Los personajes son de SM. La historia es mía.
Capítulo 36
-Súbete un poco más el dobladillo – Cecile, la nueva modelo lo hizo sin chistar -. No – rodé los ojos -, no quiero ver tus bragas, solo quiero ver el vestido un poco más corto.
Tomé mi pulsera de alfileres y me agaché frente a ella para hacerlo yo mismo, cuando puse todo como quería me levanté y alejé para ver mejor. Seguía habiendo algo que no me gustaba de este diseño pero no podía descubrir qué.
Suspirando, me rendí – Quítatelo, voy a…
La chica comenzó a desvestirse sin ningún tapujo.
-¡Acá no! – la detuve -, tienes un camerino para hacerlo en privacidad.
-Oh, yo pensé que…
Miré a mi alrededor y me di cuenta que todos nos miraban, solo habían pasado unos pocos días desde que Natali se fue pero no me había tomado el tiempo de hablar con mis modelos y empleados, supongo que este era el momento de hacerlo.
-Bien, reúnanse todos, tenemos que hablar – aplaudí con fuerza para llamar la atención. Todos se acercaron sin chistar -. Sé que muchos se preguntan por el artículo de hace algunos días y por mi relación con Natalie e Isabella – miré de un lado a otro para ver varias cabezas asintiendo -. Lo cierto es que mi relación con Isabella es exclusiva pero no tiene ninguna injerencia en mis decisiones comerciales, lo que pasa afuera de estas puertas se queda allá, Isabella es la primera modelo porque así lo decidí basándome solo en sus condiciones profesionales, eso no le pareció a Natalie y por lo mismo inventó esa historia – fui firme en mantener mi tono -. Todos ustedes – hice énfasis con mis manos -, firmaron un contrato bastante detallado, y ella lo incumplió. Nada en ese artículo es cierto, mi relación con Isabella es sincera y privada y les pido a todos que la respeten.
Me tomé un momento para que lo digirieran.
-Así que Cecile, no tienes que desvestirte frente a mí ni hacer nada extra – enfaticé para aclarar mi punto-, primero porque no me interesas de ese modo, lo siento y sobre todo porque es incorrecto y así no hacemos la cosas en Cullen's… ¿está claro?
Ella asintió rápidamente mientras sus mejillas se teñían de rojo.
Aplaudí una vez más para llamar la atención de todos – Si alguien tiene alguna duda con respecto al área profesional, son más que bienvenidos a expresarla, no queremos malos entendidos y todos saben que tanto mis puertas como las de Jessica están siempre abiertas – vi varias sonrisas, habíamos hecho las cosas bien y confiaba en la mayoría de mis empleados -. Ahora vuelvan a sus trabajos.
Todos se dispersaron rápidamente, cuando lo hicieron noté que Bella también estaba presente, me dio una pequeña sonrisa antes de girarse.
Los pasados días habían sido un asco, desde la prensa siguiéndonos, hasta yo tratando de convencer a Isabella que mudarse conmigo era lo mejor, estaba a un solo paso de comenzar a rogar… y estos diseños que no terminaban de cerrarme. Sí, este no era mi día.
-Cálmate, concéntrate y enfócate en lo que quieres – miré a Jessica que apareció a mi lado -, ¿Cuál es el tema principal de esta colección?
-Encaje – respondí rápidamente -, como se pude usar el encaje de día sin ser vulgar y mostrar más de lo necesario, la idea de esta colección es que cada mujer que use una pieza se sienta femenina pero no expuesta.
-Bien – asintió ella -, ahora, mira este vestido – tendió sobre la mesa el vestido que hasta hace poco llevaba puesto Cecile -, ¿Qué te dice este vestido?
-¿Qué es una mierda? – respondí sonriendo.
Ella rodó los ojos antes de suspirar – Concéntrate, este vestido es cualquier cosa menos lo que me acabas de describir, tu puedes hacerlo, solo necesitas alejar la mierda de tu cabeza.
