Autora original: Breathless02
Nombre original: Intertwined Bonds
Traductora: Onee-chan
Si en algún momento ven algo raro (tipo: frases sin sentido, palabras en mitad de frase con mayúsculas o en vez de "haciendo" aparece "hacienda", etc..) por favor, díganmelo inmediatamente.
YO: Buenas. Ni me molesto con excusas. Nuevo capítulo por aquí, no sé si alguien todavía la lee... Bah, seguiré subiendo cuando pueda. Pondré una fecha aproximada de la próxima actualización en mi perfil (por si alguien está interesado). Disfruten ^^
AUTORA: Aquí está el siguiente capítulo, whoooohoooooooo. ¡He trabajado tantas horas en este! Espero que les guste porque lo he trabajado mucho. :D
Por favor, disfruten:
¿Qué es una persona importante?
Es alguien que está ahí para ti
¿Quién te abraza fuerte en momentos de inseguridad y dolor?
¿Qué te hace ser
aquel capaz de darme paz...?
Quizá sea el hecho de que no actúas por agradar
Que crees en tus amables acciones
Que eres capaz de vivir
Con honestidad y amor.
Con un profundo suspiro Tsuna se recostó en su asiento y cerró los ojos. Había sido duro para él llevar a cabo este plan. No solo había dejado atrás a su nuevo amante en casa, sino que además llevaban peleados desde ayer. Reborn, ahora más que nunca, se negó a dejarle ir solo a un sitio tan peligroso, a pesar de que Tsuna había tratado de razonar con él muchas veces. Reborn se mantuvo inamovible. ¡Pero no podía evitarlo! Había hecho un trato con Vendice y no es como si él fuera a romper la promesa.
Tsuna tembló levemente y se abrazó a sí mismo.
''¡Mierda! ¡Por fin estamos juntos, pero todo lo que hacemos es pelear! Ojalá hubiera tenido un poco más de tiempo para explicarle a Reborn por qué tengo que hacer esto por mi cuenta… Ojalá… tuviera un poco más de fe en mí. Parece que me verá siempre como dame-Tsuna.''
El moreno atrajo sus piernas hasta el pecho y hundió su cabeza en ellas. Sus orejas se mantuvieron planas en su cabeza, mientras que su cola se mantenía sin vida a su lado.
''¿Gao?''
Las orejas de Tsuna inmediatamente se pusieron de punta al oír el familiar sonido y escucharon atentamente.
Pero tras unos segundos de silencio, el cuerpo de Tsuna se enroscó aún más.
''S-supongo …que tengo demasiadas ganas de tener a alguien conmigo. Ja, soy tan inútil que incluso me imagino que escucho la voz de Nats-''
''¡GAO!''
Tsuna se vio empujado hacia atrás cuando algo blando y cálido botó sobre él.
''¿Natsu? ¿Pero cómo...? Quiero decir, ¿por qué…? ¡Dios mío, estoy tan feliz de que estés aquí!''
Con eso, Tsuna abrazó a su pequeño cachorro de león y lo acurrucó en su pecho. Natsu respondió al afecto de su dueño con un ronroneo agradable y lamió la mano de Tsuna.
Después de un rato de cariños y calidez, el moreno dejó al cachorro de león en su regazo y lo miró directamente a los ojos.
''Natsu, ¿sabe Reborn que estás aquí?''
Natsu asintió y pareció haber sonreído con una sonrisa de león adulto.
''Bueno…entonces supongo que no pasa nada. Me alegro de que no esté solo en esto. Quiero decir, nunca dije nada sobre traer a mi pequeño y lindo amigo conmigo.''
Natsu se acurrucó en el regazo de Tsuna y disfrutó de las gentiles caricias de la mano de su dueño sobre su dorado pelaje.
Y tal cual, ambos cayeron en un profundo sueño.
Flashback de esa mañana:
''¡Maldito mocoso! ¡No sabe en qué se está metiendo!''
Reborn se dejó caer en el sofá de cuero y puso su cabeza en sus temblorosas manos. Estaba furioso. Se habían pasado la mañana entera peleando sin parar sobre la partida de Tsuna. Reborn entendía las razones de su amante, pero eso no significaba que las aceptara.
