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Exilio

Capítulo 34. Noticias

Sakura se arrodilló junto a Naruto cuando este se desplomó respirando entrecortadamente. Al final le había dado un ataque de ansiedad y se había colapsado, no era de extrañar después de todo lo que tenía encima con el embarazo de Hinata. Recibir noticias de Akatsuki y un posible ataque era lo que menos necesitaba y había sido la gota que colma el vaso.

Sasuke se había levantado e interrogaba a la pelirrosa con la mirada para saber el estado de su amigo, Kakashi por su parte sólo observaba todo en silencio preguntándose la razón del extraño ambiente que había en la habitación cuando él había entrado y sobre todo qué le ocurría a Naruto.

—Está bien —informó la medic-nin tomándole el pulso, tenía un poco de taquicardia pero iba disminuyendo—. Simplemente sus nervios se colapsaron, sólo necesita descansar.

—Hmp —asintió el Uchiha ayudándola a trasladar a Naruto hasta el sofá.

—¿Vais a contarme por qué Naruto se ha desmayado? —preguntó Kakashi con voz tranquila mirando a sus dos alumnos.

—Supongo que la noticia de Akatsuki le afectó demasiado, después de todo él es su principal objetivo —contestó Sakura con nerviosismo, no sabía si era correcto revelar la verdadera causa del estado del rubio, después de todo era un tema serio.

—Ya… ¿Me has visto cara de estúpido, Sakura? —replicó el jounin sin perder la calma— No me creo que Naruto haya sufrido un ataque de ansiedad sólo porque Akatsuki va tas él, ya sabía que eso pasaría tarde o temprano. ¿Qué le pasa? —volvió a preguntar más seriamente.

La pelirrosa se mordió el labio inferior nerviosamente y fijó su vista en el suelo para no tener que enfrentar la mirada de Kakashi, tal vez porque había sido como un padre para sus alumnos siempre podía saber cuándo estos le ocultaban algo. De modo que siguió perforando a Sakura con su único ojo visible haciendo que esta se pusiera cada vez más nerviosa y comenzara a tartamudear.

—Hinata está embarazada —la voz de Sasuke salió clara y suave liberando a la pelirrosa de la mirada de su sensei.

El Uchiha no había tenido ningún problema en revelárselo a Kakashi, sabía que podían confiar en él, estaba seguro de que Naruto se lo habría contado de estar consciente y después de todo, un embarazo no se ocultaba así como así, tarde o temprano todos lo notarían.

Por unos segundos, el jounin no reaccionó en absoluto sino que permaneció como una estatua de hielo, después dio un par de pasos hacia la silla más cercana y se dejó caer en ella con aspecto cansado.

—¿Qué? —acertó a murmurar el ninja con la voz demasiado aguda.

—Hinata espera un hij…

—Da igual, no… no lo repitas Sasuke, ya lo he captado —le cortó Kakashi levantando una mano— ¿Quién lo sabe?

—Sólo nosotros —contestó Sakura.

—Bien —dijo el jounin con aire pensativo—. Por el momento cuanta menos gente lo sepa mejor, será más seguro para Hinata.

—¿Seguro? —preguntó la pelirrosa tímidamente.

Tal vez la noticia no cayera muy bien en la familia de la chica pero no creía que fueran a hacerle nada, tarde o temprano lo aceptarían e incluso puede que cuando la primera impresión de shock hubiera pasado hasta fuera un motivo de alegría. Después de todo, Hinata y Naruto se querían muchísimo, eso se veía, aunque su hijo no hubiera venido en el mejor momento estaba segura de que lo querrían, además no era como si la familia Hyuuga no tuviera dinero para mantenerlo. Y sí, eran jóvenes pero desgraciadamente la cruel realidad del mundo shinobi en el que vivían les había obligado a crecer con rapidez, en esa sociedad ya eran tratados como adultos.

