Capítulo 33

Capítulo 33

NUNCA PODRÉ OLVIDARTE

-Es mejor que vayamos a otro lado.

-¿A dónde sugieres Mina?

-Conozco a alguien que nos puede ayudar inmediatamente.

Rápidamente se desplazaron a la casa de Diamante que no quedaba muy lejos de ahí. Mina entró como una ventisca y fue justo a tiempo, pues él aún no estaba listo para ir a la iglesia, se le había hecho un poco tarde tratando unos asuntos del cuartel.

-¡Diamante!

-Lilyet, me da mucho gusto verte aquí, ¿no estabas tú también invitada a la boda?

-No hay tiempo para platicar, sólo debo decirte que ya sabemos quién es el asesino de los padres de Serena.

-¿Asesino?... ¿padres?

-Sí, los señores Tsukino.

En ese momento, Setsuna entró en la habitación junto con Artemis, ya era tiempo de hablar y decirlo todo.

-Mina, en realidad…

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Os pido que no te cases Serena.

-Sé que te conozco… te he visto en algún lugar- dijo la novia tratando de reconocer a la fina mujer que había hecho acto de presencia en la iglesia.

-Soy tu abuela materna, Serena- la chica entró en shock, recordaba que los parientes que tenía, por parte de su madre, estaba en otro país, en el viejo continente pero no sabía exactamente donde estaban, ya que nunca los visitaban por la lejanía.

-Gracias por venir abuela…- la chica se acercó con los ojos llorosos a ella para abrazarla y besarla.

-He traído algo más que mi presencia, aquí está alguien que desea veros- le hizo la indicación a Luna para que le llevara al bebé que tenía entre sus brazos.

-No… esto no puede ser, es… ¡George!- Serena casi se desmaya del susto, ella creía muerto a su hermano menor, esto debía ser un sueño pero, si lo era, no quería despertar. -¿Cómo es esto posible?- alcanzó a decir entre sollozos mientras depositaba el pequeño cuerpo de pequeño entre sus brazos.

-Luna llegó hace un par de meses a mí, me contó la tragedia que los envolvió a vos y a vuestros padres y decidí venid por ti.

-¿Por mí?... Luna ¿cómo es que?...- quería entenderlo todo pero por el momento no podía decir muchas palabras elocuentes.

-Serena… debo decirte la verdad: Darien nos ayudó a escapar esa terrible noche, de no ser por él, nosotros...

La novia palideció, no podía ser cierto. Ella se había negado a hablar con el joven aunque en el fondo sabía que algo le estaba ocultando sobre esa noche, pero si regresaba con él todo se tornaría más difícil.

En todo ese tiempo, había sospechado en secreto de Seiya, dentro de ella sabía que él también le ocultaba algo mucho más grave y por eso había decidido ir a vivir con él, de esa forma podría investigar más a fondo todo lo ocurrido, pero al parecer no lo había logrado, parecía ser inocente de toda culpa, no imaginaba la verdad.

-¿Por qué no me dijiste nada?- Dijo hacia Darien en forma de reproche.

-La misma pregunta se la tendrías que hacer a tu futuro esposo, el sabe eso y mucho más- los ojos acusadores de Darien hicieron estremecer a su hermano, quien hasta ese momento estaba temeroso, al parecer su plan había fallado por completo.

Serena giró hacía el joven que aún estaba en el altar, Seiya debía aceptar que su más grande sueño se había esfumado en un instante y todo por no ser honesto ni siquiera consigo mismo.

-Es verdad Serena, sabía que George estaba vivo y que Darien te salvó esa noche de la masacre que hubo en tu casa.

-¿Cómo es que lo supiste?- no terminaba de hilar los sucesos, no era elocuente que lo supiera todo a menos que…

-Porque lo vi todo. Serena, yo sabía lo que iba a pasar esa noche.

-¿Cómo es que lo sabías Seiya? Si tenías conocimiento es porque… no, tú no puedes ser el culpable.

