Leer.

Antes de que lean el capitulo tengo unas breves palabras: cambie el rating del fic a M, eso es porque en este capitulo hay violencia. Están debidamente advertidos.

Capitulo 36:

Ron luchó con los pliegues de su capa mientras intentaba sacar su mapa con toda rapidez que le era posible. Una vez que lo tuvo en sus manos pudo ver, a pesar de la escasa luz del pasillo, como el nombre Peter Pettigrew aparecía y salía nuevamente del bosque prohibido. Esta vez no era una alucinación ni un nombre perdido en la nada por el sistema de rastreo que habían incorporado en esta nueva versión del mapa del merodeador. Colagusano estaba en los terrenos del colegio y no estaba retrocediendo.

El primer instinto de Ron fue salir inmediatamente tras la pista de Pettigrew. Pero meditó la situación un par de segundos. Sabía que nadie debía ir a buscar a un mortifago, por más inofensivo que fuera, completamente solo. En Hogwarts solo había un auror, Sirius Black. Aparte de Remus, era el único al cual Ron podía recurrir y el único que podía garantizar que la situación no se saliera de control. Ron sacó su varita la colocó sobre el mapa.

-Interceptar a Peter Pettigrew.- dijo el pelirrojo sabiendo que sería una mala idea desde el momento que dijo el nombre del traidor en lugar del nombre del padrino de Harry.

El mapa cambio de foco para posarse sobre Ron y trazó una línea que se dirigía en la dirección opuesta. Era la primera vez que utilizaba esta forma de guiarse, sin embargo, Ron sabía que no era desacertada la elección del mapa, ya que la escalera más cercana se encontraba a sus espaldas.

Con el nuevo mapa del merodeador firmemente asegurado en su mano comenzó a correr lo las rápido que le permitían las piernas siguiendo la línea marcada y observando ocasionalmente para asegurarse que seguía la dirección correcta. Llegó a las escaleras y comenzó a descender lo más rápido que pudo, bajando de dos o tres escalones e intentando no tropezarse cada dos pasos. Descendió un par de pisos y el mapa le indicó que doblara a la derecha. Por un instante estuvo tentado en seguir descendiendo pero el mapa parecía tener una buena idea sobre cual era el camino más corto para llegar a la rata.

Ron continuó corriendo sin prestarle atención a los pocos alumnos que cruzaba y lo miraban algo extrañados preguntándose que era lo ocurría para que estuviera tan apurado ya que, no había clases a las que asistir a esa hora.

El mapa lo dirigió a un tapiz con el relato de la batalla de Hastings que escondía un pasadizo secreto una vez que salio observó nuevamente el mapa, el rumbo había cambiado y lo dirigía en otra dirección. Era evidente que Pettigrew se estaba moviendo, y lo hacía bastante rápido.

Nuevamente siguió su caminó y tomo una escalera que lo dejó después de unos minutos de desesperada y agotadora carrera en la planta baja. Había llegado bastante rápido y debía agradecer al mapa por eso. Pero el poco tiempo empleado también se debía a que había utilizado casi toda su energía en esa desesperada carrera. Sabía que no era una buena idea llegar sin aliento a la meta, cuando lo más probable es que al llegar a ella uno se encuentre con un combate. Sin embargo no tenía opción, debía encontrar a Pettigrew y conseguir que se dejara de hacer estupideces y fuera a buscar a Voldemort de una buena vez.

Estaba cerca de salir del castillo, lo sabía, debía seguir un angosto corredor doblar a la izquierda y estaría fuera, una vez ahí debía seguir a Pettigrew con cautela ya que seguramente no intentaría hacer un movimiento tan arriesgado como ingresar al colegio sin un plan, y si lo tenía seguramente no incluía dejarse capturar sin dar batalla. El problema era que haría cuando encontrara a Pettigrew…

Ron continuo corriendo y alcanzó a ver el punto en el cual debía doblar. Podía ver que el sector derecho del corredor estaba más iluminado indicando que la salida a los jardines estaba próxima. Pero, cuando pensaba que llegaría a la salida sin contratiempo, pudo ver que más adelante, y dirigiéndose directamente hacía él lo más rápido que podía, estaba Harry Potter.

Ron no tardó en sacar sus conclusiones, Harry, al igual que él, había preparado el mapa para que le indicara cuando Pettigrew ingresara al colegio. Ron no podía creer que Harry fuera tan temerario como para querer seguir a Pettigrew.

-¡Harry! ¡¿Qué demonios estás haciendo?- dijo Ron sonando muy molesto sin dejar de correr al encuentro de su amigo.

-¡Pettigrew volvió!- gritó Harry sin aliento y sin detenerse. -¡Le llevo el mapa a Sirius!-

La ruta de Harry lo había puesto en su camino, de todas las rutas que el mapa podía seleccionar tenía que elegir esa. Ahora tendría que dar explicaciones de por qué estaba yendo en la dirección que no debía.

Los dos se detuvieron cuando llegaron al punto en el que Ron debía doblar. Pero antes de que pudieran detenerse por completo y decir algo. Ron sintió como algo chocaba violentamente con el y con Harry caían al suelo. El punto ciego del corredor les había impedido prevenir el impacto y ahora estaban enrollados en el suelo con dos personas más. Ron reconoció uniformes de Hufflepuff y Ravenclaw. Y las chicas que lo llevaban tenían cabello pelirrojo y castaño respectivamente. Eran Hermione y Susan que por alguna razón venían a la carrera.

-¡Fíjate por donde vienes idiota!- dijo Susan tomándose la cabeza en el sitio donde se había golpeado.

Era raro escuchar a Susan lanzando una maldición, seguramente estaba lo bastante alterada como para decir esas palabras.

-Muévete Bones.- dijo Ron sonando más brusco de lo que pretendía mientras buscaba su mapa nuevamente.

-¿Ron?- dijo la chica de Hufflepuff mientras miraba a su amigo extrañada. -¿Harry?-

Hermione levantó la mirada del suelo. Miró a Ron y a Harry, no le sorprendía cruzarse con sus dos amigos, pero si más aliviada de saber que los tendría cerca para detenerlos de hacer alguna estupidez.

-Pettigrew está de vuelta.- dijo Harry sonando agitado. -Y está vez está realmente adentro del colegio.-

-Lo sabemos.- dijo Susan rápidamente. -Con Hermione estábamos en la biblioteca, cuando lo vimos, íbamos a buscar a Sirius.-

-Debemos avisarle al profesor Black.- dijo Hermione intentando ponerse pie con algo de dificultad. -No hay mucho tiempo.-

-Lo mismo pensé yo.- dijo Harry. -Es la mejor oportunidad que tienen de atraparlo.-

Ron se puso de pie y comenzó a buscar su mapa, había salido disparado varios metros hacía adelante. El pelirrojo estaba enojado, no quería a Hermione, Harry y Susan cerca de Pettigrew. El padrino de Harry tenía razón no podían estar más de cinco minutos sin aparecer en el lugar y momento incorrecto.

-Debe estar buscando a mi hermano.- dijo Harry sonando muy preocupado. -Debemos avisarle.-

-No te preocupes por John, él está con el profesor Dumbledore.- dijo Ron mientras se agachaba a recoger su mapa del suelo . -Después te contaran…-

-Por una vez me alegro que mi hermano sea un buscapleitos- dijo Harry lanzando un suspiro de alivio sabiendo que su hermano estaba bien protegido.

Ni siquiera se le cruzó por la mente pensar en su hermana.

Pero, momentos antes, en los jardines la profesora Rydberg tenía demasiado presente la seguridad de la menor de los Potter ya que un peligroso criminal fugado tenía la afilada hoja de una cuchillo sobre la garganta de la niña.

La profesora estaba pensado a una velocidad impresionante, calculando planes de acción y descartándolos rapidez. Ninguno le convencía, no podía encargarse sola de Pettigrew. Alguien debía poder ayudarla, alguien debía estar cerca, o mirando por una ventana. Pero la verdad es que no había nada interesante fuera. Estaba nublado, frío y amenazaba con llover. No había ninguna razón para alejarse de las acogedoras las salas comunes.