—Akatsuki va tras Naruto, podrían usarla para atraparle, Madara es muy capaz de eso —contestó Sasuke siguiendo la línea de pensamientos de Kakashi.

—Y además de eso, estamos hablando del hijo del jinchuuriki del Kyuubi, descendiente del Cuarto y con la línea de sangre de la rama principal de los Hyuuga, muchas fuerzas ninja harían cualquier cosa por un arma así —añadió el sensei del equipo siete.

—Pero si ni siquiera ha nacido —murmuró Sakura entristecida.

—Cuando procedes de un linaje poderoso siempre sucede igual —explicó el pelinegro con un leve deje de amargura— antes de nacer ya esperan que seas un genio, que superes a los que estuvieron antes, pretenden que aprendas a pelear antes que a andar y que tu primera palabra sea un jutsu de fuego.

La pelirrosa miró a Sasuke que parecía perdido en sus pensamientos recordando tal vez su propia infancia en la que siempre se había sentido presionado por las expectativas que su clan tenía en que fuera tan genial como su hermano.

—Bueno —suspiró Kakashi—. Los problemas de uno en uno, lo más urgente es ir al despacho de la Hokage para enterarnos de lo que tiene que decir sobre Akatsuki, después nos ocuparemos de Naruto.

Sasuke y Sakura asintieron lanzando un último vistazo al rubio que dormía en el sofá, ahora con apariencia más calmada aunque siguiera pálido, le dejarían descansar y evadirse un rato de la realidad en el mundo de los sueños.

—Voy a avisar al resto, creo que Juugo, Karin y Suigetsu siguen holgazaneando por arriba —propuso la pelirrosa dando un paso hacia las escaleras.

—No te molestes —la detuvo Kakashi—, el llamado es sólo para los ninjas más cercanos a la Hokage. Por lo que he podido averiguar no quieren que la noticia se extienda y cunda el pánico.

—Hmp. Vamos —apremió Sasuke saltando por la ventana.

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Tsunade apoyaba los codos en su escritorio con las manos enlazadas frente a sus ojos y el ceño fruncido en expresión concentrada, a su lado, Shizune repiqueteaba nerviosamente con las uñas en la mesa mientras se mordía el labio. Frente al escritorio se encontraban reunidos sus ninjas de confianza más importantes de la aldea, Hyuuga Hiashi con Neji, Anko, Ibiki, Kurenai cuyo hijo había nacido un par de semanas atrás, Gai, Shikamaru, Yamato y todos los líderes de los principales clanes de la aldea, pero como siempre faltaba alguien pensó la Hokage con desagrado.

—Ya era hora de que aparecierais, Kakashi —espetó la última de los Sannin dejando que su molestia se percibiera en su tono de voz cuando tres de los integrantes del equipo siete hicieron por fin acto de presencia en el despacho fulminándolos uno a uno con la mirada— ¿Y Naruto?

—Naruto no ha podido venir —explicó Sakura— no se encontraba muy bien y le hemos dejado descansando.

Tsunade iba a abrir la boca para protestar diciendo que si Naruto se había ido de juerga y no podía ni con su alma no era su problema para después ordenarle a Sasuke que trajera su perezoso trasero hasta allí a patadas, sin embargo, cuando vio la seria mirada que los tres le dirigían se lo pensó mejor y decidió dejarlo para más tarde.

—Bien —comenzó a hablar la rubia con voz potente—, cómo todos sabéis os he llamado para hablar sobre Akatsuki. Se trata de algo de vital importancia que bajo ningún concepto debe salir de este despacho, no queremos que cunda el pánico o lo que sabemos llegue a oídos enemigos —Tsunade hizo una pausa y cerró los ojos tomando aire—. Nuestros rastreadores han informado de que Akatsuki se dirige hacia la villa con un gran número de ninjas renegados comandados por Uchiha Madara, al parecer ya tienen en su poder ocho de los bijus y vienen a Konoha para hacerse con el Kyuubi… y destruirnos a todos.