-No, no lo soy, pero sí sé quien es el asesino de tus padres.

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-Mina, hemos mentido, fue sólo Serenity quien murió, Kent está en coma en el hospital desde esa noche, hicimos parecer que había muerto para que no trataran de asesinarlo una vez más. Sé que no debimos pero fue la única solución que encontramos para mantenerlo a salvo mientras se recupera, pensamos que no tardaría mucho en recuperarse y que esto terminaría pronto, pero al parecer no nos salieron las cosas como planeábamos.

-¿No creen que Serena sufrió mucho con esa mentira?- dijo Mina recordando la situación de Armand y todo lo que sufrió por ocultarle la verdad a Artemis.

-¿Qué hubieras hecho tú? Si decíamos que él había sobrevivido, volverían esos bandidos para asesinarlo y quizá hubiera habido otra masacre igual o peor- dijo Setsuna refiriéndose a Serena.

-Quizá tengas razón… pero Diamante, ¿lo sabías todo?

-Sí, Lil. Fui quien ocultó a Kent en un hospital al que sólo tiene acceso el ejército. Ha estado custodiado todo este tiempo y hemos mantenido vigilado a Seiya, de quien sospechábamos.

-Pero Seiya no fue el autor intelectual.

-¿Entonces al fin saben quién fue?

-Sí, su padre- confirmó Mina.

-¿El señor Kou? Todo tiene lógica ahora… después de todo Seiya no podía manejar grandes cantidades de dinero para pagar los asesinos a sueldo. Debemos ir a ayudar a Serena, espero que no se hayan casado ya- dijo el militar muy presuroso.

-Por eso venimos a verte, necesitamos tu ayuda, unos cuantos militares para apresarlo, tenemos las pruebas suficientes, un testigo que escuchó todo- mencionó Setsuna, refiriéndose a Mina.

-Si, vamos, mi escolta personal está abajo, con ellos será más que suficiente.

Salieron los tres y abordaron el automóvil de Artemis, siendo seguidos por los 4 integrantes de la escolta de Diamante, que iban en un vehículo militar.

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-Seiya, te lo pido, si en verdad me amas, dime quien asesinó a mis padres…- Serena caminó hacia él envuelta en llanto, ya no podía más con toda la farsa que había ido armando cuidadosamente fingiendo un amor que no sentía pero ahora era el momento justo para tirar su última carta.

-Si te lo digo, implicaría nuestra separación y Serena… yo te amo.

-Es por eso que te lo pido, jamás podrías amar a alguien sin serle completamente honesto. Si algo he aprendido es que lo más importante es la sinceridad y la felicidad radica en decir siempre la verdad para no cargar con culpas ajenas. ¿No te sentirías libre si dijeras todo? No cargues más ese peso sobre tus hombros, porque eso es algo que no te corresponde.

Seiya dudó, después de todo era verdad lo que dijo su amada, miró a todos los asistentes entre los cuales estaba su padre, aquél que siempre amó a pesar de ser tan duro con él, aquél de quien siempre esperó recibir amor, comprensión, apoyo y cariño, pero debía aceptar que no era de ese tipo de padre, lo único que siempre quiso de él, le fue negado en todas las formas posibles.

-Serena, quien hizo todo fue…

Se escuchó un tiro en el aire, las palomas que estaban descansando sobre la bella cúpula salieron huyendo despavoridas, los invitados corrieron a la salida, menos mal que las puertas estaban abiertas de par en par, las amigas de Serena no comprendían bien qué estaba pasando, pero supieron que debían quedarse pasara lo que pasara.

-¡Lita, debemos irnos!- dijo Amy asustada.

-No podemos, tenemos que quedarnos por Serena.

-Pero tu bebé…

-Estaremos bien, no se preocupen, el problema no es con nosotros. No puedo creer que Seiya lo supiera todo este tiempo, él no era así- Lita veía con gran asombro cómo su mejor amigo, su compañero de patinaje y aquél de quien en su juventud creyó estar enamorada, había cambiado sólo por una obsesión.