Alexandra deseó con toda el alma que, en ese momento, Sirius Black estuviera corriendo a su encuentro con su varita preparada para enviar a ese desgraciado al infierno.

Si bien la profesora tenía su varita preparada para actuar, no podía hacerlo por más que quisiera. Peter Pettigrew estaba utilizando a la pequeña como escudo y tenía el cuchillo listo para cortarle el cuello. Alexandra sabía que ni la magia, ni la ciencia muggle habían inventado una cura para muerte y que, con una herida grande, la hija de Lily moriría antes de que estuviera a mitad de camino de la enfermería. No podía hacerle eso a Lily y a James, no podía dejar que su niña muriera a manos de ese desgraciado, los destrozaría.

Alex observó los ojos inyectados en sangre del que había sido su compañero de año. Esos ojos no parecían albergar ninguna duda o remordimiento. Si intentaba algo mataría a Violet y si no lo hacía, seguramente, también.

Rápidamente trató de organizar un plan, lanzarle un hechizo a Pettigrew. Desarmarlo no alcanzaba debía dejarlo inconciente. Pero estaba la posibilidad de que pudiera usar su arma. La profesora intentó recordar los hechizos curativos, lamentablemente no conocía nada demasiado contundente, pero quizás pudiera ganar algo de tiempo.

Tiempo era lo que necesita, tiempo para que Sirius pudiera llegar a su lado y la ayudara a terminar con esa pesadilla.

-Deja ir a la niña.- dijo Alex tratando de que sus palabras emanaran frialdad e intentó que ni un solo sentimiento se escapara.

-Puede ser que estés acostumbrada a dar ordenes a los mocosos de tu clase.- dijo Pettigrew con desprecio. -Pero conmigo no funcionara… ¿Qué harás?¿restarme puntos?-

Peter lanzó una carcajada. Alex esperó que fuera lo suficientemente fuerte para que alguien lo escuchara.

-Aquí no das las ordenes.- dijo Peter sin dejar de mirar a la profesora y aferrándose al cuchillo.

La profesora vio como unas lagrimas silenciosas rodaban por las mejillas de Violet. Alex sentía que las rodillas le temblaban, deseaba poder decirle que todo saldría bien pero no podía mostrarse débil.

-Lo que vas a hacer es dejar decir estupideces Rydberg.- dijo sin sacarle los ojos de encima. -Intentas ganar tiempo.- no era una pregunta - ¿Cuánto has ganado? ¿Un par de minutos? Te aseguro que no. Yo sé lo que es que el tiempo pase lentamente… tuve doce años para sentir el lento paso del tiempo, pero ahora estoy fuera y las cosas serán distintas… Y tengo una linda rehén para entretenerme-

Alexandra palideció pero al menos sabía que Peter quería mantener a Violet viva por un tiempo, necesitaba que siguiera hablando.

-¿Por que huiste ahora después de tantos años?- preguntó Alex completamente rígida y preparada para atacar. -¿Por que no antes? ¿Te gustaba la comida gratis?-

La profesora sabía que era un juego peligroso, pero debía intentar que Peter olvidara a Violet e tratara de atacarla a ella. Si hacía eso tenía una oportunidad de terminar con todo esto de una vez.

La profesora vio, solo por un segundo, como una furia asesina cruzaba por lo ojos del prisionero de Azkaban antes de desaparecer. Podría haber intentado atacarla o gritarle que se callara, pero no lo hizo. Alexandra se dio cuenta, en ese momento, de que tan peligroso era, no le temblaba la mano, no se dejaba llevar por las emociones, al menos no las que pudieran perjudicarlo.

-Creo que hemos tenido suficiente charla.- dijo Peter con voz calmada pero firme. -Arroja tu varita, Rydberg.-

Alex sintió que un nudo se formaba en su garganta. Si dejaba su varita estaba perdida. Ella estaría muerta y Violet sería la próxima. Debía actuar ahora.

Pero antes de que pudiera siquiera pensar en actuar, Peter soltó la cintura de Violet y de un rápido movimiento le cubrió la boca y comenzó a presionar el cuchillo sobre el cuello de la chica. Alex vio horrorizada como lentamente empezaba a correr sangre del cuello de la menor de los Potter mientras pataleaba y trataba de gritar desesperadamente.

-¡Deja de pensar Rydberg! ¡Arroja tu varita!- le gritó Pettigrew mientras continuaba cortando con la negra hoja de su cuchillo. -¡Ahora!-

La mataría, le cortaría el cuello delante suyo sin dudarlo. Alexandra lanzó su varita lo más lejos que pudo entre unas rocas. Era demasiado, la fachada de frialdad cayó, las lagrimas comenzaron a caer desde sus ojos azules y el cuerpo le temblaba presa del pánico.

-Mira lo que has hecho Rydberg, lo que esta pequeña a tenido que sufrir por tu culpa…- hizo una pausa antes de continuar -Esperaba que me arrojaras la varita a mi.- dijo Peter calmadamente y sonando algo decepcionado. -Pero esta niña puede ser de utilidad. No grites o matare a tu bonita profesora mientras te hago mirar…-

Peter retiró la mano de la boca de Violet y recién ahora salio un lamentó ahogado. La niña no gritaría.

Alex observó la herida de la hija de los Potter, tenía un corte bastante feo y profundo en el cuello pero no era una herida mortal.

Peter revisó los bolsillos, sacó la varita de la chica y apuntó a la profesora.

-Creo que es momento de que me vaya.- dijo Peter tranquilamente tomando nuevamente a Violet por la cintura.

Alex no debía dejarlo llevar a la niña.

-Déjala ir y llévame a mi.- dijo la profesora de Runas haciendo un último y desesperado intento por salvar a Violet de lo que sea que Pettigrew estuviera planeando hacerle. -Prometo que no causare problemas…-

Alexandra estaba decidida, la hija de Lily tenía toda su vida por delante. En cambio ella tenía más treinta, no estaba casada, no tenía hijos y pocas personas la extrañarían. Sin embargo por un momento la imagen de Sirius, su insoportable antiguo compañero de año, cruzó su mente y lamentó profundamente saber que era muy posible que no volviera a verlo nunca más.

-¿Por que haría eso?- dijo Peter descartando la idea inmediatamente lanzando una carcajada. -Es más pequeña, come menos, casi no sabe magia lo que significa menos problemas. Me imagino que como Slytherin que eres crees que tienes menos posibilidades de que te mate inmediatamente si vienes conmigo, que si te quedas aquí… Pero no te preocupes… no te matare. Necesito que le entregues un mensaje a mi gran amigo James Potter.-

Alexandra iba a protestar pero Peter la miró duramente y apretó un poco más fuerte el cuchillo.

-Dile a James que ya sabe donde podrá encontrar el primer pedazo de hija…- dijo Peter tranquilamente. -posiblemente un dedo- agregó riendo -y le enviare el resto por correo.-

Alexandra sintió como más lagrimas caían por sus mejillas.

-Hay algunos asuntos que debo solucionar antes de irme, Rydberg. El primero es que no confío en ti y el segundo es que necesito tiempo, como te has dado cuenta, unos pocos minutos me vendrían bien.- dijo Peter. -Y si te dejo ir así no más lo primero que harás será correr a decirle a Sirius que he estado aquí y me he llevado a la hija de James... Afortunadamente tengo la solución a los dos problemas.-

Alex sabía que podía atarla con un simple hechizo pero no creía que fuera a ser tan misericordioso.

-Por cierto jamás había notado que tienes unos lindos ojos.- dijo Peter disfrutando el momento. -Es una lastima que los cubras con esos anteojos.-

Alexandra vio a Peter realizar un rápido movimiento con la varita de Violet, las lentes de sus anteojos se agrietaron, los cristales que volaban hacia sus ojos y nada más. Inmediatamente comenzó a sentir un terrible dolor, que la hizo colapsarse en el suelo mientras lanzaba un grito agónico.