Un pesado silencio se apoderó de la sala sabiendo que esas palabras eran una sentencia de muerte para cualquiera que permaneciera en la villa cuando llegaran, Madara por si mismo ya era un enemigo temible, ni siquiera sabían cómo vencerlo y si además venía con prácticamente un ejército de ninjas y posiblemente poseyera ocho bijus, las posibilidades de supervivencia disminuían de manera alarmante.

—Pero… Uchiha Madara murió hace muchos años, no es posible que… —la voz suave de Kurenai rompió el tenso silencio.

—Sasuke —Tsunade invitó al Uchiha para que solucionara las dudas de la jounin.

El pelinegro suspiró con cansancio y desagrado, como si detestara tener que usar su voz.

—Uchiha Madara sigue vivo, él es el verdadero líder de Akatsuki, ha estado actuando desde las sombras bajo el personaje de Tobi. Lo único que desea es la completa destrucción de Konoha y reunir los nueve bijus. Hace un tiempo intentó que me uniera a su causa… hará cualquier cosa para eliminar la villa de la Hoja del mapa —Sasuke recitó su discurso con su típico tono serio lo que le dio un aire más tenebroso si cabe.

—Intentó que te unieras a su causa ¿eh, muchacho? Por lo que sabemos tú fuiste un Akatsuki —intervino Ibiki acusadoramente.

—Lo fui —admitió el pelinegro con frialdad poniendo énfasis en el tiempo pasado.

—Sasuke ya demostró en la batalla contra Danzou que es un ninja leal a la Hoja, Ibiki-san —decretó Sakura tajantemente dedicándole una dura mirada al ninja.

—Sí, pero enfrentarse a Danzou era parte de su venganza, sin embargo, ahora que el enemigo resulta ser de… su propia familia, ¿resultarás tan leal, Uchiha? —inquirió Ibiki.

—Me temo que tendrás que arriesgarte y averiguarlo —contestó Sasuke sin una pizca de emoción en su voz mientras sus ojos chispeaban con implícito desafío.

—Basta —intervino Tsunade perdiendo la paciencia—. No estamos aquí para cuestionar la lealtad de Sasuke sino para encontrar una solución a esta situación crítica —su puño golpeó la mesa haciendo tintinear todas las cosas que había sobre ella.

—¿Cuánto tiempo tenemos? —preguntó calmadamente Kakashi.

—… … —toda la atención se centró en la respuesta de la Hokage— poco más de veinticuatro horas.

Kurenai se llevó una mano a la boca y Gai la ayudó a sentarse en uno de los sillones del despacho, seguramente la kunoichi estaba pensando en su pequeño hijo recién nacido.

Tsume, la madre de Kiba, soltó una maldición que sonó como un ladrido acompañado por uno verdadero de su perro.

—Deberíamos evacuar a todos los civiles cuanto antes —sugirió Neji— y también a aquellos ninja que no estén en condiciones de pelear —al decir esto último el Hyuuga dirigió una locuaz mirada a Sakura que tanto ella como Sasuke y Kakashi pudieron interpretar perfectamente. Sabe lo de Hinata.

—Esperaremos hasta mañana para evacuar a todo el que no vaya a luchar —ordenó Tsunade—. Si comenzamos a sacar a los civiles de la villa, Akatsuki se percatara de que sabemos que van a atacar —la Hokage frunció el ceño pensativa mordiéndose la uña del dedo pulgar—. Prepararemos todo para hacerles salir hacia Suna, ya he enviado mensajeros al Kazekage, nos ha prometido refugio para los civiles y mandarnos todos los refuerzos disponibles. Evacuaremos a la población a través de los túneles que cruzan las montañas de las caras Hokage.

—Estoy seguro de que Madara esperará hasta el anochecer para atacar —comentó Sasuke— le da un aire trágico.

—¿Por qué va a hacerlo arriesgándose a ser detectado? —preguntó Anko.

