sapphire97: Hhahhahahhahaa bueno con Sev era porque si Voldy se enteraba lo mataba, y segundo porque solo tenían sexo... Y con Tom bueno, perdería a sus amigos y familiares si lo saben, osea es el enemigo XD. Hhahahahahhahahhaha eres observadora ;)... Hhahaahahhahhahhaa ahora yo quiero colacao ._...
Ya actualizo :3
P.D: :3
Narra Tom.
1973
Había logrado obtener la eternidad gracias a mi horrocruxes, por lo que solo era cuestión de tiempo antes de hacerme del mundo mágico. Los magos ya conocían mi nombre, temían decirlo en voz alta, todos sabían sobre mis mortífagos, y muchos eran los que querían estar bajo mi mando…
Sin embargo no eran muchos los que eran valiosos para mi meta, de hecho eran pocos los que eran realmente bueno, entre ellos estaba una de mis mejores seguidores, Lucius Malfoy, un sangre pura, que me era leal, y conseguía reclutar a más de su estatus…. Pero a pesar de esto, había comenzado a sospechar de este, al mostrarse últimamente algo pensativo y nervioso cuando estaba cerca, por lo menos más de lo normal.
— ¿Qué ocurre Malfoy?, si confiesas ahora puede que no te mate— le exigí luego de llamarlo y él verme con terror, y bien que hacía al tenerlo.
— Mi señor yo no sé…—comenzó a mentir antes de usar un crucio en él, haciéndolo caer al suelo.
— No me hagas perder el tiempo— le dije haciéndolo temblar del miedo sin mirarme a los ojos.
— Lo siento señor, hay una bruja que quiere ser reclutada por usted— confesó de golpe haciéndome reír.
— No recluto mujeres Lucius, eso ya lo sabes…—le recordé con burla, ¿Qué podría hacer una bruja que mis mortífagos no?
— Pero mi señor, es una bruja poderosa, una fiel seguidora…— intentó continuar solo haciéndome perder el tiempo—. Se reunirá con algunos de sus mortífagos hoy mi señor…— agregó haciéndome reír.
— Solo es una muerte más para ellos, puedes irte…— solo dije antes de él asentir e irse.
Casi creí que su secreto se trataría de una traición y no algo tan irrelevante como el reclutamiento de una bruja…. Sin embargo aquello me dejó pensando el resto del día en si la bruja en cuestión era tan valiosa como para que Lucius la arriesgara tanto. Aunque solo había una manera de responderme esa pregunta, yendo a donde siempre se reúnen mis mortífagos.
Lo más probable era que me los encontrara abusando de la estúpida chica, si es que no llegaba tarde y ya la había matado. Pero a pesar de saber que podía perder mi tiempo, me aparecí en la puerta para luego abrirla, encontrándome con una gran sorpresa.
La bruja había resultado ser una chiquilla, hermosa, quizás demasiado, con una sonrisa de cinismo y orgullo por lo que había logrado. Había cinco de mis hombres inconscientes en el suelo, y uno colgando de un pie. ¿Acaso esa chica había podido derrotarlos sola?
— ¿Tú hiciste esto? —Pregunté algo molesto pero ella solo sonrió con arrogancia por lo que levanté mi varita hacía ella antes de mandarle un crucio haciéndola caer de la barra del bar, pero no se quejo—. Te hice una pregunta, muestra más respeto— advertí.
—Sí mi señor— respondió de inmediato, sin mirarme a los ojos con leal obediencia.
— ¿Por qué? —pregunté mientras caminaba hacia ella.
— Lo buscaba mi señor, quiero servirle—respondió con suma sumisión, haciéndome sonreír, sabía cuál era su lugar, y por lo visto tenía potencial.