-¡No!- grito Violet desperada entre sollozos, mientras intentaba con todos sus fuerzas librase de su captor.

-Solucionado ese asunto…- dijo Peter tranquilamente mientras sujetaba fuertemente a la hija de su antiguo amigo. -Nos vamos.-

Peter comenzó a correr llevando su preciada carga hacía el sauce boxeador. El pasadizo era seguro nadie conocían el secreto para poder utilizarlo excepto las personas que él quería que lo siguieran, sus antiguos amigos, los merodeadores.

Mientras Pettigrew huía por los terrenos, a pocos cientos de metros, en el castillo Ron levantaba su mapa y notaba que la ruta había cambiando nuevamente. Toda la situación le daba un mal presentimiento.

-Localizar a Peter Pettigrew.- dijo Ron apoyando su varita sobre el mapa.

El mapa se enfocó nuevamente sobre su objetivo y lo que vio Ron lo dejo helado. Junto al nombre de Peter aparecía el de la hermana de Harry. Había capturado a Violet y se estaba largando del castillo, la situación se había complicado terriblemente en solo unos minutos. Parecía que la profecía de Trelawney advirtiendo el peligro que los acechaba había sido años atrás.

Sus amigos lo miraron e inmediatamente se dieron cuenta de que algo había ocurrido.

-¿Que es lo que viste? ¿ha cambiado de posición?- dijo Harry mientras se colocaba junto a Ron.

La cara de Harry se volvió del color de la cera al ver lo que aparecía en el mapa que sostenía su amigo.

-Oh Violet no, no, no, ¡No!- dijo Harry tomándose la cabeza con las dos manos y sonando completamente abatido.

Ron entendía a Harry, realmente lo entendía. Dos veces tuvo que pasar por la pesadilla de saber que su hermana estaba en la Cámara de los Secretos muriendo lentamente mientras Riddle le robaba la vida.

-Harry, todo estará bien.- dijo Ron tomándolo del brazo y tratando de tranquilizarlo. -Ve con Sirius…-

-¡Es mi hermanita Ron!- le gritó Harry su amigo rojo de ira -¡Se supone que debo protegerla!¡Pettigrew se la llevó, entiendes!-

Harry se sacó de encima el brazo de su amigo con furia reprimida y comenzó a correr lo más rápido que podía en busca de su hermana.

-¡Harry espera!- gritó Ron antes de lanzarse tras su amigo.

Ron siguió a Harry lo más rápido que pudo la desesperación era un buen combustible y le estaba costando mucho mantener la distancia que había entre ambos. Debía detenerlo antes de que hiciera alguna estupidez.

En los jardines Violet Potter sentía que estaba viendo una pesadilla de la cual no podía despertar. Deseo con todas sus fuerzas que su mamá y su papá la despertara y le dijeran que todo era un mal sueño, le dieran un abrazo, un beso, la arroparan y se quedaran junto a ella hasta que se volviera a dormir. Pero sabía que no era lo que sucedería El cuello le dolía terriblemente, le costaba moverlo, la hemorragia no se había detenido y sentía mucho frío, además, Pettigrew la llevaba con menos cuidado que si fuera una bolsa de papas y cada vez le quedaban menos fuerzas para intentar liberarse.

Finalmente llegaron a su destino, el sauce boxeador. Ahora si podía darse por perdida Pettigrew la arrojaría a los pies del sauce, y el árbol la aplastaría con sus poderosas ramas. Podía intentar escapar, debía intentarlo, pero estaba muy debilitada… Pero Peter no la arrojó a los pies del Sauce Boxeador en lugar de eso el antiguo amigo de su padre agitó la varita que le había quitado y envío una pequeña roca contra un nudo que se encontraba, se acercó a la base del árbol sin que el árbol se moviera y, sin soltarla, se introdujo por un hueco que esta en sus raíces. Su captor hizo un hechizo Lumos y el pasadizo se llenó de luz.

La estreches del pasadizo no parecía dificultar en nada su capacidad para desplazarse con rapidez y al cabo de unos pocos minutos deberían haber hecho unos cientos de metros. Inesperadamente Pettigrew se detuvo.

-Aquí están, justo donde los recordaba, detectores de rostro…- dijo para si mismo Peter. -Ya sabes donde estoy Sirius…-

Violet comenzó a atar cabos. Pettigrew sabía de la existencia de los detectores en ese pasadizo, y no se había preocupado por ocultarse. Quería que Sirius supiera donde estaba, ¿Entonces porque herir de esa forma a la profesora Rydberg? La hermana de Harry no quería saber la respuesta.

En ese momento James, Sirius y Remus estaban tomando café el despacho que tenía el último de los Black en el Castillo.

-Nunca creí que Peter fuera tan difícil de encontrar.- dijo James mientras le daba vueltas a su taza de café. -Ningún hechizo que hemos realizado a funcionado… Lily está cada vez más nerviosa… y yo no estoy mucho mejor-

Remus y Sirius permanecieron en silencio. Ninguna palabra de aliento serviría para mejorar el estado mental de su amigo. Solo si Peter moría o era atrapado podría devolverle la tranquilidad perdida a la familia Potter.

En ese momento vieron como un cristal transparente de un grupo que estaba prolijamente alineados comenzó a brillar de un color rojo intenso. Remus había visto los cristales con anterioridad ordenados a la perfección y le parecía algo extraño ese orden ya que normalmente el despacho de su amigo estaba lleno de cosas tiradas por cualquier lado. Había estado tentado de preguntarle a Sirius por los cristales, pero por una razón u otra nunca había surgido la oportunidad. Por las caras de sus amigos supo que era algo importante.

-¿Qué ocurre?- preguntó Remus rápidamente.

Sirius y James se levantaron dejando caer sus sillas.

-¡Está en el túnel que lleva a la casa de los gritos!- dijo Sirius mientras se dirigía a la puerta seguido de cerca por sus dos amigos.

James, Remus y Sirius se lanzaron por el corredor lo más rápido que pudieron cuando estaban llegando a la salida se encontraron con una persona que no esperaban encontrar el profesor de Pociones, Severus Snape.

Por más a que a Sirius y James no les agradara se detuvieron unos escasos segundos para transmitirle la información.

-Pettigrew esta en los terrenos, Snape.- dijo Sirius tratando de mantener la conversación lo más corta que fuera posible. -Deben mantener a todos los alumnos dentro.-

-Lo sé, Black.- dijo el profesor de pociones sonando molesto. -El profesor Dumbledore está enterado de la situación y se está encargando de los preparativos necesarios. Me envió a asistirlos…-

Nuevamente el profesor Dumbledore parecía adelantarse un paso a la situación. Snape, por su parte, no parecía muy feliz con la tarea que le había sido encomendada por el director. James y Sirius tampoco pero no dijeron nada y continuaron avanzando lo más rápido que podían rumbo al túnel que conectaba el sauce boxeador con la casa de los gritos.

Una vez en los terrenos se dirigieron junto al lago y comenzaron a bordearlo. Cuando estaban lo suficientemente alejados del castillo, vieron un bulto que estaba tirado sobre el pasto y a pesar de la poca luz que quedaba se podía ver que era de un color verde esmeralda bastante diferente del tonalidad del cesped.

El color le era familiar a Sirius, un verde poco común que, y le recordaba mucho al color una túnica que tenía Alex, la misma que había utilizado el día que había aparecido los dementores y casi caía por las gradas.

En el momento en que empezó a relacionar el color que veía con la profesora de Runas, Sirius sintió como el pánico empezaba a correrle por las venas de una manera que nunca había sentido antes y aceleraba superando por varios metros a sus amigos y al profesor de pociones. No podía ser Alex, tenía que ser otra cosa una especie de alucinación, pero, a mediada que se acercaba, podía ver la cabellera rubia. Por más que quisiera negarlo los hechos eran contundentes. La figura que veía inmóvil en el suelo era su antes odiada compañera de año y actual colega. Por un interminable instante le dio la impresión de que el tiempo se detuvo y por más que intentaba correr más rápido no podía acercarse. Tenía que estar viva, no podía haberle pasado nada malo, Peter no tenía razones para atacarla. O quizás, no necesitaba razones.