-Talvez siempre fue así Lita, sólo que no nos dimos cuenta- mencionó Raye, a quien le seguía siendo indiferente, después de todo no olvidaba que fue quien la había vencido en aquél torneo de esgrima, quitándole el primer lugar.

-Te equivocas Raye, yo lo conozco, sé que de alguna manera lo hizo por amor, a veces solemos tomar la ruta equivocada, hacemos cosas que no deberíamos, pero en el fondo no creo que fuera malo, después de todo, el vio la oportunidad de estar con quien ama y la tomó…No lo justifico, pero al menos lo entiendo, entiendo el callarse por temor a perderlo todo.

El hombre que había osado profanar la iglesia era obviamente el padre de Seiya, portaba una pistola marca Llama modelo Sper, con un calibre de 9 mm. dorada y con grabados verdaderamente excepcionales. Sólo se había descubierto ante todos, era él el asesino y quien había planeado todo durante mucho tiempo.

-No digas más hijo, no me quites el honor de ser yo quien le diga a todos la verdad. Sí Serenita tonta, fui yo quien mandó a matar a tus padres. ¿Y sabes? La orden que le di a Rubeus fue que matara a toda tu estirpe pero al inútil de mi hijo te le metiste por los ojos y rogó por tu vida. Fue ahí donde mi plan dio un giro total: te casarías con él y tendría tu dinero en mi poder mucho más fácilmente, los dos quedaríamos contentos: él divirtiéndose contigo y yo, con toda tu fortuna.

-¡No toda!- dijo Serena- alguien compró mi casa. Sé que no fue usted, me dijeron los abogados que había sido alguien más, así que su plan no estaría completo después de todo- no supo cómo, pero ahora tenía más fuerza que nunca, parecía no importarle que Kou era capaz de todo.

-Cierto, pero eso no importa ahora, mataré a la amiguita tuya que se metió en mis planes- dirigió la punta de la pistola hacia una de las chicas, Amy para ser exactos.

Lita estaba absorta, estaba viendo como el hombre apuntaba a su hermana y no entendía nada, lo único que cruzaba por su mente era que ese hombre la iba a matar.

-Amy Kinoh fue la piedra que encontré en mi camino; compró tu casa para dártela como regalo de bodas, al principio pensé que no habría problema, pero la casa está sólo a tu nombre… pero pronto esa piedra tan molesta va a dejar de existir- disparó, un grito llenó la cúpula del recinto religioso, Amy seguía viva, al parecer el hombre había fallado.

-Déjala en paz Kou, después de todo si lo que quiere es dinero se lo daré, pero deje en paz a mi nieta y a los suyos, no levantaremos cargos, puede irse a cualquier lugar del mundo, sólo déjenos vivir tranquilos- exclamó Madame.

-No es que quiera dinero, lo quiero todo. Odié a Kent siempre, él se quedó con Serenity, Rosemary, tú mejor que nadie supiste siempre cuanto deseé a tu hija.

-Eso fue asunto de ellos. No fue vuestro problema, mi hija fue libre de elegir.

Rosemary conoció al padre de Seiya desde que era joven, siempre estuvo enamorado de Serenity y se lo hacía saber en todas las formas posibles, pero su corazón siempre había pertenecido a un guapo rubio con ojos azules del Colegio, casualmente, compañero de Kou: Kent Tsukino.

Al final, se casó con Kent y eso fue algo que el padre de Seiya, nunca superó, se llenó de odio y rencor contra ellos, se había casado una vez, sólo para poder asistir a los mismos eventos que su amada y poder tenerla cerca.

-Me pudiste haber ayudado con tu hija y te negaste a hacerlo.

-No lamento esa decisión, nunca me agradasteis del todo y ahora sé porqué.

-Cállate sino quieres que te mande directo con tu hija al más allá.

-Si con mi muerte vos id a la cárcel, no me importa, debes pagad lo que le habéis hecho a ella y a mi yerno.

