ¡Hubiese pagado por ver a ese viejo calvo quedar como el idiota que es!
—No sé si alegrarme o preocuparme porque le gusta lo que hacemos —dijo Yuuri— Pero en estos momentos necesito ayuda, Pichit no sé en dónde estoy
—Relájate Yuuri, digo Eros, bueno ya no importa. Vas por buen camino, sigue hasta la segunda desviación de la izquierda y dobla en ella
—Aquí es muy tenebroso…
—¿Siempre ocupan el alcantarillado para huir? —Yurio estaba muy curioso acerca de la labor que los dos amigos realizaban, en el fondo no había pensado que fuese tan elaborado todo lo que hacían.
—No, es la primera vez que usamos esto ¿Recuerdas cuando Yuuri y tu tío se quedaron atrapados en su departamento porque las calles se inundaron?
—Sí me acuerdo, casi morimos de hambre por culpa de eso
—Yuuri ahora ve hasta la tercera deviación de la derecha. Bueno, después de eso escuche hablar a un chico que estudia obras civiles que arreglarían todo el alcantarillado de la ciudad y que pondrían en funcionamiento los túneles subterráneos. Así que me robe los planos y los horarios de trabajo hackeando la página del ayuntamiento. Como ahora los están remodelando, se puede transitar por ellos y en las noches no hay obreros trabajando, por lo que no hay ningún peligro de ser descubiertos y así no tengo que intervenir todas las cámaras de la vía pública.
—Pichit sigue siendo aterrador aquí abajo, en cualquier momento me topo con las tortugas ninja y no tengo pizza
—¿Y cómo es que ese cerdo llorón se transforma en el genial de Eros? No se parecen en nada
—Eso es porque Yuuri estudió algo de actuación en la universidad
—La actuación también puede ayudar a tu programa Yurio, así como el ballet ¿Me falta mucho para llegar?
—Solo un par de cuadras, tu sigue caminando —respondió el moreno.
Yurio estaba fascinado, aun se encontraba tratando de procesar todo lo que vio. No entendía muy bien el cambio de actitud de Yuuri, pero era jodidamente genial. Esos policías prácticamente no habían podido hacer nada en contra de Eros y no solo se trataba de eso, también quedó boquiabierto con todas las molestias que se tomaban en el robo, cada paso lo tenían minuciosamente calculado, además de uno o dos planes extra en caso de emergencia, se notaba que eran unos profesionales en esto, todo por culpa de una borrachera y un hámster.
Yuuri llegó a la casa después de un tiempo y un animado chico ruso lo recibió entusiasmado. Le hacia todo tipo de preguntas, dónde aprendió lo de las esposas, si sabía más trucos, si podía enseñarle, si sintió miedo y así un largo etcétera que el japonés tardo un buen rato en responder, ni siquiera se había cambiado el traje por estar hablando con el menor.
—Será mejor que vayamos a dormir —dijo Pichit— Yurio mañana tiene clases y debo pasar a dejarlo antes de ir a la universidad
—Pichit tiene razón, ya después podrás seguir preguntando cosas, además esto aún no termina
—Cierto —decía el tailandés mientras le dedicaba una mirada picarona a su amigo— Mañana te encontraras con tu amado Sr. Detective, ya quiero ver que harás
Luego de eso los tres se fueron a dormir y por la mañana el moreno llevó al ruso hasta su colegio y después se dirigió a sus propias clases. Por la tarde Viktor fue por Yurio y lo traslado hasta el centro de patinaje en donde Yuuri los estaba esperando.
—Yuuri~ —dijo el detective lanzándose a los brazos de su hermoso japonés en cuanto lo vio— Estoy cansado, necesito un beso tuyo para recuperar mis fuerzas
—V-Viktor… no, yo… —balbuceaba sonrojado mientras trataba de apartar al ruso que se acercaba peligrosamente a su rostro
—Solo uno Yuuri, me conformo con uno pequeñito…
—Par de asquerosos —escupió el menor— No quiero tratar con ustedes dos juntos, mejor voy por mis patines —dijo dirigiéndose a los camerinos.
El detective aprovecho la oportunidad para pegarse aún más al japonés apresándolo desde la cintura.
—¿Y mi beso Yuuri? —dijo con tono meloso y un leve puchero.
—Viktor e-estamos en público y…
Impaciente, el ruso no dejo que terminara de hablar y juntó sus labios con los de su hermoso japonés en un dulce y suave beso que poco a poco fue adquiriendo más intensidad. Yuuri se dejó llevar por el torrente de sensaciones que estaba experimentando, olvidándose por completo del lugar en el que se encontraban.
—Vkusno~ con eso tengo por ahora —susurró Viktor relamiéndose los labios sin dejar de mirar a los ojos del chico que enrojecía como un tomate con cada segundo que pasaba— Oh, antes que lo olvide, gracias por cuidar del gatito estos días
—N-no es nada —Yuuri no se atrevía ni siquiera a mirar a su alrededor para ver si alguien los había visto, estaba a punto de morirse de la vergüenza. Viktor depositó un último beso, esta vez sobre su frente, luego el insistente sonido de su teléfono lo obligó a marcharse.
11:00 p.m. P. Sherman Calle Wallaby 42
—¿No había un mejor lugar?