Sirius vio como el cuerpo de la profesora de Runas arrastraba y sintió algo de alivio. Alex estaba viva. Pero era evidente que tenía dificultad para moverse, algo tenía que estar mal, muy mal. A medida que se acercaba notó unas manchas rojas en el césped que marcaban un sendero hasta la posición donde se encontraba, era sangre.

-¡Alex!- dijo Sirius no pudiendo ocultar su propia desesperación.

No hubo respuesta.

-¡Alex!- gritó nuevamente el auror.

-¿Sirius?- dijo Alex en un hilo de voz que el último de los Black no alcanzó a escuchar.

El auror siguió el sendero de sangre y llegó por atrás de la profesora, estaba echada bocabajo y no podía verle el rostro, pero parecía estar tanteando el césped, como si buscara algo, a pocos metros delante de ella podía ver su varita entre unas rocas.

Sirius notó que las delicadas manos de la profesora estaban muy pálidas, le temblaban incontrolablemente y estaban manchadas con sangre. Pero no podía ver ninguna herida y debía voltearla para ver que le había ocurrido.

-¿Alex?- dijo Sirius suavemente a tiempo que se inclinaba sobre su colega y tomándola suavemente por los hombros. La profesora se tenso involuntariamente al sentir el contacto de las manos del auror.

-¿Sirius?- dijo nuevamente la profesora está vez el auror pudo escucharla.

Al último de los Black no le importaba que Pettigrew estuviera escondido esperando que fuera a ayudar a la profesora para atacarlo y también había olvidado la presencia de sus amigos y el profesor de pociones que se encontraban a pocos pasos de él.

-Estoy aquí, Alex.- dijo el auror con un nudo en la garganta. -Todo estará bien.-

Sirius sintió que los hombros de la profesora se aflojaban al contacto con sus manos. Por más que estaba sintiendo una desesperación que no había sentido nunca en su vida, no podía perder la cabeza y debía, a toda costa, mantener la sangre fría. Con toda la calma que se pudo permitir, la dio vuelta y vio como gruesas lenguas color rojo caían desde sus ojos cerrados.

-¡Oh Merlín!- dijo Sirius sintiendo como la desesperación crecía nuevamente dentro de él pero se obligó a mantenerla a raya. -¿Quién te hizo esto, Alex?¿Fue Pettigrew?-

Sirius tomó la fría mano de la profesora entre las suyas.

-Sí…- dijo Alex con un hilo de voz. -Fue él…-

El auror empezó a sentir como la ira crecía dentro de él de una forma que nunca había experimentado. Quería romperle el cuello con sus propias manos y liberar al mundo de la existencia de Peter lo más rápido que fuera posible, pero no podía dejar a Alex ahí debía llevarla a la enfermería lo antes.

-Debes ir tras él Sirius…- dijo la profesora Rydberg suplicante.

El último de los Black no podía creer que Alex fuera tan testaruda. El se encargaría de que Pettigrew pagara de la peor manera posible pero lo primero era la seguridad de Alex.

-Primero te llevare a la enfermería…- dijo Sirius firmemente.

El auror levantó la vista y vio que se encontraba rodeado de sus amigos y el profesor Snape, que parecía muy preocupado por la situación.

-¡No! ¡Déjame aquí!- dijo Alex con desesperación apretando la mano de Sirius con la suya. -Debes ir tras el lo antes que puedas, se llevó a Violet Potter…-

Sirius sintió como los pelos de la nuca se erizaban con las palabras de la mujer. James lanzó un lamento ahogado.

-¿Violet?- escuchó decir a James con desesperación. -No Violet… mi niña… ¿donde?-

Sirius observó a James, las piernas de su amigo no parecían poder sostenerlo y parecía que todo el color se había drenado de su rostro.

-¿James?…- dijo Alex reparando en la presencia del padre de la niña -James te juro que intente detenerlo…- Alex que estaba temblando más fuerte que nunca. -No pude hacer nada… dijo que sabrías donde…- la profesora hizo un esfuerzo para hablar -donde encontrar el primer pedazo de tu hija.-

La casa de los gritos, por eso el censor se había activado. Ahí era hacia donde se dirigía Peter. James no esperó a sus amigos y comenzó a correr hacia el sauce boxeador impulsado por la desesperación. Sirius no podía abandonarlo, en el estado que estaba Peter no tendría ningún problema en matarlo a él y a Violet en menos de un minuto.

-Snape llévala a la enfermería.- dijo Sirius rápidamente, que si bien no confiaba en él sabía que no le haría nada a Alex. -Nosotros rescataremos a Violet… y nos encargaremos de Peter.-

Sin demorarse Sirius y Remus partieron tras las huellas de James. Mucho más adelante que ellos Ron emprendía una carrera similar siguiendo a su amigo Harry Potter.

El Pelirrojo estaba teniendo problemas para alcanzar a Harry que estaba llegando casi al sauce boxeador. Si no se apuraba el árbol lo iba a hacer pedazos.

-¡Harry detente!- gritó Ron. Su amigo, quizás lo escuchó, quizás no, pero de cualquier manera no le hizo ningún caso.

Harry siguió corriendo y, como era de esperarse, ni bien estuvo lo suficientemente cerca del árbol, una rama se lanzó sobre él con rapidez de un látigo lista para barrerle las piernas, gracias a sus reflejos de buscador la saltó escapando por unos pocos centímetros y seguir corriendo, pero el sauce no había terminado con él y trató de aplastarlo con una gruesa rama. Harry, nuevamente, escapó de milagro y se lanzó a través del hueco entre las raíces que llevaba a la casa de los gritos.

-¡Demonios!- dijo Ron que estaba teniendo bastantes problemas para esquivar las ramas.

Finalmente, con algunos raspones y golpes, Ron consiguió introducirse por las raíces del sauce. Harry no le había sacado tanta ventaja como esperaba pero no reducía la velocidad.

-¡Harry espera!.- gritó Ron que sabía era un suicidio tratar de alcanzar a Pettigrew de esa forma.

Después de varios minutos de correr por el angosto corredor comenzaron a llegar a su destino, la casa de los gritos.

Finalmente llegaron a una habitación que Ron recordaba bastante bien, muy desordenada y llena de polvo. El papel se despegaba de las paredes. El suelo estaba lleno de manchas. Todos los muebles estaban rotos, seguramente destrozados por la furia de Remus Lupin durante la luna llena. Las ventanas estaban todas cubiertas con maderas. Harry observaba para todos lados buscando alguna pista del paradero de su hermana.

-¿Violet?- dijo Harry desprendiendo tensión su voz.

En ese momento Ron vio como una luz verde surgía de un oscuro rincón e instintivamente te lanzo sobre Harry segundos antes de que lo alcanzara un Avada Kedabra. Ron se puso de pie rápidamente, volcó una mesa que había sobrevivido a los ataques del licántropo y arrastró Harry detrás, los objetos sólidos eran la mejor protección contra la maldición asesina. En ese momento vio como unos hechizos volaban desde el hueco en por el cual había salido. Eran Hermione y Susan que, habían conseguido escapar a la ira del sauce boxeador, y afortunadamente estaban bien protegidas. El entrenamiento con Sirius se notó cuando las dos los ayudaron lanzando una andana de hechizos.

-Bueno… Bueno.- dijo Pettigrew saliendo de su escondite. -Esperaba tener un poco más de tiempo…-

Peter tenía una de sus manos sobre la boca de Violet, evidentemente para que no les advirtiera del inminente ataque. La niña no estaba bien. Tenía un feo corte en el cuello por el cual todavía caía sangre y parecía estar bastante debilitada. Ron tomó a Harry lo más fuerte que pudo para evitar que saliera de su escondite.