— No acepto mujeres en mi ejército— solté sin expresión antes de llegar hasta donde ella, haciéndome verla mejor. Era más hermosa de cerca, su pelo castaño le cubría el rostro, ya que no se atrevía a verme al rostro. Era inteligente, y fuerte…—. Aunque tal vez haga una excepción...—dije antes de tomarla del hombro y ponerla de pie, sintiendo una extraña sensación al tocarlo, mientras ella aun seguía sin aun mirarme—. ¿Inmovilizaste a estos idiotas tú sola? —pregunté con interés, ya que quería escucharlo de ella misma que admitiera lo que había hecho.
—Sí señor— respondió cabizbaja, haciéndome sonreír sin ella notarlo.
— ¿Qué edad tienes? —pregunté con curiosidad, aquella chica parecía una niña, y para lo que tenía planeado para ella, no sería bueno si lo fuera…
— Diecisiete, señor— respondió de inmediato, haciéndome caer en cuenta que tal vez había recién salido de Hogwarts…. Justo la edad suficiente para aprender todo lo que quiera inculcarle. La chica tenía potencial, fuerza, y belleza, bajo mi mando, podría llegar a ser una gran mortífaga
—Podrías ser una buena aprendiz, tienes potencial...—solté con orgullo, antes de preguntar algo importante—. ¿Cómo te llamas?
—Hydra Black señor, sangre pura— respondió satisfaciéndome su respuesta. Era miembro de una de las familias más antiguas del mundo mágico, no tenía razones para no tomarla bajo mi mando.
— Espero no me decepcione Black—dije confirmándole que había aceptado…
1975
Hydra Black había sido la primera mortífaga que había reclutado, y la primera que ha resultado importante para mí. Era astuta, inteligente, capaz de generar temor con su corta edad, de hecho casi nadie se le acercaba, le temían, y ella no le temía a nadie, excepto a mí, aunque a veces dudaba de esto. Cumplía con cada cometido que le mandaba, asesinaba sin piedad, ni rastro alguno, por lo que el ministerio raramente tenía pruebas de que los muertos fueron obra de alguno de mis seguidores.
Hasta tenía su propia firma personal. Su marca color sangre, la cual usaba para asesinar. Y gracias a esta no tardaron en llamarla el demonio rojo, era la bruja más temida de todo el mundo mágico. A pesar de solo haber estado dos años trabajando para mí, había hecho más que muchos que han estado conmigo desde el principio…
La chica había valido totalmente la pena, por lo que un año después acepté a su prima como mortífaga siendo recomendada por ella, ya que me aseguraba que valía la pena. Últimamente confiaba en cada opinión que tenía, aunque estuviera en mi contra.
— Mi señor…—me llamó Nagini entrando a mi despacho para luego yo cerrar la puerta.
— ¿Qué ocurre Nagini? —le pregunté mientras ella se arrastraba hasta donde estaba sentando.
— He escuchado una conversación interesante acerca de su pupila— respondió llamando mi atención—. A Malfoy le interesa…—soltó sin importarme mucho.
— ¿Por qué debería interesarme? —pregunté acariciando su cabeza.
— Porque escuché Bellatrix le decía que la chica solo tenía ojos para usted mi amo…—respondió sorprendiéndome un poco—. Es una hermosa mujer, podría ser más que su pupila mi señor.
— Es más que hermosa, es exquisita— le corregí sonriendo con arrogancia. Así que le interesaba a Black, podría hacerle caso a Nagini, y convertirla en más que una pupila—. Seguro que es más hermosa sin nada…—solté sonriendo de lado, con una pequeña idea en la cabeza—. Comprobemos si es cierto lo que dices…—le dije a mi pitón antes de llamar a través de la marca tenebrosa a Hydra Black.
Minutos después, escuché como tocaba la puerta…
— Entra— dije cortantemente antes de ella entrar.
— ¿Me llamaba mi señor? —preguntó cabizbaja mostrando respeto, pero sin dejarme poder verle su hermoso rostro, quería ver cada expresión que haría cuando le dijera lo que tengo planeado para ella
—Alza la mirada Hydra— le ordené serio, antes de ella obedecerme, mientras notaba un ligero rubor en sus mejillas—. Hoy se cumple dos años desde que me sirve…
—Lo sé señor, y estoy muy agradecida con usted— dijo con seriedad mientras me miraba, y yo veía cada detalle en su cuerpo.
