Conversacion

A.S.: Dumbledore no creerá lo que paso con Snape.

Aria: Harry pudo dejarlo en coma fácilmente.

Asmodeux: ¿Autor por qué no lo dejaste en coma?

Autor: No puedo solamente eliminarlo pues tiene importancia en la historia aún.

Deimos: Solo mátalo y ya está.

Autor: Sigamos con el capitulo antes de que decida eliminarte a ti Deimos.

Deimos: No te atreverías.

Conversacion Termina.

No soy dueño de nada. Todos los personajes y todos los derechos pertenecen a J.K. Rowling. *

M por temas maduros solo para estar seguro *

Un Dios con una toma diferente

Por Try Another Time

Dumbledore no podía creer que el joven Potter era la causa detrás de el estado actuar de Snape. Solo se había ido unas horas al ministerio para asistir al juicio de Pettigrew y regresaba para encontrarse con un Snape mal herido en una cama de la enfermería.

"Como puede ser que Harry te hiciera esto Snape?" Pregunto Dumbledore.

"El es un insolente y rebelde sin respeto por la autoridad. Se atrevió a golpearme además de usar esa extraña armadura." Dijo Snape.

"Pero porque lo hizo no creo que te atacara sin razón alguna." Dijo Dumbledore.

Snape estaba furioso y adolorido, pero se calló en cuanto Dumbledore pregunto por la causa. No pensó que el joven Potter reaccionaria de tal manera por solo hablar mal de sus padres. Gracias a esto entendió algo simple, Harry Potter era un chico al cual temer o pagaría el precio.

"Dime Severus que hiciste para que reaccionara de tal manera?" Pregunto Dumbledore.

Severus lo pensó bien, pero decidió tratar de salir lo mas limpio posible delante de Dumbledore quien lo había ayudado aquella noche en que Voldemort mato a Lily. "Le hable mal de James y Sirius además de que los acuse de que corrompieran a Lily." Dijo Snape.

Dumbledore no dijo nada por unos momentos. Si solo eso había causado que el joven Potter dejara a Snape con varias huesos rotos no quería imaginarse si descubría que el fue quien le conto la profecía a Voldemort. No podía expulsar al joven Potter porque le era necesario además de que no era algo que ameritara una expulsión, pero si un castigo.

"Lo que hiciste fue estúpido Snape. No podemos propasarnos con el joven Potter y sus allegados sin esperar pagar el precio. Te prohíbo que vuelvas a provocarlo de alguna manera pues no creo que pueda detenerlo una vez comience. Esto es especialmente por tu bien y porque Harry es necesario. Me encargare de hablar con Minerva sobre un castigo." Dijo Dumbledore.

Snape no respondió en contra de las ordenes de Dumbledore. El sabia por que hacia lo que hacía. Además, tenía un poco de miedo. No quería enfrentar al joven en duelo pues con lo que vio esa noche le era suficiente para saber que no estaban al mismo nivel.


Después de reunirse con Snape, Dumbledore busco a Minerva para decidir un castigo para Harry. Después de encontrarla en su oficina comenzó la discusión.

"Minerva como pudiste permitir que Harry hiriera de tal manera a Snape?" Pregunto Dumbledore.

"Porque debería proteger a alguien que se atrevió a hablar mentiras crueles sobre otros solo porque la vida no fue como él quiso." Respondió Minerva en un tono tranquilo. Dumbledore y ella desde que aquella trágica noche habían llevado una guerra fría en cuanto se trataba a la escuela y sus asuntos. No se mentían en la vida personal del otro para que la guerra no se convirtiera en algo serio.

"Se que Snape es rencoroso por las razones equivocadas, pero no puedes permitir que un estudiante acabe con uno de nuestros profesores." Dijo Dumbledore.

"Rencoroso dices. Por favor Dumbledore tu y yo sabemos que Snape ha sido un imbécil desde joven. Culpa a James y los demás porque Lily dejo de ser su amigo cuando todo fue su culpa. Todavía hoy cree en esa estupidez y odio sin razón. Yo no lo veo como un maestro sino tu perro faldero Dumbledore. Un profesor no puede poner sus sentimientos personales en su trabajo." Dijo Minerva.

"Cuidado Minerva con lo que dices. No sabes nada sobre Snape o yo. ¿Además, tú tienes una conexión con los Potter y como puedo estar seguro de que no lo trataras mejor a el que a los otros estudiantes?" Pregunto Dumbledore.