¿¡Por qué no podía entender cuán importante era él!? No solo como Vongola décimo, sino también como su pareja.
De repente, una idea brotó en la cabeza de Reborn. Con silenciosos pasos, Reborn se coló en su habitación y fue de puntillas hasta su cama.
Reborn observó con amor a la figura durmiente de su pequeño amante y apartó algunos pelos fuera de lugar de su serena cara. Le hubiera gustado entrar en la cama con Tsuna y acurrucarse con él, pero no era el momento. En más o menos una hora la alarma de Tsuna sonaría y lo despertaría de su siesta. Reborn sintió un golpe de culpabilidad en su corazón cuando pensó en lo cansado que se veía Tsuna esa mañana.
''Me apuesto a que no ha pegado ojo desde ayer. Tsuna es un miedica, así que estoy seguro de que no pudo dormirse y evitar pensar en el viaje. Bueno, al menos he conseguido que duerma dos horas antes de que se vaya.''
''¡Rawr!''
Reborn se sacudió levemente cuando sintió una punzada en su mano derecha al acariciar el suave pelo de Tsuna. Miró hacia abajo y se vio cara a cara con la enfadada mirada del pequeño cachorro de león de Tsuna, que le mostraba sus dientes de forma amenazante.
A Reborn no le gustaba nada lo que iba a hacer, pero no tenía otra opción. Con un rápido movimiento, Reborn atrapó a Natsu por la cerviz y lo alzó en el aire. Antes de que el cachorro de león pudiera siquiera empezar a revolverse en su agarre, Reborn se apresuró fuera de la habitación hacia el salón mientras cerraba la puerta tras de sí. El asesino lanzó al enfadado león en el sofá, que se giró en el aire y aterrizó sobre las patas.
''¡RAAAAAWR!''
''Sí, sí, ya lo sé. Ahora escúchame, bola de pelo, tengo una misión para ti. Y antes de que empieces a quejarte: concierne a Tsuna.''
Natsu miró al mayor con un brillo interesado en sus ojos y asintió como si estuviera alentándole a continuar.
''Quiero que te escondas en una de las maletas de Tsuna y le sigas a Italia. No puedo estar allí, pero él es demasiado descuidado y patoso para su propio bien. Así que quiero que estés con él en todo momento. ¡Confío en que lo protegerás con tu vida! ¿Entiendes? No quiero pedirte esto, pero sé que eres el único que realmente puede ir con él.''
Reborn se acuclilló delante del leoncito y ofreció su mano hacia él.
Natsu miraba al mayor intensamente, entonces sus ojos se movieron y aterrizaron en su mano morena.
''¡GAO!''
Y entonces Natsu colocó su pequeña peluda pata en la mano abierta de Reborn.
''¡Bien! Cuento contigo, por favor, no le falles a Tsuna.''
En Italia:
''¡Mira, Natsu, estamos de vuelta en Italia! ¡No me lo puedo creer!''
Tsunayoshi estaba prácticamente chillando de emoción cuando sus pequeños pies tocaron el suelo de nuevo después de salir del jet privado de la familia Vongola.
Natsu estaba enroscado alrededor del cuello de Tsuna y se acurrucó contra la mejilla de su dueño con afecto.
Pero antes de que los dos pudieran disfrutar del sentimiento de ser liberados del cargado aire del avión, un aura oscura repentinamente llenó el aire.
''Oh oh… Parece como si…ya estuvieran aquí…''
''GRRR….''
Natsu gruñó silenciosamente cuando sintió la oscura presencia.
Tsuna tragó en seco y se giró en dirección al origen de la demoníaca oscuridad. Y estaba claro que estaban allí.
Un grupo de seis personas avanzaba lentamente hacia Tsuna y Natsu. Estaban envueltos en oscuras capas de oscuros tonos azules con capuchas que escondían sus rostros.
Tsuna nunca había visto sus caras, pero después de preguntarle a Reborn, ya no estaba interesado en descubrirlo. Reborn le había dicho que los Vendice eran espantosos monstruos que marcaban sus propios cuerpos para evadirse de sus emociones. No podían sentir dolor, ninguno, estaban vacíos en cuanto a sentimientos.