-Serás una más en mi lista, ahora voy por el premio mayor…- se dirigió a Serena, al parecer iba a matarla.

Temiendo lo peor, Darien se lanzó contra Kou para salvarlos a todos y forcejearon un poco, se golpearon fuertemente mientras Serena asustada veía lo que estaba pasando.

Por su parte, Seiya no dejaba de ver en el rostro de la chica, sus facciones denotaban la preocupación que sentía por Darien, debía aceptar que lo amaba a él, a su hermano y que jamás iba a poder tenerla ni ahora ni nunca porque su corazón no le pertenecía.

-¡¡Te mataré a ti primero, para poder acabar con ella!!- dijo Kou muy enfurecido, logró tomar finalmente su arma, después de noquear a Darien y dejarlo tirado en el piso. Le apuntó directo al pecho y…

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Tiempo presente:

La anciana mujer que seguía en ese hermoso sillón carmín, se levantó decidida a mirar por el gran ventanal de su recibidor. Desde ahí podía ver a dos pequeños niños jugar pelota. Iban de negro, de hecho, ella misma estaba vestida de luto, tanto por fuera, como por dentro.

El hermoso traje color oscuro, estaba detallado con diminutas chaquiras negras, ceñido a su figura, puesto que aunque ya era mayor, seguía conservando esa elegancia que siempre la había caracterizado, desde que tenía 17 años y bajó por aquella escalera, llena de sueños e ilusiones nunca imaginando lo que pasaría.

-Mamá… debemos irnos, se nos hace tarde- dijo una hermosa dama que entraba para apresurar a su madre, al parecer iban a salir.

-Lo lamento, no me cercioré lo tarde que es, discúlpame hija.

-No te preocupes madre, es normal, anda, debemos ir al coche, Anthony nos está esperando.

-Es verdad, sólo vamos por los niños para poder irnos.

-Se los va a llevar mi hermano en su coche, el suyo es más grande y no queremos que te vayan molestando, no es un buen día.

-Mis nietos jamás serán una molestia Karly, no les digas así, cariño.

-Lo sé mamá, quise decir que no es un buen día para que te pidan jugar con ellos. Mejor que los entretenga Kent.

-De acuerdo. Sólo te pido que me des un segundo, debo ir a mi habitación por algo.

Subió las bellas escaleras, estaban casi iguales que en esos días. El tiempo había pasado y las huellas del pasado seguían ahí a pesar de las modificaciones que había sufrido la mansión.

Entró a su habitación y tomó una pequeña cajita café que recordaba con inmenso amor, más bien parecía un cofrecito, donde guardaba celosamente sus más sagrados tesoros.

-Ya estoy lista.

-Bien, ya es hora de irnos.

Abordaron el automóvil de Anthony, el esposo de Karly, con quien tenía dos hermosos hijos. Mientras iban en camino, comenzó a recordar lo que sucedió después de escuchar ese disparo en la iglesia, aquél día de la supuesta boda de Serena con Seiya…

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Pasado:

-¡¡No!!- Serena se arrojó contra el padre de Seiya, logrando así que el disparo no se llevara a cabo.

-¡Estúpida niña! Te mataré, juró que te mataré como debí hacerlo desde hace mucho tiempo.

La pistola estaba en el suelo, Seiya fue hacia ella y lo tomó. Al parecer ya todo estaba tranquilo.

-Seiya, mátala. Haz por una vez en tu vida algo bueno- dijo su padre riéndose, después de oso él tenía la esperanza de que su hijo fuera como él, ambicioso y dispuesto a obtenerlo todo por encima de quien fuera.

-No Seiya, no lo hagas- dijo Calyce, quien estaba atónita ante todo lo que estaba pasando.

-¡Tú cállate mujer, no debes hablar delante de mí, recuerda que no eres nadie para objetar mis planes!