"Tienes agallas al compararme con Snape. Yo soy una profesora ante que todo. Nunca daría favoritismo a un estudiante sobre otro solo por mi relación con la familia del estudiante. Mis sentimientos no se ligan con el trabajo y si deje que Snape sufriera tal paliza es porque se lo busco. Ninguna injusticia o estupidez puede pasar sin castigo. Haz de tener por seguro que espero que cada uno de mis estudiantes de lo mejor de si en cada clase, todos y cada uno sin excepción como siempre lo he hecho." Dijo Minerva mientras lo miraba con frialdad.

Dumbledore la miro desafiante. No sabía cómo, pero desde su juventud Minerva había sido una hechicera bastante poderosa quizás mucho más que él. Siempre había sido una caja de secretos pues nunca había podido saber mas de ella de lo que ella permitiera. Todavía hoy se preguntaba como estaban conectados los Potter y ella.

"Eso no excusa al joven Potter. Todavía merece un castigo por sus acciones." Dijo Dumbledore.

"Que es lo que propones?" Pregunto Minerva. No tenia tiempo para Dumbledore pues todavía sentía que su amado necesitaba buscar ese objeto que Voldemort dejo en la escuela.

"Detención por dos meses. Todas las noches con un profesor." Dijo Dumbledore.

"No espero que te atrevas a mencionar a Snape." Dijo Minerva esperando que no fuera tan estúpido para dejar al dragón con la presa una vez más.

"Lo iba a decir, pero como sé que Snape saldría mas herido creo que mejor te encarges tú. Haz que te ayude con tu trabajo hasta tarde en la noche o cualquier otra cosa." Dijo Dumbledore. No quería que su fiel espía parara en una cama por meses. Ya estaba lo bastante herido.

"Bien hare que comience esta noche. Espero que te mantengas alejado de él y los demás. Créeme Sirius y Gwendolyn no son una pareja a la que quieras enfrentar. Si recuerdas lo buenos que eran en duelos." Dijo Minerva con una sonrisa en la cara.

"Sin comentarios. La reina de hielo esta mejor lejos de aquí." Dijo Dumbledore. La pequeña daba miedo durante su juventud y Sirius era excelente con sus hechizos. A veces pensaba que se contenía.

Con eso se despidieron. No requerían conversar mas de la cuenta al menos que tuviera que ver con el trabajo.


"Entonces debo durar dos meses ayudante como castigo por lo que le hice a él estúpido de Snape." Dijo Harry mientras caminaba acompañado de Ignis, Minerva, Osiris, Hermione y Pavarti.

Era bastante tarde en la noche, pero su grupo buscaba el objeto que no dejaba a la cicatriz de Harry descansar.

"Esa fue la solución que Dumbledore propuso. ¿Acaso prefieres ayudar a otro profesor joven Potter?" Pregunto Minerva. Su tono era serio pero todo savian que estaba bromeando. Era una oportunidad en bandeja de plata para hacer lo que quisiera con Harry.

"Claro que no mi amada profesora McGonagall. Es un honor ayudarla en lo que necesite." Dijo Harry mientras hacia una reverencia. Despues tomo la mano de Minerva y palnto un beso en ella antes seguir por su brazo dejando besos y haciendola sonrojarse.

Pavarti solo reía al ver tal intercambio entre los dos. "Es algo que agradezco haber visto con mis propios ojos. La relacion secreta de amor entre maestro y estudiante de la cual nadie debe saber." Dijo Pavarti.

Todos rieron antes de que Ignis hablara.

"Compañero la presencia del objeto proviene desde mas adelante." Dijo Ignis.

"Pero en esa dirección esta la sala de requerimientos." Dijo Minerva.

"Bueno tal parece que Voldemort pidió que el cuarto ocultara una de sus preciadas posesiones." Dijo Harry.

Después de aprender como hacerla aparecer gracias a Minerva. Harry se enfocó en un solo pensamiento 'Encontrar un objeto ocultado hace mucho.' Después de hacer aparecer la puerta el grupo paro en una habitación enorme con un numero de objetos desconocido.

"Esta aquí compañero. Pero nos será un poco difícil encontrar ese objeto. Este lugar es bastante grande." Dijo Ignis.

"Si no lo encontramos hoy siempre estará el mañana." Dijo Harry. Así dio comienzo a la búsqueda por el siguiente Horrorcrux de Voldemort.