— Igual yo Hydra, has sido muy útil en muchos de mis planes, una aprendiz perfecta — dije la verdad como si nada, haciéndola sonreír. Y si que era hermosa cuando lo hacía.
—Gracias, mi señor— agradeció sin dejar de sonreír, haciéndome casi pedirle que sonriera más a menudo…
—Más necesaria que el resto de los mortífagos—le elogié con orgullo, ya que era cierto—. Por lo que solo a ti puedo pedirte esto...—solté sonriendo, y borrando su sonrisa, comenzaba a tenerme miedo.
— Lo que desee mi señor, sus deseos son órdenes para mí— dijo con tal convicción que me hacía querer desnudarla ahora mismo sin pedirle explicaciones.
— Justo lo que esperaba de ti— solté parándome del sofá para luego caminar hacia ella. Saqué mi varita y luego de echarle un hechizo no verbal a la puerta la miré con detenimiento, preguntándome porque no le había ofrecido esto antes…—. Sé que al igual que mis demás mortífagos ha visto las mujeres que traído aquí...—dije de golpe haciéndola verme confundida, seguro no tenía ni idea de porque lo mencionaba.
— Sí, señor— respondió al notar al parecer que esperaba que respondiera.
— ¿Sabe para que las traigo? —pregunté mirándola a los ojos con lujuria.
— No es...—comenzó diciendo antes de mirarla con reproche, ella sabía la respuesta—. Satisfacer sus deseos supongo— respondió antes de sonreírle, y atreverme a poner mi mano en mejilla para luego acariciarla, su piel era suave y sedosa al tacto, haciéndome pensar si todo su cuerpo se siente así.
— Sabía que eras inteligente— dije sin dejar de mirarla—. Quiero que las suplas a ellas, que seas mi amante—solté de golpe, haciendo que me viera confundida.
— Si me permite preguntar señor— asentí para que prosiguiera—. ¿Porque yo?
— Eres hermosa Hydra, y la única que entiende mis ideales como yo—respondí acercando mi rostro al de ella, intentando no dejarme llevar y besarla de una buena vez por todas—. No creo que otra deba está en mi cama, sino eres tú...—susurré haciéndola temblar—. ¿Rechazas lo que te pido? —pregunté al no escuchar aun un sí de su boca
— Señor yo...
—Puedes llamarme Tom y tutearme, Hydra— solté sin dudar, ya que quería escuchar mi nombre en sus labios, ahora y cuando la hiciera mía.
— Es algo difícil de creer lo que me pides— dijo tragando profundo, antes de sonreír—. Pero te deseo Tom, lo hago desde joven...—confesó llenándome de placer al escuchar antes de besarla sin dudar.
Había sido mejor de lo que creía, como su cuerpo había reaccionado a mí, como se estremecía con cada caricia. Y como gritaba cuando la había hecho mujer, ya que había notado que era virgen, lo que me llenaba de orgullo, nadie más la había tocado.
— No sabía que era el primero— solté luego de un incomodo silencio, haciéndola sonrojar, y bajar la mirada. Lo cual me pareció tierno
— Creí que me rechazaría si lo hubiera sabido, lo lamento...—se disculpó antes de yo caminar hacía ella y tomar su barbilla para que me viera.
— No tienes que disculparte Hydra, mataría a cualquiera que la hubiera tocado— solté con suma posesión—. Eres mía—agregué antes de comenzar a vestirla, mientras notaba como se estremecía con cada roce. Lo cual me hacía sonreír, y temer ya que nunca había sentido esto por nadie.
— La espero en mi habitación esta noche— dije sonriéndole con lujuria en sus ojos antes de besarla ferozmente, y ella asentir antes de salir de su habitación.