''¿Eres Sawada Tsunayoshi, el heredero al trono Vongola?''
Una oscura, pasiva voz se escuchó, proveniente de una de las criaturas delante suyo.
''¡H-Hai!''
''Entonces síguenos. Te llevaremos a la persona que deseas liberar.''
Así, el grupo de seis se dio la vuelta y se deslizaron con rapidez para alejarse.
'¡HHHHHHIIIIII! ¡En qué me he metido!'
Tsuna se apresuró detrás de los hombres, pero manteniendo su distancia.
En la prisión de Vendice:
''Aquí está, Vongola.''
Tsuna estaba de pie delante de un enorme tanque lleno de un verdoso fluido que contenía el cuerpo encadenado de un joven peliazulado de diecisiete años.
Tsuna tragó fuerte y observó el tanque con ojos como platos. No podía apartar sus ojos del chico flotando en las extrañas aguas y sintió cómo su pecho se contraía. Incontables cables y tubos estaban conectados al peliazulado de una u otra forma. Una máscara de respiración cubría su nariz y boca para dejarle respirar en el agua. Tsuna se sorprendió al ver que el pobre chico estaba restringido por una chaqueta de fuerza, dejándole completamente inmóvil.
''¿Q-qué le han hecho?''
''No sientas simpatía por este chico. Es su culpa el que acabara así. Mató a otros y violó nuestras leyes.''
''¡P-pero por qué lo tienen en ese tanque e incluso le han forzado a llevar una chaqueta de fuerza!''
''Eso es por su propia protección. Ya no es una persona. Debido a que experimentaron con él cuando era más joven, ganó habilidades inhumanas que van más allá de la ciencia humana. Es un monstruo. Una máquina de matar. Sería mejor si simplemente se muriera. Pero estamos atados por nuestras propias leyes, así que está prohibido matar humanos.''
Tsuna apretó los dientes con enfado. ¡Cómo podía alguien siquiera hablar de un humano de esa forma!
Sin apartar la vista del chico, se dirigió a los hombres con una voz sorprendentemente calmada.
''¿Podrían dejarnos solos por un momento?''
''Como quieras. Esperaremos fuera y prepararemos las negociaciones para liberarlo. Cuando estés listo, ven fuera.''
Con eso, los hombres dejaron al joven Vongola Décimo en la oscura habitación solo con el prisionero.
Tsuna se acercó al tanque y puso su mano derecha contra el cristal que los separaba a él y a Mukuro.
''¿Cómo pudo alguien hacerte esto? Siento no haber venido antes. Me duele mucho verte así después de haber conocido al dulce niño que eras en mi sueño. Eras un niño tan encantador, simplemente estabas… solo. Lo siento tanto… Espero que algún día… algún día puedas perdonarme…''
Tsuna cerró sus ojos, cuando sintió la humedad en sus ojos.
Natsu ronroneó y acarició a su dueño para confortarlo, mientras lamía su mejilla.
''No llores, conejito. Estoy más que sorprendido de que de verdad estés aquí. Yo… Yo pensaba que no lo harías. Y estoy seguro de que cambiarás de parecer en cuanto sepas sobre mis crímenes pasados. Maté inocentes, pequeño Vongola. He derramado tanta sangre que nunca podré acabar de limpiar mis manos.''
Tsuna se sacudió levemente cuando escuchó la voz de Mukuro en su cabeza. Sus orejas de gato se pusieron rígidas en lo alto de su cabeza, escuchando cualquier sonido que pudiera venir del chico aprisionado delante de él.
El pequeño moreno sintió un escalofrío bajar por su columna cuando chocó con unos ojos azules y rojos, mirándolo atentamente.
''¡No! Me he decidido y no voy a cambiar mi opinión sobre ti. Ten fe en mí. No te abandonaré. Nunca jamás.'
Hubo un momento de silencio, pero entonces los ojos de Mukuro se cerraron de nuevo.