Ignis los guiaba como una brújula hacia donde sentía la presencia de su enemigo. Minerva y Pavarti estaban sorprendidos por tantos objetos. Cuanto años tomo para que este lugar llegara a tal cantidad era una pregunta para la cual no tendrían respuesta alguna. Hermione solo deseaba investigar este lugar mas afondo. Quien sabía que secretos se ocultaban en este lugar.

El grupo siguió buscando hasta que Ignis sintió la presencia de Voldemort en una mesa con algunos objetos. El dragón señalo hacia una caja cubierta con otras cosas. Al abrirla encontraron en ella una diadema.

"Voldemort si que sabe elegir objetos delicados y finos como sus anclas a este mundo." Dijo Pavarti.

"Hay mucho que no sabemos de él. Quizás tiene una relación sentimental con ellos." Dijo Hermione.

"Bueno eso será una investigación para otro día. Harry me darías el honor de eliminarlo yo esta vez." Dijo Minerva al sacar su arma.

"Como desees mi querida maestra." Dijo Harry al retirarse y dejarla usar un hechizo purificador en la diadema.

Nuevamente un humo negro bastante espeso acompañado de fuerte gritos salieron de la diadema.

"Esos gritos son mas fuertes con cada uno que destruimos. Cada vez estamos más cerca de destruirlo y terminar con sus estúpidos planes." Dijo Harry. Ignis asentía junto a las demás chicas.


Mientras Harry se alegraba de haber terminado con otro mas de los Horrocruxes de su enemigo, Voldemort solo se alteraba mas al sentir como nuevamente alguien había destruido otro de sus Horrocruxes.

"Maldito Potter." Pensó el oscuro hechicero.

El haber perdido tres de sus anclas lo tenia en desesperación. Necesitaba mover sus planes mas rápido. Había esperado hasta que Peter hubiera sido encadenado en Azkaban. Ahora que no había nadie vigilándolo podría comenzar con su plan.


Peter estaba mirando hacia en suelo en desesperación. Necesitaba escapar de este maldito lugar si quería poder servir a su amo. Pero de repente escucho una voz oscura en su mente.

"Peter Pettigrew que bajo haz caído mi sirviente." Dijo Voldemort.

Peter se asombró al escuchar la voz de su amo, pero se recompuso para responderle. "Mi lord. Me disculpo por haber mi incompetencia al dejarme atrapar por sus enemigos. No soy digno de su perdón, pero le ruego que me de otra oportunidad." Respondió Peter mentalmente.

"Como te atreves a fallarme Pettigrew. Yo espero que mis seguidores no fallen con sus objetivos y mucho menos que se dejen atrapar por una manera tan patética." Dijo Voldemort.

"No tengo razón para pedir su perdón, pero le imploro que me perdone y me permita seguir sirviéndole." Respondió Peter.

Voldemort se quedo en silencio unos momentos antes de responderle. "Muy bien Pettigrew te daré otra oportunidad. Déjame poseerte para así poder liberar a mis otros seguidores en este lugar." Dijo Voldemort.

Peter no lo pensó ni un segundo antes de responder. "Seria un honor ser su títere mi amo." Dijo Pettigrew permitiendo que Voldemort entrara en él. Al sentir al oscuro hechicero poseerlo sintió como su poder lo llevaba a la lujuria completa. Tanto poder en su cuerpo hacia que se hundiera en el placer. Aunque no se daba cuenta de lo que en verdad ocurría.


Voldemort al entrar al poseer a Peter comenzó a sentir un hambre voraz. Pero no era un hambre por comida, no era un hambre por algo mas suculento. Al sentir el alma de Pettigrew se sintió atraído hacia ella. Se sentía como la cena mas apetecible en la existencia, así que Voldemort no se contuvo y comenzó a absorberla inconscientemente. Se sentía extasiado al absorber todo el alma de su seguidor. Su poder se sentía diferente, más fuerte, pero sobre todo mas oscuro.

Pero el hambre no había acabado pues deseaba más. Como no había probado tal manjar en todo sus años de vida. Porque sabían tan deliciosas y porque lo hacían sentir tan fuerte era una pregunta en su mente, pero ahora deseaba más. Una sola no saciaría su hambre. Debía liberarse y buscar una nueva presa además de liberar a sus otros seguidores.


Peter estaba perdido al igual que Quirrell mientras se hundía aún más en las oscuridad que era el alma de Voldemort. Su cuerpo solo seria una marioneta sin alma o voluntad propia.

Una abominación había comenzado su oscuro camino hacia la destrucción.