-Si no me equivoco eres Harry…- dijo Peter tranquilamente. -El hijo Slytherin de James… y algunos amigos.-

Era evidente que este Pettigrew era muy diferente al Pettigrew de su mundo, este tenía mucho más valor definitivamente pero mucha más malignidad. Ron se volvió hacía Harry.

-Debemos intentar desarmarlo.- dijo el pelirrojo en un susurro. -Tenemos la ventaja de que nos ve como niños y no cree que podamos hacerlo…-

Harry observó a Ron y asintió. El pelirrojo pudo ver la determinación del Harry de su mundo en los ojos de este. Ron contó con sus dedos hasta tres y salieron de detrás de la mesa.

-Expeliamus.- dijo Harry.

-Petrificus Totalus.- dijo Ron a continuación de su amigo.

Peter Bloqueo los dos hechizos con un escudo formado justo a tiempo. Y lanzó un par de hechizos que evidentemente eran de magia negra. Susan y Hermione salieron de su escondite mientras Pettigrew estaba ocupado con sus dos amigos y tomaron mejores posiciones detrás de los restos de un armario destrozado.

-Bueno parece que tenemos un par de chicos bastante duros por aquí…- dijo Peter riendo. -Has formado un lindo grupo, Potter. De cualquier forma no te servirá de nada le dejare sus cadáveres a tu padre como adelanto por el de tu hermana.-

-¡Cállate maldito!- dijo Harry rojo de ira mientras lanzaba un nuevo hechizo que Pettigrew volvió a bloquear.

-¿Que te parece la idea podrás ver como tu hermano mayor muere mientras intenta rescatarte?- dijo Pettigrew descubriendo la boca de su victima. -Todo un honor…-

Violet lanzó un lamento ahogado.

-¡Vete Harry…! ¡No dejes que te haga daño…!- dijo Violet entre sollozos mientras pataleaba para librarse de Peter que la tenía firmemente agarrada. -Sirius…-

Pettigrew volvió a cubrir la boca de su victima antes de que pudiera seguir hablando.

-Típica respuesta de un una Gryffindor…- dijo Peter sencillamente. -No puedo decir que no era previsible.-

Harry tomó la manga de Ron y por la expresión que tenía en el rostro parecía haber hecho un descubrimiento.

-Sirius montó detectores de rostro en todos los túneles.- dijo Harry en un susurro. Eso era lo que su hermana le había querido decir antes de que Pettigrew la silenciara.

-Bien… Eso significa que está viniendo…- dijo Ron recordando que su amigo le había dicho meses atrás.

Harry asintió, con nueva esperanza. Lo único que debía hacer era mantener a Peter y a Violet dentro de la casa de los gritos hasta que el auror llegara.

-Creo recordarlos a ustedes tres…- dijo Pettigrew, apuntando alternativamente a la posición de las chicas y la de Harry y Ron, con la varita de la hermana de Harry. -En el camino de aquí a Hogsmeade… - Ron lanzó una mirada a las dos chicas que estaban agazapadas detrás de los restos del armario volcado y no se perdían ni una palabra. La varita de Susan temblaba ligeramente. -Tenía interés en hacerme con una varita pero Sirius y esa molesta de Rydberg me hicieron desistir… por cierto… si la ven díganle que creo que debería compraste unas nuevas gafas.-

Peter lanzó una carcajada y Violet parecía llorar aun más que antes. En ese momento escucharon unos pasos que se acercaban a la casa de los gritos. Pettigrew se retiró nuevamente a la oscuridad protectora de su antiguo escondite. Ron escuchó unos truenos y, casi inmediatamente, como unas gruesas gotas golpeteaban sobre el techo de la casa de los gritos.

Los pasos se sentían más cercanos antes de que pudieran reaccionar entraron en la habitación no solo Sirius, si no también, James Potter y Remus Lupin.

-¡Cúbranse!- dijo Ron lo más rápido que pudo.

Los tres hombres estaban algo sorprendidos por encontrarse con el cuarteto justamente en la casa de los gritos. Sin mediar palabra los tres se pusieron a cubierto donde pudieron. Sin embargo Ron encontró extraño que Peter no hubiera aprovechado la oportunidad para lanzarle un hechizo. ¿Estaría todavía en la casa de los gritos? La única forma de salir era transformándose en rata ya que las puertas y ventanas estaban firmemente trancadas, pero no podía llevarse a Violet. Ron esperaba que Pettigrew no se decidiera por deshacerse de la hermana de Harry.

Pasaron unos largos e interminables segundos, durante los cuales, no se escucho ningún ruido, solo el goteo constante de agua que ingresaba por las filtraciones que, rápidamente, había formando un charco sobre el piso de la habitación. Justo cuando Ron estaba empezando a pensar lo peor se escuchó la lúgubre voz de Peter.

-Bueno parece que nos hemos reunido otra vez amigos.- dijo Pettigrew saliendo nuevamente del oscuro rincón en el cual se había refugiado. Lleva a Violet delante de él y había sacado nuevamente el cuchillo que lo tenía sobre el cuello de la niña.

-¡Violet!- grito James palideciendo. -¿Que te ha hecho…?-

Sirius y Remus lo sostuvieron firmemente a su amigo para que no se lanzara contra Pettigrew.

-¡Déjala ir!- gritó James fuera de si, tratando de librarse de sus amigos. -¡Suelta a mi hija!-

-Tu no das las ordenes aquí, James.- dijo Peter.

-¡Déjala ir bastardo!- gritó James dominado por una profunda emoción mezcla de furia contra Pettigrew y pánico por la situación de su hija.

-Si quieres que le corte el cuello a tu hijita cornamenta sigue con esta actitud.- dijo Peter apretando los dientes y la negra hoja de su cuchillo contra el cuello de la niña. Era evidente que no le iba a temblar el pulso al momento de usarlo.

James respiraba agitadamente, pero no dijo nada más, no quería darle a Peter una excusa para que cumpliera con su amenaza, sin embargo sus ojos desprendían desesperación. El ruido de la lluvia llenó nuevamente el vacío de palabras. Ron no quería saber lo que sentía en ese momento el padre de Harry, él era padre en su mundo, su familia era lo único que importaba y no quería siquiera imaginarse que su hija estuviera en una situación parecida. Era algo demasiado horrible.

-No te preocupes Violet.- dijo James con los ojos rojos en los cuales se agolpaban unas lagrimas de desesperación. -Papa está aquí… nada te pasara.-

-No hagas promesas que no puedas cumplir, James.- dijo Peter con una mirada siniestra. -Bueno parece que tenemos un lindo reencuentro… veo que la vida les sonríe a todos… me gustaría poder decir lo mismo pero, como ven, no es así. Y es su culpa.-

-Tu te lo buscaste Peter.- dijo Remus con un tono neutro y muy calculado. -Eras nuestro amigo y nos traicionaste.-

-Entré a jugar con el lado ganador, la amistad tiene limites y no quería perder la mía por una causa que parecía estar perdida.- dijo Peter sencillamente. -Nadie podía imaginar que el señor oscuro pudiera ser derrotado, dando fin a la guerra. Sin embargo para mi, esto no ha terminado… no me he vengado todavía.-

-¿Vengado?- dijo Sirius sin molestarse por disimular el odio que sentía por su antiguo amigo. -¡Vete al infierno! ¡Que terminaras en Azkaban es tu maldita culpa! ¿¡Qué tiene que ver Violet! ¿¡Qué tiene que ver Rydberg!-

Sirius quería estrangularlo, literalmente, con sus propias manos por lo que le estaba haciendo a Violet y por lo que le había hecho a Alex, pero no quería darle a Peter la idea de que se preocupaba por ella.