—Porque quiere disfrutarlo —contestó Shikamaru con tono funesto—, es como cuando Chouji tiene hambre pero prefiere esperar a que se gratine su plato porque así sabrá mejor.

Choza rió levemente por la referencia a su hijo mientras asentía dando por ciertas sus palabras.

—Si ese Madara es tan estúpido como para darnos tiempo extra tenemos que aprovecharlo —exclamó Gai con su típico fervor lanzando un puño al aire— reforcemos las defensas para darle un recibimiento que nunca olvide.

Sasuke sonrió de lado sin poder evitarlo, ¿Madara estúpido? Ja. Se le ocurrían mil calificativos para definirlo y la mayoría de ellos indeseables, sin embargo, estúpido jamás estaría entre ellos. Ese hombre era astuto y llevaba tanto tiempo planeando su venganza que le dejaba a él "eterno vengador de Konoha" como un simple aficionado. No, si Madara les daba tiempo no era por estupidez, sino porque estaba tan seguro de poder aplastarlos como a insectos que prefería deleitarse un poco más antes de arrasar con todo.

—Ahora mismo daré órdenes a los escuadrones ANBU de seguridad para que refuercen las defensas y en cuanto hayamos evacuado a los civiles instalaremos trampas y genjutsus alrededor de la aldea y en las calles —decretó Tsunade.

—Según cuenta la historia, el Sharingan de Uchiha Madara era capaz de controlar al Kyuubi —informó Sakura que en su investigación sobre el Sharingan para curar a Sasuke había leído mucho sobre sus habilidades—, tal vez pueda controlar también a los otros bijus, si es así estoy segura de que los usará para atacarnos, deberíamos tener también algún plan para neutralizarlos.

—Parece que nuestro principal problema es el tal Madara —opinó Inoichi, el líder de los Yamanaka— posee poderes que no conocemos además de un Sharingan muy poderoso, y ya sabemos que lo único que puede enfrentar unos ojos como esos… son otros iguales —finalizó mirando seriamente a Sasuke.

El Uchiha permaneció imperturbable aguantando la mirada de expectación de todos los presentes estoicamente. Sakura se removió nerviosa a su lado ¿acaso estaban sugiriendo que Sasuke se enfrentara sin más a Madara?

—Sasuke, ¿crees que podrías derrotar a Madara? —preguntó seriamente la Hokage en medio del tenso silencio.

—… No —respondió el Uchiha con aplomo—, al menos no con sus habilidades actuales, no es corpóreo la mayor parte del tiempo lo que hace inefectivo cualquier ataque. Incluso en una ocasión logré herirle con el Amaterasu, debió morir, pero a los pocos segundos estaba ileso.

Unos cuantos murmullos desesperanzados se hicieron eco en la sala.

—Sin embargo —continuó hablando Sasuke volviendo a provocar el silencio—, si alguien tiene una oportunidad contra él soy yo.

—Pero acabas de decir que no puedes derrotarle —le recordó Sakura con algo de desazón en su voz.

—No con sus habilidades actuales —repitió el Uchiha sin inmutarse— pero si tiene que controlar ocho bijus y además luchar conmigo tal vez la balanza quede más igualada.

—Bien —dijo la Hokage con expresión decidida—. Shikamaru, que el departamento de inteligencia se encargue de planear la defensa y una manera para contrarrestar esos bijus, enviaré a Shizune con toda la información sobre nuestros ninjas. Los demás, contadle la situación sólo a quien creáis estrictamente necesario y preparaos para la batalla. Mañana a primera hora comenzará la evacuación de la población. Todos sabéis que hacer, vamos.

Todo el mundo abandonó el despacho con cara de circunstancias perdido en sus pensamientos que seguramente eran bastante similares, el equipo siete se movió lentamente hacia la puerta tras todos los demás cuando una voz los detuvo.

—Vosotros tres —dijo Tsunade con tono autoritario.