''Ya veremos …''
Con eso, Tsuna se dio la vuelta y cerró la puerta, dejando a Mukuro detrás en la oscuridad.
En la oficina de los Vendice:
Tsuna estaba sentado en un lado del escritorio de madera, el líder de los Vendice en el otro.
''Antes de que nos pongamos con el contrato, quiero informarte de en qué te estás metiendo.''
Tsuna cerró sus ojos y se preparó para lo que venía.
''Por favor, continúe.''
''Desde que Mukuro era un mero niño, fue abandonado por sus padres, que lo vendieron a unos científicos locos que lo torturaron y experimentaron con él. Fue constantemente drogado y apaleado para que escuchara y obedeciera. Esos hombres enloquecidos estaban intentado crear un poder llamado 'los seis caminos del infierno' y, para ello, sacaron uno de sus ojos y lo cambiaron por otro, el rojo que tiene los kanjis de cada camino. Los científicos pensaron que habían logrado su objetivo, pero no habían considerado la inquebrantable voluntad de Mukuro. Cuando intentaron probar el otro, Mukuro se salió de control y los mató. Pero eso no fue suficiente para él. Quería venganza y los mutiló de las formas más horripilantes posibles, por lo que al encontrar los cuerpos, nos fue imposible identificarlos. Mukuro había escapado de ese lugar, junto con otros dos chicos que habían sido prisioneros allí. En su camino, mataba a cualquiera que se le cruzara, fuera inocente o animal. Tras casi un año, fuimos capaces de seguirle la pista hasta Japón y lo capturamos. Ha estado aquí desde entonces.''
Tsuna tragó en seco cuando oyó la historia de Mukuro. Pero no se sentía disgustado ni resentido por el peliazul. Al contrario. En su mente, Tsuna gritaba y lloraba por la crueldad del destino hacia Mukuro. No era justo. Pero Tsuna entendía. Estar solo en el mundo, sin gente que te enseñe lo que está bien o mal, que te dé amor… Pobre, pobre chico. Tsuna se preguntaba cómo sería su vida si no hubiera conocido a Reborn. Habría estado solo, también.
''Entonces, ¿qué hará, Vongola decimo? ¿Se ha decidido?''
De repente, Tsuna sintió un calor fluyendo por su cuerpo. Una llama apareció en su frente y fieros ojos naranjas se enfocaron en el hombre delante de él.
''Haré lo que sea para liberarlo. Es mi responsabilidad y lo tomaré bajo mi cargo. ¿Qué quieren de mí a cambio?''
El Vendice se quedó callado por un momento, antes de que una raposa y oscura voz respondiera.
''Solo puede ser liberado si recibimos compensación. Puedes llevártelo contigo, pero bajo ciertas condiciones. Una: si hace algo que rompa nuestras leyes nuevamente, tendremos derecho a matarlo sin excusas. Y dos: dado que eres el que nos promete tomar la responsabilidad, te llevaremos a ti.''
Los ojos de Tsuna aún brillaban de color naranja, por lo que no revelaban ninguna emoción.
''Acepto sus condiciones. Les prometo que así será bajo el nombre del título Vongola. Con esto, me ofrezco a mí mismo a cambio si mi cargo alguna vez mata a un inocente.''
El Vendice se recostó en su dura silla de escritorio, como si estuviera sorprendido por las palabras del otro. Sin comentario alguno, le acercó un papel de pergamino.
''Si dejas una gota de tu sangre en este papel, el contrato quedará sellado. Pero… considéralo cuidadosamente. Ni siquiera lo conoces, ¿por qué te preocupas tanto por él?''
Tsuna se mordió el pulgar y vio una gota de su rica sangre roja caer en el pergamino y dejar una mancha en la parte de abajo. El papel repentinamente se iluminó y el emblema de Vongola apareció al pie del contrato.
''Ya he hecho mi decisión. Ahora, déjale libre. Ha estado en prisión durante demasiado tiempo.''
''Como desees.''
Y el trato fue sellado.