-Encontraron a Rydberg.- dijo Peter sonriendo con un brillo maligno en los ojos. -Espero que haya podido entregarles mi mensaje.-

Sirius enrojeció de ira pero no dijo nada. Harry, Ron, Hermione y Susan se miraron entre ellos, era evidente que algo malo le había pasado a la profesora de Runas.

-Parece que si.- continuó Peter con su siniestra voz. -Bien, esperaba que Sirius viniera con un poco de suerte Remus, pero James la verdad que debo darme por satisfecho… Lamentablemente estos mocosos me han retrasado o no estaría aquí ya , sin embargo eso no es necesariamente algo malo.-

Peter seguía presionando el cuchillo contra el cuello de la niña y apuntaba a sus antiguos amigos con su varita.

-Podemos conversar unos minutos tranquilamente.- dijo Pettigrew. -Debo reconocer que hicieron bastante bien su trabajo, cuando me atraparon… hace ya doce años. Me encontraron, armaron un caso bastante fuerte en mi contra y se aseguraron de que no salga de Azkaban… lamentablemente el plan tuvo una falla y ahora tienen que hacerse cargo de las consecuencias… no contaron con el efecto que los dementores tienen sobre la magia… para ustedes niños que no saben bien que es lo que ocurrió por esos años, estos tres que se llaman mis amigos tienen un pequeño secreto. Remus es un hombre lobo. - Susan era la única que parecía sorprendida por esa información - y, James y Sirius son animagos, yo también lo soy, pero creyeron que mi forma animal me permitiría escapar de Azkaban sin ningún problema. Entonces, no tuvieron una mejor idea que lanzarme un obliviate y que olvidara que era un animago. Debo reconocer que fue una táctica bastante efectiva y que me mantuvo tras las rejas durante años… sin embargo los dementores se alimentan de emociones y absorben magia, ese obliviate creado para mantenerme tras las rejas bloqueo su acceso a muchos de mis recuerdos… pero con el tiempo el poder de los dementores lo fue removiendo.- Peter hizo una pausa. -Fue un proceso largo, difícil y traumático pero finalmente conseguí recuperar lo que había perdido… mi habilidad para transformarme de animago.-

Ron debía reconocer que Sirius, James y Remus habían tenido una buena idea. La forma animaga de Pettigrew era un problema para mantenerlo tras las rejas, sin embargo los dementores habían forzado los recuerdos del traidor.

-Nos lo imaginábamos.- dijo Remus sin demostrar sorpresa.

-Remus siempre tan inteligente…- dijo Peter. -Aunque no era algo tan difícil de suponer. Pero nunca supusiste cuales era mis planes después de que escapé… Tengo entendido que está linda jovencita en tu ahijada… salio muy parecida a su madre, sin duda habría sido una gran belleza, una lastima que no llegara a serlo.- Violet largó otro sollozo. -Porque lloras preciosa una niña tan linda como tu siempre debería tener una gran sonrisa en el rostro.-

Sacó su cuchillo de la garganta de la menor de los Potter y, sin apoyarlo, movió el cuchillo como si fuera a hacer un corte en cada mejilla

-¡No te atrevas a lastimar a mi niña!- gritó James casi suplicando y tratando de contener las lagrimas que amenazaban con salir de sus ojos. -Esto es entre tu y yo, no metas a mi hija.-

Peter lanzó una carcajada demencial.

-Es que no te das cuenta James.- dijo Peter volviendo a colocar su cuchillo sobre la garganta de la niña. -Que mejor manera de vengarme que con tus hijos… Está niña es especial para todos pude verlo en la foto del profeta, se podía ver en su rostro que sabía que era amada por sus padres y estaba entre sus dos hermanos mayores que casi parecían protegerla… esta niña nunca estuvo en peligro nunca fue un blanco del señor oscuro, jamás consideraste siquiera que pudiera pasarle algo… nació en tiempos de paz cuando la vida te sonreía, por eso James fue mi primera opción… además no quería matar a John como todos piensan. A él se lo debo dejar al señor oscuro.-

Peter lanzó una nueva carcajada.

Ron se dio cuenta de lo calculado que había sido el plan de Pettigrew. Había escapado de Azkaban, había elegido un blanco y había esperado durante meses para poder llevar a cabo su cometido. Debía reconocer que el plan era bueno Violet Potter, la más pequeña de la familia Potter, era el eslabón débil. Nadie la considero el blanco principal de Peter. Ron se devanaba la mente tratando de encontrar una forma de salvarla ya que, no creía, que Pettigrew tuviera intenciones de irse dejando vivir a la menor de los Potter.

-Hablando del señor oscuro….- dijo Peter. -Su varita nunca apareció… y yo nunca la entregue.- parecía que esa información era importante para los merodeadores. Ron sabía que esa varita le traería a su dueño más problemas que beneficios. -Ahora recuerdo donde está y se la llevaré a mi señor…-

Los merodeadores, Susan, Harry, Hermione y Ron vieron como Peter se acercaba un poco más y lo escuchaban chapotear en el agua que había formado un enorme charco en el sector en el cual se encontraba el traidor junto a su rehén.

-Pero ya no hay nada más que discutir…- dijo Pettigrew. -Ahora van a salir de sus escondites y van a arrojar sus varitas… todos… y será mejor que lo hagan o le haré a esta niña una herida que la hará desangrarse en menos de un minutos…. Tienen diez segundos para decidirse… estoy siendo considerado, a Rydberg le dí menos tiempo.-

Ninguno de los siete quería quedarse sin varitas. Era una mala idea, pero podía ser la única forma de comprar algo de tiempo. Sirius no habría venido sin pedir refuerzos al ministerio. Los detectores montados en los túneles debían estar vinculados al ministerio para mayor efectividad.

Antes de que se cumplieran los diez segundos siete varitas se encontraban en el suelo de la casa de los gritos. No lo suficientemente cerca de Pettigrew para que las tomara.

-Bien…- dijo Pettigrew. -Quien dijo que no podíamos entendernos… Salgan de sus escondites fórmense en una línea… ustedes tres levanten las manos.- le dijo a los merodeadores. Con un rápido movimiento de la varita de Violet Peter controló que los tres merodeadores no tuvieran más armas escondidas. -Arroja la daga Sirius… la que tienes en la bota.-

El auror sacó una larga daga y la arrojó con precisión clavándola delante del montón de varitas que yacía en el suelo.

-Ahora que sé que no tendré ningún contratiempo reanudaré mis actividades.- dijo Pettigrew.

Violet estaba a punto de desmayarse la perdida de sangre había sido muy importante y solo el férreo abrazo de Peter la mantenía en pie.

-¡Despierta mocosa! necesito que decidas que mano voy a cortarte.- dijo Pettigrew molestó por tener una rehén tan poco cooperativa.

-El asunto es conmigo Peter…- dijo James. -Deja ir a mis hijos si quieres mátame aquí mismo… ahora… pero déjalos ir.-

-¡Quiero verte muerto en vida antes de realmente matarte…!- dijo Peter con ira. -¡Primero veras morir a tu hija, después a tus hijos y a tu linda esposa! ¡Quiero que no te quede nadie a quien amar en este mundo antes de que te mande al infierno!-

Peter torció la mirada hacia Remus y Sirius.

-Y ustedes no se piensen que han escapado.- dijo Peter con malicia. -Sé que tienen gente a las cuales quieren… Tu Sirius… recuerdo a tu prima, la traidora de sangre, y su familia seguro que nadie los extrañara…-

Ron sabía lo que iba a ocurrir, los aurores del ministerio estaban dirigiéndose lo más rápido que podían a la casa de los gritos. Por eso los tres merodeadores habían entregado sus varitas tan fácil, solo con la esperanza de ganar algo de tiempo y poder llegar a algún intercambio que sacara a la niña de la línea de tiro del prisionero de Azkaban. Pero parecía que Peter no tenía intenciones de encargarse de sus tres amigos hasta que no hubiera eliminado a Violet Potter. Ron sabía que debía actuar y sabía que era él era el único que podía hacerlo. No porque se considerara mejor que los dos aurores, sino por una simple razón y era que Pettigrew si bien había controlado que sus antiguos amigos no tuvieran armas escondidas, no había hecho lo mismo con ellos. Y Ron tenía en su manga izquierda la varita de tío materno, Fabián Prewett.