Neji salió delante de ellos mandándoles una mirada que a todas luces indicaba que tenían una conversación pendiente y cerró la puerta tras él dejándolos solos con la Hokage.

—Ahora mismo vais a contarme que es lo que le pasa a Naruto —exigió la rubia reclinándose en su escritorio—. Y no quiero chorradas, Kakashi —añadió al ver que el jounin abría la boca seguramente para contarle alguna de sus escusas estúpidas para cuando llegaba tarde.

—Es Hinata… —comenzó Sakura tímidamente— ella está embarazada. Naruto se ha enterado hoy, estaba muy nervioso y con la noticia de Akatsuki simplemente colapsó.

Tsunade se dejó caer en su asiento con la boca ligeramente abierta y los ojos más abiertos aun.

—Mataré a ese mocoso —murmuró todavía sin variar su expresión— Demonios Kakashi, esto es culpa tuya debiste hablar con él sobre estas cosas cuando empezó a salir esa chica Hyuuga, pero no, tú te limitaste a pasear delante de sus narices con esas novelas pornográficas de Jiraya, lo raro es que esto no haya ocurrido antes —acusó la rubia fulminando al jounin con la mirada.

—No es culpa mía —se defendió Kakashi— tampoco hablé con Sasuke y que yo sepa no ha dejado a Sakura embarazada.

Los dos aludidos giraron sus cabezas hacia su sensei como si tuvieran un resorte mirándole como si pudieran prenderle fuego tan solo con la fuerza de sus ojos, de hecho el Uchiha podía y se estaba planteando hacerlo.

—A nosotros no nos metas en tus cosas —advirtió la pelirrosa apretando los dientes

—Basta de tonterías —suspiró Tsunade finalmente—. ¿Quién lo sabe?

—Sólo nosotros y creo que Neji también —contestó Kakashi—, por la mirada que nos ha echado debe estar esperando fuera.

—Hazle pasar —ordenó la rubia sin elevar la vista que había enterrado entre sus manos con cansancio.

Tal y como habían supuesto, el joven Hyuuga estaba aguardando fuera del despacho y no se sorprendió cuando le invitaron a unirse a la reunión, entrando en la habitación con su habitual elegancia y gesto serio.

—¿Cómo te enteraste? —preguntó Sasuke con la poca delicadeza que le caracterizaba unida a la nula simpatía que le inspiraba el chico.

—Es mi prima, Uchiha, vivimos en la misma casa —contestó Neji—, además ella me lo contó esta mañana —finalizó como si recordara algo no muy agradable.

-Flash Back-

Neji estaba sentado tranquilamente en la mesa de la sala de estar bebiendo una de esa de esas tazas de delicioso té que preparaban los Hyuuga, era uno de sus momentos preferidos del día, calentarse una taza y beberla despacio, disfrutando de cada sorbo.

Su tío estaba en la sala de entrenamiento practicando jutsus con Hanabi y su prima Hinata había salido con Naruto, por lo que podía relajarse tomando su amado té sin que nadie le interrumpiera. Sonrió cerrando los ojos de esa manera en la que sólo se permitía cuando nadie podía verle o en todo caso cuando estaba con Tenten.

Sin embargo, su idílico oasis de tranquilidad se vio interrumpido cuando el sonido de la puerta le indicó que Hinata había llegado, y segundos después la propia Hyuuga entró en la habitación limpiándose unas rebeldes lágrimas sin percatarse aun de su presencia.

¿Te ha hecho algo? —preguntó Neji con voz amenazante pero sin levantarse.

¿Qué? —Hinata levantó la vista sin comprender encontrándose con la presencia de su primo que la miraba seriamente— ¿Naruto? No… él…él no me ha hecho nada malo… es… —su voz se quebró en un sollozo— …Naruto es muy bueno conmigo.

¿Por qué lloras entonces? —preguntó sin perder el tono protector.