-¡Deja de gritarle!- Darien estaba furioso, es verdad que lo había abandonado, pero eso no quitaba que fuera la mujer que le dio la vida y la amaba a pesar de todo, incluso de él mismo.

-¡A ti qué te importa ésta estúpida! Tú pelea por tu mujer o debo decir la que era… Seiya, mejor mátalo a él, si lo quitas de en medio ella será tuya. ¿Nunca lo pensaste?

-No Seiya… no puedes hacer eso…- los ojos suplicantes de Calyce estaban buscando a ese hijo amoroso que sabía que existía, pero temía que por la atención de su padre y el amor de Serena fuera capaz de hacer una locura.

-Seiya… si tú lo dejas vivir, yo…

-No es necesario que te sacrifiques Serena.

-¡Darien!

-Seiya, sé que sabes lo que nos une, no cometas un error del cual puedes arrepentirte toda tu vida.

-Es verdad Darien, ¿quién lo diría? Tú y yo… hermanos- dijo en un tono bastante sarcástico por lo que los presentes no sabían si era cierto o falso.

-Sí, hijos de la misma mujer. Unidos por el mismo amor.

La consternación de Serena fue más grande aún. No podía creer que Seiya y Darien fueran hermanos y si conocían el secreto ¿por qué nadie le había dicho nada?

-¡¿Qué está pasando aquí?!- Kou estaba fuera de sí, ahora entendía la defensa de Calyce.

-¡Eres una!- se lanzó contra su mujer, pero antes de que pudiera herirla o lastimarla, un disparo en el brazo izquierdo lo hizo detenerse y quejarse del dolor.

-Siempre te dije que no lastimaras a mi madre. He hecho cuanto has querido y he callado todo lo que sé pero ya es hora de poner las cartas sobre la mesa.

Padre, tú fuiste quien le pagó a Rubeus y dos cómplices más para matar a los Tsukino, después de un tiempo, uno de ellos se retiró y fue entonces que decidieron atacar. Lo supe la misma noche y te pedí por la vida de todos, pero sólo dijiste que podría salvar a Serena, porque me había encaprichado con ella.

Traté de hacer más, pero afortunadamente Darien llegó a tiempo para salvarla a ella, a Luna y a George. Por sus padres no pudimos hacer nada. Lamento haberlo callado, pero Serena, lo supe hasta esa misma noche. Si cometí un error fue no decir antes que mi padre había sido el culpable de todo, pero… es mi padre, Serena.

Serena comenzó a llorar, Seiya era quien menos culpa tenía de tener un padre insensible y ambicioso. Somos los hijos quienes pagamos y llevamos encima el dolor y las malas decisiones de nuestros padres, sean las circunstancias que sean, pero hay que aprender de ello, no hay más.

-¿Estarías dispuesto a declararlo todo ante un jurado, Seiya?- Diamante había logrado entrar justo en el momento en que el joven les decía a todos la verdad.

-Sí… ya es justo que pague por sus crímenes.

-Debe pagar por lo de mis padres…

-Su crimen, querrás decir. Serena, tu padre está vivo. Ha estado en coma todo este tiempo. Creo que debemos ir a verlo. Perdóname pero no podía decírtelo, de hacerlo podría ponerlos a ambos en peligro.

-Llévame con él Setsuna, por favor. Quiero estar con mi papá.

Serena iba a alcanzar a Setsuna, pero de pronto Kou, antes de que lo arrestaran se lanzó contra Seiya y le arrebató el arma.

-¡No escaparás, te irás directo al infierno, Serena!- disparó, mientras la bala hacía el recorrido hacia la espalda de la rubia, los ojos de sus amistades y familiares se quedaban absortos ante lo que estaba pasando en breves segundos.

Casi no hubo tiempo, sólo el necesario para que ella cayera al suelo teniendo a Darien encima de ella, él se había interpuesto entre el proyectil y su amada…

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Presente:

-Ya llegamos, es hora de bajar mamá.

-Sí, debo hacerlo sola hija.