Con eso, Jessica se fue, dejándome solo con mi falta de inspiración, no sé qué hubiera hecho sin ella estos días, sabía que muchos habían tenido dudas luego del artículo y el despido de Natalie pero Jessica los apaciguó, era una muy buena asistente, no sé qué haría sin ella.
Estudie el vestido lentamente, no tenía nada de encaje y definitivamente no se veía como algo que cualquier mujer usaría, el escote era extremadamente bajo y no dejaba nada la imaginación. Si tan solo…
Tomé un retazo de encaje color piel que encajaba a la perfección sobre el rosa del vestido y lo puse por detrás del escote, lo tapaba sutilmente, cambiaba muchísimo.
-Ahora… eso sí que parece parte de la colección – murmuró Jessica antes de tomarlo -, ¿Cómo puedes hacer lucir una pieza tan bien con un detalle tan pequeño? – murmuró -, jodido genio.
Sonreí al verla irse con el vestido, sí, yo no estaba aquí por nada y era hora de que me concentrara.
Seguimos con las pruebas durante todo el día, solo me quedaban dos semanas para presentar esta colección y eran los detalles los que seguían entrampando las cosas. La pieza principal que luciría Bella, era un innovador pantalón de encaje, estaba acompañado de un diminuto short que tapaba todas las partes importante, era lo suficientemente sexy pero sin llegar a ser excesivo. Ya el pantalón en si era una gran pieza por lo que necesitaba combinarlo con algo que no lo opacara, sino más bien lo resaltara, ya sabía que para todos sería un shock que no presentara un vestido como pieza principal. Pero estábamos en tiempos de cambios y comenzaría por acá.
-¿Estás listo?
Miré a mí alrededor y solo quedaban unas personas más, ninguna modelo, solo Bella.
Le sonreí antes de dejar caer el lápiz que me tenía agarrotada la mano – Sí, ¿nos vamos?
Tomé mi chaqueta y le tendí la mano. Hoy era viernes y habíamos planeado pasar el fin de semana tranquilos en mi casa.
Las cosas se habían calmado un poco con los paparazzis, pero aun nos seguían, por lo que tratábamos de mantener un perfil bajo. Sam nos estaba esperando cuando salimos, Bella traía un bolso con ropa así que iríamos directo a casa… casa, ese era un tema que pensaba abordar hoy.
-¿Qué te gustaría comer?
-¿Vas a cocinar? – pregunté sonriendo.
-Puede – ella me miró y rodó los ojos -, aunque no lo creas soy capaz de cocinar sin envenenar a nadie.
Alcé las manos para defender –Yo no he dicho nada, pero si me lo preguntas me gustaría algo italiano, pastas.
-Bien – asintió acomodando su cabeza en mi hombro –voy a comprar lo necesario.
La vi sacar su teléfono y comenzar a jugar con él, traté de entender lo que hacía pero no me quedó claro. Cuando vio mi confusión aclaró.
-Esta es una aplicación para hacer compras online, elijes lo que quieres del mercado y te lo van a dejar en media hora – suspiró -, la verdad es que me gusta hacer las compras yo misma pero creo que lo mejor es…
-Sí – la interrumpí -, creo lo mismo.
Tardamos un poco más de lo normal en llegar a casa, el tráfico de hoy no era el mejor, pero como si nos hubiéramos coordinado, nos encontramos justo con el repartidor de Whole Foods. Quise adelantarme para pagar pero Bella fue mucho más rápida que yo.
-¿Sabes que los tiempos en que los hombres pagaban todo, ya pasaron? – se burló de mí mientras entrabamos en el ascensor.
-Me haces muy difícil el ser un caballero a veces – bromeé quitándole la bolsa que tenía y llevando yo ambas.
Ahora que tenía las manos desocupadas se me acercó y tomó mi rostro – Mmm – gimió sobre mis labios -, me encantaría que me mostraras lo poco caballero que puedes ser… más tarde.
Mi polla se puso dura solo de imaginarme lo que vendría – Tienes suerte de que tenga ambas manos ocupadas – le susurré.
-Lo sé.