Debía pensar algo que pudiera detener a Pettigrew y no darle la oportunidad de utilizar su cuchillo. Peter había demostrado que era bastante bueno con los escudos como había demostrado minutos antes. Debía encontrar alguna ventaja en el escenario que le permitiera derrotar a Peter. Ron vio que el prisionero de Azkaban estaba parado sobre un charco de agua, que no tenía nada de peligroso. Pero en ese momento recordó que, cuando en su mundo de origen compraron su casa, Hermione insistió en que contara con toda la tecnología muggle que existiera eso incluía electricidad. Y se encargo de que supiera que bajo ninguna circunstancia la electricidad, el agua y las personas debían juntarse o… las personas podían terminar gravemente heridas.

Tenía agua y personas, pero le faltaba la electricidad. Lo más fácil hubiera sido un cable muggle, solo se enchufaba, se arroja al agua y freía a Peter Pettigrew. Pero, la casa de los gritos era una casa completamente mágica y no había forma de obtener electricidad. Pero eso no era un problema para Ron, tenía una varita y sabía un hechizo. Lo que si era un problema era sacar a Violet Potter de las garras de Pettigrew antes de que lo electrocutara. Sabía el hechizo correcto para atraerla hacia él, solo había un problema y era que debía ser rápido… muy rápido.

Ron colocó sus manos detrás de su espalda y saco su varita.

-Electrum…- dijo Ron en un susurro mientras movía su mano izquierda haciendo los movimientos necesarios.

Comenzó a sentir como, en su mano derecha, se comenzaba a formar una pequeña esfera eléctrica. Debería tener el tamaño de una arveja pero, con un poco de tiempo, podría hacerla más grande. Lo suficientemente grande cómo para poder matar a Pettigrew. Ya no importaba que Peter fuese el encargado de darle a Voldemort un cuerpo. Estaba amenazando con matar a la hija de un hombre y a la hermana de su mejor amigo, no podía dejar que eso sucediera.

Justo en ese momento Peter fijo sus ojos en él. Ron permaneció un par de segundos inmóvil simulando que no se daba por enterado.

-¡Ey tu! el pelirrojo, que tienes detrás de ti.- dijo Peter señalándolo con la varita y separando un poco el cuchillo del cuello de Violet.

No podía permitirle a Pettigrew ver lo que tenía. Lo mataría al instante y necesitaba un par de segundos más para poder tener una esfera lo suficientemente cargada como para deshacerse de Peter Pettigrew.

-Creo que te habla a ti, Susie.- dijo Ron mirando a Susan y desviando la atención de él.

La chica observó a su amigo algo asustada. Pero, pudo ver una luz azulada detrás de el cuerpo de Ron y sabía que debía intentar ayudarlo.

-No me habla a mi.- dijo Susan simulando estar enojada con Ron. -te habla a ti… siempre me hechas la culpa de todo.-

-¡Cállense!- dijo Peter. -Tu la chica pelirroja… me resultas familiar… ¿Cuál es tu apellido?-

Ron había evitado decir el apellido de Susan por una buena razón. Ser la sobrina de Madame Bones no era conveniente en situaciones como estas.

-Bones…- dijo Susan.

Ron maldijo por dentro y los tres merodeadores también.

-Por supuesto…- dijo Peter con una sonrisa. -Recuerdo a tu tía… no porque la haya conocido personalmente. Vi su rostro en el periódico, días antes del final de la guerra, mencionaban que habían hallado los cadáveres de su hermano y su cuñada… si no me equivoco tus padres.-

Peter hizo una pausa parecía estar recordando algo que lo ponía muy feliz.

-De ahí es de donde te recuerdo.- dijo Peter. -Eres muy parecida a tu madre… sus ojos eran verde, y tus ojos son azules como de tu padre.-

A Ron no le gustaba el rumbo que estaba tomando la conversación.

-Si tu padre era mago…- dijo Peter sonriendo. -No nos dio ningún problema… ni siquiera se lo vio venir…-

Susan palideció al escuchar las palabras del prisionero de Azkaban. Hermione la tomó fuertemente por un brazo.

-¿Qué demonios está diciendo?- dijo Susan con un hilo de voz.

-Tu madre fue otro tema.- dijo Peter. -Muy bella para ser solo una sucia muggle. Dio bastante pelea la condenada, pero una maldición Imperus la volvió un poco más dócil y complaciente… después de eso no tuvo ningún problema en entretenernos a todos un buen rato.-

-No lo escuches Susan.- dijo Sirius.

El tono de voz de el auror no engaño a Ron, lo que decía Pettigrew era verdad. Iba a disfrutar el momento en que viera a Pettigrew echando humo en el suelo.

-¡Cállate!- dijo Susan entre lagrimas -¡Cállate Maldito!… No pasó así… solo los mataron.-

Peter rió fuertemente.

-Me imagino que tu tía prefirió obviar la parte en que tu madre engañaba a tu padre con varios hombres…- dijo Pettigrew riendo más fuerte. -Aunque la verdad que estando tu padre muerto hacia menos de cinco minutos ya no contaba. Y después ella lo siguió, me imagino que discutieron todo el asunto en el infierno.-

Susan estaba horrorizada por lo que estaba escuchando.

-¡Cállate cerdo!- dijo Hermione desprendiendo un odio poco común de sus ojos castaños.

Pettigrew no se dio por aludido. Y parecía estar disfrutando torturar psicológicamente tanto a los merodeadores como al cuarteto.

-Suficientes buenos recuerdos.- dijo Peter volviéndose hacia Ron. -Ahora si, que es lo estas escondiendo…-

Por más que le gustara construir una bola de energía que dejara a Pettigrew como un carbón. No podía demorarse más. Si quería usar la esfera de electricidad era ahora o nunca. Solo esperaba que tuviera la sufriente potencia para matar a Pettigrew. A Violet debía sacarla, ya que, la mataría sin lugar a dudas, estaba tan débil que la vida parecía escapar de la chica cada vez más rápido.

-Nada…- dijo Ron tratando de sonar lo más inocente que le era posible. -Sacaré mis manos por favor no me lance ninguna maldición.-

Desde el momento que Harry y Hermione escucharon las palabras de su amigo supieron que algo iba a hacer. Ron no era de los que pedían que no le echen maldiciones e intentaban sonar inocentes.

-Solo saca las manos de atrás.- dijo Pettigrew enfadado -¡Ahora!-

Ron vio como Peter bajó su varita, para él era solo un mocoso molesto. Ron sacó su mano de derecha de su espalada y antes de que Pettigrew pudiera darse cuenta de lo que sucedía lanzó la esfera de energía. Por un interminable segundo todos los presentes la vieron caer, iluminando la oscura estancia hacía el sucio charco de agua que la tormenta y las filtraciones habían formado. Los ojos de Peter seguían la esfera con algo de pánico en la mirada. Era la distracción que Ron necesitaba, una décima de segundo después, sacó su varita y se lanzó hacia adelante, debía sacar a Violet de las garras de Pettigrew antes de que la esfera tocara el agua. Pero lamentablemente había otro problema el prisionero de Azkaban sabía que intentarían rescatar a la menor de los Potter, el no pensaba permitir eso, por lo que, estaba llevando la negra hoja del cuchillo contra el cuello de la niña para ejecutarla.

De un rápido movimiento de su varita, y un segundo antes de que la esfera de electricidad tocara el agua Ron arrancó a Violet del agarre de Pettigrew, lamentablemente no sin antes recibir un nuevo corte. La niña salio volando justo a los brazos de su padre. Justo cuando la chica estuvo en el aire la esfera de energía tocó el liquido e innumerables rayos se expandieron con la velocidad de un relámpago.

