Está monse y me volví con la... lo que sea que tengan chile y perú (que en este caso no es romantico) supongo que ahora sí me merezco los tomatazos
34. Hospitalario
Miguel era en sí una persona amable, con sus defectos y todo (cofperezosocofimpuntualcof), pero se consideraba amable y hospitalario sobre todas las cosas. Su turismo podía estar mejor, pero iba bien (¿creo?) y nadie podía negar que la gente, por lo general, se iba de su casa con un buen recuerdo, ya sea físico, en forma de llavero, de polo o de cualquier cosa que se les ocurriese a los turistas comprar, o no.
Miguel se jactaba de ser así, ¿para qué negarlo? Cuando alguien lo visitaba, sacaba a relucir sus platos más exóticos y deliciosos, hablaba y hablaba sobre su abuelo y sus antepasados, sobre sus mitos y sus leyendas, sus animales, sus plantas y qué no se le ocurría. Los llevaba a hacer deportes extremos, a visitar sus aguas termales, los hacía subir y bajar los Andes y luego iba por más comida. Y en todo eso, Miguel siempre anda sonriendo.
Pero las cosas cambiaban drásticamente cuando Chile se asomaba por la frontera.
