El Rey Ashraf entro como un vendaval en su oficina, furioso estaba rodeado de incompetencia. Se sentía vulnerable sin su jefe de seguridad, quien yacía muerto en un ataúd en alguna parte regresando al país. Skin ya habría acabado con esta locura sino lo hubieran asesinado. Por eso Ashraf culpaba a los americanos
– ¿Cuántos hombres tenemos?–averiguo, mientras se deslizaba detrás de su escritorio.
–El Conde afirma tener diez mil exactamente más allá de la ciudad hacia el oeste–contesto el general al tiempo que se cruzaba de piernas.
Ashraf observo a su hermano. Este hombre lo había persuadido de no actuar después de recibir la llamada de la secretaria Estadounidense de Estado. Con el príncipe heredero de indonesia, Ashraf sopeso el consejo de su general y estuvo de acuerdo. Ahora que los Mikk habían tomado el control del perímetro del palacio, Ashraf se pregunto si el mismo general frente suyo no estaba en su contra.
– ¿Dónde está el príncipe heredero?
–Regresaron su avion a Yakarta–informo el general–. Al parecer los Mikk han tomado el control del aeropuerto.
¡El Aeropuerto!
– ¿Esta Muslim con Mikk?
–Así parece.
–Al menos doce. Mikk ha planeado esto por mucho tiempo para tener tan amplia base de apoyo.
Ashraf miro por la ventana. El cielo era azul. Una paloma retomo el vuelo. No era la primera vez que uno de sus hermanos había intentado quitarle el poder…la amenaza era constante. Pero ahora este parecía tener un gran ímpetu.
–Usted está hablando de mi muerte, general. No de una concentración política.
–No, su alteza. Ellos no han hecho esas amenazas. Le han dado doce horas para desalojar el gobierno. Si planearan irrumpir en el palacio, ya lo habrían hecho, cuando tuvieron la ventaja de la sorpresa.
–No sea tonto. Me han dado ese tiempo para apaciguar a la mitad de la ciudad que me apoya. No tienen intención de dejarme salir con vida, siempre he sido una amenaza para ellos.
El general espero antes de contestar.
–Quizás tengan otros planes para contener esa amenaza.
–No tengo intención de morir en una celda. ¿Cuántos hombres tiene afuera mi hermano ahora mismo?
–No es cuantos, milord. Es donde los tiene. Controlan toda la seguridad externa del palacio. Además controlan la mayor parte de los ministerios.
– ¿Ningún cambio en los militares?
–No. Tanto la fuerza aérea como el ejército se han retirado. No necesariamente están con ellos, pero tampoco están en contra.
–Así que en definitiva la fuerza real de mi hermano consiste en los hombres del conde.
–Sí. Y el conde tiene otros veinte mil en estado de alerta.
Ashraf cerró los ojos y pensó en los acontecimientos que llevaron a este momento. Su padre, siempre se había impuesto, usando la astucia como la fuerza bruta. Astucia era lo único que Ashraf tenía. Astucia y los estadounidenenses.
– ¿Tenemos comunicaciones? –pregunto.
–No hay teléfonos–contesto el general.
–Entonces envía un mensaje con un comisionado. Usted puede hacer eso, ¿o no, general?
–Quizás, creo que sí.
–Bueno. Haga que la ciudad sepa lo que está ocurriendo aquí– expreso Ashraf, abriendo los ojos–. Crearemos tanta confusión como se puedan en las calles. Dígales que los beligerantes chiitas sitiaron el palacio. Eso debería conseguir una reacción. El conde Adam Al-Asam es la clave. Quizás podríamos hacer lo que Mikk ha hecho. Tal vez podríamos quitarle su lealtad a mi hermano…
El general permaneció en silencio. Mientras yacía oculto tras su máscara, como tal se decía que tuvo un accidente en la mitad de su rostro. A pesar de no haber nacido aquí el general de cabellos rojos y mirada penetrante sonrió.
– ¿Qué crees, general? ¿Se puede debilitar la lealtad del conde?
–Quizás…No lo sé. Si se pudiera, su hermano fracasaría. Pero el Conde está ligado por matrimonio, y el es un hombre de vínculos tradicionales.
–Pero rompió su vínculo conmigo.
–Solo porque los líderes religiosos concordaron en que podría hacerlo, milord. Dadas las circunstancias.
– ¿Y usted, general? ¿Con quién esta su lealtad?