Karly vio como la imponente figura de esa mujer que siempre había admirado salía del coche más entera que nunca. Caminó muy despacio hasta poder verla. Delante de ella estaba un pequeño muro de mármol, una lápida para ser exactos. Con doradas letras decía el nombre del amor de su vida, el que la hizo feliz, aquél al que se entregó en aquella noche llena de amor y a se quien dedicó a amar su vida entera.

-Hoy no estás más conmigo, hace una semana de tu partida y apenas tuve el valor para venir a ver tu tumba. Extraño tu risa, tu calor en las noches de invierno, cuando cantabas sólo para que estuviera bien. Fuiste mi apoyo cuando Amy partió, juntos fuimos a ver la recuperación de papá, recuerdo tu cara de alegría cuando pudiste tener a Kaly en tus brazos, nuestra hija mayor. ¿Por qué me dejaste tan sola? Dijiste que serías tú quien moriría primero y ni siquiera en esto me mentiste… Amor, no sabes lo que daría por verte una vez más, siempre te amé, nunca dejé de hacerlo ni un sólo día. Desde esa vez, no volvimos a separarnos jamás…

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Pasado:

-¡Darien! Háblame, mi amor, mi amor perdóname por castigarte así, pero debía saber la verdad… te amo, por favor no me dejes, no lo hagas, no ahora- no podía ser cierto, no podía terminar así, ahora podrían estar juntos.

-Serena… yo…

-Shhh, no hables, debes estar tranquilo.

-Te amé… Serena, siempre te amé…

-No hables en pasado Darien Chiba, tú no vas a morir, te lo juro, yo me iré antes, vivirás, tendremos nietos, seremos dos abuelos amorosos y consentidores, sólo hasta ese momento te dejaré partir… - las lágrimas se le escapaban, así como la vida de ese hombre, entre sus brazos- tía, por favor, un médico, ¡¡un médico!!

-¡Déjame pasar Serena, rápido!- dijo Andrew apresuradamente. Debía revisar si la bala lo había herido mortalmente o sólo lastimado.

-Andrew por favor, sálvalo, no quiero que muera, por favor.

-No te preocupes, te juro que haré lo posible por salvarlo.

Rápidamente lo llevaron en hombros hasta el coche, así se trasladarían rápido a un hospital para atenderlo mejor. La joven se quedó en la iglesia con sus amigas, su impecable vestido blanco quedó bañado en sangre, su tocado estaba deshecho al igual que sus dorados rizos y su maquillaje comenzaba a correrse por todo lo que había llorado.

-Serena… lo lamento, si hay algo en lo que pudiera ayudar…

-No Seiya, sólo pido que digas la verdad para que tu padre pueda ser castigado.

-Yo también iré a la cárcel, es lo justo, debí decirlo todo y no lo hice. Sólo quiero que sepas que en verdad te amé.

-No es necesario decirlo Seiya, creo que eso sale sobrando- exclamó Raye, quien estaba sosteniendo a la rubia, al parecer iba a desvanecerse.

-Lo mejor será que vayas con Diamante, esto debe quedar arreglado lo más pronto posible.

-Lo lamento Lita, perdóname. Serena… deseo que seas feliz con quien amas, mi hermano va a salvarse, ten fe.

-No creo tenerla… ya no sé ni qué creer.

-Nosotros la tendremos por ti, vamos querida, debes descansar y cambiarte, iremos al hospital en cuanto te cambies ese vestido.

-¡No! Nicholas, llévame por favor.

-Pero Serena, debes descansar.

-Si no lo haces tú, me iré sola.

-Vamos…

Todos fueron a la clínica de Andrew, por suerte no estaba lejos del lugar. Pronto subió las escaleras de la entrada principal y abrió de par en par las puertas de urgencias. Ahí estaba Andrew esperándola.

-¡Andrew! No, ¿por qué me estás esperando?

-Serena… Darien…

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Presente:

-No hubo de qué preocuparse, estabas bien, sólo ibas a necesitar un par de días internado. Ese fue el primer susto que me diste mi amor, Darien… te he traído mis dos grandes tesoros.