Desde ese día en los exámenes Chuunin en el que se había enterado de la verdad sobre la muerte de su padre, la relación de Neji con su familia había evolucionado a lo que debía ser, los viejos rencores habían quedado en el pasado y el muchacho se había sorprendido a sí mismo al encontrar un nuevo cariño fraternal hacia su prima a la que antes había despreciado, hasta el punto de convertirse en alguien muy protector con ella, como si fuera su hermana menor.

No… no es nada —tartamudeó Hinata sentándose frente a él en la mesita mirándose los dedos mientras jugueteaba nerviosamente con los pulgares y sus mejillas enrojecían.

Hn —Neji decidió dar un sorbo a su té antes de seguir con el interrogatorio. No debió hacerlo.

Estoy embarazada —casi gritó la suave y aguda vocecilla de su prima sin poder contenerse más, cerrando fuertemente los ojos y encogiéndose como si fuera a explotar una bomba.

El joven Hyuuga todavía con la taza en los labios dio una corta y seca tos devolviendo el contenido al recipiente. Lentamente dejó el vaso en la mesa sin dejar de mirar asombrado a su prima que volvía a tener los ojos inundados.

Yo lo mato —Neji se levantó repentinamente y avanzó con decisión hacia la puerta, sin embargo, Hinata se lanzó tras él deteniéndolo.

No por favor, Neji —suplicó la kunoichi— no le hagas nada… yo sé que es difícil de entender, yo misma tengo… muchísimo miedo, pero… al mismo tiempo estoy feliz, sé que no es algo que entrara en nuestros planes… pero Naruto y yo nos queremos mucho y nuestro hijo es fruto de eso, sé que le vamos a querer mucho y que con nosotros jamás le faltará nada. Naruto-kun me ha dicho que me apoya en todo lo que yo decida y yo he decidido seguir adelante, no voy a rendirme… —su débil e insegura voz sonaba con tanta determinación como cuando se había enfrentado a él en los preliminares de los exámenes prometiendo no volver a mostrarse débil— …¿me apoyas tú… nii-san?

El Hyuuga la miró recordando por un momento a la pequeña niña de escasos tres años que era cuando su padre se la presentó y cómo le había dicho que debía protegerla. Neji se acercó a ella pero permaneció en silencio, no sabía qué decir para consolarla o darle ánimos, ¿qué podía decirle? ¿siempre te apoyaré? Incluso en su cabeza sonaba tonto. De modo que el muchacho se limitó a asentir solemnemente con la cabeza.

Hinata sonrió y abrió la boca para decir algo, pero en ese momento un ninja llamó a la puerta para avisar al líder del clan Hyuuga de que la Hokage requería su presencia en el despacho.

-Fin del Flash Back-

Hiashi lo había llevado con él a la reunión, de modo que Neji no había podido hablar con Hinata ni pensar en cómo iban a solucionar todo esto.

—¿Hiashi también lo sabe? —preguntó Tsunade.

En respuesta el Hyuuga sólo ensanchó mucho los ojos y negó. Definitivamente si su tío se enteraba, Naruto no tendría por qué temer a Akatsuki ya que él mismo se encargaría de asesinarlo con sus propias manos.

La Hokage suspiró con cansancio.

—Mañana evacuaremos a Hinata junto a los civiles y los genin demasiado jóvenes para luchar —declaró—. Tal vez Hiashi tenga que agradecer a Naruto, al menos el embarazo le ha salvado la vida a su hija…

— … … ¿Tan pocas esperanzas hay de…? —preguntó Sakura en un susurro que no se atrevió a completar.

—La última vez que Uchiha Madara atacó la villa oculta de la Hoja lo hizo usando al Kyuubi y pararlo costó muchas vidas entre ellas la del mejor ninja que hemos tenido hasta ahora, el Cuarto Hokage… En esta ocasión cuenta con ocho monstruos de colas y una gran cantidad de ninjas… sí, nuestras esperanzas son pocas —concluyó Tsunade.

. */*/*/*/* .