Justo a tiempo las puertas se abrieron en mi piso y ambos dimos un paso al frente. Bella ya estaba familiarizada con mi departamento por lo que sola se dirigió a la cocina y comenzó a sacar lo que necesitaba.
-¿Quieres ayuda? – me ofrecí.
-No – ella negó -, ve a cambiarte si quieres, yo tengo esto controlado.
-Bien – me acerqué por su espalda y le besé la nuca -, te amo.
-También te amo.
La dejé sola mientras me cambiaba de ropa, esta noche quería sacar el tema de su mudanza pero sabía que tenía que jugar muy bien mis cartas. La situación de Mike seguía siendo un punto a tener en cuenta y lo entendía perfectamente, por eso, había puesto a Jessica en este proyecto. Prendí la luz del cuarto de invitados y rogué que Bella no lo malinterpretara, el cuarto se veía perfecto, no demasiado cargado y aun con espacios para que lo decoraran ellos mismo.
-¿Edward?
Apagué la luz rápidamente y volví a la cocina, Bella ya había arreglado dos puestos para que comiéramos y a decir verdad, la comida se veía y olía exquisito.
-¿Puedes abrir una botella de vino? – habló sobre su hombro sin dejar de revolver.
Asentí –Claro – me acerqué a mi colección de vinos y elegí un vino Rosé, no sabía si había cocino carnes o mariscos así que iría por el punto medio.
Cuando terminé de servir ambas copas, ella llegó con la comida. ¡Mierda!, mi estómago gruño dejándome en vergüenza.
-¿Segura que no pediste comida para llevar?, creo que tardaste muy poco.
Bella rodó los ojos y se sentó frente a mí – Si piensas que hacer una salsa y preparar pasta pre cocida demora más de veinte minutos es porque eres un pésimo cocinero – se burló.
Comimos por los primeros minutos en silencio pero yo estaba demasiado ansioso para seguir así.
Respiré hondo y estudié mis palabras, tenía un discurso preparado.
-Amor, hay algo de lo que quiero hablar contigo.
Dejé mi tenedor en el plato y crucé mis manos sobre la mesa, Bella me miró y supo que era algo serio por lo que hizo lo mismo.
-Edward si es sobre mudarme…
-No – la interrumpí -, es sobre que tú y Mike se muden – tomé sus manos a través de la mesa y conseguí que me mirara a los ojos -, te amo Bella y me muero por tener la posibilidad de conocer a Mike, es tu hijo y yo… - suspiré hondo -, quiero una oportunidad para… para ser un padre para él.
El jadeo de Bella fue más de lo que pensaba, pero fue el hecho de que sus ojos se aguaran lo que me hizo agacharme a su lado.
-Amor, por favor di algo.
-Sí – murmuró antes de rodearme los hombros y pegar sus labios a los míos -, te amo Edward, te amo y quiero mudarme contigo.
-Ven, quiero mostrarte algo.
Tomé su mano y la guié hacia el cuarto de invitados, bueno, hacia el cuarto que esperaba que dejara de ser el de invitados, encendí la luz y di un paso a dentro para que me siguiera, la sentí a mi espalda pero no habló.
-Este sería el cuarto de Mike, no quiero ser entrometido pero hace unos días tuvimos una pequeña conversación por teléfono y él me comentó lo mucho que le gustan los Gigantes así que pensé que sería un buen punto de partida para decorar.
Vi pasar a Bella hasta el borde de la cama, se sentó en ella y me miró directo a los ojos - ¿Te parece que fijemos una entrevista para mañana?, me gustaría aclarar todo y dejar pasar unos días antes de traer a Mike, que las cosas se asienten.
Asentí rápidamente – Me parece perfecto. Hablaré con Jessica y James para que coordinen todo, supongo que ellos hablaran con Rosalie también.
-Bien – lentamente, Bella se puso de pie hasta quedar a mi lado -, ahora, me gustaría que me hicieras el amor… en nuestra cama.