La mujer se agachó a colocar sobre el sepulcro la cajita que horas antes había ido a buscar a su alcoba. La abrió y dentro de ella tenía un lindo collar de oro en forma de corazón y un libro muy antiguo, la obra que los hizo conocerse mejor.

- Después de toda la tormenta que vivimos ese terrible año, a todos nos llegó la felicidad. Papá tuvo que ir a descansar, después de todo fue lo mejor; agradezco que al menos despertara un mes, pude despedirme de él y agradecerle todo lo que me dio, así como demostrarle mi amor.

Mis grandes tesoros son tuyos y siempre lo serán. Desde que te conocí, me dediqué a ti, fuiste lo mejor de mi vida y me diste dos hijos maravillosos. Una vez te dije que no te dejaría partir hasta que me dieras nietos y fuéramos viejos y sólo por eso sé que debo resignarme como te lo prometí.

Mi vida a tu lado siempre estuvo llena de alegrías, desde ese día que los dos fuimos ante el altar a unirnos en matrimonio, no paré de sentirme plena y dichosa.

Aún recuerdo tu rostro cuando acercabas tu oído a mi vientre lleno de vida y hablabas con nuestros bebés. La primera vez que Kent te dijo papá te volviste loco y cuando Karly nos dijo que tenía novio querías comerte a Anthony, casualmente, hijo de Lita y Diamante y sólo por temerle al General, no le hiciste nada.

Parece que ha llegado la hora de dejarte ir, te amaré siempre Darien. Nos volveremos a encontrar mi amor, hasta siempre…

Serena dio la vuelta para encontrarse con sus pequeños nietos, Jonathan y Calyce, quien llevaba una linda rosa roja en su manita.

-¿Estás triste, abuelita?

-No Jonathan, estoy mucho mejor.

-Abuelita… mi mamá dice que mi abuelito se murió. ¿Es verdad?

-Sí amor, se fue al cielo para poder vigilarnos siempre y cuidarnos mucho mejor.

-En la escuela, mi amiga Mary dice que su abuelito se murió cuando era chiquita y que no la recuerda. ¿Nosotros vamos a olvidarnos de él?

-No Calyce, procuraré que no pase eso.

-¿Y tú abuelita, lo vas a olvidar?

-No mis amores, no podría…

Serena tomó de la mano a sus dos nietos, desde lejos se veía un lindo cuadro familiar: la rosa sobre el pasto, mientras los pequeños la ayudaban a bajar la colina donde estaba la tumba del amor de su vida; en su pensamiento seguían girando las palabras de sus nietos y seguía respondiéndose a si misma…

-"No Darien, después de toda esta felicidad, de este amor y de tu compañía, no podría hacerlo… Nunca podré olvidarte, mi amor."

Xo.o.o- FIN – o.o.oX

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La CoNeJa ReSpOnDe

No puedo creerlo, al fin bajé el telón de esta, mi amada obra…espero que les haya gustado, creo que hasta el final resolví las dudas generadas sobre el porqué Diamante no ayudaba y lo de la no muerte de Kent lo hice por una de ustedes, espero que te haya gustado este final amiga. No pude mantenerlo más tiempo vivo porque no sería normal q viviera más que Serena.

Sólo me resta agradecerles por acompañarme durante ese año y 8 meses que dediqué a organizar mis ideas para crear este Universo alterno.

En verdad mil gracias por haber leído mis lokeras hahaha y haber dejado reviews… y a quines leían y no dejaban, igual agradezco pq se tomaron el tiempo para hacerlo, aunque me gustaría que, por ser el último, firmaran.

Sin más por el momento, regreso a mis otras dos obras… no crean que me he olvidado de ellas, pero hay q organizar ideas para que todo salga bien y les guste lo que leen.

MIL GRACIAS CONELECTORES!!

Los kiero mil ocho mil!! Conebesitos!!