Cuando salieron del despacho de Tsunade ninguno dijo una palabra, caminaron todos en silencio recorriendo los pasillos de la torre Hokage cada uno perdido en funestos pensamientos. Después de todo, no todos los días te dan la certera noticia de que lo más probable es que no sobrevivas al día siguiente.

Sakura caminaba tras Kakashi y Neji con la vista en el suelo sin mirar realmente por dónde iba cuando repentinamente, Sasuke la jaló con brusquedad dentro de una de las salas de reuniones vacías que había en ese pasillo. Un segundo después, la puerta se cerró cuando la espalda de la pelirrosa se estampó contra ella quedando la chica atrapada entre la madera y el cuerpo del Uchiha.

La kunoichi sonrió mordiéndose el labio con anticipación, deseaba fundirse con él en ese mismo instante, pensando en que podían ser sus últimas horas antes de que todo comenzara a desmoronarse a su alrededor, antes de que realmente tomara conciencia de la situación y la desesperación la consumiera.

Sin embargo, cuando Sakura avanzó decidida para atrapar los labios de Sasuke con hambriento deseo este se apartó y le sujetó las manos contra la puerta para que no pudiera tocarle. La pelirrosa lo miró confusa para encontrarse con unos ojos como puñales de hielo.

—Quieta —ordenó con voz heladora.

—Sasuke ¿qué… —comenzó a protestar Sakura forcejeando levemente para liberarse del férreo agarre.

—Cállate —volvió a ordenar con el mismo tono haciendo que la chica enmudeciera al instante—, escucha con atención porque no voy a repetirlo. Mañana voy a jugarme el cuello peleando contra Madara y no quiero que ninguna molestia me entorpezca ¿está claro? —Sakura alzó una ceja con semblante ofendido y confuso— Hasta aquí llegó el juego, cumpliste tu función y has dejado de ser útil. Te mantuve a mi lado mientras me convenía, me conseguiste apoyo para vencer a Danzou, curaste mi vista y te usé para satisfacer ciertas necesidades… —sonrió de lado con arrogancia— pero ya me he cansado de fingir que te soporto.

Los ojos de la pelirrosa se cristalizaban en lágrimas ante las crueles palabras de Sasuke, este había liberado sus manos y la fulminaba con la mirada todavía demasiado cerca de ella. Sakura se mantuvo unos instantes en silencio sin apartar la vista y luego sorpresivamente sonrió con tristeza haciendo que un par de lágrimas se deslizaran por sus mejillas.

—Cuando mientes arrugas el ceño —dijo dulcemente con la voz algo tomada—. No vas a conseguir que me vaya, Sasuke…

Sakura sonrió levemente de nuevo, había comprendido las intenciones del pelinegro desde la primera mirada oscura que le había dedicado. Sabía que iba a intentar herirla para que ella huyera de la aldea y no corriera la negra suerte de los que se quedarían a luchar.

—¿Es que estás sorda? —preguntó el muchacho con algo de ira, apoyó las manos una a cada lado de la cabeza de la kunoichi— Sólo te usé, no siento nada por ti —su máscara de hielo se había resquebrajado permitiendo percibir algo de desesperación en su voz.

—Nunca se trató de lo que tú sentías o no —contestó Sakura—. Yo sé que te amo, jamás te pedí que lo hicieras tú. Por eso no va a funcionar, no me quedo junto a ti porque piense que me amas, no te dije que me llevaras contigo aquella noche porque creyera que podrías quererme, lo dije porque yo te quería. Y por esa razón no voy a marcharme Uchiha Sasuke, porque prefiero morir mañana peleando a tu lado que vivir una larga vida sabiendo que tú no estás conmigo —terminó con la voz quebrada.