Ron corrió rumbo a Pettigrew escuchando a sus espaldas gritos ininteligibles de sus amigos y viendo como los rayos de electricidad circulaban por el cuerpo de Pettigrew produciéndole horribles espasmos. Debía derribarlo costase lo que costase.

Justo cuando estuvo en posición para lanzar su hechizo la electricidad desapareció. Ron sintió olor a cabello quemado y algunas volutas de humo salían del cuerpo de Pettigrew. ¿Lo habría matado? Obtuvo su respuesta bastante rápido.

-¡Maldito mocoso!- dijo Pettigrew lanzándose sobre él con un odio demencial. -¡Arruinaste todo!-

Ron escuchó que alguien le decía que huyera, era Hermione pero no podía hacerle caso a la que sería su futura esposa. Debía encargarse de Pettigrew.

-¡Petrificus Totalus!- dijo Ron con un rápido movimiento de varita.

Peter levanto un escudo y le envío su hechizo de vuelta. Ron apenas pudo esquivarlo pero Pettigrew no había terminado si no que se había lanzado contra Ron disparando hechizos casi a quema ropa.

El pelirrojo se dio cuenta de la razón cuando vio que Remus y Sirius habían recuperado sus varitas y estaban esperando tener un tiro limpio para despachar al prisionero de Azkaban.

Ron debía sacárselo de encima.

-¡Depulso!- gritó Ron tratando de separarse de su enemigo.

Peter lo esquivó y dio una carcajada mientras le lanzaba un sectumsempra al pelirrojo. Ron apenas pudo esquivar la maldición.

-Eres rápido muchacho… conoces de hechizos- dijo Peter con malignidad mientras seguía luchando. -Pero no lo suficiente.-

Ron sabía que era verdad, no podía usar magia no verbal… no con el publico que estaba presente Hermione lo descubriría en menos de un segundo. Al recordar a su futura esposa no pudo evitar dirigir una mirada rápida hacía donde se encontraba. La vio con sus ojos castaños inundados de lagrimas, pálida, observando todo. Ron volvió su atención justo a tiempo para esquivar un Avada Kedabra.

Eso era más que suficiente, Ron lanzó un nuevo depulso que si bien no alcanzó de lleno a Peter consiguió sacarle su varita. Pero está versión de Pettigrew era rápido, mucho más rápido que la versión de su mundo y de una rápida patada mando a volar su propia varita.

Ron no se detuvo a recogerla, ya que eso significaría su muerte bajo la hoja negra del cuchillo de Pettigrew, sino que con toda la fuerza que pudo reunir le lanzó un puñetazo en el rostro a Peter. El prisionero de Azkaban no se inmutó siquiera e intentó atravesar su estomago con el cuchillo. Ron escapó de milagro y teniendo que lamentar solo un tajo en su túnica.

-¡Te arrancare las piernas maldito!- dijo Pettigrew al ver que Ron no era una presa fácil de herir.

Ron tenía que dar vuelta el balance de la pelea. Ninguno de los dos tenía varita, pero Peter seguía blandiendo el cuchillo con locura dificultando la posibilidad de sacárselo de encima.

Ron estaba cada vez más cansado pero Peter no parecía querer darse por vencido. Y atacaba con renovadas energías. El pelirrojo sabía que para darles una posibilidad de actuar a los merodeadores debía sacarse de encima a Pettigrew.

Haciendo acopio de sus últimas energías Ron lanzó una potente patada en el pecho a Pettigrew. Era una jugada arriesgada pero obtuvo su cometido y Peter salio volando hacia un rincón oscuro de la habitación.

Por unos segundos la habitación quedó en silencio. Solo se escucho el ruido de la lluvia y el murmullo ininteligible de sus amigos. Ron escuchó unos pasos que se dirigían hacia el, seguramente sus amigos, y rápidamente levantó su mano indicándoles que se detuvieran, la habitación quedo nuevamente en silencio. Ron escudriñaba la oscuridad en busca de su enemigo, si quería derrotarlo debía recuperar su varita. Justo cuando Ron estaba apuntó de bajar la vista para buscarla, vio algo que venía volando directamente hacía él era el cuchillo de hoja negra de Pettigrew. El pelirrojo escapó por milímetros y escuchó como se clavaba en una puerta que tenía detrás.

Antes de que pudiera reaccionar vio la cara asesina de Pettigrew que se dirigía hacia el, a toda velocidad, escapando por escasos centímetros a los hechizos que sus antiguos amigos le lanzaban para detenerlo. En menos de un segundo lo había lanzado contra la puerta haciendo pasar hacia el otro lado, a una nueva habitación.

Ron sabía que se había roto algunas costillas, estaba atontado y era un blanco fácil. Tratando inútilmente de olvidar el dolor Ron se obligó a ponerse de pie.

-Me has traído una enormidad de problemas muchacho.- dijo Pettigrew con odio en la voz. -La niña era mi venganza y tu me la quitaste, va a ser un gusto matarte…-

Peter tomo un fragmento de madera del suelo. Antes de que Ron pudiera siquiera pensat en hacer algo Pettigrew lo apuñalo en el estomago.

-No es…- dijo Peter clavando la estaca otra vez. -…Lo mismo que mi cuchillo…- Ron sentía como un frío comenzaba a extenderse por su cuerpo y sus miembros perdían la fuerza -Pero es casi igual de efectivo…- Ron sintió una nueva puñalada -Todavía puedes ser de algo de utilidad, y me ayudaras a encontrar una salida.-

Haciendo uso de una fuerza que no parecía posible en él, Pettigrew lo levanto y lo lanzó contra una puerta que el pelirrojo no había visto. Ron sintió nuevamente el ruido de sus huesos romperse, pero a diferencia de sus huesos, la gruesa la puerta de madera no se rompió, solo se agrieto.

Pettigrew no cedió en su empeño por encontrar una salida y nuevamente lanzó a Ron contra la puerta, esta vez el pelirrojo se encontró en el suelo mojado afuera de la casa de los gritos, no podía moverse por más que quería. Sentía gusto metálico en la boca, era sangre y la cabeza le dolía terriblemente. Por todos los medios intento mantenerse conciente, pero era muy difícil. El ruido de hechizo lo rodeó y vio a Peter pasar junto a él llevando su cuchillo e internándose en el bosque que rodeaba la propiedad. En ese momento vio que varios aurores llegaban desde el camino que conducía a Hogsmeade. Un poco tarde para él.

En menos de un segundo vio que varias personas lo rodeaban. Hermione estaba pálida y con los ojos llorosos, quería decirle que no se preocupara que podo saldría bien, pero, por alguna razón, las palabras pudieron salir de su boca.

Ron sintió que alguien tomaba su cabeza y trataba de mantenerla en su lugar.

-Quédate conmigo Ron.- dijo Sirius muy preocupado. -Tienes que explicarle a tu madre lo que hiciste hoy.-

Evidentemente el auror quería bromear.

-Vamos a llevarte a la enfermería y quedaras como nuevo.- dijo Sirius.

En ese momento Ron empezó a sentir como todo se comenzaba a oscurecer, y mientras escuchaba los gritos lejanos de Hermione y sus amigos llamándolo se sumergió en la inconciencia.

Cuando finalmente abrió los ojos era de noche, no sabía bien cuanto tiempo había pasado pero era evidente que estaba en la enfermería. En ese momento escuchó un carraspeo a su costado que lo llamaba. Ron torció su cabeza con algo de dificultad y se encontró con alguien que no esperaba.

-Era hora que despertaras Ronald.- dijo una chica rubia, que era la viva imagen de Alice Longbottom, la hija de Neville.

El ente había vuelto.

Bueno con esto termina el capitulo 36. Este capitulo lo tenía pensado desde hacia dos años más o menos (un poco menos en realidad) y finalmente pude volcarlo a "papel". Espero que les haya gustado y no los haya angustiado demasiado. Por cualquier cosa dejen sus comentarios.

Saludos

Salvatore