No tardé en alzar mis manos y tomar su rostro en ellas. Sin demoras, nos guié hacia nuestra habitación, nuestra, se sentía tan bien pensar en nosotros, en que teníamos un futuro, un futuro que pensaba hacer aún más permanente, pero sabía que el anillo que tenía guardado en mi cajón de ropa interior tendría que esperar un tiempo más, sobre todo porque pensaba hablar con Mike antes de hacerle cualquier propuesta a Bella, sabía que necesitaba su consentimiento, no seriamos dos, seriamos una familia de tres, en toda sus letras.
-¿Qué te parece si ahora me demuestras un poco de esa caballerosidad de antes?
-Pensaba que querías que te demostrara lo poco caballero que puedo ser – me burlé de ella mientras comenzaba a besarle el cuello -, porque eso es lo que pienso hacer.
La desvestí con lentitud, acariciando y besando cada centímetro de su piel, su aroma, su sabor, todo en ella me volvía loco, quería hacerle el amor, follarla y poseerla, todo al mismo tiempo.
-Recuéstate en la cama – la guié -, y abre esas piernas para mí, quiero probarte.
Ella lo hizo sin dudar y gimió ante el primer toque de mis dedos en sus muslos –Edward… por favor…
Me burlé de su jugoso coño, besé su piel y respiré en su entrada, pero no la toqué, quería volverla loca.
-¡Edward! – gimió fuerte cuando soplé sobre su clítoris.
-¿Qué es lo que quieres? ¿Mi lengua? ¿Mis dedos? ¿Mi polla? – reí ante su gemido en respuesta -, ¿Qué tal si empezamos así?
No esperé ninguna respuesta más, me rendí ante su sabor y empujé mi lengua dentro de coño, su sabor era adictivo para mí, pero sus gemidos eran los que me volvían loco.
-Edward, Dios… ¡justo ahí! – amaba que supiera lo que quería, amaba que tirara de mi cabello para acércame -, ¡hazlo de nuevo! – imploró y la obedecí, rodeé mi lengua en su canal y con mis dedos masajeé su clítoris.
Le lamí y probé hasta que estuvo al borde, no quería que se corriera aun, la expectación haría que esto fuera mucho mejor, me retiré pese a sus quejidos y trepé sobre su cuerpo.
-Aún estas vestido – murmuró comenzando a desabotonar mi camisa – quiero sentirte… quiero verte.
-Entonces desnúdame.
Lo hizo, no tardó mucho, sus manos conocían mi cuerpo tan bien como las mías conocían el suyo. Sentir sus pezones erectos sobre mi pecho me puso al borde, y cuando liberó mi polla, juro que casi me corrí antes de poder tocarla.
-Te quiero dentro… quiero sentirte.
-Te amo – le tomé el rostro con las manos y guía mi polla justo a su coño -, te amo tanto Bella.
La penetré de una sola estocada, duro y profundo, como nos gustaba a ambos. Cuando sentí que estábamos cerca, le tomé una pierna y la puse sobre mi hombro alcanzado un nuevo y espectacular ángulo.
-¡Sí! – gritó – justo así… justo ahí Edward… ¡más duro!
Lo hice, empujé dentro de ella hasta que sentí mi orgasmo aparecer, el de ella me encontró desprevenido, no estaba listo para la sensación de sus paredes exprimiendo mi polla, me rendí ante ella y liberé mi carga con un ronco gemido.
-¡Bella!
-Oh, Edward – acarició mi cabello y pegó mi cabeza a su pecho, quería chupar sus pezones pero estaba agotado -, eso fue…
-Perfecto – terminé por ella.
-Sí – alcé la vista para verla antes de acomodarme -, ¿te cuento algo? – asentí -, amo nuestra cama.
Rió y yo lo hice con ella, nos acomodé mejor y esta vez la puse sobre mi pecho, rodeé su cuerpo con mis brazos y nos puse en posición para dormir, mañana nos esperaba un largo día.
Bueno, quizás algunos se dieron cuenta de que volví, no tengo mucho más que decir que pedir disculpas si los capítulos no son de lo mejor, espero que el próximo ya esté a la altura.
Besos, Joha!