—¿No te gusta? A mí me parece… encantador
Yuuri podía escuchar como los otros dos se reían por el otro lado de la línea. Pichit siempre buscaba lugares seguros, según él, para los encuentros con Viktor, pero para el japonés no eran más que un lugar espeluznante tras otro y es que el sitio escogido esta vez se trataba de una estación de bomberos abandonada.
—Hablo en serio Pich… digo Sr. Sneebels, esto da miedo —decía mientras recorría la estancia— Incluso hay un tubo de descenso, creía que ya no los utilizaban —dijo siguiendo con la mirada la longitud del tubo que se perdía en la negrura del agujero del techo.
—Las estaciones más viejas lo tienen, descontinuaron su uso por el riesgo que presentaba el aterrizaje para los bomberos. Si bien era una forma rápida de bajar, podían lesionarse fácilmente…
—Vaya, aparte de hacker también eres una enciclopedia —dijo burlonamente Yurio.
—No molestes Ágape… ¡Oh! Ya llegó nuestro invitado. Será mejor que te prepares Eros, dejamos esto en tus manos, cambio y fuera.
El tailandés le había comentado a Yurio, que cuando Yuuri debía encontrarse en estas situaciones con Viktor al principio se ponía muy nervioso, pero lograba meterse en su personaje, ante lo cual él había decidido no intervenir. Básicamente cuando su amigo se transformaba en Eros no había casi comunicación entre ambos y esta no sería la excepción, ya que eso ayudaba al japonés a mantener su faceta sin sufrir una crisis de pánico.
—Ahí va el viejo —dijo Yurio al ver a su tío acercándose al lugar en donde se encontraba Eros en el primer piso. Pichit había cortado la comunicación con Yuuri, así que este no podía escucharlos, sin embargo, ellos seguían pendientes de todo lo que sucedía.
—Hola… —decía el detective mientras entraba a la gran estancia. Se acercó hasta el medio del lugar, muy cerca del tubo de descenso— Esta muy oscuro…
Llevó sus manos al interior de su abrigo en busca de la linterna, pero antes de que tuviera tiempo de reaccionar estas ya habían sido apresadas con sus esposas, dejándole prácticamente abrazado al tubo que estaba frente a él.
—Usted no aprende Sr. Detective ¿Va insistir en traer sus esposas para que lo atrape? ¿O tal vez será que gusta estar de esta forma? No sabía que tenía esas tendencias —habló el bribón con voz burlona dejándose ver.
—¡No! Yo no tengo tendencias a nada… —Eros rio al ver cómo había logrado que un fuerte sonrojo se instalara en las mejillas del oficial.
—Shh… —el ladrón puso su dedo índice en los labios del ruso para hacerlo callar— No hable mucho, estoy enfadado con usted Sr. Detective
—¿Enfadado? —preguntó Viktor.
—Sí, me dejo solo y mandó a otro policía a intentar atraparme —se acercó más al detective dejando sus rostros muy cerca, lo único que se interponía entre ellos era el tubo del antiguo cuartel de bomberos— Se portó muy mal, creo que merece un castigo
Dicho esto, Eros desequilibró al ruso haciendo que cayera sobre sus rodillas frente al tubo y dándose un pequeño golpe en la frente con este.
—Ahora…—dijo agachándose hasta altura del detective— Será mejor que no aparte la mirada de mi o no tendrá el botín de vuelta esta vez Sr. Detective~ —susurró en su oído.
Acto seguido, con grandiosa agilidad trepó por el tubo. Luego descendió lentamente dando vueltas hasta llegar muy cerca del ruso, el cual debido a las esposas no podía alejarse mucho de la barra de metal, teniendo así asiento en primera fila para observar los movimientos del ladrón.
Con mucho cuidado Eros bajó y apoyándose en el tubo y comenzó a mover sensualmente sus caderas bajo la atenta mirada del detective. Mordía su labio inferior mientras dedicaba surgentes miradas y pasaba sus manos toqueteando su cuerpo de forma sensual y provocativa, logrando un pequeño sonrojo en el oficial que lo miraba con la mandíbula desencajada. Una coqueta sonrisa se escapó de sus labios al ver que Viktor no apartaba su mirada de él, tal y como le dijo que lo hiciera.
Volvió a subir al tubo, una vez en lo alto enredo sus piernas y dejo caer su torso, sus manos estaban extendidas hacia abajo, con mucha facilidad y elegancia fue descendiendo lentamente de cabeza hasta estar cara a cara con el detective.
—A sido un buen chico Sr. Detective… ¿Le gusto mi pequeño baile? —dijo jadeando con las mejillas sonrosadas y aún en esa peculiar posición, viendo como el ruso lo miraba con los ojos abiertos de par en par— ¿Por qué no responde? Acaso se…
—¿Yuuri?
Esta vez el sorprendido no era el detective, si no el ladrón.
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Hola gracias por leer este fanfic!
He estado un poco ausente debido a temas de la universidad xd consume mi vida! D: Pero no se preocupen por que no pienso abandonar el fic, solo he estado un poco corta de tiempo.
Tengo una página el facebook si alguien quiere seguirme, ahí hay fanart que distintas persona me ha hecho llegar. Pueden buscarme como "Makka-chin" hay una foto de Eros de perfil 7w7
Sin nada más que decir, me despido.
Cambio y fuera.