–Con el rey.
– ¿Y si fuese mi hermano?
–EL rey será quien quiera que Alá desee. Pero creo que el ha querido que usted sea el rey, milord.
–ya veo. ¿Y esta mi hermano siguiendo la voluntad de Dios?
–Quien sabe… además usted sabe que yo no soy de este país, mas le debo mi vida a usted milord. Después de todo muchos no saben sobre mi…
El general sonrió, Lo miro. El rey sabía que el país se había dividido entre los del islam fundamentalista y los más moderados. Pero igual que muchos, podría ser probable que el general también estuviere dividido…pero por lealtad aun permanecía a su lado. A veces era conveniente pensar en el fatalismo.
–Si no oigo disturbios dentro de una hora, supondré que usted no ha anunciado el mensaje, general. Eso es todo.
–Podemos decir que el golpe tiene seis horas, pero no podemos asegurar al no tener contacto con la realeza–informo Tiedoll– ¿Esta usted aun en Colorado Springs?
¡Así que Allen había tenido razón! Cross se cambio el teléfono celular a la mano derecha.
–Ahora mismo me dirijo al aeropuerto. ¿Confirma usted que lord Mikk ha triunfado de veras?
–Es demasiado pronto para afirmarlo.
–Entonces Allen podría ser nuestra única esperanza.
–En lo que a mí respecta, el está acabado. Es obvio que no logro desbaratar la boda, y no hemos sabido nada de el. Usted, por otra parte, nos puede ayudar–anuncio Tiedoll e hizo una pausa–. Mire, tenias razón sobre esto, y pido disculpas. Mientras, tenemos una grave situación en las manos. Lord Mikk cerró nuestra embajada en Riad y los consulados en Dhahran y Jedda. No tenemos idea de que sucede con Jordan y su personal; no hay comunicaciones. Es un desorden.
– ¿Esta viva Road? –pregunto Cross.
–Suponemos que sí. El conde ha reunido una fuerza moderada al oriente de la ciudad. Por eso queremos que usted vuelva al laboratorio con el último escenario que presento allen. ¿Era el conde u n factor importante en el simulacro?
Cross uso su mano libre para maniobrar el auto dentro de un 7-eleven.
–Debió suponerlo. El Conde habría tenido que tratar en cualquier escenario real. ¿Quiere usted que analice las acciones del conde y de Tikky en el escenario de Allen? Tiene sentido–comento haciendo girar el auto.
–Los técnicos ya lo están haciendo, pero ellos carecen del sentido suyo. Creemos que nuestra mejor esperanza reposa en el conde. Debemos conocer sus debilidades, sus respuestas a situaciones reales. Si el escenario de Allen fuera real, nos podría dar eso, ¿de acuerdo?
–Tal vez…o no. ¿Tiene contacto con el Conde?
–No aun, pero podernos acceder a su línea personal. De todos modos, no tenemos mucho tiempo.
Cross regreso a la circunvalación 24 y se dirigió de nuevo a la montaña Cheyenne.
–Estoy en camino. Así que nada de Allen, ¿eh?
–No por ahora…eso podría ser algo bueno. Lo último que necesitamos es que algún maniático americano entre y secuestre a la hija del conde. Necesitamos su cooperación, no su enojo.
– ¿No entiende aun a Allen, Tiedoll? Es bueno que ahora el este fuera de su alcance. Al menos, usted no se salga de su camino para detenerlo.
–Por lo que sabemos, el murió–indico Tiedoll–. Usted no debió dejarlo ir. Olvídelo, Cross. El no es un factor.
Cross quiso objetar, pero en apariencia el secretario tenía razón. Hasta donde sabían, Allen ya había perdido su don. Y si Road se había casado…
Sin embargo, aun sin su habilidad, Allen no era idiota.
–lo llamare si consigo algo– comento Cross, y cerro el teléfono.
Bien dos capítulos en esta semana eso es bueno, antes de entrar a la universidad espero les guste…pues pronto la recta final y bueno un review? Quien sabe -.- en fin…nos vemos y bendiciones a todos. y gracias a Adicted y a Oozora-chan os lo dije...bueno con respecto a algunas historias, pues la de El dia mas feliz ya pronto termino traduccion.. jejeje y estoy comenzando algunas otras...bueno espero les guste hasta luego me despedire al estilo italiano-reborn: ¡Ciao...!