En ese instante sus temblorosos labios fueron atrapados por los de Sasuke con desesperación, mordió levemente para que ella los abriera y sin mediar un segundo se apoderó de su boca imponiendo un ardiente y fogoso ritmo como si quisiera llevarse su alma. La pelirrosa respondía gustosa, enlazando los brazos a su cuello sin importarle quedarse sin aire mientras él siguiera arrancándole gemidos que morían ahogados por sus labios.

Casi con tristeza, el muchacho se separó apoyando su frente en la de ella y mirándola con expresión derrotada, algo que jamás había visto en Sasuke.

—Tenía que intentarlo —se excusó el Uchiha agachándose para acariciar su mejilla con la nariz—, eres demasiado lista para tu propio bien… y demasiado molesta.

Sakura sonrió con ternura acariciando su cabello mientras él apoyaba la frente en el hueco de su hombro.

—Márchate —pidió esta vez sin amenaza ni frialdad den su voz.

—No, Sasuke-kun —contestó ella con delicadeza— y menos aun sin ti.

—¿Por qué? —preguntó en un susurro el pelinegro alzando la cabeza para mirarla a los ojos—, ¿por qué me quieres tanto?

Esa pregunta había estado rondando la mente de Sasuke desde hacía mucho tiempo, ¿por qué Sakura le amaba?. Era algo totalmente ilógico, él era frío, no demostraba afecto, era antisocial, egocéntrico, la había despreciado en multitud de ocasiones, durante años había sido un traidor. ¿Qué le veía?

Sakura rió como si encontrara divertida la pregunta, pero al ver que los ojos negros de Sasuke la miraban esperando una respuesta, tomo aire y sonrió.

—Me gusta la manera que tienes de sonreír sin hacerlo realmente, la expresión de concentración que pones cuando quieres conseguir algo, me gusta que me mires de reojo cuando crees que no te veo —la pelirrosa rió levemente al ver como Sasuke entrecerraba levemente los ojos—, que te preocupes por Naruto aunque te empeñes en negarlo, la forma en la que me observas cuando explico algo como si estuviera desvelando un misterio. Te quiero porque sé cómo eres bajo toda esa capa de hielo y sé que eres un buen hombre… y además eres muy guapo —finalizó la chica como broma.

Sasuke medio bufó sonriendo de lado.

—Sakura… eso es lo más cursi que he escuchado en mi vida —se burló el chico, pero en sus ojos había una chispa de calidez al mirarla.

—Claro que ha sido cursi idiota, estoy enamorada —se justificó Sakura— además yo siempre he sido un poco así, Sa-su-ke-kun.

—Hmp —Sasuke hizo un ruido de asentimiento. Eso era cierto, la pelirrosa podía ser bastante melosa si se lo proponía—. No voy a conseguir que te vayas ¿verdad? —preguntó con resignación.

—Si es verdad que todo esto va a arder, puedes estar seguro de que yo estaré a tu lado y no podrás hacer nada para impedirlo —declaró la kunoichi.

—Ardamos entonces —contestó Sasuke aceptando la determinación de la pelirrosa.

—Sasuke… —llamó la pelirrosa cuando él ya se acercaba a sus labios— eso sí que ha sonado cursi.

—Tsk, maldita molestia —siseó el Uchiha para después acallar su risa con un fogoso beso.

Porque en el fondo, antes siquiera de intentar que ella se marchara ya sabía que no iba a conseguirlo. Y aunque no podía recordar el maldito momento en el que había pasado, era innegable que sus destinos se habían hecho uno sólo.


Hola! ¿qué os ha parecido?

El ambiente ya empieza a ponerse tenso para los ninjas de la Hoja, tienen a Madara llamándoles al timbre con un montón de ninjas y nada menos que ocho bijus :S

Al pobre Naruto todo el mundo quiere matarlo, si no le da antes un ataque al corazón jeje.

Contestando al review de jasmin: no, Sakura no está embarazada, ella toma precauciones que para algo es médico jeje y sobre cada cuanto actualizo, pues todos los martes :)

Gracias por todos vuestros reviews que me encantan ;)

Besos Ela.