POV de Mukuro:
Y de repente había demasiado ruido a mi alrededor. Mi mente aún estaba zambullida en un mundo cercano a la consciencia, pero nunca despertándose completamente. Sin embargo… algo había cambiado. No sentía la pesada manta de fría humedad a mi alrededor, no sentía las restringentes ropas sobre mi piel. Me sentía extrañamente… libre.
''Mukuro, despierta.''
¿Quién me estaba llamando? Nadie había dicho mi nombre desde hace mucho tiempo. Conocía esa voz, la había escuchado en uno de mis sueños. ¿Pero por qué me pedía que despertara? No había nada ahí fuera para mí de todas formas. Así que, ¿por qué lo haría?
''Vamos, ya estoy aquí. Estarás bien.''
¿'Bien'? ¿Cómo podría estar bien? Voy a pasar toda mi vida en mi mente, sin ver el mundo jamás. ¿Qué quiere de mí? Por favor, ya es suficiente. Déjame en paz.
Pero entonces… sentí… calidez. ¿Cómo puedo sentir calidez? Todo lo que he conocido es frialdad, un helado frío.
''Abre tus ojos, mira y siente de nuevo. Puedes hacerlo.''
¿Ver? ¿Qué hay que ver, sentir? No lo sé. Pero esta calidez está envolviendo mi cuerpo, quiero estar en este gentil abrazo durante más tiempo. ¿Puedo?
''Mukuro. Prometí que volvería contigo y aquí estoy. ¿Estarás conmigo?''
¿Me está preguntando… que me quede con él? ¿Me quiere? Siento una leve caricia por mi espina, subiendo por mis hombros y frotando mi pelo. Mhmm… Se siente genial. Tan cómodo.
''Por favor. Quiero ver tus hermosos ojos de nuevo. Despierta, no es hora de dormir todavía. Te estoy esperando.''
Siento mi corazón latiendo. Pensaba que se había congelado, convertido en una fría, imperturbable piedra. Pero aquí estaba, latiendo fuerte y claro en mi pecho. Nunca nadie me había dicho que había encontrado mis ojos bonitos, estaban asustados de ellos, porque me hacen… inhumano, un monstruo. Me siento tan aliviado en el abrazo del otro, tan… completa y totalmente… realizado.
''¿Puedes… perdonarme?''
Eso hizo que abriera mis ojos de golpe en un instante. La primera cosa que mis ojos vieron fue la más hermosa imagen que jamás había visto. Delante de mí estaba un pequeño niño moreno, con indomables cabellos caramelo y extrañas extremidades de gato. Pero eso solo se añadía al encanto del niño. Sin embargo, la cosa que hizo que mi corazón se acelerara y mis mejillas se calentaran fue la angelical sonrisa del niño dirigida solamente hacia mí. Levanté mi mano levemente, y toque la mejilla del moreno.
''V-viniste a por mí… c-conejito …''
''¡Por supuesto que lo hice! Lo había prometido, ¿recuerdas?''
Lentamente me levanté, el cuerpo entero me dolía por el largo desuso de mis extremidades. Se sentían extrañamente raras, pero se pasará con el tiempo. Trastabillé y me habría caído, pero el joven moreno estaba ahí y pasó uno de mis brazos por sus flacos hombros. Puso algo de mi peso en él y me mantuvo firme.
''Vámonos a casa, Mukuro. Al lugar donde todo el mundo está esperando por ti.''
Me sorprendí cuando escuché la melódica y suave voz del otro susurrar cerca de mi oído.
'¿Casa?' Yo… Yo no tenia una casa, ni un lugar al que ir. Y nadie estaría esperando por mí. Pero cuando miré al sonriente niño, no pude evitar creerle.
Presioné mi cabeza levemente contra su mejilla y le di un empujoncito.
''¿Por qué estás haciendo todo esto por mí?''
''Porque he visto tu corazón. No eres un monstruo o lo que sea que esas viles personas te hayan llamado. Nos pertenecemos, eres una parte de mí, somos una familia.''
Una familia …
''Gracias, conejito.''
Con eso los dos, y Natsu detrás, hicieron su camino para volver, donde todos estaban esperándolos. Su camino a casa.
Por favor, díganme lo que piensan. ¿Fue demasiado otra vez? 0_0
